Prim.

@ioverwhelmed1D

14. Don't let the bullshit of today convince you that you aren't beautiful. {Directioner|Selenator|Potterhead|Tribute} ∞

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Misión de Amor.
Capítulo 4:
Si bien ____ respetaba a Lovecraft y todas sus decisiones, el hecho de que la haya puesto en el mismo equipo con Josh le parecía una locura. Mike sabía cuánto le molestaba el muchacho y sin embargo ¿qué decide hacer? Ponerlos a trabajar juntos. Claro, aunque Mike le había dado la oportunidad de cambiar su compañero, ella, como buena agente, no lo aceptó. Tampoco había querido hacerlo para no decepcionarlo.
La chica caminaba a paso acelerado hacia su casa al mismo tiempo que pensaba cuánto detestaba a Mike por hacerle esto.
Al llegar, abrió la puerta con rabia y la cerró de igual manera, lo que hizo que Ellie fuera directamente a hablar con ella. Su aspecto mostraba que estaba preparando la cena.
-¿Está algo mal, cariño?- Ellie acarició la mejilla de ____, mientras escrutaba su rostro con preocupación.
-No, nada Ellie, tranquila. Solo… un problema de la central que me tiene algo… molesta, nada importante- dijo _____ mirando a la mujer a los ojos, y supo que no le creía para nada. Esa era una de las habilidades de Ellie, con solo mirar a _____ a los ojos sabía si estaba mintiendo o no.
-Oh… Está bien, mejor sigo cocinando- poco convencida, Ellie retomó su camino a la cocina, pero se frenó al recordar algo- Esta chica… Amy ¿verdad? Sí, ella está esperándote en tu cuarto.
-¿De verdad? ¿Hace mucho que está aquí?
-Alrededor de media hora.
-Oh, gracias por avisar, Ellie- la chica sonrió a la mujer, la cuál le devolvió una cálida sonrisa. Después de eso, _____ salió disparada a su habitación; necesitaba hablar de esto con alguien.
Cuando llegó a su cuarto, encontró a Amy acostada en su cama leyendo una revista. Ella había recogido su cabello en una cola de caballo y había cambiado su atuendo, ahora llevaba una camisa floreada de color rosa pálido, unos jeans rajados y unas converse blancas. En el instante que escucho el sonido de la puerta al abrirse, giró su rostro para ver a su amiga y le dedicó una enorme sonrisa.
-Juro que creí que iba a armarse la 3era Guerra Mundial ahí dentro cuando escuché que estarías en el mismo equipo que Josh- Amy se desternillaba de la risa, _____ la miró con odio.
-Oh dios, ¿qué dices, Amy? Exageras todo.
-¿Qué exagero todo? Por favor, tendrías que haber visto tu cara, era algo así… - e hizo una muy buena imitación de la cara de _____ en ese momento, para luego volver a soltar una enorme carcajada.
-Eres tan inmadura a veces, amiga- _____ estaba seria.
-Lo sé, lo sé- Amy se secó unas pocas lágrimas de risa y bajó su mirada a la revista- Entonces ¿hablaste con Mike?
-Sí- la chica se acercó hasta donde estaba su amiga y se sentó en la cama.
-¿Y?
-Y… seguimos los tres en la misión.
-¿Qué? ¿En serio?- su amiga estaba sorprendida.
-En serio, Mike me dio la oportunidad de cambiar a Josh por Nick, pero le dije que no.
-Oh dios- Amy se levantó rápidamente de la cama y puso su mano sobre la frente de su amiga- ¿Te sientes bien? Seguro tienes fiebre. ¿Qué bicho te picó, amiga? No eres tú ¿verdad? ¡Los aliens te secuestraron y te suplantaron por un clon exacto!- la chica había empezado a sacudir a _____ por los hombros.
-¡Hey, tranquila amiga! ¡Soy yo!- _____ quitó los brazos de Amy, que la miraba extrañada- Solo no quería decepcionar a Mike, si me puso con Josh es por algo. No quiero que crea que soy una caprichosa que no sabe trabajar en grupo.
-Wow. No será que… ¿te gusta Josh?- por la cara de Amy cruzó una sonrisa pícara.
-¿Pero qué rayos estás diciendo, Amy Johnson?- ______ estaba entre enojada y sorprendida.
-Yo sé lo que digo, y es más… Ustedes van a terminar siendo novios después de esta misión.
-Ah ¿sí? ¿quién lo dice?- la voz de la chica era desafiante.
-Mi instinto femenino, cariño. Nunca falla, y lo sabes- Amy pasaba hoja tras hoja de la revista, ojeando cada página, _____ sabía que estaba en problemas, era cierto, el instinto de Amy jamás fallaba. Pero… no, ¿ella de novia con Josh? Seguro estaba equivocada esta vez.
-Oh vamos, tu “instinto femenino” puede fallar algún día, y créeme, lo hará esta vez.
-Está bien, hagamos esto un tanto más interesante… apostemos. Si tú ganas, yo te regalo ese vestido rojo que tanto deseabas.
-¿Y si tú ganas?
-Y si yo gano, tendrás que comprarme un par de zapatos marca Chanel, de la nueva temporada Primavera-verano. ¿Hecho?- Amy extendió su mano hacia _____, la chica dudó un poco, pero luego de unos segundos la tomó en señal de aceptar el reto.
-Hecho… ya puedo verme en ese hermoso vestido rojo durante la celebración por la captura de Frankland.
-Creo que tendrás que buscar otra cosa para ponerte, sé que estaré luciendo mis preciosos Chanel esa noche- y sin decir nada más, Amy volvió a meterse en su revista.
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Holis!
Lamento no haber subido cap antes, es que como que me atacó la pachorra y lo acabo de terminar.
Como siempre, gracias por leerla y sigan recomendando la fic! Cuantas más seamos, mejor.
Las amooou.

  • 1377 days ago via site
  • 70

Misión de Amor.
Capítulo 3:
Después de un largo abrazo, Lovecraft soltó a _____ y le indicó amablemente que saliera de la habitación, ya que estaba muy atareado con el tema de Frankland. La chica, luego de dedicarle una enorme sonrisa, salió de la oficina.

Afuera de la ella, encontró a Josh esperando sentado en uno de los sillones ubicados sobre la pared izquierda de la central. Generalmente había dos o tres sillones esparcidos en algunas de las paredes de la central, sobre todo fuera de las oficinas.
Josh, que había estado mirando sus manos, levantó la cabeza hacia la dirección de la puerta, al escucharla abrirse. Se paró rápidamente.
-Algo en tu cara me dice que no has logrado librarte de mí, cariño- el chico hablaba en un tono burlón.
-¿Puedes callarte, Hutcherson? No me hagas tener que golpearte- _____ caminaba a paso acelerado, como queriendo alejarse del chico.

Josh hizo caso y guardó silencio, pero la siguió hasta el ascensor que la llevaría hasta tierra firme, ya que la central es subterránea. Solo se quedó viéndola entrar, y luego vió al ascensor salir disparado hacia arriba. Y así se quedó, viendo el espacio vacío que había quedado en su lugar.

Luego de varios minutos así, un muchacho rubio y alto notó la actitud de Josh, por lo que se acercó hacia él y apoyó una de sus enormes manos en su hombro.
-Se te está haciendo difícil ¿eh?- preguntó con voz gruesa el rubio.
-¿Difícil? Creo que es imposible, Nick.
El rubio negó con la cabeza.
-No, Josh, nada es imposible; _____ es buena chica, solo hay que saber tratarla- Nick parecía conocer bien a ____, lo que le dio una idea a Josh.
-Vamos a tomar algo a algún bar cercano, y hablaremos de ella. Yo invito, ¿qué te parece?
El rubio lo pensó un poco, pero luego asintió con la cabeza; y ambos muchachos emprendieron su camino hacia la superficie.

Ya en el bar, que estaba bastante lleno, los dos chicos se acomodaron en una de las mesas junto a la ventana y esperaron a la mesera.
-Así que… ¿conoces bien a _____?- Josh rompió con el incómodo silencio.
-Podría decirse que sí, salí con ella un par de años atrás- Nick, quién miraba a Josh a los ojos, pudo sentir su molestia- Fue antes de que llegaras, no te preocupes. Ahora solo es mi mejor amiga, juro que no sucede nada más.
Josh se tranquilizó un poco, aunque seguía algo molesto.
-¿Sabes por qué me odia tanto?- esa pregunta había estado carcomiendo su cabeza desde que había entrado en la central un par de años atrás. Ahora tenía la posibilidad de aclarar sus dudas.
-En realidad no hablamos sobre ello- *mierda* pensó Josh- Aunque… si me lo preguntas, creo que es debido a tu actitud con las chicas.
-¿Actitud? ¿De qué actitud me estas hablan…? Hola, preciosa- una muchacha rubia, curvilínea y de ojos verdes, esperaba para tomarles la orden. La chica sonrió al oír el comentario y dejó ver una hermosa sonrisa.
-¿Qué van a tomar?- la mesera hablaba en un tono sensual, y Josh la observaba atontado.
-Por dios- susurró Nick- Dos cervezas por favor- dijo elevando el tono de voz, haciendo que Josh lo mirara y frunciera el ceño. La rubia lo miró con odio también y salió disparada hacia la cocina del bar- Esa actitud, eres odioso a veces ¿lo sabes?
-Oh vamos, es algo normal coquetear con chicas.
-Lo tuyo es un caso especial, estás enfermo, hermano- la voz de Nick había adquirido un tono serio.
-No exageres, Nick. Coquetear con chicas es parte de mí ¿entiendes?.
-Entiendo, pero si quieres estar con _____, debes dejar eso- el muchacho rubio miró a Josh, y éste asintió para que siguiera hablando- Escucha, si quieres ganarte a _____ tienes que mostrarle que la amas a ella y solo a ella. Tienes que mostrarle cuánto significa para ti, y por sobre todas las cosas, muéstrale que ella no es “una más”.
-Wooow, wow, espera un minuto ¿y cómo crees que haré todo eso?- Josh estaba confundido.
-Ese es tu problema, príncipe encantador. Tendrás mucho tiempo en Londres para descubrir cómo enamorar a ____.

Mientras discutían posibles formas de enamorar a la chica, la mesera reapareció con una bandeja y dos cervezas, la apoyó con cuidado sobre la mesa y, acto seguido, miró a Josh de una forma sexy, como esperando algún comentario.
-Gracias- dijo el chico secamente, Nick sonrió. La rubia, sin emitir palabra, se alejó decepcionada.
-¡Eso es, Josh, vas progresando!- Nick trataba de contener la risa al ver a su amigo con cara de tristeza viendo a la rubia alejarse.
-Esto va a ser difícil, hermano- Josh cerró los ojos y tomó un sorbo de su cerveza.
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Tengo algunas cosirijillas que decirles (? ah.
-Perdón por no haber subido cap en tanto tiempo D: en serio lo siento chicas.
-Sigan recomendando la fanfic, cuántas más seamos mucho mejor! Quiero que más gente la lea.
-Y porrrrr último, las loveo muchio.

  • 1384 days ago via site
  • 67

Misión de Amor.
Capítulo 2:
-¡¿Qué?!- la voz de _____ estaba distorsionada por el enojo y la incredulidad. Josh solo observaba la escena boquiabierto.
-Doy por finalizada la reunión, pueden retirarse- el señor Lovecraft tomó unos papeles que había dejado reposados sobre la mesa al llegar y salió a paso apresurado de la habitación, perseguido por _____.
-¡Espere, señor Lovecraft! ¡Necesito hablar con usted!- la chica era el blanco de miradas de todos los agentes de la central, ya que la furia se hacía evidente en su rostro.

Siguió al hombre hasta su oficina, él se paró frente a la puerta de roble, decorada delicadamente con una pequeña placa dorada con el nombre “Michael Lovecraft”, la abrió y mediante una seña, indicó a la muchacha que pasara.
La oficina de Lovecraft era de extremo buen gusto: un escritorio de caoba, sobre el cual estaban posadas unas fotos, un velador y algunos papeles y carpetas, adornaba el centro de la habitación; en las paredes, pintadas de un tono tostado, colgaban pinturas de conocidísimos artistas. Una enorme biblioteca ocupaba la pared derecha.
-Toma asiento, por favor- exclamó por fin el hombre barbudo, mientras se sentaba en el escritorio frente a ella. La chica obedeció.
-Señor Lovecraft…
-Puedes llamarme Mike, _____, ya estamos solos.
-Está bien, Mike, yo… Quería saber si hay alguna posibilidad de… cambiar mi compañero de misión.
-Sabía que me pedirías eso, querida- las azules pupilas del hombre estaban posadas en _____, prestando atención a todos sus movimientos- Debo decir que la actitud que vi hoy en ti, creí que jamás la vería. Tengo que confesarte que estoy algo decepcionado por tu actuación- esta vez, la chica bajó la vista.
-Lo siento.
-Déjame terminar. Ese muchacho, Hutcherson, forma parte de mis más valiosos agentes y creo que ustedes dos harían un perfecto equipo, es por eso que decidí que sean compañeros en la misión, solo tienen que aprender a trabajar juntos.
-¿Estas diciendo que no sé trabajar en equipo? Además ¿Hutcherson uno de tus agentes más valiosos? ¡Lo único que hace es coquetearle a todas las chicas de la central! Y lo peor de todo es que esas estúpidas se dejan conquistar. No entiendo. – la respiración de _____ se aceleraba cada vez más, mientras su cólera aumentaba. Lovecraft soltó una sonora carcajada.
-Vamos a aclarar los dos puntos que acabas de plantearme. Punto número uno: yo jamás dije que no sabes trabajar en equipo, creo que tienes que aprender a trabajar en equipo con él, esto quiere decir, que aprendas a soportarlo. Y el punto número dos: el chico es joven, está soltero y es guapo, ¡déjalo que se divierta!
-Me odias ¿verdad?- la expresión de Mike se endureció, lo que hizo entender a _____ que había ido demasiado lejos.
-¿Crees que te odio? ¿Después de todo lo que he hecho por ti en todos estos años? Lamento si hice algo que te hizo creer eso.
-Yo… yo no…
-Mira, _____, tus padres fueron los mejores agentes y mejores amigos que mi esposa y yo pudimos tener. Jamás logré perdonarme que ellos fallecieran por culpa de una de mis misiones, y por eso Ellie y yo juramos cuidarte como si fueras hija nuestra. Te hemos dado todo lo pudimos y ahora ya casi eres una mujer hecha y derecha, y estoy orgulloso por ello. Pero si hay algo que te haya molestado de nosotros, algo que hayamos hecho, solo dime y trataré de remendarlo.
-Claro que no, Mike. Fui demasiado lejos, me dejé llevar por el enojo, no quise decir eso. Sabes cuán agradecida estoy contigo y con Ellie, a ustedes les debo lo que soy. Solo olvida lo que dije, sabes que te quiero y que eres como un padre para mí - la chica tomó una de las enormes manos del hombre entre las suyas, pequeñas y delicadas- Y estoy muy agradecida por que me hayas dejado a cargo de una misión tan importante como es esta, en serio me alegra mucho que confíes así en mí.
-No hay de qué, cariño… Y en cuanto a Hutcherson, si tanto te molesta, puedo asignar a otro de los muchachos a la misión. Quizás a Nick o a Francis…
-No, no. Iré con Josh, haré lo posible por que me caiga mejor. Pensándolo bien, esa será la parte más difícil de la misión- ambos rieron.
-Hutcherson es un buen chico, solo hay que saberlo llevar- Lovecraft se levantó de su silla, imitado segundos después por ______.
-Sí, eso creo… Haré esfuerzos sobrehumanos para soportar su engreído trasero día tras día.
-Voy a valorar tu esfuerzo- dijo el hombre, riendo. Él abrió sus brazos, y ____ se hundió en ellos sin pensarlo dos veces.
-Te quiero, Mike.
-Yo más, pequeña- y antes de separarse por completo, le plantó un beso en la frente- Siempre serás mi pequeña.
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Comenten y recomienden si pueden, por favor, me gustaría que más gente lea la Fanfic :) si la pueden recomendar, voy a amarlas más de lo que ya lo hago.

  • 1396 days ago via site
  • 125

Misión de Amor
Capítulo 1:
La mesa rectangular situada en el centro de la habitación estaba casi completa, excepto por un lugar. Muchas de las personas conversaban de manera animada, mientras que otras controlaban sus relojes insistentemente, esperando a la persona faltante para poder de una vez por todas comenzar con la reunión pactada.
Por fin, varios minutos más tarde, entraba por la puerta la figura esbelta de la persona culpable de la tardanza de la reunión: Josh Hutcherson.
-Yo… emm, lo siento- el muchacho bajó la vista al piso y se dirigió a su lugar sin decir una palabra más, pero sentía que alguien lo fulminaba con la mirada. Volvió a levantarla para averiguarlo, y al hacerlo se encontró con la fría mirada de _____- ¿Y a ti que te pasa? Parece que vas a comerme en cualquier momento.
-¿Qué qué me pasa? Será que estamos aquí esperándote desde las 4 de la tarde para empezar la reunión ¡y tú te dignas a aparecer media hora después! – la chica había comenzado a gritar, lo que hizo que la mayoría de la gente en la sala posara sus ojos en ella. La furia hizo que se levantara de su respectiva silla, y con ambas manos apoyadas en la mesa, miraba a Josh de forma asesina –Si crees que no es lo suficientemente importante para ti, deberías retirarte ahora, Hutcherson.
-¡Claro que es importante!- replicó él ofendido- Tuve algunos… asuntos que resolver antes de venir, a eso se debió mi tardanza.
-¿Tan difícil de conquistar es la recepcionista?- ella hablaba en un tono tajante. Josh se había puesto rojo.
-¿Acaso estás celosa, cielo?
La chica, con un profundo odio que podía leerse claramente en sus ojos, miró al muchacho asqueada y abrió su boca para responderle, pero alguien hizo que se tragara sus palabras: el agente en jefe, el señor Lovecraft, un hombre de unos 50 años, barbudo y canoso, había entrado en la sala y los observaba con el ceño fruncido, ______ tomó asiento otra vez y se quedó en completo silencio.
-Es una vergüenza que agentes tan respetados como ustedes estén peleando como dos niños de jardín de infantes- Lovecraft no elevaba la voz, pero la gravedad de sus palabras hacía que esto fuera peor que un grito- creo, ______, que si alguien tuviera que reprender al señor Hutcherson por su tardanza tendría que ser yo, no usted- las mejillas de la muchacha habían adquirido un tono escarlata, pero sostenía la mirada firme a su jefe, que ahora le hablaba a Josh- Y usted, Hutcherson, que sea la última vez que llega tarde. Si esto vuelve a repetirse, tendré que tomar medidas nada agradables.
-Sí, lo siento, señor. Prometo que no volverá a pasar.
-Así me gusta. Bueno, dicho esto, lo mejor sería empezar con el asunto por el cuál todos nosotros estamos aquí ¿no les parece?- el hombre estaba ubicado en la cabecera de la mesa, donde podía fácilmente ver a todas y cada una de las veinte personas invitadas a la reunión, las cuales asintieron con la cabeza en respuesta a la pregunta del jefe- Tenemos ultimísima información del paradero de Frankland.
-¿El terrorista?- una muchacha de cabellos color avellana sentada al lado de _____, Amy, parecía algo asustada.
-Sí, el terrorista. Como decía, esta información, llegada a nosotros de una fuente muy confiable, nos dice que Frankland está pensando atacar a la Reina de Inglaterra. No tenemos fecha todavía, así que cuanto antes enviaremos a dos de ustedes a vigilarlo bien de cerca, a controlar todos sus movimientos, por más estúpidos que parezcan, y uno más, también parte de ese equipo, que mantendrá el contacto con la central para recibir y enviar toda la información que sea recibida. El resto de los presentes se quedará aquí, reclutando la información que le será enviada al equipo que viajará a Londres.

Todos los presentes estaban entusiasmados con la misión, ya que era de suma importancia, y los que la llevaran a cabo serían conocidos a nivel mundial, además de ganar unos cuantos puntos de experiencia y de respeto por parte del resto de sus compañeros de la central de agentes.
El señor Lovecraft, sin prestar la mínima atención a lo extasiadas que las personas a su alrededor estaban, continuo hablando como si nada:
-Antes de develar la incógnita de quiénes tendrán la suerte de enfrentarse cara a cara con el peligro, les contaré a todos algunos detalles sobre nuestro querido… amigo- el sarcasmo utilizado en ésta última palabra era totalmente notable- Como todos sabemos, Frankland es más conocido como “el maestro del disfraz”. En este último tiempo ha cambiado su color de cabello y ha transformado su cara por medio de cirugías plásticas por lo menos unas 15 veces. Pero obtuvimos testimonios y algunas fotos de gente que lo ha reconocido gracias a su inconfundible cicatriz en la mejilla izquierda, por lo que tenemos información de primera mano sobre su aspecto actual- apoyó una considerable cantidad de fotos sobre la mesa, para que todo el mundo pudiera verlas- Aún así, el grupo que vaya tras sus huellas tendrá que mantener los ojos bien abiertos- hubo una larga pausa antes de que el hombre volviera a hablar- Ahora sí, ya es tiempo de anunciar al trío de afortunados.

El silencio reinaba la habitación, nadie hablaba, todos los ojos destellantes de emoción estaban posados sobre el señor Lovecraft.

-La informadora del trío será Amy Johnson- la chica sonreía complacida a su jefe- Y, los dos agentes que tendrán la suerte de vivir la acción son…- se tomó un tiempo para observar las caras de los presentes en la sala y soltó una sonora carcajada- En serio, deberían ver sus caras- el hombre rió otra vez, para luego ponerse serio- Los agentes elegidos son la señorita ______ Evans y el señor Josh Hutcherson.
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Bueno, no sé, que creen? Es diferente, lo sé .___. Quería hacer algo más... orginal (?. Por eso convertí a Josh y a rayita en agentes super re cules. Ah.
Espero les guste.

  • 1398 days ago via site
  • 97

Huellas del Pasado
Epílogo:
-Pero papi ¿Qué pasa si me caigo? ¡Puedo ahogarme!- la pequeña niña de cabellos color avellana y ojos azules mira a su padre, reprochándole.
-Claro que no vas a ahogarte, Annie, yo voy a estar aquí para cuidar de ti- Annie mira a su padre, dubitativa por un segundo, pero luego toma su mano y se acerca al agua junto con él.
Esa imagen es hermosa, padre e hija entrando al mar, con una lección de nado por delante.
Mi esposo y mi hija.
-¡Hey Finnick! Ni te creas que voy a quedarme aquí en la orilla a observar, yo voy con ustedes- digo risueña. Ellos me reciben de la misma manera; al verme llegar al agua, Finn me salpica con ella. Está deliciosa.

Atrás había quedado aquel hermoso día en que nos conocimos hace ya 10 años. Atrás había quedado el Distrito 12.
Cuatro años después de nuestro primer encuentro, Finnick me propuso matrimonio, y un año después, llegó la luz de mis ojos, la pequeña Annie. Ya en esa época residíamos en el Distrito 4, que ahora se convirtió en mi casa.
-¡Vamos, princesa, no te atrases!- me grita Finn, entre carcajadas. Así somos nosotros, vivimos entre risas, rara vez peleamos. Creo que nos entendemos demasiado.
-Ya voy- corro como puedo entre las diminutas olas de mar que forman la suave brisa. Voy hasta Annie y la levanto en mis brazos, ella ríe. Su risa hace que sonría, ese sonido tan puro, tan inocente, es música para mis oídos.
Llegamos a Finnick y él nos abraza a las dos, empapándonos por completo, después toma a Annie y la arroja al aire haciendo que la niña ría a carcajadas.
-Ten cuidado, Finn, no vaya a ser que se te escape- digo riendo y pinchando la regordeta pancita de Annie.
-Lo sé, amor, lo sé- Finnick se acerca a mí y me besa.

Todo esto es más de que podría haber pedido: un esposo maravilloso, una hija preciosa, una vida feliz junto a la persona que amo. Pensar que en un momento creí que lo había perdido, que nunca volvería a verlo, y sin embargo, aquí estamos hoy. Casados.
Cada mañana, al abrir los ojos y ver a Finnick a mi lado, siento que vuelvo a enamorarme como si fuera el primer día en que lo vi, aquel día en que sentí ese cuerpo tan cálido abrazándome, el día de nuestro reencuentro. El día que quedaría grabado en mí por siempre.
Una punzada de felicidad invade mi pecho y se apodera de mí al recordar ese momento tan alegre.
Aunque, debo admitirlo, toda mi vida no es color de rosa. Rara vez logro ver a mis padres y a Cinna, que se quedaron en el Distrito 12; pero la fuerte anatomía de mi esposo está ahí cuando necesito un abrazo, cuando necesito llorar. Él me cubre con sus brazos de manera protectora y me habla al oído, diciendo que todo va a estar bien.
Y yo le creo. Siempre le creo.

La noche va cayendo con rapidez y cuando el sol comienza a ponerse sobre el mar, los tres salimos del agua y nos sentamos en la arena a observar la escena; Finnick tiene a Annie sentada en su regazo. Con una mano me rodea la cintura y me pega a él. Yo busco sus labios desesperadamente, y al encontrarlos, ambas bocas se unen en un tierno beso.
Finnick apoya su frente en la mía y roza mi nariz con la suya suavemente. Luego susurra sobre mis labios:
-Te amo.
-Y yo a ti- respondo también en un susurro, y otra vez nuestros labios se pegan.

Hoy en día, después de 10 de estar juntos y de tantas veces que me lo ha dicho, no me canso de escucharlo decirme “Te amo”.
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Bueno, espero que les haya gustado la Fanfic y el final. Simplemente GRACIAS por los comentarios hermosos que recibí de su parte capítulo a capítulo y por haberme acompañado con este pequeño "proyecto" desde el capítulo 1. Esto es lo que me gusta: escribir, lo hago con todo el placer del mundo. Y lo voy a seguir haciendo en futuras Fics. Espero que me acompañen con esas también. Otra vez, muchisímas gracias :')

  • 1472 days ago via site
  • 67

Huellas del Pasado
Capítulo 20:
Todo se vuelve oscuro por un momento, corro el peligro de desmayarme, pero me agarro con fuerza a una silla; el color de mi piel desaparece y siento como si la sangre se hubiera congelado en mis venas. Las últimas palabras de mi padre retumban en mi cabeza: “van a volver al Distrito 4”. No, me niego a creerlo. Me niego a creer que no volveré a verlo, me niego a dejar a la persona que amo.
Mi madre viene presurosa a mi lado y me toma por los hombros.
-Primrose ¿te sientes bien?- la miro a los ojos, su mirada está llena de preocupación. ¿Qué voy a decirle? “Sí mamá, estoy genial… El chico que amo se va y lo más probable es que no vuelva a verlo, pero me siento genial”. No, no puedo mentirle con algo así. No respondo, solo empiezo a correr. A alejarme. Quizás todavía esté a tiempo, quizás pueda detenerlo.
-¡PRIM!- puedo escuchar el estrangulado grito de mi madre a los lejos, pero no tengo la más mínima intención de volver. Mis ojos están fijos en el camino que tengo que recorrer. Y mis pies lo siguen lo más rápido que pueden.
Mientras corro, mi mente me regala imágenes de aquellos hermosos momentos con Finnick: cuando me enseñaba a nadar, cuando lo volví a ver, el día que probé sus labios por primera vez, sus caricias. Las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas, no logré contenerlas. Era demasiado.

Para mi mala suerte, la estación de trenes está llena de gente. Atropello a varias personas en mi camino y por esto recibo incontables insultos y empujones.
Estoy frustrada, parece imposible encontrarlo.
Entonces veo una cabellera color avellana.
-Finnick- susurro para mí. Estoy a punto de ir por él, pero gira la cabeza y puedo verle la cara, claramente no es Finnick.
Me siento en uno de los bancos que hay en la estación, en los cuales la gente se sienta a esperar su tren. Escondo mi cara entre mis manos, no puedo evitar llorar.
Con solo pensar en la posibilidad de nunca volver a ver al chico que amo hace que se me forme un nudo del tamaño de una naranja en la garganta; el monstruo que nace de la mezcla de miedo y angustia se apodera más de mí a cada segundo que pasa.
Y pensar que anoche las cosas iban bien ¿Qué digo bien? Muy bien. Excelente; pero esa persona a la que consideraba un amigo tenía que venir y arruinar mi felicidad, la verdadera felicidad. Por que esto, lo que siento por Finnick, lo que me hacían sentir sus besos, sus abrazos, sus caricias, no se comparan con la felicidad que siento en la Pradera. Entre los brazos de Finnick me sentía segura, y cuando me miraba a los ojos ¡Oh, esos ojos color del mar que tanto me gustan! Sentía que no había nadie más que nosotros dos en el mundo, solo nosotros. Teniéndonos solamente el uno al otro. Pero ahora eso se había terminado.

Justo cuando mis esperanzas se reducían al mínimo, casi al punto de desaparecer, una voz cantarina pronuncia mi nombre:
-¿Primrose?- levanto mis enrojecidos e hinchados ojos a causa del llanto y veo la figura de Annie frente a mí. Un suspiro de alivio sale de lo más profundo de mi ser, al menos no se han ido.
-¿Dónde está Finnick?- pregunto desesperadamente; creo que la mujer se da cuenta de esto.
-Está en la boletería- dice amablemente.
-Gracias- respondo en un susurro y salgo disparada a la boletería.
Y, efectivamente, allí está.
-¡Finnick!- grito sin poder contenerme, el chico gira su mirada hacia mí. La tristeza de sus ojos confirman mis sospechas: lo había visto todo.
-¿Qué quieres?- me dice de forma tajante.
-¿Qué qué quiero? Quiero explicarte lo viste- el tono de mis voz es suplicante. Lastimero.
-No hay nada que explicar.
-Sí lo hay, Finnick. Fue él, yo no quería besarlo. Créeme, yo te amo a ti- corro el peligro de llorar.
-¿Ah, sí? Seguro lo mismo le dijiste a ese idiota- las palabras de Finn me caen como piedras al estómago.
-¡No, Finnick!- el chico gira su cabeza, ignorándome. No lo soporto, las lágrimas comienzan a fluir – Deja que te explique, por favor. Nunca sentí nada por Will, somos solo amigos. O por lo menos, lo éramos.
-Pues que cariñosa que eres con tus amigos, eh- dice sin mirarme a los ojos.
-Finnick, te lo he dicho mil veces, te amo. Solo tú logras hacerme reír de la forma en que lo hago, solo tú me haces sentir como si fuera la única chica en el mundo. Contigo me siento especial… Me haces sentir cosas que nadie logra, siento esas mariposas en el estómago de las que tanto he oído hablar. Solo tú logras eso- por lo visto, logro captar su atención. Él escudriña mi rostro, indeciso- Te amo a ti, solo a ti, Finnick.
El chico da un paso tambaleante, seguramente una lucha interna debe estar librándose en su mente.
-¿Segura?- pregunta, esta vez, dudando.
-Muy segura. No he estada tan segura de algo en toda mi vida- más lágrimas caen por mis mejillas. Finnick da otro paso hacia mí, quedamos separados por unos centímetros; él seca delicadamente mis lágrimas, y luego acaricia mi mejilla. Yo tomo su mano- Por favor, Finn, no te vayas. No me dejes, soy incapaz de vivir sin ti- susurro de forma suplicante- Por favor…

Sin decir ni una sola palabra, Finnick une sus labios con los míos, ambos desesperados por volver a sentir el dulce sabor de los otros. El chico me toma por la cintura y me pega más a él. Extrañaba tanto el calor de su cuerpo.
-¿Eso significa que estoy perdonada?- la pregunta se escapa de mi boca, sin poder contenerla. Escondo mi cara en su pecho, mientras él me cubre con sus brazos y me acaricia la espalda.
-Te faltan muchos de estos para que te perdone- dice Finn- También te amo, pequeña- Y otra vez, nuestros labios se unen es un tierno beso.
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Oh may facking gad (? ah.

  • 1476 days ago via site
  • 82

Huellas del Pasado
Capítulo 19:
La casa de Claire es bastante grande, pero la cantidad de gente que hay dentro la hace ver extremadamente pequeña; busco a la chica entre la multitud y logro verla, está con Will cerca de la mesa de dulces. En nuestro camino hasta allí, cruzamos a Nicky y a Laureen que se cuchichean cosas al oído y, al verme pasar con Finnick de la mano, quedan boquiabiertas; yo las saludo con una enorme sonrisa con la mano que tengo libre, Nicky hace una de sus habituales escenas de caprichos (llora, grita y patalea). Por fin llegamos hasta Claire.
-¡Amiga, estas deslumbrante!- dice la pelirroja al verme. Ella lleva un vestido blanco corto arriba de la rodilla, con detalles dorados en la parte del busto, y unos zapatos de tacón alto dorados.
-Gracias, tú igual- le respondo con una sonrisa. Siento la intensa mirada de Will sobre mí, esto hace que sonroje.
-Prim, estas hermosa- dice el chico al fin. Siento que la mano de Finnick se tensa un poco en la mía.
-Gracias, Will- respondo. Veo que Darius se dirige a Claire con paso decidido.
-¿Te gustaría bailar, bonita?- pregunta el muchacho extendiéndole una mano; la pelirroja se pone como un tomate, pero toma la mano de chico y un segundo después están bailando pegados cuerpo a cuerpo.
Finnick tira de mi mano, llevándome apartada de los demás, al patio de la casa de Claire, un lugar hermoso lleno de flores de todos los colores habidos y por haber, y una enorme fuente adorna el centro del solitario jardín. Todavía podemos oír la lenta música. Con un rápido movimiento que no da tiempo a reacción, el chico me pega a su cuerpo; instintivamente paso mis brazos alrededor de su cuello; nuestras caras están a centímetros una de la otra. Nos quedamos así, balanceándonos lentamente, mientras él recorre mi espalda con sus suaves manos.
-Ya que mi madre no está aquí- me dice Finn seductoramente al oído. Mi cabeza está apoyada en su hombro, así puedo oler perfectamente ese perfume de hombre que me deja idiota- ¿Puedo arruinar tu maquillaje?- pregunta pícaramente, yo asiento de la misma manera. Él acorta los pocos centímetros que nos separan. Casi sin notarlo, nos vamos acercando poco a poco a la parte exterior de la pared de la casa y, cuando caigo en cuentas, Finnick está aprisionándome contra ella con uno de los brazos apoyados en la pared al costado de mi cabeza y el otro brazo acariciando mi cintura repetidamente. Esto es el paraíso.
Lentamente, recorre con sus cálidos labios todo mi cuello, haciendo que me estremezca a casa beso. Los dedos de una de mis manos están agarrados suavemente al cabello de Finn, apretándolo contra mi cuello, no quiero que se separe, adoro la forma en que su boca pasa por mi cuello y como u cálida y agitada respiración choca contra él. Pasados unos segundos vuelve a mis labios, mordiéndolos delicadamente a veces.
Pero una vez más, la falta de oxígeno en nuestros pulmones hace que nos separemos.
-Tengo calor ¿tú no?- le digo con la respiración entrecortada, Finnick ríe.
-Sí, mucho- responde agitado- Voy por algo de jugo, ¿vienes?
-No, no, necesito aire. Te espero aquí en la fuente- él me da un último beso y luego desaparece entre la manada de gente. Voy hasta la fuente y me siento en el borde a esperarlo, un minuto más tarde, Will aparece en el jardín.
-¡Will!- digo yo con una sonrisa, arreglando un par de mechones de cabello que se me habían soltado entre los besos.
-Hola Prim- noto en su voz que algo le pasa, viene y se sienta a mi lado. Lo miro a los ojos, su mirada de ojos grises es tan intensa que poco puedo aguantarla, así que bajo la vista a mi vestido.
-Oye ¿estás bien?- él me mira.
-Sí, claro es que…
-¿Es que qué?
- Es que te veo tan… feliz, con ese chico. Debo confesar, estoy celoso de él por haberse ganado a una chica como tú- escucho lo que dice con atención, pero no logro a comprenderlo del todo.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que… me gustas, Prim. Siempre he estado enamorado de ti, desde esa vez que te vi con aquellas dos trenzas y ese pequeño guardapolvo a cuadros rosas en el Jardín de Niños- “me gustas” esas palabras retumban en mi mente.
-Will, yo… No se que de…- no termino la oración, los labios de Will se juntan a los míos, yo abro mucho los ojos. Tardo un par de segundos en darme cuenta de esto, y cuando lo hago, me separo abruptamente del chico, dejándolo anonadado; comienzo a gritarle, sé que no tendría que hacerlo, pero estoy enojada. En serio lo estoy- ¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡¿Es que no te funciona bien el cerebro o qué?!- Will me mira con los ojos abiertos como platos, creo que él no esperaba semejante reacción; siento que mi mano tiembla. Estoy por darle un cachetazo, cuando Claire llega y sostiene mi mano en el aire.
-¿Qué te pasa, Primrose?- me mira seria.
-¡Que te lo explique él!- digo gritando, señalando a Will con dedo acusador.
-Yo… yo…- es lo único que el chico logra decir. Entonces recuerdo algo y una angustia me invade el pecho, cerrándome la garganta.
-Claire, ¿has visto a Finnick?- mi susurro está lleno de terror ¿Qué tal si nos vió? ¿Qué tal si me odia y ya no quiere dirigirme la palabra? No, no puede ser; pensar en una vida sin él es como tratar de vivir sin una parte de mi corazón. Soy incapaz de dejarlo desaparecer de mi vida.
Pensar en esto hace que me den ganas de llorar. Pero… quizás no nos vió y solo estoy imaginándolo todo. Sí, mejor me quedo con esa idea; la culpa que me oprime el pecho me deja a duras penas respirar.
-Acaba de irse, vino a despedirse de mí y dijo que tenía sueño, que se iba a dormir por que mañana sería un día largo. Le pregunté si quería que te dijera algo, pero me contestó que no- responde Claire. No le doy tiempo a preguntar nada, solo salgo corriendo, sin que me importen los demás.
Me llevo a varias personas por delante en mi camino, pero no me interesa, mi objetivo principal es correr, correr hasta llegar a mi casa. Quizás todavía esté a tiempo de arreglar las cosas; gracias a dios, la casa de Claire solo queda a un par de calles de la mía. A mitad de camino siento que mis pies van a estallar y solo me detengo dos segundos a sacarme los tacones. No me importan las piedras o vidrios que puede haber, mi único objetivo es llegar. Y lo logro.
Abro la puerta sigilosamente, pero no tengo la suerte de escabullirme en las escaleras, mi madre está parada detrás de la puerta.
-Prim ¿cómo la pasaron?- pregunta sonriente.
-Bien- respondo secamente, y me apresuro a preguntar- ¿Has visto a Finnick?
-Sí, está en su cuarto, durmiendo. Ni bien llegó dijo que no quería que nadie lo moleste, parecía raro. ¿Segura que está todo bien?
-Muy segura- digo con un hilo de voz. Tapo mi boca y finjo un bostezo- ¡Uf! Tengo mucho sueño, mejor ya me voy a dormir- y sin más, subo corriendo las escaleras.

Sé que puedo pasar dos horas enteras golpeando la puerta de Finnick sin conseguir una respuesta, sé que no la va a abrir. La única forma de entrar a su cuarto sería derribando la puerta, pero no es la mejor idea.
Cuando entro en mi habitación, me saco el vestido pero no lo acomodo, lo dejo tirado en el suelo junto con los tacones. Me quedo en ropa interior y me acuesto hecha un ovillo.
*Lo sabe, él lo sabe. Nos vió* pienso, y las lágrimas que tanto traté de contener caen por mis mejillas y son amortiguadas por las mantas. No logro dejar de llorar, así que decido dejar salir todo lo que tengo, hasta que al fin me quedo dormida.

Los primeros rayos de sol entran por las cortinas de la ventada de mi cuarto, me desperezo y refriego mis ojos. Me visto con lo primero que encuentro (unos jeans azules y una blusa con pequeñas florcitas celestes). Miro el reloj, son las 11 a.m.
Bajo al comedor a paso pesado y me encuentro solo con mamá, papá y Cinna.
-¿Dónde están Annie y Finnick?- mis padres cruzan una mirada cómplice- ¿Van a decirme o no?- digo entre molesta y alarmada.
-Bueno, Prim…- empieza mi padre sin atreverse a mirarme a los ojos- Annie y Finnick están en la estación de trenes, van a volver al Distrito 4.
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Quedan 2 capítulos, Sweethearts! El gran final se acercaaa!

  • 1479 days ago via site
  • 97

Huellas del Pasado.
Capítulo 18:
Abrí mis ojos y allí estaba, no se había movido ni un centímetro, aunque esta vez él se había despertado primero.
-Buenos días, princesa- dice Finnick después de darme un beso en el cabello- Te ves hermosa cuando duermes. En realidad, te ves hermosa todo el tiempo- río un poco.
-Hola Finn- sonrío y levanto la mirada, él me mira a los ojos un rato- ¿dormiste bien?
-Claro que dormí bien, digo… dormimos juntos- siento mis mejillas arder, Finnick ríe seductoramente. Comienza a acariciar sensualmente mi cintura- ¿acaso no te gusta dormir conmigo?
-¡Sí! Claro que sí- le digo yo. El chico sonríe.
-Eso es lo que quería escuchar- se acerca a mi boca y me besa suavemente, adoro despertarme con esos cálidos labios junto a los míos –Te espero abajo- dice; con último beso, se retira del cuarto.
Me permito soltar un gran bostezo luego de desperezarme; me quedo unos minutos en mi cama que todavía tiene el perfume varonil de Finnick, lleno mis pulmones con ese olor tan agradable. Después me levanto sin muchas ganas y me cambio; decido no ponerme nada especial, después de todo tengo que bañarme y arreglarme más tarde. Bajo arrastrando los pies.
-Buenos días Annie- saludo, la mujer se acerca y me da un abrazo maternal.
-¡Buenos días cariño! Siéntate, siéntate, ya casi están las galletas. La leche está servida - dice en tono energético, señalando la silla al lado de Finnick, yo me siento obedientemente. - ¿Cómo durmieron?
-Muy bien, mamá- responde el chico con una sonrisa, luego me mira- Mejor que nunca- eso hace que me ponga como un tomate; bajo la vista a mi taza. Annie parece darse cuenta de mi incomodidad, por lo que pregunta en un susurro solo para nosotros tres- ¿Durmieron juntos?- Finnick, que ahora está tan rojo como yo, asiente con la cabeza.
-No pasó nada extraño, solo la acompañé- dice todavía más colorado, mirando su taza también.
-Tranquilo, lo imaginé; mis labios están sellados- toma un cierre imaginario sobre su boca y lo lleva hasta el otro lado, indicando su confidencialidad.
-Gracias- digo en voz baja y me dedico a tomar de mi chocolate.
La charla del desayuno es, básicamente, charla de chicas. Annie me pregunta qué me voy a usar, cómo me voy a maquillar, qué tacos me pondré… No soy muy buena hablando de eso, esa es otra cosa que heredé de mi madre. Teniendo en cuenta que soy tan buena hablando de vestidos como Annie cazando, promete ayudarme a maquillarme, vestirme y peinarme después del almuerzo; me recuerda a los estilistas que preparaban a los Tributos, de los que nos hablaron alguna vez en el colegio. Agradezco que haya decidido quedarse un par de días más, por que sin ella, todo habría sido un desastre.
Terminamos de desayunar y voy a bañarme, una cosa menos de la lista de quehaceres. Cuando salgo de la bañera me doy cuenta de que ya es hora de almorzar; me pongo la misma ropa y bajo rápidamente. Almuerzo a velocidad de la luz y vuelvo a subir por la escaleras, en este último tiempo las he recorrido tantas veces que creo que tengo el trasero seguramente formado. Annie llega detrás de mí unos minutos después.
-¿Qué vas a ponerte?- pregunta con su cantarina voz.
-Le pedí permiso a mi madre para usar uno de sus vestidos.
-¿Ya sabes cuál?- niego con la cabeza.
-Vamos, voy a buscar uno- las dos caminamos hasta la pieza de mis padres, abro la puerta con cuidado y la cierro de la misma manera luego de que Annie entra. Voy directo al ropero donde mi madre guarda sus vestidos lujosos.
Paso un vestido tras otro, hasta que veo uno que capta mi atención como no lo hacen los demás: el vestido está completamente cubierto de gemas que reflejan la luz, piedras rojas, amarillas y blancas con trocitos azules que acentúan las puntas del dibujo de las llamas. Suelto un suspiro al verlo, es tan perfecto que logra quitarme el aire.
-Este- digo, lo tomo por la percha y se lo muestro a Annie.
-Tienes un muy buen gusto- la mujer está sonriendo- Ese vestido lo usó tu madre en la entrevista de sus primeros Juegos, jamás imaginé que lo tuviera guardado.
Ella me ayuda a ponérmelo, es fácil de manejar; la tela parece pesada pero al usarla no lo es tanto; luego me pone unos zapatos rojos y me sienta sobre la cama de mis padres.
-Levanta un poco la cabeza- pide amablemente, obedezco su orden. Maquilla mi cara, después pasa a mi cabello; sus finos dedos lo recorren con ligereza, sujetándolo con horquillas. Por fin, dice- Listo, creo que ya está. No abras los ojos – toma mi mano y cuida de que no me caiga, me ubico delante de un espejo- Ahora, ábrelos.
La criatura que tengo frente a mí, en el espejo de cuerpo entero, ha llegado de otro mundo, un mundo en el que la piel brilla y los ojos deslumbran.
-¡Oh Annie!- exclamo impresionada, hizo un trabajo impecable.
-Da una vuelta- asiento con la cabeza y lo hago, pareciera que leguas de fuego se desprendieran del vestido. Siento que un suspiro de emoción se escapa de los labios de la mujer.- Vamos, Finnick te espera abajo para irse.
Annie sale de la habitación y mantiene la puerta abierta para dejarme pasar. Caminar con zapatos de tacón alto no es tan difícil como aparenta ser; llegamos a la escalera y lo veo, esta parado esperándome. Lleva un traje negro, aunque su pelo sigue algo despeinado.
Finnick gira sobre sus talones, y al verme, noto que su boca queda algo entreabierta, llego a su lado y lo único que atina a decir es:
-Te ves… hermosa, Prim- se acerca a mí con el propósito de besarme, pero Annie nos separa.
-¡El maquillaje!- grita ella horrorizada.
-Oh sí, lo siento- se lamenta el chico un poco afligido, luego me mira- Creo que tendré que pegarle a un par de idiotas esta noche- yo río. Él me da el brazo y yo lo tomo delicadamente, justo en el momento en el que estábamos por salir, alguien toca la puerta.
-¿Quién será?- pregunto desconcertada.
-Seguramente es Darius- responde Annie, me pego con la palma de la mano en la frente, había olvidado completamente decirle lo de Claire.
-Pero ¿cómo? Yo me olvidé de avisarle.
-Fue tu madre, supuso que te olvidarías así que lo llamó hoy por la tarde.
-Oh…- *gracias mamá* pienso. Annie abre la puerta y efectivamente, allí estaba Darius.
-Wow, Prim. ¡Te ves espectacular!- dice mirándome de arriba abajo, eso me incomoda. Me sonrojo.
-Gracias Darius, tú también te ves bien.
-Bueno ¿vamos?- pregunta Finnick, molesto.
-Sí, vamos. Mi padre se ofreció a llevarnos en su auto.

Nos despedimos de Annie y mi madre que llega unos segundos antes de irnos con Cinna y mi padre. Después de decirle adiós a todos, nos subimos al coche.
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Espero les haya gustado, pipol. Pueden leer mi otra Fanfic "A New Beginning" (Josh y tú) en este link http://www.twitpic.com/photos/fanficsforyou

  • 1481 days ago via site
  • 54

Huellas del Pasado.
Capítulo 17:
Por suerte el trabajo no es muy largo, no tardamos más de 1 hora y media en hacerlo. Finnick y yo la acompañamos hasta la puerta de entrada, antes de irse queda cara a cara con nosotros-
-Prim, ya sabes que mañana es mi cumple años y bueno…. Pensaba que podrías ir con Finnick y…- sus mejillas comienzan a arder.
-¿Darius?- pregunta Finn, con una sonrisa pícara en su rostro.
-Sí, él- Claire baja la mirada al suelo.
-Claro, le preguntaré si quiere venir con nosotros- le digo.
-Gracias.
-Para eso estamos las amigas- la pelirroja me mira y me sonríe, luego gira sobre sus talones y desaparece en el Crepúsculo.
Finnick cierra la puerta; después de asegurarse de que nadie nos ve, me abraza por la cintura. Por instinto, coloco mis manos alrededor de su cuello.
-Me llevarás ¿verdad?- sus ojos color del mar miran fijamente los míos, yo asiento. No puedo soportar la tentación de probar otra vez esos suaves labios, pasan unos segundos de silencio y luego vuelve a hablar- Creo que va siendo hora de que les digamos a tus padres de… lo nuestro.
Lo que acaba de decir me deja sin aliento, quiere formalidad. No voy a negarlo, también quiero lo mismo, pero… ¿Qué tal si no aprueban lo nuestro? Aunque creo que sería imposible, mamá y papá le tienen un inmenso cariño a Finnick, pero… ¿y si sucede lo inimaginable?
Bueno, también hay que arriesgarse para saber que pasa, así que acepto. Finnick me sonríe y me besa, eso era lo que quería: sus labios.

Para dar la noticia, decidimos juntar a todos en el living. Una vez que toda la familia está en su lugar, Finn me codea suavemente para que empiece a hablar:
-Yo… Bueno, nosotros… Somos…- mi voz es temblorosa y mis manos están sudando demasiado, siento calor en la mejillas y en la nuca, temo desmayarme de los nervios; es la primera vez que presento a un novio a mi familia, en realidad es la primera vez que tengo novio. El chico, al ver que no puedo hablar, comienza a hacerlo él.
-Bueno- su voz es suave como el terciopelo- los juntamos aquí para hacerles saber que…- toma aire, y parece que junta valor para decir lo que continúa. Antes de hacerlo, me toma de la mano- somos novios.
Mi madre nos mira y una sonrisa se forma en sus labios, se acerca a nosotros y nos felicita, luego nos abraza. Annie, quién lo sabía desde antes, solo se limita a felicitarnos y sonreírnos; logré ver el rostro de mi padre algo pálido al darle la noticia pero ya ha recuperado su color normal, estrecha la mano de Finnick.
-Cuídala bien, Odair- dice mi padre.
-Lo haré, Señor Mellark, ella es la mujer que más amo en el mundo- me abraza por la cintura y me pega a su cuerpo.
Felicidad, eso es lo que siento. Finnick me ama y mis padres lo aprobaron ¿puedo pedir algo más?
Entre felicitaciones y risas entramos al comedor, donde la cena está servida. Todavía no logro borrar la sonrisa de mi cara y va a ser difícil que desaparezca.
-Mañana es la fiesta de cumpleaños de tu amiga, Claire ¿cierto?- mi padre es el que habla, me sorprende que sepa eso.
-Sí, nos invitó a Finnick y a mí, también dijo que podía llevar a Darius, tengo que preguntarle.
-Seguro querrá ir- dice mi madre.
La cena termina rápido, todos se levantan y van a sus cuartos temprano, Finnick y yo quedamos para lo último. Vamos tomados de la mano hasta el sofá, nuestro sofá.
-Estuvo bien- comenta Finn.
-¿Solo bien? Fue excelente, mis padres te adornan, Finn- el chico me acerca hacia él, quedando solo a unos pocos centímetros.
-¿Y tú?- su boca deja entrever una sonrisa pícara.
-Yo no te adoro, te amo- le doy un beso en la punta de su nariz. Él, con un fugaz movimiento, me sienta sobre su regazo, comienza a acariciar sensualmente mi espalda; suelto un suspiro- No dejabas que me concentre por la tarde, tus caricias no me dejaban enfocarme- Finnick ríe seductoramente.
- Lo siento, es que no podía resistirme. Tu piel es como de seda- ni bien termina de decir eso, agacha su cabeza hasta mi cuello y da suaves besos en él, recorriéndolo por completo.
-Finnick…- digo, siento que me falta la voz, el chico levanta la vista de mi cuello y me mira a los ojos, no logro contenerme; empezamos una batalla de besos que creo que difícilmente logre terminar.
A duras penas nos separamos, no por que queremos hacerlo, sino por falta de aire. Me lleno los pulmones a tal punto que parece que van a explotar.
-Prim ¿quieres que te acompañe a tu cuarto?- la respiración de Finnick está agitada, al igual que la mía.
-Sí, vamos. Tenemos que descansar para mañana.
Subimos juntos, tomados de la mano. Por segunda vez, Finnick se recuesta, me acomodo a su lado con mi cabeza sobre su pecho. Lo último que escucho es la voz de Finnick diciéndome “dulces sueños, princesa”.
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Ya casi termina el Fic, deben quedar al rededor de 3 o 4 capítulos, voy a ir viendo :) mientras, pueden leer mi otro fanfic (links en ) skjbfdhfdg. Se viene lo mejor.

  • 1483 days ago via site
  • 58

Huellas del Pasado
Capítulo 16:
Escucho que llaman a la puerta, seguramente es Claire ya que son las 16:00 p.m. hora acordada para reunirnos a hacer deberes. No soy yo la que atiende al llamado, sino Darius (él, mamá y Gale habían regresado ya hace rato, y por cierto, el pavo salvaje que trajeron para almorzar estaba delicioso) que se había quedado por petición de mi madre por la tarde, le dijo que Claire vendría y quizás así podrían hacerse amigos.
-¿Emm…. Está Primrose en casa?- pregunta en un tono incómodo, poniéndose roja de vergüenza al ver al chico, la verdad es que ella no es la mejor en cuanto de relacionarse con el sexo opuesto se trata. Yo no me quejo.
Claire es la más inteligente del salón, siempre obtiene las notas más altas; por lo que eh oído hablar, muchos de los chicos de la escuela mueren por ella y no es de extrañar: ojos verdes, cara angelical, cabello pelirrojo que le llega un poco más arriba de la cintura y, aunque es apenas más alta que yo, tiene un cuerpo espectacular. Pero con todos lo chicos muertos por ella y toda la suerte a su favor para andar con el que quiera, nunca ha tenido novio. No por que no tenga pretendientes, por que hablando de eso tiene de sobra, sino por que es una de las personas más vergonzosas que jamás conocí. He visto más de una vez que cuando un chico le habla ella se pone toda colorada (a tal punto que casi puedes confundir el color de su rostro con su cabello), se queda en estado de “shock”, después gira sobre sus talones y sale a paso acelerado en dirección contraria a la que se encuentra el chico, dejándolo parado con cara de bobo. Debo admitirlo, es gracioso.
La torturo un poco más dejándola sola con Darius unos segundo, para luego aparecer por las escaleras, conteniendo una carcajada. Darius se gira y me mira, sonriendo un poco, a él también le había causado gracia la actitud de mi amiga. Claire me hace señas que logro ver sobre el hombro del muchacho: se lleva un dedo cruzando su garganta, articulando las palabras “Voy a matarte, Primrose Rue Mellark”.
-Esta chica te estaba buscando, Prim- Darius trata de mantener cara seria, pero hace fuerza para no reír.
-Sí, gracias Darius- el muchacho se retira y puedo ver a la chica de cuerpo entero: su largo cabello colorado lo tiene recogido en una cola, haciendo que su rostro se vea hermoso y resalten sus pecas, lleva unos jeans y una remera blanca con un enorme corazón rojo en el medio. Su cara vuelve a tomar su color habitual
Cuando ve que no hay moros en la costa, habla en un susurro ofendido.
-¿Por qué me dejaste a solas con él? ¿Eres idiota o qué te pasa?- se acerca a mí y me golpea el brazo con un libro que trae.
-¡Hey!- digo- Cálmate, Claire. Sólo quería ver tu cara, es que es tan gracioso cuando ves un chico y comienzas a ponerte toda colorada como un tomate y…
-Ya basta, Primrose- dice secamente. Sigue hablando mientras nos dirigimos a la mesa de la cocina; además de comer, ahí es donde solemos hacer la tarea- Y dime ¿Es chico tan guapo quién es?- nos sentamos en sillas enfrentadas, así podremos mirarnos las caras mientras hablamos- Supongo que él no es el “chico de ojos claros y cabello color avellana, todo sexy” del que hablaban Nicky y Laureen ¿verdad? Bueno, digo si es sexy y tiene ojos claros, pero su cabello no es color avellana.
-Oh, no, no. Él no es- tomo un par de hojas y saco la fotocopia del trabajo de Historia de Panem que tenemos que hacer- Se llama Darius, es hijo de Gale, un viejo amigo de mamá que vino de visita un par de semanas.
-¿Y el otro chico?- la persona a quién se refiere entra al comedor en este preciso momento.
-¡Finn!- saludo yo, él me da una enorme sonrisa.
-Princesa- me saluda también, se acerca a mí y besa mis labios tiernamente. Claire mira boquiabierta la escena.
-Finnick, ella es… Te presento a Claire, es mi amiga- a estas alturas Claire ya está toda roja y se muerde el interior de una de sus mejillas, un tic nervioso que le da cuando ve un lindo muchacho.
-Hola Claire, mucho gusto. Soy Finnick- Finn le dedica una de sus sonrisas seductoras y extiende su mano hacia mi amiga; Claire no solo está colorada, va cambiando de color: pasó del rojo, al escarlata, después un poco al violeta. Abre dos veces la boca para hablar, pero solo queda en movimientos, por que las palabras no logran despegarse de sus cuerdas vocales. Sin embargo, toma la mano de Finnick. El chico ríe entre dientes al ver su reacción- Creo que tienes calor ¿quieres que abra un poco la ventana, Claire?- yo rompo a reír, no puedo, es demasiado. Claire niega con la cabeza y agacha la mirada a su hoja, yo me descostillo de la risa en mi silla- Voy a preparar la merienda, ¿quieren café o chocolate?

Viendo el estado de la pelirroja, sé que no va a contestar, así que respondo por ella.
-Dos chocolates, Finn- digo todavía entre risas, secándome las lágrimas de los ojos y respirando grandes bocanadas de aire que me faltaban. El muchacho en seguida de pone a trabajar.
-¿Son novios?- me pregunta Claire por señas, su cara otra vez tenía su tono normal, puedo distinguir sus pecas, lo cual es una buena señal. Yo le asiento con la cabeza; por un momento creo que va a desmayarse, pero solo es una falsa alarma. Abre mucho los ojos y me mira asombrada, le sonrío.
Finnick termina de preparar los tres chocolates calientes y nos entrega una taza a cada una, quedándose con una para él. Apoya un plato con galletas en el medio de los tres y después se sienta a mi lado.
Ahora, Claire pregunta en voz alta y un poco temblorosa:
-¿Son novios?- Finnick la mira con una sonrisa enorme.
-Sí, lo somos. La amo- ahora me mira a mí, nos sonreímos y me da un beso fugaz en los labios; después se dedica a acariciar mi pierna, esta vez sus dedos entran en contacto con mi piel (estoy usando un vestido muy sencillo con pequeñas flores rosas y amarillas pastel, el resto es blanco; sobre eso, una campera de hilo rosa), no con mi pantalón como la primera vez que hizo esto. Me permito soltar un suspiro que no logré contener, pero lo disimulo tosiendo un poco.

Las caricias de Finnick no me permiten concentrarme bien en lo que Claire está dictándome, en realidad no entiendo lo que estoy escribiendo. Le dedico una rápida mirada a Finnick, tiene la taza de chocolate en la mano que está libre y su vista está perdida en la ventana, desearía saber qué está pasando por su mente en este momento.
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Comenten si les gustó. Ah! quería avisarles que abrí una nueva cuenta de Fanfics, el resto de las fics que escriba (tengo algunos en mente) los voy a subir en esa cuenta. Pueden seguirme si quieren: . Y bueno, como siempre, gracias por leerlo.

  • 1485 days ago via site
  • 64

Huellas del Pasado
Capítulo 15:
La claridad de la mañana entra por las cortinas de mi cuarto, abro los ojos y miro la hora, son las 8:00. Rápidamente vuelvo mi cabeza, lo veo ahí, en la misma posición en la que lo vi anoche antes de dormirme: abrazándome. Acaricio suavemente su mejilla con una mano y él abre los ojos en seguida, me mira.
-Buenos días, princesa- me dice con una sonrisa medio dormida en su cara y besa tiernamente mi cabeza.
-Buenos días, Finn- le sonrío también- Creo que deberíamos levantarnos antes de que nos vean así, ya sabes…
-Entiendo, vamos. Podríamos hacer el desayuno para lo demás también.
Tal y como esperaba, el comedor está vacío; yo tomo algo del pan de mi padre y lo pongo a tostar mientras Finn calienta la leche y luego la sirve en varias tazas. Lo observo hacerlo, haciendo lo que sea es perfecto, y me doy cuenta de algo…
-Finn tú… ¿vas a irte pronto?- pronunciar esas cuatro palabras hacen el pecho se me cierre de angustia. El chico me mira, se acerca a mí y me abraza, acariciando con una de sus manos dulcemente mi espalda. Apoya su mentón en mi cabeza.
-Lamento no habértelo dicho antes- comienza él- Mi madre partirá mañana, pero yo me quedaré algún tiempo más. Le expliqué lo que pasa y…
-¿Qué pasa?- pregunto, cortando lo que estaba diciendo.
-Lo que pasa es que…- me separa de él para mirarme a los ojos; siento que con sus ojos color del mar puede leer mis pensamientos, puede ver mi alma y corazón- Te amo.

Dos palabras. Solo eran esas dos palabras las que necesitaba escuchar: te amo.
Me sonrojo un poco pero contesto al acto.
-Yo a ti Finnick, te amo- al chico se le iluminan los ojos y, así como si nada, me toma por la cintura, me levanta y me besa apasionadamente. Las mariposas que hasta entonces estaban dormidas, empiezan a revolotear en mi estómago, haciendo que me duela; ambos sentimos un ruido y nos separamos rápidamente.
-Buenos días, chicos- mi madre se asoma por la escalera, seguida por Annie y Cinna, mi padre ya hacía tiempo que está en la panadería.
-Bu… buenos días- digo con voz temblorosa, luego me aclaro la garganta. Me vuelvo hacia Finnick que estaba sentado en la mesa con aire aburrido desde hace unos segundos.
-¿Ya se amigaron ustedes dos?- Cinna nos observa, es Finnick quien responde.
-Sí, estuvimos hablando anoche y nos amigamos. No había razón para enojarnos, en realidad ¿Verdad, Prim?
-Es cierto- digo, me ubico al lado de Finn
-Me alegro por ustedes- una sonrisa pícara cruza fugazmente el rostro de Annie, logro detectarla y mis mejillas se sonrosan.
-Es bueno que volvamos a ser amigos- sin que los otros lo noten, Finnick posa una de sus manos en mi pierna y la acaricia suavemente. Contengo un suspiro; si no hubiera nadie aquí, no sé que cosas podría acabar haciéndole. *¡¿Qué rayos estás pensando, Primrose?!* sacudo mi cabeza levemente, ahuyentando esas ideas de mi cabeza.
-Veo que además prepararon el desayuno- mi madre parece realmente asombrada, nos sonríe a los dos.
-Queríamos sorprenderlos- le digo sonriente.
-Y lo hicieron- Annie nos mira con cara de “Tendrán que contarme qué hay entre ustedes”.

Nos dedicamos desayunar en silencio, disfrutando lo que comemos y bebemos. Además de tostadas y leche, habíamos preparado una gran variedad de cereales, galletas y jugo de naranja, todo en una hora; estoy orgullosa de lo que logramos, está delicioso.
Cuando terminamos con cada una de las cosas que había sobre la mesa, juntamos los platos, jarras, vasos y tazas, y los llevamos a lavar. Veo por la ventana que tenemos sobre el lavaplatos que el cielo está nublado y amenaza con llover, lo cual es bueno ya que tengo que pasar la tarde encerrada haciendo deberes con Claire y, ya que es día está horrible, no me perderé un buen día para cazar. En cambio, mi madre sí irá.

Al terminar de lavar los trastos, voy a mi habitación y me visto; justo al terminar de ponerme la zapatilla del pie derecho, oigo el timbre. Seguro son Darius y Gale, que quedaron con mi madre para ir a cazar para traer algo qué almorzar hoy, ya que van a quedarse.
Bajo las escaleras a paso lento y allí estaban los dos; los recibo con una sonrisa y un beso en la mejilla. No alcanzamos a cruzar palabra, ya que en el momento en que iba a hablar mi madre llega con la ropa de caza, y los tres desaparecen por la puerta.
Me sobresalta al sentir que alguien apoya una pequeña mano en mi hombro, me giro sobre mis talones y compruebo mis sospechas: es Annie.
-¡Annie! Que gran susto me has dado- exclamo riendo nerviosamente, por que sé qué es lo que quiere hablar conmigo.
-Lo siento, Prim- dice con voz suave y una sonrisa pequeña en su delicada cara- Yo quería hablar contigo de Finnick- está hablando en voz muy baja, solo para que nosotras dos escuchemos la conversación- ¿Qué sucedió anoche realmente?
No sé por qué, pero se me hace realmente fácil hablar con ella, es como hablar con una vieja amiga. Así que le cuento la verdad sin rodeos:
-Yo… tuve una pesadilla anoche y… me levanté y bajé hasta el living. Luego llegó Finnick, hablamos y… y…- es fácil, pero aún así hay una pizca de nervios en mi voz, después de todo es la madre de mi ¿novio?
-¿Se besaron?- pregunta con aire soñador, le asiento leve y secamente; ella no dice nada más, solo me abraza- Finnick me dijo rogó quedarse aquí contigo. No quiere irse, él te ama tanto- sonrío levemente, aunque quisiera estar en mi habitación saltando sobre mi cama de la mezcla de emoción y felicidad que siento.
-Lo sé, y yo lo amo a él. Demasiado- Annie toma mi cara entre sus manos, me mira a los ojos largo rato, sonríe y besa mi frente, como lo hace mi madre.
-Me alegra ver que por fin, Finnick encontró a la chica adecuada.
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Solo quiero agradecerles por los lindos comentarios que hacen del Fic, me alegra tanto que les guste :') En serio, muchas gracias!

  • 1486 days ago via site
  • 65

Huellas del Pasado.
Capítulo 14:
Gracias al cielo, Finnick no estaba ahí para ver esa escena, se había retirado a su cuarto minutos antes que los Hawthorne se fueran.
Ya es hora de ir a dormir, así que me despido de todos; subo rápido a mi habitación y, ni bien me recuesto, me quedo profundamente dormida, entonces vividas imágenes se presentan en mis sueños: me encuentro en La Pradera con Finnick, el chico se sumerge en el agua y me invita a entrar; estoy sumergiéndome en el agua cuando él se convierte en una especie de monstruo marino, abre la boca y logro ver sus filosos dientes, está tratando de comerme. Grito aterrorizada y salgo corriendo del agua como puedo, yendo en dirección al bosque.
-¡Prim!- siento la voz de un muchacho.
-¿Darius? ¡¿Darius, eres tú?! ¡¿Dónde estás?!- corro hacia donde su voz me lleva; lo veo, está extendiéndome una mano. Yo la tomo, afirmándome a ella; de repente, lo que antes era Darius, ahora es una de esas extrañas mutaciones del Capitolio que fueron parte de los Septuagésimos Cuartos Juegos del Hambre, en los que estuvieron mis padres.
El muto me persigue por toda la Pradera, yo solo corro, con lágrimas de desesperación en mi cara, quiero desaparecer o esfumarme; cualquier cosa estaría bien, excepto estar allí.
Con toda la mala suerte del mundo, tropiezo con la raíz de un árbol; suelto un grito desesperado y ruedo sobre mí misma, para encontrarme cara a cara con la bestia. Ésta suelta un bufido, abre enormemente la boca y… Justo en ese momento abro los ojos.
Reprimo un grito, gritar ahora no es conveniente. Todos están durmiendo, gritar significaría que se levanten y vengan a ver qué sucede. Y sinceramente, no tengo ganas de dar explicaciones.
Me pongo una campera de hilo y recorro los escalones con sigilo, procurando no hacer ningún ruido; quería salir de ese cuarto, y no quería volver.
Voy a la cocina, tomo el frasco de la leche de la heladera y la caliento en la hornalla, cuando está en el punto justo (ni muy fría, ni muy caliente), la paso a una taza y me dirijo al living. Me siento en el sillón, el mismo en el que me senté con Finnick cuando le mostré el libro de mi madre, y tomo mi leche de a pequeños sorbitos. Me sobresalto al oír una voz.
-¿No puedes dormir? – Finn viene hasta mí y se sienta en el sillón, a mi lado.
-No ¿y tú?
-Tampoco- pasan unos minutos, que me parecen años, antes de que él vuelva a hablar- Yo… quería disculparme por no haberte hablado estos días.
-¿Vas a decirme por qué estabas enojado?- nos miramos a los ojos, él baja la vista.
-No… olvídalo, no vale la pena- se sonroja un poco- Dime ¿por qué no puedes dormir?
-Oh, yo… tuve una pesadilla- contesto secamente, dejo mi taza en la mesita ratona que tenemos en frente. Él me observa.
-¿No vas a contarme?- niego con la cabeza- ¿Tan mal estuvo?- asiento, Finnick me abraza.
-Extrañaba que me hablaras- digo escondiendo mi cara en su pecho.
-Esa es la razón por la que no podía dormir- toma mi cara delicadamente entre sus manos y me mira a los ojos- No podía dormir tranquilo estando así contigo. Te extrañaba.

*Te extrañaba* esas palabras suenan tan bien en su boca.
Los ojos de Finnick van de los míos a mis labios, resistir la tentación de besarlo se me hace cada vez más difícil.
El muchacho recorre con la punta de su nariz toda mi mejilla, acariciándola, y luego para en mi oído; habla de manera seductora, en forma de susurro:
-Espero… que no te muevas esta vez- yo suelto un suspiro.
-No- digo con un hilo de voz. Finnick vuelve a hacer el mismo recorrido con su nariz, me mira a los ojos una última vez y acorta la distancia entre nosotros.
Es casi increíble la forma en que nuestras bocas encajan, como si fueran piezas de un rompecabezas. Los labios de Finnick se mueven en los míos tímidamente al principio, pero a medida que van conociendo la zona, se mueven con más libertad y confianza, trato de imitar sus movimientos como puedo, pero lo logro torpemente; Finn baja sus manos de mi cuello, una la posa en la cintura y con la otra, me acaricia suavemente la espalda; me acerca más a él y profundiza el beso.
Siento una mezcla de sensaciones en la boca del estómago que no puedo explicar con palabras. En este momento no existe nada más, nada, solo nosotros. Solo sus labios.
Comienzo a quedarme sin aire, y noto que a Finnick que pasa lo mismo, así que, aun que no queramos, nos despegamos; nuestras respiraciones están agitadas, mi corazón amenaza con saltar de mi pecho y mi cara está roja como un tomate. Ni hablar de mi cabello, que seguramente está todo revuelto.
- Finnick…- digo entrecortadamente, él se lleva un dedo a la boca en señal de que me calle, una sonrisa enorme se dibuja en su cara, al igual que en la mía. Me rodea con sus brazos.
-¿Quieres que duerma contigo?- pregunta tímidamente- Puedo hacerte compañía, te ayudaré a dormir. Y si tienes pesadillas, estaré ahí para ti- yo lo miro, y con una pequeña sonrisa, le asiento. Él se levanta, me toma de la mano y me dirige a mi cuarto.
Se recuesta en mi cama y hace señas para que me acueste a su lado, le hago caso. Apoyo mi cabeza en su pecho, él empieza a acariciar mi cabello con dulzura.
-Que duermas bien, princesa- me susurra, levanto la vista. Nos miramos y le doy otro suave beso, podría vivir de sus labios mi vida entera. Vuelvo a colocar mi cabeza en su pecho, bostezo.
Y así, abrazados, con Finnick acariciándome el cabello, vuelvo a dormirme.
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Lo sé, morí yo también :3

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Huellas del Pasado.
Capítulo 13:
-Creo que debería ir a cazar algo- digo, y es verdad, el sol se está poniendo y todavía no tenemos nada qué llevar para cenar.
-¿Quieres que te acompañe? Puedo hacer buenas trampas- Darius ya se está parando, yendo en mi dirección. Lo pienso, podría estar bien tener a alguien que hace buenas trampas, pero con el poco tiempo que tenemos no nos sirve de mucho. Aún así decido que me acompañe, no me gusta andar sola por el bosque cuando oscurece.
-Está bien. ¿Finnick, quieres venir?- Finnick nos mira con el cejo fruncido. Niega con la cabeza secamente.
-No, yo ya me voy- dice, y sale del lago. Me doy el placer de perderme en su hermoso físico, olvidándome de todo, solo admirando la perfección de su cuerpo. Hasta que Darius me vuelve a la realidad.
-Prim… ¿Vamos?- puede notar una mirada asesina y llena de furia por parte de Finnick al chico que está a mi lado, pero Darius no lo nota, está mirándome a los ojos.
-Sí… yo… vamos- tomo mi arco y mis flechas- Nos vemos en casa, Finn- Finnick me mira y asiente, sin decir ni una sola palabra. Y sin más, nos adentramos en el bosque.

Todo está muy callado, así que decido sacar un tema de conversación, algo para cortar el silencio.
-Y… ¿Tu madre vino también? Por qué no la vi cuando tu padre llegó a mi casa- una expresión triste aparece en el rostro de mi acompañante, algo me dice que no debí haber preguntado eso.
-Mi madre falleció cuando apenas tenía tres años. Mi padre tuvo que hacerse cargo de mí, ahora que ya soy grande y bastante maduro, trabajo con mi padre para poder llevar comida a casa.
-Oh, yo… Lo siento, Darius, de verdad. No tenía idea- miro el piso, estoy avergonzada.
-No te preocupes, no lo sabías, está bien- me sonríe de manera tierna. Escucho un ruido, llevo un dedo a mi boca y le digo a Darius “Shh”, luego llevo ese mismo dedo a mi oreja, haciéndole señas para que escuche. Esta vez estoy segura de que es un animal. Saco una flecha y la coloco en mi arco, dos segundos más tarde lo veo: un ciervo.
Hacía mucho que no veía uno de estos y no estoy segura si lo vuelva a ver; sin pensarlo dos veces, lo atravieso con mi flecha. Darius mira, asombrado.
-¡Wow! Es fue fantástico. Eres fenomenal- sus comentarios hacen que me sonroje.
-Gracias, pero no es para tanto- digo humildemente, aunque la verdad había sido un tiro espectacular- Vamos, ya se hace tarde- no tengo ganas de despellejar al animal ahora, le dejo ese trabajo a mi madre, después de todo ella es mucho mejor en eso que yo.
-Sí, vamos.
Darius se ofrece voluntario para llevar al animal, yo no me niego; los dos comenzamos a caminar saliendo de La Pradera. Es entonces cuando el chico pregunta:
-Ese muchacho… Finnick, y tú ¿son novios?- no me mira a la cara.
-No, no, para nada. No tengo novio, nunca eh tenido uno en realidad- me sonrojo y bajo la vista a mis pies.
-Ah, bueno que mal- dice en un tono que no puedo descifrar, parece felicidad y mezcla de lamento, pero podría estar equivocada.
-¿Qué hay de ti? Seguro has dejado algún que otro corazón roto en el Distrito 2 ¿No? Después de todo, esos ojos son algo irresistibles- ambos reímos.
-En cuanto al amor, estoy igual que tú. Digamos que tuve un par de novias, pero nada serio. Además, casi siempre terminaba herido, algunas de ellas me engañaron con otro.
-Oh, lamento eso.
-No es nada; todavía espero a la chica indicada- puedo sentir una fugaz mirada hacia mí. Me sonrojo, pero la noche impide verme las mejillas. Gracias a Dios, llegamos a mi casa.
Abro la puerta y anuncio mi llegada con un “¡Mamá, llegue y traje la comida!”. Un segundo más tarde, ella se encuentra parada frente a nosotros.
-Tú debes ser Darius, tu padre me habló de ti. Un gusto conocerte- estira su mano hacia el chico, éste la toma.
-Lo mismo digo, Señora Mellark.
-Llámame Katniss- le dice y le sonríe, luego se pone seria y me mira- Y a ti, te dije que no volvieras tarde.
-Valió la pena, mira lo que cacé- y Darius deja caer el animal de sus hombros, mi madre lo mira boquiabierta.
-¿Dónde lo conseguiste?
-Estaba vagando por La Pradera buscando comida, cuando se topó con nosotros- al fin, mi madre sonríe.
-Bueno, deja que lo despelleje y le aviso a padre para que lo cocine. Tú ve a bañarte mientras tanto, y tú cielo- le habla a Darius- tu padre está en la cocina esperándote. Puedo acompañarte si no sabes donde está.
-Claro, gracias- responde.
Subo corriendo por las escaleras; voy hasta mi cuarto, tomo unos jeans y un suéter de hilo blanco, y voy directo al baño. Me ducho lo más rápido posible y bajo a cenar. Era de esperar que Gale y Darius se quedaran a cenar; Annie, mi padre, mi madre y Gale charlan animadamente. Darius, Cinna y yo hablamos de la presa, y Finnick se limita a revolver su comida con el tenedor, llevándolo a su boca de vez en cuando. Algo le molesta.

Una vez terminada la cena, Gale y Darius se levantan de la mesa, ayudan a limpiar y luego de eso, los acompañamos hasta la puerta, donde nos despedimos de ellos. Gale me da un abrazo y me sonríe; cuando llega el turno de saludar a Darius, él me abraza tiernamente y me planta un suave beso en la mejilla, también tiene un perfume de hombre que atonta el pensamiento. Me susurra al oído:
-Hasta mañana, princesa- y después, ambos salen del calor de mi hogar y pasados unos segundos, son tragados por la neblinosa noche.
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Huellas del Pasado
Capítulo 12:
Gale Hawthorne… Recuerdo ese nombre, alguna vez lo oí de los labios de mi madre.
Extiendo mi mano y tomo la suya, luego abro la puerta.
-Pase, Señor Hawthorne- le digo, ya en un tono más amable, una vez dentro de casa.
-Puedes llamarme Gale- y me sonríe.
-Está bien, “Gale”. Espéreme aquí, voy a buscar a mi madre- el hombre asiente.
Salgo a paso rápido y grito “¡Mamá!”, a lo que ella en seguida responde con un “¿Qué sucede, Prim?”. Voy hasta donde me guía su voz, a su cuarto.
-Mamá, alguien te busca- comienzo, ella luce sorprendida. Por lo visto, no tenía idea que vendría- Un tal Gale Hawthorne- veo que su cara se torna de un tono pálido, y sin decir nada, baja corriendo. Yo le sigo el paso.
Llego segundo más tarde que ella, y veo que están abrazados fuertemente, como para nunca volverse a separar; pero lo hacen. Logro ver que mi madre está derramando lágrimas de alegría, y Gale, aunque parecía un hombre duro, tiene los ojos aguados.
-¿Por qué no me dijiste que vendrías?- a mi madre le tiembla la voz al hablar.
-Quise que fuera una sorpresa, Catnip- una sonrisa se instala en la cara de los dos, mi padre entra en ese momento y se topa con la escena.
-¿Gale?- él lo mira, como tratando de reconocerlo. Después de unos segundos, se abrazan ellos también.
-Peeta, Katniss, me alegro mucho de verlos… Es increíble cuánto tiempo a pasado ¿10? ¿20 años?
-Algo así- responde mi madre, con los ojos hinchados. Entonces, Finnick baja con cara de dormido por la escalera. Observa lo que sucede, sin comprender.
-¿Él es…?- los ojos de Gale van de mi madre a Finnick.
-Sí, Gale, es el hijo de Finnick- Gale sonríe.
-Te pareces tanto a él que asusta, cualquiera que hubiera conocido a tu padre podría decir que eres su clon- Gale y Finn se sonríen- ¿Annie está aquí también?
-Sí, seguro ya debe estar por bajar. Pasemos a la cocina, así podremos hablar tranquilos.
Mi padre, mi madre y Gale desaparecen por la puerta que da al comedor, dejándonos a Finnick y a mí solos.
-¿Quieres ir a La Pradera hoy?- pregunto tratando de sonar lo más amable que me es posible. Él se limita solo a asentir y luego se va por donde vino ¿Es que siempre va a estar enojado conmigo?
Decido subir a cambiarme, creo que la charla de estos tres va a durar largo rato. Quizás pueda comer algunas bayas que encuentre en La Pradera.
Tardo muy poco en cambiarme, así que salgo rápidamente de mi cuarto y toco la puerta del de Finnick. Él atiende, y sin que yo le diga nada, me sigue; bajamos las escaleras y aviso a mi madre que me voy con un grito, ella me grita “¡Está bien, pero no vuelvan tarde!”.
Caminamos rápido, sin hablar; espero a llegar a La Pradera para poder preguntarle por qué ya no me habla, y así lo hago.
Llegamos y esta vez soy yo la que se sienta primero en el pasto, lo observo seriamente.
-¿Ya vas a explicarme por qué no me hablas?- él hace como que no me escucha y se saca la remera- Finnick, te estoy hablando- digo pacientemente- Finnick…- él se tira al agua, estoy empezando a enojarme en serio. No puedo contenerme, así que le grito- ¡FINNICK ODAIR!
Él me mira.
-¿Qué quieres Mellark?- pone mala cara.
-Quiero saber que es lo que te pasa conmigo.
-Nada.
-¿En serio esperas que yo me trague eso?- el chico solo me observa, está mojado, casi no puedo contener mis ganas de tirarme al lago y besar eso cálidos labios- ¿Qué?¿El hecho de que yo me haya corrido dañó tu orgullo de hombre? Seguro ninguna de las chicas te ha negado un beso ¿verdad? ¿Es eso?
-¡Claro que no! Es solo que…- deja su frase en el aire, él también escuchó el ruido que yo escuché.
Me levanto rápidamente en dirección al sonido, con arco y flecha en mano, apuntando a lo que quiera que vaya a asomarse por entre los arbustos. Y lo que veo me resulta realmente raro: un chico de cabello castaño oscuro, ojos azules y de unos 17 años, se encuentra con mi mirada; en seguida pone cara de terror al ver mi arco y mi flecha.
-Yo… yo… bueno…- empieza el chico, yo estoy apuntando con mi arco justo en su corazón, lista para atravesarlo con la flecha de punta afilada si el muchacho se pasa de listo.
-¿Quién eres?- digo bruscamente.
-Yo… soy… me llamo… mi nombre es Darius, Darius Hawthorne.
-¿Hawthorne?- bajo mi arco.
-Sí, sí. Soy hijo de Gale Hawthorne. ¿Tú cómo te llamas?- pregunta tímidamente.
-Primrose Rue Mellark, puedes llamarme Prim- lo miro- ¿Así que eres el hijo de Gale? Es amigo de mi madre.
-Oh, tú debes ser la hija de Katniss. Debí imaginarlo, digo por el arco y la flecha… Nos hablaron de tu madre en el colegio, en verdad la admiro- él me sonríe, yo le sonrío también. Después de todo, parece un buen chico.
-Sí, lamento esto; es que estábamos solos y bueno…
-¿Interrumpí algo? Lo siento…
Finnick, que se había limitado a mirar solamente, grita conmigo.
-¡No!
-No, no somos nada, solo somos amigos. Es todo- digo. No sé si estoy imaginándolo o si es verdad, pero me parece que la cara de Darius se ilumina de repente- Siéntate, puedes quedarte con nosotros- el muchacho me mira y sonríe. Tiene una hermosa sonrisa.
-Gracias- y se sienta a mi lado- ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?- se dirige a Finnick.
-Finnick Odair.
-¿Eres hijo de Finnick Odair del Distrito 4?- Finn asiente- Un gusto conocerte- Finnick hace una sonrisa forzada.
-Lo mismo digo.
-Y dime, Darius ¿dónde se quedarán?- miro al chico.
-Estaremos en la casa de mi abuela, volvieron a reconstruirla después del bombardeo al 12 un par de años atrás, así que aprovechamos.
-¿Y por cuánto tiempo?- esta vez es Finnick quién habla.
-No lo sé, en realidad. Creo que dos semanas- aunque estoy mirando hacia otro lado, puedo sentir que me mira. Es raro pero no me incomoda, no me molesta… Casi podría decir que me agrada.
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Pensé que, (aunque Gale estaba enamorado de Katniss) después de tantos años separados, podría haber conocido a otra persona y tener un hijo con ella. Elegí el nombre Darius porque me pareció que era apropiado, ya que él arriesgó su propia libertad y se condenó a una vida de silencio por salvarle la vida a Gale. Me pareció bien.
Espero que les haya gustado.

  • 1492 days ago via site
  • 102

Huellas del Pasado.
Capítulo 11:

Si el viaje de ida fue tenso, no sé como explicar cómo es el viaje de vuelta a mi casa. En realidad, no es tensión sino incomodidad; ambos vamos mirando el suelo, incómodos por la presencia del otro.
Llegamos a casa sin decir ni una sola palabra, abro la puerta y entramos rápidamente; Finnick sostiene una bolsa con el pescado que logró sacar del lago. Se dirige directamente a la cocina y deposita la bolsa en la mesada; yo subo corriendo y voy directo a mi cuarto, tomo unos pantalones de jean, una remera floreada y una campera de hilo fina, después de eso voy al baño. Nada como una ducha caliente luego de un día agitado; me desvisto fugazmente y entro a ducha. El agua caliente cae sobre mi espalda, dando una sensación reconfortante, entonces dejo que mi mente vuele.
*¡Había querido besarme! Y yo como estúpida que soy, me levanto ¿Qué es lo que me pasa?*
Llevo mis dos manos a mi cara, cubriéndola.
*Entonces… quizás siente algo por mí*. Sonrío.
Termino de bañarme y cierro la llave del agua, me cubro con la toalla, luego me visto y seco mi cabello, pero lo dejo suelto. No tengo reloj, pero supongo que ya es la hora de cenar.
Me encuentro con el resto de los habitantes de la casa sentados en el comedor, con la comida servida, pero ninguno está comiendo. Todos me miran y me sonríen, excepto Finnick, que se dedica a revolver la comida; puedo ver que sus mejillas se tornan de un color rojo muy suave, sabe que estoy aquí.
-Hola- saludo en general.
-Hola Prim- responden todos, Finn saluda también, pero sin mirarme a los ojos.

Durante toda la cena, Finnick y yo ni siquiera nos miramos ni hablamos, tal vez por vergüenza. Tal vez, él está enojado por que corté ese momento tan especial que se había formado, no sé qué es lo que le pasa, pero quiero hablar con él de esto. No tengo idea cómo haré para empezar una conversación de ese tipo, si ahora apenas podemos levantar la vista y mirarnos a los ojos.
Me sorprende qué, terminada la cena, sea él el primero que se levanta de la mesa; se van sin decir nada, solo saluda a todos con una mano y cuando su madre le pregunta si le pasa algo, él solo contesta “Estoy algo cansado, es solo eso. No te preocupes”.
Decido ayudar a ordenar todo y lavar los platos, eh sido algo desconsiderada con mi familia últimamente en cuanto a tareas domésticas de trata. Annie toma un plato y viene a mi lado, a lavar.
-¿Sabes? Finnick me ha hablado mucho de ti en estos días. Está contento de volver a verte- dice Annie con un tono algo soñador, como suele ser su forma de hablar. Siento que mis mejillas adquieren temperatura, sigo con la vista fija en el plato que estoy lavando. Trato de sonar despreocupada al hablar:
-¿En serio? Bueno, también estoy contenta de volver a verlo, es una gran persona.
-Te quiere tanto- estas tres palabras hacen que casi me desmaye. *Él me quiere*.
-También lo quiero, digo… como amigos, claro.
-Oh- solo dice eso. Y ahí termina la conversación.
Termino de lavar los platos, me despido de todos con un “Buenas noches” en general y subo a mi cuarto, me pongo el pijama y ni bien apoyo la cabeza en la almohada, caigo profundamente dormida.

Vuelvo a abrir los ojos justo a tiempo para llegar a cambiarme y correr al colegio. No tengo tiempo ni siquiera de desayunar. Claire y Will vienen a mi encuentro cuando me ven entrar por la puerta principal del colegio, parecen algo alterados.
-¿Y esas caras?- digo burlona.
-Emm… no creo que te guste lo que tenemos para decirte- comienza Will.
-Si no me dicen, no sabré.
-Bueno ¿recuerdas lo que le dijiste ayer a Nicky? Parece que la directora se “enteró” de eso- termina Claire.
-¿QUÉ?- abro mucho los ojos y los miro- ¡Esa Nicky es una perra bocona! Ya va a ver cuando tenga mi arco y mi flecha y…
-Ahora no hay tiempo para idear planes de asesinato. La directora y la perra bocona te esperan en dirección.

Salgo hecha una furia hacia donde está el lugar en el que me esperan, nunca lo he visitado por un problema, solo para llevar o ir a buscar cosas cuando la maestra me enviaba. Abro la puerta de un golpe y allí estaban, esperándome.
-Ah, Señorita Mellark, estábamos esperándola. Tome asiento, por favor- dice la directora mirándome a través de sus enormes anteojos. Su cabello canoso está sujeto en un rodete tirante, sus duras facciones están serias; a pesar de que su cara aparente maldad, creo que es una de las personas más buenas del colegio. Por eso no le tengo tanto miedo, pero sí estoy molesta.
-Buenos días, Señora Wood.
-Estamos aquí por que alguien…- mira fugazmente a Nicky, como para darme a entender que fue ella la que habló, pero la chica no se da cuenta de esto- me ha informado que le faltó el respeto a la Señorita Mc Cain.
-Acabo de enterarme que decir la verdad es falta de respeto- estoy furiosa, nunca habría dicho eso si no lo estuviera. Podría levantarme en este preciso instante de mi silla y tirársela por la cabeza a la zorra que tengo al lado, que me mira con profundo odio en sus ojos color café.
-¡Me dijo que era una arpía y que me acostaba con todos los chicos que se me cruzaban!- grita Nicky, haciéndose la ofendida y con lágrimas forzosas en los ojos.
-¡Oh vamos! ¡No vegas a decirme que eso es mentira, vayamos a preguntar entonces a cada chico de esta escuela y veremos si dicen que es mentira!- yo también estoy gritando.
-¡Niñas!- el grito de la directora nos hace pegar un salto a ambas- ¡Ya basta! No quiero que vuelvan a faltarse el respeto de esta manera. Esta vez, les saldrá barata; pero prometo que si vuelve a pasar algo de este estilo ¡No se salvarán de un castigo! Ahora, ya pueden volver a su salón de clases. Buenos días.
La Señora Wood nos acompaña hasta la puerta y nos despide. Caminamos a paso ligero, echándonos miradas asesinas de vez en cuando durante el camino.

Por suerte, hoy las horas se hacen más cortas. La primera clase es la de Arte, mi materia preferida; en esta clase logro olvidarme de todos los problemas y dedicarle el tiempo a algo que amo: dibujar. Con el tiempo, me convertí en la alumna favorita del profesor, creo que soy la única que verdaderamente muestra interés en la materia. Las dos últimas horas, son de Historia de Panem. Casi siempre hablamos de “Los Juegos del Hambre”, vemos un resumen año a año de esos juegos, estudiamos los nombres de los tributos y nos muestran videos cortos de cada juego.

Al fin, ya es hora de irse; guardo mis cosas y salgo casi corriendo, con mala cara. No me despido de Claire ni de Will, sólo me voy.
Cuando llego a La Aldea de los Vencedores, veo de lejos que hay un hombre de anteojos, ojos grises y piel aceitunada parado en la puerta de mi casa, esperando algo. Su cabello castaño oscuro, alterado por algunas canas, está a penas despeinado; rasca su incipiente barba. Por su aspecto, bien podía ser pariente de mi madre; me acerco sigilosamente, al verme abre mucho los ojos, como sorprendido.
-Tú debes ser Primrose- el extraño habla con voz gruesa. Yo asiento con la cabeza, lo inspecciono con la mirada- Eres igual a tu madre- dice y sonríe- Por cierto… ¿Está ella en casa?
-¿Se puede saber quién la busca?- pregunto.
-Oh, lamento no haberme presentado- estira una de sus grandes manos hacia mí- Soy Gale Hawthorne.
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Oooookay, espero les guste. djlshfdhgkjhgfh.

  • 1494 days ago via site
  • 72

Huellas del Pasado
Capítulo 10:
Las horas de clase se me hicieron eternas, no podía esperar a que fueran las 12 a.m., hora en la que salimos. Cuando por fin suena el timbre que indica que podemos irnos, salgo casi corriendo. Me entusiasma la idea de alejarme de Nicky y Laureen, y todavía más me entusiasma pasar la tarde con Finnick.

Llego rápido a casa, ni bien entro puedo sentir el delicioso aroma penetrar por mi nariz, el almuerzo está servido: pavo cazado exclusivamente por mi madre. Todavía no hay nadie sentado a la mesa, así que subo hasta mi cuarto, dejo las cosas del colegio y bajo corriendo. Esta vez, sí hay alguien; Cinna y Finnick están enfrascados en su propia conversación, por lo poco que puedo entender, Finnick le está prometiendo a mi hermano que alguno de estos días lo llevaría a La Pradera y le enseñaría a pescar.
-… no es tan difícil como crees, solo hay que mantenerse en silencio y concentrado, y tratar de no lastimar al pez cuando…- Finnick se vuelve hacia mí cuando me ve entrar- ¡Prim!- dice entusiasmado- Iremos a nadar hoy ¿verdad?
-Sí, Finn- respondo, el muchacho me sonríe. De pronto cambia la conversación que nada tiene que ver con el lago o La Pradera.
-Esas chicas que cruzamos ayer… ¿son tus compañeras de colegio?
-Sí- mi respuesta es tan cortante como la afilada hoja de una navaja.
-¿Te hablaron de mí o…?
-¿Por que te interesa tanto, eh?- digo furiosamente- No vas a decirme que te gustan esas zorras por que…- dejo suspendida en el aire la frase, pero después de unos segundos Finnick la continúa.
-¿Porque qué, Primrose?- me examina, como buscando una gota de interés por él en mis ojos. Cinna solo nos mira, callado.
-Por que…- justo en este momento entran Annie, mi mamá y mi papá al comedor, trayendo las ensaladas. No puedo estar más agradecida de que interrumpan esta conversación.
-¿Interrumpimos algo?- pregunta Annie, pasando sus ojos de Finnick a mí.
-¡No!- contestamos los dos al unísono. Annie ríe, mi padre observa, mi madre acomoda las ensaladas en la mesa. Finnick y yo nos miramos una vez más, y bajamos la vista a la comida; pasan varios minutos antes de que alguien vuelva a hablar.
-Así que… ¿Irán hoy a La Pradera?- es mi mamá la que busca conversación.
-Sí, Señora Mellark- contesta Finnick.
-Katniss, dime Katniss- dice mirando al chico con una amable sonrisa.
-Lo siento, es que aún no me acostumbro.
-No te preocupes, ya lo harás.

El resto de la charla fue principalmente sobre el colegio, Annie y Finnick cuentan sobre cómo es la escuela allá en el Distrito 4 pero no estoy escuchándolos, solo me dedico q perderme en mis pensamientos mientras revuelvo la ensalada con mi tenedor. Por fin, terminamos el almuerzo y corro a ponerme la ropa de caza.

-¿Vamos?- pregunta Finn cuando me ve bajar.
-Vamos.
El viaje es algo tenso, no nos hablamos; supongo que está guardando las preguntas para cuando lleguemos al lago por que estoy más que segura que va a preguntar qué era lo que quería decir. Y así fue.
Ni bien llegamos al lago, él se sienta en el pasto, me mira y pregunta:
-¿Qué era lo que querías decir antes de que llegaran tus padres?
-Quería decir que por que se acostaron con medio Panem y seguramente lo seguirán haciendo, aunque salgas con alguna de ellas. No les importa para nada tus sentimientos, solo saciar su apetito sexual. Eso era lo que quería decir- trato de sonar despreocupada, había estado pensando la respuesta a esa pregunta desde que salimos de mi casa. Finnick ríe.
-Yo podría saciarlas- dice Finn con mirada pícara, yo le frunzo el seño y le tiro con un bollo de pasto que había arrancado mientras contestaba su pregunta; el chico ríe de nuevo- ¡Es broma! ¡Es broma! Lo que no entiendo es por qué te interesa tanto si me engañan o no.
-No quiero que uno de mis mejores amigos sufra por una zorra. Además, tengo el boleto comprado para consolarte si eso sucede y en vez de dejarte sufrir primero, prefiero evitarlo desde el principio. Y sí, me intereso en ti, por que te quiero… ¡como amigo! Es más como… cariño. Eso, te tengo cariño.
-Oh- Finnick me mira atentamente, escuchándome. Después se para y se saca la remera, cada vez que veo ese cuerpo tan perfecto me quedo sin aliento- ¿Vienes?
-Voy, Odair- saco mi ropa, quedando en ropa interior y entro en el agua que esta vez, está helada. Comienzo a temblar y el chico de da cuenta de esto.
-Quizás deberías salir, Prim, no te hará bien el agua tan fría.
-N… no, Fi-Fi- Finn, esta b-b-bien -digo tiritando. Él se acerca y me ayuda a salir del agua. Hace que me siente, me cubre con su remera y pasa uno de sus brazos tímidamente por mi cintura, haciendo que me pegue más a él.
-Si te acercas más a mí, estarás un poco más caliente.
-¿Qué?
-Digo, bueno, calor de temperatura corporal… Ya sabes, frío, calor, esas cosas…- dice nervioso.
-Ya entendí Finnick, tranquilo- ambos reímos. Yo apoyo mi cabeza en su hombro. Allí nos quedamos, así. Ninguno se mueve tratando de cortar ese momento.
-¿Sabes? Te extrañaba, digo antes de venir. Estaba tan contento de venir a visitarte, volverte a ver- él me sonríe- Y ahora que estoy aquí, contigo, siento que te conozco desde toda la vida.
-Me pasa lo mismo- nos sonreímos, mirándonos a los ojos; noto que él se acerca más y más a mi cara, mis ojos van de los suyos a sus labios, los míos tiemblan un poco. Él ya está llegando a mi boca cuando, así sin más, me levanto.
-Yo… bueno, creo que… deberías pescar algo, ya sabes para… para la cena- estoy colorada hasta la punta de mi orejas. Finnick me mira, como cayendo a la realidad él también; se levanta bruscamente, está tan incómodo como yo.
-Sí, tienes… tienes razón- y se dirige al lago.
*¿Soy estúpida o qué? ¡Estaba a punto de besarme! ¿Qué es lo que te pasa, Mellark? ¿Matas animales y te acobardas ante un chico? Esto es inaceptable* pienso mientras vuelvo a ponerme mi ropa sobre mi ropa interior, todavía mojada. Es este momento estoy odiándome a mí misma por dejar pasar semejante oportunidad.
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*Le dead* Gracias por leerla, me encanta que les guste :)

  • 1495 days ago via site
  • 69

Huellas del Pasado
Capítulo 9:
No bajé a cenar, solo fui a buscar un poco de pasta que había como cena y luego me volví a mi cuarto. No dejo de recorrer con la yema de mis dedos la mejilla en la cual Finnick posó repetidas veces sus cálidos labios, no puedo negar que siento algo por él, no sé lo que sea pero siento algo. Cuando bajé a buscar la cena, él me sonrió como suele hacerlo siempre, sin rastros de que algo hubiera pasado y está bien, por que no pasó nada; él solo me agradeció por la foto, nada más. Pero una pequeña parte de mi conciencia quería que hubiera sido algo más que un agradecimiento…

Decido dormirme ni bien apoyo la cabeza en mi suave almohada, tengo que ir al colegio mañana. Eso me deprimía el día, pero lo que me hacía desear que fuera mañana es que iría a La Pradera, y ahí estaría Finnick. *¡Argh! ¿Por qué tienes que ser tan hermoso, Odair?*, pienso furiosa. Doy vueltas en la cama, hasta que por fin quedo dormida.

Siento que alguien sacude mi hombro desesperadamente.
-Prim, Prim… ¡PRIMROSE!- Cinna está gritándome en el oído. Alcanzo mi almohada y se la arrojo a la cara con todas mis fuerzas, no soy la chica más tierna del mundo en la mañana -¡Hey!- dice protestando- No te enojes conmigo, mamá me envió a despertarte.
-Podrías haber sido un poco más suave, enano- llevo una mano a mi boca, para cubrirla, y bostezo abiertamente.
-Vamos, mueve el trasero. El desayuno ya está servido- y sin más, sale de la habitación.

Con muy pocas ganas, me levanto de la cama y me visto. Voy directo al baño, me lavo la cara y me refresco. Es temprano, no creo que Finnick se haya levantado todavía, eso me alivia.
Bajo las escaleras arrastrando los pies, puedo sentir el inconfundible olor a tostadas y panecillos hechos por mi padre, no evito esbozar una pequeña sonrisa. Todo lo que cocina es delicioso. Llego al comedor y suspiro de alivio, Finn no está aquí; me acomodo en una de las sillas frente a Cinna y viene mi padre a servirme el desayuno, me saluda con un beso en la cabeza.
-Buenos días, princesa.
-Buenos días, papá.
-¿Dormiste bien?
-Sí, gracias- respondo y le sonrío.

Desayuno lo más rápido que puedo, me pongo mi gorrito de lana, tomo mis cosas y emprendo mi viaje de camino a mi escuela. Se me hervía la sangre de solo pensar en ver a Nicky y a Laureen, apreto fuertemente los puños para no golpear lo que sea que tenga al lado.
Llego al colegio, no alcanzo a entrar cuando una pequeña mano me toma de mi chaqueta y me arrastra hacia donde está el resto de su cuerpo. Es Claire, una chica de cuerpo menudo, no mucho más alta que yo, y de cabellos pelirrojos, es la única chica a la que puedo llamar “amiga”.
-¡Hey! ¿Qué es lo que te pasa?- frunzo el ceño y la miro, sus ojos verde esmeralda están clavados en los míos.
-¿Cómo que qué es lo que me pasa? ¡Nicky y Laureen no paran de hablar de ti!- *no de mí, de Finnick*
-¿En serio?- finjo sorpresa- ¿Y qué es lo que dicen?
-¡Oh vamos! No vengas a decirme que el “chico de ojos claros y cabello color avellana, todo sexy” es solo un invento de ellas- yo niego con la cabeza, a Claire se le ilumina la cara- entonces ¿Quién es? Es tu novio ¿verdad? ¿Cuándo pasó? ¿Por qué no me contaste?
-Woooow, wow. Espera un poco amiga, son muchas preguntas. Primero: no, él no es mi novio. Segundo: es seis años mayor que yo.
-¿Y eso que tiene que ver?
-Nada, nada… Solo te decía.
-Bueno, entonces ¿me dices quién es?
-¿Recuerdas esa vez que fuiste a mi casa a jugar y había un chico con frenos y granos? ¿Ese mismo que te dije que me enseñaba a nadar? ¿El del Distrito 4?- Claire abre mucho los ojos, incrédula.
-¡Claro que lo recuerdo! ¿Cómo era su nombre? Fun… Fill… Bill…
-Finnick, su nombre es Finnick.
-Oh sí, eso ¿Cuándo vas a presentármelo?- ¿qué? ¡No! Presentárselo a ella no era una opción ¿Qué tal si se enamora? No, no voy a arriesgarme a perderlo… digo, a nuestra amistad. Eso, no voy a arriesgarme a perder nuestra amistad.
-No lo sé, hoy iremos a La Pradera. Quiere nadar, ya sabes, Distrito 4, mucho agua… esas cosas.
-Que mal- dice tristemente- bueno, pero quizás mañana…
-Veré si puede- respondo cortante. En ese momento, toca el timbre que da inicio a otra jornada escolar. Claire enreda su brazo al mío y me dirige al salón de clases, y como esperaba, Nicky y Laureen están allí, cuchicheándose cosas la una a la otra. Inmediatamente dejan de hacerlo cuando me ven entrar.
-¡Oye Prim! Casualmente estábamos hablando de ese chico tan hermoso que estaba contigo ayer. ¿Quién es? Supongo que no debe ser tu novio, es demasiado lindo para ti- las palabras de Nicky me caen como piedra, quisiera romperle la cara, pero no soy buena en el combate mano a mano. Si tuviera un arco y una flecha…
-¡Primrose es hermosa y puede salir con quién quiera!- escucho la voz de mi amigo, Will. Me sonrojo ante su comentario, pero le dirijo una sonrisa coqueta-
-Gracias Will- él me mira, embobado, pero después me devuelve la sonrisa. Ahora le hablo a Nicky- Y tú ¿sabes qué? Estas envidiosa de que un chico me hable como un amigo, no solo por que busca sexo. Eres, una arpía que se acuesta con cualquier estúpido que cae embobado a tu red. Eres una pu…
-¡Wooow! ¡Wow! ¡Wow! Calma amiga, sin insultar- Claire me toma de brazo y me mira, me habla en voz baja- Todos sabemos que lo es, no tienes que aclararlo- las dos reímos- Vamos, no malgastes saliva en esta estúpida. No vale la pena.

Y después de intercambiar una última mirada asesina con Nicky y Laureen, me siento en mi banco, con Claire.
Quizás yo no sea femenina y mucho menos linda, pero por lo menos soy una persona transparente. Y lo más importante, no ando regalando mi virginidad como si fuera un caramelo.
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Fuck yeah Nicky (?.

  • 1496 days ago via site
  • 100

Huellas del Pasado.
Capítulo 8:

Bajamos por las escaleras y nos dirigimos al living, Finn recorre con uno de sus brazos mis hombros, abrazándome, puedo sentir perfectamente como tiembla su mano. Está nervioso. No voy a negarlo, yo también lo estoy; la verdad no sé qué es lo que vamos a encontrar en este bendito libro, nunca lo he leído.
Una vez en el living, nos acomodamos en el sillón y apoyo el libro en la mesita ratona que tenemos en frente. Finnick suspira, inquieto. Abro el libro, llegó el momento.

Página tras página de recuerdos, fotos, dibujos y escrituras de personas que fueron importantes para mi madre, cada una detallada por su personalidad, su distrito y el porqué de su importancia. Entonces lo encuentro, era imposible de no reconocer, es exactamente igual al chico que está sentado a mi lado.

Al ver la página, casi puedo sentir como se le congela la sangre. Hay una foto de Finnick padre enganchada a la hoja, por lo que se puede ver, fue en el casamiento de él y Annie; ellos y mucha gente que no conozco aparecen en la foto. La sonrisa de ese hombre era la misma que la de su hijo, pero en esta foto se ve distinta: la seducción estaba en un grado mínimo, en esa sonrisa predominaba una inmensa felicidad.
Finnick toma la foto delicadamente y la mira, inspeccionando cada detalle, como tratando de recordarla de memoria. Su mirada se posa en la cara de su padre y sin más, las lágrimas comienzan a deslizarse en silencio por sus perfectas mejillas. No puedo contenerme, extiendo mis brazos hacia él y lo abrazo, él hace lo mismo conmigo; así nos quedamos por unos 10 minutos, en esa posición abrazándonos. Decido cortar el abrazo, no por que no quiera seguir abrazándolo, sino por miedo a no querer separarme nunca más; cuando lo veo, sus ojos están algo rojos e hinchados, seco con dulzura las pocas lágrimas que quedaron en sus mejillas y luego beso una de ellas suavemente, él forma una pequeña sonrisa.
-¿Puedo quedarme la foto?- pregunta tímidamente.
-Si la quieres, es tuya- digo, nos sonreímos. Sé que voy a recibir un reto y quizás un castigo enorme por esto, pero vale la pena por que acabo de alegrarle el día a una gran persona. Finn se acerca a mí y me mira a los ojos, después recorre me mejilla dando suaves besos, tímidos y explorando la zona, termina con ellos en la comisura de mi boca; *¿Por qué no siguió?* pienso. Se dirige a mi oído, habla con su voz seductora otra vez:
-Gracias, pequeña- da suaves besos al rededor de mi oreja.
-De… de nada- siento el calor en mi cara, apostaría lo que sea a que está roja como un tomate. Podría vivir así toda la vida, podría vivir solo de esto: de sus besos.

Él se separa, haciéndome volver a la realidad.
-Emm… yo… bueno, yo… creo que tengo que hacer algunas cosas- digo entrecortadamente; Finnick me mira y ríe, el estaba algo sonrojado pero mucho, mucho menos que yo.
-¿Te sientes bien?
-Sí- respondo, temo que si me voy ahora, iría directo hacia él y besaría cada centímetro de esos labios sensuales que tanto me provocan cada vez que los mueve para decir una sola palabra.
-Quizás podríamos ir a nadar mañana, cuando vuelvas del colegio ¿Qué te parece?- él insiste en mantener una conversación.
-Sí, creo que estaría bien… bueno, yo ya me voy…- Finnick ríe otra vez, creo que se dio cuenta de mi nerviosismo.
-Hey, tranquila linda, yo…- no llego a escuchar que sigue, por que salgo corriendo hacia la escalera. Subo de a dos o tres escalones y voy directo a la pieza de mis padres. Guardo el libro exactamente como lo encontré, salgo rápido y me dirijo a mi habitación, tengo muchos sentimientos que organizar.
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lhsadkjshkjdfhsf Espero que les guste.

  • 1497 days ago via site
  • 84

Huellas del Pasado
Capítulo 7:

El almuerzo parece interminable, todos hablan y hablan, Finnick y yo estamos perdidos en la conversación. De a ratos nos miramos, él sonríe nervioso pero sin perder esa mirada seductora que lo caracteriza, yo también le sonrío aunque sin muchas ganas. Mis sentimientos son una mezcla de nervios por lo que voy a hacer y enojo por lo que pasó. Sé que ser seductor es parte de la esencia de Finn, pero me molesta que esté todo el tiempo haciéndole caritas a todas las chicas. Nicky y Laureen son de ese tipo de chicas que se enamoran de cada muchacho que camina frente a ellas, y Finnick no es la excepción. Seguramente mañana me harían infinidad de preguntas en el colegio.

Por fin, terminamos de almorzar, yo no conseguí probar bocado. Mi madre se levanta y se lleva los platos; luego, casi corriendo, sube por las escaleras y segundos después vuelve a aparecer, vestida de caza. Mi padre se despide de nosotros, al igual que Cinna y desaparecen por la puerta. Entonces, el chico de ojos color mar habla:
-Mamá, quizás podríamos ir con Katniss hoy a La Pradera, ya sabes para nadar un rato, estar en contacto con la naturaleza…- Annie lo piensa un poco y luego pregunta a su hijo:
-¿También irás tú, cielo?
-Sí- responde y le sonríe.
-Entonces, creo que sí iré ¿No te molesta que vayamos contigo, Katniss?
-O no, Annie, claro que no. Creo que sería lindo que volvieras a La Pradera- mi madre sonríe.
-Bueno, vamos entonces- dice Finnick, viene hacia mí y me da un fuerte abrazo, susurrando en mi oído- Gracias, Prim, no sé como agradecerte esto que haces por mí. Te debo una y una muy grande- después me da un suave beso en la mejilla, lo tengo tan cerca que logro sentir su perfume de hombre que me vuelve loca. Me suelta y de inmediato siento ganas de no dejarlo ir, aunque se que son solo unas horas, pero aun así quiero que se quede conmigo.

Espero alrededor de unos diez minutos y cuando por fin estoy segura de que ya están lo bastante lejos como para no correr peligro, subo las escaleras. Recorro el pasillo hasta llegar a la puerta que me interesa, rozo la puerta con la yema de los dedos, mi corazón amenaza con saltar de mi pecho. Tomo la perilla, la giro con suavidad y abro la puerta, allí estaba el cuarto de mis padres. El sol traspasa las cortinas color crema e ilumina el blanco acolchado de la cama. Una cajonera de caoba sostiene un televisor de tamaño medio, me dirijo hacia allí; comienzo a revolver todos los cajones con apuro, tratando de no dejar evidencia de que estuve aquí, esta vez mi corazón casi deja de latir cuando lo veo, ahí está el libro. Estiro mi mano y lo tomo, lo sostengo entre mis manos, acariciando con una la tapa. Siento una voz de hombre y mi alma cae a mis pies.
-¿Qué buscas, preciosa?- dice mi padre, con una mezcla de ternura y curiosidad, giro mi cabeza y me encuentro con sus ojos azules, idénticos a los míos.
-Yo… bueno… es que… yo…- no sabía que decir, mis manos temblaban en el libro. Por su mirada, me doy cuenta de que vio el libro.
-Oh, apuesto lo que sea a que es para Finnick ¿verdad?- yo solo asiento- Y supongo que esto ya lo tenían planeado, ¿no?- asiento otra vez, él sin decir ninguna palabra más, da un paso hacia mí. Estoy asustada, sé que mi padre no es de esos que te castigan por todo, pero esto es ir demasiado lejos… Cuando llega a mi lado me abraza. Este acto me desconcierta ¿Acaso no ve lo que tengo entre mis manos? ¿No se da cuenta de que tengo en mi poder su preciado libro?
-Desde que vi como se miraban el otro día, me di cuenta de que algo más pasaba…- dice mirándome a los ojos, yo me sonrojo hasta tal punto que me podrían confundir con un tomate. Tarde unos segundos y luego niego con la cabeza.
-No, papá, no entiendes. No estoy enamorada de él, este fue un favor solo como amigos- *por ahora amigos* mi cabeza me juega una mala pasada con ese pensamiento ¿Cómo que “por ahora”? Por ahora y por siempre, amigos nada más. Mi padre me mira, como diciendo “A mí no puedes mentirme, chiquita”
-La única parte de plan que falló es esta, no esperaba que volvieras hasta más tarde- confieso
–Lamento haber arruinado tu plan, cielo. Puedes llevarlo, Prim, pero podrías haberme pedido permiso en vez de usurpar nuestra habitación- ambos reímos.
-Lo siento, la próxima será- puedo escuchar el ruido de la puerta al abrirse y luego escucho la voz de Finn.
-Hey, Prim ¿Lo encontraste?- siento como él sube las escaleras y entra en la habitación, se para en seco cuando ve a mi padre y su rostro cambia de color a un blanco pálido. Habíamos quedado en que, cuando Annie estuviera distraída, él vendría y juntos leeríamos el libro; no puedo evitar reír al ver su cara.
-Tranquilo, Odair, no voy a lastimarte- mi padre también está riendo. Finnick traga saliva dificultosamente.
-Creí que habías dicho que no habría nadie en la casa- dice Finn en un susurro, en tono de reproche.
-Sí, yo ya… ya me iba, bueno Prim, recuerda que puedes pedirlo la próxima vez ¿sí? Solo asegúrate de guardarlo bien después, no quiero que tu madre se enoje.
-Claro, papá y gracias- le sonrío, él me devuelve la sonrisa; se acerca a mí y me da un cálido beso en la frente, como cuando tenía 5 años y despertaba por tener pesadillas; él me reconfortaba, me abrazada dándome protección y besaba mi frente. Una parte de mí extraña esos tiempos.

Mi padre se retira de la habitación, espero el ruido del golpe de la puerta al cerrarse y me acerco a Finnick mostrándole el libro. Finn sonríe, entre nervioso y agradecido.
-¿Estás seguro que quieres hacerlo?- pregunto.
-Muy seguro, creo que nunca estuve tan seguro de algo en toda mi vida.
-Entonces… vamos a leerlo.
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Bueno, son pocos los que la leen, pero igual. Espero que los pocos que la leen, les guste.

  • 1499 days ago via site
  • 78

Huellas del Pasado.
Capítulo 6:

Me encuentro en mi cama, pensando en Finnick. Mañana arriesgaría mi vida por él, bueno… quizás esté exagerando, pero sí arriesgaría unas cuentas salidas a La Pradera, en eso consistían mis castigos. En cambio, si todo salía bien, Finnick tendría ese libro entre sus manos; arriesgarme valía la pena, ver su cara cuando le dije que podía ayudarlo a saber más sobre su padre, no tiene precio. De pronto sus ojos tomaron un brillo de emoción e ilusión, esto es lo que estaba desando desde que tiene uso de razón: saber más de su padre, que hasta ahora para él, es un completo desconocido.

Pero... ¿Por qué es que estoy tan dispuesta a hacerle un favor tan grande a una persona que apenas conozco? Es que, hay algo en su mirada; cada vez que me mira a los ojos con los suyos color del mar siento que se me eriza la piel, desde que llegó está coqueteándome y eso me agrada. Pero es solo eso, un chico lindo. Nada más, no siento nada más que cariño por él, además no puedo estar enamorada de una persona que no he visto hace diez años ¿o sí?
No, definitivamente no, lo único que sé de él es su nombre, su edad y que está soltero… Está soltero, esas dos palabras se repiten en mi mente como un disco rayado ¿Por qué me interesaba tanto? *No, no me interesa, solo me llama la atención que un chico tan guapo como él no consiga una chica*. Recuerdo sus palabras:
“Sí, hay millones, pero ninguna vale la pena”.
¿Qué tal si yo tampoco valgo la pena? ¿Qué tal si termino siendo “una más”? Ese pensamiento me molesta, me cambio de lugar en la cama.
Pero también recuerdo la otra cosa que dijo cuando le pregunté si estaba esperando a la chica ideal:
“Exacto, a veces creo que estoy cerca de encontrarla. En los últimos días he sentido eso bastante”.
¿Estaría hablando de mí? Tengo que descartar esa opción, sinceramente creo que no está hablando de mí. Pero… ¿Y si… y si está hablando de mí?
Son muchas las preguntas que se forman en mi cabeza, hasta que por fin me vence el sueño.

Siento que alguien acaricia mi mejilla, abro los ojos y ahí estaba.
-Buenos días, Princesa- dice Finnick, en un susurro casi inaudible.
-Finn ¿qué haces aquí?- pregunto con voz ronca y con mirada adormilada, de pronto me escondo en la sábanas. Por alguna razón, no quiero que me vea así. Escucho al chico reír.
-No tienes que esconderte, Prim. Te ves linda de todas formas.
Salgo lentamente a la luz del día y vuelvo a encontrarme con su cara.
-No respondiste mi pregunta- digo.
-Oh, lo siento. Lamento haber entrado así sin avisar, es que Katniss le dijo a Cinna que viniera a despertarte y el pequeño no estaba entusiasmado con la idea, así que tomé su lugar con gusto- Finn me dedica una de esas sonrisas que hacen que se me aflojen los huesos, le devuelvo la mía. Recuerdo que estoy en ropa interior y agradezco permanecer tapada todavía.
-Emm ¿Finnick?- el chico me mira- ¿Puedes salir del cuarto? Es que estoy en ropa interior- él abre mucho los ojos y se pone algo colorado y sale rápido de la habitación, no logro contener la risa.

Tomo unos jeans, una blusa blanca y unas zapatillas y salgo de mi cuarto. Finnick no estaba en el pasillo, aprovecho para ir directo al baño. Me lavo la cara, los dientes, cepillo mi pelo y lo ato en una cola de caballo. Esta vez cuando salgo, sí encuentro a Finn.
-¿Ya puedo mirarte?- él se está tapando los ojo y con una sonrisa pícara- ¿Ya te cambiaste?
-No te hagas el lindo ahora, bien que te pusiste como un tomate cuando te dije que estaba en ropa interior- digo levantando una ceja y riendo. Él solo se queda callado y me mira frunciendo el ceño- vamos, seguro mi madre ya preparó el desayuno.

Los dos bajamos por la escalera y entramos, efectivamente, encuentro nuestro desayuno. Pero estamos solos; de repente escucho que mi mamá entra en la sala, nos planta un beso en la mejilla a ambos en forma de saludo.
-¿Y los demás?- pregunto mientras levanto el vaso de jugo y me lo llevo a la boca.
-Peeta llevó a Annie y a Cinna a la panadería, querían mostrársela.
-¿Sales a cazar hoy?
-Sí- responde ella y me mira- ¿por qué?
-Por nada- me apresuro a contestar, no tienen que sospechar nada- es que Finnick me dijo que quería ir a nadar hoy- apunto a Finn con mi cuchara, él me mira con los ojos muy abiertos- quizás podrían llevar a Annie también- trato de sonar despreocupada.
-¿Y tú por qué no vas?- pregunta mamá, me mira de forma rara, como inspeccionándome.
-Tengo deberes que hacer para mañana para el colegio- respondo revolviendo mi cereal.
-Está bien- se limita a responder ella, por suerte había caído- Ahora necesito que vayan hasta el mercado, necesitamos algunas cosas para la comida de hoy- nos entrega una corta lista.

Terminamos nuestro desayuno apresuradamente y salimos de mi casa. Aire fresco entra por mis fosas nasales, dándole a mi cuerpo una sensación de relajación, pero desaparece un par de minutos después.
Un poco antes de llegar, veo algo que hace que se me baje la presión: dos de mis compañeras de colegio (las más creídas de todas) se acercan a Finnick y a mí, bueno, más específicamente a Finnick.
-¡Prim!- exclama Nicky, una chica rubia, de ojos verdes y bastante alta, acercándose a nosotros. Laureen, pelirroja de ojos celestes y apenas más baja que la anterior, le sigue el paso – ¡Amiga! ¿Linda, cómo estas?- pregunta, mirando a Finn en vez de a mí.
-Yo estoy b…- no llego a terminar la frase.
-Oh ¿Y quién este hermoso chico?- Laureen ya llegó a nosotros y se para al lado de Nicky, escucha la conversación. Finnick, como seductor de nacimiento, le da una sonrisa como la que me hizo a mí y luego le besa la mano delicadamente, hace lo mismo con Laureen; ambas sueltan un suspiro. Siento que mi temperatura levanta y la rabia corre por mi venas, llenando cada una de las partes de mi cuerpo.
-Mi nombre es Finnick, Finnick Odair- dice en su voz seductora, juro que en este preciso momento podría golpearlo- ¿Y ustedes como se llaman, princesas?
-Soy Nicky, y la chica parada a mi lado se llama Laureen.
-Un placer conocerlas, señoritas- otra vez les muestra su sensual sonrisa.
-Finnick, ya sabes lo que dijo mi madre, tenemos que ir hasta el mercado- digo, apretando a los dientes para disimular mi rabia, pero por la mirada divertida que me da Finn, creo que no lo logro.
-Está bien, Prim. Después hablamos chicas- él las saluda con las manos, mientras las dejamos atrás, con cara de desilusión mezclada con enojo. Cuando estamos lo suficientemente lejos como para que no nos escuchen, él vuelve a hablar- ¿Qué fue eso? ¿Una escena de celos?- me mira divertido.
-Claro que no- hago todos mis esfuerzos para mentir lo mejor que puedo- es solo que ellas no me caen muy bien, solíamos ser amigas, pero me di cuenta de que estaban utilizándome para copiarme la tarea. Nada lindo.
-Ah… es solo que… yo creí que… bueno, olvídalo- Finn baja la mirada, estaba algo desilusionado.
-Vamos rápido, mi madre va a matarnos.

Caminamos rápidamente, para llegar al mercado; compramos todo y volvemos a casa a paso ligero.

Sin duda, hoy sería un muy largo día.
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Bueno, comente pipol. Espero les guste.

  • 1502 days ago via site
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