jackie lauviah

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NOVELA:Una deuda de amor
ultimos capitulos!!

La última semana había aprendido mucho sobre sí misma. Durante la enfermedad de su madrastra no había salido con chicos y, cuando llegó a Londres, los hombres no habían hecho precisamente una cola ante su puerta, así que se había imaginado estar enamorada de Scott. Un enamoramiento inocente que la hacía soñar despierta y tener tema de conversación con quienquiera que la escuchase. No le importaba no tener novio mientras estuviese Scott, y Dios sabe que no había mucho más en su vida, reflexionó con tristeza.

Justin la miraba como un halcón. Pálida y triste al darse cuenta del final de una etapa, _________ arrugó la carta entre los dedos. En una persona que siempre estaba alegre, el gesto parecía realmente dramático.


-Está bien... Puedes llamar a Scott esta noche.
Emergiendo de sus reflexiones, __________ se encontró con la penetrante mirada masculina que parecía un poco culpable. ¿Por qué se sentiría culpable ,justamente ese día? Jasper estaba contento como un niño con zapatos nuevos.

-Gracias. Me gustaría desearle buena suerte -admitió.
-Me temo que nos tenemos que ir. Ese vestido es hermoso, pero me imagino que te querrás cambiar -continuó Justin impertérrito.

-¿Ir? ¿Adónde? -preguntó totalmente alerta.
-Pasaremos los próximos días en otro sitio.
-¿Como... como una luna de miel? -preguntó horrorizada-. Pero supuse que con Jasper enfermo...

-Eduardo Arribas se quedará con él mientras estamos fuera. Jasper, por supuesto, quiere que pasemos algún tiempo solos.

Encontrando la mirada de sus maravillosos ojos, _______ se ruborizó y miró hacia otro lado.
-Pero va a ser muy incómodo... estar los dos solos, quiero decir.

-Tráete muchos libros -le recomendó Justin. Mientras _______ se cambiaba, selena subió nuevamente. Parecía estar de mucho mejor humor.

-Ya que vosotros os vais, Justin me ha ofrecido el piso en una urbanización exclusiva de la costa. He decidido aceptarlo. Sabe que para mí esto es demasiado tranquilo.
________ sonrió mientras se calzaba.

-¡Qué amable de su parte!
-¿Amable? Yo creo que es más que eso. Me alegra tanto que me hayas dicho la verdad sobre nuestro matrimonio porque... -miró a ________ con algo más que malicia en los ojos-, ¡Creo que le gusto un montón!

________ sintió que el estómago se le encogía. Se puso pálida y se dio vuelta para esconder su reacción.
-Siempre me doy cuenta cuando le gusto a un hombre -continuó selena con convicción-. Cuando Justin me vio abajo, se quedó petrificado, no manifestó ninguna reacción. Por supuesto, no podía, ¿no? ¡El mismo día de su boda! Y es inteligente, ¿eh? Sabe cómo disimular.

Sí -dijo __________ con un nudo en la garganta. Y, de repente, con el corazón oprimido, se dio cuenta de por qué sufría, pero no por qué se sentía tan afectada por la noticia de selena. Después de todo, la mayoría de los hombres se sentían atraídos por ella. Su hermanastra no sólo era sexy y glamorosa, también era divertida.

Entonces, ¿por qué le había pensado que Justin no estaba impresionado por selena? ¡Había sido un engaño de su mente?

-Después de todo -concluyó selena secamente-, como tú has dicho, esta farsa terminará pronto y Justin se quedará libre para hacer lo que quiera... ¡Y desde luego que yo también lo estaré para hacerlo con él!

A ________ ni se le ocurrió preguntarle a Justin dónde pasarían la luna de miel. De una forma melodramática que desconocía en ella misma, su único interés era alejar a Justin de selena lo más rápido posible. No podría haber soportado los nervios de verlos juntos, de observar cómo su hermanastra flirteaba y Justin entornaba los párpados para que no se notase su deseo de responder a sus coqueteos.

Nunca imaginó que podría sentirse tan enferma de celos o que la pudiesen invadir emociones tan desagradables. ¡Llegó hasta odiar a selena y desear que desapareciese en una nube de humo como la bruja mala!

Pero cuando llevaban una hora de viaje, su enfado se volvió contra sí misma. Estaba perdidamente enamorada de Justin, pero hasta ese momento no había querido reconocerlo. Ahora sentía el dolor que había tratado de evitar, porque Justin nunca le demostraba su cariño.

Su amor era un accidente listo para ocurrir. Primero había sido su atractivo masculino, pero luego comenzó a pensar en él, preocuparse por él y quererlo. El sentido común la había abandonado y había acabado en la cama con él, no sólo arriesgándose como una tonta a quedarse embarazada sino también a un mayor desengaño.

Si no se hubiese ido a la cama con Justin, sería menos vulnerable, pero ahora... reflexionó _________ avergonzada, no podía mirar ese cuerpo delgado y poderoso exquisitamente vestido sin sentirse enferma de deseo y anhelo.

El helicóptero los llevó al aeropuerto, donde se subieron al jet. _____ se hizo la dormida durante el viaje. Cuando subió a un segundo helicóptero en Atenas, agradeció que fuese imposible hablar, pero se sorprendió de que Justin eligiese un lugar tan remoto. No era necesario irse tan lejos para satisfacer a Jasper.

Cuando aterrizaron por última vez, Justin la ayudó a bajar del helicóptero. Junto a ellos se extendía una playa de arena blanca y rutilante mar. El piloto cargó las maletas en un todoterreno aparcado al lado del puerto.

Es una isla privada -informó Justin con considerable satisfacción-. Y la tenemos para nosotros solos.

Por supuesto, pensó _______sin sorprenderse. No iba a querer gente alrededor que lo obligase a simular que estaba de luna de miel, besuqueándose todo el tiempo en un delirio de felicidad. Y no se le ocurrió mejor cosa que abrir la boca y decirlo.

-Tienes razón -asintió Justin, mirando su tenso perfil y el gesto triste de su boca-. Un delirio de felicidad no es un objetivo lógico en este momento. Has estado muy callada todo el viaje.

______________ trató de recordar cuándo había sido la última vez que se había dirigido a él.

-selena sería mucha mejor compañía -le había dicho al dejar la casa-. Me podrías dejar en la costa y llevártela a ella. Total, Jasper no tiene por qué enterarse.

Se había quedado tan sorprendida como él de haber explotado de esa manera. Se tapó la boca con la mano y lo miró horrorizada sobre los dedos.

-¡Sólo estaba bromeando! -añadió abruptamente.
Frunció los ojos, que le relucieron como si de repente hubiese encontrado oro.

-¿De dónde sacaste la idea de que me interesa tu hermanastra?

-A la mayoría de los hombres les sucede -dijo _________ envarándose y escondiendo el dolor de sus ojos bajo las largas pestañas.

-Yo no soy como la mayoría de los hombres.

Pero ella sabía que las rubias altas y delgadas eran su tipo. Y mientras se despedían lo había estado estudiando. Había ignorado a selena olímpicamente, lo que indicaba claramente que en realidad se sentía muy atraído por ella pero estaba decidido a ocultarlo.

  • 980 days ago via site
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NOVELA:Una deuda de amor


Su propia imagen en el espejo la dejó sin aliento. Tres días antes, Justin no sólo había hecho traer una selección de vestidos de novia, sino también una modista para que hiciera todos los arreglos pertinentes. Un detalle más para beneficio de Jasper, suponía __________. Pero verse vestida de novia el día de su boda era algo totalmente distinto.


Jasper había insistido en prestarle una diadema de brillantes que había pertenecido a su madre. Las piedras preciosas brillaban como una guirnalda de estrellas en su pelo recogido. ¿Y el vestido? El vestido era un sueño hecho realidad. Seda color marfil con un delicioso bordado le ajustaba el busto, le apretaba la pequeña cintura y le caía en suaves pliegues hasta los pies, calzados con zapatos bordados en oro que parecían los de Cenicienta.

Durante los cinco días anteriores, apenas si había visto a Justin, excepto en presencia de Jasper. La actuación de Justin había requerido poco más que un solícito aire de interés en que ella estuviese bien y circunspectos paseos por la propiedad después de comer.

-Jasper no tiene confianza en nosotros como para dejarnos solos -había dicho Justin en un ataque de furia al verlo caminar por el patio más arriba con la mirada fija en ellos como una atenta carabina-. ¿Qué se cree? ¿Que te arrastraré bajo un árbol como un adolescente?

Mientras Herminia salía de la habitación con ella, _______ sonrió al recordar la incrédula explosión de Justin la noche anterior. Jasper no le tenía ni un ápice de confianza. Pero la sonrisa pronto se le borró de los labios, porque Jasper no tenía por qué preocuparse. No había peligro de que la fatídica noche de pasión se repitiese.
Jasper la vio bajar las escaleras con inmenso orgullo.

-Estás maravillosa, querida.

La llevó de la mano como a una reina hasta el coche que esperaba. El viaje hasta la pequeña iglesia en las afueras del pueblo les llevó sólo unos minutos. _______ se sobresaltó ante la aparición de un fotógrafo que registraría su entrada del brazo de Jasper, y era un manojo de nervios cuando subió los escalones apretando entre sus manos el hermoso ramo de flores.


Cuando se inició la ceremonia, Justin se giró finalmente para mirarla. Sus profundos ojos oscuros brillaron plateados y ya no se apartaron de ella. Eduardo Arribas, que oficiaba de testigo, tuvo que darle un discreto codazo cuando llegó el momento de intercambiar los anillos. _______ sólo era consciente de las palabras del padre Navarro y de la presencia de Justin, increíblemente guapo con un traje oscuro.

Al salir de la iglesia tuvo que hacer un esfuerzo por recordar que sólo era una farsa, que no era real en absoluto. El fotógrafo los hizo posar y cuando finalmente subieron al coche que los volvería a llevar a la casa para el desayuno nupcial, esperó que Justin dijera algo cínico, como que se alegraba de que la farsa hubiese terminado.

-Estás increíble con ese vestido -dijo sin embargo.
-No es necesario que actúes cuando estamos solos.
-No estoy actuando.

Sí, lo estás. Lo sabes perfectamente. Como cuando me dijiste que mis ojos eran maravillosos -le recordó con tristeza-. Puedes interrumpir la actuación hasta que nos bajemos del coche.

-Es que tienes unos ojos maravillosos -murmuró en respuesta a la prosaica afirmación.

-¿Por qué insistes? -suspiró _______. Justin respondió a la mirada de franco reproche con el brillo de sus ojos que la hicieron recordar el abandono con que se había entregado a él hacía unos pocos días. La atmósfera se hizo irrespirable por la tensión y cuando Justin le pasó la mano por la cintura y la acercó para besarla, el recuerdo y la realidad convergieron y en lo único en que pudo pensar era que quería hacer lo que su cuerpo le pedía. El le abrasó la boca con hambre devoradora y ella le pasó las manos por el pelo y lo atrajo posesivamente. Lentamente, los corazones latiendo al unísono, desaparecieron de vista hasta encontrarse tumbados en el asiento del coche.

Después de lo que pareció una eternidad en que se besaron febrilmente hasta quedarse sin aliento, Justin levantó la cabeza.

-El coche está detenido -observó, con expresión de extrañeza-. El chófer se ha ido.

Mientras Justin se incorporaba y la ayudaba, ____________ creyó surgir de una pasión arrolladora en la que había perdido el sentido. Con hábiles gestos, Justin le quitó la tiara, que se le había torcido, le acomodó el cabello y se la volvió a poner.

-Será mejor que entremos. No podemos celebrar un desayuno nupcial sin el novio y la novia, cara - dijo, esbozando una sonrisa que le hizo dar un vuelco el corazón y retrasó su proceso de recuperación otros cinco minutos

Justin la ayudó a salir del coche y le acomodó los pliegues del vestido como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Luego, antes de que pudiera recuperar el aliento, se inclinó y la tomó en sus brazos.

-¿Qué...?

-Es la tradición, cara. Tranquilízate -dijo, leyendo la expresión ansiosa de su cara con divertida comprensión-, si alguna vez te llegas a poner a dieta, te obligaré a comer tarta de chocolate todas las noches.

Como en una nube, se dejó llevar en brazos hasta la casa como una verdadera novia en el día de su boda. Jasper los esperaba en la entrada y observó su llegada con manifiesta alegría. Cuando llegaron hasta él, sonrió.


-Bruce vino con tu correo, Justin. También trajo a una inesperada visita, que seguro será muy apreciada. No les he contado la noticia todavía. ¡Me encanta dar sorpresas!
En efecto, cuando Justin entró en la semioscuridad del salón con la cola del precioso vestido de ___________ flotando hacia un lado como un estandarte, el deseo de Jasper de sorprender a la gente se vio recompensado.

El ayudante ejecutivo de Justin, Bruce Gregory, se acercó primero, vio a _________ con su vestido de novia y se quedó totalmente boquiabierto.

-Cierra la boca, Bruce -murmuró Justin suavemente-, pareces uno de los pececitos de _______

La visita inesperada surgió detrás de Bruce. Era una atractiva rubia vestida con una falda con estampado de leopardo y una camiseta haciendo juego que dejaba expuesto un ombligo con una exótica joya. Exhaló el aire sorprendida cuando vio a los novios. Por un momento su cara resultó la pintura de la incredulidad.

-¿selena? -exclamó _________ encantada-. ¡justin, ésta es mi hermana, selena!

Entrecerrando los brillantes ojos, Justin se detuvo y miró a la rubia que ahora sonreía.
-Hola selena. ¡Qué pena que te hayas perdido la ceremonia por tan poco!

-selena... éste es Justin... Justin bieber -anunció _________ con orgullo de poder presentarle a su famosa hermana alguien digno de conocer.

-Todo el mundo sabe quién es Justin bieber -dijo selena con una mirada paternalista que intentó compartir con Justin, pero él simplemente la miró fijamente, sin mover un músculo de la cara.

-¿Cómo supiste dónde estaba? -preguntó ______, aún en brazos de Justin y momentáneamente cegada por el flash del fotógrafo que se acercó a tomar una foto de su entrada.

-Dejaste tu dirección, querida, y cuando fui a casa de Justin me encontré con Bruce y lo convencí de que me trajera.

Bruce esbozó una débil sonrisa de disculpa en dirección a su jefe, que le respondió con una mirada que lo hizo envararse.

-Enhorabuena, Justin -logró decir-. Y, ______, mis mejores deseos. Tengo que confesar... que ni me imaginé que esto sucedería.

-Me has quitado la palabra de la boca -dijo selena, con voz un poco chillona-. ¿Pero no te encantan las bodas? ¡A mí sí!

Justin dejó al _________ en el suelo suavemente.
-Discúlpame, cara, tengo que hacer una llamada urgente -le susurró en un discreto aparte.
selena cruzó el vestíbulo y le pasó un brazo por los hombros.

Realmente te he echado de menos -confesó, mientras Jasper miraba con cariñosa aprobación el afecto fraternal.
Sorprendida por la inusual demostración por parte de su hermana, _______ rebosaba de alegría.

-Yo te he extrañado también. ¿Qué tal California?
Mientras Jasper se alejaba, selena abandonó su sonrisa y se encogió de hombros con petulancia.
-No funcionó. Me volví a Londres, esperando que tú me recibieras en tu casa, pero...

-¡Oh, no! -exclamó ____________ consternada.
-¡Y luego, cuando me enteré de que estabas en España con el querido Jasper, crucé los dedos y recé para que hubiera un hueco para mí! -selena le estudió la expresión de consternación y culpabilidad de ___________ con fríos ojos -. Estoy sin blanca. No tenía otra opción.

-No, por supuesto que no -afirmó __________ fervientemente, con la esperanza de que a Justin y Jasper no les importara que selena se quedase. Tenía ilusión de ponerse al día con las noticias de su hermana.

justin volvió a su lado, y _______ notó que ahora era Bruce quien estaba al teléfono al otro extremo de la habitación.

Aunque __________ hubiese querido hablar con su hermana en privado unos minutos, se daba cuenta de que todos estaban esperando para desayunar. A la mesa, tenía a Justin de un lado y Jasper del otro. justin acabó al lado del padre Navarro y, al no tener nada de qué hablar con él, se quedó silenciosa, bostezando ocasionalmente.

-Estoy tan contenta de que selena esté aquí -le dijo a Justin tímidamente mientras cortaban la tarta-. Se ve que está cansada del viaje, pero ¿no es preciosa?

-Si ése es el color rubio que te gusta, no creo que te quedase bien. Y todos esos tatuajes y agujeros deben de doler un montón. Tu hermana debe ser muy valiente.
-Sí que lo es. Las cosas no le salieron bien en California, pero lo está llevando bien.

Después de la comida ____________ se fue al cuarto de baño a arreglarse el pelo. Cuando salió, se encontró a selena paseándose fuera con expresión enfadada.

-¡Casi me duermo durante el desayuno! ¡Pensé que el castigo no terminaría nunca! -protestó tomando a ___________ del brazo y encerrándose con ella en la primera habitación vacía que encontró-. ¡Tú, casada con Justin Bieber! ¡Me he quedado de una pieza! Y, obviamente, cambia mis planes. No me puedo quedar aquí si te acabas de casar.

-¿Por qué no? -preguntó ________sorprendida.
-Usa la cabeza, _________ -dijo selena irritada-. Ésta es la casa de Jasper. Y te irás de luna de miel a algún lugar exótico. ¡No me puedo instalar aquí con el anciano hasta que vuelvas!

-No te preocupes, como Jasper no está muy bien de salud, no iremos a ningún lado.

-Ya sabes que se me da muy mal cuidar enfermos, pero se ve que esta vez a ti te ha salido bien el tema -dijo selena, con repentino rencor en los ojos-. Mira, ¿por qué no me haces un favor y me prestas un poco de dinero para que pueda salir de este sitio perdido y te deje disfrutar de tu maravilloso matrimonio?

La sorpresa de _____________ crecía por momentos. ¿Qué le pasaba a selena, que siempre era el alma de todas las fiestas?

-¿Un...un...préstamo?
-Te acabas de casar con un hombre rico -dijo selena con una mueca de ironía.

Un incómodo color tiñó las mejillas de __________.
-selena, no puedo pedirle a Justin que te dé dinero...
-¿Por qué? ¿Acaso el banquero es agarrado con sus millones?

-Justin pagó las cuentas que dejaste pendientes cuando te fuiste a California -respondió incómoda, molesta por tener que mencionar las deudas de su hermana.
selena se envaró.

-¿Conque Justin lo sabe?
-Sí.

--¡No fue culpa mía que me metiera en ese lío! -enrojeció selena enfadada.
-No. Ya lo sé -selena tenía una actitud demasiado generosa con el dinero ajeno, y eso sí que preocupaba a _______.

selena se tranquilizó con las palabras de ________.
-Bueno, si me perdonas por decirlo, no quiero estar metida en medio. Te acabas de casar.

-Si te quedaras, no sería eso... quiero decir... nuestro matrimonio no es...

Pero en cuanto lo dijo, recordó el apasionado abrazo que compartieron en el coche. ¿Justin habría actuado o no se le daban muy bien las relaciones platónicas? ¿O quizás se sentía tan atraído por ella como ella por él? Descartó la tercera alternativa. Seguro que estaba actuando.
-¿Qué quieres decir? -preguntó selena.

-Justin sólo se casó conmigo para darle el gusto a Jasper. Es un matrimonio para que Jasper esté feliz hasta que supere su operación -confesó _______-. Así que no te tienes por qué sentirte de más.

-¡Eso sí que resulta más lógico! -exclamó selena con los ojos llenos de satisfacción-. Al fin y al cabo, ¿qué iba a ver un tipo como Justin Bieber en una mujer como tú? No quiero ofenderte- añadió, al ver que ________ palidecía-, pero, seamos sinceras, tú no eres nada del otro mundo, mientras que Justin...

-Sí -interrumpió ___________ tensa, realmente ofendida por lo había dicho.
-Es un tipo realmente fabuloso -continuó selena, observándose en el espejo-. Es guapísimo, y además está forrado. Mucho más mi tipo que el tuyo.
-Supongo que sí -respondió __________ trémula, sintiéndose fea y gorda por primera vez desde que Justin había hecho lo que ella se imaginaba que era una transformación espectacular. ¿Se creía que un cambio de peinado y bastante ropa bonita iba a realizar un milagro? ¿Era estupida?

-Y Justin seguro que está aburrido aquí con esos viejos y tú. Además, tú no cuentas -reflexionó selena-. Tienes razón. Dadas las circunstancias, no hay motivo para no quedarme. Podría ser divertido pasar una temporadita contigo.
___________ se le quedó mirando el ombligo con su exótica joya, avergonzada al descubrir que no quería que su hermanastra se quedara. Se sintió horrorizada, pero era la pura verdad.

-¡Y tengo una sorpresa para ti! -continuó selena, sacando de su pequeño bolso una carta arrugada.

En ese momento se abrió la puerta para dejar pasar a Justin. Alto y sonriente, tenía algo especial en la mirada. Inmediatamente se dio cuenta de que ella estaba consternada.

-Me la dio tu patrona -selena le dio la carta y sorteó a Justin para alejarse con una rutilante sonrisa.
-¿Qué es eso? -preguntó Justin, dando un paso adelante.
________ miró la caligrafía.

-¡Dios mío! ¡Es una carta de Scott! ¡Nunca me había escrito antes!
Bruce apareció en la puerta.

-Todo está organizado, Justin.
-¡Oh, no! -exclamó _______ leyendo.
-¿Se ha muerto?


-No seas bobo, Justin. Scott quería que estuviera en su casa para que el mecánico fuese a arreglar la lavadora.
-Nueva York no está lo suficientemente lejos -reflexionó Justin.
-¡Y me da su teléfono allí! ¡Imagínate! -dijo ______ sorprendida.

-El ordenador está usando todas las líneas disponibles, y además cuesta una fortuna llamar a Nueva York -informó Justin.

-Es verdad. Y además está la diferencia horaria -murmuró _________ ausente, mirándolo como si esperase que él le aclarase el tema.

-Me hago un lío con la diferencia horaria. Tendrás que buscarlo... la verdad es que no sé dónde. Vete de aquí, Bruce -le susurró a su ayudante, que había pasado de la mayor incredulidad al ataque de risa incontrolable.

-Me gustaría saber cómo le va en su nuevo trabajo -dijo ________, releyendo apenada las tres líneas de la carta.
Se había sumido en sus propios pensamientos. Ya no creía estar enamorada de Scott y la avergonzaba un poco haberlo descubierto. ¿Cómo era posible que se conociese tan poco y se imaginase tanto?

HELLO GIRLS,ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO..!
YA SE QUE CASI NO SUBO CAPITULOS,PERO TRABAJO DE NOCHE Y CUANDO LLEGO A LA CASA PUES...LLEGO SUPER CANSADA QUE NO ME DAN GANAS DE NADA!
HMMM....PRONTO LES HARE MARATON VALE,QUE LO QUE PASA ES QUE SON LOS ULTIMOS CAPITULOS U.U
YA DEPENDE DE USTEDES SI QUIEREN QUE SUBA OTRA NOVELA VALE :D

  • 999 days ago via site
  • 349

NOVELA:Una deuda de amor


No hablemos de lo que sucedió antes -se oyó decir tensa-. Olvidemos lo que ha pasado.
-__________,yo...
-Por favor, no digas nada más -lo interrumpió _______ rápidamente.
-No puedo olvidar lo que ha sucedido -aseguró bruscamente.
-Haz un esfuerzo. Te sorprenderás de lo fácil que es olvidar los errores. Quizás hasta ahora no hayas cometido los suficientes, pero yo tengo amplia experiencia en ello -murmuró ____-. ¿Cómo está Jasper?
-No lo he visto, pero parece que bien. Herminia me dijo que bajaría a comer -respondió Justin impaciente-. Tenemos que hablar de esto, ______. Necesito saber qué quieres decir.

-Fue un tremendo error -dijo ____palideciendo-. Los dos estábamos turbados, tú habías bebido, yo intenté consolarte... las cosas se fueron de las manos... ¿Qué otra explicación hay?

-¿Me estás diciendo que te fuiste a la cama conmigo porque te daba lástima? -dijo Justin con furiosa incredulidad.

-No sé... -movió la cabeza confusa-. Aparte de lo obvio, no sé por qué lo hice -confesó finalmente.
-¿Aparte de lo obvio? ¿A qué te refieres? -exigió Justin receloso.

-El tema de la lujuria -susurró _____, sorprendida porque no se le hubiese ocurrido a él-. Cuando me besas, no sé lo que me pasa.

El silencio se hizo opresivo.

Justin le apoyó las manos en los hombros y la levantó para que quedara frente a él. Los maravillosos ojos la taladraron como misiles. Luego inclinó la arrogante cabeza para besarla. Fuegos artificiales explotaron detrás de sus párpados cerrados, haciendo que las rodillas se le aflojaran.

Justin la separó de sí, sosteniéndola por los delgados hombros.

-Es el tipo de problema que tenemos que resolver juntos -dijo mirándola con ojos engañosamente indolentes.
-Pensé que estarías furioso conmigo por aprovecharme de tu borrachera -admitió asombrada.

-No soy sexista en absoluto y además tengo bastante resistencia -dijo, cubriendo con las larguísimas pestañas el brillo de sus ojos.


Todavía luchando por comprender el motivo de su beso, _______ se envaró cuando él la tomó de la mano. Le deslizó la sortija de diamantes en el dedo.
-Te la dejaste en mi cuarto de baño. Tendrás que ponértela para que Jasper la vea.

Fue entonces cuando se dio cuenta por qué la había besado y por qué no estaba furioso. Tenían que seguir haciéndose pasar por novios frente a Jasper. Así que cuando Justin le agarró la mano posesivamente, no se sorprendió. Todo era parte de su actuación.

-No quería mencionarlo antes -le confió-, pero oí tu conversación con Jasper.

Justin la miró interrogante.
-¿Cuánto oíste?

-Lo suficiente como para darme cuenta de que te dejaste avasallar por Jasper. ¡Decirle a Jasper que nos casábamos la semana que viene nos podría llevar a una situación bastante comprometida!

Justin enrojeció violentamente y estuvo a punto de decir algo, pero cerró la boca con firmeza.

Terriblemente confundida por la diatriba de acusaciones
contradictorias, _______ lo siguió. No estaba tomando la píldora, y el riesgo de quedarse embarazada ni se le había pasado por la cabeza. Darse cuenta de ello la sumió en una confusión aún mayor.

De repente Justin se volvió y le tomó la mano nuevamente, mirándola con seriedad.

-Perdóname. No tenía derecho a atacarte así.
- Vale. Comprendo -murmuró ahogadamente _________, enternecida por la ruda disculpa.
-Me parece que no comprendes nada -dijo él inexpresivamente.

Sí que lo comprendía, insistió para sí. La inesperada intimidad había roto barreras que ahora había que volver a erigir. No era sorprendente que Justin se pusiese nervioso preguntándose si la había dejado embarazada.

Decidió dejar que creyese que no tenía de qué preocuparse. Era muy improbable que un irreflexivo acto como ése llevase a la concepción de un niño, se dijo, para tranquilizarse. Ahora tenía que sonreír y comportarse como una mujer enamorada y recién comprometida. En presencia de Jasper no había que indicar que hubiera ninguna fricción entre los dos.


Jasper los esperaba en el soleado patio a la sombra de una enorme casuarina.
Esbozó una amplia sonrisa al verlos y se puso de pie.
-No me digáis que tendría que haberme quedado en cama. El padre Navarro viene a comer con nosotros.
Justin, que le arrimaba en ese momento la silla a ______ para que se sentara ante la elegante mesa, se quedó quieto.

-¿El padre Navarro?
-Para que podáis poner la fecha de boda. Lo llamé esta mañana. No tenemos ni un minuto que perder.
Eduardo quiere que me interne en la clínica dentro de dos semanas.

Sin darse cuenta del efecto de sus palabras, que cayeron como una bomba, se echó hacia atrás en la silla, la pintura de la felicidad

Mientras Jasper sugería alegremente que Justin sirviese el vino, _________ luchaba por no manifestar el sobresalto que acababa de recibir.

-No me mires con esa cara, Justin-recriminó Jasper suavemente-. Una copa de vino no me hará ningún daño. Es una ocasión muy especial.

-Jasper, creo seriamente que la excitación de una boda no te vendrá bien en este momento - llenó Justin las copas con pulso sorprendentemente firme.

-Tonterías. No quiero que sintáis que tenéis que retrasar la boda hasta después de la intervención. Me siento bien para una pequeña reunión familiar -dijo, pero mientras los miraba, se reflejó en sus cansadas facciones una expresión ansiosa.

-¡Ay, Dios! ¿Me he inmiscuido demasiado llamando al padre Navarro?
-Por supuesto que no -le sonrió Justin divertido, lo cual impresionó a ______-. Jasper y el cura del pueblo son viejos amigos. Era lógico que quisiese compartir la noticia con él -informó, echándole a _______ una rápida mirada.

-Ya podrás hacer una gran recepción cuando llegues a Londres, pero una pequeña ceremonia es más tu estilo, Justin -dijo Jasper más tranquilo-. Y no te molestará ningún periodista en este rincón perdido entre los montes.

De repente, ________ se dio cuenta de dos cosas. Jasper se había lanzado de cabeza a los preparativos de boda para no pensar en su próxima intervención, y además tenía miedo de no salir de la mesa de operaciones con vida.

-Todo saldrá bien. Al margen de ese pequeño problema de corazón, estás perfecto para tu edad -le dijo, expresando sus temores en voz alta.

-________ me conoce como a un libro abierto -le dijo Jasper a Justin contento.
-No me extraña. Os parecéis mucho -dijo Justin, sin expresión en la voz.

Y luego llegó el cura. La comida resultó jovial, pero _______ no podía evitar abstraerse en sus propios pensamientos. Miraba a Justin, maravillada por su autocontrol, su facilidad de palabra, su habilidad para esconder el horror que le causaba la forma en que se habían desarrollado los hechos. Esperaba que en algún momento él mencionase un motivo que haría imposible un matrimonio tan pronto, pero Justin no hizo ni el más mínimo intento.

Durante la comida no pudo quitarle los ojos de encima. El rostro delgado y fuerte, la forma en que el pelo brillaba cada vez que él echaba la cabeza hacia atrás, la calidez de sus ojos, que antes le habían parecido tan fríos y distantes, cuando miraba a Jasper. Estaba haciendo la actuación de su vida para Jasper.

Antes de que el padre Navarro se fuera, decidieron una fecha para dentro de cinco días. Luego el anciano se retiró a dormir la siesta. Mientras sus silenciosos pasos se alejaban, _______ se puso de pie y se acercó a la pared que rodeaba el patio. Desde allí se veían las terrazas y el maravilloso bosque. Esperó a que Justin le dijera que la única opción era casarse.

Justin la miró a unos pasos de distancia.
-Estás furiosa conmigo.

________ lo miró, la ansiedad y el reproche velándole los ojos.
-Tú nos metiste en este entuerto. Supuse que por arte de magia nos sacarías de él.

-Si me hubiera opuesto, Jasper habría sospechado que no las tenía todas conmigo y se habría preocupado. No podía correr ese riesgo.

-Quiero mucho a Jasper, pero no quiero llegar al extremo de casarme por la iglesia para tranquilizarlo -admitió _________.

-Podemos conseguir la anulación luego -dijo Justin, acercándose a ella-. Sé que te estoy pidiendo un gran favor, pero necesito que lo hagas por mí -rogó.

La mirada de __________ se quedó prendada en los ojos de oscuras pestañas y sintió un deseo tan grande consumiéndola por dentro que era una agonía no echarse a sus brazos. Asustada por la fuerza de sus sentimientos, tembló y miró hacia otro lado.

-Bueno. Si es sólo por unas semanas... Luego, cuando volvamos a Londres, le podemos decir a Jasper que no funcionó.

-Te juro que no te arrepentirás de tu decisión.

________ no pudo evitar mirarlo. Una sonrisa le había suavizado las facciones. Sintió que se le encendía una hoguera en el estómago y volvió a bajar la mirada, azorada ante el poder que él tenía para turbarla. Un poder que ni se daba cuenta que poseía.

-Hay sólo una cosa que podría hacer que todo resultara más fácil.
-¿Qué?

-¿Podríamos evitarnos lo más posible?
Durante un segundo Justin se quedó aturdido.
-Pensé que así estaríamos más cómodos -añadió, al darse cuenta de su torpeza.

-No parecías estar incómoda durante la comida -señaló Justin suavemente-. En realidad, no me quitaste los ojos de encima ni un minuto.

Lo que quería era que ella le asegurara que no estaba enamorada de él, reflexionó ________ mortificada, con las mejillas como dos rosas.
-Estaba actuando.

-Tendría que habérmelo imaginado. ¿Imaginabas que era Scott? -preguntó ahogadamente.
________ no pudo mirarlo de la vergüenza que sentía, por lo que interpretó que él lo encontraba divertido.

-¿Y quién, sino?

  • 1005 days ago via site
  • 356

NOVELA:Una deuda de amor
maraton 3/3


Los ojos de _______ brillaron otra vez y al llegar a la puerta del dormitorio, la abrió.


-¿Te sientes mejor ahora? Tu intención era buena. Hacerlo feliz -le aseguró tranquilizadora mientras entraban.

Justin se la quedó mirando como si de repente se hubiera dado cuenta de algo. Mientras la miraba con intensidad, ________ se olvidó de lo que pensaba decir. Justin le pasó un dedo muy, muy suavemente por el contorno de los labios. Ella sintió que el corazón se le aceleraba y se le cortaba la respiración.

-Nunca confíes en mis intenciones -dijo Justin con palabras suaves como el terciopelo-. Siempre calculo todo, hasta el último punto y coma.

-Probablemente no puedes evitarlo...

De repente, parecía que el mundo se había detenido. _________ notaba cada inspiración que hacía, cada latido de su sangre en las venas. Cuando la besó con una dulzura casi insoportable, sintió que las rodillas se le aflojaban. Él la levantó en sus brazos y empujó la puerta con el cuerpo para cerrarla.

-Quédate conmigo. No quiero estar solo esta noche -confesó con la respiración agitada.

Y luego la besó otra vez con besos duros y hambrientos que la hicieron derretirse como la miel. Quizás hubiera dicho algo más, pero cada vez que dejaba de besarla __________ lo sostenía con fuerza. El deseo se había despertado en ella como un dique roto, arrastrando toda razón con él. Era tan poderoso su anhelo, que no lo pudo resistir

La llevó hasta la cama y se inclinó sobre ella. Le soltó el cinturón de la bata y la abrió, mientras la besaba ardientemente en la base del cuello, haciéndola temblar. Emitió un gemido.

Al oír el delatador sonido, Justin se quedó petrificado.
-No, no estoy sobrio- dijo, con cada músculo de su delgado y poderoso cuerpo tenso-. No deberíamos estar haciendo esto, cara -comenzó con jadeante urgencia-. No estoy en mis cabales.

-¿Quién dijo que tenías que estarlo? -preguntó _______, sin poder evitarlo.

Desconcertado por su inesperada respuesta, Justin le miró los ojos brillantes como estrellas y quitó las manos de los delgados brazos luchando consigo mismo.
-No me mires así -pidió trémulo.

-¿Cómo? -preguntó _______ fascinada. Justin cerró los ojos e intentó controlarse.

-¡Accidenti! -gimió- ¡Te deseo tanto... nunca he deseado a una mujer tan desesperadamente como te deseo ahora!
El reconocimiento de su propio poder femenino fue para ________ como una inyección de adrenalina. Era un poder que nunca soñó poseer. La forma en que se acercó a Justin para encontrar su boca fue totalmente irracional.

Justin reaccionó a su invitación empujándola contra la cama. Al acariciar con sus voluptuosas curvas, un gruñido de placer masculino le brotó de la garganta. Intercambiaron ardientes besos mientras ________ trataba de desabrocharle la camisa sin separarse de él.
Justin hizo un último y desesperado intento por controlar la situación.

-No podemos... -dijo. Pero ella le recorrió el torso con las manos, haciendo que la incorporara en sus brazos para forcejear como un adolescente con el camisón que se le resistía-. No podemos hacer esto -concluyó, después de explorar con su lengua los labios entreabiertos.
-Cállate -dijo _______, rozando con sus labios un liso y duro hombro. Tenía la piel salada. Comenzó a descender por su cuerpo, adorando cada una de las sensaciones que le suscitaba, sintiéndose libre.

-Di mi nombre... -pidió Justin entrecortadamente.
-Justin.
-Otra vez -ronroneó, como un gran gato hambriento, temblando cuando ella llegó a los duros músculos de su estómago.
-Justin... Justin... Justin... -suspiró sensual, ocupada en seguir cada uno de sus instintos, recorriéndole con las manos los largos y sólidos muslos, encontrando en su camino el excitado sexo masculino.

Con un incoherente resoplido de impaciencia, Justin intentó desvestirse mientras la besaba frenéticamente. El corazón de _______ cantaba, su cuerpo hervía. Nunca pensó que existiese una pasión tan fuerte y floreció al sentirla.

-Te hicieron para mí, cara -dijo Justin, tomando en su boca un rosado pezón para besarlo y lamerlo reverentemente.
________ arqueó la espalda y jadeó incontrolable, clavándole las manos en los hombros. No la preocupó perder el control cuando la arrastró a un pozo profundo de excitación en el que lo único que podía hacer era responder a la increíble intensidad de sus emociones.

-Respondes a mi pasión con la tuya -murmuró Justin con intenso placer-. Haces que el fuego me consuma, cara.

Le recorrió un tembloroso y delgado muslo, haciendo que su centro más íntimo lo reclamara con una excitación que resultaba casi intolerable. Cuando buscó el húmedo calor de su parte más sensible, ella echó la cabeza hacia atrás y se retorció. Sentía un intenso calor y electricidad recorriéndole el cuerpo.

-¡No lo puedo soportar... no lo puedo soportar! -jadeó sin control.
Justin le capturó los labios enrojecidos con los suyos y la hizo soportarlo más, durante minutos que la hicieron enloquecer. Luego se levantó sobre ella y se deslizó entre sus muslos, levantándole las rodillas. En su febril estado, ________ reconoció que por fin el insoportable dolor que le causaba su propio vacío se vería satisfecho.

-Dios... no puedo aguantar más -rugió Justin. Cuando se arqueó encima de ella, el ardiente y duro empuje de su invasión la tomó por sorpresa. La sensación le resultó tan nueva que se quedó petrificada y luego él la penetró más profundo y el agudo dolor arrancó un grito sorprendido de sus labios. Justin se quedó helado por la sorpresa.

-¿Soy el primero...? -exclamó.
Cuando el dolor disminuyó, ella se movió debajo de él sin querer hablar, deseando gozar de la increíble sensación de tenerlo dentro. Y ese pequeño movimiento destruyó el poco autocontrol que Justin había conseguido al darse cuenta de su inocencia. Con un gruñido la penetró más profundamente todavía con apasionada urgencia, incapaz, igual que ella, de desobedecer a su propio cuerpo. Y juntos capearon la tormenta de sus emociones. Lo que importaba era que él no parase, que satisficiera el anhelo que había desatado en ella.

La llevó hasta un clímax que la hizo gritar de éxtasis, con el convulso cuerpo deshaciéndose en lo que parecieron mil pedazos cuando él dio el último empujón.
Luego _______ sintió que caía y caía en un sinfín de capas de algodón. Y aunque luego recordó vagamente que Justin intentaba despertarla para hablar, no se pudo mantener despierta en brazos de la paz más placentera que jamás había sentido.

_________ se despertó cuando la sirvienta abrió las cortinas.
Pestañeó adormilada y comenzó a sentarse. Entonces se dio cuenta de que no se hallaba en la habitación de Justin

-La comida estará lista en una hora, señorita -le informó la sonriente mujer en perfecto inglés-. El señor Bieber me ha pedido que la despierte.

Una repetición en tecnicolor de lo que había estado haciendo antes del amanecer con Justin la asaltó. Oleadas de vergüenza la recorrieron. No podía comprender cómo, apenas unas horas antes, hacer el amor con Justin le había parecido tan natural e inevitable.

Justin había estado bebiendo, y no era la persona racional y poco emotiva de siempre. Pero incluso en ese estado, Justin había intentado detenerse, más de una vez había tratado de hacerla entrar en razón. Recordó con el corazón oprimido cómo le había arrancado los botones de la camisa, descartando toda inhibición. ¡Oh, Dios mío! ¿Cómo podría mirarlo a la cara otra vez?


El Justin que ella había conocido en la madrugada era un Justin vulnerable. El susto por el colapso de Jasper y su propia conciencia habían derrumbado sus defensas. Al besarla, había sucumbido a una tentación momentánea y ella había malinterpretado la situación totalmente. Lo único que Justin quería era un poco de calor humano, pero, al ser como era, había expresado su necesidad como una invitación sexual. Tendría que haberle dado un abrazo, o hablado... Todo había sido culpa suya.

¿Cómo podía culparlo a él? De ninguna manera podía hacerlo responsable por algo que ella le había ofrecido gratuitamente.

Se había sorprendido tanto cuando se dio cuenta de que ella era virgen. ______emitió un gemido frustrado. Seguro que cuando le hablaba y ella se quedó dormida le estaba diciendo que no tenían que haber hecho lo que hicieron. De repente se sintió agradecida por que la hubiese sacado de su habitación y llevado a la de huéspedes.

Se deslizó de la cama y se dio una ducha. Luego se puso un elegante traje azul sin mangas, sintiendo con cada minuto que pasaba cómo aumentaba el torbellino de sus sentimientos.

¿Por qué había tirado por la borda todos sus principios y vivido el momento sin pensar en las consecuencias? ¡No había pensado en Scott ni una vez! Claro que con Scott nunca habían pasado de la amistad. Y era evidente que su propia naturaleza era más física de lo que nunca hubiese sospechado. Seguro que por eso había perdido el control con Justin

Había sucumbido a lo que Justin había descrito antes como «pura lujuria». Se estremeció al recordarlo, pero era la pura verdad. Justin le había despertado el deseo sexual.

Era mejor enfrentarse a la verdad desnuda que tratar de buscar tontas excusas sentimentales, como pensar que se estaba enamorando de Justin ¿Acaso no se le había pasado por la cabeza mientras se dormía en sus brazos?

Pero no se estaba enamorando de Justin. Ella estaba enamorada de Scott, ¿o no? De repente, no supo qué pensar. Pero quería ver a Scott otra vez y reforzar lo que sentía por él. Amar a Scott a la distancia era seguro. Amar a Justin sería suicidio emocional. ¿Cuántas veces se lo había advertido Justin?

Mientras se sentaba ante el tocador arreglándose el pelo, sonó un ligero golpe en la puerta y la morena figura de Justin se reflejó en el espejo. Vestía un par de chinos color marrón claro y un polo negro, que acentuaba su piel. El estómago se le hizo un nudo al verlo tan guapo

Tendremos que decirle la verdad cuando se esté recuperando de su operación -suspiró ____-. Supongo que comprenderá por qué lo hicimos.

Justin le apretó la mano con fuerza.
-Cambiemos de tema un minuto antes de ir a verlo -murmuró-. Cuando hicimos el amor...
_______ reaccionó como un animal acorralado ante el cazador.

-¡Pensaba que no discutiríamos ese tema más!
-Sólo una cosa -la miró Justin reflexivamente con sus penetrantes ojos-. Me dio la extraña y maravillosa sensación de que podía haber algo más que deseo.

________ se ruborizó, humillada por lo que interpretó en esa aseveración, pero decidida a asegurarle que ella no era tan tonta.

-No te preocupes por eso, Justin.
-¿No?
__________ miró sus manos unidas un segundo y pensó con tristeza en qué mentira se estaba metiendo.

-No soy tan tonta como para pensar que es lo mismo estar enamorada que sentirse atraída sexualmente. Scott sigue siendo el único hombre para mí -afirmó con vehemencia.

Justin le soltó la mano y lanzó una carcajada sardónica.
-¡Estabas conmigo, no con él! -dijo.
-Me da vergüenza reconocerlo -murmuró _______ ahogadamente.

-¡Mas te vale! -confirmó Justin en furiosa voz baja-. Permíteme que te diga que si estuvieras enamorada de mí, te pondría un guardia día y noche. ¡No te tendría ni un ápice de confianza!

-Pero si todavía no tengo una relación con Scott -protestó para defenderse.

-¡Y si depende de mí, tampoco la tendrás! -le respondió Justin con frialdad.

Confundida por esa afirmación, _________ logró finalmente reunir el coraje para mirarlo. Justin estaba furioso y la taladró los ojos agudos y penetrantes como puñales.

-Me has utilizado -condenó Justin con rabia-. Y no permito que nadie lo haga.

-¿Cómo te he utilizado? -preguntó angustiada, luchando por comprender qué era lo que lo había puesto tan furioso.

-¡Santo cielo!... ¡Como un maldito ensayo para Scott! ¡Y pensar que estaba preocupado porque no había tomado precauciones! ¡Ya estás tomando la píldora para prepararte para él! ¡Lo último que querrás es quedarte embarazada, y te lo agradezco, no creas! ¡Pero en cuanto termine este fiasco quiero que desaparezcas de mi vida como si nunca te hubiese conocido! -se alejó a largas zancadas.

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NOVELA:Una deuda de amor
maraton 2/3


-¿Operarte? -preguntó Justin con extrañeza.


-Soy un viejo bobo... nunca me gustaron los hospitales -murmuró Jasper-. Eduardo dice que necesito que me pongan un marcapasos.

El doctor Arriba llegó rápido y los dos hombres acompañaron a Jasper al dormitorio. ____ se sentó con él hasta que se durmió y reflexionó en silencio sobre lo que había oído detrás de la puerta antes del colapso de Jasper.

¡Justin había prometido casarse con ella la semana siguiente! Justin, generalmente el más frío y racional de los hombres, se había alterado tanto por la furiosa orden de que se marchase, que había hecho una delirante promesa en vez de explicar que la situación no era lo que parecía. Pero resultaba difícil decir la verdad después de que Jasper los sorprendiera en la cama.

Se habría puesto más furioso todavía.
Por suerte, el estado de salud de Jasper evitaría que Justin tuviese que casarse con ella inmediatamente. Lo operarían y durante la convalecencia, seguro que Justin le confesaría que su supuesto compromiso era un engaño hecho sin ninguna maldad.


También tendría que decirle que no había pasado nada en el dormitorio. Nada, repitió _______ para sí misma. Nada en lo que tuviera que pensar otra vez. Un momento de debilidad que era mejor olvidar.


Cuando salió de la habitación de Jasper, la sorprendió encontrarse con Justin en el pasillo. El sobresalto todavía se le reflejaba en la cara, donde se le marcaban líneas de ansiedad.


-¿Te ha dado alguna mala noticia el doctor Arribas? -preguntó ansiosa.

-No -dijo Justin mirando hacia otro lado, con el fuerte perfil rígido-. En realidad, el pronóstico es bastante bueno. Jasper me dijo que el corazón le fallaba, pero fue un poco exagerado. Parece ser que estaba muy asustado por la idea de tener que ponerse el marcapasos.


-Es comprensible. Nunca ha tenido que internarse antes.


-Cuando Eduardo le diagnosticó el problema el año pasado, Jasper enterró la cabeza en la arena y no quiso saber nada de cirugía. También le pidió a Eduardo que ni se le ocurriese decírmelo. Sabía que si me lo decía, yo insistiría en la operación.


-Y es lógico que lo hagas. Es la única opción sensata -dijo ______, asombrada ante la profundidad de las emociones que evidentemente Justin trataba de esconderle.
-Tenía miedo de que yo lo forzase a hacerlo -dijo Justin, con furia reprimida.


-Pues el desmayo ha resuelto la cuestión -lo consoló ______-. Jasper ha aceptado que necesita la operación.
-¡Pero nunca habría tenido el ataque si no hubiese sido por mí! -explotó Justin, culpable y arrepentido-. ¡Madre di Dio! ¡Casi lo mato!


-No es verdad, Justin -protestó _______ enseguida, preocupada por él-. El doctor Arribas dijo que le podría haber sucedido en cualquier momento.


-¡Accidenti! -exclamó, con expresión culpable-. No me vengas con esos cuentos ahora. Jasper ésta muy alterado. Nunca lo había visto alterado por nada. ¿Y qué lo causó, eh? ¡Yo y mis brillantes ideas! -concluyó fuera de sí.

La miró con los arrepentidos ojos llenos de pena y se alejó a largos pasos. La reacción instantánea de _______ hubiera sido seguirlo y razonar con él. Se estaba culpando demasiado. Nunca hubiera permitido que alguien se fuese en tal estado sin ofrecer un consuelo, pero se forzó a no hacerlo.


Justin, que no bajaba la guardia con nadie, lo acababa de hacer para recriminarse. Quizás dentro de unas horas se arrepentiría de haber mostrado esa debilidad. Seguro que se enfadaba porque ella había sido testigo de esa breve pérdida de disciplina. Era un hombre muy introvertido. Y no le gustaría que ella se inmiscuyera. Le dio pena darse cuenta de que no podía conectar con él.


Justin era un perfeccionista. Había comenzado todo con las mejores intenciones, pero de repente le había salido mal. Jasper estaba molesto y apenado, y le había demostrado una dolorosa falta de confianza. Con ese disgusto Justin habría tenido más que suficiente. Pero, para rematarla, a Jasper le había dado un colapso.


Volvió a entrar en la habitación y se quedó junto a la cama de Jasper hasta que a las tres de la mañana Herminia entró con una expresión de preocupado afecto en los ojos y le indicó que ella la reemplazaría.


______ se fue al dormitorio preguntándose dónde estaría Justin ¿Se habría ido a una de las habitaciones de huéspedes? No creía que se hubiera ido directamente a la cama en el estado de alteración en que se hallaba.


Después de dudarlo un poco, bajó al elegante salón donde Jasper y Justin habían discutido. La luz todavía estaba encendida. _____ abrió la puerta. Justin se hallaba derrumbado en un sillón. Había bebido y la miró con los ojos curiosamente desenfocados.

-Dio -dijo con la lengua de trapo- ¡Mira quién está aquí! ¡La amiga de todo el mundo!


________ sintió una enorme ternura. Casi le dijo que él era su propio enemigo, que no podía enfrentarse a lo que le había sucedido esa noche. Estaba tratando de ahogar sus propias y turbulentas emociones en alcohol, empeorándolo todavía más.


-Te sentirás mucho mejor mañana si duermes un poco.
-El perfecto rayito de luz, ¿eh? Dime, ¿cómo te sientes al darte cuenta de que lo has hecho todo bien y yo lo he hecho todo mal?


-¿Y qué he hecho bien?
-Dijiste que siempre era malo mentir. Tenías razón. Dijiste que yo mentiría mucho mejor que tú. Te equivocaste -afirmó Justin, pasándose la mano por el cabello-. Cuando Jasper se me enfrentó, no supe qué hacer.


-Su actitud te alteró. No estabas preparado...
-Ahora me odia hasta la médula.

_________ se arrodilló a sus pies y lo miró con los ojos preocupados

Por supuesto que no. No pasó nada. Te tomas todo a la tremenda. Lo que pasó en el dormitorio lo tomó por sorpresa, y luego, en vez de calmarlo, seguro que te enfrentaste a él... Mira el lado positivo... Estás aquí, sintiéndote realmente desgraciado, cuando...


-Culpable -interrumpió bruscamente.
-Cuando vinimos aquí creíamos que se moría, y ahora sabemos que se puede recuperar totalmente.
-Es verdad -dijo Justin, como si todavía no se hubiese dado cuenta de ello.


-Seguro que le quedan muchos años por vivir, y distanciarte de él ahora te ha hecho sentirte peor.
-Tenía miedo de alterarlo más.


-Siempre piensas lo peor. Jasper te quiere, sólo que no es tan ingenuo como pensabas. Como se sorprendió tanto de que estuviéramos comprometidos, sospechó que...


-¿Tenía malas intenciones?
- Venga, tienes que ir a la cama -lo agarró _________ de la mano para ponerlo de pie.


Justin se levantó tambaleándose levemente. _______ le sonrió. Y él le respondió con una sonrisa casi infantil, que le hizo dar un vuelco al corazón.


-Eres tan buena... a veces me haces sentir muy mal -le comunicó.
-Te irrito -dijo ________, poniéndose seria.
-No. Es más como enfrentarme a mi conciencia cara a cara. Ya me estoy acostumbrando

  • 1020 days ago via site
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NOVELA:Una deuda de amor
maraton 1/3


¡Porca miseria! -exclamó Justin, que se había quedado paralizado mirando el espacio que antes ocupara Jasper como si hubiera sido un adolescente. Saltó de la cama-. ¡Jasper me miró como si me odiase! -dijo, pasándose una insegura mano por el pelo, los ojos llenos de torturada emoción.

-¡Te... te dije que a Jasper no le parecería bien! -susurró ___________, tratando de acomodarse el camisón.

-¡No creí que volviese tan tarde y nos encontrase así! No es exactamente la forma en que pensaba darle la noticia. Pero cuando le diga que estamos comprometidos, se calmará-pronosticó Justin con el ceño fruncido.

Incapaz de mirarlo a los ojos, ________se arrepintió avergonzada de lo que había estado haciendo con Justin, pero a la vez fue consciente de que el deseo físico seguía agazapado en su interior como su peor enemigo.

-Jasper eligió un buen momento
para interrumpir -continuó Justin en el vestidor-. La próxima vez que te metas en la cama conmigo, cúbrete de la cabeza a los pies.

-No habrá una segunda vez -respondió ________ mortificada-. No esperaba que sucediese nada por el estilo.

-Pero ahora tienes pruebas de que soy humano. Mete a un hombre sexualmente activo en una cama con una mujer con escasas ropas que emite señales provocativas y se saldrá del camino recto inmediatamente.


______________ se sentó en la cama.
-No emitía señales provocativas -protestó-. ¡Leía mi libro tranquilamente y me saltaste encima!
Asomándose del vestidor con la camisa a medio poner, Justin le echó una mirada incrédula.


-¡Me lo estabas rogando!
-Ni siquiera me gustas... ¿Cómo iba a rogártelo? -respondió enfadada.

-¿No? Pues en contra de mi voluntad y mi inteligencia me siento atraído sexualmente por ti-reconoció, con pétrea expresión en el rostro-. Al menos lo reconozco, no como tú, que te encargas de recordarme a todas horas que estás enamorada de alguien más.

-¿Que te sientes atraído por mí? -dijo, quedándose sin aliento.

-Es deseo, _______. Lujuria -afirmó justin-. Una complicación que no necesitamos y que evitaremos.
Conque la naturaleza les estaba jugando una mala pasada.


Había química sexual pero nada más, y Justin estaba aliviado de que la llegada de Jasper hubiese interrumpido su intimidad. No recordaba nunca haber sido presa de tan encontrados sentimientos. No se le ocurrió hasta que Justin se fue, que ella también tenía que bajar. No tendría que haber permitido que Justin la convenciera de compartir la habitación. Y ahora era su obligación tranquilizar y asegurar junto con Justin como si fueran una pareja de verdad.


Justin tenía razón. Había sido un poco directo, pero tenía razón, se dijo mientras se ponía una ligera bata de algodón y se pasaba un cepillo por el pelo. Esos sentimientos que la asaltaban cada vez que miraba a Justin eran pura lujuria. Y lo único que tenía Justin a su favor era su increíble atractivo y su magnetismo sexual. Era impaciente, manipulador, sarcástico, crítico y frío... excepto en el dormitorio.


Claro que tenía motivos para serIo, pensó mientras salía de la habitación. Era impaciente porque lo quería todo perfecto, sarcástico y crítico porque era más inteligente que el resto de la gente y le resultaría frustrante tener que esperar a que los otros comprendieran su razonamientos. En cuanto a su frialdad, se debía a su infancia terriblemente solitaria. Y quería a Jasper con locura. Su desaprobación lo había afectado tanto...

Siguió el murmullo de voces hasta encontrarse ante una puerta entreabierta. Estaba a punto de golpear cuando oyó a Jasper decir algo que nunca imaginó podría salir de la boca de un hombre tan dulce.

-Así que le diste a mi pobre __________ un anillo para seducirla -decía Jasper disgustado-. Ahí la tienes, renunciando a sus creencias más profundas. Se que, en su inocencia, cree que finalmente te casarás con ella. Pero no comparto su fe, Justin.
-Dio, yo...
-Me dices que estás comprometido con ella, pero en ningún momento mencionas que estás enamorado -interrumpió Jasper con dureza-. Tampoco dices nada de cuándo tendrá lugar esa hipotética boda.
-Nos acabamos de comprometer -remarcó Justin. Parecía desesperado.

-Finalmente conociste a una mujer que se negaba a participar de tu moral relajada. Como no podías aceptar su rechazo, le ofreciste un anillo de compromiso. Dentro de unos meses, cuando hayas perdido el interés en __________, la echarás de tu vida otra vez sin tener en consideración el daño que le has hecho -condenó Jasper cortante.

-¡Estás completamente equivocado!
-Te conozco a ti y conozco a ________ -contradijo Jasper-. Me imagino que ella estará perdidamente enamorada de ti, y tendría que haberme dado cuenta. Lleva meses contándome todo lo que haces en sus cartas. Pasará mucho hasta que pueda perdonarte por esto, Justin
Ella es dulce, cariñosa y buena.
-Sentémonos y hablemos con tranquilidad, Jasper -pidió Justin

-No. Ya te he dicho cómo me siento -dijo Jasper con voz contenida-. Quiero que te vayas de esta casa inmediatamente, Justin. Ya te enviaré la ropa.


Si le vas a romper el corazón a ______, prefiero que lo hagas ahora para que yo la pueda cuidar.
- Vale... Pondré fecha de boda -dijo Justin sin entonación en la voz.


-¿El año que viene? -sugirió Jasper, evidentemente poco impresionado por la noticia.
-¡La semana que viene! -afirmó de repente Justin-. _____ y yo nos casaremos la semana que viene.


_________ se quedó paralizada frente a la puerta. Del otro lado reinaba un completo silencio. Se imaginó que Jasper estaría tan asombrado por la noticia como ella.


-Eso decididamente cambia las cosas -suspiró Jasper con evidente alivio. Parecía haber recobrado carácter habitual, pero sonaba extraño, como si le faltase el aliento-. Entonces la quieres, aunque no puedas demostrarlo... Bueno, no se puede tener todo... no podrías haber elegido a nadie mejor que ________...
-¿Qué te pasa, Jasper? -exclamó Justin abruptamente-. ¡Jasper!


________ reaccionó a la alarma que percibía en la voz de Justin y empujó la puerta. Jasper estaba tirado en una silla inconsciente. Parecía terriblemente pequeño, viejo y enfermo. Justin se inclinaba sobre él tratando desesperadamente de reanimarlo.
-¡Llama al doctor! -urgió __________.

Justin se dirigió al teléfono de dos largas zancadas. Estaba gris debajo del color bronceado de su piel y sus negros ojos tenían una mirada perdida. Hizo la llamada sin quitarle los ojos de encima a Jasper y lanzó un tembloroso suspiro de alivio cuando vio que su padrino revivía y comenzaba a murmurar lago.


-Eduardo Arribas es un amigo. Vive a las afueras del pueblo -informó mientras colgaba.


Jasper estaba todavía confuso y mareado. Justin quería llevarlo arriba a una cama, pero ____________pensó que sería mejor esperar al médico y le pidió que le trajera un vaso de agua. Le dio unas palmaditas tranquilizadoras en la mano a Jasper mientras esperaban.
-Es el corazón, sabes -se quejó el anciano débilmente-. Nunca me había desmayado antes...

-Estás cansado, eso es todo. Hace horas que tendrías que estar en cama -_______ alargó la mano para agarrar el vaso que Justin le alcanzaba, notando con sorpresa que a Justin le temblaba la mano. Llevó con cariño el vaso a los labios de Jasper.

-Me alegro de que estés aquí -murmuró-. Me alegra que los dos estéis aquí. Después de todo, tendré que operarme...

  • 1020 days ago via site
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NOVELA:Una deuda de amor


Una hora más tarde, ____________subió al dormitorio con una pila de libros polvorientos, deseando meterse en cama a disfrutarlos y entró en el baño a darse una ducha.

¿No estaría exagerando un poco? A Justin nunca se le ocurriría aprovecharse de ella. Cada uno dormiría en su lado de la enorme cama y si eran respetuosos y considerados, no tenían por qué resultar embarazoso.

Cinco minutos más tarde se había puesto un atractivo camisón de seda verde agua y se hallaba metida en la cama con un enorme tomo de filosofía. Cuando Justin entró, estaba tan enfrascada en la lectura que ni se dio cuenta de ello.

-No te preocupes por mí -dijo Justin, quitándose con calma la camisa.
La sobresaltó ver su desnuda piel dorada y sus músculos flexionándose a un par de metros, y se lo quedó mirando fascinada.

Conteniendo la respiración, trató de volver a la lectura, pero las letras le bailaban frente a los ojos. Imágenes de Justin desvistiéndose le aparecieron en la mente.

Un calor como de miel derretida comenzó a extenderse por su estómago y la hizo temblar. Quería verlo desvestirse. Se quedó rígida al darse cuenta de ello, pero le costó trabajo no levantar la vista y mirar.

Cuando la puerta del cuarto de baño se cerró tras él, inhaló varias bocanadas de oxígeno, la cara roja de vergüenza. ¿Sería aquello curiosidad sexual? Nunca había tenido la tentación de espiar a Scott. Gracias a Dios, se dijo odiando sinceramente el fuego secreto de culpable excitación que la mera presencia de Justin había desatado en ella. La cercanía continua a su atractivo animal había por fin hecho mella.

Justin salió del baño y sin poder controlarse, __________ espió unos poderosos muslos cubiertos de oscuro vello y lo que parecía el bajo de los calzoncillos y sintió que le iba a dar un paro cardíaco
-Veo que has asaltado la biblioteca -dijo Justin, tomando con felinos movimientos un libro y echándole una ojeada.
_________ asintió con la cabeza sin mirarlo. Con el rabillo del ojo lo vio retirar la sábana y meterse en cama.

-Y pensar que creí que te taparías hasta los ojos para dormir conmigo -confió Justin en un ronco murmuro aterradoramente íntimo.

La tensión de ________ había llegado a niveles incontrolables. Giró la cabeza despacio y vio que los relucientes ojos negros se fijaban en las generosas curvas enfundadas en suave seda. Ruborizándose hasta la raíz del pelo, __________ apretó el libro contra sus rotundos pechos, cuyos pezones comenzaban a endurecerse peligrosamente.

-Hay demasiadas cosas en las que no piensas -murmuró Justin.
_______ intentó hundirse más en las sábanas que le llegaban hasta la cintura. Pero se quedó hipnotizada por los ojos miel, mientras una hambrienta excitación explotaba en su cuerpo desobediente.

-Por el contrario, yo siempre estoy pensando, excepto en la cama, donde reinan otros instintos naturales -informó Justin en un susurro suave como el terciopelo-. Tan frío, tan inhumano, pero en el dormitorio no, cara.

___________ se encontró inclinada hacia él sin saber cómo, atraída por una fuerza mayor, un fuego con el que podría quemarse pero sin embargo no podía evitar.
-¿Justin...? -preguntó temblorosa. Justin levantó una mano mientras _______ seguía cautiva de sus ojos, intentando recuperar el dominio de una mente que se había desconectado, aunque Justin dejó caer la mano, apretada en un puño.

________ abrió los suaves y rosados labios y se los humedeció con la puntita de la lengua.
Con un repentino gemido, Justin la tomó con sus manos impacientes y la estrechó en un hambriento abrazo. Pareció que estallaba un rayo entre un segundo y el siguiente. En el primero ____________ era presa de un deseo que apenas podía comprender y en le segundo se había perdido sin posibilidad de recuperación.

Su cuerpo entero exultaba con la ferocidad de la sensual boca de Justin apretándose contra la suya. Cuando él se giró para apretarla bajo su peso, su lengua una daga que penetraba la dulzura de su boca, la sobrecogió la fuerza de su pasión y la agresiva respuesta que surgía en su interior.

Le recorrió la espalda con las manos, para acabar entrelazándolas en su pelo. Cada músculo de su cuerpo se pegó al de él y sintió la fuerza de su masculina excitación contra su tembloroso estómago.

-En este momento no quiero que me consideres un ensayo para Scott.
-¿Scott?
Justin le deslizó una mano por la suave curva de un pecho. Cuando cada célula del cuerpo se sobresaltó con una reacción instantánea, _________ abandonó toda esperanza de recuperar el control. Respiró profundamente, echando la cabeza hacia atrás y exponiendo el cuello, mientras temblaba de un hambre tan feroz como incontrolable
Justin murmuró algo en incoherente italiano, toda su atención concentrada en sus manos que se dirigieron a los delgados hombros para deslizar los tirantes que la cubrían de su mirada reverente.

Un gemido ronco y agonizante se le escapó de los labios.
-Eres tan fabulosa -afirmó al deslizar la brillante seda por la orgullosa curva de sus generosos pechos, que rozó los rosados pezones, hinchados de excitación.
Y en el mismo momento en que __________ intentaba cubrir su piel entregada, Justin la tocó donde nadie lo había hecho antes y el mundo entero se esfumó con el surgir violento de su sobrecogedora respuesta.
-Justin -gimió.

-Madre di Dio -murmuró él absorto en la seducción.
Le recorrió el cuerpo con las manos, rozándole las tiernas cúspides con los pulgares y haciendo que se retorciera de placer. Y luego inclinó la oscura cabeza sobre uno de los tensos botones rosados y con la lengua lo acarició su humedad haciendo que la temperatura se convirtiera en fiebre y que de la garganta le salieran sonidos estrangulados.

________ arqueó la espalda, un fuego subiéndole entre los muslos en un espiral de incontrolable deseo enloquecedor. Temblando en el círculo de sus brazos, Justin le cubrió la boca con la suya nuevamente. No oyó la puerta que se abría, no se dio cuenta de nada hasta que el educado acento de Jasper, se elevó en un saludo de bienvenida entusiasmado.

-¡Muchacho! ¿Cuándo has llegado?
Justin levantó la cabeza de golpe y ________ miró por encima de su hombro horrorizada y confusa. Jasper se había quedado como un Santa Claus a quien le han dicho que la Navidad no existe.
-Discutiremos esto abajo, Justin -anunció el padrino con un profundo tono de censura y mortificación antes de girar sobre sus talones e irse


HELLO LECTORAS!COMO ESTAN LES GUSTO EL CAPITULO?Espero que si xD.....
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NOVELA:Una deuda de amor
maraton 3/3


Su beso sabía tan bien que quería hundirse en él y perderse para siempre en la seductora marea de la sensación física que la asaltaba. Urgencia y energía se acumularon en su interior, luchando por escapar. Apenas probó la tentación, sucumbió a ella.

Sin previo aviso, Justin se separó de golpe, tomándola de los brazos para alejarla. ________ abrió los ojos, pestañeó y enfocó la mirada en el brillo febril de sus oscuros ojos. No podía ver su enfado, pero podía sentirlo en el tenso ambiente.

-¿Eso también lo he hecho mal? -preguntó, tratando de convencerse de que Justin Bieber la había besado.

Abatió sus increíbles pestañas y la soltó, pero el aire vibraba con el silencio.
-Está claro que sólo lo hiciste porque me puse histérica -_______ miró hacia otro lado y trató de controlar el temblor que le sacudía.

-Incluso Jasper pretenderá que una pareja recién comprometida se dé un beso de vez en cuando -le comunicó Justin sin expresión en la voz.

__________ hizo un esfuerzo por tragar. Si Jasper los viese dándose un beso tan apasionado, se quedaría petrificado de horror. ¿Apasionado? Seguro que para Justin no, decidió, mientras se le contraían los músculos del vientre.

Para Justin era obvio que había sido un beso normal, un ensayo desganado. Probablemente le había molestado que ella se entregase a ese beso como si fuesen Romeo y Julieta.

-Te parece que me gustó demasiado besarte -dijo __________ evitándole los ojos. Se sentía terriblemente avergonzada pero dispuesta, pese a ello, a aclarar la situación-. Me tomaste por sorpresa. Supongo que con tu experiencia estarás acostumbrado a ese tipo de respuesta, pero para mí fue más bien un experimento.

-Creo que será mejor que dejemos esta conversación para otro momento.
Inesperadamente ____________ se volvió hacia él con una radiante sonrisa de anticipación curvándole los encendidos labios.

-No comprendes. Si tú me haces sentir así, ¡imagínate cómo me hará sentir Scott!
El silencio los cubrió como una pesada losa.

Justin la miró con los ojos oscuros como una noche de tormenta y ni un músculo moviéndose en su pétreo rostro. La tensión se podía sentir como una bomba a punto de explotar

-Sólo quería asegurarte que no soy una boba que se siente atraída por ti... quiero decir, que nunca me podría sentir atraída... tú eres tan... tan... -se quedó cortada ante el silencio con que recibió su confesión.
-¿Tan... qué? -invitó Justin, con una sonrisa letal como una cobra.

-Tan distinto a mí -tragó, un escalofrío recorriéndole la espalda.

-Eso no era lo que ibas a decir.
-Iba a decir algo muy hiriente otra vez -rectificó apresuradamente.

-¿Como qué, _________?
-Tan inhumano, egoísta, frío -susurró, hipnotizada por la oscura mirada.
-Y tú eres tan refrescante, tan peligrosamente honesta -murmuró Justin.

________ se quedó sin aliento sin saber por qué. En ese momento, la voz de la azafata rompió el hechizo.
-El capitán se preguntaba si la señorita Robinson querría visitar la cabina, señor.

Justin apoyó la arrogante cabeza en el respaldo.
-Creo que la señorita Robinson estará encantada. No toques nada, ______. No te caigas contra nada tampoco.
La azafata se rió.

_______ se puso roja al levantarse de su asiento porque sabía que Justin no lo decía de broma.

Cuando _________ salió del jet en Málaga, su alegre actitud se había desvanecido. La realidad era distinta. En aquel momento, al seguir a Justin por el aeropuerto, se daba cuenta de que tomar parte en el engaño iba contra todos sus principios. Cuando Justin se lo propuso, se hallaba sumida en la total desesperación, muerta de preocupación por las deudas de selena y exhausta por los dos trabajos.


Además, la noticia de la débil salud de Jasper le cayó como una bomba.

Justin fue tan convincente haciendo que todo pareciera sencillo e inofensivo. Incluso la hizo sentir que si se negaba sería cruel y egoísta. Pero las perspectivas de mentirle a un anciano tan sincero y confiado como Jasper la puso enferma de nervios y culpa.

-¡________! ¿No te diste cuenta de que me habías perdido? -exclamó Justin, volviendo para atrás para interceptarla por cuarta vez y orientarla en la dirección correcta.


-No...
Al salir a la calle, Justin le abrió la puerta de la limusina con aire de un hombre que ha conducido un rebaño entero de ovejas y logra encerrar la última en el redil.

______ emergió de sus inquietos pensamientos al darse cuenta de que Justin le ajustaba el cinturón de seguridad como si fuese un carcelero medieval poniéndole las cadenas a un prisionero.

-Quédate allí. No te muevas.
__________ miró el delgado y oscuro rostro de fascinante atractivo sin comprender, batiendo las pestañas sorprendida.

-¿Y adónde me voy a ir ?
-Y mejor será que borres de tu cara esa expresión. Sufrir por Scott está totalmente prohibido-los severos ojos oscuros le estudiaron la cara sin remordimientos-. Tienes que representar tu papel y, si bien no espero que lo hagas como para un Oscar, al menos ten una apariencia feliz.

-Pero si no estaba sufriendo por Scott. Por si quieres saberlo, me preocupa tener que mentirle a Jasper.

-Déjame que yo me ocupe de mentir.

-Es verdad. Seguro que lo haces mucho mejor que yo -concedió ________reflexivamente.
Los ojos de Justin brillaron de incredulidad.
-No sé cómo hemos llegado hasta aquí sin que te estrangulase -confesó-. He descubierto que mi paciencia es mucho mayor de lo que pensaba.

-¿Cómo puedes decir una cosa tan horrible? ¿Qué he hecho para merecerlo?

-¿Quieres saberlo? ¿Realmente quieres saberlo? -masculló Justin. Uno... tienes la atención de un mosquito. Dos... atravesaste el aeropuerto como una gallina sin cabeza.
Tres... sigues actuando como el auxiliar de la oficina

Dime una cosa... ¿Cuándo piensas comenzar a actuar como mi novia? Mientras te probabas las gorras de la tripulación de mi avión en la cabina, te oí varias veces llamarme señor Bieber. Cuatro... eres una maníaca emocional...

-¿Ma... ma... níaca? -repitió _________ como un loro.
-O estás totalmente eufórica, o al borde de las lágrimas. No hay un feliz término medio, un agradable nivel normal.

-Mi vida no ha sido demasiado normal recientemente -apuntó ________, ahogadamente.

-Punto cinco gruñó, haciendo un esfuerzo mientras los ojos se llenaban de lágrimas de indefenso reproche-. No me gusta que me ignoren.

Como un niño pequeño, convencido de que el mundo entero giraba en torno a él, pensó _______, y estuvo tentada de decir que no recordaba que él indicase deseos de hablar con ella. No pretendería que ella se quedase a su lado sin hablar, como una marioneta esperando que alguien tirase de los hilos, ¿no?

-No te ignoraba. Pensé que no querías que te molestase. Eres tan complicado...

-¿Complicado? -repitió Justin, en tono de total incredulidad.

-No te gusta la gente. Te sientes superior a todo, especialmente la diversión. Ese cerebro tuyo siempre está activo, disecando todo... siempre estás tan serio... es enervante.

-Yo te encuentro a ti enervante -le comunicó Justin después de una pausa.

____________ lo miró, perdiéndose en las profundidades de los ojos de reflejos plateados. El corazón le dio un vuelco y a la vez le remordió la conciencia. Desvió la vista, pero en su mente se reflejó la imagen del triste e inteligente niño que una vez Jasper le describió apenado. A los cinco años ya era un cínico, con una gran desconfianza en los adultos.

El inoportuno resultado de un precipitado matrimonio, Justin había sido de bebé el juguete de una rica y joven madre. Sus padres se separaron antes de que él naciese. Su padre quiso que su mujer abortase, y cuando ella se negó a hacerlo, se consideró absuelto de cualquier responsabilidad que no fuese la económica.

Cuando Justin comenzó a caminar, la joven Magdalena se dio cuenta de que requería más atención de la que ella estaba dispuesta a darle, por lo que lo dejó en manos de una larga sucesión de niñeras hasta que el niño tuvo edad para meterlo en un internado. Y luego, muchas veces encontró más cómodo dejarlo allí que tenerlo consigo durante las vacaciones de verano.

Magdalena era muy inmadura. No tenía padres, así que carecía de su apoyo. Muchas veces tuvo buenas intenciones, pero era muy egoísta. Siempre le prometía a Justin una visita, pero siempre le fallaba.

Uno de sus muchos maridos la alentó a que hiciera un mayor esfuerzo durante un tiempo, pero pronto desapareció de la escena.

Así que no era sorprendente que Justin fuese un solitario, reflexionó ______, arrepintiéndose de haberlo censurado. Había sido injusta y cruel.

Justin no podía evitar ser así. Cuando Jasper se hizo cargo de él, a los doce años, el daño ya estaba hecho. Justin se había cerrado a sus emociones. Nunca había tenido un hogar verdadero, ni hermanos que le tomaran el pelo, nunca lo habían querido y apreciado por sí mismo, excepto Jasper.

-¿Por qué me miras así? -preguntó Justin frustrado mientras la limusina se detenía junto a la zona privada donde los esperaba un helicóptero.

_________ no respondió porque de repente se había dado cuenta de que Jasper Dysart era probablemente la única persona en el mundo a quien Justin quería. Y le pareció que el esfuerzo que Joustin estaba haciendo para procurarle felicidad era de lo más tierno, lo más indicativo de que... los ojos se le llenaron de lágrimas otra vez.

-Está bien -dijo Justin, haciendo un gesto para calmarla, lo que pareció raro en él-. Quizás no te guste el helicóptero, pero la alternativa es horas de coche por las montañas...
-En realidad pensaba en ti -dijo acongojada, arrancando su húmeda mirada de la de él.

-No pienses en mí. Realmente no quiero que pienses en mí.

_________ asintió. Justin le tomó la mano y le puso el opulento anillo de compromiso.
-Haré todo lo que pueda para convencer a Jasper, te lo juro -prometió ________ fervientemente-. Me comportaré como él esperaría que me comportase si estuviese enamorada. Trataré de pensar en ti como pienso en Scott -le confió.

-Podría resultar peligroso. Quizás te enamores de mí.
Lo miró con tal asombro en los ojos que Justin le devolvió la mirada.

-Puede que sea un frío niño mimado, pero no quiero que esta pantomima cause ningún daño -le dijo con fría expresión en la cara-. Una mujer que se pone a llorar cuando un pececito ejerce el canibalismo tiene que ser más vulnerable de lo común. Cuando aquel día te vi en la
fuente

preguntándole cómo podía haberse rebajado a comerse a su hermano, decidí que eras de otro planeta.
-Les tomo mucho cariño a mis animales, pero no hay peligro de que me enamore de ti -le respondió _________ furiosa y se subió al helicóptero sin mirar atrás. Mientras sobrevolaban las sierras andaluzas, _________ se quedó ensimismada. Por fin se había dado cuenta de qué era lo que le sucedía.

Justin era guapísimo y obviamente ella había reaccionado a su atractivo sexual. No era que la atrajera mentalmente, razonó, sino que le atraía su físico. Como cuando tenía un poco de hambre y se imaginaba un postre delicioso.

Era tonto, inocuo y sin sentido. Ya que había comprendido cuál era el problema, decidió controlarse de ahora en adelante. Poner a Justin en el mismo plano que una tarta de chocolate la hizo sentirse menos amenazada y nerviosa. Pronto superaría esa tontería.

Cuando el helicóptero comenzó a descender, ya atardecía. __________ vio un valle escondido con un denso bosque y un serpenteante camino que se perdía en la distancia. Una hermosa finca se extendía en una ladera. Su tejado rojo y blancas paredes brillaban en la semioscuridad. El helicóptero descendió a un helipuerto dentro de los muros de la propiedad.

Justin se bajó de un salto y extendió una mano para ayudarla.
-¿Aquí... es donde vive Jasper?
-¿Qué esperabas? ¿Una casita al pie de una montaña adornada con redes de mariposa?

Sin poder reaccionar, __________ negó con la cabeza. Era una casa enorme, con toda la elegante opulencia que sólo los muy, muy ricos daban por sentado. Justin la tomó de la mano.

-Ven, demos la gran noticia de una vez por todas.
Una sonriente mujer salió a recibirlos. Al escuchar lo que le dijo, una arruga se dibujó en la frente de Justin

-¿Qué pasa?
-Jasper no está -Justin le soltó la mano. Ya no tenía necesidad de simular que quería ni siquiera ese pequeño contacto físico con ella, supuso _______-. El ama de llaves no sabe dónde ha ido. ¡Típico de Jasper! ¡Con su estado de salud, no me explico qué estará haciendo en el campo!

-Quizás tendrías que haberlo llamado para avisarle que veníamos.

-Quería sorprenderlo -le echó Justn una mirada exasperada-. No es mi estilo, pero es exactamente el impulso irracional que Jasper esperaría de una pareja recién comprometida.
____________ se lo quedó mirando sin poder encontrar la conexión.

-¡Pensé que vernos llegar por sorpresa lo haría parecer más convincente, como si yo no pudiera esperar para mostrarle a mi novia! -explicó impaciente y se dirigió a la mujer en perfecto español para luego decirle-: Herminia te mostrará mi habitación. Tengo que hacer unas llamadas para localizar a Jasper.

Un hombre subía ya el equipaje por la escalera de hierro forjado y piedra. ________ siguió a la mujer hasta el primer piso, preocupada. Seguro que no lo había comprendido bien. Justin no había podido decir «mi habitación». No pretendería que ella compartiera su habitación con él.

Pero minutos más tarde Herminia le indicó una habitación muy grande y lujosamente amueblada, donde sus maletas junto a las de Justin parecían confirmarlo. _____ miró la cama, con su cabecera de intrincada talla. Era una cama enorme. No, era ridículo. Había habido un malentendido. Después de todo, Jasper era muy anticuado y siempre se quejaba de la relajada moral de la juventud moderna.

Tratando de contener su incomodidad, ______ bajó a buscar a Justin. Lo encontró en la magnífica biblioteca, y durante un segundo la enorme cantidad de volúmenes que cubrían las paredes la detuvo maravillada.

Justin hablaba por teléfono en español. Su voz profunda y masculina sonaba tan sensual, pensó vagamente, mientras una sensación rara le corría por la espalda. Además, después de horas de viaje, Justin seguía tan elegante como siempre.

-Si tienes hambre, Herminia te preparará algo de comer -le dijo, como para que se fuese. Quedarse requirió un poco de valor.

-Ha habido una confusión -dijo ________, moviendo los pies inquieta -. Han puesto mis cosas con las tuyas... en la misma habitación, quiero decir. Y no sé suficiente español como para explicar que... bueno, ya sabes...
-No, no lo sé -levantó Joustin una negra ceja con ironía-. Es lógico que tengamos que compartir la habitación. Jasper no es tonto. ¡Si durmiéramos separados no se creería nunca que nuestro compromiso va en serio!

________ se quedó mirando a Justin boquiabierta mientras lentamente la cara le cambiaba de color.

-¿De verdad pretendes que comparta tu habitación? -susurró incrédula-. No puedo compartir la cama contigo. Ni se me ocurrió considerarlo cuando accedí a este acuerdo.

Justin dejó el teléfono sobre la mesa y la miró.
-¿Conque no, eh? Me vendiste tu futuro inmediato a un precio que ya he pagado. Estabas hundida hasta las orejas en deudas y muerta de miedo porque te iban a llevar a juicio para que pagaras por tu deshonestidad.


No tienes ningún derecho a exigir nada -advirtió con frialdad, mirándola como si ella fuese un bicho que merece ser aplastado-. Y estás muy lejos de ser la pobrecita inocente con que has engatusado a Jasper.
El ataque fue tan directo e inesperado, que se quedó sin habla.

-No soy deshonesta, y...

Sí que lo eres. Te metiste en deudas que no podías pagar ni por asomo. Es igual que robar-acusó Justin, haciendo una mueca de desdén- . Y como intentas convencerme a mí también, creo que ha llegado el momento de poner punto y final a tus fantasías.

-¿Fantasías? -repitió débilmente _____.
-¿Y las enormes fiestas? ¿Y la ridículamente cara decoración para un piso alquilado? ¿Qué otra cosa pueden ser, sino fantasías? No me das ni la más mínima pena -le informó Justin sin dudarlo-. Sé que tienes un cerebro, y sé que sabías exactamente lo que hacías.

-¡Pero esas fiestas no eran mías... y el apartamento tampoco! -interrumpió _______.

Supongo que pensaste que Jasper te pagaría las cuentas. ¡Qué susto cuando te enteraste de que es pobre como las ratas y que depende enteramente de mí, verdad!
-Jamás pretendí una cosa así. Tienes una opinión tan odiosa de los demás, Justin, que siempre buscas el lado malo, nunca, nunca el lado bueno de la gente.

Justin la miró desde su altura con los ojos fríos como hielo.

-Oh, estoy seguro de que no lo hiciste por maldad, pero tengo la certeza de que en algún momento le habrás pedido un préstamo para salir del atolladero.

-Entonces, quizás deberías pedirle mis cartas -respondió _______ con toda la dignidad de que era capaz-. Y a lo mejor deberías cerciorarte de que la información que tienes es la correcta.

-¿Y por qué va a ser incorrecta? -preguntó Justin secamente.

Mi hermana dio esas fiestas.
-No tienes una hermana. No tienes ni un solo pariente vivo.

-Estoy hablando de mi hermanastra, Selena Sinclair, la famosa modelo. El apartamento era de ella.

Cuando llegué a Londres me fui a vivir a su casa y porque viajaba tanto abrió una cuenta conjunta para que yo me ocupara de pagar todo. Luego las cosas salieron mal... - _____ sacudió su dolorida cabeza como si todavía estuviese intentando averiguar cómo se había complicado su vida.

-Selena Sinclair? -preguntó Justin sorprendido, pero _____, inmersa en su historia, no captó la extrañeza con que había formulado la pregunta.

-Selena decidió irse a Los Angeles a hacerse actriz y sigue allí... no sé dónde. Bueno, el tema es que el gerente del banco, que fue muy amable... -enfatizó ______y luego se hizo un lío tratando de explicarle cómo ella había acabado teniendo que pagar las deudas de su hermana.

-Si lo que dices es verdad, entonces Leticia Zane sabía que Selena Sinclair era su cliente y no tú.

-Por supuesto. Pero cuando se enteró de que Selena se había marchado de Gran Bretaña, se puso furiosa. Creo que no me creyó cuando le dije que no tenía la dirección de Selena.

-Seguro que no, aunque puedo averiguarlo -advirtió Justin, pero en su voz se notaba que la creía.
-Averigua todo lo que quieras. No tengo nada que ocultar.

A medida que Justin le hacía más preguntas, la cara se le ponía más seria.

-Retiro lo que he dicho sobre tu cerebro -dijo por fin-. Te falla en técnicas de supervivencia y sentido común.
-No comprendes. Selena se sentía muy mal por el tema, pero con la mudanza a Los Ángeles se había quedado sin dinero. Si supieras qué generosa fue cuando mi madrastra estaba enferma...

-¿Ah, sí? -por algún motivo Justin sonó muy sorprendido.

Fue absolutamente fantástica, y yo le estoy muy agradecida. Es una bellísima persona. A veces un poco irreflexiva, pero muy generosa y buena con todo lo que tiene. Cuando lo tiene, quiero decir -concluyó, un poco confusa.

-Generosa... buena -dijo Justin, estudiándola como si fuese una extraña forma de vida que nunca había visto antes. Una mezcla de reticente fascinación e incredulidad contenida se combinaba en sus facciones-. Supongo que la querrás mucho.

________ asintió. Se daba cuenta de la incredulidad de Justin, pero, contrariamente a él, creía en tomar a la gente como era. Los errores de selena no influían en absoluto en su cariño por ella.

Tampoco le había reprochado nunca que no se apareciera durante la larga enfermedad de su madrastra. selena y su madre no se llevaban bien en absoluto y selena jamás podría haberla cuidado como se merecía.

Por el contrario, ________ quería mucho a su madrastra y deseaba hacer todo lo posible para agradecerle que le hubiese dado su cariño como si fuese su verdadera hija.

Justin bajó su mirada a los ojos de ella, abrió la boca y finalmente la volvió a cerrar. Pero luego la curiosidad fue más fuerte.

-¿Durante cuánto tiempo la cuidaste? -no pudo resistir preguntarle.

________ se lo dijo.
-Una parte bastante larga de tu vida -comentó inexorable.

-No me arrepentiré nunca de haberlo hecho.
Justin exhaló un lento suspiro y miró hacia otro lado.
-Hasta yo puedo darme cuenta de que jamás le pedirías dinero a Jasper -concedió-. Me equivoqué. Pensé que tenías una especie de doble vida, y ahora me doy cuenta de que lo que se ve, es lo que hay, y es horripilante.

-¿Horripilante?
-Digamos que no tenemos demasiado en común -le echó una velada mirada-. Muy pocas veces me veo forzado a apreciar lo que poseo al percibir un enfoque y una vida tan distintos a los míos.
________ se relajó al darse cuenta de que él ya no sospechaba de ella como antes.

-Te debo una disculpa -dijo Justin con firmeza.
-No importa. Era lógico que te lo imaginases. No puedes evitar que tu mente funcione de esa manera -dijo ______, perdonándolo-. ¿Has sabido algo de Jasper?

-No. ¡Por lo que yo sé, podría estar acampando bajo las estrellas en algún sitio! -no pudo evitar decir con preocupación.

________ se aclaró la garganta incómoda. Ahora que justin estaba más accesible, insistiría en la cuestión del dormitorio.

-Justin, creo que, cuando llegue Jasper, no le gustará nada encontrar que compartimos el dormitorio.

-No seas ridícula. No vivimos como hace medio siglo.
-Jasper tiene valores morales muy fuertes -señaló _________ suavemente, consciente de que Justin creía saber más de su padrino que ella-. Jasper vive en un mundo propio muy reducido, que se remonta a hace medio siglo.

Estoy convencida de que se sentiría muy ofendido si compartiésemos una habitación bajo su mismo techo.
Justin la miró impaciente.

-No tienes idea de lo que dices. Jasper nunca ha cuestionado mi forma de vivir.

Era difícil imaginarse a Jasper enfrentándose con Justin, a quien le tenía profundo respeto, aunque la reputación de mujeriego de su ahijado le causaba gran preocupación.

Pero posiblemente nunca se había atrevido a decírselo.
- Justin, no me siento cómoda con este tema del dormitorio -insistió valientemente ______, titubeando ante la perspectiva de compartir la misma habitación con Justin, y ni qué decir de la misma cama.

-Conozco a mi padrino mejor que tú. Actúa como si yo fuera Scott -sugirió Justin con una sarcástica mirada y abandonó la biblioteca.

  • 1042 days ago via site
  • 285

NOVELA:Una deuda de amor
maraton 2/3


-¡Esa imbécil! -exclamó abruptamente- ¡Tienes aspecto de prostituta de lujo! ¡El escote es demasiado pronunciado! ¡La falda es muy corta!
Sorprendida y mortificada, _________ lo miró.
-La falda me llega casi a la rodilla...
-Totalmente inapropiado para Jasper, y menos todavía para hacerle la colada a Scott -concluyó Joe, mascullando.

-Quería que viera mi nuevo aspecto -dijo ________, desilusionada como un niño al que le han pinchado el globo.

Joe elevó una ceja azabache, logrando que se sintiese avergonzada de desear que Scott le echase una mirada y se diese cuenta de que ella era la mujer para él.

De repente se sintió agradecida de que Joe se lo hubiese dicho. No quería que Scott creyese que estaba intentando conquistarlo. Eso podría arruinar su amistad para siempre y hacer que huyera de ella. Se pondría su ropa antigua y quitaría el maquillaje.

-Vendrá un joyero a traernos una selección de anillos de compromiso. Podrás quedarte con lo que elijas.
-No. Cuando reciba un verdadero anillo de compromiso quiero que sea el primero. Consideraré a éste un préstamo.

Cuando el joyero llegó, _________ estaba encogida en el sofá, deseando poder haber ido a cambiarse. Si Joe decía que estaba demasiado insinuante, seguro que tendría razón. Se avergonzaba de no haberse dado cuenta ella.

Sin embargo, había visto montones de chicas perfectamente respetables con ropa parecida.
-Elige -dijo Joe en el tenso silencio.

-Los diamantes son muy fríos -suspiró _______-. Las perlas y los ópalos traen mala suerte. Hay gente que dice que el verde tampoco es demasiado afortunado. No sé nada de los rubíes, pero...

-Entonces, elige un rubí.

-Los rubíes representan amor apasionado -dijo en tono de disculpa-. Creo que mejor será elegir un diamante.
Joe respiró profundo y eligió la sortija de diamantes más opulenta.

-Nos quedamos con éste.
Era tan grande, que parecía sacada de una bolsita de chucherías de cumpleaños. ________ se sintió aliviada de que no le gustase el anillo. Así podían mantener todo a un nivel impersonal.
En cuanto el joyero le midió el dedo, _____ se puso de pie.

-¿Me puedo ir ahora?
-Cuando quieras -dijo Joe ácidamente.
Treinta minutos más tarde, _____llamaba a la puerta de Scott. Un desconocido le abrió la puerta.
-¿Buscas a Scott? -preguntó amable.

_______ asintió.
-Trabajamos juntos. Me dijo que usase su piso mientras él está en Nueva York.
-¿Nueva York? -dijo ______ en tono tembloroso, segura de haber oído mal.

-Un traslado temporal. Se lo ofrecieron ayer. Una oportunidad como ésa no se puede desperdiciar, así que se fue esta mañana.

-¿Cuánto tiempo crees que estará fuera? -preguntó _______, azorada.
-Creo que un par de meses.

-El señor Valverde la espera -informó Fisher con urgencia contenida.
_________ acomodó a Spike en su canasta con los ojos llenos de lágrimas.

-La cocinera se llevará a Spike .a la cocina todos los días. A ella no le tiene miedo -le dijo el mayordomo amablemente-. Si nos deja, lo mimaremos todo lo posible.
Asintió sin hablar, por temor a que se le escaparan las lágrimas. Miró la pecera, donde Joe y su compañera Milly nadaban cada uno en su territorio. Un poco como ella y Joe, pensó con tristeza. Vivía en su casa pero apenas si lo veía.

Llevaré la pecera a la cocina también -prometió Fisher.
-Les hablo todos los días.
-La cocinera habla como una cotorra, no se preocupe.
Joe se paseaba por la entrada impaciente, elegante con su traje ligero. La miró con brillantes ojos interrogantes.

-Perdona por hacerte esperar.
Joe se tomó su tiempo mirándola y _____ se alisó nerviosa la falda de su moderno vestido verde.

-¿Qué le has hecho?
-Le he alargado el bajo. Necesitaba algo con que ocuparme anoche. A Scott lo han enviado a Nueva York por un tiempo... ni siquiera le pude decir adiós.

-La pequeñas crueldades de la vida refuerzan el carácter -dijo Joe con sorprendente falta de consideración, guiándola hacia la puerta de salida-. Ahora, cuando estés en España, no tendrás la distracción de pensar que Scott se ha quedado en Londres.
-Supongo que no... Y es una gran oportunidad para él. Su jefe lo ha de tener en gran estima, si le ofrece una oportunidad así -comentó, esbozando una valerosa sonrisa.

Una vez en la limusina Joe se dio vuelta hacia ella.
-Tienes sombra verde en un ojo y azul en el otro.
-¿Se nota?
-Mucho.
______ asintió, tomó un pañuelo de papel y se quitó la sombra sin mirarse al espejo. Luego sacó una novela y se puso a leer. La idea se le había ocurrido la noche anterior. Si metía la nariz en un libro, no lo forzaría a hablar con ella.


Una hora y media más tarde subía por las escalerillas de su jet privado sin tratar de disimular su excitación.
-Nunca he viajado en avión -le comentó a la azafata- ¡Tampoco he estado en el extranjero!
-¡Siéntate y compórtate como una adulta! -le ladró Joe en el oído por detrás.
Enrojeciendo, _____ se dejó caer en el asiento más próximo.

-Tú te sientas conmigo -dijo Joe con aspecto de estar haciendo un esfuerzo por controlarse. _____ se preguntó qué habría hecho mal. No le había hablado ni una vez, y había supuesto que él estaría encantado de poder olvidar que ella existía.

Charló amigablemente con el chófer y con esa señora tan agradable en el aeropuerto. Y en vez de apreciar que no lo obligase a salir de su reserva natural, Joe se había ido poniendo más y más tenso.

-¿Por qué te molestas?
-Te haces amiga de todo el mundo. No tienes ni dignidad ni escrúpulos. Le contaste al chófer lo de Scott...
-Y él me contó del divorcio de su hija.

-Exacto. Es un empleado. ¡Yo ni siquiera sabía que tenía una hija! -acusó Joe, mientras el sonido de los motores del avión se hacía más agudo y el jet comenzaba a deslizarse por la pista.

______ se puso pálida y se aferró a los brazos de su asiento con los nudillos blancos.

-¡Dios Santo! ¡Me siento mal... tengo miedo... no quiero ir a ningún sitio! -gritó de repente, soltándose el cinturón de seguridad e intentando ponerse de pie.
Una mano la retuvo en el asiento. Mientras ella intentaba recuperar el aliento, Joe le vio la cara de pánico y pasándole los delgados dedos por el cabello, la sujetó con fuerza y la besó.

_______ se olvidó de que estaba a bordo de un jet. Se olvidó que tenía miedo. Incluso se olvidó que le tenía miedo a él. Alelada, sintió el duro calor de su boca separándole los labios.

Como un rayo que le explotara dentro, el beso le encendió una hoguera que le consumió todos los pensamientos sensatos. Sin darse cuenta, se aferró a él. Cuando la punta de su experta lengua le invadió, la húmeda dulzura de la boca, se estremeció como si la sacudiese un vendaval y le entrelazó los dedos en el sedoso pelo.

  • 1042 days ago via site
  • 186

NOVELA:Una deuda de amor
maraton!! 1/3


A Sus enormes ojos se llenaron de lágrimas.

-Dio. Tienes unos ojos preciosos -aseguró Justin con un tono abrupto y áspero, mirándola a la cara como si fuera la única mujer del universo.
Completamente anonadada, ________ lo miró conteniendo
la respiración. Su voz profunda y sensual le recorrió la columna como una ola, causándole un escalofrío.

Paralizada por esos increíbles ojos insondables, creyó que el mundo se había detenido. Sin embargo, en otro nivel, reconoció el deseo desesperado que surgía de sus entrañas como una bestia hambrienta y aterradora. La sensación la asustó enormemente, pero aunque quisiera no podría haberse movido, ni hablado, ni roto el hechizo que la encadenaba.

Fue Justin quien lo hizo. Las negras pestañas descendieron, liberándola de la prisión de sus emociones. Mientras lo miraba, desorientada por lo que le sucedía, lo vio respirar lenta y profundamente, como un hombre que se recupera de un largo sueño y comienza a caminar.
-Acabo de tener una sensación muy rara -le confió _______, corriendo a su lado y chocándose con unos turistas.

-¿Una sensación rara? -formuló Justin con voz inexpresiva, tirando de su mano para sacarla de entre la gente.
-No me siento muy bien -declaró. Sentía el cuerpo primero frío y luego caliente, la cabeza le daba vueltas, las piernas las sentía débiles como gelatina y los pechos le latían de la forma más incómoda. Enfocó los ojos asombrados en la corbata de seda burdeos-. Espero que no sea la gripe. Quizás estoy triste porque no veré a Scott durante un tiempo.
Lo miró a los ojos, sorprendida por la intensidad de su mirada penetrante.

-¿Por qué dijiste eso de mis ojos?-preguntó.
-Estaba tratando de distraerte para que no lloraras. Y funcionó -dijo, con ojos tan helados y remotos como el Himalaya.

Justin la hizo atravesar las puertas doradas de la impresionante tienda frente a la cual se habían detenido, pero una vez dentro, la abandonó para irse a conversar con una esbelta mujer mayor que parecía esperarlo.
-Mariah te elegirá la ropa -dijo volviendo al rato-. No cuestiones su elección. Sabe lo que quiero.

Y con fría seguridad se marchó. ______ lo vio irse perpleja. ¿Qué había hecho para merecer ese tratamiento tan frío? Ser ________ Robinson, decidió tristemente. Torpe, indiscreta y vergonzosamente emocional. Tres fallos que Justin nunca podría aceptar.
La tarde siguiente, _________ se echó una mirada de duda en el espejo del dormitorio.

No se reconocía. El traje de chaqueta azul exponía mucho más de lo que ella estaba acostumbrada a mostrar. La camiseta de seda que llevaba debajo dejaba ver el nacimiento de sus senos, y los zapatos de finísimo tacón y elegantes tiras tenían una altura peligrosa que le dificultaba un poco el caminar.

El teléfono junto a su cama sonó.

-Quiero verte en el salón dentro de diez minutos -pronunció Justin secamente.
-¡Caramba! Casi no me encuentras. Me iba a casa de Scott -le confió alegremente.

Colgó el auricular y salió de la habitación.
-Me va a costar un poco dominar estos tacones -anunció al entrar al salón y tropezar en la entrada, por lo que tuvo que agarrarse del pomo de la puerta para recuperar el equilibrio.

Justin, que se llevaba una copa de brandy a los labios, se quedó petrificado. ________ también. El llevaba una chaqueta blanca que le quedaba como un guante. El color claro le acentuando la exótica combinación de piel dorada, ojos dorados . Resultaba tan devastadoramente atractivo que __________ se quedó boquiabierta.

Y por algún motivo Justin también se la quedó mirando. De repente, se sintió incómoda y mortificada por haberlo mirado de ese modo.

-¿Tardaremos mucho? No quiero que Scott se vaya.
-Dío mío. Dudo que se vaya si te ve -los brillantes ojos le recorrieron la silueta, desde la camiseta de seda hasta las torneadas piernas, que por primera vez mostraba fuera del gimnasio

  • 1042 days ago via site
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NOVELA:Una deuda de Amor


Con un ahogado grito de susto, ______ se giró, el corazón latiéndole tanto que no podía respirar.
Las luces bajas de los armarios se encendieron, iluminando a Justin, descalzo con el torso desnudo y sólo un par de vaqueros, observándola con total desprecio.
-Sólo quería comer algo -murmuró ________ trémula-. No pensé que despertaría a nadie.

-Cuando me vaya la cama, acciono el sistema de alarma. Si algo se mueve por aquí, enseguida me entero.
_______ lo estudió con sus enormes ojos. Vestido, intimidaba, pero semidesnudo era... era...

impresionante. En el instante en que ese pensamiento se le ocurrió, se ruborizó de mortificación y miró a otro lado, aterrorizada de que él pudiera leerle en la cara lo que pensaba, pero mentalmente lo seguía viendo. Anchos hombros, delgados músculos flexionándose bajo la suave piel, un magnífico torso con vello rizado sombreándole apenas los pectorales y un estómago duro y plano como una tabla. Una ola de extraño calor se inició en el estómago de ________ y bajó hacia un sitio infinitamente más íntimo.

La boca se le quedó seca y no sabía lo que le pasaba. Asustada por su aparición y muerta de vergüenza porque la había pillado, ______ abrió la boca para explicarse, pero un sollozo ahogado se escapó de sus labios.

-¡Porca miseria! No puede ser que tengas tanta hambre.
______ se levantó del suelo y se enderezó, dispuesta a irse, e intentando dominar sus emociones.

No supo interpretar el silencio que siguió, sólo se lo imaginó conteniendo la lengua para no hacerla llorar. Nunca había sido una llorona, pero él siempre la hacía sentirse rara, inútil y boba.

-¡Madre di Dio! -pronunció Justin con incredulidad- ¡Tienes un cuerpo digno de las páginas centrales de una revista para hombres!

________ se quedó tan sorprendida, que se giró a mirarlo y conectó con los atónitos ojos oscuros, ocupados en una valoración íntima de su cuerpo semi vestido. Al darse cuenta de que sólo llevaba un ajustado pijama de pantalón corto, ______ enrojeció ante el escrutinio tan atrevido y cruzó los brazos.

-¡No! -exclamó Justin, hipnotizado por la orgullosa curva de los generosos pechos que la camiseta de algodón revelaba claramente.

Su mirada se detuvo en la pequeñísima cintura, y pareció resultarle imposible mantener la distancia, porque dio dos pasos y se acercó, haciéndola darse vuelta con una mano impaciente. Como alguien a quien le resulta imposible creer lo que ve, observó la femenina curva de sus caderas y la sorprendente longitud de sus torneadas piernas.

-Suponía que eras gorda. Pensé que escondías multitud de pecados bajo esas ropas informes. ¡Ni sabía que tenías cintura! Y Dio, todo el tiempo, todo el tiempo -repitió Justin con voz ahogada- lo que cubrían era unas curvas de las que hacen fantasear a los adolescentes por la noche.

-¡No sé de qué estás hablando! -se soltó ________ y se tapó con los brazos, convencida de que le estaba tomando el pelo. Pero era evidente por la expresión de sus ojos que no la consideraba tan gorda como había creído en un principio.

-Es evidente que no lo sabes -respondió Justin, la expresión de sus ojos indescifrable mientras la seguía rnirando-. Y, como obviamente no tienes ni idea de cómo sacarle provecho, yo sí. Nos iremos a España dentro de unos días.
-¿Unos días? -repitió ______ como un loro-. Pero eso no me da tiempo para...

-No necesitas tiempo. Lo único que necesitas es la ropa adecuada y que te arreglen esa melena descuidada que tienes.

Justin caminó con su habitual gracia hacia la nevera, abrió la puerta de par en par y le echó a _____ una mirada satírica.

-¡Come lo que quieras! Y tranquila con el ejercicio. Conserva tu potencial. Le sacaré provecho a cada delicioso centímetro de tu cuerpo.

Justin se fue después de hacer la invitación, exudando las olas de la satisfacción que reservaba para cerrar un buen contrato.
¿Cada delicioso centímetro? Incapaz de creérselo, _________ se miró el abundante busto, que tanta mortificación le había causado en la adolescencia. Muriel, su madrastra, y selena eran delgadas y de busto pequeño. Ambas la habían convencido de que tenía que esconder sus generosas curvas.

Y en el colegio, los comentarios crueles de las chicas y groseros de los muchachos habían devastado la confianza en su propio cuerpo. Su silueta de reloj de arena, llena de sensuales redondeces, había sido ridiculizada hasta hartarla, haciéndola llegar a casa llorando muchísimas veces.

Muriel le había comprado una sudadera enorme que le llegaba hasta las caderas y disimulaba el tamaño de sus pechos. Desde entonces, _________ se vestía de esa manera.


Y sin embargo, Justin la había mirado con mal disimulado aprecio. No, no es que fuese algo personal, se corrigió, sino que había dicho que tenía el tipo de curvas que les gustan a los adolescentes, lo cual no era ninguna novedad. Su juicio había sido objetivo.

Pero lo que ella siempre había considerado una gran desventaja, por algún motivo Justin pensaba que era un mérito.


Y, de repente, le decía que no necesitaba hacer dieta y tampoco demasiado ejercicio. ¿Realmente se había quedado ahí permitiéndole que la observara cuando estaba casi desnuda? Al darse cuenta de ello, una ola de vergüenza la recorrió, haciéndola sentirse enferma y quitándole las ganas de comer. Cerró la puerta de la nevera y volvió a su habitación.

Así que Justin Bieber no la consideraba tan fea como al principio. Se miró por encima del hombro la pronunciada curva de las caderas en el espejo, sin poder creerse que cambiara tanto de actitud.

A ________ se le borró la sonrisa de la cara mientras caminaba a su lado.

-Se nota, ¿no?
-¿Qué?
-La mejora -le recordó ilusionada-. No me puedo creer que haya cambiado tanto.

-Sólo del cuello para arriba. Tu guardarropa sigue siendo un desastre -apuntó, mientras le dejaba paso para que se metiera en la limusina que esperaba con el chófer al volante.

-No, pasa tú primero -le dijo incómoda, todavía consciente de que él era el jefe.
-Muévete, _______ -le gritó.

_________ se metió presurosa en el coche.
-No pensé que te tomarías la molestia de venir al salón -dijo ________, sentándose.

-Yo tampoco. Estaba en medio de una reunión de directores cuando de repente se me ocurrió que no te podía dejar sola en un sitio así. Podías aparecer totalmente desconocida...

-Siempre quise ser rubia -comentó ________-. Mi hermana es rubia.

- ... o quedarte sentada ahí permitiéndoles que hicieran lo que les viniera en gana contigo. Era un riesgo demasiado grande.

-Estoy segura de que todo esto ha sido un inconveniente para ti -murmuró con tristeza.

-¡Y que lo digas! Pero hoy liquidaremos la cuestión de la ropa también. Nos vamos a España pasado mañana.
-¿Tan pronto? Spike me extrañará muchísimo.
-¿El perrito? No lo he visto desde la noche en que te mudaste -comentó Justin dándose cuenta con retraso de ese hecho sorprendente.

-Sí, sólo que no te has dado cuenta. Se esconde cuando ve gente. Su dueño anterior lo trató muy mal. Se tendrá que quedar en tu casa mientras no estoy.

-¿No podría quedárselo... eh... Scott?
-Spike le tiene terror a los hombres. Además Scott trabaja todo el día y a veces sale de noche. Lo voy a extrañar también... ¿Crees que estaré en España mucho? -preguntó sintiéndose culpable.

-¿A qué se dedica Scott? -preguntó Justin , sin responderle.
-Es agente de bolsa en una compañía que se llama Lyle y qué sé yo.
-Es lógico.
-¿Qué?

-Que el caradura que te usa como su chacha personal sea un agente de bolsa. Los agentes de bolsa son muy rápidos para detectar negocios. Te vio venir.

-¡No sabes lo que dices! ¡Scott no es un caradura! -dijo ______, la mirada fija en el tráfico-. ¿Cómo te enteraste de que lo ayudaba con la casa? -necesitó saber.

-Oí a las secretarias comentar lo idiota que fuiste hace dos semanas.

Parece que no conoces ni uno de los trucos que las mujeres nacen sabiendo. Hacerle la colada a un tipo no te lleva muy lejos que digamos.
-¡Te odio! ¿Sabes? -lo miró _______ con los ojos como dos lagos de reproche.

-¿Por decirte la verdad? Si tuvieras verdaderos amigos, ya te habrían avisado y aconsejado hace tiempo.

Durante un segundo, sus fabulosos ojos la hicieron perder la concentración. Las pestañas aletearon confusas y la cabeza le dio vueltas. Respiró y miró hacia afuera nuevamente, el corazón martilleándole el esternón.

-Piensas que estoy perdiendo el tiempo, sin embargo ni me conoces a mí ni a Scott. ¿Qué tipo de consejos crees que necesito?

-Dio... no soy un consejero sentimental -declaró Justin totalmente aburrido.

-Jasper te malcrió terriblemente... -la desazón por su rechazo la hizo atacarlo-. Por eso lo preocupas tanto. Se siente responsable de cómo has salido.

Se hizo un silencio mortal, lo que le indicó a _______ que había sido demasiado directa con un tema delicado. Lo miró atemorizada.

Un par de ojos ofendidos llenos de incredulidad se fijaban en los de ella.
-Lamento haber sido tan sincera, pero es que puedes resultar muy grosero y además no te preocupa herir los sentimientos de la gente -concluyó _______ temblorosa.

-¿Conque es así, eh? -dijo Justin con una sonrisa sardónica que descartaba totalmente sus afirmaciones.

Pero ___________ se dio cuenta de que había metido el dedo en la llaga. Por otro lado, se sintió avergonzada. ¿Cómo había podido traicionar la confidencia que Jasper le había hecho? Y aunque no los mostrara demasiado, Justin seguro que tenía sentimientos. Y, por supuesto, ella se los había herido al contarle que Jasper se sentía culpable de los errores que había cometido cuando era su tutor.

Jasper le había contado que Justin siempre se había sentido superior a la gente que lo rodeaba. Su brillantez intelectual lo había separado de ellos a muy temprana edad y lo había hecho intolerante de aquellos menos dotados.

-No tendría que haber dicho esas cosas -susurró _________ valientemente, intentando arreglar el daño-, Jasper sólo lo dijo aquella vez que tuviste tanta publicidad por abandonar a la actriz, ¿recuerdas? La que tuvieron que llevar al hospital por sobredosis.

-No fue por sobredosis, sino por alcoholismo. La dejé porque no estaba nunca sobria- respondió Justin fríamente.
-Jasper no... no lo sa... sabía y se molestó mucha por todo lo que publicó la prensa-tartamudeó.

-¡Accidenti! Salí con ella unas pocas semanas y tenía el problema mucho antes de conocerme, pero la persuadí para que se pusiera en manos de expertos -los oscuros ojos la desafiaron-. Incluso me ocupé de que estuviera en una unidad especial que le propiciara todo el apoyo que necesitaba.
-Jasper habría estado tan aliviado de saberlo -dijo ______ bajándose tras él del coche y apoyando una ansiosa mano en su brazo.

Él la miró desde su altura con tal arrogancia, que ella retiró la mano como si se hubiese quemado.
-No era mi intención herir tus sentimientos -lo miró con sincera preocupación.
-¿Herir mis sentimientos? ¿De dónde has sacado la idea de...?

-No aceptas bien las disculpas, ¿verdad? -dijo ________, azorada ante la amarga rabia que relampagueó en sus brillantes ojos-. Cada vez que abro la boca, meto más la pata.
-Vendría bien que hicieras voto de silencio -masculló Justin
Lo ponía nervioso, se dijo ________ consternada y encorvó los hombros.

-No te encorves -una delgada mano le empujó la espalda para que se enderezara.
De repente, a ________ se le vino el mundo abajo. Era tan frío, cruel y crítico que siempre había encontrado imposible concentrarse cuando estaba con él.
Justin miró la temblorosa línea de sus labios.
-¡No voy a llorar! ¡No! -juró _______.
-No te creo.

  • 1049 days ago via site
  • 341

NOVELA:Una deuda de Amor


Su mirada cayó sobre la maleta abierta. El teléfono volvió a sonar. Esta vez, agarró el auricular.

-¿Hola? -dijo nerviosa.
-Levántate, ______ -sonó la profunda voz de Justin, haciéndala sentarse de golpe en la cama-. Son las seis y media. Te quiero en el gimnasio vestida adecuadamente y totalmente despierta a las ocho.

-¿El gimnasio? -se sorprendió _____________ al enterarse de que tenía que levantarse antes de las siete, particularmente un sábado. Spike todavía dormía tranquilo en su cesta.
-He contratado a un entrenador para que te ponga en forma -terminó Justin secamente y colgó.

Un entrenador. __________ se imaginó un sargento de infantería, una masa de músculos que le gritaría órdenes salpicadas de insultos. O quizás el entrenador era alguien agradable que la hiciera trabajar poco a poco. Trató de imaginarse a Justin contratando a alguien agradable. La esperanza se desvaneció rápidamente. El entrenador sería duro e impío. Después de todo Justin la había llamado perezosa.

Despertó a Spike y lo llevó a un patio cerrado que había visto al llegar la noche anterior al final del pasillo, cuando Justin la había puesto en manos de Fisher, el mayordomo, como si hubiera sido un paquete.

Cuando Spike hizo sus necesidades, volvió al dormitorio a darse una ducha. ¿Ropa adecuada? Un pantalón suelto y una camiseta talla extra grande eran lo único que tenía. Le hacían parecer igual de ancha que alta. ¿Una esbelta ______? ¿Y si la gimnasia funcionaba? Se imaginó a Scott reconociéndola como un miembro del sexo opuesto.

El estómago le hacía ruido de hambre. Estaba por ir a la cocina cuando un discreto golpe sonó en la puerta.
Fisher apareció portando una bandeja con un gran vaso lleno de un líquido gris verdoso.
-Ayer la señorita Stevens le mandó su plan de régimen por fax a la cocinera -le explicó-. Creo que ésta es su propia receta para un cóctel energético matinal.
-Oh... -sorprendida, aceptó el vaso. ¿Plan de régimen? Estaba dispuesta a hacer ejercicio, pero hacer dieta...

¿Y quién era esa señorita que Fisher mencionaba?
-¿La señorita Stevens? –preguntó
-Gilda Stevens, la entrenadora -explicó Fisher inexpresivo-. Las instrucciones concernientes a sus menús fueron de lo más precisas.
Conque su entrenador era una mujer. _______ bebió la mezcla. Sabía a agua de fregar, pero intentando no poner cara de asco, se lo tomó todo, esperando que Fisher le dijese cuándo era el desayuno.
-El señor Bieber la espera en el gimnasio en cinco minutos -le informó el mayordomo retirándose.
-¿Y el desayuno? ¿Es más tarde?
-Ese era el desayuno, señorita Robinson.

Al ver su cara atónita, Fisher miró hacia otro lado.
-¿Esto es todo lo que puedo tomar en esa dieta?
Fisher asintió con la cabeza, y luego le dijo cómo llegar al gimnasio. Al pasar, vio magníficos cuadros y hermosas alfombras. No la sorprendió entrar a un gimnasio fantástico lleno de los más modernos aparatos.

Al final de la espaciosa habitación, Justin, apoyado contra una moderna máquina de tortura, charlaba con una morena. Probablemente Gilda Stevens, que vestía menos ropa de la que ______ usaba para dormir. Una camiseta mínima le cubría apenas el delicado busto y pantalones cortos apretados como una segunda piel le marcaban las increíblemente delgadas caderas. Cada centímetro de lo que quedaba al descubierto estaba bronceado y suave como la seda

¿Por qué tenía que ser tan guapa? _____ se preguntó ante la inevitable comparación.
-No te quedes ahí -dijo Justin, que llevaba un traje oscuro- Gilda me ha hecho el favor de ocuparse personalmente de ti.

La morena la estudió con ojos críticos mientras se aproximaba. Justin se giró también y sus cejas se arquearon al verle el aspecto.

-¿No tenías nada más adecuado que ponerte?
-_______ probablemente se sienta incómoda con ropa más insinuante. Lo he visto otras veces. Por suerte la dieta y el ejercicio pueden hacer milagros...
-Mirad, no soy una cosa sobre la que podáis discutir como si no existiese...

-Ya te mandaré un equipo -dijo Justin, sus oscuros rasgos con expresión distante mientras se retiraba.
Gilda la evaluó de la cabeza a los pies con sus ojos azules y acuosos y sin pensar lo que hacía, ______ corrió tras justin. De repente, sentía que era su único amigo.

-¡Justin! -lo alcanzó en la puerta y susurró- Justin, ésa no es una mujer normal. De costado es como una tabla. No sabía que alguien podía ser tan flaco sin morirse. Por supuesto que le debo parecer enorme, pero yo no puedo evitar haber nacido así.

Después de una pausa atónita, Justin echó la cabeza hacia atrás y estalló en carcajadas.
-No le veo la gracia -dijo _____ mortificada-. Cuando me dijiste que tenía que trabajar duro no mencionaste ni la dieta ni que me pondrías a cargo de un bicho palo. ¿Has visto cómo me ha mirado? Como si yo fuese un elefante.
Justin se apoyó contra la pared tratando de contener las carcajadas.

-Es el trato, _______. Gilda es famosa por sus resultados.
-Tengo hambre -murmuró _______, pero se dio cuenta de que no le podía quitar los ojos de encima. Al relajársele la cara con la risa y perder el aura de superioridad que siempre lo rodeaba, era otro hombre. Tenía un atractivo increíble, reconoció, mirando incómoda la pared.
-Mala suerte. Si no se sufre, no se gana.

-¿Alguna vez has estado a dieta?
-No lo necesito. Soy demasiado disciplinado para cometer excesos.
________ retiró la mirada del perfil digno de un escultor griego y miró al suelo.
-¡No hagas eso, siempre me enerva! ¡Mírame cuando te hablo!

La sorprendió que se hubiese dado cuenta de que nunca lo miraba a los ojos, pero levantó la vista y la mandíbula se relajó un poco antes de que Justin se diera vuelta para irse.

-________... mejor será que empecemos -llamó Gilda Stevens-. Comenzaremos por pesarte.

Hasta mañana -dijo Gilda.
Boca abajo en la colchoneta, cubierta de sudor, _____ trató de asentir con la cabeza, pero ni pudo hacer ese movimiento.
-Estás fuera de forma -suspiró su verdugo mientras se iba-. Pero ahora que te he dado los ejercicios, podrás seguir por tu cuenta todos los días.
Todos los días. ________ contuvo un quejido, pero se forzó a sonreír agradecida. Gilda era dura y no tenía ni un ápice de sentido del humor, pero había trabajado con ella incansablemente para conseguir que hiciese todos los ejercicios con corrección. Horriblemente incansable.
Al quedarse sola, _____ se quedó dormida, pero unos pasos la despertaron. Levantó la cabeza y vio los brillantes zapatos de Fisher.

-¿Dónde quiere comer?
-Aquí está bien.
Le puso la bandeja en el suelo. Un plato lleno de ensalada verde y verduras crudas apareció a su lado.
-Nunca me ha gustado la ensalada.
-Es una dieta desintoxicarte, creo -comentó Fisher-. A media tarde le toca un pomelo entero.
Las papilas gustativas de _______ tuvieron un escalofrío, pero tenía tanta hambre que mordisqueó un tallo de apio.
-Me gustan los carbohidratos, la pasta, la carne, la tarta de chocolate...

Un par de zapatos italianos hechos a mano apareció en su campo visual.
-Pero no puedes hacer trampa.
-Pensé que estabas en el banco -dijo ______ acusadoramente.

-Mi intención es controlar este proyecto. Y por suerte he venido, porque Gilda se ha ido y aquí estás, tirada sin hacer nada como si estuvieras de vacaciones.
-¡Me siento tan débil que no me puedo mover!
Justin se puso de cuclillas a su lado con agilidad.
-He mirado tu examen médico del banco. Estás en perfectas condiciones físicas. No hay motivos por los que no puedas seguir un programa para ponerte en forma -los oscuros ojos la asaltaron como un choque frontal-. ¿Por qué no te pusiste la ropa que te mandé?
Parecía todo tan pequeño que no le había dado la gana hacer el esfuerzo de ponérselo frente a Gilda.
-Necesito comer para tener energía.

Justin le dirigió una fría mirada de reproche.
-Tienes la actitud equivocada. Antes de empezar, ya te das por vencida, y por eso, ni lo intentas.
-Seguiré el programa... ¿Vale?
-No, no me vale. Quiero que te comprometas un ciento cinco por ciento –Justin la estudió con intensidad fulminante, la mandíbula rígida-. Recuerda lo que esto me cuesta. La suma total de tus deudas era considerable. Si no lo has entendido hasta ahora, entiéndelo de una vez. Te lo tienes que ganar.

________ palideció y no pudo sostenerle la mirada.
-Yo... Yo...
-Si empiezas a flaquear, me tendrás aquí tomándote el tiempo. Y si te parece que Gilda es dura, es que no sabes lo que es bueno.

-¡Qué alegría verte! -exclamó Scott esa tarde, levantándole la moral cuando llegó a su casa.
Tímidamente se retiró el flequillo de los ojos y le sonrió.
Alto, delgado y rubio, Scott respondió con un amistoso puñetazo en el hombro y le mostró la cocina.
-Unos amigos se quedaron un par de días. ¡Mira qué desastre me han dejado! -se quejó.
-Te lo arreglo en un periquete -le dijo _______ con entusiasmo.

Cuando salía, Scott la miró y frunció las cejas. Haciendo una pausa en la puerta, la miró.
-¿Te has hecho algo en el pelo o cambiado el maquillaje?
-No, no llevo maquillaje -se envaró __________.
-Debe ser el color de tus mejillas. Casi diría que estás bonita.

Scott meneó su elegante cabeza, como sorprendido por haber hecho tal descubrimiento y se fue, dejándola que se ocupara de las montañas de platos sucios que se apilaban en todas las superficies posibles.
Casi bonita. El primer cumplido que Scott se dignaba a hacerle. _________ se quedó en el centro de la mugrienta cocina con una expresión soñadora en la cara. Quizás la dieta desintoxicarte ya empezaba a funcionar si Scott por fin se había dado cuenta de que era una mujer...

Sintiéndose como alguien con una misión que transformaría su vida, _________ se juró estar en el gimnasio a primera hora la mañana siguiente. Canturreando alegremente, lavó los platos, fregó el suelo y limpió el fogón.
-¡No sé cómo lo logras! -exclamó Scott apreciativo mientras se ponía la chaqueta del elegante traje-. ¿Qué haría sin ti, _____?

_______ esbozó una sonrisa radiante.
-Me voy, pero no es necesario que te des prisa -le aseguró Scott-. Y si encuentras un minuto para pasar la aspiradora en el salón, te lo agradecería.
-No hay problema -se apresuró a decirle-. ¿Ya funciona la lavadora?
-No. El técnico viene el miércoles.
________ lo siguió hasta la puerta de entrada con aspecto de estar pisando suelo sagrado.

-¿Una cita? -preguntó con estudiada indiferencia.
-Sí. Es guapísima -rió Scott-. ¡Hasta luego, _______!
_______ llegó a la imponente casa de Justin Bieber después de las diez, porque no quiso irse del apartamento de Scott sin haber antes lustrado todos los muebles y aspirado cada centímetro de la alfombra. Tocó el timbre y respondió al saludo de Fisher con una sonrisa ausente antes de dirigirse a su habitación.
Justin, que salía de una de los elegantes salones de recepción, la tomó totalmente por sorpresa.
-¿Dónde te habías metido?

-¿Per... perdona? -tartamudeó _______.
-Esperaba un informe de tu progreso a las seis y ya te habías ido -informó Justin, adusto.

-Oh... estaba con Scott -le dijo ausente, estudiando sus facciones. Una serie de estúpidas comparaciones se le ocurrían. Justin era más fuerte, más atlético que Scott, su piel de tono dorado, mientras que la de Scott era blanca. Justin llevaba un corte de pelo que moldeaba perfectamente su cabeza y el adorable pelo rubio de Scott caía sobre la frente... ¿Dios mío? ¿Qué hacía estudiando cada detalle de su apariencia, cuando antes ni se atrevía a mirarlo?
Tenía un aspecto tan inmaculado, tan perfecto... ¿Cómo lo lograba? Ahí estaba ella, con la camiseta manchada de fregar, el pelo revuelto por el viento y los zapatos sucios.

-¿Quién es Scott? ¿Tu novio?

-No, no tengo novio... Scott es sólo... Scott.
-¿Scott? -preguntó Justin impaciente, elevando una ceja

-Scott Lewis -la mirada de sus ojos se hizo más ausepte todavía-. Yo lo quiero, pero él no me mira con esos ojos, aunque creo que está a punto...

-Y yo estoy a punto de que me dé un ataque. Espero que no le hayas dicho nada de nuestro acuerdo particular.
-Oh, no. Scott y yo no tenemos ese tipo de conversación. Nada profundo.

La puerta del salón de donde había salido Justin se abrió y una rubia preciosa que llevaba un elegante vestido negro de tirantes se asomó.

-¿Problemas con el servicio, Justin?
Justin distrajo su frustrada atención de ______ para sonreírle.
-No te preocupes, Lisette

_______ se fue a su habitación y saludó a Spike en su canasta. Luego le dio de comer a Justin, el pez, sintiéndose culpable de que estuviese solo en la pecera. Seguro que se había comido a sus dos compañeros anteriores porque eran del sexo equivocado. Era un pez agresivo. Quizás la llegada de una hembra lo transformase.
Mientras se ponía el ajustado pijama de pantaloncitos cortos, luchó contra el convencimiento de que si no comía pronto, el estómago se le quedaría pegado a la columna. Después de todo, ahora tenía una meta clara, un objetivo real. Scott valía el compromiso de ciento cinco por ciento que Justin pretendía. Se dedicaría en alma y cuerpo al programa de Gilda.
Pero el hambre la hizo revolverse en la cama, incapaz de dormir.

A la una, se levantó con una decisión súbita. Una manzana, una tostada, una taza de té con una gotita de leche. Seguro que eso no se notaría en la balanza.
_______ bajó a la cocina por la casa oscura y silenciosa. Abrió la nevera y se arrodilló ante ella, mirando la variedad de tentaciones disponible.

Un pecadillo. Un sándwich. No le pondría mantequilla, negoció consigo misma. ¿Qué tal una rebanada fina de queso con una tostada y esa salsa... o quizás...?
-¿Se puede saber a qué estás jugando?

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NOVELA:Una deuda de Amor


-Dios mío -levantó Justin una ceja-. ¿Tampoco has leído la hoja que te acabo de dar? La diseñadora de interiores, Leticia Zane, está dispuesta a llevarte a juicio, probablemente para desalentar a otros clientes que piensen utilizar sus servicios sin tener la más mínima esperanza de pagar por ellos. Eres una buena elección.

-¿Una buena elección?
-No tienes amigos influyentes que se ofendan y le arruinen el negocio.
-Pero... un juicio... -se le heló la sangre en las venas sin poder creer lo que oía. La decoradora de interiores sabía muy bien que todo el trabajo había sido para selena. ___________ sólo se había encargado de dar las instrucciones.
-Los delirios de grandeza tienen su precio, como todo lo demás -suspiró Justin -No tengo todo el día para esperar que te decidas.

_____ lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
-¡No podría mentirle a Jasper, estaría mal! -sollozó.
-Mi compromiso contigo es lo único que lo haría realmente feliz. ¿Qué derecho tienes a juzgarlo malo inmoral? Ni sabrá que es una mentira. Estará encantado. Pretendo dejarte con él unas semanas, suponiendo que él esté suficientemente bien como para que yo me separe de su lado.

-¡No podría! -se dirigió _________ a la puerta, incapaz de ver a través de las lágrimas- ¿Cómo puedes planear algo así?
-Por Jasper, haría cualquier cosa. Te llamaré esta noche para recibir tu respuesta. Supongo que para entonces estarás más calmada.
____________ abrió la puerta de golpe y le echó una mirada acusadora.

-¡Vete al infierno!
Sólo cuando cerró la puerta se dio cuenta del grupo de empleados que la miraban boquiabiertos.
-¿Estás bien, _______? -preguntó Bruce Gregory con amabilidad.
Uno de los directores le pasó el brazo por los hombros de una forma muy paternal.

-Ya te encontraremos un trabajo en otro lado.
-¿Has pensado en dedicarte a la cocina? Eras una cocinera genial -dijo alguien.
-Imagínate. Mandar a Justin al infierno.
-Después de eso no permitirá que Personal le dé una buena recomendación.

Todos los empleados de la planta parecían estar allí.
-Intentó chantajearme -murmuró _______
-¿Qué dices?
________enrojeció y luego palideció ante lo que había estado a punto de revelar, y cerró la boca.

-No me prestéis atención. No sé lo que digo.
-No sé lo que vamos a hacer sin ti -se lamentó alguien.
-Tendrás que sacar los pececillos de la fuente de abajo. A Justin -casi le dio un ataque el día que te vio dándoles de comer.

-¡Queda uno sólo, y ni siquiera tengo pecera! -sollozó _________, porque eso era ya la última gota. ¿Sacar su pececillo de la fuente bajo la ventana de Justin BIeber y nunca, nunca más volver? De repente se sintió totalmente a la deriva.
Alguien le vació la mesa. Necesitó tres bolsas para meter en ellas tejido, libros, alimento para peces, y montones de cosas salieron de los abarrotados cajones.
-Te echaremos de menos, _________. Hemos hecho una colecta entre todos.

Bruce le metió un sobre gordo y grande en el bolso. La mortificó que todos supieran antes que ella que la iban a despedir.
-Te llevo a casa con las bolsas -se ofreció Bruce.
Alguien agarró una jardinera de porcelana y después de bastante trabajo consiguieron pescar al pececillo y meterlo en ella.
-¡Qué cariñosos han sido todos! -le confió _______ a Bruce mientras se subía a su coche en el aparcamiento subterráneo. Sonrió dentro de la jardinera al pececillo que había bautizado justin en secreto, porque se había comido a su compañero.

- Justin puede llegar a ser un idiota pero es un genio. No puedes pretender que también sea humano. Trata de no pensar en ello. Vete y hazle la colada a Scott. Eso siempre te levanta el ánimo.
Claro que lo hacía. Sólo que esta noche tenía trabajo de camarera. Pero hacer algo por Scott le daba la sensación de que participaba de su vida de algún modo. A veces, cuando estaba de buen humor y no tenía una cita o comía fuera, Scott le sugería que cocinase y comían juntos. Muy de vez en cuando, cuando esto sucedía, _______ se sentía en el paraíso.
Bruce le llevó las bolsas hasta su pequeño apartamento y se fue, ya que su excelente sueldo conllevaba un montón de horas de trabajo al día

________ puso a Justin en un cuenco y le dio de comer, luego se fue a casa de una vecina. Los fines de semana le cuidaba los niños, así que de lunes a viernes ella se quedaba con Spike, su perro. En su casa no se permitían animales y ella lo metía de noche cuando todo estaba oscuro.
Mientras Spike comía, ________ se preguntó cómo era que su vida se había enmarañado tanto en tan poco tiempo. El futuro le había parecido tan prometedor cuando se vino a Londres a compartir el amplio apartamento de selena... mucho más de lo que se lo había parecido en años.

La madre de _________ había muerto cuando ella tenía cinco años y su padre se había casado con Muriel, una mujer con una hija. Era difícil pensar que selena no era su verdadera hermana, ya que desde el principio, _________ la quiso ciegamente. selena, que ya era adolescente, una rubia preciosa que había demostrado poco interés por una niña siete años más joven, se había ido de casa a los diecisiete a trabajar como modelo.
El padre de _____________ murió de un ataque al corazón y luego Muriel enfermó de una larga dolencia. __________ se dedicó a cuidarla, lo que impidió que estudiase, ya que tuvo que dejar la escuela a los dieciséis años para ocuparse de ella.
Durante los siguientes cuatro años, selena mandó dinero con regularidad, si bien sus múltiples compromisos le impidieron ir a visitarla. Al fallecer Muriel hacía un año, ________ se había ido a vivir a la casa de selena. Como es lógico, a ésta no le había gustado demasiado, ya que estaba acostumbrada a la soledad, pero pronto había visto la conveniencia de que _______ le cuidara la casa mientras ella viajaba

Había abierto una cuenta en el banco para que _______ pudiese administrar la casa y en cuanto ésta comenzó a trabajar, también contribuyó con su salario entero. __________ era quien se ocupaba de hacer los pedidos para las extravagantes fiestas de su hermanastra y también ella se encargó de tratar con la decoradora de interiores, asegurándose que hiciera toda la carísima decoración del piso de la forma en que selena quería.
Y luego, hacía tres meses, selena había cancelado el contrato del piso y se había largado a Los Angeles. ___________ se mudó a un apartamento pequeño, pero al poco tiempo comenzaron a llegar las reclamaciones. Descubrió que sus ahorros habían volado de la cuenta bancaria y ésta estaba en números rojos. Pronto comprendió que ella era responsable de las deudas de su hermana cuando el gerente del banco se lo había explicado con paciencia.

Llamó a su hermana inmediatamente. selena admitió que estaba sin blanca, pero prometió ayudarla en cuanto pudiese. También le recordó sus cuatro años de generosidad mientras ______ cuidaba de su madre. ________ se sintió realmente culpable, porque esos años habrían resultado intolerables sin la ayuda económica de selena
Pero la siguiente vez que llamó, le habían dicho que selena se había mudado sin dejar señas, y desde entonces no había recibido noticias.

La terrible sospecha de que selena no tuviese ninguna intención de ponerse en contacto con ella nunca más ni cumplir con sus acreedores comenzó a asaltarla. Se sintió desleal pensando en su hermana de esa forma, Sin embargo, en el fondo de su corazón se enfrentaba a la dura certeza de que selena consideraba prioritarias sus propias necesidades.

A __________ la aterrorizaba que la demandaran. Además, le parecía injusto que los pobres acreedores... después de todo, Justin Bieber se había ofrecido a pagar las deudas...

Mientras se deslizaba deprisa entre las mesas de la cafetería, ______ comenzó a llenar una bandeja. Estaba tan cansada que sentía que las rodillas se le aflojaban cada vez que se quedaba quieta. Enjugándose la frente con el dorso de la mano, cargó con la pesada bandeja. Al enderezarse no pudo evitar ver al hombre que le tapaba la visión del resto de la cafetería. Se quedó petrificada.

Justin Bieber se hallaba a dos metros de distancia, emanando la tranquilidad que siempre la intimidaba. El elegante banquero arqueó una ceja al verle el aspecto descuidado y el manchado delantal.

¿Cómo sabía que trabajaba allí? ¿Y ahora, qué quería?
¿Pero en realidad se había creído que Justin aceptaría su negativa? Cuando una persona como él elegía un objetivo, hacía todo lo que estuviera en sus manos para conseguirlo. Debería sentirle lástima, se dijo. No sabía comportarse de otra forma.

-¿Y nuestro pedido? -reclamó una voz exasperada.
-¡Ya va, ya va! -prometió ________ desesperada. Salió corriendo sin mirar por dónde iba.

Una bolsa que sobresalía debajo de una mesa fue la que causó el desastre. ______ se tropezó con ella y la bandeja se le disparó de las manos húmedas de sudor. Horrorizada, miró cómo los restos de café, los trozos de comida, las servilletas arrugadas, las tazas y los platos volaban en todas direcciones como torpedos. El ruido de vajilla rota fue casi superado por el de las exclamaciones de los clientes que trataban es huir de la debacle.
Se hizo un silencio mortal y _______, murmurando disculpas, se agachó a recoger la bandeja, pero el dueño se la quitó de las manos temblorosas.
-¡Estás despedida! -le susurró al oído-. Ayer te di tu última oportunidad

______ se fue a la trastienda, lágrimas de mortificación llenándole los ojos. Allí se quitó el delantal y agarró la chaqueta y el bolso.

-No vales para este tipo de trabajo -le dijo el dueño apenado, metiéndole unos billetes en el bolso.
Al salir, un coche deportivo largo y elegante la esperaba. El cristal del conductor descendió y justin la miró con cara de interrogación.

-¡Fue por culpa tuya que tirase la bandeja! ¡Me echaste mal de ojo! -lo acusó ______
-Si no hubieras estado tan ocupada tratando de ignorarme, no habría sucedido.
-¡Te odio! -dijo, mirándolo con rabia-. Siempre te crees que tienes razón.
-Generalmente la tengo -dijo sin alterarse.
-Con respecto a engañar a Jasper, no.
Comenzó a caminar, sintiendo un nudo en la garganta. Jasper se moría, y ella iba a acabar enjuiciada como un criminal. Su día no podía ser peor.
-¡Súbete al coche! -dijo Justin.
A unos metros había un coche de la policía, así que cruzó hacia la parada del autobús.

-Sube... al... coche -insistió Justin , bajándose del coche, una masa enorme de hombre.
Un policía cruzó la calle.
-¿Hay algún problema?
-Este hombre no me deja en paz.
-¿La estaba persiguiendo, señor? -el policía miró el opulento coche y el elegante traje gris con sospecha.

-¡Ahí viene mi autobús!
-Me temo que tendremos que ir a la comisaría a aclarar esta cuestión -informó el policía, mientras enviaba la matrícula de Justin por radio.
-¡Aclárala tú! -ordenó Justin con frialdad. ______ pestañeó y se le subieron los colores.
-Ah, lo que usted cree es que... por Dios hombre, ¿Cómo iba a querer molestarme de esa manera? Quiero decir... nunca se le ocurriría mirarme de esa forma...

-Entonces, ¿Qué hacía el caballero? -preguntó el policía con cansada paciencia.
-Quería llevarme a casa, pero no nos poníamos de acuerdo -explicó ______, tan avergonzada que no se atrevía a mirar a ninguno de los dos ¿el policía creía que Justin la perseguía con intenciones deshonestas?
-Y ahora va a ser sensata y meterse en el coche -dijo Justin con determinación.
_______- dio la vuelta al coche y entró en él.
-No es culpa mía que el policía creyese que me estabas haciendo proposiciones -murmuró, avergonzada

-Lo que pensaba es que yo era tu chulo -afirmó Justin, furioso.
________ se sentó en el lujoso asiento, decidiendo que lo mejor era callarse. Coche lujoso, traje lujoso... en esta zona en especial, era lógico que el poli sospechara.

-¿Cómo te atreves a hacerme pasar semejante vergüenza? -masculló Justin, arrancando el coche.

-Perdón, pero me estabas molestando.
-¿Yo...molestándote a... ti?

________ reflexionó adormilada que no era extraño que le resultase difícil de aceptar. Estaba acostumbrado que lodo el mundo le lamiera los zapatos, comenzando por las mujeres, a quienes él consideraba juguetes de usar y tirar, inmediatamente reemplazados por otros nuevos y mejores.

Justin la sacudió para despertarla.
-Las mujeres no se suelen dormir en mi compañía.
-No me gustas -murmuró ______ semi dormida despertando de golpe al oír sus propias palabras.
-Mejor, así no se te ocurrirán ideas raras cuando estemos en España, ¿no?
-No me voy a España.
-Entonces le podrás mandar a Jasper simpáticas postales de la cárcel que pongan: «Me alegro de que no estés aquí»
-Quizás debiéramos discutirlo un poco -dijo _____ con voz trémula, el estómago hecho un nudo.

Me parece que sí, porque una patrona enfurecida apareció cuando golpeé la puerta de tu apartamento y un perro se puso a ladrar enfurecido.
-¡Oh, no! -dijo ______ horrorizada-. ¡Oyó a Spike y ahora sabe que está allí!
-Y como no se permiten animales... -Justin exhaló un exagerado suspiro-. Me parece que será cuestión de deshacerte del perro o buscarte otro apartamento,
-¿Por qué habrás golpeado la puerta? El pobre Spike estará muerto de miedo. Normalmente es de lo más silencioso.

-Me parece que España te llama -susurró Justin-. La vida podría ser tan distinta... sin deudas... sin jueces desagradables... Jasper feliz como un niño con zapatos nuevos y tú feliz sabiendo que le das la mejor noticia de su vida. ¿Te parece mal? No creo que algo que le pueda causar placer a Jasper en este difícil momento de su vida pueda estar mal.
Se lo quedó mirando como hipnotizada. Era tan inteligente, tan listo al encontrar el momento preciso para decir las cosas. Ahí estaba ella, a punto de que le echaran a la calle porque deshacerse de Spike era impensable, y una versión viva y coleando del diablo le presentaba la tentación sin atisbo de vergüenza.
-No podría...

-Claro que podrías -la contradijo Justin suavemente-. Podrías hacerlo por Jasper.
Los labios le temblaron al pensar que nunca, nunca más vería a Jasper.
-Mi perro, Spike...
-Tu perro puede venir también. Te llevas lo imprescindible y mandaré a alguien para que recoja el resto mañana.
Justin se bajó del coche y dio la vuelta para abrirle la portezuela.
-¡Venga -urgió.

Y _____ se encontró haciendo lo que él decía, sin fuerzas para luchar. «Una mentira piadosa», era como Justin la había llamado. El simulacro de un compromiso para alegrarle los últimos días a Jasper. Quizás mentir no era siempre malo...
La patrona salió de su piso al oírlos entrar. En cuanto comenzó a protestar, Justin le puso un fajo de billetes en la mano.

-La señorita Robinson deja el apartamento. Espero que esto cubra lo que le debe.
El teléfono junto a su cama sonó horriblemente cerca y pasaron unos segundo
hasta que ______ se diera cuenta de que no estaba en su casa, sino en la de Justin Bieber

  • 1075 days ago via site
  • 310

NOVELA:Una deuda de amor
Continuacion..


-Como la cocina, cuando estaba adornando la tarta de despedida de Jayne. Se puso furioso. Me preguntó si pensaba que trabajaba en una panadería y me puse tan nerviosa que escribí el nombre mal. Y ayer apareció en el cuartito que usan los de la limpieza y me encontró durmiendo. Me dio el susto de mi vida.

-Justin espera que sus empleados estén despiertos entre las nueve y las cinco.
__________ lo miró abstraída.Tenía dos empleos para poder pagar el alquiler y el miedo emanaba de ella en olas. Miedo, cansancio y ansiedad. Aunque era pequeña, pareció reducirse aún más al encogerse de hombros, la mata explosiva de su cabello enmarcando las suaves curvas de su rostro. Le tenía terror a Justin Bieber y por ello se conocía todos los escondrijos posibles de la última planta.

Pero había comenzado con el pie izquierdo. Una vez, cuando reemplazaba a la recepcionista, se había puesto a charlar con una rubia preciosa que esperaba. En su afán por hacer la conversación entretenida, había mencionado que el jefe había invitado a una modelo a su yate la semana anterior. Luego el jefe había salido del ascensor y... ¡Se había armado la de San Quintín! La rubia, que lo estaba esperando, le había hecho una escena de celos y lo había acusado de ser una rata.
Aunque muchos de sus compañeros admitieron que había bastante de verdad en la acusación de la rubia, desde entonces a _______ le habían prohibido que se ocupase de la recepción.

Jasper siempre le preguntaba en sus cartas si Justin estaba saliendo con alguna buena chica, sin darse cuenta de que ante la amenaza de lo que su padrino consideraba una «buena chica», Justin saldría disparado.
La cara preocupada de ______ se suavizó al recordar a Jasper. Era un viejo adorable, aunque llevaba meses sin verlo porque vivía en España la mayoría del año debido a su artritis.

______ lo había conocido el verano anterior, un día en que unos chavales lo empujaron en la calle causándole un corte en la cabeza. Ella lo llevó al hospital. Tomándolo por un pobre catedrático retirado, lo invitó luego a té con bollos, porque tenía un aspecto triste y solo con sus viejos pantalones y su chaqueta de mezclilla.
Desde entonces eran íntimos amigos. Ella nunca había sospechado que él no fuese otra cosa que un profesor viviendo de una mísera pensión, por lo que le había confiado sus propias dificultades para conseguir empleo. También le contó lo culpable que se sentía de vivir a expensas de su hermana selena

Se vieron otra vez, y él la llevó a su librería favorita, en la que ambos perdieron la noción del tiempo mirando en los estantes. El siguiente fin de semana le retribuyó el favor llevándolo a una venta en una biblioteca, donde él encontró una copia destartalada de un volumen sobre mariposas que ya no se imprimía y que llevaba años buscando.
Y luego, como por casualidad, Jasper mencionó que le había conseguido una entrevista en el Banco Mercantil Bieber.

-Te recomendé a mi ahijado -dijo alegremente-. Estaba muy contento de ayudarte.
Ella no tenía idea que el ahijado de Jasper era el Gerente General, y se había sentido totalmente horrorizada al enfrentarse a Justin Bieber ese primer día, cuando le preguntó con frialdad cómo había conocido a su padrino, sin intentar en absoluto disimular sus sospechas sobre los motivos que una joven tendría para hacerse amiga de un hombre mayor. Había disfrutado informándole que Jasper volvería a su casa en España a finales de septiembre. __________ se sintió terriblemente humillada

Cuando ________ le preguntó con delicadeza a Jasper por qué no le había dicho a Justin que era quien administraba el banco, además de un súper millonario con una leyenda de éxito en el mundo de los negocios, Jasper asintió vagamente.
-Siempre fue bueno en matemáticas, un hombre muy inteligente para ese tipo de cosas. Lo lleva en la sangre.

Los Bieber llevaban generaciones siendo banqueros y Justin era el último de la dinastía y, aparentemente, el más brillante. También exigía mucho a sus empleados. Todos los compañeros de _______________ tenían título universitario en administración de empresas, economía o idiomas. _________ sabía que ella no encajaba en un banco con una lista internacional de importantes clientes y empresas. A veces parecía que sólo servía para llevar mensajes, asegurarse de que las cafeteras estuviesen llenas y hacer las tareas más humildes. Trabajaba mucho, pero en el tipo de tarea que hacía no se lucía demasiado.
La amenaza de una reunión cara a cara con Justin bieber la tuvo todo el día nerviosa. ¿Qué había hecho? ¿Qué no había hecho? Si había cometido algún error, tendría que ponerse de rodillas y prometerle que se esforzaría. No tenía otra opción.

Lo único que la salvaba del total agotamiento era saber que tenía una entrada fija al mes, además de lo que ganaba varias noches a la semana como camarera. Según la señora con quien había hablado en la Oficina de Ayuda al Ciudadano, si decía que pagaría la deuda en cuotas, los acreedores no tomarían acciones legales.

Y mientras tanto, quizás su hermana Selena llamaría para decir que ya tenía fondos y que mandaría el dinero para saldar sus deudas. selena siempre había ganado mucho como modelo, se repitió __________ para consolarse. Lo único que ella estaba haciendo era defender el fuerte hasta que ella se ocupara de su propio problema financiero. Y era verdad que selena se había mostrado preocupada cuando _________ la llamó para recordarle las deudas que había dejado pendientes antes de irse a Los Ángeles con la esperanza de dedicarse al cine.

____________se arregló un poco en el cuarto de baño antes de la entrevista y se miró al espejo. Por lo menos el jersey suelto color crema y la falda larga gris disimulaban lo peor de su físico. Siempre le había parecido cruel que la naturaleza la dotara de grandes pechos y generosas caderas y sólo una altura de un metro sesenta.

No era sorprendente que Scott no la mirase como novia potencial, sino como amiga. Scott, guapo, extrovertido y el amor de su vida. La autocompasión la invadió un momento, pero luego se dijo que era una boba. ¿No había sabido siempre que no tenía ninguna posibilidad de atraer a Scott?
Lo había conocido en una fiesta de su hermana en la que se quejaba de lo mal se las apañaba con las tareas de la casa, porque su madre siempre lo había mimado. Antes de darse cuenta, se había ofrecido a ayudarlo...
Cuando ________ se presentó en el despacho de Justin, su secretaria le echó una mirada preocupada.
-Podrías haber sido puntual en esta ocasión.
-Pero si soy puntual -dijo, mirando el reloj. Pero al verlo, se le demudó la cara. Otra vez el tiempo había pasado sin darse cuenta.
-Llegas diez minutos tarde.
Sintiéndose descompuesta por el miedo, ___________ golpeó en la puerta y entró. Le dolía la cabeza, tenía la boca seca y las manos húmedas.

Justin BIeber se dio vuelta de la pared de cristal por la que miraba el horizonte y la miró.
-Llegas tarde -dijo fríamente.
-Perdón. No me he dado cuenta -dijo ________ mirando la gruesa alfombra y deseando que se la tragase.
-No es una excusa aceptable.

-Por eso me he disculpado -dijo ______ en voz muy baja sin levantar la vista.
No necesitaba mirarlo para recordar su delgado aspecto mediterráneo,su pelo rubio y su enorme atractivo. Era guapísimo, pero a ________ siempre le había llamado la atención que los fantásticos ojos fueran duros y fríos y la sensual boca sólo sonriese ante la desgracia ajena.

Dándose cuenta un poco tarde de que el silencio se alargaba demasiado, ________ levantó la vista y vio que Justin bieber caminaba a su alrededor en un silencioso círculo mientras la estudiaba, la mirada penetrante concentrada en su figura, que ahora parecía encogerse aún más.

-¿Qué problema hay? -preguntó, desconcertada por su comportamiento y la intensidad de su escrutinio.
-Dio mio... ¿Hay algo que no sea un problema? -la arruga de su frente se hizo más pronunciada al ver cómo se le encorvaban los delgados hombros-. Ponte derecha, no te encorves así -le dijo.
________ obedeció, ruborizándose, y sintió alivio cuando él se colocó detrás de su ordenadísima mesa de cristal.
-¿Recuerdas los términos del contrato que firmaste al comenzar a trabajar aquí?
________ denegó con la cabeza, sintiéndose culpable. Había tenido que firmar una avalancha de papeles ese primer día.

-Ni te molestaste en leer el contrato -dijo Justin , esbozando una mueca de desdén.
-Estaba desesperada por conseguir un trabajo. Hubiera firmado cualquier cosa.
-Entonces ni te enteraste que las deudas personales son motivo para despido instantáneo.
La inesperada revelación fue como si le hubieran dado un puñetazo. Se lo quedó mirando horrorizada con los suaves labios entreabiertos y la palidez de su rostro acentuándose por momentos. Justin la estudió como un gato estudia a su presa antes de dar el zarpazo final. Sin mediar palabra, le alargó la hoja de papel con las cifras.

Con mano temblorosa, __________ la agarró. Los mismos nombres y cifras que la torturaban día y noche le bailaron ante los ojos, haciendo que el estómago le diera un vuelco.
-Seguridad me la entregó esta mañana. Se hacen chequeos periódicos a todo el personal -le informó suavemente.
-Me estás echando -dijo, bamboleándose levemente.
Justin le acercó una silla.

-Siéntate, _________.
_________ se sentó ciegamente antes de que las piernas cedieran bajo su peso. Estaba dispuesta a explicarle cómo, debido a una serie de malentendidos e inconvenientes, se había suscitado una situación que no era culpa suya en absoluto.
-No tengo el menor interés en escuchar una historia lacrimógena -dijo Justin con toda la calma del mundo mientras se apoyaba relajado contra su mesa.
-Pero yo quiero explicarte..

-No hay necesidad de que expliques nada. Las deudas de ese estilo son fáciles de comprender. Te gusta vivir por encima de tus posibilidades y te gusta hacer fiestas...
Horrorizada de que supiera sobre esas vergonzosas deudas a su nombre y su igualmente vergonzosa incapacidad para pagarlas, ________ comenzó a hablar.
-¡No! Yo...
-Si me interrumpes otra vez no te ofreceré mi ayuda -interrumpió Justin mordiendo las palabras.
_________ hizo un esfuerzo por comprenderlo. Echando su rizada cabeza hacia atrás, se lo quedó mirando con la boca abierta.

-¿Ayuda?
-Estoy dispuesto a ofrecerte otro tipo de empleo, pero si aceptas el papel, tendrás que trabajar mucho y hacer un gran esfuerzo.
Cada vez más sorprendida, pero dispuesta a agarrarse a un clavo ardiendo con tal de no quedarse sin trabajo, ____________ asintió con la cabeza enfáticamente.
-No temo al trabajo duro.
Obviamente, pensaba bajarla en el escalafón. ¿Qué era menos que auxiliar administrativo? ¿Fregar suelos en el comedor de la empresa?
-No estás en situación de rechazar mi oferta -dijo Justin, echándole una mirada relampagueante.
-Ya lo sé -reconoció ella con humildad, avergonzándose porque Justin bieber nunca le había gustado. Lo había juzgado mal. Aunque tenía motivos para echarla, estaba dispuesto a darle otra oportunidad.
-Jasper no se encuentra bien.

El cambio de tema la desconcertó, haciendo que la tensa cara se turbase.
-Por lo que dice en sus cartas, todavía no se ha recuperado del catarro que tuvo en la primavera.
-Tiene el corazón débil -dijo Justin serio. La noticia era lo último que le faltaba. Las lágrimas le arrasaron los ojos y rebuscó en el bolsillo de la falda un pañuelo de papel. La terrible noticia explicaba el comportamiento de Justin Bieber. Podía no gustarle ella y no aprobar su amistad con Jasper Dysart, pero respetaba el cariño que su padrino le tenía. Sería por eso que no aprovechaba para humillarla más.

-Con la edad que tiene, no podemos pretender que viva eternamente -dijo entre dientes, incómodo porque ella mostrase sus emociones.
-¿Vendrá a Londres este verano? -preguntó _________, después de sonarse la nariz e inspirar profundamente para recuperar la compostura.
-No lo creo.
Entonces no lo vería más, se dio cuenta con tremendo dolor y lástima. La lucha por pagar las deudas de Selena hacían que un viaje a España resultase impensable.
-Ha llegado la hora de que vayamos al grano -dijo Justin con evidente impaciencia-. Yo necesito un favor y a cambio, estoy dispuesto a pagarte las deudas.

-Pagarme las deudas... ¿Qué favor? -repitió __________. ¿Cómo podía el hecho de trabajar para el Banco Mercantil Bieber ser un favor?
Justin caminó hacia el ventanal.
-Probablemente Jasper no viva mucho ya -dijo con dureza-. Su deseo más ferviente ha sido siempre que yo me casase. Actualmente no tengo ninguna intención de satisfacer ese deseo, pero me gustaría mucho hacerlo feliz con una mentira piadosa.

¿Una mentira piadosa? La incomprensión de ________ crecía por momentos.
-Y ahí es donde me puedes ayudar -le informó Justin secamente-. Tú le gustas a Jasper. Es muy tímido con su sexo y, como resultado, sólo le gusta cierto tipo de mujer. Tu tipo. Jasper se pondría hecho unas pascuas si yo le dijese que nos hemos comprometido.
-¿Nos hemos...? -______ comenzó a levantarse de la silla, como si con ello pudiese comprender mejor.
-Tu trabajo sería hacerte pasar por mi novia. Un acuerdo privado, se entiende. Harías sólo tu papel en España para Jasper.

Los oídos de _________ zumbaron, le pareció que se le vaciaban de repente los pulmones, la incredulidad la tenía totalmente paralizada.
-Me estás tomando el pelo -dijo mirándolo con los ojos como platos-. ¿Yo, simular que estoy comprometida contigo?
-Jasper se lo creerá. La gente siempre está dispuesta a creer lo que quiere creer -afirmó Justin cínicamente.
-Pero nadie creería que... que tú y yo... -una delatora ola de color le subió de la garganta invadiéndole las mejillas-. ¡Quiero decir, es tan increíble!
-Es entonces cuando tu esfuerzo y trabajo darán frutos –Justin la estudió otra vez como evaluándola, las cejas fruncidas-. Mi intención es hacer esta charada lo más creíble posible. Puede que Jasper sea ingenuo, pero no es imbécil. Sólo cuando acabe de convertirte en una estilizada y elegante ________ Robinson, Jasper se convencerá totalmente.

A _______ le pasó por la mente que Justin Bieber había estado bebiendo. ¿Una estilizada Dixie Robinson?

-Justin , yo...

-Sí, suponía que estarías agradecida -descartó Justin con arrogancia y una luz de sarcasmo en los ojos-. Supongo que no te podrás creer tu buena suerte...

-¿Mi buena suerte? -interrumpió ________ trémula, preguntándose cómo un hombre tan famoso por lo perceptivo podía haber interpretado tan mal sus reacciones.

-Un asesor de imagen, un vestuario nuevo, todas tus deudas pagadas y un viaje gratis a España -enumeró Justin con fría precisión-. Es más que buena suerte... considerando tu situación, es como encontrar petróleo en un páramo. Y no te lo mereces. Créeme, si hubiese tenido una novia ficticia alternativa, a ti te habría despedido esta mañana.

-Yo era tu única opción -dijo _______ con voz trémula. ¿Cómo se atrevía a hacerle comentarios tan personales sobre su figura? Claro, bastaba mirarlo. ¡Delgado, en forma y perfecto, probablemente jamás había tenido que cuidarse la línea en toda su vida de niño malcriado!
-Eso no importa ahora. Supongo que serás capaz de guardar un secreto.

-¿Un secreto? -preguntó _______, sintiéndose mareada.
-Muy sencillo. Le llegas a contar a alguien este acuerdo y yo te entierro -murmuró Justin Bieber con frialdad.
-No me causa ninguna gracia.
-No pretendía hacerlo. Es una advertencia. Y ya llevas suficiente tiempo aquí. En cuanto salgas de esta oficina, puedes limpiar tu mesa e irte a casa. Ya te llamaré esta noche para ultimar detalles.

________________ levantó la barbilla. La arrogancia con que él suponía que ella haría lo que él dijese, aunque fuese algo inmoral o desagradable la enfadó, cosa rara en ella.

-Tome la decisión que tome, estoy despedida, ¿correcto?
-¡Qué rápida de entendederas! -se burló Justin -. Eres tan torpe que no puedes hacer funcionar nada que tenga enchufe, pero lees a Nietzche y Platón en tu tiempo libre. Según Jasper, tienes un cerebro privilegiado, sin embargo nunca le das uso. Nunca se te ha ocurrido emplearlo para trabajar.

Las pestañas se abatieron sobre los enormes ojos.
-¿Cómo?
-Eso es porque eres desorganizada y perezosa y consigues dar la imagen de que eres estúpida. ¡Sólo que conmigo esa fachada no funciona, señorita!

_____________ se quedó atónita ante su grosería y atrevimiento, aunque también quiso preguntarle cómo era que Jasper le había dicho que tenía un cerebro privilegiado. Sin embargo, la rabia pudo más que esa pequeña chispa de placer y curiosidad.

-¡Si me puedo considerar despedida, entonces, soy libre de decirte lo que pienso de ti también!
Justin esbozó una lobuna sonrisa de aliento.
-¡Adelante! Conque la mosquita muerta tiene también coraje... Pero te advierto, te responderé con la misma moneda.
Con los dientes casi castañeteándole por la fuerza de sus emociones incontroladas, ______ se elevó toda su insignificante altura.

-¡Eres el ser humano con menos escrúpulos -siseó- que he conocido! ¿No se te ha ocurrido nunca pensar que yo pueda tener prejuicios y no quiera engañar cruelmente a un adorable viejecillo que se merece algo más del hombre al que ama como si fuera su hijo?
-Tienes razón. No se me había ocurrido -confesó Justin, sin atisbo de incomodidad o remordimientos-. Considerando que estás a punto de que te denuncien por obtener bienes y servicios por medios fraudulentos, no me impresionan en lo más mínimo tus supuestos prejuicios.

_______ se encogió y se puso lívida.
-¿Denunciarme? -repitió, anonadada, los ojos fijos en él con la esperanza de haber oído mal.

  • 1082 days ago via site
  • 361

NOVELA:Una deuda de Amor
Capitulo 1


Justin Bieber cortó la comunicación telefónica con gesto de preocupación. Conque la salud de Jasper fallaba. Ya que su padrino tenía ochenta y dos años, no tendría que resultar una sorpresa, sin embargo...
Se levantó de detrás de su escritorio y cruzó el espacioso despacho en el moderno edificio de cristal y acero que albergaba las oficinas centrales en Londres del Banco Mercantil Bieber, una construcción tan elegante como su dueño.
Pero a Justin le daba igual su entorno. Su mente estaba en Jasper Dysart, su tutor desde que tenía doce años, un verdadero excéntrico inglés, un solterón que se había dedicado toda su vida al estudio de mariposas raras, y el hombre más adorable del mundo. Mentalmente, Jasper y Justin eran polos opuestos, como si procedieran de distintos planetas, pero Justin lo quería. De repente se dio cuenta de que lo único que Jasper le había pedido quedaba aún por hacer y el tiempo no esperaba.
Unos golpes en la puerta precedieron la entrada de su ayudante ejecutivo, Bruce Gregory. Aunque normalmente era el modelo de la eficiencia, Bruce se quedó en el umbral indeciso, sujetando en la mano una hoja de papel con los dedos agarrotados.

-¿Sí? -preguntó Justin con impaciencia. El rubio joven carraspeó.
-El chequeo aleatorio de seguridad ha descubierto un empleado con problemas financieros.
-Ya sabes las reglas. Las deudas son motivo de despido inmediato. Tenemos demasiada información confidencial para correr tal riesgo.
En todos los contratos de los empleados figuraba esa cláusula.
Bruce hizo una mueca.
-Esta empleada ocupa un puesto de poca importancia, Justin.
-No veo que eso cambie nada -dijo, sin tiempo ni conmiseración para aquellos que rompían las reglas. Justin despreciaba la debilidad y la utilizaba sin miramientos cuando la descubría en sus adversarios.
-En realidad... es _______
Justin se quedó quieto. Bruce se concentró en mirar la pared para no verle la sonrisa de triunfo. Todo el mundo sabía que ____, un auxiliar administrativo en la última planta, sacaba a Justin de sus casillas.

No tenía ni una sola cualidad que no irritase a su frío y sofisticado jefe. En las últimas semanas lo había oído censurar su aspecto desaliñado, su torpeza, su alegre charla, sus constantes colectas para caridades desconocidas, y, había que admitirlo, su nivel de incompetencia en el negocio, que la había convertido en la mascota de la oficina. Justin era el único a quien no había afectado la cálida y cariñosa personalidad que la hacía tan querida por todos.
Lo cierto es que si se hubiese presentado a una entrevista nunca habría conseguido el trabajo. No tenía titulación. Fue Jasper Dysart quien le pidió a Justin que le diese el trabajo. El departamento de personal se había ocupado de ello, pero habían encontrado la tarea un poco difícil, ya que _______ era totalmente incapaz de comprender la tecnología. Había ido pasando de departamento en departamento hasta llegar al último piso, algo que le había encantado a su protector, pero que desgraciadamente la había acercado al radio inmediato de Justin

Justin extendió la mano y Bruce le dio el papel con manifiesta reticencia.
Mirando la hoja, Justin levantó lentamente una negra ceja. Era evidente que _______ Robinson llevaba una doble vida. La lista de acreedores incluía una conocida decoradora de interiores y el tipo de gastos que sólo podían corresponder a fiestas con alto consumo de alcohol.
Conque su apariencia inocente era una fachada... Durante un segundo pensó en lo horrorizado que estaría Jasper, que la creía una chica decente de costumbres hogareñas.

-Es evidente que ha sido bastante estúpida, pero si la echamos, se hundirá como una piedra-dijo Bruce-. Ella no se ocupa de nada confidencial, Justin...
-Tiene acceso.
-Realmente no creo que tenga la suficiente inteligencia como para usar ese tipo de información- dijo Bruce tenso.
Justin lo miró.

-¿A ti también te ha engañado, eh?
-¿Engañado? -se dibujó en su cara un gesto de extrañeza.
-Ahora me doy cuenta de por qué siempre parece dormida. Será la resaca.
-Supongo que el señor Dysart se sentirá consternado cuando no la encuentre aquí en su próxima visita -dijo Bruce quemando su último cartucho en defensa de _____
-Jasper no está bien. Dudo que venga a Londres en un futuro próximo.
-Lamento oírlo -dijo Bruce, estudiando la cara fría en la que no podía leer nada-. Le pasaré la información de ______ a Personal.
-No, me ocuparé de ello personalmente -lo contradijo Justin-. Veré a la señorita Robinson a las cuatro.
-Se sentirá muy mal, Justin.
-Me parece que soy capaz de ocuparme de ello -dijo Justin, con un tono de voz que hizo a Bruce ruborizarse e irse.
Solo otra vez, Justin estudió la lista de acreedores con los ojos entrecerrados. Jasper quería mucho a la pequeña _______. En realidad, en apariencia _______ era el tipo de mujer que su padrino le encantaría que le presentase como la futura señora Bieber, la clase de chica que no intimidaría a un inocente y viejo solterón totalmente al margen de los retos que presentaba la cercanía del nuevo milenio.

Así que ahí estaba. Por fin admitía que había desilusionado a su padrino, Justin se dijo con reticencia exasperada. Jasper siempre había deseado que Justin se casase y tuviese una familia. Y fuesen felices y comiesen perdices, añadió para sí, recordando con ironía a su volátil padre español y aún más volátil madre italiana, que sumaban ente los dos media docena de matrimonios fallidos antes de morir jóvenes e infelices.

Haciendo una mueca ante la idea de compartir su vida para siempre con una mujer, a pesar de que la conciencia le remordía un poco, Justin meditó el problema de la desilusión de Jasper. La experiencia le había enseñado que todos los problemas tenían solución. Una vez que se lo despojaba de los factores inhibidores de la moral y la emoción, lo imposible casi se convertía en posible.
Seguro que Jasper pensaba que sus veladas insinuaciones de lo feliz que _____ podría hacer a algún hombre afortunado habían sido demasiado sutiles como para ser reconocidas como tales. En realidad, Jasper tenía la sutileza de un martillo hidráulico y cuando Justin se dio cuenta de los comentarios de su padrino, no les había encontrado la gracia. Pero reconocía que si le dijese a Jasper que se había comprometido con _____, éste no cabría en sí de la alegría. Y como hacer feliz a Jasper era el único objetivo de Justin, no valía la pena persuadir a nadie más que hiciese el papel de su prometida. Lo que Jasper quería, decidió Justin en ese momento, era lo que se merecía recibir.

Mientras se imaginaba cómo convencerlo de la necesidad de un compromiso largo entre dos personalidades tan dispares, a Justin le comenzó a gustar la idea. Hacer feliz a Jasper. Y Jasper no pretendería que su ahijado se lanzase al matrimonio sin pensárselo.
¿Y _____ Robinson? Se hallaba entre la espada y la pared. Haría lo que le dijese. Cuando estaba cerca de él, se quedaba silenciosa y acobardada, lo cual le venía muy bien, porque Justin estaba convencido de que en caso contrario la estrangularía. Haría que adelgazase, se vistiese más elegante... Todo lo necesario para que este falso compromiso fuese creíble. Lo haría a conciencia.

-¿A las cu... cu... atro? -tartamudeó _____, pálida como una sábana junto a la fotocopiadora mientras trataba de esconder la pila de fotocopias que le había salido con letra tan pequeña que era imposible de leer-. ¿Pero por qué quiere verme el señor Bieber? ¿Es por la llamada del árabe que se me cortó?
-No sabe eso -Bruce se envaró.
-¿La ficha que saqué accidentalmente?
Bruce palideció al recordarlo.
-Te la trajiste de la compañía de autobuses.
-He intentado tanto no cruzarme en el camino del señor Bieber -tragó con un esfuerzo ____- pero siempre aparece en los sitios más inesperados.
-A Justin le gusta hacerse ver. ¿Qué tipo de sitios? -no pudo evitar preguntar.

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  • 323

NOVELA:Un asunto de familia
FINAL.....

Justin hizo una mueca.

— _______...

_______ enterró la cara en la almohada y apretó los puños.

—Déjame sola —susurró tristemente—. Ya has tenido lo que querías y ahora me odias otra vez. Siempre es lo mismo, siempre...

Justin la tomó y la estrechó entre sus brazos. Frotó la cara contra su cabello y su cuello.

—Te quiero —dijo con voz grave—. ¡Te quiero más que a mi vida! Maldita sea, ¿es que no es suficiente?

Era lo que había dicho la noche anterior, pero en aquellos momentos estaba sobrio. Quería creerlo desesperadamente, pero no confiaba en él.

—Tú no quieres quererme —dijo sollozando y apretándose contra él.

Justin suspiró pesadamente, como si dejara escapar una carga intolerable.

—Sí quiero —dijo después de una larga pausa. Parecía derrotado—. Te quiero a ti y quiero a tu hijo. Quiero abrazarte en la oscuridad y hacerte el amor a la luz del día. Quiero consolar tus lágrimas con besos y compartir contigo las alegrías. Pero tengo miedo.

—No, tú no —susurró _______ acariciando el cabello de la nuca de Justin—. Tú eres fuerte y no tienes miedo.

—Sólo tengo miedo contigo —confesó Justin—. Sólo por ti. Nunca lo tuve hasta que apareciste tú. ______, si te perdiera, no podría vivir.

A ______ le dio un vuelco el corazón.

—Pero no vas a perderme —dijo—. No voy a salir corriendo. No quería irme, pero pensaba qué tú querías que me fuera.

— ¡No! —exclamó Justin con voz grave, y levantó la cabeza. Tenía un gesto sombrío, de preocupación—. No quería decir eso. Lo que quería decir es que podría perderte cuando tengas al niño.

— ¡Por Dios santo!

—Algunas mujeres todavía se mueren al dar a luz —murmuró incómodamente—. Mi madre murió.

_______ estaba conociendo cosas sobre él que nunca se habría atrevido a preguntar.

— ¿Tu madre murió al dar a luz? —le preguntó con delicadeza.
Justin asintió.

—Estaba embarazada. No quería tener al niño y trató de abortar, pero mi padre se enteró y la amenazó con quitarle su asignación.

Ella olvidó el asunto, pero algo salió mal. Estaban de viaje aunque el embarazo estaba muy avanzado. Sólo había una pequeña clínica, y un solo médico —dijo Justin suspirando—. Y murió. Mi padre la quería mucho, tanto como quiso a tu madre. Tuvieron que pasar años para que se recobrara. Se sentía responsable. Y yo me sentiría responsable si algo te ocurriera.

______ entrelazó sus dedos. Era abrumador que la quisiera tanto. No quería librarse de ella, al contrario, estaba aterrorizado ante la posibilidad de perderla.

—Soy fuerte y tengo buena salud y quiero tener a nuestro hijo. Quiero vivir —dijo suavemente—, yo no podría dejarte, Justin.

Justin la miró. _______ tenía una expresión contenida, firme. Le acarició los labios con un dedo tembloroso.

—Algún día confiarás en mí —dijo ______ con dulzura—. Te darás cuenta que nunca te haría daño deliberadamente, ni trataría de hacerte sentir menos hombre porque me quieras.
Justin apoyó la mano en su mejilla.

—Y no me dejarás —añadió con una sonrisa penetrante.

—No. Sin ti no puedo vivir —dijo sonriendo con ternura, y tomó la mano de Justin y la puso sobre su regazo—. Estoy embarazada. Tenemos un futuro en el que pensar.

—Un futuro —dijo Justin, y le tembló la mano—. Supongo que voy a tener que dejar de vivir apegado a mis malos recuerdos. Va a ser duro.

—El primer paso es mirar hacia delante.

Justin se encogió de hombros y sonrió.

—Supongo que sí —dijo—. ¿Hasta dónde hay que mirar?

—Hasta los primeros grandes almacenes —dijo ______ con humor—. No puedo pasarme el día desnuda.

Justin apretó los labios y, por primera vez desde que _______ llegó, parecía muy tranquilo.

— ¿Por qué no? —preguntó—. ¿Es que ya estás satisfecha?
______ lo miró.

— ¿Lo estás? —Insistió Justin—. Porque quiero hacer el amor otra vez.

— ¿A la luz del día?

Justin se encogió de hombros.

—Igual que antes —dijo muy serio—. Has cerrado los ojos. No lo vuelvas a hacer, no volveré a quejarme. Siento haberte avergonzado porque querías ver algo tan hermoso.

______ no sabía cómo tomarse aquel repentino cambio de actitud. Lo miró a los ojos, pero no vio más secretos. Ya no le escondía nada.

—Lo sé —murmuró Justin tristemente—. Todavía no puedes confiar plenamente en mí, pero ya lo conseguiremos.

— ¿Lo haremos?

Los golpes en la puerta interrumpieron la respuesta de Justin. ______ se puso la camisa rápidamente y se la abrochó, mientras Justin fue a abrir al camarero, firmó la cuenta y le dio una propina.

—Quítate eso —murmuró al cerrar la puerta otra vez.

—No.

—Sí. Pero primero, vamos a ver qué le damos a tu estómago —dijo Justin.


Tomó un plato con helado de fresa y se sentó en la cama. Tomó una cucharada y se la ofreció a _______.

_______se quedó un poco sorprendida.

—Tú me diste de comer cuando estaba en el hospital —dijo Justin—. Ahora me toca a mí.

—Yo no estoy herida —replicó _______.

—Sí que lo estás —dijo Justin—. Aquí.

Justin puso la cuchara en la mano que sostenía el plato y con la mano libre tocó el pecho de _______ a través de la camisa. Notó la inmediata respuesta, pero no continuó, sino que volvió a ofrecerle el helado.

—Vamos —dijo—, te sentará bien.

______ se imaginó a Justin con un bebé en brazos, sonriendo, exactamente como estaba, tratando de meterle la cuchara en la boca, y sonrió mientras tomaba el helado.

— ¿En qué estás pensando? —dijo Justin

—En un bebé, que no querrá ni jarabe ni espinacas.

La mirada de Justin se ensombreció, pero no con irritación. Respiró profundamente y le dio a ______ otra cucharada.

—Creo que también tendré que cambiar pañales y preparar biberones —murmuró Justin.

—Nada de biberones —dijo _______ —. Quiero darle el pecho.

Diego se quedó quieto y miró a ______, aturdido al comprobar que aquella afirmación le había excitado.

Al ver la quietud de su cuerpo, su mirada sombría y el ligero color de sus mejillas, _______ se dio cuenta de lo que pasaba y se le hizo un nudo en la garganta. Lo imaginó mirándola mientras le daba el pecho al niño.

—Estas temblando —dijo Justin con la voz trémula.

______ se movió inquieta y se rió nerviosamente

—Estaba pensando en ti, mirándome dar de comer al niño —dijo.

—Yo también.

_______ se fijó en su boca. Tuvo que contener el aliento al sentir una oleada de deseo.

—Santo Dios —dijo Justin, dejó el plato en la mesilla, porque estaba temblando, y al volver a mirarla, ______ se había desabrochado la camisa. La abrió y observó a Justin, que miraba sus pechos erguidos.

Le agarró la cabeza con manos temblorosas y se tumbó, haciendo que Justin le besara los senos. Justin la besó con ardor, apasionadamente, apretándola contra la cama.

—Estoy demasiado excitado, voy a hacerte daño.

—No, no me vas a hacer daño —dijo _______ apretándolo contra sí, arqueándose bajo su boca ardiente—. Oh, Justin, Justin, es la sensación más dulce que...

—Sabes a pétalos de rosa. Dios, nena, no creo que pueda esperar.

—No importa —dijo ______- sin aliento

Le ayudó a quitarse la camisa y apartar las sábanas y a ponerse sobre ella. Luego lo guió dentro de sí. Esperaba que fuera desagradable, pero no lo fue.

Justin sintió la facilidad de la posesión y levantó la cabeza para mirar a ______ a los ojos besándola con dulzura.

—Te dejo... que mires —susurró, estremeciéndose al notar la creciente tensión—. No me importa. Te quiero, te quiero, ______, te quiero.

_______ observó a Justin, su rostro tenso, el rubor que se extendía por sus mejillas y los ojos que se dilataban a medida que aumentaba el ritmo frenético de sus cuerpos, la pasión desenfrenada. Justin separó el pecho del de ______ y apretó la mandíbula.

—Mira... —pudo decir antes de perder por completo el control.

______ anduvo con él cada paso del camino. Se apretó contra él, que empujaba con violencia y frenesí, para darle la mayor satisfacción posible. Se abrió a él y lo vio gritar en oleadas de éxtasis. Entonces también ella gritó y su cuerpo estalló en fragmentos de color, ardiendo mientras el mundo entero giraba a su alrededor.

Oyó muy lejana la voz de Justin, con un tono de preocupación.

— ¿Qué ocurre? —decía

—Nada, estoy bien —dijo y sus ojos, grandes y verdes, brillaron de satisfacción—. He dicho cosas increíbles —dijo sintiéndose incómoda.

—Cosas malvadas y eróticas —dijo Justin asintiendo—. Me encanta.
Se inclinó y la besó.

—No puede haber límites en lo que nos digamos en la cama ni en lo que hagamos. No pienso burlarme de lo que digas o hagas, jamás.

—Yo tampoco —dijo ______ —. Te he mirado.

Justin se sonrojó.

—Ya lo sé. Yo también te miré a ti.

______ sonrió tímidamente.

—Pero no he podido ver mucho. Había estrellas explotando en mi cabeza.

—Y en la mía, así que tampoco te he podido ver bien. Supongo que empiezo a perder mis inhibiciones, poco a poco.

—Puede que yo también —dijo ______ apartando el cabello húmedo de Justin de su frente—. Me gusta estar así contigo. Me gusta que llegues lo más cerca posible.

Justin la abrazó y exhaló un largo suspiro.

—Tanta intimidad es nueva para mí —dijo.

— ¡Ja! ¿Dónde aprendiste a hacer las caricias que me hiciste esta mañana? ¡No! —Exclamó tapándole la boca—. No me lo digas. No quiero saberlo.

Justin la miró. Tenía un gesto de enfado.

—Sí que quieres, y yo te lo voy a decir. Las aprendí en una sucesión de noches cuidadosamente elegidas pero emocionalmente insatisfactorias. Las aprendí sin participar realmente en ellas. No, no mires a otro lado. Tienes que oír esto —dijo y ______ lo miró—. Me he acostado con otras mujeres, pero hasta que toqué tu cuerpo nunca había hecho el amor. Aquel día, en el suelo de mi estudio, fue la primera vez en mi vida que me di completa y deliberadamente a una mujer.

______ se excitó.
—Pero no te gustó —dijo.

—Me encantó —dijo Justin—. No me gustó que me miraras porque no confiaba en ti. Cuánto lo siento. Concebimos un niño en el calor de aquella mañana. Siento que por mi culpa no sea para ti un recuerdo más feliz... para los dos.

—Yo no lo siento —dijo _______ y sonrió con malicia—. Mirarte fue la experiencia más excitante que nunca me había ocurrido.

—Me lo imagino —dijo Justin con ternura—. Porque esta mañana yo he podido mirarte a ti, todo el tiempo. Y ahora entiendo por qué lo hiciste.

_______ se apoyó sobre su pecho y besó a Justin en la boca, mordisqueando el labio superior.

—Porque querías ver el amor en mis ojos —susurró.

—Sí. Y eso fue lo que tú viste en los míos, por encima del deseo que me hacía tan vulnerable.

Al cabo de un largo instante, _______ respondió.

—Entonces no me di cuenta, pero es cierto, era el amor lo que no querías que yo viera.

—Sí —dijo Justin recorriendo la nariz de ______ con un dedo, disfrutando de la perezosa intimidad de sus relajados cuerpos—. Podría haberme ahorrado problemas. No has sabido lo que siento por ti hasta que no te lo dije anoche, medio borracho, ¿o sí lo sabías?

—No, no lo sabía —confesó _______ chascando la lengua—. Y me sorprendió tanto que tomé el primer avión para ver si lo decías en serio —dijo y lo miró a los ojos—. Al llegar pensé que no querías que estuviera aquí.

—Estaba sorprendido y contento porque me has evitado el problema de volar a Sheridan para demostrarte que he decidido dejarme llevar por mis sentimientos hacia ti.

_______ estaba tumbada ante él y Justin la miró maravillado y complacido.

— ¿Te das cuenta? Antes ni siquiera podía mirarte —le dijo—. Me sentía incómodo al verte desnuda.

—Entonces estamos haciendo progresos.

—Aparentemente —dijo Justin y acarició un pezón. Frunció el ceño al ver las venas azules. El pezón estaba más oscuro y más grande. Deslizó la mano hacia su vientre y sonrió—. Dios mío, cómo has cambiado.

_______ sonrió complacida.

—En Navidad estaré como un globo —dijo.

Justin la acarició.

—Y tanto —dijo y le besó el vientre—. No le hemos hecho daño, ¿verdad?


—Los niños son muy fuertes —dijo ______. Sabía que Justin estaba pensando en el niño que habían perdido—. Éste quiere nacer, lo sé.

Justin levantó la cabeza y la miró a los ojos. Permaneció en silencio largo tiempo. Sus ojos lo decían todo.

—No vas a perderme —dijo :_______ —. Te lo prometo.

Justin suspiró profundamente.

—Está bien.

_______ se sentó y se apretó contra él.

—Tengo sueño —dijo.

—Yo también. Podríamos dormir un poco. ¿Estás mejor?

—Oh, sí. En realidad no me sentía mal —murmuró _______ chascando la lengua—. Al contrario, me he sentido demasiado bien.

Justin la abrazó con fuerza.

—Después de todo, la vida puede ser maravillosa.

—Hummm —murmuró ______. Estaba soñolienta. Cerró los ojos y se durmió oyendo el latido del corazón de Justin.

FIN

hola lectoras,lamento no aver subido el final antes pero no tenia tiempo....espero que les haya gustado el final??no me maten si no les gusto please jeje aaam ya no iva a subir otra novela pero necesito distraerme y deja rde pensar en todo lo que me pasa entonces......SUBIRE OTRA NOVE!! se llama UNA DEUDA DE AMOR el viernes espero subirles el 1er. capitulo
DE VERDAD CHICAS ESTA VEZ SUBIRE CAPITULOS SEGUIDOS YA NO COMO ANTES >3 GRACIAS POR AVER LEIDO LA NOVELA Y ESPERAR TANTO A QUE SUBIERA CAPITULOS

  • 1095 days ago via site
  • 435

NOVELA:Un asunto de familia


—Buenos días —dijo _______. Había llegado el momento de estar cara a cara con Justin después de la extraordinaria conversación que habían tenido la noche anterior, y la invadió la timidez.

—Buenos días —dijo Justin fijándose en ella.

_______ llevaba vaqueros y chaqueta y tenía el cabello revuelto. Justin se preguntaba si sería un espejismo.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó.

—Estaba poniendo el aire acondicionado —dijo _______.

—Dale al otro botón.

_______ se sonrojó al comprobar la exultante masculinidad de Justin. No sólo estaba desnudo, estaba excitado, y, aparentemente, ya no sentía ningún rubor porque ella le mirara.

—Estamos casados —dijo Justin con una sonrisa burlona—. Si no quieres mirarme, nadie te obliga a hacerlo.

_______ lo miró. Por la expresión de sus ojos, se dio cuenta que volvía a haber una barrera entre ellos. Había ido al hotel llena de esperanzas, de felicidad, porque él, finalmente, había admitido lo que sentía por ella, pero en aquellos momentos se daba cuenta que había vuelto a esperar demasiado. Estaba claro que Justin se negaría a admitir nada, que estaba dispuesto a mantener las distancias a toda costa. Ni siquiera el niño significaba nada para él. Vivirían juntos, pero como dos extraños, con el niño como único lazo entre ellos. Podía ver con claridad los largos y solitarios años en que lo amaría sin ver su amor recompensado, sin esperanza.

—He venido a decirte que regreso a Tucson —dijo con frialdad—. Eso es lo que quieres, ¿verdad? —añadió al verlo tan sorprendido—. Te casaste conmigo porque creías que era lo que debías hacer, pero te has arrepentido y no quieres verme. Te hago perder el control y eso es algo que no puedes soportar. Bueno, pues ya no tendrás que preocuparte. He hecho las maletas y mañana ya no estaré en tu casa.

Justin se levantó. Desnudo era intimidador. Se acercó a ella y la tomó en brazos inesperadamente y la llevó hacia la cama.

— ¡Bájame! ¿Qué te crees que estás haciendo?

— ¿Quieres que te dé una pista?

La puso sobre la cama y se echó encima. La agarró por las muñecas y las puso por encima de la cabeza, sobre el colchón.

— ¡Te odio! —Dijo _______ con furia y con los ojos llenos de lágrimas—. ¡Te odio, Justin!

—Claro que sí —dijo él.

A ______, perdida en un torbellino de emociones, su voz le sonó muy dulce. Pero debía estar equivocada, pensó. Justin entrelazó los dedos con los suyos y se inclinó para besarla suave, tiernamente. Apretó el pecho contra el de ______ y deslizó las piernas entre las suyas. El silencio magnificaba la respiración agitada de ______ y el ruido de sus cuerpos.

______ le echó los brazos al cuello, él deslizó las manos bajo el cuerpo de _______ y luego le desabrochó los botones de la camisa y bajó la cremallera del pantalón. _______, se daba cuenta de cada uno de los movimientos de Justin, que la desvestía sin dejar de besarla. Le acarició los pechos y le besó los pezones mientras le quitaba la ropa, hasta que quedó completamente desnuda.

_______ notó el vello de su pecho y sintió cosquillas, luego su cuerpo se estremeció de deseo

Justin no decía nada. La besó de la cabeza a los pies, como nunca había hecho. La acarició con un misterio que la habría vuelto loca de celos al pensar en las mujeres que le habían enseñado aquellas caricias, si hubiera sido capaz de pensar. La besó con intensidad, con frenesí, sin dejar de acariciarla, como si el placer de ______ fuera para él lo más importante del mundo. Era como si encendiera hogueras y las apagara una y otra vez hasta llevarla hasta el límite de la locura. ______ gemía con alivio cuando él abandonaba sus expertas caricias.

Pero fue mucho, mucho tiempo después cuando, finalmente, él se abrió paso entre sus piernas para hendir el oscuro y dulce misterio de su cuerpo, cubriendo la boca de _______ con la suya mientras empujaba suavemente.

_______ se puso ligeramente tensa, pero no opuso resistencia, al contrario, suspiró y se apretó contra él, y él empujó un poco más. Justin nunca había sido más dulce, más lento, más tierno. Notaba su cariño, su amor. _______ no abrió los ojos, no trató de mirarlo. Yacía sumergida en el placer de cada uno de sus suaves movimientos, gimiendo rítmicamente bajo la exquisita oleada de placer que cada vez era más y más profunda.

Con enloquecedora precisión, Justin llevó el placer hasta un crescendo que la dejó susurrándole palabras que la hubieran sorprendido unos minutos después. Pero en aquellos momentos no existía el futuro, ni la vergüenza. Todo su cuerpo era un ruego, un temblor. De repente, Justin la penetró aún más y comenzó a moverse con un ritmo lento, profundo e interminable que la llevó dando vueltas hacia una luz cegadora. Le clavó las uñas en la espalda y tembló y gritó entre sus labios con angustia y deleite. Las lágrimas corrieron por sus mejillas y vivió el mayor éxtasis de placer que había sentido nunca, tan profundo y conmovedor que casi se confundía con el dolor.

Sólo entonces, al ver los espasmos de placer de _______, Justin buscó su propia plenitud. Y fue como la vez anterior, espasmos de ardiente placer que crecían y crecían y de repente estallaban en una explosión de luz y calor que le convertían en un ser sin forma, ni pensamiento. Él era parte de ella y ella parte de él. No había nada más en el mundo, sólo ellos dos. Sólo... aquel placer...

Justin se apoyó sobre un costado y la miró. ________ apartó la vista, pero él la tomó por la barbilla y la obligó a mirarlo.

—Bueno, ¿todavía quieres dejarme después de eso? —le preguntó—. ¿O quieres convencerme que todas esas cosas que me has susurrado al oído son el resultado de un momento de locura?

_______ se levantó y se dirigió al baño para vomitar. Llegó justo a tiempo. El corazón le latía con tal fuerza que parecía que iba a partirle el pecho y tenía los ojos llenos de lágrimas. Qué monstruo era Justin, pensaba, burlándose, aprovechándose de lo que le había dicho en los momentos más íntimos. ¿Y dónde había aprendido a acariciar de aquella manera? ¿Acaso era un seductor, un mujeriego?

Justin se anudó una toalla en la cintura y, con un suspiro de resignación, empapó una toallita en agua y se agachó junto a ______. Cuando se le pasó el mareo, le limpió la cara, la llevó a la cama y la tapó con la sábana.

—Dame la ropa —dijo _______ —. ¡No puedo irme así!

—No hay ningún problema porque no vas a ninguna parte —dijo Justin, recogió la ropa de _____, abrió la ventana y la tiró.

_______ se quedó de piedra, observando cómo llevaba a cabo el acto más irracional que le había visto hacer.

—No he traído más ropa que ésa —dijo alarmada—. Y ahora incluso mi ropa interior, ¡mi ropa interior, por Dios! ¿Cómo voy a salir de la habitación? ¿Cómo voy a salir del hotel?

—No vas a salir —replicó Justin, observando la tersa y morena piel de los hombros de _____ —. Dios, qué guapa eres. Me cortas el aliento cuando estás desnuda.

_______ guardó silencio. No sabía cómo salir de aquella situación.

Justin se sentó a su lado y sonrió.

—Supongo que no puedo esperar que lo entiendas todo de una vez —dijo Justin con ternura y acariciándole el cabello—. Mientras tratas de comprender la situación, voy a llamar para que suban algo de comida. ¿Te apetece helado de fresa y melón?

Era el postre favorito de ______, aunque no sabía que Justin lo supiera. Asintió lentamente.

— ¿Y té?

—La cafeína...

—Leche fría entonces —dijo Justin sonriendo.

______ asintió de nuevo.

Justin descolgó el teléfono y habló con el servicio de habitaciones. Luego abrió su maleta, tomó una camisa limpia y la dejó sobre la cama.

—No uso pijama —dijo—, pero puedes ponerte eso cuando entre el camarero.

— ¿Y tú? —preguntó _______ algo incómoda.

Justin la miró con humor

— ¿No te gusta que te vean con un hombre desnudo, aunque sea tu marido?

_____ se sonrojó.
— ¿Y eras tú la que me llamabas mojigato? —Dijo Justin levantándose y tirando la toalla para ponerse los pantalones—. ¿Mejor? —le preguntó abrochándose el cinturón.

_______ lo miró con puro placer, observando su amplio pecho, cubierto de vello, su estrecha cintura, sus largas y poderosas piernas. Le encantaba mirarlo, pero sabía que si lo hacía tendría problemas otra vez, así que apartó la vista.

Justin se dio cuenta. Volvió a sentarse sobre la cama y con un largo suspiro apoyó la mano en el hombro desnudo de ______. Estaba fresco y húmedo. ________ estaba pálida.

—Adelante —dijo Justin—, mírame. Ya no me importa. Supongo que anoche te conté todo lo que había que contar. No recuerdo muy bien lo que dije, pero seguro que fui elocuente.

______ lo miró con cautela. No dijo nada, pero tenía un gesto de resignación y tristeza.

  • 1096 days ago via site
  • 375

NOVELA:Un asunto de familia

Tenía gracia que no hubiera vuelto a recordar las palabras de su madre hasta aquel día. ________ estaba embarazada, y había dicho que tenía que casarse con él. Lo mismo que había dicho su madre.

Se tumbó en el amplio sofá que había en el cuarto de estar de la suite y recordó otras cosas. Recordó la suave piel de _______ y sus dulces gemidos de pasión. Gruñó al recordar el éxtasis que él mismo había experimentado. ¿Podría seguir viviendo sin volver a experimentar aquel placer, al precio que fuera?

Cerró los ojos. Siempre podría apagar las luces, pensó con humor. Así no podría verlo. Que lo oyera no le importaba, porque él también podía oírla. _______ no permanecía callada cuando hacía el amor.

Al recordar el placer que _______ sintiera aquella mañana, se le iluminaron los ojos. Hasta entonces él sólo le había causado dolor, pero le había enseñado que podía esperar mucho más de él.
Le había dicho que lo quería. Santo Dios, ¿cómo podía quererlo cuando no dejaba de atormentarla? Pero, ¿por qué no podía él aceptar su amor? ¿Por qué no podía aceptar su adicción a ella? Estaba embarazada y la había abandonado el día de la boda sin dejarle otra cosa que miedo porque él... porque él...

Abrió los ojos y respiró lenta y dolorosamente. Porque él también la amaba. No podía admitirlo ante ella, pero no podía ocultárselo a sí mismo. La amaba, la amaba desde que tenía quince años, cuando le había regalado aquel ratoncito de plata en su cumpleaños. La amó en Francia y se odió a sí mismo por aprovecharse de lo que ella sentía por él en un intento de negar ese amor. Pero ese amor había crecido tanto que había acabado por consumirlo. No podía librarse de él y no podía dejarse llevar por él. ¿Qué podía hacer?

Bueno, pensó poniéndose en pie, sólo había una cosa que podía hacer. Podía tomar una copa y luego llamar a ________ para dejar claras unas cuantas cosas.

_______ se llevó una sorpresa al oír la grave voz de Justin al otro lado del auricular. No esperaba que la llamase después del modo en que se había ido. Pasó el resto del día llorando y maldiciendo su suerte, mientras Corlie trataba de consolarla. Se había ido a la cama temprano, enferma y decepcionada porque su marido ni siquiera soportaba estar en la misma casa con ella. Y después de lo tierno que había estado con ella en Tucson, era todavía peor.

Y en aquellos momentos estaba al otro lado de la línea, y parecía estar un poco bebido.

— ¿Me oyes? —decía—. He dicho que de ahora en adelante sólo vamos a hacer el amor a oscuras.

—No me importa —dijo ella algo confusa.

—No te he preguntado si te importa. Y no puedes mirarme cuando lo hagamos.

—Ni se me pasa por la cabeza.

—Y no digas que soy tuyo. No soy tuyo. No voy a pertenecer a ninguna mujer.

—Justin, yo nunca he dicho eso.

—Sí que lo dijiste. Pero yo no soy un perro, ¿me oyes?

—Sí, te oigo

_______ no pudo evitar una sonrisa al comprobar los esfuerzos de Justin por hacerse comprender. La angustia y la decepción habían desaparecido y Justin aireaba sus peores miedos sin darse cuenta de ello. Era una fascinante mirada a un hombre que se estaba quitando la máscara.

—Yo no te pertenezco —continuó Justin

Tenía calor y estaba sudando. Quizás debiera encender el aire acondicionado, si podía encontrarlo. Le dio una patada a la mesa y estuvo a punto de tirar la lámpara. Lo que sí se cayó fue el teléfono.

— ¿Justin? —dijo ________ preocupada al oír el ruido al otro lado de la línea.

Oyó un murmullo y algunos juramentos.

—Me he tropezado con la mesa. ¡Y no te rías!

—Oh, ni soñarlo —le dijo _______.

—No puedo encontrar el aire acondicionado. Tiene que estar en alguna parte. ¿Cómo diablos pueden esconder algo tan grande?

_______ casi lo echó todo a perder porque estuvo a punto de no poder contener la risa.

—Mira debajo de la ventana —le dijo.

— ¿Qué ventana? Ah, ésa. Vale.

Hubo otra pausa y más ruidos extraños, seguidos de otro juramento y un golpe sordo.

—Creo que he puesto la calefacción —dijo—. Hace mucho calor.

—Llama a recepción y diles que suban a ver —dijo ______.

— ¿A ver el qué?

—El aire acondicionado.

—Ya lo he visto yo —dijo Justin entre dientes—. Está debajo de la ventana.

_______ no quiso discutir.

— ¿Has visto el toro? —le preguntó.

— ¿Qué toro? —Replicó Justin, y se hizo una pausa—. Oye, aquí no hay ningún toro, ¿estás loca? Esto es un hotel.

_______ no podía contener la risa.

— ¿Te estás riendo? —dijo Justin con furia.

—No, no. Es que me ha dado tos. Estoy tosiendo —dijo _______, y tosió.
Se hizo otra pausa.

—Iba a decirte algo —dijo Justin tratando de concentrarse—. Ah, ya me acuerdo. Escucha, _______, puedo vivir sin el sexo. Ni siquiera lo necesito.

—Sí, Justin.

—Pero si quieres, puedes dormir conmigo —prosiguió Justin generosamente.

—Sí, me gustaría mucho.

Justin se aclaró la garganta.

— ¿En serio? —preguntó
.
—Me encanta dormir contigo.

Justin volvió a aclararse la garganta.

—Oh —dijo al cabo de un minuto.

Era una oportunidad demasiado buena como para desperdiciarla.
Justin hablaba como si le hubieran puesto el suero de la verdad.

—Justin —comenzó con precaución—, ¿por qué te marchaste a California?

—Para no tener que hacer el amor contigo —dijo él—. No quería que vieras... cuánto te deseo. Lo mucho que me importas.

El corazón de ______ empezó a henchirse, a elevarse, a volar.

—Te amo —susurró.

Justin dio un profundo suspiro

—Lo sé. Yo también te amo —dijo—. Te amo... mucho. ¡Mucho, _______, mucho, mucho...! —dijo Justin y tragó saliva. Apenas podía hablar.

_______ casi se alegró, porque ella tampoco podía hablar. Se agarraba al teléfono como si fuera un salvavidas y el corazón le latía frenéticamente.

—Pero no quiero que lo sepas —prosiguió Justin—. Porque a las mujeres les gusta tener armas. No puedes saber cómo me siento, _______, porque lo aprovecharías en mi contra, como tu madre se aprovechó de mi padre porque la quería mucho.

_______ se estremeció.

—Escucha, ahora tengo que acostarme —dijo Justin que frunció el ceño tratando de recordar algo—. No puedo recordar por qué te he llamado.

—No importa, cariño —dijo _______ dulcemente—. No importa.

—Cariño —repitió Justin y respiró profundamente—. No sabes cómo me duele cuando me llamas cariño. Estoy encerrado dentro de mí mismo y no puedo salir. Te echo de menos. No sabes cuánto. Buenas noches... cariño.

La comunicación se cortó, pero ______ se quedó pegada al teléfono, esperando. Al cabo de un minuto oyó el sonido de la centralita.

— ¿Puedo ayudarle? —dijo la operadora.

—Sí, sí puede. ¿Puede decirme cómo puedo llegar al hotel?

Corlie no paró de refunfuñar en el camino hacia el aeropuerto de Sheridan, pero tampoco paró de reír. Dejó a ________ camino de Salt Lake City, Utah, donde tomaría otro avión para California. Era un viaje muy cansado y ella ya estaba muy fatigada, pero sabía que era lo que debía hacer, reunirse con su reticente marido antes que volviera a estar sobrio.

Llegó al hotel a la mañana siguiente muy temprano y preguntó por la habitación de justin

Sintiéndose como una espía, entró en la suite con la llave maestra y miró a su alrededor con cierto recelo. Pero no había sido la timidez lo que la había llevado hasta allí, sino el valor.

Abrió la puerta de lo que debía ser el dormitorio y allí estaba, desnudo, hecho un ovillo sobre la cama, como si se hubiera quedado dormido antes de poder meterse bajo las sábanas. Aunque no le habría hecho falta arroparse, porque hacía bastante calor.

_______ se acercó al aparato de aire acondicionado. Estaba apagado. Lo puso en la máxima intensidad y lo encendió. Permaneció de pie durante unos instantes, porque, debido al calor, sentía un pequeño mareo. El aire fresco le dio en la cara y pudo respirar con mayor facilidad.

Oyó un ruido y se dio la vuelta. Justin estaba apoyado en un codo y la miraba. Tenía los ojos enrojecidos

HOLAAAAA LECTORAS! espero que les guste el capitulo mmm para la otra semana les subire el final aaawwww triste pero ya que... <3

  • 1104 days ago via site
  • 308

NOVELA:Un asunto de familia


Corlie no se sorprendió al ver aparecer a Justin llevando del brazo a una radiante _______. Los abrazó y, llena de satisfacción, fue a prepararles una taza de café.

— ¿Café? —Dijo ________ —. Creo que debería tomar leche.
Justin le tapó la boca con un dedo.

—No digas nada —dijo—. Le diré que los dos queremos leche.

—Le parecerá todavía más sospechoso —susurró _______.

Justin se encogió de hombros.

—A lo mejor estamos exagerando —dijo—. Ni siquiera lo sabemos con seguridad.

_______ se apoyó en el hombro de Justin y cerró los ojos. Se sentía segura y en paz por primera vez desde hacía años.

—Sí que lo sabemos —dijo.

Justin la meció en sus brazos.

—Sí que lo sabemos —repitió.

Cerró los ojos y no quiso dejarse llevar por el miedo. Sería maravilloso tener un hijo con ella. Nada malo podía suceder porque ella no era como su madre y no iba a aprovecharse de él.
Al cabo de unos instantes abrió los ojos. No podía dejar de preocuparse. Para un hombre con su pasado no era fácil tener confianza y no sabía cómo iba a reaccionar frente a los acontecimientos que se avecinaban.

Se casaron en la iglesia del condado. Corlie y Rodge fueron sus testigos. Antonia Long y su marido les enviaron flores, y sus felicitaciones, pero no pudieron asistir a la ceremonia porque su hijo estaba resfriado.


Justin besó a _______ con una dulzura que no había esperado de él y ella se sintió en la cima del mundo. Desde que volvieron a Sheridan no la había tocado, excepto para tomarle la mano o rozar su boca con los labios.

Pero aquella noche era su noche de bodas. Se asombró al comprobar lo excitada que estaba, recordando el placer que Justin le había enseñado. Ya no sentía miedo al pensar que yacería entre los brazos de Justin. Y, sin duda, después de lo sinceros que habían sido el uno con el otro, podrían hacer frente a las cicatrices del pasado. Ni siquiera le importaría que él quisiera hacer el amor con la luz apagada, para que ella no pudiera verlo.

Lo único que quería era estar entre sus brazos y amarlo.
Pero si _______ esperaba que después de la marcha nupcial su relación con Justin iba a cambiar de repente, se iba a llevar una sorpresa. Porque aquella tarde, Justin que había estado inquieto desde la ceremonia, preparó el equipaje y dijo que tenía que ir a California para ver a un toro semental

— ¿El día de tu boda? —exclamó ________ consternada.

Justin parecía más incómodo que nunca.

—Si no fuera urgente, no iría —dijo—. El vendedor amenaza con vendérselo a otro.

— ¿Y no puedes comprarlo?

—No sin verlo primero —dijo Justin cerrando la maleta—. Sólo estaré fuera unos días.

— ¡Unos días!

Justin hizo una mueca. Trató de explicarse, pero en vez de eso, hizo un ademán.

—No te pasará nada. Corlie tiene el número donde puedes localizarme si me necesitas.

—Ya te necesito, no te vayas.

—Tengo que irme —dijo Justin con hosquedad.

________ tenía la sensación que Justin ya empezaba a estar nervioso ante el confinamiento del matrimonio. En las semanas anteriores había tenido que hacer frente a demasiadas cosas, entre ellas una boda y un embarazo, y debía sentirse atrapado. Si no le dejaba marchar en aquellos momentos, podría perderlo para siempre. Era lo bastante sabia como para saber que Justin necesitaba un poco de tiempo y de espacio. Aunque fuera el día de su boda, no podía acorralarlo, tenía que dejarlo marchar.

—Está bien —dijo sonriendo en lugar de discutir—. Si tienes que irte...

Al ver que no protestaba, Justin se sorprendió.

— ¿No te importa?

—Sí me importa —dijo _______ con sinceridad—. Pero te comprendo, quizás mejor de lo que supones.

Justin la miró a los ojos.

—Es sólo un viaje de negocios —dijo—. No tiene nada que ver con nuestro matrimonio o con el niño.

—Claro que no.

A Justin no le gustó la expresión de sus ojos.

—Crees que lo sabes todo de mí, ¿verdad?

—Ni siquiera he arañado la superficie —replicó _______

—Me alegro que te des cuenta.

________ se puso de puntillas y le dio un beso muy dulce en la boca. Justin estaba muy tenso.

_______ sonrió.

—Buen viaje. ¿Vas en tu avión privado?

—No, voy en línea regular —dijo él.

—Mejor. Mientras no quieras decirle al piloto cómo volar —dijo recordando que una vez Justin se había acercado a la cabina de un avión para decirle al piloto que tenía que cambiar el altímetro.
Justin desvió la mirada.

—Era un novato y estaba tan nervioso que había conectado mal el altímetro. Menos mal que me di cuenta, si no nos habríamos estrellado.

—Supongo que sí. Además, aquel piloto no volvió a volar.

—Se dio cuenta que no estaba hecho para pilotar aviones y tuvo narices para admitirlo —dijo y miró a _______ con calma—. Tienes mejor aspecto que en Tucson, pero no trabajes mucho, ¿vale?

—Vale.

—Y trata de comer más.

—Vale.

—No vayas a ninguna parte sin decírselo a Corlie o a Rodge.

—Vale.

—Y si algo va mal, llámame, no trates de solucionarlo tú sola.

— ¿Algo más?

Justin volvió a sentirse incómodo.

—No te acerques a los caballos. No montes hasta que no estemos seguros.

—Eres un pesado —murmuró ______ con una mirada burlona—. Imagínate, tú preocupándote por mí.

Justin no reaccionó con humor, tal como _______ esperaba. De hecho, parecía más serio que nunca. Acarició el cabello de _______ y apreció su suave tacto, y mirándola dijo:

—Siempre me he preocupado por ti.

_______ suspiró y se fijó en el buen aspecto que tenía Justin con el traje gris que llevaba.

—No puedo creer que me pertenezcas —le dijo, y se dio cuenta de la expresión de sorpresa de Justin al oír sus palabras.

Aquella observación debería haberle complacido, pero no fue así. Unido a lo vulnerable que se sentía en sus brazos, le ponía furioso. Quitó la mano del cabello de _______ y dio media vuelta.

—Esta noche te llamo. Cuídate.

_______ se sonrojó. Se dio cuenta que sus problemas con Justin no habían terminado, sino que no habían hecho más que empezar.

— ¡Justin!

Justin se detuvo y la miró con desgana

_______ vaciló y frunció el ceño. Supo que a partir de aquel momento iba a tener muchos problemas para aproximarse a él. Así pues la primera vez tenía que hacerlo bien.

—El matrimonio no funciona bien porque sí —dijo eligiendo las palabras con cuidado—. Hace falta alguna cooperación, y compromiso. Yo puedo andar la mitad del camino, pero no todo.

— ¿Qué quieres decir?

—Eres mi marido —dijo _______, y sintió un pequeño hormigueo al pronunciar aquella palabra.

— ¿Y por eso crees que te pertenezco, porque me casé contigo? —le preguntó Justin con un tono peligrosamente suave.

_______ lo miró durante un largo instante antes de responder.

—Recuerda que no fui yo quien te pidió que te casaras conmigo —dijo con calma—. Fuiste tú el que viniste por mí, no al revés.

Justin hizo una mueca ante la altanera expresión de ________.

—Fui a buscarte para que no te convirtieras en una madre soltera ¿O crees que tenía otros motivos? —le preguntó Justin con una sonrisa burlona—. ¿O te parece que estoy loco de amor por ti?

—Por supuesto que no —dijo ________ con cierta sumisión—. Sé que no me quieres. Siempre lo he sabido.

Justin no llegaba a entender por qué sentía necesidad de ser tan desagradable con ella. La alegría había desaparecido de los ojos de ______ y su cara ya no estaba radiante. Si estaba embarazada, como sospechaban, ponerla de mal humor era lo peor que podía hacer. Pero ahora le pertenecía, y él ardía de deseo por ella. La deseaba con una pasión tan dominante que podía ponerle en sus manos para siempre. Y no era ése el único miedo que estaba conjurando. Cada minuto que pasaba tenía menos ganas de marcharse, así que tenía que irse cuanto antes.
Debía estar solo para enfrentarse consigo mismo. ¿Por qué tenía ella que mirarlo de aquel modo?

Su silencio le hacía sentirse culpable.

—Buen viaje —dijo _______ por fin.

— ¿No te escaparás mientras esté fuera? —le preguntó Justin inesperadamente. _______ se sonrojó—. ¡Maldita sea...!

HOLA LECTORAS COMO ESTAN?? Mmm espero que hayan disfrutado este capitulo,les habia dicho que esta por terminarse la nove??bueeeh a lo mucho queda 3 capitulos y termina oowwww nimodo xD pero subire otra?? al rato les subo la sinopsis :) <3

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NOVELA:Un asunto de familia
maraton


1/3

_____ no sabía cómo responder a aquella pregunta. Sentía temor y vergüenza.

Justin se tranquilizó al ver su expresión. Todavía no había sonreído o actuado como si quisiera aprovecharse de él después de su abierta confesión.

Se echó hacia atrás y cruzó las piernas.

—Bueno, bueno. Eso sí que es ponerse colorada. ¿Te da vergüenza? —dijo con cierto tono burlón.

—Sí —respondió _______ mordiéndose el labio.

Justin se levantó, se sentó a su lado y le puso un dedo en el labio para que dejara de mordérselo. Le acarició la mejilla con ternura sin dejar de observarla.

—Yo también —confesó inesperadamente—. Pero puede que lo estemos porque nunca hemos hablado sinceramente.

—Creo que tú ya has dicho bastante —murmuró ________.

Justin dejó escapar una larga exclamación de asombro.

—Minifaldas —dijo—, seda, cuatro novios a la vez, escotes. Y nunca se me ocurrió que todo era fingido. Qué mojigata.

— ¡Mira quién está llamando mojigata a quién! —dijo _________ con furia.

— ¿Quién? ¿Yo? —exclamó Justin con asombro.

—Sí, tú —dijo _______ con nerviosismo—. Me has hecho pasar un infierno, me has humillado, avergonzado, y todo porque abrí los ojos a destiempo. Y ni siquiera podía mirarte, porque lo que sentía era tan dulce que...

_______ se interrumpió al darse cuenta de lo que estaba admitiendo.

Pero si ella se sentía incómoda, él no. La expresión de su rostro cambió como por encanto y su cuerpo se relajó.
Luego dejó escapar un largo suspiro.

—Gracias —dijo con voz grave.

________ no supo cómo entender aquello.

— ¿Por qué? —dijo.

Justin bajó la mirada.

—Por hacer el recuerdo soportable —dijo.

—No te comprendo.

—Yo creía que me mirabas porque querías verme frágil y vulnerable.

Los ojos de _______ se colmaron de lágrimas. Siempre había creído que Justin era invulnerable, el hombre que tenía ante sí era desconocido para ella. Era un hombre que había conocido el dolor, la pena y la humillación. Se preguntaba si lo que le había confesado sería tan sólo la punta del iceberg, si aún tenía muchos recuerdos dolorosos. Seguramente aquella amargura con las mujeres no se debía sólo a la relación de su madre con Jeremy

Con vacilación le tocó la mano, ligeramente, preguntándose si le permitiría tocarle.

Aparentemente, así era. Justin abrió la mano y entrelazó sus dedos a los de _______. Luego se giró y la miró a los ojos.

—Así que no puedes matar a una mosca, ¿eh? —le preguntó con suavidad—. Ya sé que no. Recuerdo que una vez diste un grito cuando viste a una culebra atrapada en la carretilla que utilizabas para limpiar el jardín, y que la moviste para que pudiera escapar.

A _______le gustaba que tuvieran las manos entrelazadas.

—No me gustan las serpientes

—Lo sé.

_______ frotó los dedos contra los suyos y lo miró a los ojos.
Justin hizo un gesto de asombro

2/3

—No te sientes muy segura conmigo después de todos estos años, ¿verdad?

________ sonrió.

—Nunca sé cómo vas a reaccionar —confesó.

—Dime lo que sentiste cuando hicimos el amor en mi estudio —dijo Justin mirándola a los ojos.

_______ se sonrojó y trató de apartar la mirada, pero Justin no estaba dispuesto a dejar que evitara la respuesta.

—Hemos llegado demasiado lejos como para que haya secretos entre nosotros —dijo Justin—. Vamos a casarnos. ¿Te hice daño al retroceder?

________ agachó la mirada.

—Dímelo —le pidió Justin

—Oh, no. Sentí tanto placer que pensé que me moría. Abrí los ojos y te vi, pero apenas era consciente. Luego quisiste retirarte, pero había sido tan dulce que yo quería que siguieras dentro de mí, así que me resistí... —dijo _______, y tragó saliva.

_______ podía oír la respiración de Justin

—Debiste decirme lo que querías.

—No podía. Yo creía que me odiabas.

Justin profirió un gruñido y apretó la mano.

—Me odiaba a mí mismo —dijo con aspereza—. Me he odiado desde que estuvimos en Francia, cuando me metí en tu habitación y prácticamente te violé.

—No fue así —replicó _________ —. Yo también te deseaba, sólo que no te conocía.

—Eras virgen —dijo llevándose la mano de _______ a los labios y besándola ligeramente—. Pero te deseaba tanto que busqué excusas para irme a la cama contigo.

_______ tenía una sensación cálida en su interior, como si él hubiera compartido algo muy íntimo con ella. Y lo había hecho. Ciertamente, su pérdida de control era parte del problema, junto al recuerdo de su madre humillando al padre de Justin.

________ le acarició el cabello con ternura.

—Después de perder... al niño —dijo—, el médico me dijo que debía haberme hecho un examen ginecológico antes de tener relaciones. Yo estaba... casi, intacta.

—Ya me di cuenta —murmuró Justin, complacido con la caricia de ________ en su cabello.

—Justin, no puedo hablar de esto —dijo _______ sonrojándose.

Justin se inclinó y le acarició la frente con la mejilla.
—Sí puedes —susurró—. Porque yo tengo que saberlo. En el estudio, cuando perdí el control y te tomé, ¿te dolió?

________ se ruborizó al recordar la exquisita manera en que Justin había perdido el control.

—No —respondió.

— ¡Gracias a Dios! Yo odiaba a tu madre por lo que había hecho con mi padre —dijo Justin, y le acarició el cabello a ________ —. Pero no era culpa tuya. Siento haberte hecho pagar por algo que no era culpa tuya, ________.

— ¿Por qué nunca me contaste nada de lo que pasaba entre mi madre y jeremy?

—Al principio, porque eras muy inocente con respecto al sexo. Luego se levantaron demasiadas barreras entre nosotros y se me hacía muy duro atravesarlas —dijo Justin, y tomó la mano de ________ y la puso sobre su pecho—. He vivido dentro de mí mismo durante la mayor parte de mi vida adulta. He guardado secretos que no he compartido con nadie. Era lo que quería, o al menos eso pensaba, pero ahora —dijo mirándola a los ojos—, los dos tenemos que dejar de huir. No se puede huir de un niño.

— ¡Eso me gusta!

—Sí, ¿verdad? —Dijo Justin con una tierna sonrisa—. A mí también. ¿Qué ibas a hacer? ¿Irte e inventar un marido?
________ se sonrojó.

—Deja de leerme el pensamiento.

—Ojalá hubiera podido leerlo hace unos años. Nos habría ahorrado mucha tristeza. Todavía no sé por qué ni siquiera se me ocurrió que podías haberte quedado embarazada después de aquella noche en la Riviera.

—Puede que yo no fuera la única que trataba de huir.

Justin cerró los ojos. Sí, él también había querido escapar, sin pensar en las consecuencias de sus actos. ¿Acaso _______ le estaba culpando de algo? ¿Se estaba burlando? ¿Trataba de aprovecharse de él? No, ella no sabía cómo era su madre, ¿o sí? Trató de apartarse, pero ________ lo retuvo, porque sabía muy bien por qué se sentía incómodo de repente.

—Hay una gran diferencia entre la ironía y el sarcasmo —le dijo—. El sarcasmo siempre se emplea para hacer daño, la ironía no. No voy a vivir contigo si te ofendes por cada cosa que diga.

— ¿No crees que vas demasiado lejos? —dijo Justin.

—De ninguna manera. Has pensado que me estaba burlando de ti, pero yo no soy mi madre y tú no eres tu padre —prosiguió __________ con firmeza—. ¡No puedo ni matar a una serpiente y tú crees que disfrutaría humillándote!

Dicho de aquella manera, él tampoco podía. ________ no tenía un instinto dañino. Nunca se le había ocurrido pensar que en realidad era tan dulce como su madre cruel, pero en aquellos momentos no tenía más remedio.

Volvió a apoyarse en el respaldo de la silla y la miró a los ojos.

—En realidad no te conozco —dijo al cabo de unos instantes de silencio—. Nos hemos evitado durante años. Como tú me dijiste, nunca hemos hablado de verdad hasta estas últimas semanas.

—Lo sé.

Justin se rió.

—Supongo que tengo tantas heridas como tú.

—Pero parece que no tienes ninguna —replicó _______ con los ojos fijos en él—. ¿Le diste a aquella mujer el ratón de plata que te regalé?

Justin supo al instante a qué se refería.

—Lo tengo en un cajón de mi mesilla —dijo.

________ estaba sorprendida y complacida.

—Me alegro —dijo sonriendo tímidamente.

Justin no le devolvió la sonrisa.

—Me arrepiento de muchas de las cosas que hecho. Hacer que te sintieras como una estúpida por regalarme algo está a la cabeza de ellas. Me sorprendió que me hicieras un regalo después de cómo te trataba.

3/3

— ¿Porque te hice sentirte culpable?

—Algo así. Puede que también me sintiera avergonzado. Yo nunca te regalé nada.

—Ni yo esperaba que lo hicieras.

Justin le acarició el cabello.

—Está todo guardado en un armario —dijo.

— ¿Qué está en un armario?

—Todos los regalos que te compré, pero no te di.

El corazón de ________ comenzó a latir muy deprisa.

— ¿Qué regalos?

Justin se encogió de hombros.

—El collar de esmeraldas que te gustaba cuando tenías diecinueve años. El óleo que pintó el artista que conocimos aquel verano. El catálogo de aquella exposición que venía de Europa y no podías comprar porque era muy caro. Y algunas cosas más.

_______ no podía creer que Justin hubiera hecho tanto por ella.

—Pero, ¿por qué no me los diste?

—Cómo iba a dártelos después de las cosas que te decía y que te hacía —replicó Justin—. Comprándolos me sentía mejor.

Tomó la mano de ________ y acarició la sortija de esmeralda.

—Esto lo compré cuando te marchaste de Francia —añadió.

________ se quedó boquiabierta.

— ¿Qué?

—Vergüenza, culpabilidad, no sé. Iba a pedirte que te casaras conmigo.

—Pero no lo hiciste —susurró _________ débilmente.

—Claro que no —dijo Justin entre dientes—, Cuando fui a tu apartamento una semana después que te marcharas de Francia, un hombre me abrió la puerta y me dijo que estabas en la ducha. Sólo llevaba puesto unos vaqueros.

—Era Harvey —dijo _________ con tristeza—. El hijo de mi casero. Su hermano y él estaban haciéndome unos armarios para la cocina. Sí, supongo que yo estaría en la ducha... ¡Nunca me dijo que había venido alguien!

Justin hizo una mueca.

—Y tú pensaste que era mi amante —añadió ________.

—Me pareció obvio —asintió Justin—. Me marché con unos celos terribles. Estaba tan destrozado que volví a Francia.

A ________ le dieron ganas de llorar. Si Harvey no hubiera abierto la puerta, si ella no hubiera estado en la ducha, si...

— ¿Te das cuenta de cómo me sentía la mañana que fui a buscarte para llevarte a Sheridan? ¿Te acuerdas de lo que dije? —Preguntó Justin—. Un mensaje no recibido, una carta no escrita, una llamada de teléfono que no te decides a hacer, y se destruyen dos vidas.

Justin seguía con la mano de _______ entre sus manos, contemplando la sortija de esmeralda.

—Y sabías que me encantaban las esmeraldas —dijo _______ con suavidad.

—Por supuesto —dijo Justin, sin mencionar cómo lo sabía ni lo mucho que le había costado encontrar un anillo exactamente como aquél.

De repente, _________ se acordó.

—Vi un anillo como éste en una revista —dijo—. La dejé abierta sobre el sofá para enseñársela a Corlie, porque me encantó. Debió ser justo antes de empezar la universidad.

—Llevabas puesta una camiseta rosa y unos shorts —dijo Justin—. Ibas descalza y el cabello te llegaba a la cintura. Me asomé por la puerta y te vi sobre la alfombra, mirando la revista, y tuve que salir corriendo.

________ le miró a los ojos.

— ¿Por qué? —preguntó.

Justin se rió.

— ¿No lo adivinas? Porque ocurrió lo mismo que me ocurre cuando estoy cerca de ti. Me excité.

— ¡Pero si te comportabas como si no soportaras mi presencia!

— ¡Claro que sí! Si te decía la verdad, te daría el arma perfecta contra mí —replicó Justin

________ comprendió. Había pasado todos aquellos años protegiéndose a sí mismo, evitando cualquier intimidad o el más sencillo afecto porque pensaba que eran debilidades de las que las mujeres podían aprovecharse. No había duda de por qué le llamaban "el hombre de hielo". En cierto sentido lo era. _________ se preguntó qué podría derretirlo. Tal vez el niño.

¡El niño! Inconscientemente, _________ apoyó las manos en el estómago.

Aquella acción involuntaria devolvió a Justin algunos desagradables recuerdos. Pero al ver el gesto de _________ se tranquilizó. Luego apoyó las suyas sobre las pequeñas manos femeninas.

—Esta vez cuidaré de ti —dijo con calma—. Aunque signifique alquilar una habitación de hospital para que estés en la cama los nueve meses.

—Esta vez no lo perderemos, cariño —susurró ______ acariciándole con dulzura—. Te lo prometo.

— ¿Qué me has llamado? —murmuró Justin sin moverse.
________ vaciló.

— ¿Qué me has llamado? —insistió Justin

—He dicho... cariño.

Justin se separó un poco, lo suficiente para poder ver la cara de ________, que se había sonrojado.

—No, no tengas miedo —le dijo—. Me gusta.

— ¿Sí?

—Sí —dijo Justin sonriendo.

_________ suspiró con satisfacción y le miró.

Justin la observó. Tenía el cabello revuelto, así que lo acarició y lo echó para atrás.

— ¿Te sientes mejor?

_______ asintió.

—Noto malestar en el estómago, pero es normal.

—Mi médico podrá darte algo.

—No, no quiero tomar ni una aspirina mientras esté embarazada. No quiero arriesgarme.

Justin agachó la cabeza, para que _______ no pudiera ver la expresión de sus ojos.

— ¿Quieres al niño porque quieres ser madre o porque es mi hijo?

— ¿Vas a fingir que no lo sabes? Solías reírte de lo que sentía por ti.

—Sí, ya lo sé —dijo Justin, y la miró a los ojos—. Cómo me duele. Me porté cruelmente contigo y, aún así, no cambiaste. No sabes qué tormento era saber que para tenerte lo único que tenía que hacer era tocarte. Espero no haber matado ese sentimiento en ti. No sé nada del amor, _______, pero quiero que tú me ames. Si puedes.

La besó en la frente, en los párpados, y _______ se echó a llorar.

—Te quiero desde la primera vez que te vi —susurró _______ sin dejar de sollozar—. Te quiero mucho, Justin, mucho, mucho...

Justin la besó. Al principio con insistencia, casi con crueldad, dominado por el deseo. Pero al darse cuenta de lo débil que estaba _______, aflojó los brazos y su beso fue más dulce y tierno.

Cuando se irguió tenía una expresión de asombro. Aquella era su mujer. La mujer que le amaba. Tenía un hijo suyo en las entrañas e iba a ser su esposa.

—Podemos... si quieres —susurró _________ —. Quiero decir, no me siento tan mal.

—No sería un hombre si en este momento sólo pensara en el sexo —replicó Justin acariciándole el cabello—. Vas a ser la madre de mi hijo. No podría estar más orgulloso.

_______ sonrió.

—Hemos hecho el amor una sola vez y ya estoy embarazada. A no ser que queramos tener veinte hijos, supongo que uno de los dos tendrá que hacer algo cuando nazca el niño.

—Yo haré algo —dijo Justin—. No quiero que tomes nada que pueda hacerte daño.

—No tengo por qué tomar nada, puedo ponerme algo.

—Ya veremos.

________ le acarició la cara y luego el hombro y el pecho.

—Podría emborracharme con esto.

— ¿Con qué?

—Con sólo tocarte —dijo ________ sin ser consciente del efecto de sus palabras en el hombre que la estrechaba entre sus brazos—. Soñaba con ello.

— ¿Incluso después de volver de Francia? —preguntó Justin con repentina amargura.

—Incluso después de volver de Francia —le confesó ________ y luego lo miró—. Oh, Justin, el amor es el sentimiento más terco de la tierra.

—Debe serlo.

_______ se inclinó y le besó en los párpados.

— ¿Cuándo quieres que nos vayamos a Sheridan?

—Ahora.

— ¿Ahora? Pero...

—Quiero que nos casemos —dijo él con firmeza—. Y quiero hacerlo antes que cambies de opinión.

—Pero si no voy a cambiar de opinión.

Justin no estaba completamente seguro de ello. Había cometido tantos errores que no podía arriesgarse a cometer uno más.

—Y no volveremos a dormir juntos hasta que tengas la alianza en el dedo —añadió.

—Eso es chantaje —protestó _______.

— ¿Perdona?

—Negarte a entregarme tu cuerpo para que me case contigo. ¡Me niego!

—No, no puedes negarte.

A _______ le encantaba el brillo que tenían los ojos de Justin cuando algo le sorprendía. Sonrió. Tal vez no la amara, pero la deseaba y le tenía mucho cariño.

—Sí, lo haré —asintió—. Si tienes tanta prisa por perder tu libertad, ¿quién soy yo para ponerme en tu camino? ¡Voy a hacer las maletas ahora mismo!


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