Stuck In The Past 


Capítulo 22


El cielo está tan nublado, que el gris se asemeja casi al negro. El aire es frío y contiene ese conocido olor a lluvia que avisa que pronto llegará. Me cubro con mi suéter de lana y acomodo mis guantes azules en mis manos. Nunca he soportado el frío, aunque sea solo por un pequeño día triste, bonito y nublado. Soplo con fuerza en mis manos, haciendo que se calienten un poco. Me siento en la banca más cercana que encuentro, y me pongo a golpetear mis rodillas hacia arriba y hacia abajo. Miro para todos lados y no logro ver a nadie conocido. Cruzo mis piernas y espero unos minutos más. Genial mi único día libre y tengo que esperar bajo el frío. Subo mis manos hacia mi cabeza y me acomodo más hacia abajo el gorro de lana que combina con mis guantes, para hacer que cubra un poco mis orejas. Escasos resultados. 


—Por poco y no te reconozco. —Escucho la voz de Christian a un lado mío. Me vuelvo y lo encuentro caminando hacia mí con solo una chaqueta de cuero. ¡Está helando! —¿Qué haces con todo eso puesto? No hace mucho frío. 
—Nunca me ha gustado mucho el frío. —Confieso, frotando mis manos para calentarlas un poco. —No se como sobreviviré en Berlín, si es que quedo seleccionada. 
—¿Tan pronto ha salido la convocatoria? —Se sienta a mi lado, mientras que pone su brazo en el respaldo de la banca. —Tenía entendido, porque tú lo explicaste, que sale dentro de un mes.
—Se habrá adelantado. —Me encojo de hombros. —Nunca es muy temprano e inoportuno para avisar sobre algún cambio. Tal vez y sea más temprano todo. No sé… puede que después de muchos años, hayan decidido cambiar el sistema. También me han dicho que presentaremos todos los internos una obra, nos estarán observando, y ahí decidirán todo. 
—¿Cuál obra? —Me pregunta, obviamente interesado. —
—No estoy segura. Todos dicen que serán Las Zapatillas Rojas. Me parece buena idea, pero de verdad que no estoy segura de querer audicionar para Victoria. 
—¿La protagonista?
—Si. Todo es hermoso, preciso y es una bella historia. Pero no puedo exigirme algo aún. ¿Sabes? Me dijeron que pusiera todo mi esfuerzo. Me están haciendo un favor de darme a elegir. Debería escoger un personaje menos importante.
—Si te crees capaz de hacerlo, la más remota posibilidad. Deberías de intentarlo. Si empiezas desde abajo, puede que mejores, pero pierdes credibilidad. Participa hasta donde creas que puedes, te tienen fe ahora, si es que dicen que te hacen un favor.
—¿Me ayudarás?
—Por favor… no puedo usar mallas y no puedo estar todos los días mirando cómo practicas. Pero dime apoyo moral y soy todo tuyo. 
—Bueno, gracias por eso. —Sonríe. —De verdad no imagino tu imagen de chico rudo con mallas, es muy bueno que solo me des apoyo moral. Gracias Christian. 
—Vaya… —Respira hondo, intentando ahogar una risa, pero no lo puede evitar, y termina riendo a mandíbula abierta, dejando a _______ consternada. —Una hoja está atorada en la lana de tu gorro.


***


No puedo más. Tengo que verla. Después de que haya convencido a mi madre de la mudanza, creo que estoy más confiado en poder dejarla sola unos días. Ella cree que le voy a dar una sorpresa en unos cuantos meses con una remodelación completa. Haré que pase. Solo espero salir de esta mierda antes que nada. Pero vamos… necesito ver a _______.
La llamo en las horas de descanso, y escucho su voz cansada y casi no tiene humor par a hablar. Me siento pésimo. Los fines de semana son los únicos que puede salir, pero yo tampoco le llamo ya muy seguido por miedo a que se moleste conmigo. Lo he dejado así desde que la escuché quejarse de sus pies en una llamada. Ella necesitaba descansar. Aún lo necesita. Así que opté por dejarle de llamar, pero Addy me informa cómo se encuentra por medio de Jace. No es lo que necesito, pero es mejor que nada. 
La noche del viernes, preparé una pequeña maleta para todo el fin de semana y tomé el auto de Jace para dirigirme hacia la Academia de _______. Toda la noche estuve conduciendo, con música con ritmo, para mantenerme despierto. Llegué a casa cuando el reloj de mi muñeca marcó las tres de la mañana. Me detuve en frente de la Academia y me recargué en el respaldo, mirando hacia las instalaciones como un jodido sicópata. Pensé en marcarle, pero sigo sintiéndome culpable de tener que despertarla. Decido poner en marcha el auto, para buscar algún hotel cercano. Al registrarme, justo después de una eterna subida por ascensor, llego a mi habitación, abro las ventanas un poco, tomo una ducha y me recuesto en mi cama mientras veo televisión. Envío un mensaje a Jace, y me quedo dormido. 
Cuando abro los ojos, las cortinas de las ventanas revolotean hacia dentro de la habitación. Una brisa fresca entra entre ellas, y junto con eso, unas pequeñas gotas de lluvia. Cierro las ventanas y me alisto para salir. Tomo algo en el restaurante del hotel y prácticamente corro hacia mi auto, para dirigirme hacia la Academia. Es su día libre, puede tener visitas. ¿No es así?
Cuando entro al vestíbulo de la Academia, saludo con una sonrisa a la recepcionista a lo que ella responde. 


—¿Puedo ayudarte en algo? —Me pregunta amablemente. —¿Tienes permiso de visita?
—De eso quería hablar. —Dudo un poco, y me dejo llevar por mis antiguas costumbres. —Tengo una carta para la directora de estas instalaciones… Foster, si no me equivoco. 
—Bueno, no recibí ninguna notificación al respecto. —La chica teclea en su computadora de escritorio, mientras observa la pantalla atentamente. —Tendré que avisarle. 
—Muy bien, todo a su tiempo. —Asiento, con la esperanza de que se retire del lugar, para poder entrar. —¿Necesita que llame a alguien de seguridad?
—Para nada. —Se encoje de hombros y toma el teléfono del recibidor, marcando tres teclas seguidas. Mierda. —Señorita Foster, tengo aquí a un joven que tiene una carta para usted… no, no sé el remitente. ¿Está segura que no quiere que yo le pregunte? Muy bien.  —Cuelga y me mira con la misma amabilidad de antes. —Pasa a su oficina. Toma el ascensor, tercer piso. 
—Gracias.


Camino hacia el ascensor y observo las indicaciones que están pegadas a lado del teclado para indicar el piso. Cuarto piso, están las internas. Oprimo rápidamente el botón y las puertas se cierran frente a mí. Cuando se vuelven a abrir, salgo rápidamente, y comienzo a buscar con la mirada algún indicio, alguna señal que me indique dónde está ella. Pero todo el pasillo y las puertas son de un mismo color gris apagado. Una puerta se abre, y sale una chica rubia, leyendo un libro, sin siquiera despegar la vista de éste. 


—Hola, perdona ¿Conoces a ________ Lombardi?
—Lombardi sigue en su cuatro. —Me dice con una voz inexpresiva. —Es el quince. 


Se aleja sin siquiera despegar su vista del libro ni un segundo. Camino y busco entre los números que están a lado de las puertas, hasta encontrar el indicado. Suspiro y golpeo la madera de la puerta levemente, para no causar mucho escándalo. Una chica con cabellera rizada y tez morena abre la puerta y se sorprende al verme. 


—¿Puedo ayudarte? —Dice sin despegar los ojos de mí. —¿Eres… de seguridad?
—No, no. Busco a tu compañera. ¿Está aquí ________...?
—Ah si, si. Pero no entiendo cómo te dejaron entrar hasta acá. Está prohibido. —Me mira temerosa. Casi dudando de mí. —
—Te agradecería si me haces el favor enorme de no decirle a nadie. es muy importante. —Le suplico. Ella mira hacia dentro de la habitación y se vuelve hacia mí. —Yo iba a tomar una ducha. Ella sigue dormida. Prometo que no te acusaré esta vez. 
—No te vas a arrepentir. Muchas gracias. 


Ella asiente modestamente y sale hacia el pasillo. Entro a la habitación y miro alrededor. Justo en la cama a lado de la ventana está ella durmiendo. Siempre en la misma posición, abrazando a la almohada, tumbada boca abajo y cubierta por las sábanas hasta la nuca. Me siento a su lado con cuidado y ella ni siquiera se inmuta. Debe estar tremendamente cansada. Me meto en la cama con ella y la abrazo por la cintura. Ella se mueve mucho, y hace un gesto gracioso al intentar zafarse de mi agarre. Aún dormida. Aprieta los ojos cerrados y se talla el rostro con las manos, dándose vuelta hasta quedar mirando hacia el techo. Pestañea y se da cuenta de que obviamente no está sola. Se vuelve hacia mí y se mueve rápidamente, asustada. 


—¿Qué…? Pero tú… no deberías… —Sonrío y ella se cubre el rostro con las manos. —¿Qué haces aquí tú eh?
—Quería verte. —Digo acercándola a mí nuevamente. —Tengo el asunto resuelto con mi madre, y Jace me dijo que él intentaría encontrar a Christopher. Lo dejó ir después del enfrentamiento.
—Siento que no deberías estar aquí. —Duda. —Aún corres peligro. Bueno, de hecho todos.
—No vine a hablar de eso ________. —Aclaro regalándole una de mis mejores sonrisas, queriendo ver su reacción. Es justamente la misma. Ella, nerviosa, mira hacia otro lado y muerde su labio inferior. —Vine porque quería comprobar que estabas bien. Sabes a lo que me refiero.
—Lo estoy, yo… —Quiso ponerse de pie, pero al pisar el suelo con sus pies descalzos, hace un gesto de dolor y se sienta en la cama de nuevo. —Dios…


Me incorporo y observo sus pies. Está herida. Ella se encuentra cabizbaja intentando contener el llanto. Se que no gano nada con decirle algún sermón, o herirla más de lo que ya está. Eso haría el maldito en el que me convertí, el quien le trajo desdicha a todos mis seres queridos, y no pienso volver a  revivir ese momento de ira, en el cual lo único que consigo es que me odien más. 
La tomo de la cintura, y hago que se recueste de nuevo en la cama lentamente, con mucho cuidado. La vuelvo a tapar con las sábanas y me levanto, en busca de algo que pueda usar para esas heridas. Miro a mi alrededor, pero solo hay ropa de chica regada por todas partes, y solo eso. Me vuelvo hacia ella y me cruzo de brazos.


—¿Puedes decirme dónde hay algún kit de emergencia o algo?
—No los hay, a no ser que bajes a la enfermería. —Me contesta, a la vez que jala las sábanas hacia su barbilla. —No creo que vayas a ir tú… estás sin permiso en la habitación de las señoritas.
—Ni herida de esa forma puedes dejar de burlarte. —Niego mientras me siento en la esquina del acolchado, dejándome caer hacia atrás. —Mi madre quiere conocerte. Le conté sobre ti y me regañó por no llevarte a casa conmigo.
—¿Cómo reaccionó a tu confesión? —Me pregunta con el semblante serio. —Me planteo algo muy desastroso. Pero tú tienes esa capacidad de esconder lo que sientes. ¿O me equivoco? 
—De verdad que no se cómo te las arreglas para encontrar baches en el camino. —Me recorro hasta estar a su misma distancia, ambos recostados mirando hacia el techo. —No le dije nada a mi madre porque… ¿te imaginas cómo se pondría? No quiero que sepa que está en peligro y se enferme por mi culpa. 
—¿Y si se entera de todas formas? Justin, debes de hacer lo correcto. 
—Siento que hago lo correcto para ella. Hay veces que lo correcto conlleva a no ser tan satisfactorio. Por el momento todo va bien. 
—Nunca voy a poder contigo. Lo tengo claro. —Suspira. —¿Qué viniste a hacer aquí? Tienes mucho que hacer como para que vengas a recostarte sin decir nada.
—Ya te dije que vine a verificar que tú estuvieras bien. —Me doy la media vuelta, para tenerla frente mío. —Además de que, sé que terminamos algo mal realmente se me olvidó en qué terminamos, y vine a que me lo dijeras.
—Es un asunto muy fuera de lo que pasa. No tiene importancia.


Iba a responder, pero la chica morena que vive con ______ entró por la puerta, y solo nos miró de reojo, y siguió hacia su buró, tomó un cepillo y comenzó a pasarlo por su cabello mojado sin decir nada. Me vuelvo hacia ella, siente mi mirada y me sonríe amablemente. Le devuelvo la sonrisa y se me ocurre una buena idea.


—Chica, ¿quisieras ayudarme? —Pregunto, con el tono de voz más amable y amistoso que puedo lograr. —¿Podrías por favor ir a la enfermería a conseguir algo para estos pies tan terribles? —Levanto la sábana, mostrando los pies de _______, y ella rápidamente los intenta esconder de nuevo. —Hey, hey no es algo nuevo para otra bailarina de ballet.
—De hecho no. —Ríe por primera vez la chica. —No los entiendo a ustedes, pero los voy a ayudar de todas formas. 


Se levanta, y sale de la habitación. Yo me acerco a ______ y tomo sus manos acariciándola lentamente. Encamino mis labios hacia su cuello y la beso con las ganas que no pude descargar tiempo atrás. Ella se queja, pero no retrocede. Me toca el hombro, y me hace retroceder después de varios besos. La miro a los ojos, y tiene una expresión burlona. Sabe perfectamente que no soporto el hecho de que me rechace. 


—Quedamos de amigos. —Me recuerda en un intento por no reírse. —De eso no debemos pasar.
—Los amigos pueden hacer esto. —Murmuro roncamente en su mejilla, besándola repetidas veces hasta subir a su oído. Ella me avienta con sus manos sobre mi pecho, queriendo que retroceda. Sus risas me hacen sonreír. La tomo por la cintura y pongo mis labios en la comisura de sus labios. —Solo esta vez. —Le ruego. 


Ella niega con la cabeza, pero sigue con esa sonrisa radiante que me dice toda la verdad. Ella me quiere. Se que lo hace. Sé que a pesar de ser un completo desastre, ella tiene la bondad de quererme. Y por eso debo sentirme el bastardo con más suerte en el mundo. 
Volteo su rostro tirando sin mucha fuerza de su barbilla, hasta que nuestros labios están juntos. No puedo evitar sonreír al sentir su beso. Ella se rinde y me abraza con fuerza, casi haciéndome colapsar sobre el acolchado. Recorro sus brazos con mis manos y siento su piel erizarse. Se separa de mi beso y me sonríe de una manera dulce. Se sonroja y me abraza de nuevo con fuerza. Refugia su rostro en mi cuello y siento su respiración relajarse. Acaricio su cabello, y beso su cien. No sé cuánto tiempo duramos en silencio, en esa misma posición, pero siento que este momento, pase lo que pase a continuación, puede traerme valor. No merezco siquiera su amistad. Pero es bondadosa. Ella es un ángel. 
Y no la voy a dejar irse. 


-----------------------------


Uf. Al fin logré terminar un simple capítulo.
Me siento decadente. La semana pasada tuve examenes, hoy entrega de proyecto,
disequé una plantita y así. 
Lo peor es que ando pobre... eso siempre me desanima.
Soy una materialista, ah. Pero bueno, este capítulo
fue tierno mas que nada. Pronto les diré buenas/malas nuevas
(no tan graves) 


*PRIMERA TEMPORADA (Stuck In The Reality) AQUÍ: http://twitpic.com/dhdwej 
*Si cambias de username avísame por favor.
*Si no te avisé, o lo hice dos veces, regañame.
*Amo que comentes. ;)
*#NL si eres nueva y quieres que te avise. 

Mafer.