17
345 days ago
"A veces los sueños se cumplen... A veces no."
CAPÍTULO 45:
(Narra Michael)
Vale, no fui a España a buscar a Lara pero ella ha venido aquí así que no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar con ella, si quiere que me grite o que me tire por la azotea pero necesito tenerla cerca, a centímetros de mí.
-Lara... –La llamé a un metro de distancia.
-No. –Dijo al girarse y mirarme.
-Si no sabes lo que iba a decirte. –Expliqué.
-Da igual, tiene que ver contigo así que la respuesta es no. –Me cansé de tanta tontería así que la cogí por el brazo y la acerqué a mí. –Basta ya.
-¿Cómo dices?
-Solo te estoy pidiendo que me escuches, no que te encadenes a mí. –Me miró sin decir una palabra. –La cagué, sí, y te mentí pero te he echado de menos en estos meses más que a cualquier persona, Lara. Te necesito a mi lado.
-¿Y si tanto me necesitas, por qué te acercaste a otra chica? ¿Y por qué me mentiste cuando te pregunté? –Exigió respuestas.
-Te mentí porque tenía miedo a perderte y no sé por qué lo hice, no sé por qué me fui con otra, soy imbécil, joder. No tengo perdón. –Intenté excusarme.
-Pues no, no tienes perdón, ¡yo jamás te hubiese hecho algo así! –Me gritó. –Yo soy la primera que te echa de menos pero no puedo confiar en ti, no después de lo que hiciste. –Quiso irse pero no la dejé.
-Por favor, Lara, dame una oportunidad… Otra. –Supliqué. –Déjame demostrarte todo lo que te quiero.
-Me respuesta es la misma que al principio: no. No quiero saber nada de ti, no puedo confiar en ti y eso es todo lo que tengo que decirte.
Se marchó y, con ella, mi oportunidad de volver a ser feliz.
(Narra Liam)
-Bueno, chavalote, ¿entonces qué vas a hacer? –Pregunté a Louis.
-Eso, ¿lo has pensado ya? –Me ayudó Zayn.
-Lo primero que voy a hacer es dejar de contaros las cosas para que no me deis tanto el coñazo. –Reímos. –No, en serio, no tengo ni idea… Es que miradla con Niall, ¿soy el único que ve que aún la brillan los ojos cuando le mira?
-Está embarazada de seis meses de un hijo suyo, si los ojos no la brillasen aunque solo fuese un poco, es cuando tendríamos que preocuparnos. –El moreno y su forma de darle la vuelta a las cosas.
-Pues yo me preocupo ahora porque me da la sensación de que me estoy volviendo loco, es decir, quiero intentar algo con ella cuando va a haber una personita que la una de por vida con Niall y también que la va a recordar su historia.
-Acabaron como amigos, decidieron tener a su hijo como amigos. Además, Niall está con Lorea, no va a volver con Joana pero sí, tienes razón, siempre van a estar unidos. –Comenté.
-Eso lo sabemos todos. –Añadió Zayn.
-Sí, pero yo soy al único que le duele saberlo. –Dejó su copa y se marchó.
-Tío, hay que hacer algo. No le veía así desde… -Comencé.
-Desde que lo dejó con Eleanor. –Terminó Zayn.
(Narra Abby)
Estoy convencida de que la resaca que voy a tener mañana va a ser histórica, no sé por qué he bebido tanto, bueno, sí lo sé: Luke.
Necesito quitármelo de la cabeza como sea, admito cualquier cosa como tirarme a los brazos del primer chico que de señales de vida.
Mi móvil vibró y abrí el mensaje sin mirar de quién era.
“Es una pena que estés a tantos kilómetros porque tengo unas ganas locas de besarte.”
Mire el número: Raúl.
Manda cojones que el chico que me partió el corazón hace tiempo, sea el mismo con el que estoy pensando recomponerlo ahora.
(Narra Ashton)
-Tengo una sorpresa para ti. –Susurré a Crispi al oído con las manos en la espalda.
-¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? –Exigía saber.
Le mostré mis manos:
-Cereales y pizza. –Sonrió y abrió los ojos como platos.
-¡SI ES QUE ERES EL MEJOR! –Gritó.
-Vale, yo soy el mejor, pero tú mastica bien antes de tragar que no quiero que te me ahogues. –Reí. –Y, cuando acabes, si te apetece, ven a buscarme. –La miré pícaro.
-¿Dónde vas a estar? –Preguntó.
Me acerqué a ella y le susurré al oído:
-Planta ocho, habitación 867.
(Narra Lorea)
-Estas chicas son gilipollas. –Susurré para mí con el móvil en la mano.
-¿Qué te pasa? –Curioseó Niall.
-Nada. –Guardé el móvil.
-Me has contestado seca y borde así que suéltalo. –Exigió.
-¡Que tenéis algunas fans que me cago en la puta! –Solté. Me miró sin entender nada. –Si las tuviese delante, las atizaba, te lo juro. ¿Cómo pueden ser tan rastreras? ¿Y tan hijas de puta? ¿Tan malas personas? –Sollocé.
-Enséñame los comentarios. –Negué. –Lorea, hazlo.
Saqué el móvil y le enseñé los más fuertes:
“Eres la única que no se ha dado cuenta de que Niall no te quiere, de que va a tener un hijo con otra.”
“¿Qué se siente al ser el segundo plato del chico que te gusta?”
“Serás la tía “guay” del hijo de Niall con una de tus mejores amigas.”
-Lorea. –Me miró. –No dejes que te afecte.
-Oh, no. –Le miré. –Más vale que no me encuentre alguna por la calle porque no voy a permitir que unas niñatas intenten destrozarme mi felicidad. No merecen ni que me lo plantee. –Sonreí. –Además, ser la tía guay tampoco estará tan mal. –Reímos. –Yo sé que me quieres y eso es lo que importa.
En ese momento, Niall sacó su móvil, nos hizo una foto y la subió a Instagram:
“No dejaré de quererte nunca.”
(Narra Zayn)
Me acerqué a mi chica y la abracé por la espalda apoyando mi barbilla en su cabeza.
-Hola chica guapa. –Sonreí. -¿Cómo te lo estás pasando?
-Muy bien, la verdad. Aunque estaría mejor si pasases más tiempo conmigo y menos con Esther. –Sonrió falsamente.
-Lucía, es su cumpleaños y es mi mejor amiga. –Contesté.
-Y la ves todos los días y a mí no. –Rebatió.
-Dime por favor que no vas a empezar con celos absurdos como Harry porque ya sé cómo funciona esa historia y no estoy seguro de que me vaya a gustar el final. –Supliqué.
Nos quedamos mirándonos durante medio minuto sin que ninguno dijese ni una sola palabra.
-Tienes razón. Lo siento. –Sonrió. –Es una tontería.
-Uff, menos mal, no me veía con fuerzas para pasar por lo que pasaron ellos por esta historia. –La abracé. –Te quiero mucho, Lucía.
-Te quiero, Zayn.
(Narra Harry)
-Es hora de que te dé tu sorpresa. –Me miró. –Si quieres, claro…
-Sabes que me estoy muriendo de ganas. –Sonrió.
-Vale, ven. –La cogí de la mano.
Cruzamos toda la azotea hasta llegar a una pequeña habitación situada al final, con las paredes de cristal.
-A ver por dónde empiezo… -Titubeé.
-Por el principio. –Sonrió.
-Pues no me sonrías así porque entonces no sé cuál es el principio. –La besé. –Veamos, esto lo primero.
Cogió el primer regalo con ansía, no sabe que la quedan más sorpresas, pero estaba animada, con ganas de descubrir.
-Harry, es precioso. –Me abrazó. –En serio, me encanta… -No dejaba de sonreír.
El primer regalo era una lámina para colgar en la pared con una foto nuestra y de fondo el Big Ben. Esa foto siempre me había gustado porque no es la mítica foto en la que salimos posando y todo es perfecto, no, salimos riéndonos mirándonos el uno al otro, despeinados, ignorando al resto del mundo, sin hacer caso a la gente que nos mira. Solos ella y yo.
La di el segundo regalo y no sabría muy bien cómo describir su reacción:
-Harry, es demasiado… -Estaba a punto de llorar. –No puedo aceptar ninguno de los dos.
-Bien, porque solo tendrás que aceptar uno. –Sonreí. –El otro es para mí.
Eran dos collares con forma de estrella: uno con una E y el otro con una H. Obviamente, ella se iba a quedar con la H y yo con la E.
-Y por último, pero no menos importante, aquí tienes.
Este último es el que más me preocupaba que le gustase o no, porque podría suponer un antes y un después.
-¿Dos billetes de avión? ¿A España? –Ya estaba llorando. -¿¡Para la semana que viene!? Pero, ¿y esto?
-Sé que echas de menos a tu familia y, bueno, me parece que ya es hora de conocerlos. –Sonreí. –Quiero ir a España contigo y que me presentes a tu familia, Esther. Que me enseñes tu hogar, tú ya conoces el mío y me gustaría conocer el tuyo. –Sonreí nervioso esperando que le gustase la idea.
-Me encanta la idea de enseñarte mi hogar. –Sonrió. –Y aún me gusta más saber que eres tú quién ha querido dar este paso, significa mucho para mí. –La abracé.
-Te quiero mucho, Esther.
-Te quiero mucho Harry, mucho mucho.
(Narra Louis)
¿Qué ha pasado con la gente? ¿Por qué no hay nadie en la fiesta? No hace tanto que estaba hablando con Liam y con Zayn, ¿y ahora se han ido todos? Pues me podían haber avisado que me he quedado más solo que la una … Un momento, ¿esa es Joana? Sí, es ella. Bien Louis, coge aire y camina con paso seguro, es importante que todo salga bien:
-Joana. –Se giró.
-Hola, Louis. –Contestó sonriente y no quise esperar más.
Me arrodillé, saqué la caja, la abrí y le enseñé el anillo:
-Joana, ¿quieres casarte conmigo?

0 Comments
Realtime comments disabled