894
354 days ago
CAPÍTULO 24
Seguro que os ha pasado; cuando no ves el momento de que llegue un día muy esperado, cuando ansias con todas tus fuerzas saltarte todos los días que hay entre medio para llegar al que deseas, parece que ese día no llega nunca. El tiempo se ralentiza, los minutos se arrastran perezosos, pareciendo horas en su lugar. Y sin embargo, cuando no quieres que un día llegue nunca, y lo evitas tanto como puedes, y desearías poner años y años entre medio, el tiempo pasa volando arrastrándote consigo a la velocidad de la luz hasta ese día tan temido.
Si, se que todos conocéis esa sensación, y por eso me entenderéis cuando os digo que la semana pasó en un abrir y cerrar de ojos. Es como si esos siete días hubieran pasado en lo que tarda una cerilla en consumirse. Antes de que pudiera darme cuenta, Harry estaba en la puerta de mi casa vestido con una camisa morada sin mangas con los primeros botones desabrochados, dejando su pecho y los tatuajes de los pájaros al descubierto, luciendo un perfecto bronceado merecedor de la envidia de cualquier inglés, y con unos rizos castaños y unos ojos dignos de un modelo de pasarela.
Me pregunté si esto de ser tan sexy lo hacía a propósito.
- Sé que es temprano, pero es domingo, y los domingos estás sola en casa… y por la tarde estoy ocupado; ensayos, reuniones… oye, ¿puedo pasar? – Harry dijo todo eso como quien dice Hola después de un tiempo sin verte. Yo, avergonzada por llevar una simple camiseta gris con manchas de lejía y el pelo enredado, le hice un gesto con la mano para que pasara.
- Por supuesto. Será mejor que salgamos a la terraza. Hace un calor sofocante.
Harry me siguió hasta la puerta trasera y ambos nos sentamos en un viejo balancín situado en la sombra. Los cojines estaban descoloridos, y chirriaba con cada balanceo, pero ninguno de los dos pareció prestarle atención.
- Supongo que ya sabes a qué he venido.
El temblor en mis manos y el sudor en el cogote me decían que sí que lo sabía.
- Ha pasado una semana. – asentí.
- No quiero parecer pesado…
- Harry, eres un pesado. Siempre lo has sido.
- ¿Por qué no me lo ha dicho nunca nadie?
- Te lo decimos constantemente.
- Oh, es cierto. – sonrió. - ¿Podemos ir al grano?
- Aunque me gustaría prolongar este momento lo máximo posible… - mierda, estaba pensando en voz alta. – supongo que es mejor ir al grano.
- Entonces seré claro. – carraspeó. - ¿Te lo has pensado? ¿Has tomado una decisión?
E aquí la pregunta del millón.
Sí, me lo había pensado. Una y otra vez, y otra, y otra, y otra, hasta el cansancio y hasta la saciedad. Y todo me llevaba al mismo punto de partida: no tenía respuesta. Lo había consultado con Carla, con Paula, con Natalia, con Laia, con María, incluso había llamado a mi prima: ‘’Oye Karen, ¿cómo se sabe si te gusta un chico?’’ ‘’Fácil, simplemente se sabe si cuando piensas en él sonríes sin querer….’’ ‘’¿Estás segura?’’ ‘’Hay otras maneras… por ejemplo, si cuando vas a ver a ese chico te pones guapa, es porque te gusta’’ ‘’Gracias Karen, ya hablaremos’’ . Pero ni aun así se me aclaraban las dudas.
- ¿Julia?
- Em… si, si. Lo he pensado.
Y había deseado que me estallara la cabeza de tanto pensarlo. Sabía que sentía atracción por Harry, porque era guapo y encantador, sabía que le tenía cariño, sabía que me gustaba besarle, que era una sensación agradable, pero no sabía si todo ello era suficiente para renunciar a Louis. Me sorprendí ansiando que así fuera. ‘’¡Ojalá pudiera amar a Harry tanto como amo a Louis!’’, le había gritado a Carla en una ocasión. ‘’Y ojalá tuviera el valor de usar a Harry como cebo para pescar a Louis’’.
De la indecisión había recurrido a métodos ridículos como lanzar una moneda al aire; si salía cara, me quedaba con Harry. Si salía cruz, me quedaba sola sufriendo porque Louis no quería volver conmigo. Primero salió cruz, pero luego cara, y luego otra vez cara, y de nuevo cruz. Terminé descartando ese método.
Pero ahora que al fin tenía a Harry delante, y sentía que no podía mentirle, que no podía aceptar intentar estar con él sintiendo lo que sentía por su compañero, opté por el No. Si, ser sincera sería lo correcto. Estar con Harry era un error. Él simplemente era un amigo.
- ¿Y qué has decidido?
- Verás, Harry, yo…
Y entonces sonó el teléfono. RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING. Pegué un salto que hizo chirriar el balancín. Me disculpé de Harry y me apresuré a la cocina para contestar. Era Carla.
- No quiero asustarte, pero sé que estás con Harry en este momento. No preguntes. Llamo para evitar que metas la pata. Sé que vas a darle calabazas al ricitos, así que escúchame bien y ni se te ocurra hacerlo, ¿me has oído?
- ¿De qué va esto…?
- No me interrumpas, tienes que oír esto. Sé por una fuente fiable, o sea, Zayn, que Louis está que echa humo. Se ve que se está planteando lo de tener una relación a distancia. Pero sigue dudando. Necesita un empujón. Necesita un cubo de agua fría en la cara. ¿Me sigues?
- Quieres que le diga que si a Harry, ¿verdad?
- Louis no soportará la idea y te pedirá que vuelvas con él.
- ¿Estás segura?
- Hazme caso y te llevarás el premio gordo.
Carla cortó la llamada antes de que pudiera rechistar.
Anduve con lentitud hasta la terraza. Harry se había puesto en pie y se pasaba la mano por el pelo con nerviosismo. Me paré en frente de él y le miré a los ojos, y me pregunté como una simple llamada inesperada podía haberme hecho cambiar de opinión irrefutablemente.
Entonces era eso, mi decisión estaba tomada. Yo quería a Louis costara lo que costara.
- ¿Por dónde íbamos?
Mi egoísmo habló por mí.
- La respuesta es sí. – se produjo un largo silencio. – Si, Harry, quiero estar contigo. Quiero intentarlo.
El brillo en sus ojos y la felicidad de su sonrisa me hicieron pensar por un instante que todo iría bien.
*****
No podía creerlo, y aunque estaba sucediendo ante mí en ese mismo instante, no parecía irreal, era demasiado bueno para ser cierto. Si que había albergado la esperanza de que Julia terminara reconociendo que sentía algo más allá de cariño por mí, pero supongo que a medida que fue pasando la semana mis esperanzas habían ido decayendo. Y ahora que ella acababa de darme el Si, que esto estaba ocurriendo de verdad, no podía hacer otra cosa que sonreír como un crío.
Cogí a Julia en brazos y empecé a dar vueltas gritando con júbilo.
- ¡Te juro que saldrá bien! – gritaba- ¡Lo conseguiremos!
Y ella reía en mis brazos pidiéndome que dejara de dar vueltas o iba a terminar cayendo al suelo.
- ¡Harry! ¡Vamos a caernos!
- ¡No importa! ¡Estoy demasiado emocionado como para que nada me importe!
Y aún sosteniéndola en brazos corrí hacia la piscina y, sin ningún rastro de racionalidad en mi, salté, sumergiéndome en el agua con Julia agarrada a mi cuello.
Cuando salimos a la superficie, yo seguía riendo y ella me gritaba que estaba como una cabra, pero allí estábamos los dos, empapados y abrazados en su piscina, riendo y gritando, como dos locos que han perdido la razón juntos. Juntos, eso es.
- ¿Sabes lo mejor de todo esto? – le pregunté entre risas.
- ¿Qué por lo menos el baño es refrescante? – bromeó.
- Que ahora puedo besarte… sin excusas.
Ella entornó media sonrisa, bajando la mirada a mis labios.
- Nada de excusas a partir de ahora.
Y nos fundimos en un beso que parecía que no iba a terminar nunca.
*****
La noticia llegó enseguida, en apenas dos días estaba en boca de todos nosotros, y con ella vinieron millones de rumores y de preguntas y de situaciones; Julia y Harry estaban juntos, y todo era súper extraño para mí y para los chicos, y más ahora que pasábamos tanto tiempo juntos.
A quien mejor le sentó la noticia fue a Carla, por supuesto, que, según nos había contado Zayn, ya estaba planeando las ‘citas dobles’ y las ‘salidas de parejitas’. Zayn también estaba feliz por Harry, como todos nosotros, ¡pero también estábamos entre la espada y la pared! Liam y yo preferíamos no opinar ni tocar mucho el tema, pero Louis estaba jodido.
Al parecer no se dirigían la palabra. Y eso no nos traería más que problemas. En breves teníamos varios conciertos por Inglaterra, los últimos antes de coger vacaciones, y debíamos actuar con total normalidad. Y las fans notaban esas cosas, notaban las tensiones y los problemas por resolver. Eran implacables.
- ¿Niall? – inquirió Louis.
- ¿Si?
- ¿Crees que matar a Harry sería una buena idea?
- No para el grupo, tío.
- Tienes razón. – suspiró. - ¿Y dejarle paralítico?
- Nos complicaría la puesta en escena en los conciertos.
- Tienes razón.
- ¿Quieres hablar sobre el tema?
- Solo quiero que esta pesadilla termine.
Y así iban las cosas.
*****
Hacerme el desayuno, la comida, la cena y la colada parecía estar siendo el modo de disculparse de Harry. Ya que no habíamos entablado conversación desde El bombazo, no había podido decirle que con eso no iba a comprarme, aunque pensaba alargar su disculpa tanto como me fuera posible.
Esta mañana nos habíamos chocado en el baño, cuando yo salía y él entraba, y por un instante nos miramos a los ojos con tanta intensidad e ira por mi parte que él había terminado por bajar la mirada al suelo.
Estaba clara mi posición: estaba cabreado y no pensaba perdonarle. Me había robado la chica. Había infringido la ley de los colegas. Había metido profundamente la pata.
Pero yo no me daba por vencido. Es cierto que ahora Julia estaba con Harry, o que al menos iban a intentar estar juntos, o nosequé chorrada, pero eso no quitaba que Julia seguía queriéndome. Eso no lo dudé ni por un instante. Así que si Harry quería jugar, jugaríamos.
Y mi amiguito tenía todas las de perder.
CAPÍTULO 25
- Deberías irte a dormir…
Harry soltó un suspiro, aunque sonó medio a bostezo.
- ¿Te estoy aburriendo? – inquirió. – Porqué puedo colgar si quieres…
- ¡Por supuesto que no! – me apresuré a decir.
Y era cierto. Aunque lleváramos tres días seguidos hablando por teléfono hasta las tres de la madrugada, Harry no me aburría. Dudaba que eso fuera posible, siendo tan jovial y divertido como él era.
- Me gusta hablar contigo, ya lo sabes.
- ¿Y por qué quieres que cuelgue?
- Mañana has de madrugar.
- Y ayer, y antes de ayer… - volvió a bostezar. – Perdona.
- Estás cansado. Debería colgarte.
- Me gustaría hablar contigo frente a frente…
- Pero tienes una agenda muy ocupada.
- De aquí poco, a finales de julio, haremos los cuatro conciertos pendientes y seré libre, y entonces podremos vernos a todas horas.
Un escalofrió de culpabilidad me recorrió la espina dorsal. Harry ya estaba pensando en el futuro, y mi único plan para finales de julio era estar con Louis. Es cierto que hablar con Harry me gustaba, y que incluso me apetecía verle, pero el plan seguía en pie.
- Eso no significa que no pueda ir a tu casa ahora mismo y colarme por la ventana.
- Es un segundo piso, Harry.
- Traeré una escalera.
- Ve a dormir, anda. Empiezas a desvariar.
- Quizá sea lo mejor.
Algo extraño, irritante pero divertido a la vez ocurrió entonces. El teléfono fijo mostró una especie de interferencia, y antes de que pudiera pararme a preguntar qué había sucedido, una tercera voz se coló en la conversación.
- ¿Queréis colgar de una maldita vez? Intento dormir.
¡Virgen santísima! ¡Que sorpresa me llevé!
- ¡Louis! – gritó Harry. - ¿Se puede saber qué haces? ¡Cuelga el teléfono!
- Cuelga tu, tío. Yo solo quiero dormir.
- No me hagas ir a tu habitación…
- ¡Lleváis tres días hablando hasta las tantas de la madrugada! ¡Me veo en el derecho de quejarme! Por el amor de Dios, cuelga de una maldita vez.
- ¿Puedes salir de esta conversación? Estás interrumpiendo.
- Dile algo, Julia. Sé que tu eres algo más comprensiva.
Tenía a Louis y a Harry discutiendo al otro lado del teléfono. Madre mía…
- Harry, mejor me voy. – dije con un hilillo de voz.
- No, me voy yo a matar a Louis. Es imbécil, un aguafiestas y un cascarrabias. ¡Y espero que hayas oído eso, tío!
No hubo respuesta.
- Lo siento mucho… - suspiró. – Buenas noches cielo.
Oír a Harry llamarme de una manera tan cariñosa seguía resultándome extraño.
- Buenas noches Harry.
Harry colgó, y cuando fui a hacerlo yo también, me di cuenta de que la línea no se había cortado realmente.
- ¿A mí no vas a darme las buenas noches?
Louis seguía allí y me estaba hablando.
- No te las deseo.
Louis soltó una risita.
- Julia y su temperamento.
- ¿Por qué sigues aquí?
- ¿Por qué lo sigues tu?
- ¿No intentabas dormir?
- Me he desvelado al oír tu voz.
- Que bien.
- ¿Por qué no me deseas las buenas noches?
- Porqué… porque te odio. – dije entre dientes.
Pasó tanto tiempo antes de que Louis hablara que creí que había colgado.
- Supongo que es un sentimiento mutuo.
¿Qué? ¿Había oído bien? ¿Louis me odiaba a mí? ¿Se puede saber qué motivos tenía él para odiarme a mí? ¿Acaso era yo quien le había dicho que no le quería para que me fuera a otro país a vivir? ¿Era yo quien le había rechazado después de besarle?
- ¡Y SE PUEDE SABER QUE…!
Piii, piiii, piiii… Louis había colgado.
*****
Cuando fui a recoger a Julia para llevarla a mi casa, estuve como cinco minutos tratando de convencerla de que Louis no iba a estar allí. Creo que no respiró con normalidad hasta que no vio que el coche de él no estaba aparcado. Cuando entramos, soltó un gran suspiro y me dedicó una sonrisa de disculpa.
- Sé que te ha pillado de imprevisto que fuera a recogerte a estas horas, pero… quería enseñarte algo.
- Eso me has dicho hace veinte minutos, que querías mostrarme algo, justo cuando mi madre se disponía a preparar la cena. No logro imaginarme qué puede ser tan importante para presentarte de noche en mi casa sin avisar…
- ¿Recuerdas cuando te dije que no habías visto ni la mitad de esta casa? Bien, no te mentía.
- Te creí. Esta casa es enorme. – entrecerró los ojos. - ¿Vas a enseñarme tu parte preferida? Comentaste algo sobre eso…
- Sí, en la cuarta planta hay un pequeño invernadero.
- ¿Bromeas? – exclamó. – Es que no lo veo muy de vuestro estilo…
- Venía incluido cuando compramos la casa, pero todas las plantas estaban muertas y no había ninguna flor… así que lo renové.
- ¿Y no es demasiado tarde para ir? ¿No estará oscuro?
- Vamos, te lo mostraré.
*****
Cuando Harry abrió la puerta del invernadero, el aroma me golpeó: el intenso olor de la tierra y el más potente aroma de las flores que se abren por la noche. Harry fue nombrando cada flor que veíamos a medida que nos adentrábamos: nombró la campanilla tropical, la reina de la noche, la peonia, el jazmín…
- El jazmín lo planté después de que tu me enseñaras el acantilado de detrás de tu casa. – explicó.
- Está precioso…
A través de las paredes de vidrio del recinto, pude ver las luces de las farolas del vecindario, brillando como luciérnagas.
- ¡Vaya! – me fui girando lentamente – Esto es muy bonito de noche.
Harry sonrió burlón.
- Y es sólo para nosotros. Louis nunca vendría aquí… sufre alergia.
Nos sentamos con cuidado, junto a un arbusto verde, salpicado todo él de capullos cerrados. Harry alargó una mano y sacó una cesta y una manta gigantesca de detrás del arbusto.
- Aunque estemos en verano, aquí arriba refresca de noche. – explicó.
- Tienes razón, tengo la piel de gallina.
- Y he pensado que tendrías hambre, y que sería bonito cenar aquí.
- Creo que es una de las mejores ideas que has tenido jamás. – bromeé. - ¿Y cual es nuestro botín?
- Sándwiches, fruta y chocolate.
Lentamente, sentados uno junto al otro, empezamos a desenvolver lo que Harry había preparado, y comimos con el olor a flores y el sonido de los grillos de fondo mientras charlábamos entre susurros.
- A menudo subo aquí cuando busco inspiración para nuestras canciones. – explicó Harry mientras cortaba en gajos una naranja. – A veces viene Niall con la guitarra, y él prueba acordes mientras yo escribo.
- Es un lugar magnífico para componer. – admití. - ¿Y que canciones de vuestro nuevo disco surgieron de aquí?
- Last First Kiss.
- ¿De veras? Creo… creo que es una de mis preferidas.
Harry carraspeó y dejó a un lado la naranja para incorporarse.
- Girl what would you do?
Would you wanna stay if I would say? – Harry cantó ese pequeño fragmento mirándome a los ojos y con una sonrisita en los labios.
- ¿No me lo preguntarás en serio?
- ¡Solo cantaba! – rió. – Aunque la he clavado.
Me encogí de hombros mientras me metía un gajo de la naranja en la boca. Sí, Harry tenía una voz preciosa y me habría gustado que siguiera cantando. Pero no era algo que estuviera dispuesta a admitir.
- Me gustaría contarte algo. – susurró. Levanté la vista hacia él, sin embargo Harry la tenía clavada en su reloj de muñeca.
- ¿Y a qué esperas?
Harry tomó una bocanada de aire y se sentó más cerca de mi, haciendo que nuestros brazos y piernas se rozaran.
- Ya sabes que las agujas de este reloj están paradas. – comentó levantando la muñeca en lo alto. – Las detuve yo a las 2:50 pm por alguna razón. Esa es la hora en la que nos dimos nuestro primer beso, Julia. Incluso entonces, cuando aun no sabía que estaba enamorado de ti, sentí el impulso de capturar ese momento porque pensé que ese iba a ser nuestro primer y último beso.
Abrí la boca para decir algo, pero la cerré.
- Desde entonces, muchas veces no he sabido que hora era, pero no me importa. – rió. – Porque cuando miro el reloj recuerdo ese primer beso, como nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo, recuerdo lo increíble que fue y… eso me ayudó a no renunciar nunca a ti. Incluso ahora, que sé que pese a todo sigues amando a Louis, mirar ese reloj… me da fuerzas para seguir luchando por más besos como ese.
Harry sonrió con timidez mientras yo trataba de recordar como respirar.
- No tienes porque decir nada, si no quieres. Sé que debe resultar confuso…
Agarré a Harry de la camisa con fuerza y le planté un beso tosco en los labios. Él me miró un segundo a los ojos, y al siguiente ya estaba apartando la cesta y todo lo demás de la manta para dejarme sitio para que me tumbara junto a él. Lentamente, los besos se volvieron más intensos, y Harry terminó encima de mí, con la respiración entrecortada y los rizos revueltos.
*****
- Julia. - murmuré, y me asombró lo grave que sonó mi voz.
- Deberíamos…
- Parar. – finalicé, muy a mi pesar, pues cada palpitante músculo de mi cuerpo deseaba continuar besándola. Nuestros cuerpos estaban entrelazados tan estrechamente entre sí, que no tenía ni idea de donde empezaba yo y terminaba ella.
- Pero…
- No es el momento. – susurré en su oreja.
- ¿Podríamos al menos quedarnos un rato más aquí arriba?
- Podemos quedarnos todo el tiempo que quieras.
Me tumbé boca arriba, aun rodeándola con los brazos, y ella apoyó la cabeza en mi pecho, que seguía subiendo y bajando con rapidez. En lo alto, gracias al techo de cristal, se veían las estrellas.
- ¿Sabes? – susurré. – Si decidieras quedarte, tendríamos todo el tiempo del mundo para estar aquí.
Se produjo un largo silencio.
- Tengo miedo de que si me quedo, seguiré mirando atrás y nunca miraré hacia delante.
- Pero ahora estamos juntos… ¿no es eso mirar hacia delante?
Julia no respondió a mi pregunta, sin embargo. Los minutos fueron pasando en un profundo silencio, hasta que llegó el momento de irse. Bajo el roble de su casa, le susurré al oído mis palabras: Quédate conmigo y no te vayas. Y por primera vez, tras decirlas, Julia me miró a los ojos y respondió:
- La mayoría, cuando chocan contra un muro abandonan. Tú no, Harry, tú no cedes, tú nunca te rindes, y eso te hace extraordinario.
*****
Zayn y yo estábamos en el sofá de mi salón tumbados tan estrechamente enredados el uno con el otro que me recordó a cuando los auriculares se hacen un nudo por si solos y después no hay quien lo deshaga. Con el bochorno que reinaba y los treinta grados que marcaba el termómetro quizás no era lo más agradable, aunque no estaba dispuesta a quejarme.
Se suponía que estábamos viendo una película, pero estoy segura de que en algún momento ambos nos habíamos quedado dormidos, para despertar minutos más tarde casi a la vez.
- ¿Sabes, Zayn? – inquirí volviéndome hacia él. – Este es un momento Zarla en toda regla.
Zayn me dedicó la mueca más adorable que me había dedicado nunca hasta el momento.
- ¿Zarla? – se incorporó apoyándose sobre el codo.
- Si, es la fusión de nuestros nombres.
- Ah, claro, si es obvio. – dijo rodando los ojos.
- Son cosas de chicas. – reí.
- ¿Y por qué lo es en toda regla?
- No sé… míranos.
Zayn se tomó sus minutos examinándonos, o examinándome, de arriba abajo. Luego mostró una sonrisa torcida la cual me dejó atontada durante unos instantes.
- Bonitos shorts. – murmuró. Yo enrojecí, y es que a estas alturas ya me había cansado de tratar de controlar mi rubor: estando con Zayn, debería de haberme echo ya inmune a esa reacción, pero no era así, parecía que cuanto más tiempo pasaba con él mayor era el rubor en mis mejillas cuando decía o hacía algo irresistible.
- ¡Oye! No me refería precisamente a eso.
Zayn depositó un beso en mi nariz y a continuación salió del sofá casi de un salto, y me tendió la mano para ayudarme a hacer lo mismo.
- Necesito un helado bien frío.
- Y yo un granizado.
- Podríamos llenar tu bañera de cubitos de hielo…
- ¡Y meternos en ella! – exclamé.
- Aunque luego tendríamos frío…
- Entonces prepararía una sopa.
Zayn arqueó una ceja.
- ¿Sopa?
- Si, no sé. La sopa está caliente.
- También el agua de mi jacuzzi…
- Espera, ¿jacuzzi?
- Si, es nuevo. Lo instalaron ayer en la casita veraniega.
- ¿Y me lo dices ahora? ¡Adoro las burbujas!
- Podríamos ir, ya sabes, después de tomarnos algo bien frío.
Mientras esbozaba una gran sonrisa, salté literalmente encima de Zayn con los brazos abiertos. Él logró sostenerme de milagro.
- ¡Adoro Zarla! – grité.
*****
No se si eran simples imaginaciones mías o no, pero el caso es que los sábados la panadería que está a dos calles de mi casa parecía oler mil veces mejor que el resto de los días de la semana. ¿Lo hacían a propósito porque sabían que los sábados mi madre me mandaba a comprar el pan por las mañanas? ¿O es que los sábados le ponían más ganas a la hora de hacer la masa?
Esas preguntas rondaban por mi cabeza cuando entré a pedirle a Anita mi baguete semanal. No es que en casa comiéramos demasiado pan precisamente.
Anita me sonrió con familiaridad y desapareció detrás de la puerta donde tenían el horno, de donde salía ese olor a pan recién horneado, dejándome sola en frente del mostrador repleto de pastas. Yo jugueteaba con mi moneda de un pound sobre el cristal del aparador cuando alguien apareció a mi izquierda.
- ¡Mmm! Cruasanes.
Me giré lo más lentamente que fui capaz, deseando de algún modo haber confundido esa voz, pero no, justo a mi lado estaba Louis, que llevaba unas gafas de sol oscuras que le cubrían medio rostro.
- ¿Qué… que diablos haces tu aquí? – le espeté.
- Vengo a comprar pan.
- ¿Justo en la panadería más cercana a mi casa, teniendo tu unas diez más cercanas a la tuya?
- Es que el pan de aquí es riquísimo.
Empecé a preocuparme por Anita y mi baguete, pues estaban tardando bastante.
- ¿Te has propuesto hacerme la vida imposible? – inquirí.
Louis se quitó las gafas, y de inmediato deseé que no lo hubiera echo. Sus ojos verdes eran una especie de debilidad que hacía que me temblaran las piernas… desvié la mirada.
- Lo admito, he venido a hablar contigo.
- No me digas. – murmuré entre dientes.
Ni siquiera entendía a que venía mi crispación. Se suponía que mi objetivo era reconquistar a Louis, usando a su mejor amigo para lograrlo (lo cual sabía que estaba mal), y sin embargo tenerle cerca me ponía de mala leche.
Louis sonrió ampliamente.
- ¿Cómo os va a ti a Harry?
Le fulminé con la mirada antes de seguir dando golpecitos con mi pound sobre el cristal, cada vez más fuerte.
- Perfectamente, gracias.
- ¿Sabes? Sé lo que intentas.
Los golpecitos cesaron. Tragué saliva, tomé una bocanada de aire, y seguí con lo mío.
- No sé de que me hablas.
- Ya sabes, tu plan para ponerme celoso.
Una risa histérica salió de lo más profundo de mi garganta. Louis me miró consternado.
- No todo gira en torno a ti.
- Es cierto. – asintió. – Sin embargo, tu…
Antes de que pudiera terminar la frase, Anita apareció con mi baguete en una mano.
- Lo siento cariño, estaban terminando de hornearse…- entonces pareció percatarse de que tenía compañía. - ¡Vaya! Que chico tan guapo. ¿Os conocéis?
- No. – respondí de inmediato, sin embargo Louis habló al unísono.
- Bastante bien. – sonrió con dulzura.
- ¿Es tu novio, cielo? – me preguntó en tono confidencial mientras me entregaba mi baguete.
- No, ya no. – respondió Louis en mi lugar. – Me ha dejado por mi mejor amigo.
Anita abrió los ojos con expresión horrorizada.
- Eso es porque él cortó conmigo justo después de decirme que quería volver conmigo.
La pobre de Anita nos miraba a ambos consternada, sin saber que decir.
- Es un pound por la baguete, cielo. – dijo al fin.
Le entregué la moneda y salí disparada de la panadería, obviamente, con Louis pisándome los talones.
- Así que tengo razón, sólo estás con Harry porque yo te dejé.
- ¿Realmente te importa?
- Si, es una situación muy violenta para mí y lo mínimo que puedo hacer es tratar de entenderla, ¿no crees?
- Louis, ¿me puedes decir que has venido a hacer realmente?
- Hablar…
- ¿Hablar de qué? – le corté. – Te recuerdo que fuiste tu quien me echó de tu casa, y que eres tu quien no quiere una relación a distancia. De acuerdo, entonces, ¿por qué no me dejas seguir con mi vida?
Lo cierto es que no sabía cuanto de todo eso tenía que ver con mi plan para que Louis admitiera que quería volver conmigo o cuanto formaba parte de todo lo que realmente había estado callándome hasta entonces.
- No puedo. – dijo con dureza. – No cuando incluyes a Harry en ella.
- Pues asúmelo.
- Pero es muy injusto.
- Ya eres mayorcito para entender que la vida no es siempre justa.
Louis me avanzó y se detuvo de cara a mi, obligándome también a mi a detenerme en seco.
- Deja esta farsa.
- Te vuelvo a repetir que…
- Déjala antes de que termine mal. – me cortó, y entonces rehízo su camino dejándome plantada en la acera con mi baguete en los brazos y la sensación de que la situación se me escapaba de las manos.
*****
Gran parte del armario del cuarto de la casa veraniega de Zayn estaba ocupado por ropa de chica, la cual había comprado él para mi para cuando pasaba el día allí. Al parecer también había tres pares de biquinis de mi talla en el segundo cajón, y ni siquiera me fijé en el que había escogido porque todo en lo que podía pensar era en el jacuzzi.
- ¿Y dónde está?
- En el baño de la planta de arriba.
Subí las escaleras corriendo dejando atrás a Zayn, que me miraba con una gran sonrisa, y cuando vi el jacuzzi me quedé de piedra. Zayn apareció a mi lado varios segundos después, y me rodeó la cintura con un brazo.
- ¿Que te parece?
- He oído hablar de los jacuzzis. También me he bañado en uno, el del gimnasio al que va mi madre. Pero esto, cariño, no es un jacuzzi.
- ¿Y qué es?
- Es… un súper jacuzzi. Madre mía, un jacuzzi súper sónico, no sé. Tiene de todo.
Nos acercamos y metimos la mano, donde el agua estaba templada.
- Hay que activarlo, para que el agua se caliente y salgan las burbujas. También creo que hay una opción de sales de baño aromáticas, o algo así.
Zayn me mostró un magnifico mando remoto tamaño Tablet, el cual me aseguró era impermeable. Bizqueando por la sorpresa, lo cogí.
- Bonito mando… - murmuré. – ¿Es táctil?
Zayn asintió, y entonces se puso a configurar el jacuzzi, que enseguida empezó a chisporrotear y a desprender vapor. Comprobamos el agua una vez más, que estaba prácticamente ardiendo, y nos deshicimos de nuestra ropa.
- ¡Allá vamos! – exclamé emocionada. Cuando me giré hacia Zayn, vi como se mordía el labio inferior mientras sonreía.
- Oye cielo… Bonito culo. ¿Es táctil? - y pillándome por sorpresa, me cogió en brazos y se adentró en el jacuzzi.
Bueno, ya es oficial: Julia es una zorra. La odio y eso que se supone que soy yo! Espero que os gusten los capítulos, y aunque hayan muy poquitos comentarios últimamente sigo subiendo porque varias me lo habéis pedido :) Si leéis esta novela y no comentáis, bueno, podríais hacerlo, no? no cuesta nada!!!!! Por cierto, queréis más momentos Zarla? Porqué los habrá jejeje

11 Comments
Realtime comments disabled
MyLive1D 336 days ago
CIielo:33 Siento no haber comentado antes pero no tenía tiempo con los exámenes y esas cosas. Sólo tengo tres palabras sobre éste capítulo y los demás: SON JODIDAMENTE PERFECTOS! Simplemente. Siguiente:'))
larrystylinso1D 348 days ago
Espero que al final Harry se quede con alguien que valga la pena, pobre sufrirá.. :( cuando él le contó lo del reloj a julia, lloré o sea espero que eso le aya remordido la conciencia y termine con esa farsa de una vez. Con la última parte morí de risa "B
larrystylinso1D 348 days ago
Amo a Harry, es tan lindo, y ODIOOO a Julia, es una maldita zorra!! niños como él valen la pena y si no lo quiere que lo deje ir.... te pido, no te EXIJO que Julia sufra, que llore lagrimas de sangre (se que soy mala, y que julia eres tu, perdón por eso )
doncasterslove 350 days ago
Por favor por lo que más querias nunca dejais de subir esta novela es que lo que me río es inumano estoy completamente segura. Quiero a Louis y Julia juntos de una vez y los momentos Zarla sldfkjaslhfasfdlsahdfl♥
narryfight 352 days ago
Estoy sin palabras srsly estos dos capítulos me han consumido en serio quiero llorar no sé por qué vivo tanto estas cosas. Tengo Louis feels y me venís con esto y no hace gracia, ¿vale? Y Zarla rules the world, ohgod. NEXT.
LittleE1D 352 days ago
JÚLIA!!! YA SABES MI OPINION. CARLA!! DAS MALOS CONSEJOS. ZARLA!! QUE GRAASIIOOOSOOSS ZARLA 4E
Olachiwith1D 353 days ago
No sé qué decir jajaja cada vez que leo un capítulo me quedo sin palabras así que.. ¡siguiente!
callmestronger 354 days ago
JULIA ES UNA MALDITA Y LA ODIO, Y A LOUIS TAMBIÉN. A Harry lo amo eternamente. Y quiero más momentos Zarla asdfghgfdxcfghjgf
My5_angels 354 days ago
OMG JULIA GUARRA. Tio yo con esta novela sufro mucho y
OH DIOS SI POR FAVOR ZARLA aksjdjwkksdk
Yougotmewild 354 days ago
Puta Julia jajajaja Siguiente :)))))
imperfectlonely 354 days ago
Que Julia haga trío con Louis y Harry y no se complique la vida JAJJAJAJAJAAJAJA. Es peeeeerf:)