my kidrauhl

@ImUruBelieber

Justin, my angel. 3

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‘Me perteneces’

Capitulo 2.

Me desperté por los gritos de Margarita, estaba regañando a alguien. Gritaba cada vez mas fuerte, y le hablaba a alguien fuera de mi habitación. Mire las paredes. Eran grises y deprimentes. Yo era una de las pocas que no compartian habitación. En parte lo preferia asi, porque a veces, cuando queria estar sola, no me preocupaba por si alguien me veia llorar. Podia estar tranquila.
Me incorpore y me pase las manos por el rostro. Tenia hambre. Sentia mi estomago sonar. La noche anterior no habia cenado. Me habia encerrado temprano, no queria hablar con nadie.

Ryan no habia vuelto mas tarde como hacia cuando nos peleabamos. El volvia al rato, a escondidas, me pedia perdon y después nos quedabamos jugando un rato.
Claro, que ahora no nos habiamos peleado. El me habia besado. Ryan me habia dado mi primer beso. Y habia sido lindo.

Solo que después de pensarmelo por varias horas, me dio pena, porque me daba vergüenza verlo. Me sonrojaba y me dolia el estomago de pensar en ese beso.

Pero ahora no podia estar mas tiempo encerrada en ese cuarto, necesitaba salir de alli, tal vez si tenia suerte, comer algo.

Me puse los championes que estaban a un lado de la cama, estaban bastante viejos y rotos. Hasta me quedaban un poco apretados, pero eran los unicos que tenia.

Sali al pasillo, habian muchos niños ya levantados, jugando, conversando, algunos solos, con caras tristes. Era normal. Atravesé varias habitaciones hasta llegar a la escalera, doble a la derecha y entre a la cocina.

Alli estaban las cocineras, todas con delantales azules y blancos. Con caras de desprecio, malhumor, indiferencia.

Me acerqué a una que revolvía una gran olla, con la mirada fija en aquella sopa. La quedé observando por unos segundos.

-¿Qué quieres? – me dijo de mala gana.

-tengo hambre- respondí mirando la olla.

-¿y?

-¿me puedes dar un poco de sopa, por favor? – dije con respeto.

-vete de aquí, ahora. – me dijo con autoridad.

-pero…- empecé a decir cuando la mujer soltó lo que tenía en la mano, agarró con brutalidad mi brazo y empezó a sincharme fuera de la cocina.

-muchachita atrevida – me dijo con desprecio antes de empujarme fuera y cerrar la puerta.

Acomode mi remera que estaba toda corrida y frustrada me alejé de alli con el estomago vacio. Camine por toda la sala, buscando con la mirada a Ryan, pero no lo encontré. Ni gastaba mi tiempo en intentar hablar con otros niños, no me querían.

Asi pase el dia, rumbeando por los pasillos, buscando alguien que quisiera hablar conmigo, alguna manera de calmar mi hambre, y a Ryan. Pero no encontre ninguna de esas tres cosas.

Ya eran casi las 8 de la noche, y empezaba a dolerme la cabeza. Hacia demasiadas horas que no comia nada, y me estaba empezando a marear. Queria estar sola, tanto barullo me estaba haciendo mal. Pensé en un lugar apartado y enseguida se me vino a la mente. El altillo.

Sin pensarlo más, fui hasta allá. Habia que subir por una escalera de madera. Estaba oscuro y silencioso. No habia nadie. Camine con inseguridad y divise la ventana. Me acerqué y me senté en el suelo a mirar el cielo a traves de ella. Tal vez si tomaba un poco de aire fresco se me pasaba el dolor de cabeza que ahora era mayor.

Cerré los ojos unos instantes hasta que sentí un ruido. Alguien subía la escalera. Me giré y era él. Ese movimiento de cabeza me habia mareado aún más y se me estaba nublando la vista. Asi que cerré los ojos de vuelta, respiré hondo y esperé sin moverme. Sentí que él camino hacia mi, pero se sentó a una distancia prudencial de mi. Sin decir palabra. Abri los ojos para mirarlo y me estaba observando. Le mantuve la mirada por unos segundos, pero volví a cerrar los ojos y recostarme contra un mueble viejo. En ese momento sentí que se levantaba y salía corriendo de allí. Lo vi correr, preocupada por su reaccion. ¿Qué le pasaba? ¿Estaba enojado conmigo? No quería que se enfadara conmigo, él era lo unico que yo tenía.

Estaba sintiendome fatal. Mi cabeza daba vueltas y mi vista estaba nublada casi completamente. Apoyé las manos en el piso para sentirme con más seguridad. Esperé unos cinco minutos y sentí pasos de vuelta. Esta vez mas lentos. La fuerza ya no me daba ni para fijarme quien era. Esa persona se acercó a mi lentamente, y se arrodilló. Cuando habló, me sentí acompañada.

-Em. Estás palida. – me dijo tiernamente y sentí su mano en mi rostro.

-me siento muy mal. – dije con la voz entrecortada. Iba a llorar. No sabia que me pasaba.

-Te traje esto, se lo robe a Margarita del cuarto. Casi me descubre.

Abri los ojos apenas y pude ver que me mostraba un sándwich de jamon y queso, junto con una manzana. Jamás nos daban esas cosas de comer aquí. Nos daban pan, galletas, leche agria, comida vieja. Las cocineras se encargaban de hacer comida para los adultos, pero a nosotros nos daban las sobras, y eramos tantos que a veces no alcanzaba.

Tome el sándwich y le di un mordisco. Estaba rico. Mastiqué despacio saboreandolo. Tal vez seria la ultima vez en mi vida que comia uno. Luego de unos minutos lo terminé y me sentí mejor poco a poco. Ryan me observaba comer en silencio.

-Gracias – le dije abrazándolo. Al instante sentí que se tensó, y recordé por qué. Recordé el beso y me separé. Lo miré y estaba sonrojado. Yo también.

-¿quieres? – le dije ofreciéndole compartir la manzana.

-sí – me dijo mirándome.

Le di la manzana y la mordió, masticó y me la dio de vuelta. La mordí y lo miré acabando de masticar. Me quedé en silencio con la manzana en la mano. El no dijo nada.

-Tenias razón - le dije algo apenada.

-¿En que? – me preguntó.

-En… en el… tu sabes… fue lindo – le dije avergonzada, gracias a la oscuridad no podía ver mi cara toda roja de vergüenza.

-Ah, eso – dijo apenado. Estaba avergonzado igual o mas que yo en ese momento. Hubo silencio.

-Te quiero Ry – le dije acercándome a él, me senté a su lado.

-Yo también Em. –me dijo pasando su brazo alrededor de mis hombros.

-¿Prometes que siempre seré tu mejor amiga? – lo miré a los ojos. Él me miró. Sentí algo dentro de mi.

-Lo prometo. ¿lo prometes tambien?

-Prometo que siempre serás mi mejor amigo.

Recosté mi cabeza sobre su hombro mientras él acariciaba mi cabello y mirabamos la luna, que esa noche, estaba redonda.

perdon por tardar en subir, tarde como un messs, perdon
voy a fijar un dia de la semana para subir cada X dia, una vez a la semana, asi me organizo mejor.
dejenme en los comentarios si les gusto este capitulo, y si quieres que te avise cuando suba el proximo capitulo pon un hashtag #avisame si?
gracias por leer!!

  • 373 days ago via site
  • 276

‘Me perteneces’

Capitulo 1.

12 años.

Ese rutinario grito me despertó, otra vez. Algo sobresaltada y con la respiración agitada. Me removí en la cama y sentí un cuerpo cerca de mí, era Ryan.

^^^^^^^^^^

Ryan era mi mejor amigo. Lo había conocido allí, en ese lugar. Cuando yo llegué, él ya estaba desde hacía un año. Pero no tenía amigos, siempre estaba solo, era muy extraño y tímido. Recuerdo la primera vez que lo vi, el estaba en el suelo, solo, jugando con un auto de juguete sin rueditas. Me acerqué a él y él me miro con desconfianza.

-Hola – le dije.

-Hola – murmuró él.

-¿Cómo te llamas?

-Ryan. –dijo con timidez.

-Yo soy Emma – le dije simpáticamente pero a él pareció no importarle demasiado.

Iba a estar allí quien sabe por cuanto tiempo, y necesitaba amigos. Ese niño me habia llamado la atención desde el principio. Sus rulitos tan morochos y sus ojos tan azules me habían cautivado. Recuerdo que ese día me senté junto a él y luego de un rato, de intentar que me hablara un poco de cómo era la vida allí, quienes eran esos niños, y por qué él estaba tan solo, lo logré. Pero no había sido fácil. Pero había valido la pena, vaya que sí. Con el pasar del tiempo nos habíamos tomado confianza, él me había contado su historia, yo la mía, pasábamos el día juntos, jugábamos juntos, comíamos juntos, hacíamos travesuras juntos. Yo lo quería como a un hermano. Era mi confidente allí dentro.

^^^^^^^^^^^^

Ahora que recuerdo, la noche anterior nos habíamos escapado. Sí, pero no del orfanato, sino de nuestras habitaciones. Habíamos ido al altillo. El que tiene una gran ventana donde se pueden apreciar las estrellas perfectamente. Ryan y yo habíamos estado discutiendo, porque él decía que la luna tenía forma de uña, y yo decía que era redonda. Entonces habíamos quedado en escaparnos de nuestras habitaciones justo después de que Margarita entrara a la suya. Margarita era la niñera por así decirlo. Habíamos quedado en ir hasta el altillo, mirar la luna, y el que no tuviera razón debería cumplir una prenda que el ganador decidiría.

Él aún seguía dormido. Bufé. Yo había perdido. Él me había ganado. La luna tenía forma de uña. Estaba segura de que yo la había visto redonda. Pero aquella noche la vi claramente, no estaba redonda. No entiendo. Ahora tenía que cumplir el reto de Ryan que estoy segura que no será una estupidez, me haría sufrir, me haría quedar en ridículo.

El grito otra vez. Estaba acostumbrada. El niño de la habitación de al lado tenía pesadillas todas las noches, y gritaba o lloraba dormido. Era horrible al principio, me asustaba mucho. Pero luego era algo rutinario. Si no me despertaba con un grito de él, seguramente algo había pasado, o alguien lo había adoptado, o lo habían cambiado de habitación, o simplemente estaba despierto.

-Sólo un poco más. Tú puedes. – me dijo Ryan animándome.

-No puedo – le respondí con reproche. Me dolía el estómago.

-Aguanta Em, solo un sorbo más y la acabas.

-No sé cómo te la acabaste tan rápido, es un asco – murmuré, mientras miraba el resto de leche que me quedaba en la taza y sentía como mi estómago se revolvía.

-He hecho travesuras muchas veces, y me han pillado algunas. Estoy acostumbrado a este castigo.

Sí, el director se había enterado de nuestra travesura y nos había castigado haciéndonos desayunar leche agria. Ryan se la había acabado, y yo no podía más.

-Está bien, tomo esto, y voy al baño a vomitar.

-Okay, mientras lo hagas, así no nos castigan más. El próximo castigo no te lo recomiendo.

Y así lo hice. De un solo sorbo me tomé el resto de leche que quedaba, la cual, según yo, era la parte más fea. En el momento en que tragué, sentí como todo mi estómago se encogía y salí corriendo al baño y así como cerré la puerta vomité todo.

-¿Estás bien? – oí la voz de Ryan del otro lado.

-Sí, estoy bien – dije un poco aturdida. Salí del baño y él me abrazó.

-Lo siento, fue mi idea escaparnos de las habitaciones, lo siento. – me dijo.

-No es verdad, fuimos los dos, no tienes nada que pedir perdón – le dije.

Así pasaron unos días. Todo era normal. Nos vigilaban más a la hora de dormir. Pensando que nos íbamos a escapar de nuevo. Pero habíamos decidido no hacer nada por unos días, cuando ya no se alarmaran tanto. Nos habían separado más. Nuestras habitaciones solían estar relativamente cerca, cuatro o cinco habitaciones de por medio. Ahora a Ryan lo habían cambiado al piso de arriba y era más difícil. Pero no importaba porque pasábamos el día juntos, sólo que de noche, después de cenar, nos mandaban a cada uno por su lado, y cada vez era más temprano.

-Ryan…

-¿Qué?

-¿Tu crees que algún día alguien me va a adoptar? – esa pregunta había rondado mucho tiempo en mi cabeza. No quería separarme de él. Pero tampoco quería pasar mi vida allí dentro, quería tener una familia, ir a la escuela, tener amigas. Ryan era mi amigo, pero era varón, no podía contarle todo. Necesitaba amigas mujeres. Y las de allí ninguna quería ser mi amiga, porque pensaban que no era normal por pasar todo el día con Ryan en vez de jugar a cosas de niñas.

-No lo sé, supongo que sí. – dijo él jugando con mi cabello.

-No me quiero separar de ti, pero quiero tener una familia – le dije para que no se sintiera mal.

-Yo siento lo mismo, pero si estamos aquí es porque nos tocó esto Em. – dijo él tranquilo, a mi eso más bien me entristecía. ¿Por qué yo no podía tener la vida de la mayoría de las otras niñas de la ciudad?

Él me abrazó. Siempre lo hacía. Y me gustaba porque me daba seguridad y confianza.

-No llores. – me dijo mirándome a los ojos. Nunca había llorado frente a él. En realidad siempre que lo hacía me ocultaba. No quería que me viera llorar.

En ese momento él me quedó observando. Yo sentí vergüenza, por primera vez. ¿Por qué sentía vergüenza de mi mejor amigo? Sólo me estaba observando. Pero era otra forma de mirar, como pensativa, como analizándome. Y luego sólo lo dijo.

- ¿Alguna vez te han besado?- ¿a que se debía esa pregunta?

-No, ¿A ti?

-No… pero he visto algunas veces en la tele, cuando Margarita mira la novela.

-¡Que asco!

-No es asco. Es lindo. –me explicó él.

-No lo creo.

Él aguardó silencio. Estaba un poco inquieto, miraba para todos lados y movía las manos. No entiendo qué está pasando. Luego todo fue rápido. Él me miró y se acercó a mí, demasiado. Y luego sólo sentí sus labios contra los míos por una milésima de segundos. Después de eso lo vi salir corriendo de la habitación y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Dejándome avergonzada.

¿Qué acababa de pasar? No había sido feo del todo como creí.

Bueno lindas, este es el primer capítulo. Como verán transcurrió en el orfanato, pero esto sólo los primeros dos o tres, después ya cambia. Espero que les guste <3

Si quieres que te avise, debes comentar AQUI EN TWITPIC, no por twitter
Si puedes recomiéndenla, si les gusta, asi son más lectoras.

Cuando haya varios comentarios subo el segundo capitulo <3 gracias por leer!

  • 467 days ago via site
  • 377

‘Me perteneces’


Emma, una niña solitaria y reservada. Su infancia se desarrolla en un orfanato. Muchos niños, diferentes historias de vida, y muchos problemas allí dentro. No era en realidad el paraíso. Mejor dicho, eso querían hacerle creer a las personas fuera de allí, pero realmente, era todo lo contrario. Llega a ese siniestro lugar un día de invierno. Totalmente inmune a lo que pasaba en ese establecimiento donde según le habían dicho, iba a vivir mejor por un tiempo hasta que le encontraran una nueva familia. ¿Por qué estaba allí? Porque no había tenido la suerte de muchos niños de tener una familia bien formada, una madre que la arrope en la noche y le lea cuentos para dormir, ni un padre que la mimara y la fuera a buscar a la escuela esperándola con un dulce. No había tenido una abuela que le enseñe a tejer, ni un abuelo que la abrace cuando lloraba. Aunque siempre soñara con tener personas que la quisiesen y preocupen a su alrededor, le había tocado esa vida, que nadie, nadie merecía vivir.
Y así fue, por unos años, hasta que por fin, la directora del orfanato la llamó a la oficina, diciéndole que se iría de allí esa misma tarde. Tenía una nueva familia, alguien la iba a adoptar.

Justin, hijo de un exitoso empresario. Infancia feliz. No le hace falta nada. Popular. Fama de mujeriego, deseado por toda chica. No valora nada lo que tiene, ni sentimientos, es una roca. Pero todo se sale de control, cuando su mamá fallece. Dura etapa para Justin y su Padre Jeremy, quien tras la pérdida, intenta ahogar sus penas a través del alcohol. Arruinando así la armonía del hogar.
Jeremy emprende una nueva relación con una mujer quien tiene una hija, y así se rearma la “familia”. Claro que ni a Justin ni a su hermanastra se les hace fácil, ya que son polos opuestos.

Es una historia romántica básicamente. Esto está armado medio por arriba, pero si les gusta la idea la puedo empezar a escribir.

Díganme si les gusta, pueden proponer otros nombres, o dar sugerencias, las acepto porque me son utiles.

Deja tu opinión <3

  • 478 days ago via site
  • 419

Novela ‘Desigual’
Epílogo.

Amaba esa sensación. Sentir su cuerpo contra el mío. Sentir sus fuertes brazos rodearme, protegiéndome. ¡No cambiaría ese momento por nada en este mundo! Acariciar su cabello delicadamente con mis dedos, sintiendo su inconfundible perfume, ese que lo caracterizaba y que tanto me volvía loca. Sentir como su pecho subía y bajaba relajadamente bajo mi rostro. Sentirme bien junto a él. Quería pasar el resto de mi vida así.

- Sé que estás despierta. – su susurro tan espontáneo me sacó de mis pensamientos. Lo creía dormido. No me moví ni un milímetro. Sólo esbocé una sonrisa.

-Sólo estaba pensando. –le dije tranquilamente mientras sentía como él acariciaba mi melena y soltaba una risita.

- Tú piensas mucho. ¿En que pensabas?

- En lo bien que me siento estando así contigo.

Justin esbozó una sonrisa. Me giré para verlo a los ojos.

- Yo también me siento muy bien estando así contigo. – me dijo. Me derretiría en ese momento si seguía mirándome así, con esa mirada tan dulce y tierna. Me sonrojé.

- Pero hay algo que debes saber. – dije cambiando un poco el ambiente de ternura.

- ¿Algo malo? – frunció el ceño. Me senté en la cama mirándolo.

- No. No. Es decir… no sé.

- No me asustes Caro – dijo él sin entender.

- Supongo que algún día iba a pasar, ¿no?

-¿Qué pasa? – empezó a preocuparse.

-No sé como decírtelo.

-Solo dime lo que sea que esté pasando. ¿Hice algo mal?

-No. Bueno, tal vez. –dije un poco nerviosa.

-Caro. – sabía que Justin odiaba la intriga, pero no sabía como largar lo que pasaba.

-Tal vez me haya equivocado, no estoy segura pero…

Justin se pasó las manos por el cabello, impaciente.

-¿No me quieres? – preguntó con la voz ronca.

-¡Claro que te quiero, te amo! - le dije firme. –Lo que necesito decirte es algo distinto.

-¿Qué hice mal, entonces?

-Nada, es decir, ya no sé que decir. – dije frustrada. Lo estaba confundiendo.

-Sólo tranquilízate y dímelo – me tomó la mano dándome a entender que me escucharía. Suspiré fuerte y lo miré a los ojos.

-Justin yo… -se me llenaron los ojos de lágrimas, no sé por qué, de tristeza no era- Justin, yo tengo un retraso.

En el momento que lo dije mi corazón empezó a latir muy rápido, me puse nerviosa, no sabía como reaccionaría Justin.

Él me miró por unos segundos y luego me abrazó. Le correspondí el abrazo. Después de unos segundos escuché unos sollozos. ¿Estaba llorando? ¿No le gustaba la idea?

Me separé de su abrazo sólo para asegurarme de que efectivamente, tenía lágrimas en los ojos. Entonces me arrepentí.

-Lo siento… - susurré sintiéndome mal por verlo llorar.

-¿lo sientes? ¡No, no lo sientas! ¡Soy el chico más feliz de este mundo!

Entonces me confundí.

-¿Qué?... – apenas dije.

Él estaba llorando. Pero de felicidad. Y eso de cierta forma me erizó la piel.

-Te amo, te amo, te amo. – me tomó el rostro con ambas manos y me besó. Fue maravilloso. Nuestras lágrimas mezclándose en nuestras mejillas. Lágrimas de felicidad. Su beso, nuestro beso, mejor dicho, me hizo sentir en las nubes. Me sentía feliz, completa. Nos separamos pegando nuestras frentes y sonriéndonos mutuamente. Eran unas risas nerviosas.

-Me haces muy feliz. – expresó él.

-Aún no debemos hacer suposiciones… - dije insegura.

-¿De cuánto es el atraso? – acarició mi mejilla, y yo me tranquilicé.

-De 3 semanas…

-Mañana mismo vamos al ginecólogo. – dijo sonriéndome.

-Justin, puedo hacerme un test de embarazo…

-No no, bueno, no se, como sea. Pero vamos empezar mañana mismo los estudios.

Se veía feliz y entusiasmado, eso me alegró, me causó cierta ternura. Cómo lo amaba.

-Está bien – dije sonriéndole.

/3 meses después/

-Ten cuidado con Clara- Le advertí a Justin que me estaba abrazando.

-¿Clara? – me preguntó mirándome.

-Sí, Clara – dije señalando mi vientre abultado.

-Querrás decir Jason. – dijo él. – Es un hombrecito. ¿Verdad campeón? –Se agachó a hablarle a mi pequeño abultamiento.

-Ya verás como es una niña.

/1 año después/

-Los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.

Entonces Justin me miró. Yo lo miré. Fue un momento muy perfecto. Nos habíamos casado. No éramos relativamente adultos, pero nos amábamos y eso era lo importante. Queríamos pasar el resto de nuestra vida juntos, junto a nuestro hijo/a.

Mis padres estaban muy contentos y orgullosos de mí. Todo era perfecto.

/ 6 años después /

-¡Clara, ven aquí! – llamé a la pequeña que estaba en el patio jugando con sus muñecas.

-¡Ya voy mami! – la dulce voz de su hija. Tenía 5 años. Pero hablaba muy bien, y era un encanto.

La niña apareció en la cocina con todas sus muñecas agarradas a duras penas de sus cabellos, brazos o piernas.

-Guarda las muñecas y ve a avisarle a papi que venga a almorzar junto con Jason. ¿si?

-Sí mami.

Jason y Clara eran mellizos. Sí, una niña y un nuño. Tanto habían peleado Carolina y Justin por adivinar qué sexo sería su primer hijo, y la verdad, fue parejo.

La pequeña tenía los ojos de su mamá, verde azulados. Y el pequeño los ojos de su papá, color miel.

Minutos después apareció Clarita, y detrás Justin con Jason en brazos. El pequeño había enfermado.

-¿Sigue con fiebre? – pregunté a Justin.

-Sí. Cada vez sube más –respondió preocupado.

-Entonces lo llamaré al doctor a las 3. Es cuando empieza a atender.

-Me parece buena idea.

Dejó al niño sentado en su silla azul. Y sentó a Clara en su silla rosa. Luego se acercó a mí. Me tomó de la cintura y me besó los labios.

-¿Dormiste bien cariño? – me preguntó. Me había levantado más temprano de lo normal.

-Sí. ¿Por qué?

-Te noté un poco inquieta en la noche…

-Tuve un poco de insomnio supongo…

-Tal vez esta noche pueda ayudarte a conciliar el sueño – me susurró al oído y me estremecí. Hacía tiempo ya de la última vez. Es decir, que pudimos estar uno con el otro, sin interrupciones.

-Justin. – lo reté levemente. No era un reto. Ni mucho menos.

-Vamos, lo necesitamos. –me susurró de nuevo esta vez más cerca de mi oído. Me reí. Justin seguía igual que siempre, en todos estos años.

Nuestros hijos aún eran muy pequeños, y al ser dos, era más complicado. Además eran un poco inquietos y había que vigilarlos muy seguido. Eso nos quitaba bastante tiempo para nosotros. Pero no me lamentaba. Yo amaba mis hijos tanto como Justin, y sabíamos que esta etapa siempre sucede cuando hay hijos, ya pasaría que serían más grandes, menos inquietos, y tendríamos mas tiempo para nosotros.

Con el pasar de los años, nuestra vida se fue acomodando. Nuestros hijos crecían rápidamente. Eran hermosos. Justin y yo nos preocupamos mucho por su educación, por darles todo lo mejor posible, que fueran felices.

Sin mentir, éramos felices. Mi sueño se había cumplido. Tenía una familia maravillosa. Mis hijos, mis padres y sobretodo Justin.

Cada día me despertaba viendo al amor de mi vida, la persona que me saca las mejores sonrisas. Que me hace amarlo tanto, más que a nada en el mundo, que me hace sentir protegida. Luego, mis hijos, tan hermosos, eran la razón de mi vivir. Ellos representaban nuestro amor, nuestra unión. Mis padres, que jamás dejaron de apoyarme, siempre estuvieron ahí para aconsejarme o darme palabras de aliento, les agradecía montones. Y bueno Justin, él era él, tan perfecto que me enamoraba todos los días cada vez más. Aunque ya hasta dudaba si podía ser posible que lo amara más. Gracias a él soy lo que soy hoy. Lo amo con mi vida. ES mi vida.


FIN.
PERDÓN POR HABER TARDADO MÁS DE UN MES EN SUBIRLO, PERO SINCERAMENTE NO PUDE. LO SIENTO LO SIENTO. PERO LAS RECOMPENSÉ ¡5 HOJAS DE WORD! ¡TREMENDO EPILOGASO! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO COMO A MÍ. DE VERDAD ME GUSTA MUCHO ESCRIBIR. Y LO HAGO POR GUSTO, PORQUE ES ALGO QUE ME GUSTA HACER :)

VOY A ESCRIBIR OTRA NOVELA. PRONTO. TAL VEZ MUY MUY PRONTO PORQUE NO SE SI AGUANTO SIN ESCRIBIR.

ESPERO QUE COMENTEN! PORQUE ME ESFORCÉ MUCHO EN ESTE EPILOGO COMO NUNCA ANTES. EXPRESÉ MIS SENTIMIENTOS EN ÉL, ASI QUE REGALENME UN COMENTARIO SI? :) DIGANME QUÉ LES PARECIO!

HASTA LUEGO Y LAS AMO GRACIAS POR APOYARME!

  • 506 days ago via site
  • 286

Capitulo Final.

Novela ‘Desigual’

-¿Estás segura? – me preguntó extrañado.

-Sí. Quiero hacerlo Justin – le dije segura mirándolo a los ojos. Él me contempló por unos segundos antes de hablar.

-Yo te voy a apoyar en todo lo que tu quieras hacer siempre. Siempre y cuando tu estés segura de que así quieres que sea…

-Gracias Justin – le dije de corazón. Él siempre estaba para mí. Apoyándome en todo.

-No es nada linda – me besó la mejilla. -¿Vamos a desayunar y luego lo hablamos?

Asentí sonriendo.


-¡La cena está pronta!

-¡Ya vamos, ya vamos!

Me terminé de atar el cabello con una coleta y miré a Justin que se acomodaba el cabello. Era invierno. Sábado a la noche. Bajamos las escaleras y fuimos hasta la cocina.

-¿Les parece bien dormir tanto? Carolina, ¿por qué nunca te peinas? Vengan, siéntense que se enfría.

-Mamá… - reproché.

-Mamá nada, ¡de tanto no peinarte se te van a hacer motas! – dijo su madre, a lo que Justin rió sentándose en la mesa junto a Carolina.

-Sí me peino mamá, sólo ahora no tenía ganas – le contesté de mala gana.

En ese momento llegó su padre a la casa. Llegaba del trabajo, temblando de frió, con una gran campera impermeable, una gran bufanda, y el maletín en la mano.

-Buenas noches, ¿y ahora por qué retan a mi niña? – preguntó el hombre acostumbrado a llegar a la casa y que la joven estuviera recibiendo regaños.

-Nada, lo de siempre cariño – Respondió la mujer con una sonrisa mientras traía una fuente con espagueti.

La mujer después de servirle a todos se sentó, y estaban los cuatro en silencio.

-¿Saben que día es hoy? – les pregunté.

-No, ¿Qué día es? – preguntó su padre.

-Es 18 de marzo – dijo Justin con una sonrisa en su rostro mirandome

-No entiendo… - dijo su madre.

-Hoy hace un año que nos conocimos mamá. Que los conocí – dije con los ojos un poco brillosos.

Su madre quedó en silencio, al igual que su padre. Luego se levantó de la silla a abrazar a su hija, lo mismo hizo su padre. Se abrazaron los tres por unos segundos.

-Justin – lo llamé. Él nos observaba con una sonrisa tierna. –Ven – le extendi los brazos para que se uniera al abrazo.

Justin se levantó también de la silla y caminó a donde estabamos y nos abrazó fuerte.

-Los quiero muchísimo – dije.

-Nosotros también mi amor – dijo su padre.

Luego se separaron y tras secar alguna que otra lágrima, se dispusieron a comer recordando aquel 18 de marzo de un año atrás. Cuando se habían conocido. Cuando por fin, pudo ver sus caras. Tantas expectativas durante tanto tiempo, y ahora los tenia ahí, frente a ella. Ahora era feliz, muy feliz.

Luego de cenar, ella y Justin se ofrecieron a lavar los platos, ya que su padre había trabajado todo el día, y estaba cansado, y su madre había limpiado la casa mientras ellos dormían la siesta. Se despidieron de los dos y se fueron a dormir.

-Alcánzame los vasos Caro, por favor – le pidió Justin mientras terminaba de secar los platos.

A los segundos apareció ella con todos los vasos sucios y los puso en el fogón.

-Creo que la ultima vez lavaste tu también, me tocaba a mi ahora – dijo ella en un cantito.

-No importa, quería ahorrarte el trabajo, además, a mi me gusta lavar – dijo él empezando a lavar los vasos.

-Te ves tan lindo de delantal – se rió ella viéndolo. Justin se había puesto un delantal de su madre y unos guantes para no mojarse la ropa.

-¿Te estás riendo de mi?

-Oh no, claro que no – rió ella bajito.

-Ya verás. – dijo él secando el último vaso y sacándose los guantes.

-Oh no. – dijo ella sabiendo lo que vendría.

Salió corriendo fuera de la cocina lo más rapido que pudo pero estaba de pantuflas y se le hizo difícil ir más rápido que Justin. Él la atrapó en sus brazos y la abrazó muy fuerte llenandola de besitos en el rostro.

-¿sabias que eres hermosa? – le susurró él. Ella se sonrojó. -¿sabias que te ves hermosa sonrojadita? – se rió bajito.

-Justin – dijo ella escondiendo su rostro en su pecho.

-¿Qué pasa linda?

-Te quiero mucho – lo miró a los ojos. Él observó los de ella, azulados, verdosos a pesar de su morocho cabello. Hermosa.

-Yo mucho mucho más. Acercó sus labios a los de ella suavemente y los besó con mucha ternura. El beso fue intenso, pero no salió de control, sino que fue lento pero con mucho cariño.

Se separaron y se observaron. Con las frentes pegadas y una sonrisa tímida en sus rostros. Justin tomó delicadamente la mano de ella y entrelazó los dedos con ternura. Cerraron los ojos y la otra mano de él acarició la mejilla de ella. Mimándola.

-Te amo. – le dijo ella en un casi inaudible susurro. Pero por suerte, Justin alcanzó a oír.

-También te amo – le respondió él de la misma forma.

Y ESTE FUE EL ULTIMO CAPÍTULO. ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO :) LAS AMO GRACIAS POR LEER MI NOVELA, AMO ESCRIBIR, ME RELAJA MUCHO, ES ALGO QUE AMO HACER. RECUERDEN QUE AUN HAY UN EPÍLOGO! LO SUBIRE EN ESTOS DIAS Y LAMENTO HABER TARDADO TANTO PERO QUERIA VER COMO QUEDABA MEJOR TERMINAR LA NOVELA. LAS AMO COMENTEN Y EN ESTOS DIAS SUBO EL EPILOGO♥

  • 546 days ago via site
  • 279

Novela ‘Desigual’

Capitulo 58.

Esa noche dormí con Justin. A mi lado. Rodeada de sus protectores brazos que tan bien me hacían sentir. Estaba despierta pero no quería moverme. No quería apartarme nunca de él. Hubiera deseado estar así el resto de mi vida.

Recuerdo mis antiguos padres. ¿Me recordarán? ¿Pensarán en mi? No lo creo. Si es que están vivos, no les importa lo que me pase, ni si estoy bien, ni si vivo. De eso estoy segura. Pero ¿Qué importa? De todos modos no los quiero en mi vida. Los quiero lejos de mi, muy lejos. Si es posible no volver a verlos, ni recordarlos, olvidarlos.

Todo lo que sufrí en mi niñez, debía quedar atrás, superarlo, para poder seguir adelante. No podía seguir atormentandome dia a dia con rencores y malos recuerdos. Fue una etapa, y esa etapase terminó. El mal se fue. Ahora soy feliz.

¿Qué paso esos años? Es algo extraño y lindo a la vez. Es verdad que yo no era de las personas que creen en los milagros, que lo ssueños se cumplen, y esas cosas, creía que era una estupidez, sin sentido. Pero este tiempo, lo que he vivido me ha demostrado de que es todo verdad.

Recuerdo cuando vivía con Sara, era grandioso. Eso ya fue un gran cambio en mi vida, uno de los grandiosos milagros que he tenido la suerte de vivir. Tuve el honor de conocer a esa señora tan encantadora y que le debía más que mi vida por haberme ayudado a salir adelante cuando recaí. Sara siempre estará en mi corazón, siempre. Espero que me recuerdes siempre y no me olvides.

Desgraciada e injustamente ella falleció hace unos pocos años. La enfermedad que ella tuvo desde jóven empeoró en poco tiempo, y no se pudo hacer nada contra eso. Fue repentino. Esa enfermedad que revivió en ella sin merecerlo. Que la terminó venciendo sin empezar a luchar.

¿Mark? A Mark también le debo mucho. Me apoyó mucho y nos hicimos muy buenos amigos. Aún recuerdo cuando se miraban a morir con Justin. Se odiaron. Luego poco a poco lograron tratarse y llevarse de maravilla. Él es un gran chico, con un gran corazón, y espero que esté siendo feliz. Hace tiempo no se nada de él. Se mudó a otro país, y no tengo contacto con él. Aunque he sabido por medio de su abuela, que le está yendo bastante bien en los estudios, que tiene una novia que va a su curso, y que es encantadora. Muero por conocerla y verlo feliz.

Luego de la muerte de Sara, quedé muy sola. No sabía que hacer. Donde vivir, a donde ir. Y aquí es cuando Justin me tendió la mano y como un ángel que cae del cielo, porque lo es, apareció en mi ayuda. Habló con Pattie y le explicó mi situación. Ella y yo nos conocíamos bastante a ese entonces, claro, ella ya sabía que eramos novios y la verdad la quería mucho, era encantadora.

Ella fue a verme un día, y hablamos un largo rato. Descargué mi tristeza con ella, quien me apoyó de todas las maneras, y me dio grandes abrazos y sabias palabras de una gran madre que era. Nuestra conexión se hizo más fuerte y luego ella me dijo que no dijera más, que me iría a vivir con ella y Justin. Y ahora hace ya 3 años que vivo aquí.

Hace varios días que estoy pensando en lo mismo. Hace tiempo que lo estoy meditando, y creo que es hora. No puedo seguir escapando de más problemas, sino afrontarlos. Y la verdad no es que me hiciera ilusión conocerlos, pero al menos quería verlos, ver sus caras, escuchar sus voces. Y aún no me animaba a decirle a Justin.

Sentí un movimiento en la cama. Justin se había acomodado. Me quedé quieta. No quería despertarlo, aún era temprano. Acomodó su brazo en mi cintura. Sonreí inconcientemente. Era tan dulce.

- ¿estás despierta? – susurró con voz de sueño.

- sí. – dije sin girarme.

- ¿hace mucho? – se acercó más a mi y me abrazó de atrás.

- sí – dije con los ojos cerrados.

Se acercó más y besó mi mejilla. Me dí vuelta y me encontré con sus hermosos ojos mieles, su cabello estaba un tanto despeinado, y una gran sonrisa que me hicieron sentir mejor.

- ¿dormiste bien? – me preguntó acomodando un mechón de pelo detrás de mi oreja.

- muy bien ¿y tu?

- de maravilla

Los dos sonreimos.

- te ves hermosa a esta hora de la mañana – me dijo con la voz algo ronca por estar recien despierto.

- Justin ¿viste mi cara? ¿mi cabello? ¿mi voz? Parezco un monstruo – me reí.

- eres MI monstruito – rió tomándome la mano y entrelazando nuestros dedos. Sonreí.

-¿tuya? – levanté una ceja. Asintió.

-yo soy todo tuyo también – dijo acercándome a él.

-No

-¿no?

-Y de tu mamá – me reí.

- si pero una partecita. El resto tuyo – dijo sobre mis labios.
Nos dimos un beso y él me apretó.

- ¡Justin! – lo reté.

- Lo siento, quería hacerlo hace mucho – rió baijto.

- Pues no lo vuelvas a hacer – le dije y me alejé un poco.

- Bueno bueno… - dijo acomodándose de nuevo.

Pasaron unos minutos y los dos estábamos en silencio. Mirando el techo, pensando.

- Quiero decirte algo.

- Dime.

- Lo vengo pensando hace un par de días y creo que es hora.

- ¿hora de qué, Caro?

- Hora de conocer a mis padres, mis verdaderos padres, mis padres biológicos.

Él me miró frunciendo el ceño. Creo que no se lo tomaría muy bien.

........

QUEDA UN CAPÍTULO Y UN EPÍLOGO Y SE ACABA! ¿SABEN? PENSANDO EL OTRO DÍA ME DI CUENTA DE TODOS LOS ERRORES QUE TIENE ESTA NOVELA, ESPERO QUE ME PERDONEN! NO SOY EXPERTA ._. LAS AMOOO COMENTEN LAS AMO MÁS SI COMENTAN♥

  • 576 days ago via site
  • 270

Novela ‘Desigual’

Capitulo 57.

Lo miré. Él me miraba. Me sonrió. No aguanté más y corrí a él dejando el álbum sobre el sofá en el que estaba. Me abrazó en silencio, solo se oía mis sollozos. Cómo lo quería. Quería demasiado a Justin, es decir, lo amaba. Sí. Lo amaba. Él era lo mejor que me había pasado, era quien me hacía ser feliz. Ahora. Él era simplemente perfecto.
Levanté el rostro para observarlo. Él tenía los ojos ligeramente húmedos. Su cuerpo a pesar de que recién se había duchado, estaba cálido, sus brazos fuertes y tensos, me brindaron seguridad y protección. Me sentía bien con él, como si no necesitara nada más que estar con él.

-No llores, es tu cumpleaños, no debes llorar, debes estar feliz. – me dijo tomándome de las mejillas y regalándome una hermosa sonrisa.

-No estoy triste. Estoy demasiado feliz. – lo miré y le sonreí. – eso fue… eso que escribiste fue hermoso, me hizo llorar. –él rió bajito y me tomó las manos.

-Es… es lo que siento. –mis ojos no iban a dejar de soltar lágrimas si mi mente seguía repasando lo que decía en aquella carta.

-Justin… no se que decir… - dije, las palabras no me salían, estaba temblando.

-Tranquila – me abrazó y me hizo inhalar y exhalar hasta que me calmé.

-No puedo dejar de pensar en esa carta, es es… -el sonrió al ver que de nuevo no me salía nada.

-Ya, ya, no me digas nada si no es necesario – me besó la mejilla.

-No, sí es necesario. – dije firme y me miró atento. –Haz hecho mucho por mí. No se como pagarte todo. No podría hacerlo. –Yo… no se porque me pongo tan nerviosa y…

Sentí sus labios contra los míos. Lentamente. Estaba besándome con muchísima ternura. Me derretiría en sus brazos. Estuvimos así unos minutos. Mis latidos iban muy, muy rápido. Y la sensación que ese beso me provocaba, lo que Justin me transmitía, me hacía amarlo tanto.

-Espera – le dije cuando nos separamos un instante.

-¿Qué pasa linda?

-Que no aguanto más.

-¿Qué no aguantas?

-No aguanto… no aguanto decirte que también te amo. – dije demasiado rápido. Estaba tan nerviosa, mi pecho subía y bajaba muy rápido. Y sentí calor en mis mejillas. No sabía por qué, si estaba acostumbrada a besarlo, que él me besara, y no me pasaba eso.

Él sonrió tan cálidamente, que esa imagen se me grabó en la mente unos segundos, y no quise que se me fuera de la mente, así que cerré los ojos para que durara un poco más. Sentí su mano acariciar mi mejilla mientras me daba un beso en la mejilla. Tan tierno.

-¿Sabes? Eres tan hermosa que no puedo evitar besarte a cada segundo. – aún sin abrir los ojos sonreí. –te ves tan hermosa con las mejillas rojitas – dijo con dulzura.

-Justin ¿quieres que me derrita? -él rió e iba a besarme de nuevo. Pero el timbre sonó. –

-Justo en la mejor parte… - se quejó yendo a abrir la puerta. Me reí.

-Hola Justin – una voz femenina.

-Hola pasa, está en el living.

Me giré y allí estaba Jen. Con una gran sonrisa. Me paré y fui a abrazarla.

-Feliz cumpleaños, amiga – me dijo entregándome un regalo.

-Muchas gracias Jen, no te hubieras molestado – le dije sonriendo.
-Ay, a mi no me digas eso que no me lo creo – se rió y abrí el regalo.

-Me encantan, son divinos, muchas gracias – la abracé. Eran unos tacones marrones. Eran preciosos.

-Me alegro que te hayan gustado, espero que los disfrutes.- me sonrió- te levantaste temprano, pensé que tendría que despertarte.

-Si, Justin se levantó temprano hoy y bueno, me desperté.

-Caro, voy a vestirme ¿si? Cualquier cosa grítame. – me sonrió desde la escalera. Asentí con la cabeza y le sonreí. Se sonrojó y subió. Jen me quedó mirando.

-Uy ¿de que me perdí? – dijo al ver como nos mirábamos.

-Él es un amor Jen. – dije embobada.

-Eso me dices normalmente, pero ¿paso algo más?

-Ven – la llevé al sofá y le enseñé el álbum. Ella lo miró y cada vez que pasaba una foto sonreía con ternura.

-¿te regalo hoy? –asentí con una sonrisa. –Es muy tierno Caro – dijo pasando las fotos.

-Sí, y mira la parte de atrás.

Ella hizo lo que le dije y empezó a leer en silencio. Yo miraba su rostro para ver cual sería su reacción al leerlo. Luego de unos minutos, ya estaba derramando lágrimas conmigo.

-Es… es tan… - dijo moviendo sus manos sin poder expresarse.

-Lo sé – dije orgullosa tomando el álbum y admirándolo en mis manos.

-Te puso que te amaba – me dijo mirándome. Asentí. –Y…

-Y yo también lo amo – le saqué la duda. Sonrió.

-Eso es lo que quería escucharte decir, son tan lindos juntos, estoy feliz por ti amiga. – me abrazó y le correspondí. La verdad aún no podía entender como estaba con Justin, era tan perfecto, tan tierno, tan dulce, tan… Justin.

-¿Dónde está la cumpleañera? – sentí la voz de Julián entrando a la casa. Me reí. –Ahí estás. – corrió a mi y me abrazó. –Feliz cumpleaños pequeña – me dijo besándome la mejilla.

-Gracias Juli – le sonreí. Me entregó una cajita pequeña. La abrí y era una pulsera de plata, hermosa. –Es preciosa, gracias Juli. ¿La elegiste tú? – le pregunté admirándola.

-Bueno… recibí un poco de ayuda – miró tiernamente a Jen. Claro, ellos salían ya hace bastante. Me reí.

-Muchas gracias – los abracé a ambos.

El día pasó rapidísimo. Luego de un rato llegó Pattie, me saludó y me preguntó si me había gustado su regalo. Le dije que me había encantado. Almorzamos todos juntos, ella, Justin, Jen, Juli y yo. Pattie había comprado un pastel, y todos me cantaron ‘Feliz Cumpleaños’. Fue un momento muy lindo. Estaba rodeada de personas que me querían. Se sentía muy bien. Pero no pude sacar de mi cabeza en ningún momento a… Sara.

¿Dónde estaría ella? Seguramente estaba en el lugar más seguro. Ella se lo merecía, merecía lo mejor. La extrañaba muchísimo. Pensaba mucho en ella. Rezaba y le pedía que no me dejase nunca. Que aunque se haya ido, que me acompañe siempre. Y sé que lo hace.

Ahora todos esperan que pida tres deseos, y que sople las velas. Estoy recordándote Sara, estás en mis pensamientos. Cierro los ojos. Te veo. Te veo sonriéndome. Ayudándome. Dándome fuerzas. Sonrío, pero una lágrima sale de mis ojos al darme cuenta de que no estás para abrazarme y desearme feliz cumpleaños. No estás, no estás físicamente, pero siento que si estás a mi lado, queriéndome. Yo también te quiero a ti, y a todos los que están ahora conmigo.

Pienso.

-Quiero poder tener una familia. Una familia como la que nunca tuve. La que siempre soñé tener.

-Quiero que mis amigos, Justin y su familia, incluso tú, Sara, sean felices. Cumplan sus sueños. Logren sus metas. Que no tengan límites al soñar.

-Y por último, quiero que a pesar de todo lo que he vivido este ultimo tiempo, quiero ser siempre la misma, quiero tener presente mi ‘yo’ pasado. Cuando sufría, cuando pasaba mal, cuando no era feliz. Quiero tenerlo siempre presente para tenerlo como aliento, de que debo luchar para salir adelante.

Abrí mis ojos y noté que todos me observaban, pero en especial Justin, me miraba como queriéndome hablar con la mirada. Supuse que era porque había soltado algunas lágrimas recordando a Sara, desvié mi mirada a las velas y las soplé. Se apagaron al instante. Todos aplaudieron y luego me abrazaron. Me sentí como en casa.

A la tarde, los abuelos de Justin vinieron y me felicitaron. Eran grandiosos. Eran realmente divertidos y adorables. Los chicos se fueron en la tarde, prometiendo que volverían a la noche.

Llegó la noche, Pattie y Diane, abuela de Justin, estuvieron hablando conmigo. Supongo que Justin les dijo algo. Me hicieron llorar, pero de emoción, de verdad, no sé como iba a agradecerles a todas esas personas maravillosas lo que hacían por mí.

-Carolina, sé que hoy debes recordar mucho a Sara pero, estoy segura de que ella quiere lo mejor para ti sea donde sea que esté ahora, y yo a ti te quiero muchísimo. Eres una gran chica. Has ayudado mucho a Justin, y él también te quiere mucho. De verdad me gustaría que nos consideremos una familia. Queremos que te sientas bien aquí, y sabes que puedes contar con nosotras o Bruce, o Justin siempre que necesites apoyo o lo que sea.

-Así es, yo también quiero que me consideres tu familia, puedes llamarme abuela si quieres no tengo problema, es más, me encantaría.

Y así es como se cumplía poco a poco mi primer deseo de cumpleaños.

A la noche volvieron los chicos. Estaban Bruce y Diane. Y por supuesto Justin y Pattie. Pasamos un buen rato. Un verdadero cumpleaños, es que a decir verdad… era uno de los primeros.

-¿Te vas a acostar ya? – me preguntó Justin entrando a mi habitación.

-Sí, estoy un poco cansada. – le dije volteándome a verlo. Traía solo sus pantalones de dormir y el pelo desarreglado.

-Está bien. ¿Pasaste bien? – me preguntó con una sonrisa.

-Estupendo. De verdad, me sentí muy bien. – le sonreí. Ambos nos sentamos en mi cama para charlar más cómodos.

-Me alegro mucho.

-Gracias.

-¿Por qué?

-Sé que hablaste con Pattie.

-Ah, eso…

-Gracias- le sonreí y él me miró.

-No quería que te sintieras mal.

-Estando contigo no lo haré nunca. –me sonrió y me abrazó. Hizo que me recostara en su pecho. Quedamos en silencio.

-¿La extrañas mucho? – me preguntó de repente.

-Sí, mucho.

-Yo también. – dijo con la voz algo ronca. – Era grandiosa. Ella no merecía lo que le pasó.

-Es verdad – suspiré – no se merecía nada malo. Pero por algo pasó. ¿no? Sólo espero que…

Esperó a que hablara, pero me quedé recordando.

-¿Qué?

-Espero que ella me cuide.

Justin sonrió y me giró el rostro para que lo mirara. A milímetros de su rostro, susurró.

-Ella está cuidándote minuto a minuto. Ella lo hará siempre. Siempre estará contigo, por más que sientas que no. Va a apoyarte siempre siempre.

Ambos llorábamos.

-Y para que estés más segura, si eso no es suficiente, si aún así alguna vez te sientes sola, estaré a tu lado. Para darte un abrazo, decirte lo importante que eres para mí, para darte un empujón cuando no puedas luchar, para tomarte la mano si caes, para caminar junto a ti cuando triunfes. Siempre, cuando estés triste, feliz, enojada, frustrada, malhumorada, histérica, o lo que sea, siempre estaré Caro no lo olvides nunca.

Y aún seguía pensando como era que aún me quedaban lágrimas para derramar. Sólo sé que lo besé tan fuerte, tan fuerte, para que nunca me dejara, para demostrarle que no quería que me deje nunca, para demostrarle cuanto lo amo.

hoy tenía mucha inspiración, y escribí muchísimo.quedan solo dos capitulos, asi que manos a la obra y ¡a comentar! se acaba en nada. espero que comenten lindas y lamento haber tardado, pero creo que se los compensé fue muy largo este, más de lo común! las amo

den sus opiniones♥

  • 586 days ago via site
  • 390

Novela ‘Desigual’

Capitulo 56.

Me desperté por ruido que había fuera de mi habitación. ¿qué hora era? No sé. Abrí mis ojos de par en par. Sentí voces, es decir, susurros. No me alarmé, porque conocía muy bien esa voz. Ahora sentí pasos. Iban hacia la puerta de mi cuarto. Me giré contra la pared y me hice la dormida.

La puerta se abrió lentamente, unos pasos se acercaron a mi cama, intentando no hacer ruido.

- ¡por favor, no me violes! – grité girándome a ver la persona que estaba frente a mí. Justin, se asustó al escuchar mi grito, no se lo esperaba.

- ¿qué? Dios, me hiciste tirar todo – se quejó hincándose para levantar los regalos que habían desparramados en el piso. – Ni el día de tu cumpleaños pretendes ser normal ¿no?

Me reí.

- Bueno ya, ¿no vas a decirme feliz cumpleaños?

- A eso venía ¿no?

Se acercó a mí abriendo sus enormes brazos.

-Muy muy feliz cumpleaños linda – me besó la mejilla. Luego me entregó una de los 4 envoltorios con moños.

- Uy, parece que me porté bien – me reí y abrí el primer regalo de mi día.

Rajé el papel de regalo. Dicen que da buena suerte ¿no? Aunque de un tiempo atrás a ahora, la suerte la había tenido.

-Es perfecto – dije con una sonrisa observando el bolso que me habían regalado. Era muy moderno y me encantó al instante.

- Ese es el de mi madre. Éste el de mis abuelos. – me entregó otro.


Lo tomé. Tenía una gran moña.

-Dios mío, es hermosa. – exclamé al ver una hermosa colonia. Amaba ese tipo de colonias, eran mi debilidad.

- Y éstos dos son míos – dijo entregándomelos.

Abrí el primero. Una caja grande. La destapé y me tapé la boca asombrada al ver el hermoso vestido que había dentro.

-Dios mio, Justin – dije tomando el vestido y poniendolo encima de mí. Era blanco, al cuerpo, con algunos brillos. Y detalles en plateado.

- ¿te gusta? – me preguntó viendome
- lo amo – dije admirándolo. –muchas gracias – le sonreí y lo abracé.
- Te lo mereces y más. Va a quedarte muy… bien – dijo mirándome y me reí. – Ve, abre el otro. – me animó.

Feliz lo hice. Era un gran album de fotos. No comprendí hasta que lo abrí. Sonreí al ver las fotos. Eran fotos de nosotros dos. En los últimos dos años. Lo observaba encantada. Eran muchísimas fotos.

- que tierno eres, no había visto todas estas fotos – dije mirándolo con ternura.
- Las tenía guardadas para hoy – dijo
- Muchas gracias, muchas gracias – lo abracé fuerte. Y no sólo le agradecía los regalos. Sino todo lo que ha hecho por mí hasta ahora. La verdad no me daría la vida para agradecerle. Él había cambiado mi vida.

- Ya estás vieja – bromeó él.

- A los 17 ¿ya eres vieja?

- Tú si

- Como digas, ¿Pattie está abajo?

- No, salio hace rato.

- ¿tan temprano?

- Sí, nose a donde fue. Caro, ¿me esperas que me baño? No desayunes sin mi.

- Okay, te espero abajo. – me besó la mejilla y salió del cuarto.

Tomé el album de fotos y bajé las escaleras. Me acosté en el sofá y me puse a ver detenidamente las fotos.

Cada foto tenía una historia. Cada foto tenía un recuerdo especial. Cada foto me sacaba una nueva sonrisa. Por ejemplo, había una foto que la tomamos un día que Pattie no estaba y teníamos hambre, e intentamos cocinar una torta. Pero lo unico que hicimos fue enchastrar toda la cocina de harina por todos lados. En la foto se veía el desastre, nosotros sonriendo a la cámara con los rostros llenos de harina y atrás muy pequeña, Pattie mirándonos con cara enojada.

Me reí al recordar ese momento. Se enojó y nos ordenó que limpiaramos todo. La obedecimos, pero luego volvió riendo y nos dijo que fueramos a bañarnos, que ella limpiaría.

Pasé muchas fotos de corrido y encontré algo escrito por Justin al final, era larguísimo.

“¿Recuerdas el primer dia que nos vimos? Fue un día de clases. Tú eras nueva, y me pareciste increíblemente hermosa. – me reí- intenté llamar tu atención y lo logré. Sé que me porté mal contigo. Te utilicé. Y me arrepiento. Pero todo tiene una explicación. ¿sabes? Hace mucho dije que te lo diría. Pero necesitaba confiar en que en cuanto lo hiciera, no te alejarías de mi lado. Y en estos años demostraste que puedo confiar en ti más de lo que pensé. Hemos pasado muchas cosas juntos. Y tú más que yo. Has tenido que vivir situaciones que una persona como tu no merece pasar, pero no importa, porque sabes que siempre voy a estar para ayudarte, aconsejarte, consolarte, o darte un fuerte abrazo de esos que tanto te gustan. Hoy, en tu cumpleaños, tu dia especial, quiero expresarte todo lo que he estado guardando, que mirandote no podria decirtelo nunca porque al verte a los ojos me quedo sin habla, y a traves de esta carta te digo una parte, la más importante, porque si te escribo todo no acabaría nunca. Gracias por ser como eres. Por hacerme sonreir, por alegrarme los días con solo verte, gracias por tener esa personalidad que me vuelve loco. Gracias por confiar en mi, por confiar en que puedo cambiar, en que puedo superar mis problemas. Gracias infinitas veces. Eres de las cosas que mas amo de vivir. Agradezco siempre porque puedo ser parte de tu vida. Gracias por estar ahí cuando te necesito. Te… amo”

Mis ojos eran incapaces de largar más lagrimas de lo que estaban largando. Esa carta era tan… perfecta. El corazón se me iba a salir. Sentí una mirada en mí, giré la cabeza y lo ví. Estaba envuelto en una toalla, con el torso descubierto, observándome llorar desde la escalera, en silencio. Tan perfecto. Como siempre lo ha sido.

hola. seguramente no comprenden nada. pero bueno decidi ponerle un poco de emoción. ahora no comprenden nada, pero en los proximos (ultimos) capitulos lo harán. quedan muy pocos.

quiero decirles que esta novela era para tener tal vez 100 caps. pero cometí el error, de perder lectoras y la verdad no vale la pena alargarla tanto, asi que la corté y mucho, perdon.
espero que no haya quedado fea, pero no tuve otra opcion, estoy aprendiendo, no soy profesional y lo hago porque me gusta, tan solo es un hobbie :)

las amo, y comenten las que quieran que les avise al próximo.

  • 594 days ago via site
  • 320

Novela ‘Desigual’

Capitulo 55.

Justin la miró con inseguridad. Sus ojos la miraban con nerviosismo.

-Sí. Va a mejorarse.

Ella desvió la mirada y la posó en el reflejo del agua. Se mantuvo en silencio. Él se sintió mal, tal vez la había hecho dudar.

-Ella va a mejorarse Caro.

Le volvió a insistir. Tratando de convencerla. Aunque tal vez… el que se tenía que convencer era él mismo.

-Eso espero. Sino… ¿Qué va a pasar conmigo? – lo miró interrogándolo con la mirada, sus ojos llenos de lágrimas.

-¿Por qué dices eso?

-Sí. – escapó varias lágrimas. – Si ella no mejora. Si ella no sale de ese hospital nunca. Si no llegase a vivir. ¿Qué va a ser de mí? Ella es lo único que tengo. Ella me ofreció vivir en su casa. Es donde vivo. Es la única persona que tengo, que me rodea. Si ella no vuelve, me quedo totalmente sola, sin nada, sin nadie. – explicó ya con la voz entrecortada y llorando.

Justin no había pensado en eso. Tenía razón. No se había puesto a meditar esa situación.

-No llores. ¿Si? Todo va a salir bien. Además, no es tan grave lo que tiene ¿por qué piensas así? Todo saldrá bien –no era bueno mentirle, claro que era grave, pero odiaba verla llorar.

-Lo sé, Justin, sé que está mal aunque no me lo quieran decir. Sé que está mal. – lloró en los brazos de él, mientras la abrazaba con fuerza.

-Por favor no llores, me parte el alma verte llorar – dijo él con la voz ronca. Los recuerdos empezaron a llegar a su mente, y empezaba a recordar cosas del pasado, cosas que… no quería recordar.

Ella se separó de él, y secó sus lágrimas. Cesando el llanto.

-Ya, no quiero que tu mamá me vea así.

-Espera, ven. – dijo él tomándola de la mano y acercando sus rostros.

Carolina tenía los ojos enrojecidos, pero su color azul verdoso resaltaba aún más. Justin amaba ver sus ojos, eran hermosos. Amaba verlos tan de cerca. Observando su rostro, los recuerdos volvieron de nuevo. ¿Qué acaso no iban a dejarlo en paz nunca? Quería olvidar todo aquello. Ahora estaba superándolo. Pero claro, el maldito parecido que tenía ella, hacía que el recuerdo fuera imborrable.

Comenzó a cuestionarse, ¿Cómo reaccionaría ella cuando supiera toda la verdad? No. Aún no estaba listo. No quería arruinarlo todo. Tenía que pensar bien cómo decirlo. Las palabras más adecuadas. Sólo rogaba que no le cayera mal, y se alejara de él. Aunque, iba a ser difícil.

-¿qué pasa? – preguntó ella al ver que la miraba y no decía nada, metido en sus pensamientos.

-nada, nada.

-Llevas varios minutos así, me estabas asustando – rió un poco. Él sonrió. Era bueno que olvidara un poco lo de Sara.

-¿te asusto? ¿Te doy miedo? – se rió.

-Y claro, con esa cara…

-¿Estás diciendo que soy feo? – se sintió ofendido. Claro, había tocado su orgullo.

-Algo así.

-Okay. Perdóname por no tener lindos ojos como tú.

-Perdóname por no tener una sonrisa hermosa como tú.

-Aw. ¿Crees que tengo linda sonrisa? – él sonrió ampliamente, y ella bufó.

-Basta. No sonrías. – intentó mirarlo seria. Pero esa sonrisa que él tenía la mataba por dentro.

-¿Por qué no? – dijo Justin, aún sonriendo.

-Justin. – dijo mirándolo mal.

-¿qué? – la retó.

-No me tientes.

-¿te tiento?

-No.

-Pero tú lo dijiste. – volvió a sonreír.

-¡mierda! Que no sonrías – gritó, tapándose los ojos.

Él la abrazó por detrás. Ella aún tapaba sus ojos.

-Te quiero- le susurró. – Te quiero Carolina. Me vuelves loco.

Ella se dio vuelta para mirarlo a los ojos. No dijo nada. Solo lo besó. Sí. Lo besó. Hacía rato que quería besarlo. Amaba sus labios, eran ‘gorditos’y tiernos.

Se separó de él. Aunque no quería. Podía estar el resto de su vida besándolo. Pero quería verlo. Verlo a los ojos.

-Te quiero. Justin, te quiero y me vuelves loca.

Los dos sonrieron. Al mismo tiempo. Y se abrazaron. Ella lo apretó fuerte. Y él acarició la lisa melena de ella. Se quedaron en silencio unos minutos.

-¡La cena está pronta! – gritó Pattie desde dentro de la casa. Ambos se sobresaltaron.

-¡Ya vamos! – gritó Justin y le tomó la mano, justo antes de besarle la mejilla dulcemente.

Estaba enamorándose. Sentía como si fuera… la primera vez. Por más que no lo fuera. No lo sabía. Aunque, quién sabe, tal vez sí era la primera vez.

ESTE CAPITULO FUE MÁS BIEN ROMÁNTICO. PERDONEN, ESTOY SENSIBLE Y ME SALIÓ ASÍ. PERO SI COMENTAN, LES SUBO OTRO MAÑANA, Y OTRO PASADO, QUIERO ACABARLA ANTES DE FEBRERO Y QUEDA MUCHOOOO AUN.

LAS AMO COMENTEN ASÍ LES AVISO Y ASI SUBO MAÑANA. {SI QUIEREN QUE SUBA}

  • 602 days ago via site
  • 246

Novela ‘Desigual’

Capitulo 54.

-¿a… a tu casa? – el corazón casi se me sale.

-sí. Mi mamá quiere conocerte y… me mandó un mensaje de texto hace rato para darme la idea. ¿quieres? – sonrió ilusionado.

-¿conocerme? ¿tu… tu le dijiste?

-no… bueno, si. Algo – levantó los hombros.

-me da pena – me mordí el labio nerviosa. Él tomó mis manos.

-no tengas pena, de verdad me harías feliz si vas – me sonrió cálidamente – yo… yo quiero que se conozcan.

Me quedé observando su mirada de esperanza.

-está bien – suspiré vencida. – pero quizás deba ponerme algo más apropiado – miré mi ropa.

-no, no, no. Así me encanta – hizo un puchero mientas abrazaba mi cintura. Me reí.

-está bien, está bien.

-¿eso es un sí? – me tomó el rostro.

-ajá – rodé mis ojos por la expresión de su cara, sonrió ampliamente y me besó los labios con impulso.

Luego de eso, le avisé a Mark que cenaría con Justin y no hubo problema. Creo que al fin se llevaban bien, y eso me tranquilizaba. Tomamos un taxi y luego de unos minutos, llegamos.

Mi primera impresión de la casa de Justin me agradó. Se veía bonita, elegante, y confortadora. Era totalmente otro estilo a la casa de Sara. Pero me agradó. Tenía muchas flores en la entrada, un camino, una gran puerta de madera oscura, ventanales grandes, me encantaba.

Justin tanteó la puerta, pero estaba con seguro, así que tocó el timbre y me observó.

-estás nerviosa – me sonrió.

-mucho – tomé con más firmeza su mano.

-no lo estés, estoy seguro de que tu y mamá se llevaran de maravilla. Esto es algo que quería hacer hace mucho – me sonrió y yo igual.

Abrieron la puerta y detrás de ella apareció una mujer no muy alta, castaña, ojos claros, y una hermosa sonrisa.

-Hola chicos, pasen – dijo amablemente, ambos pasamos. La casa por dentro era más bella de lo que pensé. Si bien no era una mansión, era bastante grande. La madre de Justin se acercó y me tensé.

-Hola Carolina, me llamo Pattie, soy la mamá de Justin.

-Hola, mucho gusto, soy… amiga de Justin – dije un poco nerviosa, y supe que Justin se había sonrojado. Pattie me sonrió.

- me alegra que hayas aceptado la invitación, Justin me habla mucho de ti. –sólo sonreí. Seguramente ya estaba roja también. – bueno, Justin, si quieres muéstrale la casa mientras termino de cocinar, ¿si?

-de acuerdo – asintió él y ella se fue a la cocina.

-tu casa es muy linda – le dije.

-gracias. He vivido toda mi vida aquí. Ven te mostraré mi habitación. – tomó mi mano y subimos unas grandes escaleras, caminamos por un pasillo, y la segunda puerta era el cuarto de Justin.

Era de color azul. Todo lleno de cosas de deportes. En los estantes, en las paredes, pelotas, recortes de diarios, posters de equipos de fútbol y más.

-wow. – dije al ver un gran trofeo en el estante más alto. -¿es tuyo?

-es del equipo. Decidieron que lo guardara yo, por ser el capitán. –explicó tirándose en la gran cama redonda.

-debes jugar muy bien – sonreí.

-no juego mal – levantó los hombros y me reí. Egocéntrico. –deberías ir a ver uno de los partidos, es decir, verme a mí.

-O puedo ver a Julián, ¿también juega?

-Juega en otro equipo. – dijo cortante. Me reí, se había girado dándome la espalda. Me acerqué lentamente y lo sorprendí lanzándome encima de él haciéndole cosquillas, o mejor dicho, intentando, porque no se rió.

-¿acaso no tienes cosquillas? – dije frunciendo el seño.

-las tengo, pero no son justamente ahí – dijo. Rodé mis ojos. -¿tu tienes?

-no. – dije rápido. No quería que me hiciera cosquillas, porque no puedo parar de… -¡No por favor! Empecé a reírme mucho, siempre que me hacían cosquillas no podía parar de reírme. Me revolcaba en la gran cama de tanta risa, Justin seguía haciéndome reír, y yo intentaba detenerlo pero era en vano.

-¡ya basta, por favor! – dije calmándome un poco, Justin se detuvo.

-sólo si me das un beso.

-Justin…

-¿quieres cosquillas?

-no – dije como un bebé.

-entonces mi beso. – levantó las cejas. Me acerqué a él y lo besé. Él tomó mi cintura y me inclinó e hizo que yo cayera encima.

-bueno vamos que si tu mamá nos ve así, tendremos problemas – dije levantándome. Él bufó.

Salimos del cuarto y en el pasillo habían más puertas, me explicó que una era el cuarto de Pattie, otro el baño, y otros dos cuartos para huéspedes.

Bajamos las escaleras y fuimos a la cocina, Pattie estaba cocinando pasta.

-mmm. Dime que son ravioles – suspiró Justin sonriendo.

-lo son - sonrió ella mirándolo.

-¡sí! – festejó.

-Carolina, ¿te gustan los ravioles, cierto?

-supongo que sí, no he comido nunca – dije un poco apenada.

-van a encantarte – Justin besó mi mejilla.

-Es la comida favorita de Justin - me contó Pattie.

-se ve delicioso – le halagué.

-ven, te mostraré el jardín – me dijo Justin, y salimos.

Era enorme, todo verde, reposeras, alumbrado con faroles pequeños por la oscuridad de la noche, y una enorme piscina que me dejó perpleja

-wow, esa piscina es enorme – dije asombrada.

-¿quieres entrar?

-no tengo traje de baño Justin – me reí.

-mmm… - lo interrumpí antes de que hablara.

-mejor no – le sonreí para que se quitara la idea.

-no me molestaría – dijo levantando los hombros.

-a mi sí

-¿por qué? No le veo nada de malo. –rodé los ojos. –está bien.

Nos sentamos en el pasto mirando el agua reflejando la luz de los faroles.

-¿te puedo preguntar algo?

-sí, ¿qué pasa? - me miró.

-¿crees que Sara va a mejorarse? –él me miró en silencio por varios minutos, lo que me alarmó. ¿por qué no me respondía? – Justin.

-Caro… - empezó a decir.

HOLA HERMOSAS, FELIZ NAVIDAD ATRASADA, Y FELIZ AÑO NUEVO PARA TODAS ADELANTADO. ESPERO QUE EMPIECEN UN AÑO GENIAL, QUE DISFRUTEN CON TODOS SUS SERES QUERIDOS, Y TODO ESO.

LAS AMO Y NO ME ABANDONEN, NO DEJEN DE COMENTAR POR FAVOR LAS AMO

  • 624 days ago via site
  • 229

Novela ‘Desigual’

Capitulo 53.

- ¿cómo? – miré a Mark. Justin me imitó.

- digo... que aún hay tiempo de arreglarlo porque… porque Sara aún debe permanecer en el hospital – dijo un tanto nervioso.

- ah – dije con pena. – supongo

- bien… juntemos todo esto ya antes de que te lastimes – habló Justin.

Entre los tres en pocos minutos habían juntado todos los trozos rotos y los pusieron delicadamente en una caja para intentar pegarlo luego.

- bueno creo que mejor me doy un baño – dije bostezando. - ¿me esperas aquí un momento? – le sonreí a Justin. Mark nos observaba.

-claro que sí, linda – besó mi mejilla e hizo que me sonrojase un poco. Me fui de la cocina y subí las escaleras. Fui a mi cuarto y tomé un short rasgado y una remera amarillo claro, ropa interior y fui al baño.

- escucha. Sé que eres tu quien deba cuidar a carolina éstos días. Pero de verdad la quiero y no quiero que nada malo le pase ¿si? Y no me gustaría volver a encontrarla como hoy. Así que por favor, te pido que la cuides, porque si le pasa algo malo, me las vengaré contigo -le habló Justin serio.

-hey, tranquilo. Sé que es importante para ti, y lamento lo de hoy, no fue intencional, y puedo explicártelo. Pero… debes prometerme que no se lo dirás a ella. – habló ahora Mark.

-¿y por qué no decirle?

-porque es mejor… es mejor para ella. Al menos por ahora no es bueno que lo sepa.

-Bien, lo prometo.

-hoy temprano me llamó mi abuela. Me pidió que fuera a comprar unas cosas al mercado porque ella está cuidando a Sara, es decir, es la acompañante de sala y no podía ir ella, entonces fui. Tardé cerca de hora y media, ya que el que voy normalmente estaba cerrado, y el otro que tuve que ir había muchísima gente. En fin, luego de eso, pasé por el hospital para preguntarle si necesitaba algo más. Cuando fui vi a Sara, pero no a mi abuela. Le pregunté donde estaba, y me respondió que no sabía. Esperé un rato allí en la sala junto a ella, tal vez había ido al baño o algo. Pero no volvía. Y yo no podía dejar sola a Sara. Entonces luego de dos horas, entró una enfermera y le pregunté. Me dijo que se había sentido mal por la calefacción de la habitación y le habían tenido que pasar suero, que estaba con un doctor, pero que no tardaba. Le pregunté cómo iba Sara, con su salud, y me dijo que nada bien. Que el problema que ella siempre ha tenido del corazón le ha vuelto. Siempre lo tuvo, pero lo mantenía bastante bien, y aquel día que le bajó la presión, hizo que los problemas reaparecieran. Que estaban haciendo todo lo posible, pero que iba empeorando muy rápidamente. Que esperan ansiosamente una mejoría, pero que nada indica mejorar, al menos por ahora.

-¿quieres decir que tal vez no se salve? – dijo Justin triste.

-no lo sé. Ni los doctores saben eso. Todo depende de cómo evolucione. Pero esperemos que se mejore, porque de lo contrario… - hizo una seña con sus ojos de preocupación.

-ni lo digas… - suspiró Justin. - ¿estás seguro que lo mejor es ocultárselo?

-yo creo que sí. Al menos por ahora que no hay nada seguro, no hay necesidad de hacerla sentir mal si tal vez sea una falsa alarma.

-estoy de acuerdo. Odio verla mal. – se lamentó Justin. –y lamento haberte hablado mal hoy, es solo que… la quiero muchísimo. – se sonrojó.

-no te preocupes- lo tranquilizó Mark. – en tu lugar hubiera hecho lo mismo.

En ese momento se sintieron unos pasos bajando la escalera, y decidieron mediante miradas cortar con el tema.

-¿por qué tanto silencio? – se rió Carolina entrando en la cocina yendo directo a la heladera.

-¿ya comiendo de nuevo? – le bromeó Justin.

-sí ¿Cuál es el problema? – levantó una ceja mientras lo miraba.

-ninguno, ninguno. – se rió él.

-Bien – sacó la jarra con jugo de naranja y se sirvió un vaso.

-Caro… necesito decirte algo… - dijo Justin mirando a Mark.

-Am, si claro, yo iré arriba – dijo Mark en forma de respuesta, y se fue. Él ya tenía un dormitorio que era para huéspedes.

-¿Qué pasa? – lo miró dejando el vaso encima de la mesa.

-¿te gustaría que te invite a cenar? – le preguntó acomodándole un mechón detrás de la oreja.

-claro, me encanta la idea – sonrió con esa sonrisa que volvía loco a Justin. - ¿A dónde iremos?

-Am pues… ¿te parece ir a mi casa? - dijo nerviosísimo.

mmmmmmmmmm. ¿qué dirá ella? ¿por qué él quiere que caro vaya a su casa? ¿que pasará con sara? mark aparenta ser bueno pero... ¿que tal si no? mmm.

espero que de a poco me perdonen! intenté no demorarme tanto. además esperé unos días por si alguna se había atrasado, prometo que se pondrá buena!

muchos besos, las amo y comenten las que quieran que les avise al próximo!

  • 634 days ago via site
  • 220

Novela ‘Desigual’

Estaba dormida. Pero aún así pude notar cuando Mark me cargó en sus brazos.

-¿tu cuarto es arriba? – me susurró. Apenas pude decir ‘si’ apenas audible. Y luego de eso sentí como subía las escaleras, cargándome, y yendo a mi habitación.

Capitulo 52.

Me desperté por mi misma. Me pareció extraño. Sentía como si fuera un fin de semana. Pero era jueves, lo recordaba. Recordaba que la noche anterior le había pedido a Mark para no ir al instituto. Sonrió.

-¡Mark! – grité bajando las escaleras. -¿Mark? –miré a todos lados. Nadie respondió.

Caminé a la cocina y allí sobre la mesa había una nota.

‘Fui a hacer unos mandados, no tardo. Mark’

Tenía una bonita letra. Miré el reloj que estaba en la pared. 11:45. Ya era bastante tarde, normalmente del instituto volvía cerca de las 13 hs.

Prendí la TV, Mark no debía tardar. Ya que era casi mediodía, y debíamos almorzar. Pasé los canales, pero no había nada interesante.

Sonó el timbre. Abrí los ojos. ¿Me había dormido? Me dolía la cabeza, sentía un zumbido en mis oídos. Caminé a la puerta.

-Hola linda – me sonrió Justin, pero al instante cambió la expresión de su rostro. -¿qué sucede?

-¿qué sucede con qué? – pregunté confundida.

-estás muy pálida Caro – me afirmó con sus brazos entrando a la casa.

-¿qué hora es? - pregunté.

-las 5:30. ¿por qué? ¿dónde está Mark? – preguntó preocupado llevándome al sillón.

-él no… él no ha vuelto. Me dormí en el sofá.

-¿Cuándo se fue? – me acomodó una almohada en la cabeza y me recostó.

-en… en la mañana – Justin me miró.

-¿Y a que hora almorzaste? – me tocó la frente

-no lo hice… - respondí cerrando mis ojos.

-¿qué? ¿no has comido nada? – negué- Carolina, puedes desmayarte. Ya hace muchas horas que no comes nada. Espera aquí, te traeré un vaso con agua. Al menos mientras busco otra cosa.

Se levantó y fue a la cocina rápidamente, sirvió agua en un vaso, tomó una manzana que había en el frutero, un cuchillo, y un pequeño plato. Volvió al living.

-Ten – me dio el vaso y comencé a beber lentamente, con los ojos cerrados para evitar marearme. Mientras tanto, él tomó el cuchillo y empezó a pelar la manzana. En unos minutos la había cortado en pequeños trozos, y se sentó junto a mí.

-Come esto – me dio el platito. – Es dulce, te hará bien – me dijo mirándome. Lo tomé y comencé a comer en silencio.

Después de varios minutos, Carolina terminó y dejó el platillo sobre la mesa, y se acomodó en el sofá, Justin le pasó un brazo por los hombros y le besó la frente. Ella recostó su cabeza en su hombro.

-¿Por qué no fuiste al instituto hoy? – me preguntó.

-Le pedí a Mark para no ir – respondí suave.

-Te extrañé… - dijo él y levanté el rostro para mirarlo.

-¿En serio? – sonreí. Él asintió. –Te quiero.

Justin la miró unos segundos. Miró sus hermosos ojos azulados.

-Te quiero – me dijo y me besó los labios. Lentamente, con ternura.

-Creo que aún queda helado… ¿quieres? – le sonreí dulcemente.

-Claro – sonrió él y caminamos a la cocina.

-Fíjate en el tercer piso de la heladera, mientras yo busco un bowl. – le dije subiéndome a un banco para buscar en un estante que estaba en lo alto.

-¿No crees que yo debería buscarlo? Ten cuidado – me advirtió.

-No, estoy bien – dije ya subida. Justin abrió la heladera buscando el helado.

-Aquí está, pero está allá atrás… no se si llego… - murmuré. Corrí una columna de platos que había delante, y luego cinché fuerte de él, haciendo que por efecto cayera en un solo movimiento al suelo, y se rompiera en mil pedazos.

Los dos quedamos mirando el montón de vidrio. Sin saber que hacer.

-No puede ser. Es el favorito de Sara – Dijo Carolina con pena, bajándose del banquito, y pasándose las manos por el rostro.


-¡¿Qué paso?! – la voz de Mark entrando a la cocina corriendo.

-Hasta que llegas… - dijo Justin con enfado.

-Lo… lo siento. – dijo apenado.

-Ahora lo sientes, ¡que suerte que llegué! Carolina no había almorzado nada, por que tú no volviste hace más de seis horas. ¡Estaba desmayándose! – le gritó Justin, y lo tomé del brazo, como diciéndole que se tranquilizara.

-Ya Justin… - murmuré.

-¡No! Él está cuidándote, y si va a pasar todo esto, si él te va a descuidar, no voy a permitir eso, Caro – dijo un poco mas tranquilo.

-Tiene razón, lo lamento. Yo… tuve un percance… - dijo incómodo. Justin lo miró muy mal.

-Un percance. ¡no puedes dejarla sola! – le habló fuerte de nuevo.

-Ya, ya basta. Ahora lo que importa es ¡cómo voy a arreglar esto antes de que Sara lo vea!

Hubo un silencio.

-Yo… yo no creo que lo pueda ver… -habló Mark.

¿qué quería decir Mark con aquello?

Hasta vergüenza me da escribirles. Me fui mucho tiempo, lo sé. Muchas razones, el poco tiempo, poca disposición, tenía la mente en otras cosas, me enojé, me enojé con ustedes porque me abandonaron. Y luego de pensarlo, me dí cuenta de que no debía enojarme con ustedes, sino conmigo misma, fue MI ERROR, MI EQUIVOCACIÓN dejarlas, y es más que claro que si las pierdo, es mi culpa y lo acepto.

Es raro pero me harían sentir mejor si me insultan, y no se guardan nada conmigo ahora, no quiero que me digan "no pasa nada" porque sé que no es asi, porque me pongo en su lugar y yo me enojaría conmigo, así que por favor, no se guarden nada, y son libres de insultarme y decirme lo que quieran, me hacen un favor, porque así me sentiré mejor conmigo misma. No intenten comprenderme, sólo hagan eso, ¿si?

muchos besos, y perdón. Sé que no basta, se me cae el rostro de la vergüenza.

  • 642 days ago via site
  • 241

Novela ‘Desigual’

Capitulo 51.

-¿quieres que me quede un rato a hacerte compañía? – me acarició la mejilla.

-si es por mí, quédate todo lo que quieras – sonreí-

Me sonrió tiernamente. Amaba su sonrisa a más no poder. Tiró de mi cintura y me atrajo a él para besarme la nariz.

-¿quieres algo de jugo? – le ofrecí luego de soltarme y abrir la heladera.

-claro – sonrió.

Tomé dos vasos del regadero y serví cuidadosamente en ambos. Un sonido rompió los segundos de silencio, era el celular de Justin.

-¿Hola? Sí mamá. –me miró- estoy en… en camino. Sí, sí. Está bien. Adiós mamá. –colgó.

Yo lo observaba en silencio. Él se guardó su teléfono en el bolsillo y me imitó, un poco incómodo. Ignoré ese momento y le di el vaso con jugo, nos sentamos en la mesa de la cocina, frente a frente.

-Caro… - dijo incómodo al ver que yo aún no le hablaba.

-¿sí? – disimulé.

-no te enfades… - me pidió.

-¿por qué lo haría? – iba a hablar pero me adelanté- ¿Por qué te avergüenza decir que estás conmigo? – le dije con ironía- No Justin, no me molesta.

-perdóname… es que… mi madre aún no sabe nada… y quiero que lo sepa. Pero quiero que tú estés presente – me dijo, y casi escupo el jugo que estaba tomando en ese momento.

-que yo… tu quieres que… ¿estás loco? – le dije, él levantó los hombros.

-tal vez. ¿por qué no? Escucha… -me tomó de las manos y lo miré. –Caro de verdad te quiero, muchísimo. Y no sabes cuanto quisiera pasar nuestra amistad al siguiente escalón. Pero para eso necesito saber algunas cosas… - me miró.

-¿Cómo qué?

-Pronto lo sabrás. Pero primero, debo arreglar unas cosas… - sonrió.

-aún me siento mal – le dije,

-¿por qué?

-siento como si no quisieras que tu madre sepa. Como si estuvieras escondiéndome algo más. Como si tu madre no fuera a aceptarme. No lo sé.

-nonono. Tu no pienses eso. Es decir, no es que mi madre no te vaya a aceptar. Es solo que… es complicado.

Asentí.

-¿recuerdas que te dije que tenía un secreto?

-sí.

-bueno, cuando te lo diga… entenderás todo.

-¿y cuando va a ser eso?

-pronto- me quejé – pronto caro.

-bueno… llevo mucho esperando Justin…

-lo sé. Y no falta mucho. Debo irme… es algo tarde…

-claro. Ven, te acompaño.

Tomó mi mano y fuimos hasta la puerta principal. Cuando pasamos por el living vimos a Mark hablando por teléfono. Seguimos de largo, y abrí la puerta.

-cualquier cosa llámame ¿si? –

-voy a estar bien, tranquilo.

-ese Mark no me cae bien… -me abrazó.

-lo noto. Pero tranquilo. No será mucho tiempo. –le besé la mejilla.

Luego de despedirnos con besos, abrazos y miradas, volví a entrar. Me encontré a Mark sentado en el sillón, con una revista en las manos.

-Hola – saludé.

-Hola, ven, quiero hablarte – me dijo y me palmeó el sofá. Fui.

-¿Qué pasa?

-Bueno, primero. Esto no va a ser por más de un mes, asi que… no te espantes, ya que creo que ni a ti ni a tu novio le agradó mucho la idea…

-No no. Es solo que él es un poco… celoso. Perdónalo – me reí.
-Si bueno… es Justin. Justin Bieber, ¿cierto? – me preguntó con curiosidad.

-Sí- ¿por?

-Lo conozco. De vista solamente. Él es capitán de futbol de su instituto. Y yo soy capitán de otro. Siempre lo veo en las competencias. Es un gran jugador, es muy bueno. Siempre se nos es difícil vencerlos, el equipo juega muy bien.

-Si pero no quiero hablar de fútbol. Quiero que me digas que pasa con Sara, Mark.

-Bueno, mucho no sé. Pero parece que ella siempre tiene problemas de presión. Y bueno, le bajó y la llevaron al hospital por control. Luego no sé más nada. Yo estoy muy seguido en la casa de mi abuela, y justo surgió esto. Mi abuela me lo pidió, que le haría un gran favor… y ya te he visto varias veces, eres muy bonita y simpática – sonrió y me sonrojé. –Pero por favor, no te lo tomes a mal, no quiero tener problemas con Bieber.

Me reí.

-¿crees que sea capas de golpearte?

-pues… - hizo una cara chistosa.

-dios, Justin es un muñeco de trapo! – me rei fuerte.

-No lo creas… - dijo él seguro. –en fin, ¿quieres comer algo?

-No tengo hambre… - respondí. Estaba cansada. Me pesaban los párpados.

-¿quieres dormir ya? – negué con la cabeza- ¿tienes tarea?

-no la quiero hacer, estoy cansada – respondí tapándome la cara.

-bien- rió – pero solo por hoy, sino el reto me lo llevaré yo – sonreí.

-podría hasta faltar mañana, es tarde ya, no podré levantarme temprano – levanté los hombros. Mark parecía facil de convencer.

-mmm… ya veré. – respondió. Bostecé, los ojos se me cerraban.

-Por favor, mark… - dije y mis ojos no aguantaron más. Me dormí.

Estaba dormida. Pero aún así pude notar cuando Mark me cargó en sus brazos.

-¿tu cuarto es arriba? – me susurró. Apenas pude decir ‘si’ apenas audible. Y luego de eso sentí como subía las escaleras, cargándome, y yendo a mi habitación.

SOLO AVISO A LAS QUE COMENTAN

  • 675 days ago via site
  • 210

Novela ‘Desigual’

Capitulo 50.

En el capitulo anterior…

-No quiero esta vida.
-No digas eso.

Escuché que gritaban mi nombre. Miré en ese sentido y vi a lo lejos a Jen y a Juli hacerme señas con las manos.

-Parece que debemos ir... ya... -dijo Justin levantandose y tendiendome la mano. ¿qué pasaba?

---

Caminamos apresuradamente hacia ellos. Justin tomaba mi mano con firmeza.

-¿Qué sucede? – pregunté mirandolos. Ellos se miraron y luego a mí.

-Llamaron del hospital. – Se limitó a decir Jen.

-¿Y?

-Sara… está allí. La internaron.

Y no quise preguntar más. Corrí. Mi objetivo era salir de allí lo más pronto posible. Tenia que ir a ver a Sara.

-Caro, tranquila.

Sentí la voz de Justin a mis espaldas. Deteniendome con ambas manos.

-Pero debo ir ya…

-Lo sé. Pero primero cálmate.

Hizo que centrara mi mirada en sus ojos. Respiré hondo.

-Hablé con Julián. Me indicó cuál es el hospital. ¿Vamos? – me ofreció tomar su mano con una leve sonrisa.

-Vas a perderte las clases, Justin. – él levantó los hombros como respuesta. Sonreí y tomé su mano.

El hospital no era muy lejos. Pero estábamos a pie, y sumando mi preocupación era más eterna la llegada.

Entramos en una gran clínica. Había mucha gente. Madres con niños. Mayores esperando turnos. Doctores que caminaban rapidamente por los pasillos con hojas en sus manos.

-Hola, disculpe. – habló Justin a una chica que se encontraba detrás de una ventanilla - ¿Podría indicarnos la habitación de Sara _____?

La chica, tal vez no mucho mayor que nosotros. Se detuvo unos instantes a observarnos. Me molestó su reacción, y más cuando Justin le sonrió coquetamente. Rodee mis ojos mientras la chica tecleaba.

-Sala 14 – indicó la chica sonriendole a Justin.

Antes de que él hablara lo tomé del brazo alejándolo.

-Gracias – la fulminé con la mirada y tironee del brazo de Justin.

Caminamos por los largos pasillos en busca de la habitación.

-Entra. Te espero– me dijo Justin mirandome.

Asentí y abrí la puerta. Allí estaba Sara. En la camilla. Mirándome con una sonrisa. Caminé a ella y la abracé.

-¿Qué pasó?

-Nada cariño. Nada importante – intentó calmarme.

-¿Nada importante? ¿Y estás aquí?

Ella sonrió.

-No es nada grave, tranquila.

-Pero me han dicho que llamaron al instituto porque te acaban de internar Sari – le tomé la mano.


-Si, pero ya estoy bien – me sonrió y vio mi cara de inseguridad – solo estaba mareada, me bajó un poco la presión, es todo

Sentí algo. Como que no lo comprendí del todo. Pero bueno, ella estaba bien y era lo que importaba.

-Bueno – sonreí.

-¿Viniste sola cariño?

-Vine con Justin, está fuera

En ese momento la puerta se abrió. Me giré sonriendo pensando que era Justin… pero no. Era un doctor.

-Buenas tardes –saludó.

-Buenas tardes doctor.

-¿Cómo se siente? – le preguntó a Sara.

-Mejor, mejor- respondió ella.

-Bueno. Tengo los resultados del analisis, mire…

-Caro, estoy bien cariño. Ve a la escuela ¿si?

La miré.

-Pero… ¿te vas a quedar aquí?

-Si cariño. Luego nos vemos.

Me acerqué, le di un beso y miré al doctor, quien me miraba sin decir nada .

-Hasta luego – dije y me fui. Me sentía extraña.

Justin al verme se paró del asiento rápido.

-¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara?

-No lo sé.

-¿Sara está bien?

-Sí… lo está.

-¿Entonces?

-No lo sé. – toqué mi cabeza. –Ya vamonos.

Salimos de la clínica. Justin me rodeaba con su brazo, mientras caminabamos lentamente.

-¿Quieres ir al instituto ya?

Negué.

-¿A dónde quieres ir?

-A casa.

-Bueno, vamos.

-Pero si quieres ve al instituto. Yo sé irme de aquí.

-No voy a dejarte sola.

-Pero me siento mal si faltas a clases.

-Y yo me siento mal si te dejo.

Vi sus ojos mieles mirándome con detenimiento. Y una sonrisa esbozarse en sus hermosos labios.

-Bueno – me reí y me besó los labios.

Caminamos por alrededor de cinco minutos, y ya habíamos llegado. Abrí mi bolso y busqué la llave. La giré en la puerta y entramos.

Dejé el bolso en el sofá, Justin me imitó, y miré la hora. Tenía hambre.

-Tengo hambre – me quejé.

-Igual yo – se rió.

-Vamos a ver si hay algo para comer en la cocina, ven – lo jalé del brazo. Él se negó a moverse y me acercó a él. Me tomó de la cintura y me levantó en el aire. Cargándome.

-Te peso Justin – le avisé.

-No es cierto – sonrió y fuimos a la cocina. Riendo. Luego Justin me bajó y seguimos riendonos. Nos giramos y notamos la presencia de alguien allí.

-Ho…hola. – dije algo asustada. ¿Quién era ese chico? Morocho. Ojos verdes. Alto. Era guapo a decir verdad…

-Hola – sonrió. Justin lo miró con fastidio. –Tu debes ser Carolina ¿No?

-Sí. Él es Justin – lo señalé y ambos se miraron de arriba-abajo. –Y a todo esto, ¿Qué haces en mi casa? – intenté decirlo algo disimuladamente, pero soné alterada.

-Voy a estar contigo el tiempo que Sara esté en el hospital.

-¿Qué? – dijo Justin molesto. Él asintió. Y yo lo miré.

-¿Cómo? Pero… Sara… ¿Qué? – empecé a marearme con tantas noticias. Justin me acarició de los hombros. Intentando tranquilizarme por más que ni él entendiera.

-¿Y tu eres? – preguntó Justin.

-Me llamo Mark. Soy el nieto de la vecina de Sara. Esmeralda. Es gran amiga de Sara y bueno… como vivimos al lado. Sara no quería que te quedaras sola estos dias.

-¿Qué? ¿Sara sabe que tiene que quedarse más tiempo? ¿Y por qué dices ‘estos dias’?

-Sí, lo sabe. Llamo hace como media hora a la casa de mi abuela.

Justin lo miraba con desprecio.

-¿Y vas a quedarte aquí con ella por estos dias? – dijo celoso. Mark asintió. Me miró interrogándome con la mirada.

-Mark, ¿Me dejas a solas con Justin un segundo? Mark asintió y se fue a la sala.

-No quiero que te quedes con él. – dijo firme cruzándose de brazos.

-Justin.

-Es en serio Carolina. – dijo diciendo mi nombre con cierta molestia.

-No me hables así – me quejé. –Además… Parece simpático.

Me miró mal.

-Claro que te parece simpático, casi te babeas cuando te habló.

Lo miré y me reí. Estaba demasiado celoso.

-Ay Justin, estás celoso – me reí.

-No estoy celoso – se defendió. –Sólo creo que este chico no es lo suficientemente responsable para cuidarte. No me da buena espina- se hizo el serio. Lo miré seria por unos instantes y comencé a reirme.

-voy a estar bien, y por lo otro… no te preocupes que al único que quiero es a ti. – le sonreí tomándole las mejillas y le besé la nariz.

Justin no aguantó enfadarse. Me sonrió y sentí sus manos en mi cintura.

-¿Prometes que me quieres solo a mi? – levantó una ceja jugando con sus manos en mi cintura.

-Lo prometo – le sonreí y nos besamos.

Pero a veces… no todo es color rosa. Y eso Carolina lo sabía muy bien.

  • 690 days ago via site
  • 308

Novela 'Desigual'
Capitulo 49.
Caminamos tomados de las manos. Ninguno de los dos decia nada. No era un silencio incomodo. No tenia ganas de hablar pero, de verdad necesitaba a alguien en ese momento.
Nos alejamos un poco. No habia nadie por alli. Nos sentamos debajo de un pequeño pero robusto arbol. Y pasaban los minutos. Silencio.
Me sentia a gusto con su compañia, por mas que no me sintiera del todo bien. En otro momento hubiera disfrutado mucho mas de estar junto a el. No digo que ahora no lo estuviera haciendo pero era algo distante.
Veinte minutos. Me asombra que Justin se mantiene callado. Parece que ni se esfuerza. Esta tranquilo. Sus ojos miran a lo lejos. Pero eso no le hace. El momento es lindo. Agradezco esto interiormente. Ha sido una gran idea.
Le miro su perfil. Es como si hubiera sido esculpido por el mas famoso artista. No hay rastros de acne en su piel. Ni pequeños, nada. Su piel luce calida.
Muevo mi vista hacia sus labios. Aprovechando a que el no lo ha notado. Son de un rosado claro. Carnosos. Apetecibles. El pasa su lengua por su labio inferior delicadamente y luego lo mordisquea un poco. Voltea su cabeza para verme. Se siente observado.Sonrío y el sonrie conmigo.
Ya no aguanto. Ha pasado mucho tiempo y no me dice nada. Comienzo a desesperarme, quiero que hable, quiero que me diga cosas, quiero escucharlo.
-Justin, di algo antes de que enloquesca. -me reí.
-Lo siento. Crei que no querias hablar al respecto. -sonrió
Sonreí de lado.
-Es que, es un poco complicado
-Tengo todo el tiempo del mundo. -El levanto los hombros.
Respire hondo. Rogandome mantener la calma para no llorar de nuevo cuando se lo dijera.
-Mis padres me fueron a buscar... ayer - dije. Me temblaban las piernas.
-¿tus padres? - me dijo sin entender.
-Sí -asentí- mis... mis padres biologicos - por mas esfuerzo que estuviera haciendo mi voz se agüo. Él me tomó la mano enseguida y la acarició.
-¿Y hablaste con ellos? -negue con la cabeza- ¿por?
-Yo no estaba. Yo... estaba contigo. -él asintió- Pero dejaron un numero para que yo los llame cuando me sienta preparada para afrontarlo.
él me miró con ternura y acaricio mi melena.
-¿y lo estas?
-no... yo, necesito tiempo. Para ordenar algunas cosas en mi mente.
-Me parece lo mejor. - acarició mi mejilla. -¿sabes? siempre he pensado que no te mereces pasar por toda esta situacion. Pero siento que esto por muy dificil que sea para ti, sabras encontrarle el lado bueno. Es decir, todo pasa por algo.
lo pensé.
-Ojala tengas razón.
-Tu no estes mal. Todo a su tiempo se va a arreglar. Solo ten paciencia.
-No quiero esta vida.
-No digas eso.
-¿quien quiere vivir asi? no tengo familia. Por mas que esas dos personas extrañas sean mis padres. No los considero parte de mi familia. La familia permanece unida, esta ahi cuando necesitamos apoyo, un consejo o simplemente un abrazo. Es la que te ve crecer, te alienta a seguir fuerte, no rendirte y confiar en ti mismo. Es la que te entrega amor, porque eres lo mas importante para ellos, porque te adoran sobretodas las cosas, y ademas te cuidan de lo mas inofensivo porque les preocupas. -hice una pausa y lo miré- yo no tego familia Justin. Estoy totalmente sola. No tengo nada.
-me tienes a mi.
-no lo sé.
-me tienes. Puedes confiar en mi, te lo aseguro. Eres especial Carolina.
-Dime, ¿qué hice yo? por qué no puedo tener felicidad, una familia, y ser como todos?
-A veces... nos pasan cosas inesperadas... que no sabes que hacer... que piensas que el mundo se viene encima de ti, y no sabes hacia donde correr. En esos momentos... es bueno pensar bien las cosas, o haras algo de lo que... puedas arrepentirte... para siempre.
y me quedé pensando por qué era que lo decía.
-¿lo dices por algo en especial? -tenía curiosidad de saberlo.
él me miró, serio.
-Ya te dije que aun no... -se pasó las manos por el rostro.
-Lo sé.
-Bien - respondió
Quedamos en silencio. Iba a decirle que esperaría hasta que él estuviera listo, pero algo interrumpió. Escuché que gritaban mi nombre. Miré en ese sentido y vi a lo lejos a Jen y a Juli hacerme señas con las manos. Parecía que había pasado algo. Me gritaban desesperados y yo los miraba sin entender.
-Parece que debemos ir... ya... -dijo Justin levantandose y tendiendome la mano. ¿qué pasaba?

Lamento tardar. Es que cuando dije hoy subo, tuve un problema, y me deprimi bastante, y ta no pude, lo siento! Es que ya ni me inspira escribir ...

Este capitulo en homenaje a Avalanna♥

Comenten las que quieren que les avise, las amo

  • 713 days ago via site
  • 294

Novela ‘Desigual’

{Maratón, Capitulos 46;47;48}

Capitulo 46.

-Está bien. No llores – pasé mis dedos por sus lágrimas.

-No estoy llorando… - la voz se le oía cortada.

Sonreí – No Justin, no estás llorando no… - me reí y le besé la mejilla.

Él me tomó de la cintura para evitar que me apartara.

-Con un beso en la mejilla no me siento mejor… - susurró.

-Pues confórmate – me reí.

-mmm… no

Justin me tomó las mejillas con ambas manos, y me besó dulcemente los labios. Claro que no es necesario aclarar que yo le correspondí. Bueno, en fin.

-Ya, ya, hay mucha gente – lo detuve. Él me sonrió y me extendió la mano para que la tomara y siguiéramos caminando.

El día estaba hermoso. El sol deslumbrante, alumbraba perfectamente. Él me tomaba la mano con firmeza, mientras me contaba que tal había estado su día.

-… entonces el profesor me señaló y me preguntó si había estudiado para hoy – dijo él.

-¿Y habías estudiado? – lo miré. Él negó. –Ay, Justin, ponte las pilas – lo regañé.

-Es que no puedo. Odio biología. – sonrió.

-Pero debes estudiar, o tendrás examen – le avisé.

-Lo sé. Ya van dos veces que llaman a mi madre por eso… pero simplemente odio eso – se excusó.

-haz un esfuerzo – lo animé. – yo odio física, no puedo con ella. Es demasiado difícil para mi capacidad – me reí.

-Por favor, tienes muy buenas calificaciones en todas las materias. Seguro que no te cuesta nada – dijo él.

-Claro que si, no soy perfecta, claro que me cuestan algunas cosas – le afirmé. En ese momento giré mi cabeza y vi un poco más adelante a una niña. Una pequeña, estaba sentada en el suelo con una lata en su mano. Estaba pidiendo. Se me partió el alma. A la vez que me trajo algunos recuerdos.

Me paré en seco mientras la observaba, a Justin le llamó la atención y me miró con cierta confusión.

-¿Qué pasa Caro? – me preguntó acariciando mi brazo.

Mis ojos empezaron a aguarse mientras miraba la pequeña niña. Era tan pequeña, y pasando por esas cosas. Justin miró en mi misma dirección y luego de percatarse me abrazó.

Tiró de mi brazo para que sigamos caminando y puso su mano en su bolsillo. Tomó un billete que era lo único que tenía y se lo dio a la niña. La niña levantó la vista para observarnos. Era preciosa, su pelo rubio reflejaba con el sol, al igual que sus hermosos ojos azules, los cuales estaban algo enrojecidos. Miró a Justin y luego a mí, que no dejaba de derramar lágrimas.

Justin me quedó mirando, tal vez esperando que hiciera o dijera algo a la pequeña. Pero no pude, me inundé mas en lágrimas mientras la pequeña niña me observaba sin comprender. Justin me pasó un brazo por los hombros mientras me besaba la mejilla, alejándome de allí.

-Caro… -me hablo suave- por dios, no llores que me pongo mal – me puso un mechón de pelo detrás de la oreja. Yo solo lo miré y lo abracé fuerte. Mojando de lágrimas su remera. Él me devolvió el abrazo y luego me llevó a un banco a sentarnos.

Me acarició el pelo hasta que pude calmarme. No podía creer como alguien era capaz de abandonar una pequeña tan hermosa, tan indefensa, tan inocente.

-Sé que es triste que una pequeña niña esté en esas condiciones, son unos idiotas los padres, no saben valorar a sus hijos, no saben como cuidarlos, no saben mantenerlos y los mandan a la calle a pedir, horrible, pero por favor, cálmate que odio verte llorar – me besó la nariz.

-Justin… - murmuré.

-Dime – me dijo a mis espaldas, me estaba abrazando, por lo tanto no veía su rostro, ni él el mío.

-¿Si te digo algo, nada cambiará entre nosotros? – dije con la voz aguada.

-Claro que no, dime – me dijo suavemente. Me sequé mis lágrimas y respiré hondo.

-Yo… yo pasé por eso Justin. Me fui de mi casa, y estuve días viviendo en la calle, sin nada de comer, sin nadie que me apoye, sola – comencé a llorar de nuevo y noté como Justin me abrazaba aún más fuerte.

-¿Por qué te fuiste de tu casa? – me miró a los ojos. Bajé la mirada. –Caro, dime por qué lo hiciste.

-Mis padres no eran mis padres. Yo, soy adoptada – mis lágrimas inundaron mis ojos. –Ellos jamás me trataron bien, me maltrataban de pequeña. –lloré.

Él me vio con preocupación, y para evitar que siguiera llorando me besó. Luego de unos segundos separó sus labios de los míos y juntó nuestras frentes. Sus hermosos ojos mieles me observaron con detenimiento.

-Me tienes a mí. Puedes confiarme todo. Te aseguro que nadie lo sabrá. Que puedes contar con que te escucharé siempre. – me habló a milímetros de mi boca. Sólo asentí. –Vamos, que Sara va a preocuparse. – me dijo y me levanté.

Caminamos unas cuadras más. Y llegamos. No habíamos hablado en el resto del camino. Yo suspiraba, y cada vez que emitía sonido Justin me apretaba la mano, dándome confianza. Nos quedamos frente a frente, en silencio.

-Gracias por acompañarme – dije.

-Por nada – me pasó delicadamente una mano por el rostro. Cerré los ojos. – Gracias por confiar en mí – no abrí los ojos, pero supe que sonrió.

Sonreí también.

Capitulo 47.

Entré y dejé mi bolso encima del sofá. En el momento en que apareció Sara desde la cocina.

-Hola – me saludó. -¿Qué tal te fue?

-Bien bien – sonreí. Ella se sentó en el sofá y yo la imité.

-¿Qué pasa? - me miró.

-¿Por? – la miré.

-Tienes las mejillas enrojecidas – sonrió- ¿Te acompaño Justin?

-Sí – sonreí- es muy amable.

-Aja. – rió ella.

-¿Qué? – me hice la tonta.

-Nada nada… - murmuró ella, y yo me reí.

-Lo quiero sólo como amigo – le aclaré.

-Sí claro, amigo – se rió ella, y yo me reí.

Quedo un silencio por unos minutos. Noté que Sara movía las manos, nerviosa.

-¿Estás nerviosa? – la miré frunciendo el ceño.

-No, no. – me respondió.

-¿Quieres decirme algo? – le insistí. Ella aguardó silencio.

-Vamos a cenar. – dijo, decidí dejarla. Tal vez me lo diría mas tarde. Cenamos juntas, ella intentaba hablar de temas comúnmente, pero yo notaba que estaba un poco rara. Luego de que la ayudé a ordenar la cocina, subí las escaleras para cepillarme los dientes.

Luego caminé a mi habitación, abrí las sábanas de mi cama y me metí dentro.

-¿Puedo pasar? – Sara me habló del otro lado de la puerta.

-Claro, pasa – respondí. Ella se había puesto su camisón, era celeste, y le daba por debajo de las rodillas. Se acercó y se sentó en la cama, mirándome.

-Hay algo que debes saber. – me dijo.

-Dime – dije sin la menor preocupación de que fuera algo malo.

-Quiero que cuando te lo diga, reacciones lo más normal posible, por favor – me pidió suave. Y fue ahí que me di cuenta de que a lo mejor si era necesario preocuparme. Asentí.

Ella tomó aire, aguardó unos segundos. Me tomó la mano.

-Hoy vino una pareja, preguntando por una joven… - me miró. – de más o menos 16, alta, morocha y de ojos verdes… - se me apretó el corazón.

-¿E…eran ellos? – mis ojos otra vez llenándose de lágrimas.

-No mi amor, no eran ellos. –Suspiré aliviada- Pero… creo que ellos sí eran tus padres.

-¿Cómo? – contuve las lágrimas.

-Flashback-

Narra Sara.

Estaba terminando de barrer la cocina, cuando tocaron el timbre de la puerta. Dejé la escoba apoyada en la pared y fui a abrir.
Al abrir la puerta me encuentro con dos personas que no conozco. Una pareja. Una mujer alta, morocha, con unos ojos claros. Y un hombre también alto, un poco más que la mujer, pero no mucho. Castaño y ojos cafés. Los dos me miraban con preocupación.

-Buenas tardes – hablé.

-Buenas tardes – me respondió el hombre. La mujer solo me observaba. –Perdone la molestia, pero aquí vive una joven?

-¿Qué joven? – pregunté.

-Morocha, alta, de ojos verdes, como los de ella – señaló a la mujer que estaba a su lado- de unos 16 años más o menos…

Me quedé en silencio.

-Oiga, no se asuste. Si nos permite, estamos buscándola hace mucho, somos… somos sus padres biológicos. Nos dijeron que la hallaríamos aquí – habló firme el hombre.

-Por favor, quiero conocer a mi hija – sollozó la mujer. Los miré.

-Ella ahora no está.

-¿Cuándo podemos encontrarla? – preguntó la mujer.

-Les diré algo. Denme un número de contacto, y yo los llamaré. No puedo dejar que ustedes vengan de un día para otro y aparezcan aquí, podría afectarle. Denme tiempo a que yo le explique y cuando ella se sienta preparada, los llamaré. – dije y ellos estuvieron de acuerdo.

-Fin de FlashBack-

-Pe…¿pero como me encontraron? – dijo con la voz cortada.

-No se cariño. Pero ahora quiero que descanses, quiero que lo pienses, y cuando tengas una respuesta dímela – me dio un papel doblado, me besó la mejilla y se fue a su habitación.

Capitulo 48.

Me desperté con dificultad. Anoche me había quedado mucho tiempo pensando, llorando, interrogándome. Fui al baño, lavé mi rostro con agua fría. Me miré al espejo, tenía grandes ojeras. Estaba estresada, no había dormido nada. Y era tarde. Me vestí rápido y tomé mis cosas.

-Caro, ven a desayunar - me llamó Sara desde la cocina. Pero no tenia ganas de hablar con nadie, de ver a nadie, quería estar sola. Así que me fui, sin avisar.

Caminé rápido. Estaba de malhumor. No era que no quisiera conocerlos. Sólo que me había tomado por sorpresa, y no fue el mejor momento para que aparecieran.

Llegué al instituto. ¿Qué clase tenía? Ya ni lo recordaba. De todas formas la clase estaba por terminar. Así que me senté en el pasillo con la espalda recostada en la pared.

¿Por qué me había tocado esta vida? ¿Por qué no podía tener una familia bonita, numerosa y que me quisieran? ¿Era tan difícil eso? Tantas personas que la tienen y no la valoran, ¿Por qué no me dan una a mi que en verdad la quiero?

Sonó la campana y limpié rápido mis lagrimas, no quería que nadie me viera, esperé a que todos salieran de clase para hablar con el profesor.

-Ehrm, buenos dias – el profesor se giró para verme y bufó.

-¿Otra vez usted?

-Lo… lo siento. – dije apenada.

-Pero esto ya va pasando muchas veces, ¡me dice no volverá a pasar pero siempre vuelve a suceder! ¿quiere que hable con un adulto responsable?

-No, no. Por favor. – supliqué.

-Bueno. Es la última oportunidad que le doy. – asentí y me retire del salón.

Me acomodé el cabello. No me había peinado mucho. Lo tenía alborotado. Me pasé los dedos por éste. Y caminé por el pasillo.

Había recreo. Pero no quería encontrarme con nadie. Así que me paré enfrente del aula de la siguiente clase y esperé. Estaba vacía, ni siquiera el profesor había llegado. Me crucé de brazos.

Otra vez sonó la campana y ví al profesor entrar. Me senté al fondo. Los bancos de adelante aún estaban vacíos. Segundos después todos empezaron a entrar. Conversando, riendo, bromeando. Luego vi entrar a Justin con un amigo. Ambos reían. Justin me miró y me sonrió, yo le hice una pequeña sonrisa, y miré al profesor. Él me quedó mirando. Como para que lo mirara, y cuando notó que era el único parado y todos ya se habían sentado, se sentó.

La clase fue normal. Trabajos, tareas, proyectos, lo de siempre. Notaba que Justin se giraba para llamar mi atención, pero no quería. No quería mirarlo o me largaría a llorar. Prácticamente evité su mirada los 90 minutos siguientes.

La campana sonó. No quería hablar con nadie. Quería evitar a Justin, ya que me preguntaría que me pasaba y tendría que explicarle. No era que no confiara en él, solo quería estar sola. No había manera de evitarlo, aunque saliera última o primera del salón, él iba a verme.

-Señor Bieber, necesito hablar con usted, ¿Puede quedarse un segundo? – lo llamó el profesor. Él me miró como diciéndome que no me vaya, pero era lo que necesitaba.

Cuando Justin se volteó para hablar con el profesor me fui de allí. Me metí al baño de chicas, y me largué a llorar. De nuevo. Tenía un nudo en la garganta, que no me dejaba tranquila.

-¿Quién está ahí? – preguntó una voz. Era Jen. Seguramente había oido mi sollozo. Me quedé en silencio. Esperando a que se fuera. -¿Hola? – insistió ella. Luego de eso senti unos pasos alejarse. Se había ido.

Después de asegurarme de que no había nadie más dentro del baño, abrí la puerta y me lavé la cara de nuevo. Respiré hondo. Diciendome a mi misma que no iba a llorar más, debía pensar en otra cosa. Me dolía la cabeza, hacía muchas horas que no comía, y además habia llorado mucho.

Salí del baño y las miradas de las personas no tardaron en posarse en mi rostro. Y claro, parecía un zombie. Pero no me importó. Fui a mi casillero, sone mi nariz. Estaba roja también. Sentí unas manos en mi cintura. No.

-Al fin te encuentro – me dijo.

-Justin – suspiré.

-¿Por qué te fuiste? – me dijo. – Parece que estuvieras huyendo de mí. No como eh! – bromeó. Me quedé en silencio. No quería girarme, iba a verme toda ojerosa, con los ojos rojos, y despeinada.

-Caroo – me dijo de una forma divertida.

-¿mmm? – respondí. Si le hablaba notaría que mi voz estaba algo aguada.

-¿Me das un besito? – me preguntó en el oido. Me estremecí. Sonreí. Negué con la cabeza. -¿Por qué? Por favor – hizo voz tierna. Me mordí el labio.

Él se puso frente a mi, y me observó. Suspiró al verme así, y yo me apené y giré el rostro. Me tomó con sus dos manos, y me obligó a mirarlo. Bajé la vista.

-¿Necesitas que te escuche? – me preguntó dulcemente. Negué con la cabeza.

-Quiero estar sola… - murmuré con la voz quebrada.

-No puedo dejarte sola si estás así… - me dijo.

-Por favor – sentía que las lágrimas iban a salirse. Pero no quería volver a llorar. Él se mojó los labios sin saber que hacer.

-Te propongo algo. Vamos a un lugar donde estemos solos. Si no quieres no me digas nada, pero no puedo dejarte sola. No puedo dejar que llores sola. Quiero al menos hacerte compañía en silencio. ¿sí? – me besó la mejilla.

Asentí y me tomó la mano.

--

Hola lindas. Lamento tardar. Pero es que ustedes tardan en comentar! { no les estoy hechando la culpa} bueno, les subi 3 capítulos por la tardanza, y porque quiero acabarla lo más rapido posible. Perdonen si tengo errores al redactar, pero es que esta novela es algo dificil ( aun no lo notan porque no ha llegado la parte complicada ) y no se como organizar los sucesos, se me dificulta y me tengo que concentrar mas de lo comun para que salga bien :) espero puedan entenderme! saben que las amo

no me abandonen! :(

comenta si quieres que te avise al próximo♥

  • 726 days ago via site
  • 330

Novela ‘Desigual’

Capitulo 45.

-¿Cómo? – pregunté sin creerlo. –Es una broma ¿cierto?

-Ojala lo fuera, pero no lo es. Lo lamento, pero tengo que decírtelo, porque creo que ya empieza a gustarte, y si ya es así bueno, lo siento, lo digo tarde.

-Algo tarde, pero dilo. – la miré seria. Ella me miró y comenzó a hablar.

-Fue hace tres años. Yo era nueva, no conocía a nadie. Un día él se me acercó, y yo me quedé sorprendida, ya que él me viniera a hablar a mí era algo super extraño. Él era el más guapo, el más popular, el líder de todo. Y fue cuando me vino a decir ‘Eres conmigo en el proyecto de clase’ me guiñó, y se fue. Yo me quedé atontada con él, era como una obsesión que sentía. Todo él me causaba una atracción. Y claro, yo no era la única, sino todas las chicas del instituto suspiraban por él, al igual que ahora. –me miró- Comenzamos a juntarnos dos veces por semana, el proyecto era para un mes después de la fecha. Yo cada vez me atontaba más, pero él no me daba la menor atención. Él tenía novia… él la quería como a nada en el mundo. Creo que esa fue la unica relación seria que ha tenido hasta entonces. Yo sentía que me daba celos, que necesitaba verlo, que sentía que lo quería, y fue cuando me di cuenta de que me había enamorado de Justin Bieber, enamorarte de él es de lo que más puedas arrepentirte por siempre. –sonó dolida- Por eso Caro, es que Juli y yo insistimos en que te cuides. Porque yo pasé por eso, y la verdad, la pasé muy mal, no quiero que te pase lo mismo.

-¿Pero que te pasó?

-Él me usó. Yo estaba enamorada de él, y él me usaba para llevarme a la cama cuando se peleaba con su novia. Él era de carácter cambiante, a veces la trataba como reina, y a veces la humillaba delante de todos. Nunca nadie pudo entender eso. Él me usó, rompió mis sentimientos, e hizo que odiara enamorarme, porque siento que si lo hago, lo hago de la persona equivocada. Él fue la primera persona que amé.

La miré. Sus ojos demostraban el dolor que había pasado durante ese tiempo.

-¿Quién era su novia? – pregunté.

Ella me observó en silencio. No dijo nada. Calló lo que sabía.

-No recuerdo su nombre… - fue lo único que dijo. Pero mi instinto me decía que sí lo recordaba. Pero que había algo más detrás de esto.

-Fue la chica por la que competías ¿Y no recuerdas su nombre?

-De verdad Caro, no lo recuerdo – insistió.

La miré a los ojos, intentando descifrar lo que pasaba por su mente, pero ella apartó la vista a lo lejos.

-¿Tienes mucha tarea para mañana? – me preguntó Justin.

-No lo sé – respondí. Ambos caminabamos, él habia decidido acompañarme de vuelta a casa.

-Si quieres puedo ayudarte – dijo. Estaba de muy buen humor, y yo estaba totalmente de lo contrario.

Silencio.

-Te pasa algo – afirmó él.

-No. – respondí rápido.

-Sí, te pasa. Dime que es. Si no quieres que te ayude, no pasa nada Caro. – me miró a los ojos. –Te lo dije porque tal vez querías, ademas porque quería hacer algo contigo hoy, pero si no quieres… - lo interrumpí.

-¿Por qué usaste a Jen? – fui muy directa, lo sé. Pero no podía disimularlo.

-¿Qué?- me miró confuso.

-¿Por qué la usaste? – reiteré.

-No la uso – dijo defendiendose.

-Hablo de hace tres años – le digo.

Él se quedó observandome, como pensando como me había enterado.

-Te lo dijo – me dijo de espaldas.

-Sí. – murmuré. - ¿Por qué, Justin?

Hubo un silencio. Podía oir sus suspiros. Como si este tema no le gustara, y no era para menos.

-Caro. Yo… yo tengo mis razones. No te voy a decir que no me arrepiento dia a dia de eso. La verdad no quería que lo supieras aún, quería decirtelo yo pero bueno… - me tomó la mano.

-¿Por qué, Justin? No te creo una persona tan así – dije mirandolo. – De verdad que no quisiera que me pasara eso – mis ojos empezaron a mojarse.

-No lo harás, no pasarás por eso. En mi vida he cometido… muchisimos errores. Algunos de los que todavía me siento culpable, cosas que no me voy a perdonar a mi mismo… - sus lágrimas asomaban por sus ojos, queriendo salir- por favor, solo te pido tiempo, dame tiempo para juntar valor de poder contartelo.

-Bueno, al menos ¿podrías decirme el nombre de la chica que era tu novia? – él me miró con sierto resentimiento. Como si eso lo hubiera lastimado aún mas. Sin duda por su mente estaba pasando eso que tanto lo lastimaba.

-Lo siento. Perdóname. Pero no tengo el valor, de verdad. Dime cobarde si quieres , pero solo te pido un poco de tiempo, prometo que te diré todo, pronto – limpié sus lágrimas.

LAS AMO, COMENTEN SI QUIEREN QUE AVISE, SINO NO AVISO! LAS AMO

  • 736 days ago via site
  • 340

Novela ‘Desigual’

Capitulo 44.

Estaba un poco molesta. ¿Por qué Julián tenia que meterse? Él ni conocía a Justin. No podía decir que me iba a hacer daño, ¿Por qué lo decía? Yo no me metía entre él y Jennifer.

-Llega tarde, señorita. – le habló el profesor al verla entrar a clases.

-Lo siento. – Se disculpó mientras todas las miradas se posaban en ella.

-Que no vuelva a pasar. – le respondió el profesor de biología mientras daba por terminada la breve conversación y se dispuso a comenzar la clase.

-Dicen que el profesor de física está internado. – me dijo Jennifer mientras caminabamos a donde siempre.

-¿De verdad? – la miré.

-Sí. Me dijo una de mis compañeras esta mañana. – me aseguró.

-Que mal… pero odio física… - sonreí.

-Yo igual. Es como que me hablen en otro idioma, soy totalmente nula en ese tema – rió conmigo.

-Sí, en otros temas no eres nula ¿A que si? – le bromee. Ella me quedó mirando.

-No entiendo – sus mejillas se pusieron rojas.

-Mira que Julián me contó ya – me reí de su cara.

-Ah… - ella miró para otro lado, intentando zafar de la situación incómoda.

-‘Ah…’- le hice burla y ella me miró.

-Él también me dijo otras cosas, Carolina – me desafió.

-¿Si? – me hice la distraida mientras me sentaba en el pasto.

-Muy lindos cerca del baño. – me dijo.

-Si, gracias – le dije con ironía.

Ella se rió y se sentó junto a mi. Hubo unos segundos de silencio. Tuve un impulso de decir lo que pasaba por mi mente. Tal vez no era la mejor opción.

-¿Sabes? – hablé. – Creo… creo que esto es más que una simple atracción. – sí, lo dije.

-¿Estás segura de lo que estás diciendo? – asentí. Ella me miraba con una expresión extraña.

-Eso creo – dije. –Es raro.

-Por favor, no caigas en sus redes – me dijo. La miré. ¿Por qué todos dicen lo mismo? Me pregunté a mi misma.

-¿Por qué todos dicen eso? Yo lo conozco Jen – le dije segura.

-¿Lo conoces? – me miró seria.

-Sí. Y él no podría hacerme daño. – repetí.

-Caro… -me tomó la mano- él ya lo está haciendo hace mucho. – y no entendí nada.

-Todo el mundo me dice lo mismo ¡Pero nadie me da una razón! – me empecé a alterar.

-Él es mujeriego Caro… - me habló suave para que me calmara.

-¡Pero si nadie lo conoce! ¡Ninguno de ustedes ha intentado conocerlo bien!

-Lo conozco más de lo que tu crees – murmuró.

-Si, claro – miré para otro lado. Ella me tocó el brazo.

-Él… -empezó a decir.

-Jen, no me digas que es mujeriego, que se acuesta con la primera que se le cruce, diganme algo con sentido, todos dan argumentos pero nadie me explica nada – me quejé.

Ella me miró, y vi como sus ojos se oscurecían. Empezaban a humedecerse, y la expresión de su rostro cambió. Lucía dolida.

-Caro… él – se mojó los labios- él fue mi primer amor.

Me quedé mirandola como si esto fuera mentira. Tenía que ser una broma de mal gusto. Una muy mala.


Hola.
Iba a seguir poniendo 'en el proximo capitulo' pero no se me ocurrió nada._.
Perdonen por tardar, pero ustedes no tarden! sino no puedo subir, nose cuanto fue, pero fue varios dias que les tomo llegar a los 30:( saben que las amo igual pero por favor, no me dejen.

comenten y les aviso solo a las que comenten♥

  • 741 days ago via site
  • 417

Novela ‘Desigual’

Capitulo 43.

Los aplausos desconocidos inconcientemente hicieron que nos separáramos al instante. Sin comprender miramos a quien producía ese sonido. Una chica morocha parada frente a nosotros nos observaba. Justin bufó y se incorporó.

-¿Acaso no son tiernísimos? – Quien hablaba era Kim. Noté su ironía.

-¿Qué quieres? – le dijo seco Justin parándose frente a ella.

-Ay Justin, no me hables así cariño – ella le pasó una mano por el rostro pero Justin se la apartó.

-Luego hablamos – le dijo él con el mismo tono de antes.

-Mmm… si, luego hablamos… - dijo ella, le guiñó el ojo. Luego me miró y se fue sonriendo.

Justin la quedó mirando irse. Mientras yo lo miraba a él sin comprender nada.

-¿Qué fue eso? – dije un poco incomoda.

-Nada… - me dijo sin mirarme.

-Justin.

-Nada importante, de verdad – me sonrió y me quejé. –No te enojes linda, sólo que ella es muy celosa. – me explicó.

-¿Celosa de qué? Si tú y yo no somos nada. – me crucé de brazos.

Él se mojó los labios y me vio a los ojos. Me tomó un mechón de pelo y lo puso detrás de mi oreja.

-¿No somos nada? – me dijo tranquilamente. Yo negué con la cabeza. –Bien… - dijo y desvió la mirada, luego se sentó a mi lado en silencio. Creo que le había molestado.

Nos quedamos en silencio. Él no me dijo más nada. Yo a él tampoco. Así pasaban más y más minutos. Ambos mirábamos a las demás personas bailar, las mirábamos sin expresión. Tal vez le había molestado que le dijera que no éramos nada. ¿Pero que se supone que tenia que decir? ¿Qué si? No. No lo haría.

Después de algunos segundos vimos a Jennifer y a Julián acercarse de la mano hacia nosotros. Venían felices, sonrientes, mientras nosotros estábamos en silencio, serios, indiferentes.

-Hola chicos – nos saludó Jennifer. Estaba demasiado sonriente para lo que yo estaba. -¿Qué hacen?

Yo la miré, sin decir nada. Pensé que Justin iba a responder algo, pero no. Lo miré y miraba el piso sin decir nada. Giré mis ojos.

-Nada. – dije.

-¿Bailaron? – preguntó ella. Al vernos así tal vez pensó que habíamos estado asi todo el rato.

-Sí. –Respondió Justin.

Ellos dos nos quedaron observando por unos segundos. Como esperando que dijéramos algo más.

-Bien, ya es algo tarde y bueno… nosotros nos vamos – habló Julián cruzando el brazo alrededor de los hombros de Jennifer.

Justin me miró. -¿Quieres irte ya? – asentí. –Bueno, vayan, ahora los alcanzamos.

Ellos nos miraron y se fueron. Caminaron entre las personas y después los perdí de vista.

Él me tomó la mano y salimos del local. La noche estaba hermosa. No hacía frío. Las estrellas brillaban fuertemente. La luna deslumbrante.

-Caro…

-¿Qué pasa?

-Lamento lo de hoy. –sentí la caricia de su mano en mi mejilla.

-No importa… -le sonreí.

-Mierda. – exclamó. Fruncí el seño.

-¿Qué?

-No sonrías así. – me vio directo a los ojos.

-No entiendo – sonreí instintivamente.

-Que no sonrías asi… - me susurró a milímetros.

-¿Por qué?

-Porque no puedo resistirme… - rozó sus labios con los míos.

-Entonces… - susurré.

-¿Entonces qué? – me susurró al oído.

-Entonces no lo hagas… - dije apenas audible. Él me miró a los ojos, y me tomó el rostro con sus manos.

Sentí sus carnosos labios contra los míos, presionándolos. Era una de las mejores sensaciones de mi vida. Me hacía sentir bien. Sentirme feliz.

--

-Buenos días Sara. – Dije entrando a la cocina.

-Buenos dias Caro – me besó la mejilla. -¿Cómo dormiste? – dijo poniendo sobre la mesa dos tazas de té.

-Muy bien – sonreí.

-Ya veo. Supongo que te fue demasiado bien anoche, no es asi? –

-Si – me sonrojé.

-Cuentame – se sentó frente a mi.

-Bueno… - tomé la taza de té y calenté mis manos. –Bailamos…

-¿Si? ¡que tierno! – exclamó antes de tomar un poco de su té. Sonreí.

-Sí. Es una persona muy especial.

-Es un buen chico… ¿Viene por ti hoy? – me preguntó.

-No lo creo. Viene Julián siempre. – le dije y dejé mi taza en el regadero.

Fui al living y tomé mi bolso. Me había puesto unos jeans, converses, y una blusa de manga corta de color coral. Mi cabello suelto.

Pronto llegó Julián y caminamos al instituto.

-Y cuentame que tal te fue – me dijo Julián. Caminabamos al sol. Era un dia hermoso.

-Bien… nosé normal. – dije, me daba un poco de vergüenza- ¿A ti?

-Pues… - se rascó la cabeza.

-Pues… - lo imité.

-Bailamos – rió – y bueno… pasó algo ahí.

-¡Contame Julián! – le pegué suavecito en el brazo.

-Bueno, bueno. Nos besamos, am, mucho.

-Ay, que lindos – dije sonriendo.

-Si… bueno igual, no intentes mentirme. Yo te vi. – dijo mirandome ahora serio.

-¿Me viste donde? – le pregunté.

-Cerca de los baños…

-Ah… - miré para otro lado.

-Carolina, mírame. – me dijo. Lo miré. –Por favor, escúchame. Cuidate.

-Me cuido- le aclaré.

-No es lo que vi ayer Caro… - me hablo tranquilo.

-Tu hiciste lo mismo con Jennifer, y no te estoy diciendo que te cuides – le reclamé.

-No… no fue tan… como decirlo… salvaje – me miró.

-No fue salvaje. Supe pararlo a tiempo. – expliqué.

-Si pero sino… hubiera terminado muy mal.

-Pero no pasó. –comenzaba a molestarme.

-Bien.

-Bien. – dije.

-Sólo lo digo por tu bien.

-Lo sé. Pero Justin no puede hacerme daño, Julián.

-Eso es lo que tu crees.

HOLA HERMOSISIMAS LECTORAS, HE VUELTO Y ESTOY CON MÁS TIEMPO POR ASI DECIRLO. :))))))) LAMENTO TARDAR, INTENTARE NO HACERLO MÁS. LAS AMO CON TODA MI PANSA, LES DIRIA CON MI CORAZON, PERO MI PANSA ES MAS GRANDE :') AH RE TIERNA. JAJAJAJAJAA LAS AMO MIS VIDAS.

-Próximo Capítulo-

'Creo que esto es más que una simple atracción'

'Por favor, no caigas en sus redes'

'Él no podría hacerme daño'

'Él ya lo está haciendo, hace mucho...'

COMENTEN, A LAS QUE COMENTEN LES AVISO, A LAS OTRAS NO. FUFFUFU FANTASMAS. QUIERO QUE RESUCITEN Y SEAN LECTORAS♥.

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Novela ‘Desigual’

En el capitulo anterior…

-No te preocupes, todo está bien. Solo cierra los ojos – me habló al oído. Sentía que por primera vez, estábamos en la misma sintonía. Me sentía bien. Pero de pronto, como para arruinar el momento. Me dio por pensar ¿Por qué yo? ¿Por qué conmigo? ¿Por qué yo? Y empecé a rodar esos pensamientos, la tranquilidad empezaba a irse poco a poco. Me tensé. Justin tal vez lo notó, y me besó la frente. ¿Por qué? No se. Pero esto estaba empezando a enredarme bastante. Y por más que el momento fuera mágico. Sentí algo frío caer en mi rostro. Mojado. ¿Lágrimas? ¿Justin estaba llorando?

Capitulo 42.

Levanté mi rostro lentamente. Sólo para mirarle el suyo. Estaba humedecido, lo pude notar. Al ver que posé mi mirada en sus ojos, los cerró. Pasé mi dedo pulgar por sus lágrimas, secándolas. Y con mi otra mano le acaricie la mejilla opuesta. Él seguía con los ojos cerrados. El mundo alrededor de nosotros se había borrado, estábamos nosotros dos tan solo. La música seguía sonando, dulce melodía. Acerqué mis labios a los suyos, cuando estuve cerca, muy cerca, le besé la comisura. Aún él no abría los ojos. Me alejé despacio y vi sus grandes y deslumbrantes pupilas. Me miraban detenidamente, instintivamente di un paso hacia atrás pero sus manos me sujetaron la cintura, atrayendo mi cuerpo al suyo. Se acercó a mis labios, rozándolos. Puse mis manos encima de su cuello, para quedar más comoda al bailar, era mínimo el movimiento, pero en fin.

Me puse nerviosa, mucho. No sabía por qué lo hacía. Tal vez que las personas puedan estar mirándonos me incomodaba. Le puse un dedo en los labios a Justin, a tiempo.

-Aquí no… - le susurré. Sonrió a milímetros de mis labios.

-¿Por qué no?

-Las personas nos miran…

-No me importa – levantó los hombros e intentó besarme de nuevo.

-A mi si – le sonreí poniendo mi dedo de nuevo. Se rió y levantó una ceja. Me tomó la mano y me guió fuera de la pista.

-¿Qué haces? –dije, no respondió. –Justin. – le dije de nuevo. Llegamos a un lugar apartado, estaba cerca de los baños, y la música se oía más suave.

-¿Aquí nos ve alguien? - me retó.

-No… - murmuré. –Pero si nos buscan… -empujó levemente mi cuerpo hasta que chocara con la pared, fría.

-No más escusas – me dijo mirándome directo a los ojos. –No puedo más.

-¿Qué? – dije sin entender.

-No puedo. No puedo resistirme.

-Espera.

-Tienes algo que me vuelve loco – me besó el cuello suavemente. Pasé mis dedos por el cabello castaño de él.

-No me lastimes, por favor – murmuré. – Y no me refiero a ahora…

-No puedo hacerlo

Entonces clavó su mirada en la mía dejando mi mente en blanco. Besó mis labios, con ternura, lento. Era la mejor sensación del mundo. Sus labios eran tan perfectos. No era agresivo, le daba un toque especial a todo. Hacía que con cualquier acto cayera rendida a sus pies. Sentía sus manos en mi cintura, sujetarme fuertemente. Todo poco a poco se volvía mas intenso.

Las manos de Justin empezaron a bajar hacia mi trasero. Besó mi cuello de nuevo , pero esta vez más fuerte. Bajé mis manos a sus pectorales y las pasé de arriba abajo. Escuché un suspiro. Tenía que parar esto. No quería perder el control. No quería que él perdiera el control.

-Justin. – le hablé. Pareció hablarle al aire. –Justin –No quiero que esto salga de control. –insistí.

Él subió sus manos de nuevo a mi cintura, como al principio y las aferró. Me hizo un camino de besos desde mi mejilla a mi cuello, y de mi cuello a mi otra mejilla. Me reí y me cargó en el aire mientras me daba besos en la frente.

-Lo siento. Me pasé del límite.

-Está bien, los dos nos pasamos. –dije y quedamos en silencio. – Esto es muy incómodo

Él se rió. -¿Bailamos?

Fuimos a la pista de nuevo. No estaba la canción lenta de antes, pero había una mucho más movida. Justin me tomó la mano y empezamos a bailar. Movía mi cuerpo al ritmo de la música, creo que lo estaba haciendo bastante mal, y Justin bailaba como los dioses. Muchas chicas lo miraban y babeaban.

Justin se acercó a mí, y empezamos a bailar muy juntos. La música sonaba fuerte, a diferencia de hoy. Parecía que el sonido de esa canción se hubiera metido en el cuerpo de Justin y lo había descontrolado. No pude despegar mi vista de él, era mi centro de atención. Mientras él sonreía y me dejaba tonta.

Intenté imitarlo. Quería bailar bien, por lo menos un poco. Sentirme bien por un momento. Así que empecé a hacer lo mismo que él. Me miraba con atención, y yo a él.

-Me estás provocando – bromeó él.

-Tu también – le devolví la broma y seguimos bailando.

La musica seguía, ahora sonaba otra canción. Empecé a marearme. Sentía olor a cigarrillo. Me hace sentir mareos y náuseas. Miré hacia atrás y había un chico fumando sin parar. Giré a ver a Justin y tambaleé.

-¿Qué sucede?

-Estoy un poco mareada…

-Ven.

Fuimos a sentarnos, estaba un poco mareada, no mucho, pero el estar en la pista, mientras millones de luces se movían me había hecho tambalear.

Él se sentó en una silla e hizo que me sentara en su falda. Cerré los ojos. Respiré hondo. No quería que este mareo me arruinara el momento.

-¿Estás mejor? – me besó la mano.

-Si. Un poco.

-¿Quieres agua?

-No, no. No te preocupes. Sólo fue un mareo. Vamos si quieres – hice un esfuerzo y me paré, jalándolo a la pista de nuevo.

-Pero… ¿Por qué no mejor esperamos a que se te pase, Caro?

Intenté ignorar mi mareo. No quería que sintiera lástima por mi, no quería arruinarlo. Empezamos a bailar de nuevo. Claro, pero el mareo aún no se iba, y con todas las luces moviendose en todos lados aumentaba cada vez más. Justin me sostenía, pero yo parecía borracha de tanto tambalear.

-Caro, no estás bien, sentémonos mejor. – me dijo sosteniéndome del brazo.

-No quiero arruinar tu noche – dije mirando al vacío. Las luces me nublaban.

-Vamos – fuimos al mismo lugar. –Tu no arruinarías nada nunca, tu lo mejoras. – me dijo cuando me senté en su falda de nuevo.

-Creo que no me valió por mucho la mentira – me toqué la frente.

-No. – se rió. –A ver, respira hondo. – Me acarició la espalda. Así por unos minutos.

-Me pones nerviosa. – Dije riendo. Mientras yo respiraba hondo Justin me miraba.

-¿Por?


-Me miras mucho.

-¿Te incomoda?

-Un poco… si.

-Lo siento, no puedo evitarlo – sonrió. –Te traeré un poco de agua. – Hizo que yo me levantara primero para el luego hacerlo. Me senté. –No tardo.

Lo vi irse. Veía dos Justins, o tres. Coloqué mis manos en mi rostro y respiré hondo de nuevo. Intentando sentirme mejor. No sabía porqué me había sentido asi tan solo por el olor a cigarrillo. Luego de unos minutos sentí que alguien se acercaba.

-Ten – Justin me dio un vaso con agua. En la otra mano tenía una bandeja con dos sándwiches.

-Gracias. – Tomé del agua. Y luego Justin me ofreció sándwiches. –No tengo hambre

-Anda, tal vez hace mucho que no comes, y por eso te mareaste

-No pero…

-Come o te doy de comer – sonrió. Lo miré.

-De verdad, no quiero… - hice pucherito.

-Tu pucherito no me compra – sonrió. Tomó un sándwich y le partió un pequeño pedacito. –Abre –Negué con la cabeza- Abre – insistió él. –Abre – Seguramente esto no iba a acabar hasta que me comiera el sándwich asi que abrí la boca, Justin me soltó el pedaso de sándwich y me lo comí.

Así hasta comerme el primer sándwich y la mitad del otro.

-No más – me quejé.

-Sólo un poquito más – me animó.

-No, por favor.

-Por mi. –No podía negarme a esa sonrisa, sonreía como los dioses.

-Sólo porque sonreiste – le advertí.
´
Esta vez no me soltaba el pedacito en mi boca, sino que lo mantenia en su mano y yo la acercaba. Ya al casi ultimo noté que acortaba las distancias, y mucho. Cuando tomó el último lo puso a 5 o 6 milímetros de su boca. Sonreí y me acerqué lentamente como si fuera a caer. Cuando de pronto lo tomé con mi mano y me lo comí. Él se quedó observándome, inocente.


-¿Qué pasa? – me hice la tonta.

-¿Te parece chistoso? – se puso serio.

-¿Qué cosa?

Él se rió y se acercó rápido. Me besó de nuevo. Era una adicción. Me podía hacer volar a la estratosfera y caer a la realidad en segundos. Era inexplicable. Sus labios jugaban con los mios, danzaban, eran uno. Justin se cae hacia mi cada vez más, está muy encima. Siento aplausos. Genial, irónicamente, claro.

PERDONENME, NO SE QUE DECIR, SOY LA PEOR, PUEDEN INSULTARME SI QUIERENNN, LAS AMO.

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