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Novela: You changed my world
Epílogo.
- ¿Estas nervioso?
- Un poco.
- Tú respira- dije sonriendo.
Él rió, yo le acaricié el brazo y avanzamos por la cafetería hasta la mesa donde estaban todos mis amigos. Todos giraron la mirada hacía nosotros.
- ¡Cuánto tiempo, Candy!- chillaron todos.
- Os extrañe.
Empecé a abrazar a las seis personas que había. Luego todos se quedaron mirando a la persona que me acompañaba.
- ¿Él es el chico nuevo?- preguntó uno de mis mejores amigos.
- Si.
Entonces fui hacia él, le cogí de la mano, apretándola, no me acostumbraba a su tacto caliente.
- Él es Justin, viene del norte.
- Por eso esta tan blanco- dijo uno y se rieron- Es una broma, encantado de conocerte, Justin- dio un paso a delante y le tendió la mano, Justin se la cogió todavía con miedo.
- Igualmente- dijo Justin sonriendo.
- Bueno, comamos- dijo Julie, que estaba ya sentada.
Tiré de Justin y nos sentamos juntos, Julie estaba a su lado par que estuviera menos nervioso.
Todo había salido bien, más que bien. Justin era humano, si, era humano, comía, bebía, dormía y sentía. Justin pasó los días que quedaban de residencia en la cama, ya que al producirse el cambio enfermó, pero no fue nada que unos mimitos y un buen caldo no supieran curar. Fue mucho para él, ya no oía a metros de distancia, ya no corría como si volara, ya no era inmortal. Pero estaba muy feliz y eso me hacía a mi feliz.
Yo me desmayé por la falta de sangre y por la ansiedad cogida de los días anteriores, Julie se recuperó a los segundos y no le pasó nada, solo que sus padres la regañaron por usar esa magia- Si, se enteraron, no sé como-, pero estaban orgullosas de ella.
Justin se había comprado una matricula para la universidad, era billonario, por todo el dinero ganado en todos sus años. Se había alquilado un pequeño estudio para no levantar demasiadas sospechas, vivía a diez minutos de mi casa. Mis padres lo aceptaron, no pusieron muchas pegas, creo que es porque Justin es a la vieja escuela, sabe como tratar a personas mayores.
Todavía no sabe que tiene que respirar y pestañear, algunas veces se queda pillado, pero su cuerpo va reaccionando bien… Y me alegro, porque no sé que haría sin él, porque esos segundos en los que me desperté en la habitación de Julie y no estaba Justin a mi lado, me entraron ganas de morirme, luego Julie me explicó que Justin estaba en la enfermería, necesitaba cuidados intensos.
Lo único que se ha quedado para el recuerdo, sus colmillos, son más largos y afilados que los normales… Y me gustan así, ese es el Justin del que me enamoré, aunque eso no significa que ahora sienta menos… Justin se sigue sintiendo incomodo cuando hay gente a su alrededor, dice que es extraño no tener ganas de hincarles el diente.
- ¿Te apetece una galleta?- dije ofreciéndole una galleta de las dos que me habían dado junto a mi café.
- ¿Están buenas?- me pregunta, sonriendo, como un niño pequeño.
- Si.- dije abriéndola.
Justin me miró y abrió la boca, yo metí una parte en su boca y el la mordió. La saboreó como si fuera su primera galleta… y es que lo era desde hace años.
- Esta buena- dice lamiéndose los labios.
- Me alegro.
Y me acercó para besarle los labios, me apartó cuando empiezo a escuchar un “Oh” de parte de mis amigos. La merienda fue genial, Justin les caía bien a todos mis amigos y él no se puso demasiado nervioso al responder las preguntas. Cuando acabamos, todo el mundo nos despedimos y Justin y yo nos alejamos caminando. Me agarré a su brazo, era septiembre después de unos días empezaría mi último año de escuela y Justin empezaba con su universidad, iba a estudiar medicina… Dice que si no, extrañaría ver sangre.
- Te quiero- dije mientras caminábamos de vuelta.
- Y yo a ti.
- Yo te quiero mucho más, demasiado. Todo lo que has hecho por mi nadie lo hubiera hecho.
- No creo que conozcas muchos vampiros- dijo sonriendo de lado, pícaro.
Yo le empujé, él todavía no se creía que yo pudiera producir un efecto en él, cuando antes yo era como una pluma.
- No, pero es que… fuiste fundamental en mi vida, Justin. Me abriste los ojos… Tú… tú cambiaste mi mundo (You changed my world).
- ¿Qué yo cambié el tuyo? Oh, venga ya, fuiste tú quien cambiaste mi mundo. Tú cambiaste todo lo que yo era, para bien. Cambiaste todo lo que había malo por bueno… Tú fuiste mi salvadora. Y ahora… bueno, no serás mía por la siempre, pero si por bastante tiempo.
- No digas eso, yo seguiré contigo hasta en al muerte. Porque siempre serás mío y yo siempre seré tuyo.
Justin tiró de mí, poniéndose de espaldas a una pared y yo delante suya.
- Siempre- me susurro en los labios.
- Siempre- le susurré en los labios.
Él puso su mano en mi cintura y acercó mi cuerpo al suyo. Acaricié sus labios y después le besé lentamente, no teníamos la eternidad… pero teníamos nuestra propia eternidad y con eso éramos felices.
FIN.
Y bueno... Aquí termina todo. Esta fue mi séptima y última novela en un largo tiempo. Espero que os haya gustado, fue una novela extraña y... yo creía que iba a ser más fácil de escribir, pero no es así. Muchas gracias a todas esas personas que leyeron aunque subiera con mucho tiempo entre capítulo y capítulo. Gracias por todas vuestras palabras, por hacerme incluso llorar y reír en mis malos momentos, gracias por animarme a que siguiera mi sueño de ser escritora.
SOBRE NUEVA NOVELA.
No sé ni cuando ni como, lo único que sé es que no la subiré a twitpic y que no será en 2012. Espero que os guste... El jueves quizás suba un twitpic para "despedirme" de todo esto por un tiempo, para quien el interese. El vídeo al final no sera posible porque no tengo muchas fotos, gracias a las que participaron, ya pensaré que os puedo hacer para recompensaros (':
Gracias de nuevo y hasta otra novela (si la hay)
- 202 days ago via site
934
Novela: You changed my world.
Capítulo: 34
Entonces Justin empezó a tirar de mí. Todavía no tenía ganas de moverme, quería seguir tirada en la hierva llorando la muerte de mi amiga, pero a Justin era como si se le hubiese olvidado todo, estaba sonriendo como cual niño pequeño y se me contagió su alegría. Estábamos yendo hacía una dirección que jamás había ido, todo era verde y me encantaba. La mano de Justin me agarraba con firmeza.
A lo lejos pude ver una pequeña casa de madera, muy pequeña, es como si solo cupiese un cuarto. Cuando nos acercamos aun más, pude que estaba iluminada por dentro por velas. ¿Justin había hecho eso para mí? Entonces sonreí, se preocupaba tanto por mí…
Llegamos a la puerta, Justin paró y yo cogí aire, habíamos corriendo rápido en lo último. La puerta se abrió con un crujido, ¿había alguien más? Justin pasó primero, volvió a coger mi mano y tiro de mi.
- ¿Dónde estamos?- susurré.
Cuando entré y vi la sala pequeña de madera, que tenía solo: un sofá arañado, una pequeña chimenea, dos sillas de madera, un minúsculo cuarto de baño y un lugar donde tenía un fogón para poner una simple olla. Como había visto antes, dentro de la casa la luz venía de casi las treinta velas que estaban por el suelo. Giré mi cabeza y encontré a Julie que nos miraba. Me asuste y pegué un salto hacía atrás.
- ¿Qué haces tú aquí?- pregunté.
Julie puso una cara extraña y miró a Justin, yo también le mire, este puso una cara extraña y encogió los hombros.
- ¡Me dijiste que ella lo sabía! – chilló Julie.
- Te mentí, ¿jamás te enseñaron que no confiaras de la palabra de un vampiro?- dijo Justin sonriendo.
- Me voy- dijo ella.
Fue hacía la puerta, pero Justin se interpuso.
- No, no, brujita. Tú te quedas aquí, ahora hablo con ella- Justin me miró.
Mi cabeza se movía como en un partido de tenis, de u lado al otro, si entender nada. ¿Qué pasaba? ¿Qué no sabía el qué?
- Candy, ven, salgamos, te tengo que contar una cosa.- me miró Justin y salió de la casa, yo le seguí.
Había empezado a hacer una brisa rápida, las ramas de los árboles se movían y producían un sonido relajante. Los hierbajos más largos me hacían cosquilla en mi pierna descubierta por mi short. Justin ando cinco pasos hasta una margarita que había en el suelo, la arranco y me señalo para que fuera a su lado.
Cuando estuve a su altura, Justin me miró y sonrisa, con esa sonrisa supe que lo que venía ahora no me iba a gustar. Él con la margarita en su mano apartó un mechón de mi pelo hasta ponerlo detrás de mi oreja junto a la margarita, sentí su tacto frío cuando bajo su mano por mi mejilla. Luego besó mi frente.
- Me estas asustando.
Justin sin desviar su mirada de la mía, me cogió la mano.
- Le pedí una cosa a Julie sin decírtelo.
- ¿Qué le pediste?
- Como sé que tú no quieres vivir la eternidad y yo tampoco quiero que tu la vivas, decidí dejar la eternidad, dejar de ser vampiro. Así que le pedí a Julie que buscará un hechizo con el que pudiera dejar de ser esta bestia.
- Pe…Pero Justin, eso es imposible… Si eso fuera posible no habría vampiros en el mundo ya que casi ninguno quiere ser lo que es.
- No todos tienen una novia con una amiga bruja y que además pertenece a uno de los mayores clanes.
- ¿Qué?- pregunté.
- Julie es muy poderosa. Hay un rumor de que su bisabuela logro deshacer la maldición de un hombre lobo, nunca se supo si es cierto ya que supuestamente su bisabuela murió mientras hacía el conjuro.
- Me estas diciendo que Julie va a arriesgar su vida para que dejes de ser vampiro.
Me puse nerviosa, tenía ganas de pegarle a Justin, de ir corriendo a Julie y decirle que se fuera corriendo o algo, pero Justin me cogió de los hombros.
- En este caso soy yo el que tiene más posibilidades de morir. Su bisabuela era mayor cuando lo hizo, pero Julie ahora es muy joven y tiene toda la vitalidad para hacer ese conjuro y tan solo desmayarse… Yo en cambio tengo mis años ya- sonrió- Y mi cuerpo esta tan acostumbrado a toda esta mierda de vida que no se sabe como podría relacionar si lo intento.
- Jus…Justin- le miré a los ojos, hoy estaban más color miel que nunca.
En este momento, si yo no lo conociera y alguien me dijera que no tiene vida en su interior no me lo crearía… Hay vitalidad en sus ojos y me miran esperando una respuesta de mí, aparenta la apariencia de cualquier adolescente pero no lo es. No esta vivo, esta muerto.
- ¿Morirías por mi?- le pregunté.
- Ya estoy muerto Candy- me recordó con una sonrisa tímida.
- No Justin, no te digo eso. ¿Apostarías la poca vida que te tienes por mí?
- Tú eres esa poca vida, Candy. Y es que...Joder, yo también quiero envejecer, ver a mis hijos y nietos, quiero vivir una vida normal, quiero vivir esa vida que jamás tuve contigo. No quiero que tú seas la única que envejezca, quiero vivir esa parte contigo. Y si hay una mínima posibilidad de que eso sea posible, de que pueda vivir una vida normal a tu lado, de que me puedas presentar a tus amigos sin temor de que me entren ganas de hincarle el diente a uno, de que podamos ir todos una noche a cenar y que yo pueda comer; pues lo voy a intentar, Candy. Porque tú te mereces esa vida y si yo puedo intentar dártela, te la daré. Porque si tú eres feliz, yo soy feliz y sé que si sigo así como soy, no podrás tener esa vida que siempre soñaste.
Si Justin pudiera llorar, hubiera llorado; yo solté varias lágrimas. Puse mis manos en sus mejillas y me puse de puntillas para besarle, él me agarro de la cintura.
- Todo lo que quiero eres tú, Justin. Te quiero y siempre te querré, siendo humano o vampiro.
Justin me separó, levantó su mirada lentamente y me miró a los ojos.
- Quiero hacerlo Candy, porque odio tener ganas de llorar pero no poder llorar, porque odio tener que controlarme cada vez que te toco porque sé que te puedo romper si me descontrolo. Lo hago por ti y por mí.
- Es tu decisión, pero que sepas que no sé que pasaría si te murieras ahora mismo.
- Que te cuidaría allá donde este, eso ni lo dudes.
Y volvió a besar mi frente. Entonces escondí mi cabeza en su pecho, él me tapó con sus brazos y no creo que volviera a tener un momento tan bonito sin que pasara nada en especial. Estábamos los dos en un lugar apartado del mundo, dándonos el que podría ser, el último abrazo. No pude evitar llorar, las lágrimas venían una tras otras por mis mejillas, pero era un llanto silencioso, demasiado ruido hacía ya el viento. Cogí aire y aspiré su aroma, esa mezcla de tabaco con alcohol y perfume barato que me encantaba, pero me di cuenta de que no tenía olor propio, no había un olor que yo podría definir como suyo… Esa sería una de las desventajas de estar muerto.
- Te amo.- me susurró al oído y después me besó lentamente en el cuello, poniéndome los pelos de punta.
- Te amo.- dije con la voz con la que las lágrimas me dejaban hablar.
Entonces me separó de nuevo como a una niña pequeña. Me levantó la cara haciendo que le mirara a los ojos.
- No va a pasar nada malo. ¿Vale? Dentro de tres días se acaba esta residencia, iré a tu barrio, alquilaré una casa, empezaré a trabajar y creceremos juntos.
- ¿Me lo prometes?- dije secando mis lágrimas con mis manos.
- - Justin miró al cielo, a la casa de madera y luego a mi- Si.- dijo afirmando con la cabeza.
Aunque sé que ese si no tenía nada de credibilidad. Justin pasó su brazo por mis hombros y me llevó de nuevo a la casa de madera. Estaba en peligro la vida de mi mejor amiga, de mi novio y todo por mi felicidad… Ahora mismo me sentía muy egoísta.
- ¿Y?- dijo Julie, estaba nerviosa, como nunca la había visto.
- Ya lo sabe todo y ha aceptado.
Julie me miró y yo bajé mi mirada, no podía mirarla a los ojos, no me creía que le estaba pidiendo que pusiera en juego su vida.
- ¿Te vas a quedar?- me preguntó Julie.
- Si- dije afirmando con la cabeza.
- Bien, porque te vamos a necesitar. Siéntate en el sofá, si quieres.
Y eso hice, ya que mis piernas empezaban a temblar.
- Es una magia muy peligrosa, casi más peligrosa que la magia negra. Muy pocos brujos saben de ella y pocos saben utilizarla- empezó a explicar Julie-. A mi me enseñaron lo básico, pero sobretodo me enseñaron que jamás tendría que utilizarla…- Julie rio- Muy poco duró ese jamás- dijo para si misma pero en voz alta mientras miraba al suelo, luego nos volvió a mirar, Justin estaba a mi lado de pie-. Bueno, os voy a explicar de manera que podáis entender lo que voy a hacer. Mi bisabuela le quitó la maldición a un hombre lobo, es cierto, ese hombre era mi bisabuelo, él era brujo también… Pero, los brujos mayores se enteraron de que tenía amistad con vampiros y hombres lobos, lo que no es buen visto... Así que le acusaron de cosas que él no hizo y le quitaron los poderes, además le convirtieron en hombre lobo. Cuando mi bisabuela se enteró, huyó con él a otra ciudad lejana y en el sitio más remoto del planeta practicó un hechizó que jamás se había hecho… Mi bisabuela murió y mi bisabuelo vivió como un hombre normal… Lo único bueno, fue que para ese entonces mi abuela era mayor y nuestra familia pudo crecer con los genes de bruja en nuestro ADN. Mi bisabuela le contó todo a mi abuela antes de irse y mi abuela se lo contó a mi madre y mi madre a mí. He hecho cambios en ese conjuro para que pueda aplicarse en un vampiro. Es sencillo de explicar… más o menos. Justin todavía tiene sangre de cuando era humano en su cuerpo, eso es una cosa que nadie sabe, solo unos cuantos.
- No, eso es imposible- dijo Justin-. Cuando me convertí toda mi sangré fue envenenada para poder nacer como un vampiro.
- No, toda menos una poco, muy poca, quizás solo medio litro de sangre que esta guardada en un apartado que se te crea al convertirte en vampiro, esta justo detrás del corazón. Lo que tengo que hacer es, te tienes que desangrar completamente y justo en ese momento en el que no haya sangre en tu cuerpo, tengo que hacer un hechizo para que esa poca sangre que tienes salga a tu cuerpo y empiece a funcionar como cualquier humano. No envejecerás, será como si hayas nacido hace 18 años y listo. Hay dos cosas que pueden fallar: primero, que yo no sea lo suficiente rápida y lo segundo, que no reproduzcas sangre lo suficiente rápido como para que el cambio surja… Para lo segundo tenemos aquí a Candy, que te servirá como un pequeño banco de sangre, lo siento Candy- me miró, yo no hice nada- Todavía tendrás tus instintos y beberás sangre de ella.
- ¿Somos compatibles?- pregunté.
- Eso no importa, yo haré que lo seáis.
Justin me miró. Ya no hay marcha atrás Él se acercó a mi, besó mis labios, odié ese beso… sabía tanto a despedida que lo odié, pero no podía hacer nada, le besé como si fuera el último beso…
- Ven- dijo Julie cuando él se alejó.
Justin fue donde estaba ella. Julie hizo que se sentara en mitad de la sala, rodeado de las velas, luego se tumbó. Lo miré detenidamente, su cuerpo no se movía y es que ahora no le hacía falta fingir la respiración. No me había parado a imaginar que podía pasar si esto salía bien, ya que no quería nada de ilusiones.
Julie se puso de rodillas en un lateral del cuerpo de Justin, mirándome. Puso un libro viejo a su lado y un cuenco plateado al otro lado.
- ¿Seguro que quieres estar aquí? – me preguntó Julie- No va a ser bonito a principio.
- Quiero estar con Justin- dije segura, respirando por la boca, sin poder pensar bien.
Julie no dijo nada más. Buscó una hoja en el libro, luego se giró hacía el cuenco, metió las manos e hizo unas cosas. Luego miró a Justin y luego a mí.
- Candy ¿podrías venir a agarrarlo? No quiero que haga ninguna locura.
Yo asentí y me levanté corriendo, hasta que me senté en el suelo y puse la cabeza de Justin encima de mis piernas y mirad de su pecho también, le agarré de un brazo… Aun que si Justin se quisiera levantar, yo sería una pluma para él.
Justin no quiso mirar a Julie, giró su cabeza y me miró, me sonrió.
- Te amo- me dijo.
No le pude decir nada, yo apreté mis labios para no llorar, asentí con mi cabeza y noté como mis ojos escocían. Él levantó la mano que tenía libre y me acarició la mejilla.
- Mi pequeña grandullona, este mundo era demasiado para ti…- dijo él.
Luego bajo él la mano, pero no su mirada y vio como empecé a llorar. Pero Justin chilló y empezó a moverse bruscamente. Moví mi cabeza rápido, Julie tenía un cuchillo ensangrentado en la mano y Justin tenía la camiseta levantada, dejando ver una raja bien profunda en su costado.
- Es la única manera de que se desangre rápido. Sujétalo- me avisó.
Justin empezó a chillar, movía las piernas y los brazos. Yo le agarraba lo más fuerte que podía. Luego empezó a decir que parara, que le dolía demasiado. Pero Julie, negó la cabeza e hizo otra raja. La escena era demasiado sangrienta para mi gusto. Oí como Justin sacaba los colmillos para defenderse.
- Tranquilo cariño, ya mismo va a pasar todo, aguanta, por favor- le dije al oído mientras acariciaba su cabeza y me mecía un poco para tranquilizarlo- Tú puedes.
Justin chillaba como si lo estuviesen matando, como si llorara sin llorar. Había roto un trozo de alfombra que había debajo de él. Y yo no sabía si iba a poder aguantarlo más.
- Haré un conjuro para que se desangre rápido.
Ella puso sus manos en los abdominales de Justin y la sangre empezó a salir aun más rápido por las heridas, cayendo en un cuento alargado que tenía debajo de las heridas. Justin seguía suplicando que parasemos, pero sé que él no quería que le hiciésemos caso. Entonces él dejo de pelear tanto contra nosotras, me miró a los ojos y me susurró.
- No lo olvides, siempre serás mía y yo siempre seré tuyo.
Yo hice como si no hubiera escuchado su despedida, así que cerré los ojos y lloré en silencio, mientras notaba como el cuerpo de Justin se iba relajando por segundos. Me tumbe, apoyando mi cabeza en el pecho de Justin desde el cuello. Aspiré su aroma, seguía con los ojos cerrados, aunque le acariciaba el cabello a Justin. Después de unos minutos, todo paró. Abrí los ojos y Justin no se movía, tenía los ojos cerrados y nada de él se movía. Julie tenía las manos en el corazón de Justin y susurraba cosas en una alguna que yo no entendía, mientras tenía los ojos cerrados.
Yo dejé la cabeza de Justin en el suelo y me puse en el otro costado de Justin, con uno de los cuchillos que tenía Julie en el cuenco plateado sin usar y tapados con una servilleta, lista para cortarme en algún lado para dar mi sangre a Justin.
Entonces le empezó a sangrar la nariz a Julie y a temblar, pero ella seguía hablando y no apartaba las manos de él. Le empezó a sangrar la boca por un lado. Ya no pude más.
- ¡PARA JULIE!- chille- Te estas haciendo daño.
Seguía llorando, bueno, yo no había parado desde que salimos de la casa antes. Julie no paraba, seguía hablando y escupía sangre. Entonces abrió los ojos y me miró.
- Candy, corre, dale sangre- dijo y justo después se desmayó.
Yo no supe que hacer, Julie estaba en el suelo desmayada, Justin no hacía nada. Corriendo me hice un corte en mi brazo y se lo puse en la boca a Justin. Este no hacía nada, tenía la boca cerrada. Se la abrí con mis manos y apreté mi herida para que saliera aun más sangre. Me hice otra raja más cerca y noté como me hincaban algo en el brazo, eran los colmillos de Justin. Yo le miré, sonriendo, pero todo empezaba a desvanecer, noté como dejaban de morder en mi brazo
- ¿Justin?- susurré.
Y mi cuerpo chocó contra el suelo sin haber escuchado ninguna respuesta de su parte.
Entonces hubo unos segundos en los que era como si estuviera en una sala grande, pero ni yo me podía mover ni nada, solo estaba mi mente. En esos segundos pensé en si todo habría surgido efecto, en si Julie estaría viva, en si Justin estaría vivo… en si yo estaría viva. Esos segundos se alargaron y no pasaba nada, nadie me despertaba, yo seguía en mi habitación negra maldiciéndome por haber dejado que todo esto pasara.
Ahora subiré el epílogo -> http://twitpic.com/photos/JDwBieber
- 202 days ago via site
557
Novela: You changed my world.
Capítulo: 33 (2/2)
Me sentía nueva por fuera y muerta por dentro. Sentía sus brazos agarrándome y el verde césped debajo de mi, pero no me producía nada, estaba muerta por dentro como ya había dicho. Y es que… ¿Cómo podía haber sucedido todo esto? ¿Cómo podía estar yo enfrente de las tumbas de una de mis mejores amigas y su novio? Y la causante de todo esto era yo.
El sol brillaba arriba y había una brisa buena, pero nada de eso me importaba. Ayer, después de que Justin se disculpara porque había matado a Rubén y de que los mayores lo pasaran por alto, Justin me cogió del suelo, yo me negaba a abandonar a Lucinda… Ella jamás lo habría hecho y sentía que se lo debía. Pero no podía hablar, así que no me pude quejar.
Justin me llevó a la residencia asegurándome de que mañana habría dos tumbas y debajo de ellas dos cuerpos… o lo que quedará de ellos. Yo no le podía responder. Me quedé en el cuarto de Justin ya que él supo que yo no podría estar en mi cuarto sabiendo que mi compañera jamás volvería. No sé cuanto dormí, pero siempre que me despertaba por una pesadilla Justin se encontraba a mi lado, abrazándome, velando por mí.
Me levanté esta mañana las dos, no quise comer y seguía sin poder hablar. Justin no me preguntó porque… quizás oyó en mis pensamientos que no podía hablar y me quiso dejar en paz.
Justin me estrechó más fuerte entre sus brazos. Llevábamos delante de sus tumbas casi una hora, no habíamos hablado. Cogí aire, mientras una lágrima bajaba por mi mejilla, era impresionante que aun pudiera llorar.
- No se lo merecían. – dije sin saber como, ya que intente hablar de nuevo y no pude.
Justin me besó el cuello, fue como un premio por hablar.
- Nadie se lo merecía, pero ya no hay marcha atrás... Así es el amor.
Quise responderle, pero no podía, me había vuelto a quedar en shock mirando la lápida de mi amiga. No creo que hubiera nada debajo ya que yo había visto como los vampiros se había descompuesto a los segundos, pero me parecía un detalle que hubiera un punto donde pudiésemos sentir que estuvieran allí.
“Es muy común quedarse muda después de haber pasado por un momento importante, te has impresionado y aterrorizado” Dijo la voz de Justin en mi cabeza.
“Tenían una vida por delante” Pensé.
“Tenían pensado escaparse a Italia esta mañana”
Entonces chillé y volvía llorar con más ganas. Me tumbé en el césped agarrando una de las piernas de Justin. Les había jodido la vida, por mi culpa no podrán ir a Italia, por mi culpa no podrán ser felices.
“No tuviste la culpa, Candy. La culpa la tuvo Rubén.”
Ya que Justin vio que yo no le respondía, él me seguía hablando y se lo agradecía, no quería sentirme sola ahora mismo.
“¿Lucinda te habló de su hermano?”
“Si, murió y ella no pudo estar allí”
“¿Sabes por qué?” Justin no esperó mi respuesta. “Su hermano sufrió mucho cuando supo que habían secuestrado a su hermana, pero aun así, supo superar todo, se casó con una mujer que había sido su mejor amiga desde la infancia y tuvo dos niños y una niña. Lucinda decía que cuando escuchaba a su hermano a hablar de la niña a sus amigos le decía que se parecía mucho a su hermana, Lucinda. Eso la hacía feliz, aunque su hermano no dejara ver ningún síntoma de como se sintiera por su hermana, por lo menos ella sabía que aun la recordaba. Su hermano murió a los 54 años, en esa época llegar a esa edad era un logro. Murió de una enfermedad, Lucinda vio desde la ventana del cuarto de su hermano como moría rodeado de su familia, de la todavía pequeña Lucia, así se llamaba la hija de su hermano en honor a Lucinda… Lo que ella siempre se arrepintió fue de no contarle la verdad a su hermano, de decirle que era un vampiro pero que estaba bien, que siempre le iba proteger… Pero ella decidió mantenerse a parte, vigilarlo, ver como sus sobrinos daban los primero pasos, como a la pequeña Lucia le crecían los primeros rizos pelirrojos. Quiso mantener a su hermano alejado de la existencia de vampiros… Quiso que viviera una vida feliz y la vivió, lo que a ella le hacía contenta.”
Mi llanto disminuyó.
“¿Por qué me cuentas esto?” Quise saber.
“No sé… Quiero que recuerdes a una Lucinda feliz, a una Lucinda que se preocupaba por todos ya que era su instinto. Siempre quiso ser madre, pero ya sabes, los vampiros no pueden. Así que siempre cuidaba a su amigos como pequeños hijos suyos, sobretodo a ti, te quería mucho y te cuidaba.”
Sonreí y pensé en Lucinda, cómo me había cuidado a pesar de todo. La quería y siempre la querré, siempre la recordaré.
“Antes de que todo pasará, Lucinda y Michael se estaban mirando. ¿Sabes que se decían?” Pregunté.
“Si. Se decían lo mucho que se querían y que por fin todo había acabado. Lucinda le dijo que no llegara tarde, que Italia les esperaba. Y otras cosas, pero fueron demasiado cursis.”
“Su amor era verdadero” Dije sonriendo.
“Al final y al cabo si, Michael le hizo sufrir mucho, pero a lo largo de todos estos años siempre la cuido como si se fuera a romper”
Entonces me dediqué a mirar de nuevo a las tumbas, les tenía celos cuando estaban en vida. Era como si hubiesen sido creados el uno por el otro.
“¿Tú me quieres?” Le pregunté a Justin.
“Cuando te escuché en mi mente, diciendo que no te buscara, que no me pusiera en peligro por ti, me reí. Es decir, estabas diciendo que dejara que te matarán para que yo viviera… Vale que yo no me hubiera muerto como Michael, pero eso es otra cosa. Si te hubieran llegado a matar yo no podría haber seguido viviendo. Tú eres ahora por la única cosa por la que moriría y viviría. Gracias a ti sé que puedo ser feliz, que no todo tiene que ser malo. Gracias a ti sé que esta eternidad puede ser buena.”
“Sabes que no me quiero convertir” Le recordé.
“Si. Pero no te hablo de eso. Tú envejecerás y yo te seguiré amando. Y llegará el día en el que tú mueras y los dos dejemos por fin este mundo atrás”
“¿Enserio me querrás cuando tenga arrugas?”
“No me importa tu físico, cariño, me importa tu interior y eso si que jamás cambiará. Te quiero a ti por lo que eres y por lo que hiciste en mi”
En ese momento agradecí que lo estuviera diciendo en mi cabeza, ya que me parecía algo muy intimo.
“No me has respondido a mi pregunta” Dije sonriendo.
“Es que no te quiero, te amo Candy. Tenía miedo a decírtelo demasiado pronto, pero creo que hemos pasado por suficientes cosas como para que te lo pueda decir. ¿Sabes? Siempre agradecí la inmortalidad porque siempre tuve miedo a morir, pero sé que cuando te llegué tu día, yo moriré junto a ti sin temor a nada. Me has quitado mis miedos.”
“¿Crees que habrá algo después de esto?” Pregunté.
“Eso espero, porque yo no pienso alejarme de ti”
Giré mi cabeza y le besé. Era lo que necesitaba ahora mismo, un beso suyo, que sus ganas de vivir se me pegarán. Me puse encima de él besándole. Mientras que Justin colocó su mano en mi espalda pegándome a él. El beso era lento, besé sus labios por separado, con amor, con pasión, con lo que los dos sentíamos.
- Te amo- le susurré en los labios.
- Te amo- me susurró en los labios.
Nos seguimos besándonos, me olvidé hasta de las tumbas. Pero algo hizo que Justin se separará lentamente de mi, sacó su teléfono del bolsillo.
- ¿Si?- dijo él- Hola, ¿tienes lo que te pedí? ¿QUÉ?- gritó poniéndose de pie- ¿Enserio? Oh, gracias, gracias. No, calla, ya me dirás las pegas cuando llegué.
Justin colgó y guardó el teléfono. Me miró y sonrió, me agarró la mano.
- ¿Dónde vamos?- pregunté.
- Ya lo verás.
Continuará...
NOOOOOOOOOOOOOOOO. HA MUERTO LA PELIRROJA ¿POR QUÉ? NOOOOOOOOOOOOO JHWRVTHVRHEJVYHTVYJHVJYVEJVTHEVJ Que mala es la escritora D: D: D: Ocno, fuera de bromas, queda solo un capítulo y el epilogo que los subiré el lunes que viene. Oh, Dios, el final esta a la vuelta de la esquina.
No pondré "En el siguiente capítulo"
AVISO SI COMENTAS. Gracias por leer.
- 209 days ago via site
835
Novela: You changed my world.
Capítulo: 32 (1/2)
NARRA JUSTIN.
Por un momento me colapsé, quería avisar a Michael y a Lucinda, quería esperar a los vampiros mayores, pero todo eso era mucho menos importante que Candy. Cuando me quise dar cuenta iba corriendo hacía una dirección, no sabía si ella iba a estar allí pero mi corazón me guiaba.
Ponía mis manos en los árboles para poder ir más rápido, cada segundo era crucial, quizás si llegaba un segundo tarde podía indicar la muerte de Candy… No, no, no tenía que pensar en eso, eso jamás pasaría, tiene que vivir su larga vida que aun le queda por vivir.
Estaba en la otra punta del bosque, totalmente alejado de Candy, dediqué unos segundos en pensar en Lucinda y Michael para hablar con ellos mientras corría.
“¿Michael? ¿Lucinda?” Pregunté en mi mente, era un poco idiota, era como hablar conmigo mismo, pero de repente oí dos voces en mi cabeza, asustaba las primeras veces.
“¿Si?” Dijeron los dos. “¿Qué pasa? Pregunto Lucinda.
“¿Habéis hablado con los mayores?”
“Si, esperan ordenes nuestra para ir en su búsqueda” respondió Lucinda.
“Sé donde están”
“¿Dónde?” Dijo esta vez Michael.
“En el claro que hay un poco antes del río, esta casi en la otra punta”
“¿Por qué la han llevado tan lejos?” Dijo Michael.
“Supongo que para luego huir por el agua, se llega más rápido a una carretera que llegue a la ciudad desde ese punto” respondí.
“¿Estas cerca?” Dijo Lucinda.
“A 5 minutos, no más”
“Suerte, no cometas locuras, nosotros tiramos para allá junto a los mayores”
“No tardéis, no esta solo”
Y entonces sentí como si volvía a estar solo en mi cabeza, lo que era un alivio ya que yo creía que iba a explotar, tenía muchas cosas en las cabeza y tenía que estar espabilado cuando tocara la hora de la pelea.
NARRA CANDY.
Se acercaba el fin y tenia miedo, sabía que este iba a ser un final triste… Yo jamás me lo había imaginado así. Yo en mi interior pensaba que al final me acabaría convirtiendo por Justin, para vivir una bella e infinita vida a su lado que era lo que yo más anisaba ahora mismo.
Pero las cosas ya no están tan bonitas. Estoy bajo la mirada de como 20 depredadores, si, habían venidos más. Me encontraba atada en un árbol, todo el mundo estaba esperando la llegada de Justin, sus planes eran matarme bajo la mirada del vampiro que no sabía guardar un secreto, el mismo que me había robado el corazón y algo de sangre.
Y es que ahora me parece todo esto muy absurdo, me acuerdo de haber visto con mis padres- ya que me daba miedo a mi sola- la película de Drácula, me acuerdo de como luego mi madre en la cama me consolaba diciéndome que los vampiros no existirán, que jamás me iba a hacer daño…Al parecer dijo jamás demasiado pronto.
Ahora extraño a la estricta de mi madre, ya que me quería demasiado y también extraño a mi padre, él siempre me supo comprender, me trataba como a una amiga pequeña y a la vez como a una hija, fue el mejor. Me sabe mal no haberme despedido de ellos, quizás cuando me dejaron aquí tuve que haberles dicho un adiós más serio ya que nunca sabes que pasará cuando te meten en una residencia que es un castillo. ¿Pero que iba a sospechar yo?
No me había dado cuenta de que una lágrima había empezado a bajar por mi cara, era el conjunto de mis pensamientos con el escozor de mis muñecas… la cuerda me hacía daño, tanto que me las tenía al rojo vivo. Levante mi mirada, dos vampiros me señalaron y se rieron, ¿tan patético era que empezara a llorar antes de mi muerte?
Pero entonces se escuchó un crujido.
Se me puso la piel de gallina.
Por un segundo creía que venía de mí.
Pero la cabeza de un vampiro se había separado de su cuerpo.
Y Justin se encontraba detrás del cuerpo que se desliaba hacía al suelo.
- ¿Qué tal si empezamos la fiesta?- dijo Justin.
No pude evitar sonreír, pero empecé a maldecirle en mi cabeza, Justin me miró y negó con la cabeza, entonces supe que tenía que empezar a tener cuidado con lo que pensaba de él, eso si salíamos de esta… Pero verlo bien me producía ganas de vivir.
- ¡Atraparlo!- gritó Rubén.
Entonces todos fueron hacía Justin, él se quedó unos segundos quieto, como si no supiera que hacer.
- ¡Corre Justin!- grité con al poca voz que tenía.
Y él corrió como cual vampiro, parecía como si se desvaneciera y luego volviera a aparecer. Me reí al principio, Justin se movía con una ligereza impresionante y los demás vampiros iban en grupos a intentar atraparlo. Hasta que uno lo cogió por atrás de improviso, entonces me asuste.
Los dos cayeron al suelo, Justin abajo. El hombre llevó las manos a la cabeza de Justin y yo chillé, Justin se movió y el otro acabó debajo de Justin. Respiré aliviada, pero esto duraría segundo, Justin cogió un palo que había a su lado y se lo hincó en el corazón, el hombre se desintegró debajo de Justin.
Vi como Rubén se llevaba la mano a la frente y luego llamaba a un chico, me miró a mi y luego sonrió maliciosamente, el chico empezó a ir hacía mi.
- ¡No! ¡No! ¡No!- chillé.
Pero Justin no me escuchaba, estaba demasiado ocupado en salir vivo de todas esas personas. El chico me desató las cuerdas, fue un gusto sentir el aire en mis muñecas. El chico me empujo para que me levantara, pero yo no reaccione y me quedé en el sitio. Pero el chico me cogió del cuello, medio ahogándome y me levanto, empezó a tirar de mi hacía el grupo de gente. Llegué donde Rubén, el chico me dejó en sus manos, Rubén me agarró del pelo, haciéndome chillar y luego, sentí algo afilado en mi muñeca, luego sentí la sangre caliente bajando hacía abajo.
Todos se dieron la vuelta mirándome, se olvidaron completamente de Justin y este me miraba a mi con cara de preocupación, lo comprendía, estaba solo…
- Ríndete o tiraré a Candy hacía estos vampiros hambrientos- dijo Rubén.
Justin me miró y yo negué con la cabeza. La mirada de Justin se desvió de mi hacía a un lado, luego sonrió de lado y fue con las manos en alto como si fuera a rendirse.
- Tranquilo, ya me rindo…- dijo Justin mientras andaba, se paró al lado de un vampiro que me miraba embobado- Después de que mate a unos cuantos más, después de que te mate a ti.
Y Justin le arrancó la cabeza al vampiro más cercano. Rubén me empujo tan fuerte que me hubiera caído si no fuera porque unas manos me agarraban de la cintura llevándome lejos. Me di la vuelta y lo primero que vi fue una maraña de pelos rojizos, Lucinda.
- ¡Luci!- chillé.
- Ya hemos llegado, tranquila.
Lucinda me había llevado casi al árbol donde yo antes me había encontrado atada. Miré detenidamente y vi a Michael, a su lado a 5 personas que no conocía de nada
- ¿Quiénes son?- pregunté.
- Son los vampiros mayores, algunos de ellos tienen como mil años… Mejor no enfrentarse contra ellos. Pero no vienen a pelar si no es necesario, solo quieren castigar a Rubén.
- ¿No va a haber pelea? ¿Se acabó todo?- pregunté a punto de reír y llorar.
- Si.
Vi como muchos vampiros huían nada más ver a los mayores, Rubén los miraba con los ojos llenos de pánico. Los vampiros mayores se movían lentamente, como si flotaran. Tres tenían el pelo negro, uno castaño y otro rubio. Su rostro era serio y parecían aun más fuertes que los vampiros normales. Pero no me sonaban de haberlos visto por la residencia.
Uno de los mayores señalo a Lucinda e hizo un gesto con el dedo de que fuera hacía ella, conmigo. Lucinda me tendió un pañuelo de su bolsillo y tiró de mi lentamente hacia allí.
- Ni me acordaba…- dije limpiándome la sangre.
- Créeme que yo si- dijo ella riéndose pero tensa.
Nada más que estuve a casi dos metros de los mayores, me puse tensa y seria, daban miedo y sobretodo autoridad. Quedaba un vampiro más y Rubén. Al parecer ese vampiro había sido el más fiel, tenía como unos 16 años y de pelo rizado castaño, aunque intentaba aparentar que no tenía miedo, se el notaba en todo su cuerpo.
- ¿Qué hacéis aquí?- dijo Rubén.
- Hemos oído que intentaba hacerle daño a un humano dentro de nuestros terrenos.
Habló el moreno, su voz era suave y relajada.
- Ella sabe demasiado.
- Lo sabemos, nosotros le dimos el consentimiento a Justin de que lo hiciera.
- ¡Los humanos no son más que comida!
- Me desagradas- dijo el rubio- Por vampiros como usted nos tachan a todos como si nos creyéramos superiores, tú hace poco eras uno de ellos.
Rubén les quitó la mirada y miró a su acompañante, el chico de los rizos.
- Vete, ya me encargo yo de esto.
- Pero señor…- dijo el chico y se calló de pronto.
Se hizo el silencio mientras el chico de los rizos se iba, Michael estaba al lado de Justin, enfrente nuestra, a casi dos metros y medio. Miraba a Lucinda, con unos brillos en sus ojos… que quizás yo me inventé ya que los vampiros no muestran emociones. Vi de reojo como Lucinda le sonreía. Su historia era dura, pero ahora saber que ahora uno dependía del otro era algo escalofriante pero hermoso.
Entonces todo fue muy rápido. Escuché un chillido que me revolvió el estomago, dándome ganas de vomitar y me apretaron tan fuerte la mano que oí como crujían los dedos. Miré hacía de donde vino el chillido. Lucinda tenía un palo hincado en su estomago, atravesándole dese atrás a delante, tenía las manos en la puntas llenas de sangre. Yo empecé a llorar, por si no había llorado suficiente.
Oí otro grito, Michael se estaba tocando el estomago, pero lo extraño es que él no tenía nada que le hiciera daño… Entonces pensé en Lucinda y Michael, el lazo que los unía y la solución vino sola. Si uno sufría, sufría el otro.
Lucinda cayó al suelo, yo a su lado. Justin agarraba a Michael, diciéndole que no se muriera… Y entonces me di cuenta de que yo no podía hablar, estaba muda, pero eso si, yo estaba llorando.
Lucinda en el suelo se retorcía de dolor y yo no sabía que hacer, levanté la mirada y vi como el chico de los rizos sonreía maliciosamente. Levantó el pie encima de la cabeza de Lucinda, esta chillaba y yo creía que hasta lloraba.
Y plaf… el chico aplastó al cabeza de Lucinda. Al segundo uno de los mayores, le arrancó al cabeza. Pero el daño estaba hecho, podrían haber sido más rápido ya que todo había ido a cámara lenta o eso me había parecido. Escuché otro crujido y vi de reojo, lo que las lágrimas me dejaban, como el cuerpo de Michael se inmovilizaba y moría segundos después de Lucinda.
Lo demás no me importó, pero vi como Justin pillaba a Rubén por atrás y lo mataba sin piedad, arrancándole todas sus extremidades mientras chillaba. Yo todavía no podía hablar, solo miraba los cuerpos de una de mis mejores amiga y de su novio, veía el cuerpo de otro chico de pelos rizado muerto y otro cuerpo, del causante de todo esto.
Subiré otro -> http://twitpic.com/photos/JDwBieber
- 209 days ago via site
479
Novela: You changed my world.
Capítulo: 31 (2/2)
- La huelo.- dijo Lucinda.
- Y yo. - le dije mientras me agachaba al suelo.
Entonces lo vi, vi lo que olía a ella… Era un coletero negro, estiré mi mano para cogerlo y lo olí como cual perro.
- ¿Es suyo?- dijo Michael.
- Si y huele a Rubén.
Apreté el coletero en mi mano mientras me volvía a poner de pie. Miré a mí alrededor, ¿Dónde podía estar? ¿Dónde se la podía haber llevado?
- Tenemos que buscarla.
- ¿Por donde empezamos?- dijo Lucinda- Hay que ser rápidos… Cada segundo es crucial.
- Ir a avisar a los vampiros mayores, yo empezaré a buscarla por la residencia… - me hice una pequeña herida en mi dedo índice- beber y si alguien la encuentra o sabe algo, hacérmelo saber.
Los dos bebieron de mi sangre con el fin de mantenernos comunicados… Yo sentiría si la encontraban. Michael y Lucinda rápidamente se fueron del cuarto de baño, yo me fui también corriendo sin saber ni si quiera por donde empezar ya que su olor se empezaba a ir.
NARRA CANDY.
Me rendí, las patadas y los gritos no hacían nada, solo conseguían que él me agarrará más fuerte, había incluso notado como algún que otro hueso crujía y dolía. Mis ojos me escocían por el llanto y mi garganta me ardía. Todavía no me creía lo que estaba pasando, ¿en qué momento todo se había vuelto de un color tan negro? Hace unas horas yo estaba en la cama, durmiendo tan plácidamente mientras que ahora estoy de camino a mi muerte.
NARRA JUSTIN.
La busqué por cada habitación, pero no estaba, no estaba aquí. La busqué en la biblioteca y en el comedor, tampoco. Entonces me paré por un segundo en las afueras de la residencia, pensé en ella, en su sonrisa, en sus ojos verdes esmeraldas, en su cálida piel, en el golpeteo de su corazón y fue como si me pegaran fuertemente en la barriga. Entonces supe que lo estaba pasando mal, supe que la estaban haciendo sufrir y me había prometido a mi mismo que jamás dejaría que nadie le hiciera daño. Empecé a correr, alejándome de la residencia.
NARRA CANDY.
Mi cuerpo choco fuertemente contra el suelo, al apoyar mis manos noté el suave tacto de los hierbajos. Rubén me acaba de bajar de su hombro tirándome fuertemente hacía el suelo.
- Levántate estúpida.
Me cogió del brazo, haciéndome levantar de golpe, casi me vuelvo a caer ya que mis piernas no reaccionaban.
- ¡Para! ¡Me haces daño!- dije estúpidamente.
A cambio recibí unas risas irónicas de su parte y me agarró más fuerte del brazo, empecé a temer de verdad por la salud de mis huesos, los moratones ya los tenía asegurados.
- Quiero que Justin venga, llámalo.
- ¿Cómo quieres que lo llame?- pregunte y en mi boca abierta se colaron un par de lágrimas.
- Justin no te explico nada. Formáis la pareja perfecta, estúpido y estúpida.
- No hables así de él.
Mi mirada se mantenía en el suelo, miraba mis pies. Rubén empujo mi débil cuerpo, haciéndome chocar contra un árbol, rajándome la camiseta, haciéndome sangrar en el costado. Rápidamente puse la mano en la herida.
- Hablaré de él como quiera.
Más lágrimas bajaron por mi cara, jamás había llorado tanto.
-Sangras demasiado fácil, quizás por eso te quería Justin.
Rubén estaba de pie delante de mi, observaba mi herida y negó con al cabeza. Me agarró de los cabellos y me hizo levantar. Grité, grité como si me fuera la vida en ello y es que así era.
- Vamos, ya queda poco. Y para que veas que soy bueno, te voy a decir como puedes llamar a tu querido. Al intercambiar la sangre se crea un vínculo muy fuerte, demasiado fuerte y si a eso le añadimos una pizca de sentimiento por las dos partes es aun más intenso el vínculo. A lo que iba- Rubén era el que hacía que mi cuerpo anduviera, ya que mis piernas apenas se movían-, si piensas en Justin él sabrá donde estas y vendrá…- Rubén me miró- Así sabrá lo que les pasa a los humanos que saben demasiado.
- No lo voy a hacer.
No quería que viniera, no quería que jugara con su vida. Sabía que si venía a por mi, se enfrentaría contra Rubén y a saber si hay más vampiros como él allá donde vayamos. Si yo no consigo vivir, al menos el viviría, si lo llamará… Quizás los dos muriéramos.
- Estúpida, hazlo.
- No.
Rubén se paró en seco y me golpeó la mejilla, haciéndome chillar nuevamente. Con una mano me cogió del cuello y me levanto, haciendo que ni mis pies tocaran el suelo.
- Vas a llamar a Justin o si no después de matarte a ti, iré a por Julie, a por Lucinda y luego a por Justin. ¿Me estas escuchando? ¿Quieres que mueran todos tus seres queridos? Y se me olvidaba, sé donde viven tus padres.
Cerré los ojos, creía que iba a morir ya, me empezaba a faltar el aliento. No quería más muertes, no quería que nadie muriera por mi culpa, yo no quería eso. Rubén me dejó caer de nuevo al suelo, me llevé las manos a mi cuello y entonces, aunque luego me maldijera a mi misma por ello, empecé a pensar en Justin, empecé a llamarlo.
NARRA JUSTIN.
“Justin, Justin, Justin” Escuché en una parte de mi cabeza, apenas era un murmullo, era una voz llena de sufrimiento, pero aun así, la distinguí, era Candy. Me centré más, intenté escucharla, cerré los ojos e intenté localizarla. Esta vez la escuché con más nitidez.
“Justin, si me estas escuchando… No vengas por favor, no quiero que nadie muera, ayuda a mis padres… a Julie, a Lucinda. Cuídalos Justin, confío en ti… Y si llegas a venir, si me llegas a desobedecer y me ves muerta quiero que recuerdes que te quiero y te querré. Siempre seré tuya y tú siempre serás mio.”
NARRA CANDY.
- Ya.- dije sin mirarle a los ojos, las lágrimas dejaban detrás de ellas un camino pegajoso por mis mejillas.
- Espero que no me mientas.
Rubén me volvió a levantar igual de fuerte, aunque esta vez ya no sentí dolor, ya no sentía nada y lo único que quería ya era morir… aunque en mi interior ya estaba muerta.
Llegamos a un descampado, al levantar la mirada pude observar que era verdad lo que yo temía, había más o menos 10 vampiros haciendo un semi circulo observándonos, algunos se lamieron los labios.
- El chico viene de camino- dijo Rubén.
Rubén me soltó delante de ellos como si fuera comida y es que para ellos eso era lo que yo era, había pasado de ser a un ser humano a solo comida, comida de unos depredadores ansiosos de sangre.
En este momento recordé el sueño que había tenido en el coche mientras venía hacía la residencia. Todo lo que yo había visto vivo, estaba muerto. Y así era ahora todo, a mi alrededor solo había cuerpos sin almas, personas sin corazón.
Y yo solo quería morir, si era eso lo que me merecía que así fuera, había estado jugando con fuego por demasiado tiempo.
Continuará...
¡Que suspense!.... Pensándolo bien creo que solo van a quedar 3-4 capítulos, no más.... Así que hace tiempo dije que cuando esta novela se terminase subiría una cosa para todas mis lectores... TODA LA INFORMACIÓN EN ESTE LINK -> http://twitpic.com/b4gao9 Por favor, participad.
En el siguiente capítulo:
Tenia miedo, sabía que este iba a ser un final triste.
--------------------------------
- No se lo merecían.
- Nadie se lo merecía, pero ya no hay marcha atrás... Así es el amor.
No hay comentarios, subiré el próximo lunes.
AVISO SI COMENTAS. Gracias por leer.
- 216 days ago via site
844
¡Hola! Bueno, diréis ¿qué quiere hacer esta ahora? Y bueno, os diré que es un plan que me hace mucha ilusión:
Casi todas las personas que me leéis sabréis que la novela que esta terminando va a ser la última que voy a subir en MUCHO tiempo, ¿por qué? Por los estudios, necesito centrarme y no puedo hacerlo si estoy siempre pensando en que os tengo que subir capítulo para que no os enfadéis y no perdáis la magia, además también es por mi misma, no estoy pasando por mis mejores tiempo y lo noto a la hora de escribir, no escribo tan bien como quiero y es porque tengo demasiadas cosas en la cabeza.... Así que por eso esta va a ser mi última novela en mucho tiempo.
A lo que iba, esta es mi séptima novela, hay personas que estarán leyendo esto que no la esta leyendo pero si que han leído alguna antigua mía y habrá personas que las han leído todas o casi todas... Cuando acabe esta novela quiero subir un twitpic para daros las gracias y me gustaría que me mandaseis una foto vuestra o de cualquier cosa que representa la novela mía que os haya gustado más, ejemplo:
Te sacas una foto tuya y en un papel pones: "We're like black and white"
Un dibujo.
Una foto tuya representando una escena.
Os pido que seáis lo más originares posibles y es que me haría mucho ilusión, ya que vosotros, mis lectores, sois los que muchas veces me habéis hecho feliz y me gustaría tener esas fotos de recuerdo. Si consigo tener muchas(más de 15) haré un vídeo que será colgado en el twitpic del que os he hablado antes. Lo más importante, lo que tiene que tener la foto es:
1º Vuestro usuario de twitter.
2º El nombre de la novela que más os gusto(SE ACEPTAN MÁS DE UNA)
3º ORIGINALIDAD.
Aceptaré fotos hasta el día 28, domingo. Aceptaré fotos más tarde de esa fecha si me avisáis con antelación y me asegurareis de que me daréis a foto.
Subís la foto donde sea y me la mandáis en una mención con el hashtag -> #Fotonovela (Eso es opcional, pero me hace ilusión que muchas personas me mencionen con un hashtag e.e lol) Se puede poner otro hashtag, pero eso ya si que es verdaderamente optativo.
La persona que haga la foto más originalidad o que me guste más conseguirá que recomiende su twitter por una semana y algo más que pensaré. Si alguien me pone otro hashtag aparte del que yo puse sumará más puntos, ya que lo que yo quiero es que trabajéis vuestra imaginación ya que es lo más bonito que tenemos.
Gracias, Trixie..... Espero recibir fotos, ya que me haría mucha, mucha ilusión y me haría muy feliz.
- 216 days ago via site
852
Novela: You changed my world.
Capítulo: 30 (1/2)
Narra Lucinda.
Candy acababa de abandonar el cuarto, rápidamente me puse a leer la revista. Era de cotilleo, me hacía gracia todo esos rumores que sacaban de los famosos, cuando yo nací no había de estas cosas. Dejé la revista en la cama de nuevo y estiré los brazos, no es que lo necesitaba pero ya eran cosas que se me habían grabado en la mente, como respirar. Escuchaba murmullos detrás de la puerta, estos humanos hablan tan fuerte... y en medio de esos murmullos escuche como pegaron a la puerta.
En una milésima de segundo ya estaba con la mano sobre el pomo para abrir la puerta. Cuando la abrí del todo no había nadie detras, saqué mi cabeza y miré dudosa a los dos lados del pasillo… Nadie. Cuando cerré la puerta y me giré, supe quien había sido. Michael se encontraba en mi cama mientras observaba mi revista.
- No entiendo como te puede gustar esto.
- Es entretenido- dije mientras me encogía de hombros e iba a la cama.
Michael era rápido, era el vampiro más rápido que nunca había visto. Él dejo la revista a un lado y abrió los brazos para que me pudiera colocar. Tenía el cabello negro y su flequillo le tapaba un pelín los ojos grises. Era hermoso, el más hermoso. Michael apoyó su barbilla en mi cabeza. Me sentía bien en sus brazos.
Lo había intentado con otros chicos, pero con ninguno era igual, Michael siempre será especial para mi y yo para él. Es una relación extraña, además, yo debería odiarle, por él soy así… por su culpa viviré una eternidad aburrida. Pero no me importa, mientras él este a mi lado el mundo se puede ir a la mierda que yo sería feliz.
- Te extrañe.- susurré.
Michael me abrazó más fuerte.
- Y yo a ti, siempre lo hago. Te extraño cada instante en el que no estoy tocando tu piel… Se me hace difícil no venir a acosarte todo el día.
- Yo no te lo impido.
- Esta Candy y no quiero que se sienta incomoda.
- A la mierda Candy, a la mierda todos. Yo solo quiero estar contigo, Michael.
- Oh, que chica más egoísta.
- Si es por ti yo sería la más egoísta.
Me giré hasta quedar cara a cara con él. Michael era como un hermano, como un mejor, amigo, como un padre, como el mejor novio… para mi. Muchas veces me asusta esta sensación, ya que sé que si algún día me pasara algo a mí o a él, el otro también sufriría, si yo muriera… él moriría. Temo que él se muera por mi culpa, pero ese es el precio a pagar de habernos intercambiado la sangre.
- Te amo, ¿lo sabes?- me dijo y beso mi nariz.
- Siempre lo supe.
Él sonrió y me fue inevitable besarle. Lo ansiaba y el sentimiento que yo sentía por él era más fuerte que yo. Michael puso sus manos en mi cintura, por debajo de la camiseta. El hueco de mi cintura era como si estuviera hecho para que él colocara sus manos. Estábamos hecho el uno para el otro o por lo menos, así lo creía yo.
- Quiero que nos vayamos de esta residencia, quiero dormirme y despertarme a tu lado- dijo Michael en mi odio, me hubiera puesto roja si mi corazón todavía latiera.
- Cuando quieras, sabes que yo contigo me iría hasta el fin del mundo.
- ¿Mañana? Vayamos a Italia.
- ¿Otra vez?
- Si, sé que te encanta ir por ahí montada en una vespa roja.
- Ya sabes, soy una chica clásica.
- Y comeremos una buena pizza- dijo y los dos nos empezamos a reír nada más que él terminó la frase.
- Mañana al amanecer te estaré esperando en esa puerta. Si no vienes me enfadaré.
- No la haré esperar.
Y nos volvimos a besar, no sé cuantos besos nos habíamos dado desde que nos conocimos, pero cada uno era tan especial y distinto como el primero.
- Oh, por favor, cortaros un poco.
Apreté los puños controlando las ganas de girarme y romperle la cara a Justin, su maldita voz la reconocía en todos los lados. Me aparté de Michael y bajé mi camiseta.
- Ya decía yo que empezaba a oler mal aquí.
- ¿No te gusta mi perfume nuevo?
Puse los ojos en blanco.
- ¿Qué pasa tío?
- Ay, Michael, ya se te ha empezado a pegar el habla vulgar de estos humanos…. No me esperaba eso de ti.
Justin se había sentado en la cama de Candy y nos miraba.
- Justin…- dije.
- Es broma, si sabéis que os quiero, sois la pareja más adorable de esta residencia.
- ¿Qué quieres?
Justin miró por toda la habitación y luego nos miro de nuevo.
- ¿Donde esta Candy?- Justin sonreía.
- Ha ido al baño- me callé por un segundo y me levanté corriendo-. Hace media hora.
- ¿Qué pasa?- preguntó Michael.
Estábamos los tres de pie, Justin estaba nervioso y Michael no entendía nada. Justin me miró a mí y luego desapareció de la habitación. Agarré de la mano a Michael y lo saqué del cuarto junto a mí.
- Uno de los novatos la ha estado vigilando- le explique a Michael de camino al baño.
- ¿Cómo se llama?
- Rubén… Candy no sabe mucho, no la queríamos preocupar, pero ha habido olor de Rubén en nuestra habitación.
- ¿Justin lo sabe?
- ¿Por qué si no iba a estar tan preocupado?
NARRA JUSTIN.
Empujé tan fuerte la puerta del cuarto de baño que incluso pensé que se iba a romper, pero no me importaba, yo solo quería ver a Candy sana y salva detrás de ella. Pero no estaba. Solo había un grupo de chicas que se sorprendieron al verme.
- Iros.- dije firmemente.
Todas como si fueran robots se fueron rápidamente del cuarto de baño. Fui puerta por puerta, cortina por cortina que había en el cuarto de baño viendo si estaba Candy en algún sitio, pero no estaba y lo había sabido desde el instante en el que había entrado, no sentía su corazón aquí. Pero percibía su olor, pero muy poco. Escuché unos pasos detrás de mí, eran Lucinda y Michael.
- No esta.- dije serio.
Continuará...
Subiré otro http://twitpic.com/photos/JDwBieber (':
- 216 days ago via site
468
Novela: You changed my world.
Capítulo: 29 (2/2)
NARRA JUSTIN.
No me podía enfadar con ella, no sabe ni la mitad de lo peligroso que ese juego puede llegar a ser. Estaba enfadado conmigo mismo, tenía que tener más poder sobre mis sentimientos… Pero con Candy cerca es todo imposible, es tan perfecta.
Sentí una sensación rara, pero que ya me era conocida, había muchas brujas en esta residencia, nos mantenían bajo control. Al fondo del pasillo se encontraba Julie, la reconocía aunque estaba de espaldas. Cogí aire y me acerqué a ella.
- Brujita- le susurré cuando estuve a su altura.
Ella ni se inmutó, las brujas tienen fama de ser muy serias. Supuse que venía de la biblioteca, ya que tenía un libro en sus manos.
- Vampirito- dijo ella.
- Baja esos humos, vengo en son de paz.
- Los de tu especie nunca vais en son de paz… ¿Qué quieres?
- Solamente venía a decirte que dicen que para que una relación dure hay que caerle bien a la mejor amiga de tu novia. Así que a eso vengo.
Julie se paró de golpe y me miró, luego empezó a andar mientras se reía.
- ¿Enserio? ¿Me estas hablando para eso? ¿Pretendes que seamos amiguitos? ¿Qué te digas cual es el color favorito de Candy y como le gustan las citas? ¿Enserio? Encima…- bajó su tono de voz- cuando acabas de morderla.
- ¿Pero qué mier….? Las brujas sois demasiado listas.
- ¿Esta bien?
- La deje en su cuarto y esta dormida, lo noto.
- Que no se vuelva a ocurrir.
- Tranquila, no dejaré que pase.
Julie me miró de reojo, luego cogió aire y lo soltó.
- No te creo Justin, ¿qué quieres de mí?
- Tú amistad y…
- ¿Y?- se paró mirándome a los ojos.
Yo me paré enfrente de ella, mire a mis lados y alumnos humanos pasaban a nuestro alrededor, la cogí de la muñeca sin hacerle daño y empecé a tirar de ella.
- Vayamos a un lugar más privado.
NARRA CANDY.
Cuando logré abrí los ojos, lo primero que hice fue mirar el reloj de mi mesita de noche. Eran las 5 de la tarde, ¿había dormido casi todo el día? Pero ahora me sentía genial, con vitalidad y ganas de moverme. Cuando me levanté, me sentí mejor, mi cabeza estaba despejada y tenía hambre. Miré al otro lado de la habitación y allí estaba Lucinda, leyendo una revista.
- ¿Cómo estas?- me preguntó.
- - me encogí de hombros- Bien, voy a ir al baño, ahora vuelvo.
- ¿No quieres que te acompañe?
- No, no, puedo ir sola.
Ella me sonrió y volvió su mirada a su revista. Abrí la puerta y fui hacía el baño, no había mucha gente por los pasillos, un grupo de chicas riendo, una esperando en una puerta y entonces me recordé que tenía que ver a Julie, la extrañaba.
Al llegar del baño, dos… dos vampiras o eso supuse por su cabellera perfecta al igual que su rosto y por sus blancas pieles. Se estaban retocando el maquilla, las dos chicas me miraron y pusieron cara de superioridad antes de irse. Pase del tema, al único vampiro al que quería caer bien era a Justin. Abrí el agua y me eche un poco en la cara, despejándome. Luego me miré al espejo, estaba algo más blanca y mis ojos estaban más abiertos y de un verde más claro.
Cogí una gomilla que siempre llevaba en mi muñeca y empecé a hacerme una coleta justo cuando una figura apareció detrás de mí. Me giré y mis manos se paralizaron haciendo mi coleta. Allí se encontraba un chico que podía pasar por surfero por su rubio pelo y su morena piel, pero dentro de él no había nada más que frío.
- Rubén…- susurré.
Este empezó a acercarse más a mí, sus ojos azules no se iban de los míos, empezaba a ponerme nerviosa, bajé mis manos haciendo que la gomilla se deslizara por mi cabello cayendo al suelo.
- Hueles a Justin...
- Rubén, aléjate por favor.
Rubén estaba tan cerca de mí que puso sus manos en la encimera que estaba detrás de mí acercándose más a mi cuerpo. Su respiración innecesaria para él me daba en la cara y me asustaba aun más.
- Me estas asustando…- dije bajando la mirada.
- Intenté caerte bien, te quería cuidar, Candy…
- Justin me lo ha contado todo.- dije sería tragando saliva.
- Este idiota siempre contando cosas… ¿No sabe lo que es un secreto?- Rubén con su dedo índice me acarició la mejilla.
- Lo hizo para no ocultarme nada.
- ¿Y ahora él es el bueno? Él mira a todas las chicas, él solo te quiere usar. ¿Ya ha bebido tu sangre? Oh, que pregunta más innecesaria…. Huelo su sangre.
Rubén paso su mano que estaba en mi cara a mi cuello, tocando justo el punto donde me había mordido Justin. Fue como si tocara un punto débil, encogí los hombros y me alejé un poco de él.
- Tú me quieres matar- dije mirándolo a los ojos.
- Ninguna humana debería sabe que existen los vampiros. Saberlo significa la muerte.
Y en menos de un parpadeo de ojos, ya me encontraba en sus brazos fuera del cuarto de baño.
Continuará...
¡Se acerca el final! jhvhvhvrwthjhrtbjrbthbwhjrtvjrhtcwrh Perdonadme por tardar TANTO en subir, pero es que apenas tengo tiempo, haré hasta lo imposible por subir mañana otros dos capítulos.
En el siguiente capítulo:
- ¿Donde esta Candy?- Justin nos miraba sonriendo.
- Había ido al baño- me callé por un segundo y me levanté corriendo-. Hace media hora.
----------------------------------------------------
- ¡Para! ¡Me haces daño!
- Quiero que Justin venga, llámalo.
165 comentarios.
Gracias por seguir leyendo.
- 223 days ago via site
1,016
Novela: You changed my world.
Capítulo: 28 /1/2)
Me había despertado, lo sabía, pero no quería abrir los ojos, me sentía como en la gloria y temía que se abriera los ojos esa sensación se fuera. Me encontraba boca abajo en la cama de Justin y notaba como su dedo subí y bajaba por mi espalda produciéndome pequeños escalofríos. Sentía como me estaba observando y me encantaba.
Noté como la cama se movía y como Justin se acercaba más a mi, me apartó el cabello de un lado de mi cuello y por un momento me puse rígida, ¿no iba a….? Pero note como sus labios gélidos y blandos me daban un lento beso en mi cuello, haciendo que mi cuerpo se destensara de nuevo.
- Sé que estas despierta- me susurró al oído-. Tú corazón va más rápido cuando te despiertas.
Sin abrir los ojos aun, sonreí de oreja a oreja. Justin me volvió a besar mientras una de sus manos iba por debajo de la sabana a mi espalda desnuda. Me encantaba sentir el tacto frío de las manos de Justin en mi cuerpo.
- Te quiero- me susurró Justin al oído erizándome la piel.
Entonces decidí que era hora de abrir los ojos, no había mucha luz en el cuarto, pero era la necesaria para poder ver bien las fracciones de Justin cuando me giré para quedar cara a cara. Gemí cuando tuve que mover mi cuerpo, me sentía agotada y con sueño, pero no me quería volver a dormir.
- ¿Estas bien?
Justin tenía su cuerpo apoyado en la cama, pero su cabeza estaba enfrente de la mia y me acariciaba mi mejilla izquierda con dulzura.
- Si, solo estoy algo cansada.
Justin bajó su mirada como arrepintiéndose de lo que paso anoche, pero levanté mi mano y subí su mirada. Cuando nuestras miradas se conectaron pude sentí lo que Justin sentía, supe que era por probar su sangre. Justin tenía miedo y estaba preocupado por mi, pero sobretodo pude sentí que me quería. Yo en cambio sentía de todo menos tristeza.
- No es justo que estés tan feliz, no deberías haber dejado que probara tu sangre.
- Pero la deseabas- dije y me agarré de su cabello con delicadeza.
- No solo a tu sangre, te deseo a ti. Te deseaba, te deseo y desearé –beso mi frente- Aparte de eso, necesitaba sentirme unido a ti, necesitaba sentir el roce de tu piel y besar tus cálidos labios. Oh, Candy, haces que pierda el control cuando no tendría que perderlo.
- Teníamos que perder el control, esa es la regla principal de hacer el amor.
- Pero no el amor vampiro- dijo el sonriéndome de lado.
No pude aguantar y solté unas pequeñas carcajadas. Luego baje mi mano que tenía sobre su cabello a su mejilla y sonreí mirándole a los ojos.
- No quería parar y tú tampoco, no hicimos nada malo.
- Si no hubiera sabido controlar mi sed de tu sangre… Nadie sabe que hubiera podido pasar.
- Pero te controlaste.
- Me controlé.
Estaba orgulloso y yo lo sentía. Justin bajo su cabeza a mis labios e hizo lo que yo quería que hubiera hecho nada más que me había despertado. Justin me besó con delicadeza, pasando una de sus manos por mis curvas desnudas, pegando nuestros cuerpos. Gemí apoyando mi cabeza de nuevo sobre la almohada y Justin se fue a mi cuello directamente, quería que lo hiciera, quería volver a sentir esa sensación.
- Hazlo- le susurré.
Justin respiraba forzadamente, mirando mi cuello con determinación, como si se hubiera quedado paralizado. Luego se apartó rápidamente y me miró negando con la cabeza.
- No Candy, no me vuelvas a decir eso, no por favor. No tentemos de nuevo a la suerte.
Justin estaba sentado en la cama, su torso desnudo destacaba, era tan perfecto. Me acerqué a él, pasando de su comentario, poniendo mis manos en sus abdominales. Justin me miró, abrió su boca para decir algo, pero no salió ninguna palabra de ahí, él se quedó mirando mi cuerpo desnudo antes de lanzarse sobre mí, abrazándome y besándome. Noté la cama en mi espalda y oí la risa de Justin.
Justin me besó y yo pasé mi lengua por sus dientes, parando en sus colmillos, pude quitar mi lengua antes de que se hincaran en ella.
- Uh, que chica más mala- dijo Justin mirándome, besando mi mandíbula.
- Lo aprendí de ti.
Rodeé la cintura de Justin con mis piernas y levanté mi cuello. A Justin se le fueron los ojos a mi yugular cuando esta se marcó. Esta vez dolió menos, aunque tuve que hincar mis uñas en su espalda para no gritar. No quería que parara, quería que siguiera así por los siglos de los siglos. Me había envuelto de nuevo en esa nube densa que no dejaba que pensará por mi misma. Una de mis manos se perdió entre sus cabellos.
Cuando Justin me dejó, fue como si se llevará con él todo mi aliento. No pasaron ni un segundo cuando sentí su mueca sangrante en mi boca, la cogí con ganas, creo yo que con más ganas que la otra vez. La agarré hincando mis uñas para que no se fuera. Era como saborear los sentimientos de Justin.
- Eh, Candy, ya.
Entonces abrí los ojos y avergonzada aparté su mano de mi boca, me limpié los restos de sangre que quedaron en mi boca.
- Me pasé esta vez…- dijo él levantándose de la cama y poniéndose unos bóxer- Y no intentes hacer que me sienta mejor.
- Justin…
Entonces cuando hablé, supe a que se refería, no me podía ni mover y el mínimo gesto de respirar me producía pinchazos en la cabeza.
- Voy a traerte comida, no te muevas por favor- la voz de Justin me producía ganas de llorar.
Los ojos se me cerraron, pero antes pude escuchar como se cerraba la puerta. No estaba dormida, solo que no tenía fuerzas para abrir los ojos. Justin se había enfadado, pero yo volvería a dejar que me mordiera, era lo mejor que había probado, mejor que como me lo había explicado Lucinda.
No sé cuanto tiempo pasó, pero para mi fue poco, demasiado poco, pero no para un vampiro. Oía el tintineo de la cuchara en una taza, tenía mis sentidos al cien por cien. Abrí los ojos y Justin estaba a mi lado con una bandeja con mucha variedad de comida sobre ella. Justin puso una pajita sobre mi boca.
- Justin, puedo comer yo sola- dije con el poco aliento que me quedaba, pero quería hacerle sentir mejor.
- ¿Segura?
- Si.
Me recosté despacio, Justin me prestó una camiseta suya y empecé a desayunar. Comí como si no hubiera mañana, Justin me miró, yo intenté aparentar que estaba genial y es que en el fondo lo estaba.
- No estés mal, no lo volveré a hacer, lo prometo.
El miró abajo y luego me miró a los ojos, intentó sonreír y la cosa fue a mejor. Justin volvió a comportarse como siempre, lo que hizo que me sintiera mejor. Cuando me terminé el desayuno, me vestí de nuevo con mi ropa y Justin me acompañó a mí habitación, a mi no me habría importado ir sola, pero él no se fiaba de que pudiera ir caminando todo el camino, pero lo hice. Me dio un pequeño beso y espero a que abriera la puerta y entrara.
- ¡Mira quien esta aquí!- gritó Lucinda nada más verme- ¿Dónde has estado? Estaba preocupada… No, no me digas nada- me miró- Con Justin, ¿con quien si no?
Sonreí y me dejé caer sobre mi cama.
- Luci…- empecé a decir.
- Candy, te voy a ser sincera, no quiero saber lo que ha pasado entre Justin y tú… Pero me alegra ver que sigues viva.
Sonreí mientras me ponía mejor sobre la cama y volvía a caer en un profundo sueño.
Voy a subir otro -> http://twitpic.com/photos/JDwBieber
- 223 days ago via site
585
Novela: You changed my world.
Capítulo: 27
En ese momento agradecí tener un novio vampiro, había agarrado mi cuerpo y habíamos bajado casi volando. Nos encontrábamos ya en la planta de los chicos, detrás de mí había una puerta, separé mi cabeza de su cuello y miré a nuestro alrededor, no había nadie, ni un alma corría por el pasillo.
- ¿De verdad que quieres?- me miró a los ojos- Si no, no pasa nada…- dijo bajando su mirada.
Rápidamente subí su cabeza y volví a besarle los labios, fue un beso lento, separé sus labios y los mordisqueé. Puse mi mano izquierda en uno de los trozos de tela que tiene el pantalón para pasar el cinturón y traje su cuerpo hacía mi.
- Justin, estoy segura- dije sonriendo de lado- ¿Tú lo estas?
No me di cuenta de que Justin había llevado su mano al pomo de la puerta, hasta que lo giró haciéndome caer, sino hubiera sido porque Justin me había cogido. Su cabeza estaba a nada de la mía, sentía su falsa respiración en mi boca, él me miró a los ojos y luego a los labios. Acercó sus labios a mi cuello, debo admitir que me puse un poco tensa, pero cuando rozo con delicadeza sus labios, volví a sentirme genial. Justin me metió dentro de su cuarto, ahí descubrí que su habitación era individual. Él me soltó y cerró la puerta.
- Antes de nada, no me estas controlando ahora ¿no?- le pregunté.
Justin se veía indefenso por unos segundos, como si no le gustará que le recordará que ya lo había hecho.
- No, el incienso que pone Lucinda en vuestra habitación se te impregna y no me deja entrar en tu mente, es muy protectora.
- Entonces, lo que estoy sintiendo… es lo que yo quiero sentir- dije andando hacía él.
- Por supuesto.
Me mordí mi labio inferior y Justin en n segundo estaba delante mía, cogiéndome de los brazos y atrayéndome a él. Metió suavemente sus manos a en mi cabello, acariciándolo con delicadeza, lo miré a los ojos y vi como me miraba con cuidado, pensando con antelación cada uno de sus movimientos. Me tocó con las yemas de su mano derecha la mejilla. Yo atrapé su mano con mi mano.
- No me voy a romper- le susurré.
- Si hago un mal movimiento, puede que si- él bajó su mirada.
- ¡Eh! Justin, no, no digas eso. Sé que no me vas a hacer daño, así que agárrame fuerte.
Cogí su otra mano que estaba en mi cabello y las coloqué en mi trasero.
- Soy tuya- le susurré en los labios.
-Y yo soy tuyo- me dijo antes de volver a besarme.
Y ese ya no fue un beso de niños pequeños, fue un beso que me dejo sin respiración, acelerando mi pulso y sonrojándome las mejillas. Colocó una de sus manos en mi cintura, levantándome un poco la camiseta, tocando con sus frías y blancas manos mi piel. En unos segundos sentí el blando colchón bajo mi espalda. Tenía una de sus mejillas entre mis piernas y la otra fuera, agarro uno de mis muslos con la suficiente fuerza como para que gimiera.
Es mio, repetí en mi mente. Acaricié su mejilla y llegué a su nuca, entrelazando mis manos. Hice ademan de levantarme y Justin me ayudó, mi cabellera lisa y negra estaba toda revuelta. Pero no me importaba, no me importaba que mi camiseta ya fuera por justo debajo de mi sujetador, ahora solo me importaba que Justin me besara con el mismo ardor como lo acabara de hacer.
Bajé mis manos a sus pecho, tocando sus abdominales, pasando mis manos por cada uno de ellos, entonces no pude más, subí su camiseta sacándola por sus brazos y el hizo lo mismo con mi camiseta. Él me miró y pude notar lo tenso que estaba, como miraba mi cuello con ganas, pero aun quería estar consciente. Como si estuviera planeado, Justin se dio la vuelta, quedando yo encima de él.
Con mis manos eché mi cabello hacía atrás, él observaba mis pechos y mi vientre, llevando sus manos a mi cintura haciéndome caer sobre su cuerpo y mis labios sobre sus labios. Llevé mis manos al botón de su pantalón y le bajé la cremallera. Él terminó de quitárselo y yo me quité mi short. Ahora ya solo quedaba la ropa interior separando nuestros cuerpos. Nos sentamos en la cama, él recogió mi cabello y lo puso todo en mi hombro derecho, escondió su cabeza en mi hombro izquierdo y me dio pequeños besos mientras me desabrochaba el sujetador.
- ¿Eres virgen?- me susurró al oído entre beso y beso.
- Si.- lo dije tan bajo que parecía como si no hubiera dicho nada, temía que eso cambiara algo.
- Te trataré con delicadeza- moví mis brazos mientras Justin bajaba mi sujetador-. Como una princesa- beso mi hombro-. No, no, mejor que eso.
Acarició mi brazo derecho con delicadeza, haciéndome cosquillas. No tenía miedo, con Justin me sentía segura, como si nada malo pudiera pasarme. Él beso mi frente y bajo por mi nariz hasta parar de nuevo en mis labios, rápidamente pegué mi cuerpo al suyo, estiramos nuestros cuerpos y mientras Justin me agarraba las mejillas, yo me deslice con cuidado mi braguita.
Notaba como mis labios se hinchaban por los besos, como tenía mis mejillas sonrojadas y mis ojos brillosos. La mano de Justin cada vez se movía con más dificultad, así que supe que había llegado el momento. Doblé con delicadeza mi cuello hacía la derecha y a Justin se le fueron los ojos directamente a mi yugular.
- Candy…- susurró- Deberíamos parar.
- Yo no quiero parar- pasé mi mano sobre mi cuello.
- Yo aun menos.
Y después de escuchar como si afilaran un cuchillo, noté los labios de Justin sobre mi cuello. Entonces lo sentí, fue como si me hincaran con una aguja, la sangré empezó a brotar y pegué un chillido que no logró salir por mi garganta. Justin puso sus manos sobre mi cintura y pegaba mi cuerpo al suyo. Fue unos segundos los que sentí dolor, luego ya no hubo más, lo que sentí fue lo mejor del mundo, una mezcla de euforia y excitación. Justin movió una de sus manos a la parte libre de mi cuello y la acercaba a su boca. Con la fuerza que sentía hinqué mis uñas en su espalda, pegando mi cuerpo al suyo, sentía como si una nube nos rodeara a Justin y a mi.
Pero de repente fue como si pincharan un globo y este se fuera volando. Expulsé un gemido y miré a Justin a los ojos, pero sin querer mis ojos se fueron a su boca, tenía como un pequeño hilo de sangre en un extremo de su boca. Fui a besarle, con demasiada pasión para la poca fuerza que me quedaba. Chupé mi propia sangre mientras lo besaba y no me importaba, Justin me agarraba con fuerza, gimiendo conmigo.
- Candy, Candy- me susurró- ¿Estas bien?
Yo asentí la cabeza, aunque me daba vuelta la habitación, aun así, volvería a dejarme morder.
- Toma, bebe de mi sangre- dijo separando mi cara de la suya y mordiendo su propia muñeca- Tú eres mía y yo soy tuyo, ¿recuerdas?
No le dije nada, me sentía como atraída a su muñeca, la llevé directa a mis labios y cuando sentí la sangre en mis dientes y en mi legua fue como una explosión en mi boca. Agarré con fuerza su brazo para que no se fuera, para que no me dejara sin esa sensación de placer. Gemí mientras chupaba su sangre, entonces un sentimiento me llegó al cerebro, era lujuria y necesidad, era alegría y tristeza. Supe que era lo que me había dicho Justin, que cuando probara su sangre, yo iba a saber lo que él sentía. Y podía decir con seguridad que Justin estaba hecho un lio por dentro, millones de sentimientos iban y venían por todo mi cuerpo, tenía ganas de llorar y otras veces de reír.
Dejé caer la mano de Justin, él hizo lo mismo que yo hice, beso mi boca, quitándome los restos de su sangre, ya no llevaba bóxer, pero no me preocupaba. Cogió mi cintura y pegó su entre pierna más a mi, entonces lo empecé a sentir, Justin me besó en el cuello donde antes me había mordido.
- Ahora somos uno, Candy- me susurró.
Yo mordí mi labio para no gritar, dolía. Él masajeaba mi cintura mientras me penetraba con suavidad.
- Somos uno- susurré en su boca, hincándole las uñas en su espalda.
- Uno- dijo en mis labios.
Justin agarraba mis muslos con fuerzas, eché mi cabeza hacía atrás, respirando con fuerza, notaba como todo mi cuerpo sudaba. Justin me susurraba cosas para tranquilizarme y sentir su cuerpo frío la verdad es que me ayudaba. Entonces con delicadeza nos cambiamos de posición, yo abajo y él arriba. Justin me miraba a los ojos y yo intentaba no llorar.
Ya no dolía, ahora era todo satisfacción, sentía que era verdad lo que Justin me había dicho, ahora éramos solo una persona, me gustaba esa idea de que él fuera solo mio.
- Te quiero Candy, jamás te haría daño, lo sabes ¿no? He esperado muchos años para poder encontrar a alguien como tú y jamás esperé que fueras tan perfecta. Eres lo que cualquier hombre pudiera desear y te tengo yo. Me siento muy afortunado.
Entonces empecé a llorar, sabía que Justin no me mentía, ahora lo sentía. Sentía dentro de mí a Justin.
- Y sé que me quieres, lo noto, como tú has notado que no te mentía. Y saber que me quieres me hace más feliz que cualquier otra cosa en este mundo.
Entonces supe que había fallado en mi misión, en mi misión de no enamorarme en este verano. Me había enamorado de Justin y por si fuera poco, es vampiro y acababa de darle mi sangre.
Continuará...
LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO. jrebjhvehyvtejvyjevyjeyvehtvje 7 días sin capítulos, lo sé, soy lo peor, pero es que con al vuelta al instituto no he tenido tiempo. Por eso, voy a empezar a escribir ya la racha final... Quiero acabar ya la novela para que no tengáis que esperar más.
En el siguiente capítulo:
- Pero te controlaste.
- Me controlé.
-----------------------------------------------
- Hueles a Justin...
- Rubén, aléjate por favor.
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- 237 days ago via site
2,051
Novela: You changed my world.
Capítulo: 26 (5/5)
Me quedé hasta la tarde con Julie, hablando con ella de todo… Me contó cosas suyas y yo le conté toda la cita con Justin, como me lo había dicho y todo, ella me dijo: “Al parecer no es tan idiota” y le di la razón, Justin me había mostrado que no era como yo creía. Eran como las ocho y ya era de noche fuera, Julie me acompañó a mi cuarto.
- ¿Habéis hablado de su inmortalidad?
- No hay nada de lo que hablar- dije segura, pero entonces vi su cara- ¿no?
- Candy… No le puedes decir a Justin que estarás para siempre con él, ya que tu vas a envejecer y él no… Sé que tú quieres a alguien con quien envejecer, tener hijos y Justin no puede ser esa persona.
- Pero…
- No Candy, no quiero ser dura, no quiero romperte el corazón. Pero soy tu amiga y ¿crees que Justin te seguirá queriendo cuando tengas arrugas y él siga tendiendo 18 años?
Entonces la realidad me golpeó en la cara, no había pensó en eso… Claro que no, era feliz con Justin y creía que no podía pasar nada malo, pero eso era mentirme a mi misma.
- Jamás pensé en eso, todo iba bien…
- Y todo irá bien hasta unos años, pero luego no más. Y que ni se te ocurra aceptar que él te convierta, Candy, no dejes que eso pase. No quiero verte convertida en un vampiro. Quiero seguir viendo la sangre corriendo por tus venas.
- Yo no… no quiero, jamás había pensando en convertirme, no quiero beber sangre.
- Entonces no hay más Candy, Justin no va a poder ser más que un rollo de verano, solo eso.
Bajé mi cabeza, sentía el peso de la realidad sobre mis hombros.
- Gracias por decirme eso Julie, nadie se había atrevido a decírmelo.
- Por eso soy tu amiga.
Julie me abrazó y luego se despidió. Entré en mi habitación, me alegraba ver que no había nadie ya que me dejé caer sobre mi cama y empecé a llorar. No estaba llorando como un cachorro, estaba llorando con ganas, sentía como el llanto me rasgaba la garganta y era expulsado por mi boca. ¿Por qué nadie me lo había dicho antes… antes de que me enamorara tan fuertemente? ¿Por qué? Ahora era demasiado tarde, yo no quería que Justin solo fuera una cosa de verano, quería que lo fuera para siempre… Ya que no encontraría a nadie como él.
Había entrado Lucinda, escondí mi cara aun más en la almohada, no quería que ella me viera, no quería que nadie me viera así.
- Oh, Candy. ¿Qué te pasa?
- Nada- conseguí decir sin que mi voz se oyera rota.
- Es… ¿Es Justin?
- No.
Pero ella lo notó en mi voz.
- ¿Cómo puedo ser tan tonta? Claro que es Justin, siempre es Justin.
Saqué la cabeza de la almohada y me senté.
- No es él, soy yo… pero tiene que ver con él. Sois inmortales- le dije- No vais a morir y yo si.
- Candy…
- No pasa nada Luci, es algo que sabía… Pero que no quería admitir y hoy Julie me lo dijo. No hay más. Ahora déjame dormir, lo necesito.
Noté como Lucinda se levantaba de mi cama y se iba de la habitación, volví a poner sobre mi almohada mi cabeza. Cerré los ojos, pero fue lo peor que pude hacer.
Solo supe soñar conmigo de mayor, en un sueño estaba escondida tras un muro y vi a un chico joven, un chico que seguía resplandeciendo como cuando lo había conocido. Seguía siendo él, seguía siendo tan perfecto, normal, era Justin el chico vampiro. Estaba con una chica, la besaba y era feliz. Mientras que él seguía siendo aquel chico de 18 años, yo tenía 50.
Entonces me desperté sofocada, sudando y con ganas de llorar. Toqué mi cara y estaba mojada. Cuando mi vista se acostumbró a la oscuridad, distinguí a una mirada delante de mí. Era Justin.
- Decías mi nombre en sueños, bueno, más que sueños parecían pesadillas.
- Yo…
- Vamos fuera ¿de acuerdo?- dijo él levantándose.
Yo asentí con la cabeza y me levanté de la cama, pasando mis manos sobre mis mejillas quitando las lágrimas de ahí. Todo era de noche afuera, la oscuridad inundó la residencia. Justin no abrió la boca, no supe si estaba enfadado o molesto o… no sé. Delante de nosotros había una escalera, Justin empezó a subirla y yo le seguí, no sabía que había otra planta arriba.
La escalera se convirtió en una escalera de caracol y cuando la escalera acabó, había una pequeña habitación con sillas y cosas, pero Justin no paró. Fue hacía la otra punta y abrió la gran ventana que había. La cruzó. Yo me quedé quieta, sin saber que hacer, entonces Justin extendió su mano, era la primera vez que lo hacía esta noche. La cogí y me ayudó a cruzar, luego me soltó.
Estábamos en una parte plana del tejado, que nos se veía de ningún lado, miré por donde acabábamos de salir y era una torre. Justin me miró y luego se fue hacía un sofá que había, delante del sofá había una mesa y unos cuantos libros.
- Siempre vengo aquí por las noches, me relaja.
No me hablaba enfadado, estaba tranquilo.
- Justin ¿estas molesto por algo?
Él se sentó en el sofá y toco a su lado para que yo me sentara, eso hice.
- No, bueno… si. ¿Por qué no me contaste que algo te molestaba? Yo te confesé todo y tú… tú no.
- No me di cuenta de que algo me molestaba hasta hoy, todo iba bien pero… Pero de repente mi felicidad se calló. Vi la realidad Justin.
- ¿Qué realidad?
- Tú no vas a envejecer, al revés que yo. Seré vieja y tú seguirás siendo joven. Me dejarás de querer y yo jamás lo haré. Y no puedo, yo no puedo…
Me volvieron las ganas de llorar.
- No puedes ¿qué?
- No puedo convertirme Justin. No quiero ser un vampiro, quiero volverme vieja, ver crecer a mis hijos mientras yo envejezco- las lágrimas corrían por mis mejillas- Pero yo te quiero Justin y no creo que deje de hacerlo cuando se acabe el verano. Porque estoy enamorada de ti, pero joder ¿Por qué tienes que ser un vampiro?
- Para, para Candy, respira. ¿Crees que yo te pediría que te convirtieras? Jamás, jamás lo haría. No quiero que seas lo que yo soy, yo no tuve elección pero tu si tienes y no quiero que te equivoques.
- Te quiero Justin…- dije llorando.
Vi como brillaban los ojos de Justin y después me besó. Fue a mis labios como un animal iba a su presa. Sus manos fueron a mis mejillas.
- Yo también te quiero Candy, te quiero como jamás he querido a nadie y si pudiera hacer algo… algo para quitarme esta maldición lo haría, lo haría por ti, pero no se puede, soy así.
Yo volví a juntar nuestros labios, no aguantaba ni un segundo separada de sus labios. Me fui moviendo lentamente encima de sus piernas. Justin puso sus manos en mi espalda, moviéndolas, haciendo que mi camiseta de levantaba, yo jugaba con su cabello. Y como siempre, cuando estaba con él todo se iba. Me prometí a mi misma disfrutar de este verano, disfrutar de Justin y ser feliz con él.
- Tengo algo que contarte…- me dijo Justin, besándome.
- Dime.
- Si no te separas de mi no podre- él acercaba su cara a la mía para besarme.
Entonces avergonzada me senté a su lado.
- ¿Jamás te has preguntado porque te guste tan pronto? ¿Por qué sentías que el mundo se te caía a los pies el primer día que nos vimos en tu habitación?
- Si… Pero eso es porque eres perfecto.
- No, no es por eso. Aunque si que soy perfecto. Los vampiros… Tenemos un poder.
- ¡Como los Cullen! ¿Tú lees la mente? ¿O ves el futuro?
Justin empezó a reírse.
- Antes de enamorarme de ti tendría que haber averiguado que eras fan de Crepúsculo- dijo negando su cabeza mientras reía.
- Era broma… Me gusta Crepúsculo, pero no soy una fan- dije sonriendo- Venga, cuéntame.
- Los vampiros controlamos la mente de los humanos. Puedo hacer que me odien, que me quieran, que me deseen… Aunque a mi no me hace falta lo último, todo el mundo me desea- lo miré enfadada y sonrió- Candy, que yo no elegí ser tan perfecto, enserio- dijo como se sintiera ofendido-. Lo que estaba diciendo, entonces cuando te vi a ti, tan inocente, decidí usar mi poder para volverte loca. Jamás quise que te enamoraras de mí, solo quería que me desearas, pero se me fue un poco de las manos o eso creía yo… Pero cuando decidí dejar de usar mi poder ese día, pude notar por tu corazón que seguías sintiendo lo mismo que cuando yo te manejaba los sentimientos, solo que no con tanta intensidad. Entonces supe que te gustaba.
- Es decir… ¿Me enamoré gracias a tu poder?- le pregunté.
- No, te gustaba de antes, pero cuando pasó lo de ese día… aceleré el progreso de tus emociones. Es que fue un lio, te vi, me gustaste, quise usar mi poder y se me fue de las manos porque ya no pensaba en eso, pensaba en tu cara, en tu melena negra y en tus ojos verdes. Me quedé como un tonto observando tus perfecciones y cuando me quise dar cuenta… lo que yo estaba sintiendo se mezclo con lo que yo quería que tú sintieses. ¿Entiendes?
- Si… Es decir, ese día sentí lo que yo sentía, lo que tú querías que yo sintiese y lo que tú sentías. Normal que casi me desmayara- dije sonriendo- Justin… ¿entonces tú también te enamoraste cuando nos conocimos?
- Por supuesto, me llamaste la atención cuando nos chocamos en la entrada, revolucionaste mis sentimientos cuando te vi en la misma habitación y me enamoré cuando probé tu sangre y supe que sentías lo que yo sentía. Cuando supe que me querías, me enamoré de ti… Ya que no me querías como todas las demás, tu me querías de una forma especial, me mirabas con una mirada como nadie en todos mis años de vida me había mirado.
- Mi sangre te enamoró….
- No, no fue tu sangre, fue lo que sentí cuando la probé.
Miré a Justin, observé su perfección y sonreí, sentía cosquillas en mi barriga y de repente lo controlaba lo que dije.
- Lucinda me ha contado como tenéis sexo.
Justin evitó mi mirada y si pudiera sonrojase, supe que se hubiera sonrojado.
- Ah- fue lo único que supo decir.
- Y quiero, quiero hacerlo Justin.
- Candy…- me miró.
- Confió en ti Justin, sé que no me va a pasar nada.
- No quería decirte eso Justin… Los vampiros podemos beber sangre de dos formas diferentes… Solo dándole la importancia de comer o en cambio, si queremos, podemos sentir lo que la gente siente a través de su sangre. Cuando chupé tu sangre, no era para alimentarme, supe que lo sentías y tú… si llegamos a ese punto y tú pruebas mi sangre, sabrás lo que siento y sentí. Y te aviso que no es todo bonito. Además, estaremos conectados de por vida…
- Ahora lo quiero aun más.
- Candy…
- Justin, te quiero y si de esa forma estaremos más conectados estoy preparada, Justin… Quiero hacer el amor vampiro contigo.
- Oh, por favor- Justin echó su cabeza hacía atrás- Lo dices como si fuera una postura.
Me subí a las piernas de él, le besé el cuello. Estaba nerviosa, era virgen y le iba a dar lo más preciado que tenía a un vampiro, pero le quería y él me quería, eso era lo único que me importaba.
- Vamos Justin… sé que me deseas- le susurré al oído- sé que quieres mi sangre.
Entonces estiré mi cuello y pasé mi mano sobre él, Justin me miró y tuvo que tragar saliva, sus manos apretaron mi cintura y gemí. Pasé mis manos sobre su cabello y le besé en los labios, mordiendo uno de ellos. Entonces Justin me agarró fuertemente, desesperadamente.
- Vamos a mi habitación- me susurró.
Continuará...
JUJUJUJUJUJUJUJUJU, pedazo maratón, ¿y el final? BUF. ¿Qué pasará? ¿Qué pasará? ¿Lo harán? Vosotros no lo sabéis pero yo si e.e Ocno.¡Mañana vuelvo a la escuela! ¡Se me acaba lo bueno! Y bueno...Espero poder subir pronto, pero no prometo nada, el lunes escribiré y espero subir cuando estén los comentarios.La novela se va a ir acabando... poco a poco... ¡Llegamos a los 212 comentarios! Oh God, es lo mejor que me podía pasar, muchas gracias jhevhyhvtyvtehyvhjtvyr
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Muchas gracias por leer y comentar. Os quiero.
- 245 days ago via site
1,561
Novela: You changed my world.
Capítulo: 25 (4/5)
Fuimos a la parte trasera de la residencia, donde había mesas de maderas. Julie estaba tranquila, totalmente lo opuesto a mí. Tenía una cosa más que añadir a lo de "Mi novio era un vampiro, al igual que mi compañera de habitación" y mi mejor amiga una bruja, a lo mejor aquella chica de cabello casi blanco que esta caminando por el pasillo de dentro de la residencia de mármol blanco es un unicornio, ¿Quién sabe? Todo es posible.
- Siéntate- me dije Julie.
Estuve a punto de no hacerlo, estaba nerviosa y sentarme haría que me pusiera peor, pero acabé sentándome enfrente suya. Ella me miró, pero no pudo soportar mi mirada nerviosa ni cinco segundos.
- ¿Por qué me lo ocultaste?- ya que ella no parecía dispuesta a hablar, empecé yo.
- No sabía como decírtelo y mis padres me dijeron que no te lo dijera, que te dejara vivir tu vida sin saber la existencia de todo este mundo paranormal.
- Pero eres mi mejor amiga… Es como si me ocultarás casi la mitad de tu vida.
- Y lo hice…- admitió- Cuando tú creías que yo iba a natación al terminar las clases, no era así, iba a casa de mi abuela a que me diera clase de magia. Nací así, mis padres lo son y mis abuelos, toda mi familia… Ya que no se nos permite casarnos con humanos.
- Entonces, todo lo que creía saber de ti ¿es mentira?
- No, no, no, soy lesbiana y mi color favorito es el azul. Todo es verdad. Jamás te mentí… solo que no te decía la verdad.
- Eso es mentir Julie.
- - ella expulsó aire- Perdóname Candy, yo no quería.
- Ya esta hecho Julie, eso no sirve de nada… Pero tendrás una historia, cuéntamela.
Ella bajó su cabeza y la subió, cogió aire y empezó su historia mirando al cielo azul con unas cuantas nubes blancas.
- Desde pequeña soy bruja, nací así... No es como los vampiros ni nada, mis padres lo son y yo soy así, no es algo que pudiera elegir. Mis padres de pequeña me decían que era especial, pero que no podía decírselo a nadie. Pero vamos, aunque lo dijera ¿Quién me iba a creer? Nadie iba a creer a una niña de cinco años que decía que podía mover las cosas.
- ¿Solo puedes mover las cosas?- supe que era una tontería pero me vino a la cabeza.
- No, no, no. Puedo hacer más cosas…- ella me miro y se mordió el labio inferior, luego giró su cabeza viendo si había alguien.
Levantó su mano derecha y me apunto con el dedo derecho, dijo unas palabras que no entendí. Después de unos segundos, bajó la mano y me sonrió.
- ¿Qué?- pregunté.
- Tu pelo.
Rápidamente me toqué el cabello, no estaba mojado, estaba como si acabara de salir de una peluquería: seco, peinado y liso. Además estaba sedoso.
- ¿Cómo….? Oh, Dios. Es alucinante.
- Lo sé…
- Jamás te secas el pelo- le dije todavía tocando mi cabello.
- Jamás, además, así no me estropeo el pelo.
Tuve que reír un poco, porque me había hecho gracia, pero luego volví a ponerme seria.
- Sigue con la historia.
- Cuando crecí y cumplí mis 10 años, mis padres me contaron que era una bruja, que por eso era especial, que podía hacer, ver y sentir cosas que los demás no podían. Me dijeron que tenía que mudarme a un internado de brujas, para aprender cosas, para saber controlar mis poderes y como poder utilizarlos. No supe que decirles, tenía 10 años y lo único en lo que pensaba era que quería estar con mis padres. Ellos notaron mi cara y me dijeron que no me iban a forzar, que me dejarían unos años más… Tres años, a los 13 años me lo volverían a decir. Entonces ese verano te conocí a ti, sabes que mi familia participa en la feria, es una caseta para leerte la mano y cosas de esas. Cuando te conocí a ti, fue lo mejor que me pasó, estaba feliz contigo y podía ser yo misma, ya que me había criado entre brujos y mi parte de humana estaba desapareciendo. Entonces me negué, no quería ir a la escuela de brujos, les dije que iría a casa de la abuela para estudiar allí. Ellos aceptaron, pero me hicieron prometerle que no le diría a nadie quien era.
- ¿Te quedaste por mi?
- Por ti haría de todo Candy, eres mi mejor amiga y siempre lo serás. Me dolía no decírtelo, pero se lo había prometido a mis padres. Por favor Candy, que no cambie nada entre nosotros, no quiero perderte.
Miré a mi amiga a los ojos, estaban brillosos y amenazaban con derramar lágrimas, entonces le levanté, fui hacia Julie, lancé mis brazos hacía ella y la abrace.
- No me va a perder cielo, eres mi mejor amiga- puse mi cabeza en su cuello, ella retenía las lágrimas- Venga, no llores.
Ella se apartó de mi , tenía los ojos cerrados y cuando los abrió no había pruebas de que hubiera llorado, el maquillaje estaba perfecto y no tenía los ojos rojos.
- ¿Pero que mier…? Jo, no vale, yo también quiero.
Entonces las dos reímos, como siempre.
- Son cosas buenas que tenemos…
- ¿Hay más brujas aquí?- le pregunté mientras miraba a mi alrededor y me senté a su lado.
- Claro, muchas más.
- ¡Venga ya! A ver si al final voy a ser yo la única humana aquí.
- -ella sonrió- No, no lo eres.
- ¿Y como supiste que Justin y Lucinda eran vampiros?
- Huelen a muerte…- vio mi cara y sonrió- No es que huelan a muertos, es raro… Puedo notar su inmortalidad.- ella se encogió de hombros.
- ¿Y como reconoces a las brujas?
- Mira- ella apartó el cabello de su oreja izquierda, entonces pude ver una marca negra, justo detrás de la oreja arriba, en su cabeza. Era como unos fuegos artificiales en negro, de un punto salían pequeñas líneas para cualquier lado, era como un tatuaje, pero entonces supe que era una marca de brujas-. Los tenemos todos los brujos, no hay un lugar exacto, hay gente que la tiene en la muñeca, en el bazo, en el tobillo, en la barriga. Yo me alegro de tenerlo ahí y que sea tan chico.
- Es bonito, parece un tatuaje- dije sonriendo.
Ella dejó caer de nuevo su cabello, me miró y sonrió sin enseñarme los dientes.
- No estés mal, Julie, sé que si por ti hubiera sido, me lo hubieras contado nada más que nos hubiéramos conocido.
Ella asintió con la cabeza, luego su cara cambió, sonrió picara.
- Ahora dime, como te fue con Justin- subió una de sus cejas.
Entonces reí, soltando todo lo que tenía dentro, relajándome.
- Es perfecto, es- suspiré- es mi novio… y lo quiero.
- Es un vampiro- me recordó ella.
- Lo sé.
- Es inmortal, bebe sangre.
- Lo sé, lo sé.
- Le haces feliz y… ¿te hace feliz?
- Mucho.
- Entonces listo, no voy a decir nada más, espero que seas feliz con él cielo.
La volví a abrazar, supe que no le gustaba que su mejor amiga saliera con un vampiro, pero no había nada que hacer. Yo no elijo quien me roba el corazón.
Continuará...
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189
Novela: You changed my world.
Capítulo: 24 (3/5)
Al día siguiente cuando fuimos a ducharnos Lucinda y yo, no podía dejar de mirar a la gente que me rodeaba preguntándome si también eran vampiros. Luci lo había notado y se había reído. Las duchas eran independientes, cada una tenía una cortina para tapar la ducha de un blanco opaco. La ducha me sentó mejor que nada, fue como si se aclarara todo, como si ese nudo que tenía en mi mente se hubiera desecho.
Mi novio era un vampiro, al igual que mi compañera de habitación.
¿Quién no ha soñado alguna vez con conocer alguien así, o a un hombre lobo, un hada o a una bruja?. Yo por lo menos, me pasaba las tardes cuando era pequeña soñando con esas cosas, pero jamás pensé que pudieran suceder. Lucinda y yo salimos a la vez de la ducha. Lucinda tenía su cuerpo cubierto por una toalla blanca, igual que yo, pero aun así… Pude ver como era perfecta, largas y blancas piernas, delgada y una cara de muñeca. Me pude avergonzar un poco de mi cuerpo, pero ella era una vampira, no podía hacer nada contra eso. Lucinda miró que no hubiera nadie en el baño y luego habló.
- Todavía me sorprende que no lo supieras de antes.
- A mi no, es decir… Jamás pensé que podíais ser algo sobre natural.
- Ya… pero, ¿tú amiga no te lo dijo?
- ¿Quién?
- Creo que era… ¿Julie? Si, ella.
Por unos segundos me quedé en blanco, ¿por qué iba ella a saber eso?
- Julie no sabe nada.
- Claro que lo sabe- Lucinda con una toalla removió su cabello pelirrojo- Las brujas detectan a los vampiros, igual que nosotros las notamos.
- ¿Bruja? – me empecé a reír- Venga ya.
Lucinda me miró y maldecía en susurros.
- No me digas que ella no te había dicho que… Soy una bocaza.
- Julie… Mi mejor amiga es una… ¿bruja? ¿Las brujas existen? Eso es imposible.
- Candy… Soy un vampiro, algo que para ti días atrás era algo imposible.
- Pero es que…- me agarré al lavamanos que tenía delante- Julie es tan normal, no puede ser.
- Claro que es normal, a ella no le salen colmillos ni bebe sangre, ella hace conjuros y cosas variadas… No sé mucho de las brujas.
Cogí aire y fui al vestidor, para ponerme la ropa que me había traído. Me había sorprendido, claro esta, pero me había dolido… Me había dolido que no me lo dijese antes, que no confiara en mi tanto como para decirme que es una bruja, yo creía que no había secretos entre nosotras, al parecer me equivocaba.
Cuando salí vestida y con mi melena oscura como la noche mojada, Lucinda ya estaba impecable esperándome.
- Creo que tengo que ir a hablar con Julie.
- Dile que yo creía que se lo habías dicho… No quiero peleas entre brujas y vampiros este año.
- Descuida, no te voy a meter en problemas. Me ha defraudado mucho, yo creía que…
No pude más, estaba a punto de llorar. Todo el mundo me ocultaba algo y estaba harta, ¿acaso no podían confiar en mí? Abrí la puerta del servicio de chicas de un golpe, enfadada. Vi una imagen borrosa y luego noté como me abrazaban por la cintura.
- Lucinda, ¿qué le has hecho ya?- dijo Justin en mi oído-. Si es que sabía que los celos iban a salir cuando menos me lo esperase.
Lucinda estaba en la puerta, cruzada de brazos negando con la cabeza.
- Se acaba de enterar de que su amiga es una bruja.
- Mira que no te podías callar la boca- Justin me besó el cuello, en sus brazos todo mi enfado se había esfumado.
- Yo creía que ella lo sabía… No es mi culpa.
- No lo es, tranquila- le dije a Lucinda- Buenos días- dije doblando mi cabeza para encontrarme con los labios de Justin.
Fue un beso dulce y lento, me encantó. Me había olvidado por completo de qué iba a hacer, con Justin todo eran alegrías. Me giré completamente para estar enfrente de Justin, cara a cara. Él puso una de sus manos en mi cintura, tocando el polito blanco que me acababa de poner, con su otra mano toco mi cabellera todavía mojada, se me había olvidado secármela. Yo cruce mis manos en su nuca.
- Sabéis que existen cuartos y eso ¿no? Por favor… Todo el mundo os esta mirando- escuché decir a Lucinda.
Agache mi cabeza avergonzada, fui a apartarme, pero Justin puso sus manos en mi trasero atrayéndome a él.
- Pues que miren. Tú, si tú, ¿qué miras tanto? Lo siento, pero ella es mía.
Yo tuve que esconder mi cara en el pecho de Justin para que nadie viera lo roja que estaba.
- Justin, Justin- dijo Lucinda.
Yo aparté mi cabeza de su pecho y lo miré.
- Tengo que hacer una cosa.
- A ver si lo adivino, ¿hablar con Julie?
Yo asentí con la cabeza.
- No sé porque me lo ocultó… Yo le contaba todo.
- ¿Le has dicho que soy un vampiro?
- No, pero… porque… - me callé- Luego nos vemos. Adiós Luci.
Ella se despidió con una sonrisa y se fue junto a Justin. Yo me iba a secar mi cabello, pero pasé de ello, tenía cosas más importantes que hacer. Cruce la residencia hasta llegar a el comedor, donde supuse que estaba Julie… No me equivocaba, allí estaba ella junto a su compañera de habitación, las dos reis inocentes. Cuando llegué a la mesa, puse mis dos manos sobre ella.
- Hola- dije seria, pero sonriendo- ¿Podemos hablar?- dije mirando a Julie.
- Habla- dijo ella animada.
- A sola…. Lo siendo Melinda, no es por nada.
- Ah, no te preocupes Candy, lo entiendo. Luego nos vemos Ju.
Melinda se levantó, llevándose su bandeja con ella y yo me senté en su sitio.
- ¿Ju?- le pregunte.
Julia se encogió de hombros.
- ¿Qué pasa? ¿A qué viene esa seriedad? Ah, lo sé, lo siento, no te he preguntado como te fue con Justin… Iba a ir ahora a tu habitación.
- No es eso Julie.
- ¿Entonces que es?
Miré a mí alrededor, nadie nos miraba, cada uno estaba atento a sus cosas.
- ¿Cuándo me ibas a decir que eres una bruja? ¿Qué estabas esperando a mi cumpleaños para que cuando me dieras el regalo me dijeras: “Ey Candy, felicidades, por cierto soy una bruja”?
Julie me miró, ni ella misma sabía que cara poner.
- ¿Quién te lo ha dicho?
- Eso no importa Julie, la cosa es que creía que nos contábamos todo… Pero al parecer si tuviste tiempo para decirme que eras lesbiana pero no para decirme que haces magia.
- No es tan fácil Candy, yo…
- Cuéntamelo todo o no podré volver a confiar en ti… Julie, no de la misma forma que antes.
- Ven conmigo- dijo mientras me extendía la mano.
La miré y negué su mano, le levanté, la acompañé a que dejara la bandeja y luego salimos del comedor.
Continuará...
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192
Novela: You changed my world.
Capítulo: 23 (2/5)
Yo estaba corriendo, no sabía ni hacia donde ni por qué lo hacía. Sentía como las ramas de unos árboles me daban en mis manos cuando intentaba apartarlas. Entonces miré atrás y corrí aun más, oí pasos detrás de mi, notaba como alguien iba detrás de mi. En ese momento supe que huía, huía de algo y que yo misma ya daba por perdida esta huida. Me paré, el aire removía mi cabello y entonces supe que esa persona estaba detrás de mi.
Y así fue.
Me cogió por atrás, me tiró al suelo, mi cabeza se choco con una piedra y por poco perdí el conocimiento, yo gritaba pero era como si nadie pudiera oírme. No podía ver quien me tenía atrapada y tampoco sabía que quería de mi, pero yo me encontraba llorando y gritando. Entonces algo afilado brilló y escuché un gruñido. Acercó aun más su cabeza a mi cuello, sentí algo afilado y entonces me despertaron.
- ¡Candy! ¡Candy!- alguien gritaba mi nombre.
Rápidamente me senté en la cama, con la respiración agitada y sudando como si hiciera 40 grados en la habitación y yo llevara un gran jersey de lana. Giré mi cabeza y Lucinda se encontraba de cuclillas delante de mi cama mirándome con preocupación, su mano avanzó poco a poco hasta que encontró la mía. No sé porque mi primer instinto fue quitar mi mano, pero su tacto gélido me sentía genial.
- ¿Estas bien? Estoy aquí, tranquila.
Colocó su otra mano en mi cara roja del mal rato que acababa de pasar.
- Si, estoy bien… Es solo una pesadilla.
- ¿Con vampiros?- ella sonrió intentando quitar seriedad al asunto, pero no lo consiguió.
- Exacto…
Lucinda se sentó en la cama, haciendo que yo encogiera un poco mis piernas.
- Sabes que nadie te va a hacer daño.
- Lo sé, si es una estupidez… Pero yo no controlo lo que sueño.
- Dicen que soñamos con el último pensamiento que tenemos antes de dormir. Nadie te va a culpar que hayas tenido una pesadilla con vampiros, te entiendo, no es algo fácil de asimilar incluso cuando eres una.
- Lucinda… ¿Cómo te convertiste?
Luci puso cara de que sabía que le iba a hacer esa pregunta, me sonrió de lado con su maraña de pelo rojizo rodeando su delicada cara de muñeca de porcelana.
- Mi historia no es como la de Justin que lo convirtieron porque el que lo convirtió creía que era demasiado valiente y fuerte como para morir, creyó que iba a ser un hombre de provecho… - Luci negó con la cabeza- Si ese hombre lo viera ahora se echaría las manos a la cabeza. Me da vergüenza contar mi historia, no estoy nada orgullosa de ella… Yo era prostituta de sangre.
- ¿Qué?
- En vez de dar mi cuerpo como las prostitutas normales, yo daba mi sangre. Hace mucho tiempo, cuando acaba de cumplir mis 18 fui a dar una vuelta con mis amigas, cuando unos chicos nos llamaron, nosotras nos reímos pero seguimos a delante… Eso no sirvió para nada, yo tropecé con mi vestido y uno me cogió. Mis amigas ni se enteraron que no estaba con ellas, bueno, es razonable ya que solo nos juntábamos porque nuestras familias eran de dinero. El chico me miró con pena, yo no sabía que pasaba, pero me metió en un local lleno de gente, yo podría haber gritado o algo, pero me sentía aturdida. Atrás escuchaba las voces de sus amigos, algunos se reían. La mano del chico me apretaba en mi muñeca y al final llegamos a unos sillones, el chico se sentó y luego me senté yo, sus amigos le decían cosas que yo no lograba entender ya que me sentía como en una nube… Entonces sucedió, me mordió y tu no lo recordarás, pero es la mejor sensación del mundo, sientes de todo y no quieres que el otro pare. Pero paró, sus amigos se reían y yo le suplicaba que lo volviera a hacer. Lo hizo de nuevo y así unas cinco veces seguidas. Me había vuelto adicta a los mordiscos de vampiro. Entonces me llevó a su casa separándonos de sus amigos, me dio comida a montones y me intentó explicar que sucedía, pero yo solo quería que me volviera a morder. Él me obligaba que comiera y me hizo escribir una carta a mis padres diciendo que me iba. Pasaron días y días. El chico me daba de comer y por mi insistencia me mordía, cuando sus amigos venían a su casa me mordía con más pasión y dejándome sin aliento y con todos los sentimientos volando por mi cuerpo. Deje de comer, a mi solo me importaba que me mordiera y hasta algunas veces él dejaba que probara su sangre, eso era mejor todavía. Habrían pasado dos semanas o cosa así, yo no sabía nada, estaba tirada en la cama cubierta con una sabana, estaba pálida y tan delgada como un palo. El chico empezó a destruir todas las cosas de su casa, vino a mi y me dijo que lo había hecho todo por intentar caer bien a sus amigos, pero que lo habían dejado tirado y que se sentía mal por mi. Yo solo le acaricié la cara y le ofrecí mi cuello lleno de pequeños pinchazos. Me acuerdo que sus últimas palabras suyas mientras yo seguía siendo humana fueron “Lo hago por tu bien, si no hago esto, acabarás muriendo” Entonces me mató, luego reviví siendo vampira.
Yo me quedé mirándola, no tuvo tiempo de despedirse de sus padres, jamás pensó en tener esa vida, esta así por que un estúpido quiso impresionar a unos chicos. No me salió otra cosa, abrí mis brazos de par en par y la abracé.
- Espero que luego matarás a ese chico.
- No pude- dijo Luci mientras se separaba de mi- No sé como explicártelo, es simplemente que no puedo. Él me convirtió y tengo una relación con él que jamás podría explicártelo con palabras, es algo como adoración y respeto. Tenemos nuestros cuerpos conectados, si algo me pasará a mi… él lo notaría y lo mismo al revés.
Entonces un pensamiento me vino a la cabeza.
- ¿Michael te convirtió? Me acuerdo que aquel día que casi me atacas, dijiste que Michael estaba a puno de venir, es porque sabías que él iba a sentir que me ibas a morder, ¿cierto?
- Exacto, eres lista ¡eh!-me sonrió- Por cierto… Perdóname por eso ¿vale? Cometí una locura este año. Siempre ponen a los humanos con humanos y a los vampiros con vampiros… Pero siempre puedes elegir si quieres tener a un humano como compañero y yo este año quise probar… Estaba harta de esos bichos, se creen superiores porque son inmortales y pueden controlar a las personas.
- ¿Controlar a las personas? – pregunto.
- Esa pregunta te la dejo para que se la hagas a Justin, él sabe mucho más sobre eso que yo.
- Me estas diciendo que…
- No voy a decir nada Candy- dijo mientras se levantaba de mi cama e iba a la suya.
- ¿Dormís?
Lucinda se encogió de hombros.
- No nos sirve para nada pero podemos dormir, no recuperamos fuerzas y tampoco descansamos. Es algo parecido como si te quedases de pie con los ojos cerrados. No consigues nada… Solo estas con los ojos cerrados. Así que puedo estar toda mi inmortal vida sin dormir que no me va a pasar nada, pero me gusta dormir… es como si fuera mi momento mortal.
Yo le sonreí desde mi cama, entonces se me encendió la bombilla en la cabeza.
- Lucinda… - de repente mis mejillas se pusieron rojas, no había hablado con nadie sobre eso.
- Uy, uy, ¿qué pasa? ¿Por qué estas tan nerviosa?
Noté como Lucinda se ponía algo intranquila por el latido acelerado de mi corazón, así que intenté tranquilizarme y hablar sobre ese tema con soltura.
- Justin me dijo que hablara sobre el tema del… del… del sexo contigo.
Lucinda como una niña pequeña se llevo una mano a la boca y soltó unas pequeñas carcajadas.
- ¿Y como llegasteis a ese tema?... No, mira, mejor no me lo digas.- sonrió- No es difícil, es muy sencillo. A ver, somos vampiros y cuando nos convirtieron nos olvidamos de todo y solo queremos sangre, ya que la sangre es lo superior a todo para nosotros. Puedes ponerme a elegir entre algo que me guste mucho y sangre que elegiría la sangre. Eso es una de las peores cosas de convertirte… Bueno, donde íbamos… Por ejemplo, si a un vampiro le pones a elegir entre el sexo y la sangre, elige la sangre. No hay nada comparable con el sentimiento que sentimos al chupar sangre. Así que nuestro “sexo” es diferente, para nosotros hacer el amor es chupar sangre y dar sangre. Es difícil y sencillo a vez. Sobretodo si lo haces con un humano, si por ejemplo a ti te chuparan tú sentirías placer y la otra persona también, además si el vampiro te da de su sangre sería algo ya explosivo. Jamás olvidarías ese momento y sobrepasaría a cualquier momento de sexo que recuerdes. Eso tampoco quiere decir que si hacemos el amor corriente no sintamos nada, pero si ya hemos probado lo otro, eso se nos queda corto. Cuando Justin te chupo en el bosque fue tan poco y te dejó tan exhausta que no te acuerdas de nada.
Me quedé en silencio intentando asimilar lo que me había dicho, tragué saliva forzadamente porque era como si asimilara todo y bajara la información.
- Es decir… Que si quiero dar placer a Justin tengo que darle mi sangre.
- Exacto, pero jamás se la vas a dar y menos a Justin, que es un salido y no sabes si podría parar.
- Pero…
- No Candy, no. Si queréis follar como los humanos vale, pero no lo hagas como los vampiros, es algo muy peligroso. Y que ni se te pase por la cabeza hacerlo para hacer feliz a Justin. Si él te quiere de verdad tampoco te dejará hacerlo. Y ahora duerme, que son muchas cosas para un día.
No me dejó ni rechistar, se metió entre sus sabanas dándome la espalda. Yo hice lo mismo y suspiré, se me había ido el sueño y eso era malo, ahora me quedaría toda la noche pensando en todo lo que me ha pasado hoy, dándole vueltas a todo.
Continuará...
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170
Novela: You changed my world.
Capítulo: 22 (1/5)
Ninguno teníamos ganas de ir de nuevo a la residencia, nos encontrábamos de nuevo en el mantel de cuadros rodeados de velas, algunas ya apagadas por la poca brisa que corría y hacía sonar las ramas de los árboles. Yo me encontraba tumbada y Justin a mi lado sentado, tirando pequeñas piedrecitas que encontraba a nuestro alrededor al río.
Observé detenidamente su perfil, tenía la barbilla levantada y los labios relajados, una de sus manos estaba sobre mi cabeza y la otra tiraba piedras. Vino una brisa más fría de lo normal y mi cuerpo se estremeció, Justin giró su cabeza para mirarme.
- Estoy bien- dije antes de que pudiera decir algo.
- ¿Quieres mi jersey?
- Pero vas a tener fri…- me callé y me toqué la frente con los dedos de mi mano derecha- Cierto, los vampiros no tienen frío.
Justin sonrió de lado y llevó sus manos al filo de su jersey para quitárselo. Empezó a quitárselo, dejando a la vista parte de su torso y luego todo su pecho, me tuve que morder el labio para no expulsar un gemido al ver su cuerpo perfecto bajo la luz de las velas.
- Aun que no es justo que yo me quite ropa y tú te pongas más- dijo sonriendo y elevando una de sus cejas, luego me lo tiró a la cabeza- Anda póntelo no vaya a ser que te resfríes.
Yo me senté y me puse con cuidado el jersey de Justin, mientras me lo ponía aproveche para oler ese aroma de perfume mezclado con cigarros, que extrañamente quedaba perfecto. Cuando logré ponérmelo pasé la mano sobre mi cola y la saqué. Justin se había echado un poco hacía atrás, apoyando las palmas de sus manos en el mantel para no tumbarse del todo. Lo había hecho para provocar, que lo sé yo. Desde donde yo estaba podía ver perfectamente sus abdominales delicadamente marcados, su pecho blanco y perfecto. Ahora me empezaba a sobrar la ropa.
- Por favor, los adolescentes de ahora solo sabéis pensar en una cosa, ¡eh!- dijo Justin medio riéndose.
Yo me sonroje, doble mi cabeza y jugueteé con uno de los mechones que quedaban fuera de mi coleta. De repente sentí como si me empujaran y cuando me quise dar cuenta, Justin estaba sobre mí, con una mano en el mantel para no poner todo su peso sobre mí. Fue directamente a mi mandíbula y me dio pequeños besos.
- ¿Y los vampiros no?- dije riéndome.
Justin puso su cara sobre mi y pude ver como había puesto cara de enfadado con el ceño fruncido. Puso sus rodillas a cada lado de mi cintura y con sus manos me agarro mis muñecas y la puso sobre el mantel a la altura de mi cabeza. Apoyó su frente sobre la mía y sonrió. Besó mi nariz y luego bajo a mi boca, yo subí mi cabeza para acercar mis labios más.
Justin se dejó llevar y soltó mis manos, yo logré incorporarme y agarrarle la cabeza a Justin, este se sentó en el mantel y yo me coloqué encima de sus piernas. Justin me arrancó la gomilla que agarraba mi cabello y noté como volvía a estar suelto.
- Mucho mejor- me susurró sonriendo.
Yo solo le sonreí y seguí besándole. Movíamos nuestros cuerpos como si tuviéramos convulsiones, pero no era eso, es solo que intentábamos estar lo más cerca posible lo uno del otro. Los besos habían aumentado de nivel, ya no eran besos simples, se escuchaban gemidos y Justin tenía apoyada una mano en mi cintura por dentro de mis capas de ropa.
Yo moví mi cintura para acercarme más a Justin, esté tragó saliva y yo lo besé con más brusquedad, es que joder, besaba tan bien. Me desvié de su boca y fui a su oreja, mordiendo el lóbulo y luego bajé para su mandíbula, terminando en su cuello pegando un pequeño mordisco él rió y luego gimió.
Ya que notaba que Justin no me quitaba ninguna camiseta, decidí hacerlo yo, fui a quitarme su jersey que aparte ya me empezaba a sobrar, pero sus manos me detuvieron. Lo miré a los ojos dudosos, Justin tenía su pelo revuelto y estaba sofocado por mi culpa, aunque no sé si los vampiros puedes estar sofocados.
- ¿Por qué no?- dije susurrándole en los labios.
- Me da cosa hablar contigo sobre este tema- rio adorablemente en mis labios- dile a Lucinda que te cuente.
- Pero…
Justin subió uno de sus dedos y lo puso en mis labios, callándome.
- Vayamos ya a la residencia, hemos estado mucho tiempo solos, Lucinda y los demás estarán preocupados.
- ¿Los demás?- pregunte, intentando que mi excitación bajara.
- Tuve que hablar con los vampiros más adultos y cercanos a mi para preguntar si te lo podía decir.
- ¿Qué te dijeron?
Justin se levantó y me tendió la mano, yo se la agarré.
- Que si yo creía que era lo correcto que lo hiciera, pero que si pasa algo que no les gusta, me meten en una hoguera- Justin la ver mi cara de pánico se rió- No me han dicho eso, pero mejor no tentemos a la suerte.
Justin fue apagando una a una todas las velas que rodeaban el mantel, mientras yo lo doblaba. Cuando ya no quedó ni una vela encendida, la noche me consumió y me cegó.
- ¿Justin? ¿Dónde estas? No veo nada.
No escuchaba nada, temía que Justin se hubiera ido creyendo que iba con él, no me gustaba la oscuridad y menos si estaba sola. Me empecé a poner nerviosa, pero unas manos me agarraron por atrás.
- Aquí estoy cielo, jamás te dejaría sola- dijo en mi oído besando mi cuello.
- Lo he pasado fatal.
- Lo he notado- noté una mano de Justin justo donde mi corazón latía fuertemente.
Yo sonreí y volví a notar como Justin me elevaba del suelo. Volví a enrollar su cuello con mis manos y apoyé mi cabeza en su pecho, ahora me di cuenta de que nada latí ahí dentro, que el corazón de Justin estaba parado, por un momento me asusto, pero me tranquilicé, me tenía que acostumbrar a tantas cosas.
Volvió a correr, hasta por un momento sentí que volábamos, pero no, sentía las piernas de Justin tocar el suelo lleno de hojas e hiervas. No sé en que momento pasó, pero mis ojos empezaron a cerrarse cada vez más, hasta que se cerraron por completo y me dormí en los brazos de Justin.
- Shh, esta dormida- escuché una voz a lo lejos.
- Dámela.
Noté como mi cuerpo se movía y pasaba a otro lado, rápidamente me volví a acurrucar en otros brazos.
- ¿Todo bien?- escuché la voz de una mujer, no oí respuestas pero la mujer siguió- Me alegro, por una vez no la has cagado.
- Déjala en la cama que duerma… Mañana me pasaré.
- No, no, joder, ahora te tendré más por aquí.
- No te quejes que sé que te encanta.
- Vete.
- Adiós.
Hubo un segundo que hizo que me volviera a quedar más dormida, pero luego una puerta se cerró. Sentí algo blando debajo de mi cuerpo, era mi cama, me taparon con algo y volví a dormirme.
Continuará...
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Novela: You changed my world.
Capítulo: 21
Tragué saliva y miré a Justin. Me sorprendí a mi misma al notar que nada había cambiado, aquello era lo que me faltaba, esa era la explicación de por qué Justin era tan perfecto, ahora todo estaba más claro. Lo quería, lo amaba y nada había cambiado. Había confiado en mi contándome su secreto más oscuro y esa era la mayor muestra de amor que me podía dar.
- No ha cambiado nada Justin, te sigo queriendo igual que hace dos minutos atrás. Lo único que ha cambiado es que ahora veo las cosas más claras, ahora cuadra todo. Y no quiero que me dejes, no sé que haría yo ahora sin tu tacto.
Entonces se abalanzo sobre mí, juntando nuestros labios fuertemente. Noté en mi espalda el mantel y debajo de él las hojas. Justin con una mano me agarraba la cara y la otra la tenía en el suelo para no poner todo el peso sobre mí. Puse mis manos sobre su cuello y disfruté del beso. Me besaba con pasión y lentamente, besó mis labios por separado. Tenía cosquillas en la barriga pero ahora solo quería besarle, levanté mi pierna y la puse encima de él, para acércalo más a mi, quería notar su cuerpo. Justin me beso por última vez y se separó con cuidado. Yo gemí desaprobando lo que acababa de hacer. Justin volvió a su posición normal.
- No es que quiera dejar de besarte, es solo que tendrás muchas preguntas- dijo sonriéndome.
- Pueden esperar a mañana.
Le dije mientras me colocaba lentamente encima de sus piernas y le rodeaba de nuevo el cuello, besando sus labios. Justin gimió y me separó de él.
- No lo hagas más difícil, Candy.
- Jo, bueno, venga- me crucé de brazos y me senté a su lado- Lucinda es un vampiro también ¿a qué si?
- La mayoría de la residencia lo es.
- ¿Y eso?- pregunté quitando las manos de mi pecho- ¿qué hacéis en una residencia de humanos?
- Es al revés. Es una residencia de vampiros, pero cada verano se acoge a humanos para que aprendamos a vivir con ellos.
- Que escalofriante- dije fingiendo que me daba un escalofrío, luego le saqué la lengua para que dejara de estar tenso - ¿Cómo es que puede salir a la luz del sol? No te he visto mucho, pero has estado bajo el sol y no te has quemado y tampoco has brillado.
- Candy, que no soy Edward - se empezó a reír- Todo eso es mentira, podemos estar bajo el sol pero nos debilita mucho, nos sentimos cansados y hace que necesitemos beber antes.
- ¿Sa…Sangre?- pregunté- ¿De donde la sacas?
- Si, sangre. ¿Sabes el edificio de plástico que hay al lado de la residencia?- cuando asentí él siguió- Eso es como vuestro comedor, vamos allí cada vez que necesitamos beber y ahí unas personas que van controlando lo que bebemos, para que nadie se pase y tampoco deje de beber. La mayoría bebemos sangre de animales, salvo un día al año que roban sangre humana de un hospital cercano, es increíble… esta mil veces mejor que la sangre de animal, pero prefiero la de animal… Me siento mejor, si se puede decir, cuando la bebo.
Acaricie la mano de Justin, sonriéndole, él solo respiró forzadamente y me miró.
- ¿Cuánto años tienes?- pregunte- Me pica al curiosidad.
- Dieciocho- dijo mirándome de reojo.
- No digo eso, digo que cuanto hace que te… ¿convirtieron?
- No te lo voy a decir, no quiero que te sientas intimidada y no insista, no te lo voy a decir.
- Eso es injusto- dije cruzándome de brazos.
- Venga, no te enfades ¿la última pregunta?
Era la última y tenía que hacerla en condiciones, me comí la cabeza por unos segundos pensando que es lo que necesitaba saber ahora mismo.
- ¿Quién es Rubén? ¿Por qué no os cae bien?
- Es novato en esto… Llevara un año o menos y es como todos al principio, solo quiere juguetear y bebe sangre humana.
- Espera… ¿es vampiro también? Si esta moreno…
- Es porque se alimenta de sangre fresca muy seguido, por eso no me fío de él.
Me dio un escalofrío, estuve a punto de besar a un vampiro que quizás solo me quería por mi sangre. Ahora todo cambiaba.
- ¿Es solo eso?- pregunte.
- Claro –me sonrió y quitó su mirada de mi demasiado rápido...- ¿Te apetece dar una vuelta?- dijo Justin mientras se levantaba.
- ¿Te puedo hacer una última pregunta?
- Candy…- dijo Justin.
- No tiene que ver con eso- dije levantándome- necesito saberlo, ¿qué es lo que somos? ¿Amigos? ¿Amigos que se besan? ¿Novios?
Ahora estaba enfrente de Justin, nos rodeaba la luz de las velas y podía oír como el río se movía detrás de nosotros. Justin me agarró de la cintura, acercándome a su cara, me encantaba tenerlo tan cerca aunque todo mi cuerpo se descompusiera por dentro.
- Candy ¿te gustaría se mi novia? En todos años de mi vida, jamás he encontrado a alguien como tú. Cuando estoy a tú lado me olvido de la bestia que soy, me olvido de todo lo que he podido hacer y lo que podría pasar, porque cuando estamos tú y yo eso es lo único que me importa, no me importa nada más, solo tú y yo, nosotros. Tú haces que me sienta humano, que me sienta adolescente, que me sienta feliz.
- Justin- dije mirándole a los ojos- no hacía falta ese discurso para convencerte. Te hubiera dicho que si solo con preguntármelo. No sé porque, nunca me había pasado, pero siento algo muy fuerte hacía ti y nada ni nadie podrá borrarlo y por su puesto que quiero ser tu novia.
Él colocó en su cara una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja. Su sonrisa era como ver el paraíso, encajaba de una forma tan perfecta en su cara. Fue acercado su cara a la mía poco a poco, luego solo nos separaba una fina capa de aire, Justin cerró los ojos y aspiró mi aroma, me hubiera deseado saber a que olía, por qué le gustaba tanto, pero mis labios ya estaban ocupados por los suyos. Mis manos se habían quedado pegadas a mi cuerpo por unos pero directamente fueron a su cara.
Justin elevó un poco mi cuerpo, sentí como todo se movía muy rápido a nuestro alrededor y luego sentí un árbol en mi espalda. No me molestó la rugosidad y lo molesto que podía llegar a ser, ahora yo solo quería besar sus labios. Nuestras caras se movían para encajar, él beso mis labios por separado, mordiendo con delicadeza. Mis manos bajaron de su cara a su pecho, tocando ese jersey, luego baje más y las desvié a su espalda. Metí una de mis manos por dentro, tocando su gélida espalda. Justin me gruñó en la boca, algo que me encantó, me entraron cosquillas por todo mi cuerpo, mi corazón latió más fuerte y ahora supe porque cada vez que pasaba eso, Justin me agarraba más fuerte, le encantaba que mi corazón latiera violentamente, él notaba como mi sangre fluía más rápido.
Metí mis dos manos bajo su jersey, ya nada nos separaba. Aparté mis labios de los de Justin e hice un camino de besos hasta llegar a su clavícula y seguido bajar a su cuello, él puso las manos en el tronco pegando un golpe, haciendo que el tronco temblara en mi espalda. Abrí los ojos de golpe, pero Justin seguía teniendo los suyos cerrados, pero aun así me sonrió. Rápidamente junté de nuevo nuestros labios, bese su sonrisa. Justin abrió los labios poco a poco y su lengua inspecciono mi boca jugo con la mía. Bajó sus labios por mi mejilla, dándome pequeños besos. Coloqué una de mis piernas por la parte trasera de una pierna de Justin. Él puso una de sus manos en el borde del cuello de mi camisa, la apartó delicadamente y me besó en el hombro. Gemí y tuve que girar mis manos para agarrarme del jersey de Justin. Él siguió con su camino de besos, empezó a bajar por mi pecho, por el escote que me había dejado a posta, para provocarle.
- Esto lo has hecho a malas, tu no sueles llevar escote.
- Quería provocarte- le susurré.
Justin cuando escuchó mi susurro me agarro la cintura con una de sus manos, colocó la otra en el otro lado y me impulsó hacía arriba, yo instintivamente rodeé su cintura con mis piernas.
- Pues enhorabuena Candy, usted si sabe como provocar a un hombre.
Rodeé su cuello con mis brazos y le miré a los ojos, él me miraba pícaro y yo sonreí mordiendo mi labio inferior.
- Aunque me provocarías incluso llevando un chanda de hace tres años. Tu sola presencia me provoca.
Besé la puta de su nariz, mientras sonreía. Estaba sintiendo mucho de golpe, lo que no había sentido nunca lo estaba sintiendo ahora y era por un vampiro, muy morboso. Llevé las manos a su cabello, sintiendo lo suave que era.
- ¿Sabes que eres perfecto?- le dije sonriendo, colocando mi frente con la suya.
- ¿Y tú sabes que eres perfectamente perfecta?
- Eso lo seré para ti.
- Mejor, porque no quiero que lo seas para nadie más. Ahora eres mía.
- Eso suena muy posesivo- dije poniendo una mueca en mi cara.
- No es posesivo es realista, no quiero que nadie toque a mi vida.
- ¿A tu vida?
- Si, ahora tú eres mi vida.
Besé de nuevo sus labios, detenidamente, era un besos de esos que calificas como un beso de amor, era un beso en el cual yo sentía lo que Justin sentía por mi, era como si cada vez que sus labios tocaran los míos me susurrara un te quiero.
- No te merezco Justin.
- Yo soy quien no te merece, eres un ángel caído del cielo, eres esa persona que estuve esperando toda mi vida y que nunca llegaba.
- Perdóname por la tardanza, mis padres quizás me hicieron muy tarde.
- Les comprendo, crear la perfección no habrá tenido que ser fácil.
Entonces me reí por no llorar, soy muy sentimental y estoy poniendo todas mis fuerzas por no llorar a lágrima viva. Apoyé mi cabeza en su hombro y le abracé, cerré los ojos y dejé que la noche nos envolviera, dejé que el tiempo pasara, ahora nada me importa… lo tenia a él y nada podía ir mal.
Continuará....
Que capítulo tan rwhtvhjrtvrtcetecjctycthchjectjcwyhjt adorable. Perdonad por la tardanza pero estoy tan ocupada estos días que se me hace difícil subir.
Para maratón:
3 capítulos con 180 comentarios.
5 capítulos con 200 comentarios.
Os dejo hasta el miércoles, jueves o viernes.
En el siguiente capítulo:
- Aun que no es justo que yo me quite ropa y tú te pongas más- dijo sonriendo y elevando una de sus cejas, luego me lo tiró a la cabeza- Anda póntelo no vaya a ser que te resfríes.
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- ¿Por qué no?- dije susurrándole en los labios.
- Me da cosa hablar contigo sobre este tema- rio adorablemente en mis labios- dile a Lucinda que te cuente.
165 comentarios.
DIOS, DIOS, DIOS. Llegamos a los 190 comentarios en el anterior capítulo, no sabéis lo que eso significa para mi :'')
- 252 days ago via site
2,211
Novela: You changed my world.
Capítulo: 20
No habían pasado ni 10 minutos cuando noté que todo volvía a la normalidad, nos habíamos parado bruscamente, bueno mejor dicho, Justin se había parado bruscamente, por un momento sentía que nos estamparíamos contra él suelo, pero él lo tenía todo bajo control, normal, era Justin.
- Ahora te voy a bajar al suelo.
- De acuerdo- susurré.
Noté como el cuerpo de Justin bajaba para depositarme al suelo con delicadeza. Cuando puse mis pies en el suelo, noté como unas hojas crujían al notar mi peso. Estábamos en un bosque, como había dicho Julie. En los brazos de Justin se estaba muy cómoda, pero sabía que no me podía quedar ahí de por vida.
- ¿Sabes donde estamos?- dijo Justin cuando pude quedarme en el suelo.
No me había dejado de agarrarme completamente, ahora me abrazaba por la espalda, algo que me encantaba.
- ¿En el bosque?- pregunte.
- Hmm… Casi- dijo en mi oído.
- Entonces no sé.
- Deja que tus sentidos fluyan, intenta percibir donde estamos.
Entonces se calló. Cerré los ojos e intenté oír algo que me diera una pista, cuando dejé de oír el latido de mi corazón escuché un sonido que al principio no pude descifrar, pero luego caí en que era agua. ¿Dónde me había llevado? La playa estaba demasiado lejos.
- ¿Agua?- pregunte.
- Si.
- Pero eso no es posible…
Note la manos de Justin deshaciendo el nudo que había hecho en la tela que me tapaba los ojos. La suave tela se deslizo por mi cara y tuve que parpadear un poco para acostumbrarme a no tener el pañuelo en mis ojos. Lo primero que vi fue un rio. Rápidamente me vino el recuerdo de cuando estaba entrando en la residencia y había un puente con un rio debajo.
- Por aquí cerca hay un puente por donde se entra ¿no?
- Exacto.
Entonces miré a mi alrededor. Me percaté de que no estaba tan oscuro para ser tan de noche, así que me di cuenta de que en el suelo mi derecha había velas encendidas y en medio había como un mantel que se usa para hacer picnic. Entonces supe que había organizado. Me había preparado un picnic a la luz de la luna a casi la orilla de un río, ¿algo más romántico para una primera cita? No lo hay.
- Es precioso, Justin.
- Me alegra que te gustase, no sabía si era demasiado… o era muy poco.
Me di la vuelta para mirar a Justin y por una vez, vi en sus ojos que de verdad había estado dudoso y nervioso. Sonreí y puse mis manos sobre su cara. Me puse de puntillas y le besé delicadamente en los labios. Los labios de Justin eran tiernos y suaves.
- Me encanta- dije mirándole a los ojos.
Él sonrió aliviado. Luego agarró mi mano y me llevó hasta el mantel por la parte donde no había velas. Me llevó al centro del mantel y me senté. Justin se sentó delante de mi, yo bajé la mirada y luego la subí. Justin tocó mi cara suavemente, mirándome a los ojos, enamorándome con su mirada. La luz de las velas se reflejaba en Justin y lo hacían más perfecto aun.
- No te lo dije en tu habitación para no ofender a tus amigas pero, estas mucho mejor sin maquillaje, a lo natural. Me encanta ese pequeño lunar que tienes bajo tu ojo derecho y las ojeras tampoco te quedan mal. Me gusta tal y como eres, no con kilos de maquillaje encima. Tus imperfecciones son las que te hacen especial e irremplazable.
Tenía un nudo en al garganta y estaba a punto de llorar de la emoción, soy mu sentimental y nunca me había dicho así, siempre me habían dicho que con maquillaje me veía mejor. Yo odiaba mi lunar de debajo de mi ojo derecho, pero ahora lo querría. Las mariposas volaban más fuerte que nunca en mi estomago.
- Yo solo quería impresionarte, estar a tu altura de todas las chicas con las que has estado- dije bajando la mirada.
- ¡Eh! ¡Eh! No, mírame cariño- Justin puso una de sus manos en mi barbilla y me obligo a mirarle, mis ojos brillaban por las lágrimas- Eres perfecta tal y como eres, me impresionas día a día con tu belleza natural y tú sobrepasas a todas las chicas que he podido ver en toda mi vida. Tú eres especial, eses fantástica, me deslumbras con tus ojos color verde esmeralda, con tu larga melena negra, que por cierto, la prefiero suelta para que cuando te bese, pueda meter mis manos en ella. Tu forma de ser, tu inocencia, tu amabilidad, cuando pierdes los nervios por mi comportamiento… hace que me gustes cada día más. Perdóname si alguna vez me fui de listo o me pasé de tonto, pero es mi forma de ser.
No lo podía evitar, unas lágrimas se habían deslizado por mis mejillas. Tenía ganas de lanzarme hacía Justin y besarlo, besarle como jamás lo había hecho, pero me había quedado en blanco y amaba oírle hablar sobre mi.
- No llores- dijo mientras con un pulgar me quito las lágrimas que se deslizaban por mis mejillas- porque te mereces todo lo que te he dicho.
- ¿Te puedo besar?
Justin sonrió, lo que hizo que necesitara besarlo en vez de quererlo. Mis sentimientos estaban alborotados y creo que siento por él algo más, no solo me gusta… Quizás me cueste admitirlo, me esta enamorando, siento como si cada segundo me enamorará más de él.
- Antes de nada me gustaría decirte lo que te tengo que decir. Me lo quiero quitar de encima. Antes de nada, quiero que recuerdes lo que sientes ahora mismo, que recuerdes lo que piensas ahora sobre mí y quiero que sepas que cuando acabe de contarte esto, seguiré siendo el mismo Justin insoportable que conoces.
- Estoy lista.
- Pues empecemos. Pues… es que…- Justin llevó su mano a la cabeza- No sé como empezar.
- ¿Qué tal por el principio?- dije mientras agarraba su mano- Estoy aquí ahora y seguiré cuando termines.
- Eso espero, porque no sé que puedo hacer ahora si te pierdo...
Justin posó su mirada en nuestras manos entrelazadas y luego me miró a mi, sonrió.
- Empezaré...- dijo de nuevo Justin- Hace tiempo, mucho tiempo, mucho más de lo que imaginas, caí en una grave enfermedad. Mis padres me llevaron a todos los hospitales que pudieron, aunque en aquellos entonces no había demasiados…. Hasta que uno por fin nos dijo la verdad, nos dijo que estaba a días de la muerte, que era asombroso como había aguantado tanto, me dijo que era muy fuerte y valiente… Pero que no se podía hacer nada. Que estaba a punto de morir y que lo mejor era que me quedará en el hospital, tranquilo. Recuerdo pocas cosas, pero recuerdo como mis padres se fueron para cenar, vino una enfermera, me suministró un medicamento y de repente me sentía muy cansado, no podía con mis ojos y me dormí. Me despertó un grave dolor, sentía que me moría, que algo dentro de mí ardía. Pero eran segundos, luego volvía a dormirme y luego otra vez sentía lo mismo. Era una agonía y lo peor es que no me salían palabras, quería que me mataran para dejar de sufrir, pero no podía hablar. Luego recuerdo que mi cuerpo se tranquilizo, que encontré la paz, que había dejado de sufrir y que estaba mejor que bien, sentía como si pesara menos y fuera más alto, me sentía más ágil y eso que ni siquiera me había movido, creía que había muerto que ya estaba en el cielo y por eso me sentía tan bien. Pero entonces cuando abrí los ojos, estaba en una habitación oscura, más oscura que la noche, aun así, distinguía los objetos, había mesas y un hombre sentado delante de mi. Justo en el momento que abrí los ojos completamente sentí la peor sensación de mi vida, como si mi garganta me escociera y como si alguien me arañara por el interior. Empecé a gritar y arañe la camilla en la que estaba, el hombre que estaba sentado delante de mi en menos de una milésima de segundo me estaba cogiendo por el cuello y me había pegado a la cama, le gruñí y me asusté de lo animal que sonaba.
Justin paró por primera vez des de que había empezado, me miró para ver como estaba, pero yo ahora mismo no sabía como estar, nada me cuadraba, era como si me estuviese contando un cuento
- Me dio un tarro negro. El tarro tenía una abertura en la tapa por donde podía beber. Cuando aspiré por primera vez desde que me había despertado, olí un olor que no me sonaba nada familia, pero algo dentro de mí me decía que bebiera, que era lo que necesitaba. Él hombre me soltó del cuello y agarré tan fuerte el tarro que casi lo rompo y empecé a beber. Me lo acabe en casi dos segundos y eso que era un tarro de casi dos litros. Quería más, estaba delicioso, hasta pasé la lengua por mis labios. Me sentía extraño, como si no fuera yo, como si algo me hubiera atrapado, entonces el hombre me lanzó otro tarro. Esté lo bebí más lento, creo que tardé cinco segundos. Era líquido, pero era denso, estaba templado y sabía mejor que cualquier chocolate que hayas podido probar. Entonces me eché un poco en la mano, pensaba que si veía de que color era, podía saber que era. El hombre de la habitación encendió una luz muy pequeña, pero no necesitaba más. Eché un poco sobre mi palma y vi un liquido rojo que reconocí al instante,- tragó saliva forzadamente- era sangre.
- Venga ya, como los vampiros- dije empezando a reírme, me había venido a la boca rápidamente y lo había dicho sin pensar.
Miré a Justin, para ver si él también se reía o qué hacia, pero estaba serio, mirándome con preocupación.
- No me digas que… Justin… No puede ser, es una broma.
- Más quisiera yo, pero no. Soy un vampiro, Candy.
Entonces lo miré a los ojos, era imposible, los vampiros no eran reales, era cosa de libros fantásticos, no existía en la realidad. Pero unas cosas empezaron a cuadrarme, lo fría que estaba su piel, lo duro que había estado su pie el día que le pisotee, la fuerza que tiene y lo rápido que corre.
- ¿Qué piensas?- dijo con miedo y apretó mi mano.
Entonces yo instintivamente la quite, no sé porque, pero era como si me fuera a hacer daño, a los segundos hasta a mi misma me pareció una idiotez.
- Perdona yo no quería…- dije disculpándome, Justin se encogió de hombros- Es que es surrealista Justin.
- Eso mismo pensé yo, pero no… ¿Recuerdas nuestro primer beso?
- Poco…- dije sonrojándome.
- Eso es porque perdí el control por unos segundos, tu corazón latía más rápido que nunca y podía notar como tu sangre corría por tus venas, hueles muy bien y entonces salieron los colmillos un poco y cuando me quise dar cuenta te había mordido en el labio y estaba saliendo sangre. No pude y chupe, chupe un poco, eso junto a tu borrachera provocó que te desmayaras. No hay día que no me arrepienta de aquello, te lo prometo Candy. Ahora quiero que me creas cuando te digo que jamás te voy a hacer daño, ahora eres lo único que quiero y necesito. Recuerdas lo que sentías antes de que te dijera esto ¿algo a cambiado? Si es que si, te prometo que no me acercaré nunca más a ti, que te dejaré tranquila por el resto de tu vida.
Continuara....
QUE ES VAMPIRO EL NIÑO JHVHTVHJYVTHVETYTYCEHJTYCEH Ya muchas lo habías supuesto desde hace tiempo, pero os quiero decir que no va a ser como todas las historias de vampiros, sé como quiero que terminé esta novela y jamás lo vais a suponer. Bueno, espero que os haya gustado.
No voy a poner en el siguiente capítulo porque si no sabréis que le a dicho Candy y quiero que sea sorpresa, pero ya en el siguiente os lo pondré.
160 comentarios.
En el anterior capítulo llegasteis a 182 :'') Así que en el siguiente os diré como conseguir un maratón. ¡GRACIAS POR LEER Y COMENTAR!
- 257 days ago via site
1,697
Novela: You changed my world.
Capítulo: 19 (2/2)
Se me cogió un nudo en la garganta y me entraron ganas de vomitar. ¿Estaba preparada? ¿Estaba preparada para lo que iba a ocurrir aquella noche? Lucinda se separó del abrazo y fue a abrir la puerta.
- ¿Te preocupa algo, amor?- dijo Julie mirándome- Si no quieres hacerlo en la primera cita, con decírselo tiene que bastar.
- - sonreí y expulsé aire- No es eso, es solo que no sé si estoy preparada.
- Sé que hablamos de que ninguna se iba a enamorar este verano, pero eso no se puede elegir, te ha tocado y disfrútalo.
- Creía que no te agradaba Justin.
- Y sigue sin hacerlo, pero creo que te va a hacer feliz y eso es lo único que me interesa. Así que ve a por el, tigresa.
Abracé fuertemente a Julie, tan fuerte que casi la dejo sin aire. Ella me susurró que me quería en el oído y luego me besó la mejilla. Me separé de ella y vi como le brillaban los ojos.
- La niña se me hace mayor- dijo evitando que cayeran las lágrimas- Ten cuidado.
- Lo tendré mamá.
Ella me sonrió y con la mano me indico que fuera hacía la puerta ya que se le veía no podía hablar. Extendí la mano hacía mi mesita de noche y cogí la llave de la habitación.
Cogí aire y lo expulse. Había llegado la hora.
Fui lentamente hacía la puerta, Lucinda estaba hablando con él, pero se calló cuando escuchó mis pasos, ella me sonrió y la abrió de par en par. Pude ver a un Justin más perfecto que nunca.
Llevaba un jersey negro que destacaba haciendo que su cara se viera más pálida, pero me encantaba. Luego unos vaqueros oscuros normales que le quedaban genial y para terminar llevaba unas votas negras. Sus ojos brillaban y eran más color miel que nunca, sus labios estaban medio abierto y eran rosados. Su cabello estaba despeinado pero había intentado peinarlo hacía atrás. Tampoco me importaba como estuviera su cabello, ya que había pensado despeinarlo con mis manos esta noche mientras lo besaba.
- Estas asombrosa- dijo sonriéndome de lado, fue la sonrisa más sincera que había visto en su cara.
- Lo mismo digo.
No había hecho falta el colorete en mis mejillas, ya que de por si sola nada más al verlo se habían sonrojados. Justin era perfecto y por esta noche era solo mio. Extendió su mano con intención de que yo la cogiera.
- ¿Nos vamos?- me pregunto dulcemente.
Yo asentí con la cabeza y le cogí con delicadeza la mano, él me la apretó fuertemente, lo que hizo que me sintiera como en casa. Tiró de mi suavemente y empecé a andar hacía él. Cuando ya estuve fuera mire a las chicas, me estaba sonriendo.
- Que lo paséis bien- dijeron a la vez.
Iba a responder pero Justin lo hizo por mí.
- Ni lo dudéis.
Luego me soltó la mano y pasó su brazo por mis hombros, yo pasé mi mano por su cintura y me acerqué a él. Estaba sonriendo y no podía parar, sinceramente tampoco quería hacerlo. Apreté la cabeza contra el jersey de Justin y aspiré su aroma, era una mezcla de tabaco con colonia y con su aroma personal, me encantaba pero eso no era raro ¿había algo de Justin que no me gustara? Aunque yo estaba como en la gloría sentía como si algo iba mal, Justin estaba nervioso.
- ¿Pasa algo?- dije levantando la mirada para mirarle a los ojos.
- Tan solo quiero acabar con esto de una vez.
- ¿Con lo nuestro? Bueno -me sonrojé- si es que hay algo.
- No, no, no cielo. Con lo que te tengo que decir.
Me había costado escuchar la frase entera, ya que me había quedado como en una gran nube cuando me había dicho cielo, ningún chico me había hablado con tanta ternura y me encantaba.
- Pues cuéntamelo.
- Mejor cuando estemos fuera.
Justin quitó su mirada de mí y siguió mirando el pasillo lleno de puertas de habitaciones.
- ¿Dónde me vas a llevar?
- Sorpresa, sorpresa. Cuando estemos fuera te voy a pedir que te tapes los ojos y que me dejes cogerte.
- Estoy nerviosa, cada vez que he tenido una cita siempre supe donde iba.
- Entonces jamás tuviste un novio detallista y que supiera que es lo que te gusta.
¿Eso significaba que él era mi novio? Mi cabella ahora mismo estaba analizando cada cosa que decía, cada gesto, como movía su mano sobre mi hombro para tocarme la cara.
- Jamás lo tuve, lo admito.
Levanté mi mirada intentando hacerlo discretamente y vi como sonreía. Justin sabía cunado tenía que ser un idiota y cuando no. Es como esas personas que se esconden bajo capas como las cebollas, como esas personas que para conocerlas de verdad hace falta tener paciencia y tiempo.
- ¿Estas nerviosa?
- Mucho, mi mano tiembla y tengo cosquillas en la barriga. No pude dormir y apenas he comido hoy de los nervios.
- No sabía que mi presencia te pusiera tan nerviosa.
- Tonto- dije mientras negaba con la cabeza- No solo es eso… Es lo que me vas a decir.
- ¿Sigues queriendo saberlo?
- Por supuesto.
Ya habíamos llegado a la puerta de la residencia, la delantera, la que parecía la puerta de un castillo: enorme, de madera y con trozos de metal. Al salir de la residencia, había como un suelo gris, había coches aparcados a cada lado de la puerta y si levantabas la mirada solo se veía bosque, bosque y más bosque. La luna estaba empezando a colocarse en el medio del cielo, estaba entera y estaba más grande de lo normal, parecía que si alzaba un dedo la pudiera tocar. Corría una brisa que me hizo estremecer por unos segundos, las ramas de lo árboles se movían y ese sonido se mezclaba con el sonido de los búhos que van a buscar a su presa.
- Ahora te tengo que vendar los ojos.
Me susurró Justin mientras se deshacía de nuestro agarre. Se puso delante de mi, apartando los dos mechones que caían sobre los costados de mi cara. En el instante que sus manos acariciaron mi cara me sentí de nuevo completa, como si esas caricias se hubieran vuelto parte de mi vida, como si ahora sin ellas no pudiera vivir. Justin me besó lentamente la frente y sacó un tela negra de su bolsillo para cubrirme los ojos, me di la vuelta para que la pudiera atar. Justin hizo un nudo intentando no agarrar ningún cabello y luego deslizo sus manos para agarrar mi cuerpo desde atrás. Entonces noté como unos labios me besaban en la mejilla e iban para mi oído. Todo mi cuerpo se estremecía.
- No pasará nada malo, estoy aquí para protegerte- dijo en mi odio- para siempre, ¿vale?
Yo asentí con la cabeza. Eran una de las cosas más bonitas que me podían haber dicho en mi vida. Agarré fuertemente la mano de Justin antes de soltarla y en unos segundos deje de notar el suelo en mis pies, ahora notaba como dos brazos me agarraban y no me iban a dejar caer.
- Si te peso me bajas- le advertí.
- Eres una pluma- dijo él y soltó unas risas que me hicieron sonreír.
Tanteé el pechó de Justin para encontrar su hombro más cercan, pasé una de mis manos por su cuello para agarrarme mejor. Justin me movió un poco más brusco de lo necesario y luego me susurró la pregunta para a que yo no tenía respuestas:
- ¿Preparada?- susurró en mi odio, poniéndome más nerviosa.
Ahora podría decirle que no, que me bajará y podría huir hacía mi habitación, pero no lo iba a hacer, no era una cobarde y si esta era la única forma de que me contara lo que todo el mundo me ocultaba, tenía que estar lista. Cogí aire y le solté la respuesta
- Por supuesto.
Entonces noté como Justin cogía impulso como si fuera a correr y eso hizo, noté como a nuestro alrededor todo fuera lento y nosotros fuéramos como un rallo de luz. Me agarré más fuerte a Justin y escondí mi cabeza en su pecho cerrando los ojos, lo que era una estupidez porque los tenía tapados. No sabía hacía donde nos íbamos, no sabía que iba a pasar, no conocía apenas a Justin pero aun así, ahora mismo, en sus brazos, me sentí más segura que en cualquier parte del mundo.
Continuara...
¿QUÉ DIRÁ? ¿DONDE IRÁN? HJEBRHBJTVYVYVETHJ
No voy a poner en el siguiente capítulo ebrhbryjevtjeh
155 comentarios.
Gracias por comentar y leer.
- 261 days ago via site
1,347
Novela: You changed my world.
Capítulo: 18 (1/2)
- ¿Cómo le gustan a Justin? ¿Arregladas?- dije poniéndome una chaqueta americana sobre mi y poniendo cara seria- ¿Informales?- me puse una sudadera sobre mi y despeiné mi pelo- ¿O sexys?- puse un top sobre mi.
Lucinda empezó a reírse mientras se movía sobre su cama, Julie me sonrió negando con la cabeza.
- Le gustarás con cualquier cosa- dijo Julie.
- Estoy con ella- dijo Lucinda.
Las dos se miraron y vi como sonrieron forzadamente, no se cavaban de gustar y tampoco las iba a forzar, son mis amigas y las quiero. Estaba nerviosa, no sabía a lo que me enfrentaba, sabía que era algo grande. Lucinda estaba nerviosa y a Julie no le había dicho nada. Era la primera vez que le ocultaba algo. Me acerqué a mi cama, Julie se movió hacía un lado y yo me senté.
- Dijo que me pusiera guapa, es decir ¿me tengo que arreglar? ¿Me tengo que poner un vestido?
- Vas guapa con cualquier cosa- dijo Julie mientras pegaba un bocado a su regali rojo.
- ¿Dónde me va a llevar? ¿Sabes algo?- miré a Lucinda.
Ella bebía de su termo, cuando lo bajó para contestarme rápidamente se limpió los labios con la boca y me sonrió. Ahí supe que me ocultaba algo, las personas no sonríen porque si.
- Toma, me dijo que si tenías una crisis y no sabías que ponerte, te diera esto.
Sacó un trozo de papel de su bolsillo, me levanté corriendo de la cama y lo cogí. Era como cartulina vieja, estaba amarillenta, era como vintage. La letra de Justin era alargada, fina y para mi gusto elegante. Sonreí como cual tonta, me conocía bien.
“Eres como toda adolescente. Te daré una pista: donde vamos no es necesario tacones -Justin”
La arrugué con mis manos y suspiré. Eso no era una pista, es decir a todos los lados se puede ir sin tacones.
- ¿Qué pone?- dijo Lucinda.
- Que donde vamos no es necesario tacones… Pero no lo entiendo, a todos los lados puedes ir sin tacones.
- Bueno, pero hay sitios a los que no puedes llevar tacones…- dijo Lucinda dejando el comentario en el aire.
- ¡Vamos Candy! Hasta yo lo he pillado.
- Estoy nerviosa ¿vale? El chico que me gusta me ha invitado a una cita y mi cabeza no me va bien. Perdonadme- me llevé la mano a la cabeza intentando pensar.
- ¡Lo has dicho! ¡Lo has dicho!- gritaron las dos a coro.
- ¿El qué?- pregunte mirándolas.
- Que te gusta- dijo Lucinda sonriendo.
- Anda, callaros y decirme ¿Dónde me va a llevar?
- Al bosque. No puedes llevar tacones en un bosque si no quieres matarte- dijo Julie.
- ¿Por qué al bosque? Desde lo que vimos allí no me gusta ir.
- No es al bosque, es algo mejor, pero por ahí van los tiros- dijo Lucinda.
- Me estas poniendo más nerviosa aun.
Se avecinaba algo grande, aparte de que Justin me iba a contar algo que me iba a sorprender, iba a ser mi primera cita con él y estaba nerviosa. Sentía como las mariposas volaba por mi estomago, chocándose con todas las paredes. Luego estaba esos escalofríos que me daban de vez en cuando, dejándome exhausta y a la vez con la piel de gallina y los cabellos de punta. Recordé con la pasión que me había besado, como me había agarrado, como le había molestado que yo me hubiera visto con Rubén, como me sonreía.
Mis dos amigas me miraron como queriendo saber que pasaba en este instante por mi mente, pero no tenía tiempo, eran las 9 y en una hora Justin se presentaría aquí. Me levanté de un salto de la cama, haciendo que tuviera que abrir los brazos para mantener el equilibrio. Fui de nuevo a mi armario, de allí no me iría si no encontraba algo que pusiera ponerme. Iba a ir a un sitio parecido al bosque, no podía llevar tacones, así que lo primero que saqué fueron mis converses desgastadas.
- Vas bien- me dijo Lucinda.
Le sonreí con una pizca de ironía. Ella lo sabía, ella sabía que iba a pasar esta noche, donde me iba a llevar y qué me iba a decir. Me ponía de los nervios que no me dijera nada, que se lo guardara para ella y que se divirtiera viendo mi cara de sufrimiento. Lo segundo que saqué fue mi pantalón corto favorito, era de talle alto. Se me veía mucha pierna, pero eso es lo que le gusta a Justin ¿no? Sonreí al pensar en él y agarré el short fuerte contra mi pecho, las mariposas habían vuelto.
- Sigue así- dijo Lucinda cuando puse el pantalón sobre la cama.
- ¿Puedo saber donde va a ir?- dijo Julie mirando a Luci.
- ¿Se lo vas a decir?- le pregunto Lucinda.
- No, no.
- Ven.
Julie fue a la cama de Lucinda y puso el oído en su boca. Hablaba tan flojo que no entendí nada, nada en absoluto, ni una mísera silaba. Julie puso cara de “que bonito” y se tapó la boca.
- Eso no es justo- dije cruzándome de brazos.
- Cállate y sigue con la ropa- dijo Julie sacándome la lengua.
Saqué morros como si me hubiera enfadado. Volví a mirar a mi armario, ahora tocaba la camiseta, tenía que ser bonita, sencilla y sexy. Me llevé las manos a la cabeza ¿por qué me tenía que comer tanto la cabeza? Era solo una cita… Me reí en mi cabeza al pensar en eso, no era tan solo una cita, era una cita con el chico que me gusta.
Decidí ponerme una camisa blanca de una tela que es como si fuera seda. Me la había puesto muy pocas veces y el blanco seguía impoluto. Les enseñé la camisa a las chicas y me dieron el visto bueno. Rápidamente me cambie. Me puse ropa interior que conjuntara, no pienso que pase nada esta noche… Pero más vale prevenir que curar ¿no? El conjunto era blanco, el sujetador tenía como dibujos hechos con hilo y la braguita tenía un lazo blanco en la parte de delante arriba del todo. Luego me coloqué la camisa, abroché los botones de abajo a arriba parando justo donde empezaba el sujetador, quería provocar, pero tampoco cederme demasiado. A continuación me puse los short y metí la camisa por dentro, luego unos calcetines tobilleros para que no se vieran y mis converses.
Salí de las puertas de mi armario para que me pudieran ver y empezaron a aplaudir.
- ¡Me encanta!- dijo Lucinda.
- Muy informal pero sexy, perfecto- dijo Julie.
- Gracias. Pero ¿qué puedo hacer con esta porquería de pelo?- dije agarrándolo entre mis manos.
- ¿Suelto?- dijo Lucinda.
- Yo apostaría por una coleta alta y dos mechones sueltos por delante de la oreja.
Cogí mi caja donde tenía los peines y las gomillas, fui a donde estaba Julie y me senté en el suelo.
- Soy todo tuya.
Le di la caja, ella rápidamente cogió un cepillo y peino mi larga melena negra como la noche.
- Tienes un pelo precioso, que lo sepas- dijo Julie.
Justo en ese momento peinó un nudo y grité agarrando mi cabello.
- Claro, claro.
Julie pasó de mi comentario y siguió peinándome.
- ¿Qué tal si te pinto?- dijo Lucinda.
- Vale- me encogí de hombros.
Lucinda se levantó para ir a por su caja donde guardaba todo su maquillaje, se sentó delante de mi y me sonrió mientras buscaba con que pintarme. Me puso un corrector de ojeras, no sé por qué, pero llevo días que apenas pego ojos. Luego una base clara, que pegara con mi tono de piel y la extendió dándome un masaje. A continuación puso sombra gris y negra en mi parpado y me hizo la línea de debajo del ojo y la de arriba muy fina, esta solo hasta la mitad, lo que hacía que mi ojo se viera más grande y destacara, puso mascarilla sobre mis pestañas y pude notar como se hacían más alargadas. Puso un poco de colorete sobre mis mejillas y luego su voz me despertó, ya que me estaba quedando medio dormida mientras me tocaban el pelo y la cara.
- ¿Rosa o rojo?- me pregunto señalándome dos pintalabios.
- Rojo- dijo Julie sin dejarme responder.
- Buena elección- dijo Luci y se rio.
Yo dejé que las dos siguieran a lo suyo, mientras yo cerraba los ojos y descansaba. Sentí como ponía la barra de labios sobre mis labios y los estiraba. No soy mucho de maquillarme, ya que soy demasiado perezosa como para cada mañana hacer lo mismo. Como último cogió un poco de polvo con una brocha y lo puso por toda mi cara y mi cuello.
- Lista- dijo Julie- ¿Y tú, Julie?
- Un momento.
Julie se puso delante de mi y puso un dedo de cada mano al lado de mi frente, los metió en mi cabello y los quito de la cola que me había hecho. Sonrió y luego dijo:
- Lista.
Me levanté corriendo del suelo y me puse delante de la cama. Me asombré de lo que podía hacer el maquilla, podía hacer que una chica normal como yo pareciera una modelo. Di una vuelta sobre mi misma para observar como había quedado todo y me gustó.
- Muchas gracias, chicas.
Dije mientras iba hacía ellas para abrazarlas juntas. Pase un brazo por cada hombro delante de ellas y ellas me abrazaron por la cintura, acercándome a ellas. Entonces la puerta sonó, todo el hormigueo que sentía se había ido cuando me estaban peinando y maquillando, pero acaba de volver, acaba de volver cuando mi cita pegó en la puerta.
- Te esperan- me dijo Lucinda- Espero que todo siga igual cuando vuelvas, espero que nada cambie.
Continuara...
Voy a subir otro, podéis mirarlo aquí http://twitpic.com/photos/JDwBieber
- 261 days ago via site
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Novela: You changed my world.
Capítulo: 17
- Creo que estoy cambiando- le oí decir.
- ¿Me estas diciendo que lo que nadie en todos estos años a conseguido lo esta consiguiendo ella?- dijo ella.
- Puede, quizás solo este confuso… Pero necesito que dejes de echarme cuando venga.
- Ella es muy frágil.
- Lo sé.
- A lo más mínimo…
- Me matas y le das mi cuerpo a los perros- hubo un silencio- No, no, ni lo pienses Lucinda.
Se quedaron en silencio de golpe y entonces temí que me hubieran descubierto. Si, de nuevo estaba espiando a Lucinda y a Justin mientras hablaban, pero si así era la única forma de que me entraría de algo, que así sea ¿De quien estarían hablando? ¿De mi?
- Pero no crees que vayas a poder intentarlo si no le dices que…
- Estuve pensando ¿Y si se lo digo?
- Le arruinarías la vida.
- ¿Tan malo es?
- Hombre… Imagina que, voy y te digo: “Hola, soy Justin y….”
- Shh- escuche decir a Justin.
Entonces cerré los ojos y desee con todas mis ganas que no me hubieran pillado. Pero oí el sonido de la puerta y maldecí todo lo que se me ocurrió.
- Hombre, Candy, cuando tiempo ¿no? Creo que te ha crecido el pelo desde la última vez que nos vimos.
Justin me miraba sonriendo y negando. Tendió una mano y la cogí, me levante y lo miré.
- ¿Cómo sabes que estaba aquí?
- Reconocería tu respiración y tu aroma en cualquier lado.
Me sonroje y entré en la habitación.
Después del cine había ido a buscar a Julie, por suerte estaba en su habitación escuchando música, me derrumbé, empecé a llorar. Ella al principio no entendía nada, pero al final me dijo: “Ah, Candy se enamoró de Justin” No quería aceptarlo, era demasiado surrealista, ¿yo odiaba a Justin o lo amaba? Me había intentando mentalizar en odiarlo que no me había dado tiempo para pensar en que sentía de verdad por él y quizás me había enamorado, solo quizás.
Julie me confesó que no le gustaba Justin, pero que no podía hacer nada si yo le amaba. Así que me dijo que hiciera lo que quisiera, pero antes de nada que le preguntara quien era. Me pareció una pregunta muy estúpida, pero quizás tenía razón… No sabía nada de Justin.
Ahora me encontraba en mi cama, con Lucinda y Justin mirándome.
- ¿Sabes que esta mal espiar?- dijo Lucinda.
- Pero es que es así la única forma de la que me voy a enterar de que pasa.
- No estabas en la cama cuando volví- siguió Luci haciendo caso omiso a mi comentario.
- Tranquila, se fue con Rubén a besarse en un cine- dijo Justin mirándome serio.
- ¡No es cierto!- me cruce de hombros… Pero si era cierto.
- ¿Candy?- dijo Lucinda.
- ¡Me tratáis como si fuerais mis padres!
- Rubén no es quien crees que es…- dijo Lucinda acercándose a mi.
- ¿Y vosotros? ¿Quiénes sois? Porque no sé nada de vosotros y me tratáis como si nos conociéramos de todo la vida. Sois unos malditos desconocidos y estoy harta de todo. Quiero irme a mi casa.
Me levanté rápidamente de la cama y fui a mi armario.
- No Candy, yo…- empezó Luci.
- ¿Qué? ¿Me vas a decir porque actuáis tan raros?- le pregunte echando un puñado de mi ropa a la cama.
- No puedo…
- Lo suponía.
Busqué la maleta de debajo de la cama y cuando me levanté, tenía a Justin a mi lado, tocándome el brazo.
- Candy…- su voz y su tacto me relajaron.
- ¿Qué?- dije al borde de las lágrimas.
- ¿Qué te parece si quedamos esta noche y te cuento?- me susurro mientras me acariciaba el brazo.
- ¡Pero Justin….!- se empezó a quejar Lucinda.
- Es lo mejor- dijo él.
Justin me miró a los ojos, esperando una respuesta.
- Como me mientas, te arrepentirás por toda tu vida.
- No lo haré… Ahora guarda tu ropa y la maleta, estate lista para las 10. Vendré a recogerte. Ponte guapa.
Esta actitud de Justin era rara, pero él era raro así que me podía esperar cualquier cosa.
- Ahora me voy, me esperan fuera. Ya sabes, esto de ser tan guapo hace que tengas a miles de chicas esperando una cita…- cerro los ojos y suspiró- No es nada fácil ser tan guapo.
- Idiota- susurre.
- Cabrón.- dijo Lucinda- Vete antes de que me arrepienta de lo que te he dicho antes.
- Adiós damiselas.
Justin se despidió con un beso en el airé y cerró al puerta.
-¿Seguro que quieres hablar con él?- dijo Lucinda intranquila.
- ¿Por qué no?... Oye Luci…. ¿Justin te ha dicho algo de mi?
Preguntar esas cosas hacía que me sonrojara, Lucinda me miró y levanto una ceja.
- No me diga que te esta gustando.
- No, no, es solo pura curiosidad.
- Ah… Entonces no me ha dicho nada- me miró y sonrió, se sentó en su cama.
- Jo, no digas eso. Pero si ya lo sabes, estoy colada por Justin desde el primer día.
- Lo sabía, nadie se resiste y eso que intente que no te colaras por él… Pero nadie puede hacer nada contra el destino.
- Ahora cuenta ¿qué te ha dicho?- me senté a su lado.
- Poca cosa… Que eres especial.
Sonreí orgullosa, pero eso me supo a poco, quería más.
- ¿Nada más?
- Que tiene miedo a perderte.
- ¿Perderme?
- Rubén… No es bueno Candy, nada bueno.
- ¿Por qué dices eso? Yo veo que es un tío majísimo y no tiene de que preocuparse Justin, él no tiene competencia.
- Esta noche comprenderás todo…- dijo ella sonriendo y acariciando mi pierna- no seas impaciente, cariño.
Continuara...
¿Qué le dirá Justin? O.O Lo sabréis después de la publicidad, no cambiéis de canal(?
En el siguiente capítulo:
- Le gustarás con cualquier cosa- dijo Julie.
- Estoy con ella- dijo Lucinda.
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- ¿Puedo saber donde va a ir?- dijo Julie mirando a Luci.
- ¿Se lo vas a decir?- le pregunto Lucinda.
- No, no.
150 comentarios.
Gracias por comentar.
- 266 days ago via site
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