80
357 days ago
Capítulo 45
*Harry*
Esa noche había estado bine, aunque me había pasado bebiendo, Julia tuvo que traerme hasta el hotel e incluso ponerme el pijama, yo no estaba en condiciones de hacer nada, ella seguía haciendo cosas por la habitación cuando me quedé dormido.
Mi teléfono comenzó a sonar, estaba tan atontado que no sabía que sonaba, ni donde estaba, lo más hábilmente que pude descolgué y contesté sin mirar quien era.
- ¿Sí? -contestado muy dormido-.
- Ayuda -la voz era un susurro, casi no se oía pero reconocí su voz, era ella, la había pasado algo-.
- ¿Qué, qué pasa?
Al otro lado de la línea no contestaban.
- ¡Julia! -chillé desesperado-.
Pero no obtuve respuesta. Mierda joder, ella era mi pequeña, no podía pasarla nada. Me puse unos zapatos y salí del hotel todo lo deprisa que tuve hacia su casa, fui por el camino que ella siempre iba, el atajo. Estaba cerca de su casa cuando vi que había alguien en el suelo, no podía ser ella, ya tendría que haber llegado a casa, no se tardaba tanto desde el hotel. Aceleré mi paso para llegar cuanto antes hasta allí, estaba acurrucado, o acurrucada, no distinguía muy bien, pero no se movía. Cuando llegué hasta el cuerpo me di cuenta de que era ella. Mi pequeña estaba herida, inconsciente en medio de la calle. Rápidamente cogí su móvil ya que el mío me lo había dejado en la habitación, y llamé a emergencias. Después me senté a su lado y con cuidado de no moverla mucho la abracé fuerte hasta que llegó la ambulancia. Dos hombres bajaron corriendo y sacaron una camilla, examinaron a Julia, la pusieron encima de una especie de tabla y luego la subieron a la camilla.
- Hay que llevarla al hospital, tenemos que hacerla pruebas -me dijo uno de los médicos-.
- ¿Qué? -contesté sin entender nada-.
- Sube a la ambulancia -dijo el otro-.
Yo obedecía al entender por las señas que me había hecho que quería que subiera a la ambulancia. La ambulancia empezó a circular muy deprisa entre las calles oscuras. Los dos hombres le habían puesto a Julia una mascara de oxígeno, y una vía en el brazo. Ellos dijeron que no podían hacer más, que tendríamos que llegar al hospital cuanto antes. No dijeron nada más durante el camino, que no fue muy largo.
La ambulancia paró, y las puertas se abrieron muy deprisa, bajaron a Julia en la camilla, y empezaron a hacerme preguntas, que quién era, que como se llamaba ella, cuantos años tenía, si era alérgica a algún medicamento, yo no entendía nada, y todo el alcohol de más que había ingerido no ayudaba, lo único que se me ocurrió fue darlas la cartera que estaba en su bolso.
Por fin dejaron de hacerme preguntas, me enviaron a la sala de espera y me dijeron que me quedara allí, que ya me avisarían cuando tuviesen más noticias.
Me quedé allí solo, no había más que otras dos personas, pero no parecían estar esperando noticias de un familiar, estaban tranquilos.
Mierda joder, esto era culpa mía, si yo no me hubiera emborrachado, ella no tendría que haber vuelto a casa sola, y no la habría pasado nada de esto, soy un gilipollas. Las lágrimas empezaron a caer sin querer por mi rostro, no podía pasarla nada malo, no a ella, la necesitaba a mi lado.
Me di cuenta de que debía llamar a su madre, pero no tenía su número, así que llamé a Niall.
- ¿Qué pasa? -contesto enfadado mientras recuperaba el aliento-.
- Pásame con An, por favor.
- Harry, ¿qué pasa? -pregunto preocupado-.
- Sólo pásamela.
- ¿Qué pasa Harry?
Le conté lo que había pasado, bueno, lo poco que yo sabía, le pedí por favor que llamara a su madre, yo no sabía como contactar con ella, y colgué.
Quince minutos después, Niall y An llegaron al hospital. Las lágrimas seguían fluyendo, Niall se acercó y me abrazo.
- No te preocupes, todo va a salir bien, ella es fuerte.
No contesté no tenía fuerzas para hacerlo.
An también me dio un abrazo, pero no dijo nada, ella estaba muy afectada también. Poco tiempo después aparecieron Fer y Elena, la madre de Julia.
- ¿Qué ha pasado Harry? - me dijo ella con los ojos llenos de lágrimas-.
- No lo sé, ella me llamó pidiendo ayuda, fui a buscarla y la encontré en la calle, y...no.. no se movía -las lágrimas que había conseguido que no cayeran por un pequeño tiempo, comenzaron a fluir de nuevo.
Después todos nos sentamos en la sala esperando a que alguien con bata blanca viniera y nos dijera algo. Pero el tiempo pasaba y nadie venía, y el tiempo seguía pasando.
De repente una bata blanca apareció por la puerta.
- Familiares de Julia....
- Aquí, todos nos levantamos antes de que pudiera terminar la frase.
- ¿Son todos familiares?
- Yo soy su madre dijo Elena, él su hermano, su novio, y su otra hermana.
- De acuerdo, bueno, Julia ha recibido una paliza, tiene una pequeña fractura en el pómulo, cuatro costillas rotas y dos fracturadas, hematomas en el abdomen, la cara y el cuello, y se golpeo la cabeza, lo que provocó que quedara inconsciente, pero no tiene daños cerebrales. Podrán verla en unas horas cuando esté instalada en su habitación.
- ¿Qué? ¿No podemos verla ahora? -era le primera vez que Fer hablaba desde que habían llegado-.
- no, vamos a mantenerla en observación un poco más para asegurarnos de que no tiene más daños, el que se lo hizo, sabía lo que hacía.
Después de decir eso y la habitación a la que iban a trasladarla más tarde, se fue.
Era culpa mía, si no hubiera tenido que cuidar de mí yo habría ido con ella hasta casa y luego yo habría vuelto, y ella no estaría aquí. Si no hubiera bebido todo esto no habría pasado, joder, soy gilipollas. Esperamos dos horas, y subimos a su habitación, acababa de llegar, la estaban acomodando.
- Harry, entra tú primero, la hará más ilusión, a mi me tiene muy vista ya, además tu la salvaste.
Ella no tenía ni idea, era culpa mía, todo era culpa, pero no tenía fuerzas para hablar.
- Gracias -contesté simplemente.
Entré en la habitación, agarré la mano de Julia, su pequeña y suave mano, estaba caliente, no como cuando ella estaba en la calle. Empecé a darle besos en la mano.
- Julia cariño -dije en un susurro-.
-Pequeña despierta -la di un beso en la frente- por favor -besé sus labios y me senté en la silla al lado de la cama-.
Ella empezó a abrir los ojos poco a poco.
*Julia*
Quería abrir los ojos, estaba despierta, pero sentía como si los párpados me pesaran una tonelada, me estaba esforzando quería abrirlos, lo seguía intentando, cada vez los abría más, y por fin lo conseguí. Era un techo blanco, con una luz de el mismo color, miré a un lado, una pared del mismo color, y unas maquinas que hacían ruidos enchufadas hasta mí. Miré al otro lado, y ahí estaba él, tenía los ojos rojos, ¿había estado llorando?
- ¿Harry? - me costaba hablar-.
- Hola pequeña, ¿cómo estás? ¿necesitas algo?
- ¿Qué ha pasado?
- Estás en el hospital, pero ya se ha acabado todo, aquí estarás bien, no te va a pasar nada.
- Quiero agua.
- Voy a buscar alguien.
Me dio un beso en la frente y salio de la habitación, ¿por qué estaba en un hospital? ¿y por qué me dolía tanto la garganta al hablar? Tenía los brazos muy cansados, pero quería incorporarme.
- ¡No lo hagas!
Pero el aviso de la enfermera llegó tarde, había intentado levantarme, pero un dolor horrible en la zona de las costillas me había hecho caer de nuevo en la cama. ¿Por qué me dolía todo el cuerpo?
- Cariño, no te muevas o te dolerá más -parecía mi madre, pero me cayó bien la enfermera- te traigo un vaso de agua, pero tienes que beberlo poco a poco.
Mientras la enfermera acababa de hablar Harry volvió a entrar, yo seguía sin saber que había pasado.
La enfermera me dio el vaso y bebí un trago pequeño, después otro, y así hasta que acabé el vaso.
- ¿Qué ha pasado?
- El médico vendrá enseguida y te lo explicará todo -contestó la enfermera antes de irse-.
- ¿Harry? -dije una vez que no estaba la enfermera-.
- A.... ahora te lo explica el médico, amor.
- Pero -hice una mueca de dolor-.
- No te preocupes, vendrá enseguida. Fuera están tu madre, tu hermano, An y Niall, ¿quieres verlos?
- Sí -dije en un susurro-.
Harry salió de la habitación y enseguida volvió con todos.
Mamá me abrazó haciéndome un poco de daño, y empezó a besar mi frente.
- Como me vuelvas a hacer algo así acabaré contigo -ese era Fer-.
- Sí, menudo susto nos has dado -le apoyó An-.
- Yo no..
No pude acabar mi frase por que el médico apareció en la habitación en ese momento.
- Hola Julia, ¿cómo estás? -me dijo con una sonrisa-.
- Me duele -contesté bajito-.
- ¿Dónde te duele?
- Todo -creo que era mejor hablara lo menos posible-.
- De acuerdo, en seguida te ponemos unos calmantes.
Afirmé con la cabeza y preparé mi pregunta.
- ¿Qué ha pasado?
El señor se puso serio y les pidió a todos menos a Harry que salieran de mi habitación. El médico empezó a hablarme mientras Harry se sentaba en la silla de nuevo y me agarraba la mano.
- Verás, llegaste al hospital inconsciente, tienes cuatro costillas rota y dos fracturadas, una pequeña fractura en el pómulo y hematomas en el abdomen, cara y cuello, y te diste un golpe en la cabeza que provocó que te quedaras inconsciente, pero por suerte, no has sufrido más lesiones graves. Julia -el doctor se puso más serio todavía- recibiste una paliza.
De pronto todo volvió a mi mente, me acordaba de todo, de cada golpe que ese hombre me había dado, de como me había tocado, y de lo que me había dicho antes de irse. Entonces las lágrimas empezaron a caer por mi cara, lloraba en silencio, no podía hacer ningún ruido, el dolor de mi garganta me lo impedía. Esto no se había acabado aquí, él iba a volver, y la próxima vez no volvería a despertar, me quedaría dormida para siempre. Comencé a llorar más fuerte, y la maquina que hacía ruidos, empezó a pitar más rápido, cada vez hacía más ruido, yo seguía llorando, me dolía el pecho, la garganta, todo el abdomen. Cada vez me costaba más coger aire, recordé el momento en que sus manos estuvieron en mi garganta y lloré más, no podía parar, la maquina de ruidos cada vez iba más y más deprisa.
- Mierda, tiene un ataqué de ansiedad, sal de aquí -ordenó el médico-.
Yo lloraba cada vez y la maquina cada vez hacía más pitidos. Casi no entraba aire en mis pulmones, y lloraba más, seguía recordando sus manos en mi cuello, intentaba defenderme, pero no era capaz de mover los brazos.
Un montón de gente empezó a hacer ruido a mi alrededor, me tumbaron totalmente alguien me puso una máscara de oxigeno en la cara, y sentí un pinchazo en el brazo. Rápidamente me fui calmando, respiraba mejor, la máquina hacía menos ruido, y me acabé quedando dormida.
Cuando me desperté, Harry estaba ahí, no sabía cuanto tiempo había pasado, él estaba dormido en la silla con la cabeza apoyada en mi mano. Noté como el dolor de mi garganta había disminuido. No quería despertar a Harry, era tan adorable verlo dormir, pero necesitaba que alguien me explicara unas cuantas cosas. Moví un poco la mano y enseguida se despertó.
- Lo siento, ¿te hacía daño?
- No, no pasa nada, ¿cuanto tiempo llevo durmiendo?
- Día y medio
Vaya pensé que había dormido unas horas, no un día entero.
- Harry, ¿cómo llegué hasta el hospital? No me acuerdo -dije cambiando de tema-.
- Me llamaste y me pediste ayuda, luego no dijiste más, yo salí hacia tu casa, pero te encontré inconsciente en la calle, llamé a una ambulancia, y vinimos hasta aquí.
- Tú me salvaste -le dije-.
- No, tú estas aquí por mi culpa, yo no te salvé de nada, yo fui el culpable.
- ¿Por qué dices eso?
- Si no hubiera estado borracho no tendrías que haberme dejado en el hotel y no tendrías que haber vuelto sola a casa, yo me habría cruzado con... con el hombre que te hizo esto y ahora tu no estarías aquí, todo fue culpa mía.
- ¿Llevas aquí todo el tiempo que he estado dormida?
- Sí.
- Harry, no fue culpa tuya, no es que alguien cualquiera quisiera robarme o algo, ¿viste mi bolso?
- Sí, estaba a tu lado con todo dentro.
- Harry, nadie quiso robarme, yo... yo me lo busqué.
- ¿Cómo dices eso?
- ¿Te acuerdas que te dije que fui a ver al hombre que había hecho lo de mi padre? -asintió con la cabeza- Bueno, pues le soltaron, y ayer por la mañana me llamó y me dijo que yo iba a ser la razón por la que volvería a la cárcel, yo pensé que haría daño a Fer o a mi madre, pero no a mí, fui una idiota, lo se -las lágrimas caían de nuevo por mis mejillas-.
- Julia, tienes que contárselo a la policía, ese tío tiene que volver a la cárcel.
- Harry, no quiero tener que recordarlo, mira lo que pasó la otra vez.
- No te preocupes pequeña, yo estaré contigo todo el tiempo.
- ¿Lo prometes?
- Claro que sí.
- Bueno, puedes antes de llamar pedir que me traigan algo de comer o de beber, tengo hambre.
- Por supuesto, enseguida vuelvo.
Harry salió de la habitación, y al poco tiempo la enfermera que había venido el otro día entró por la puerta.
- Hola -dije con una pequeña sonrisa-.
- Hola cielo, ¿estás mejor?
- Sí, me duele menos la garganta, ¿puedo comer algo?
- Tu novio me ha dicho que normalmente comes mucho , ¿es cierto? -asentí con la cabeza- es bueno que recuperes el apetito. Hablaré con el doctor para que venga a verte y diga que es lo que puedes hacer, pero te daré agua si quieres.
- Sí, por favor -rogué-.
- Aquí tienes preciosa -dijo mientras me daba el pequeño vaso de agua- poco a poco, ya sabes.
La enfermera se fue, y me quedé sola. Intenté alcanzar el mando de la tele, pero estaba lejos y las costillas me dolían al estirar el brazo, así que desistí.
Poco tiempo después el médico entró en mi habitación con una sonrisa.
- Hola Julia, ¿cómo te encuentras?
- Mejor, la garganta me duele menos, ya no me duele al hablar, ahora solo me molesta un poquito respondí contenta.
- Bueno, voy a examinar los golpes, después haremos una radiografía y te diré lo que puedes comer.
- ¿No puedo comer ahora? Tengo hambre -me quejé-.
- No, espera un poco, no tardaremos mucho.
El médico destapó mi abdomen, yo con curiosidad miré, seguro que tampoco era para tanto. Después de verlos mi boca formó una perfecta O, el doctor me vio.
- Eres una chica fuerte y sana, seguro que el que te atacó no se salió con la suya.
- Sí, sí que lo hizo.
- ¿Recuerdas lo que paso? -asentí- ¿a trozos o completo?
- Todos y cada uno de los golpes, doctor.
- Ya veo, por eso te pusiste nerviosa el otro día.
- Sí.
- Pues nos diste un buen susto a todos.
- ¿Por qué?
- Tuviste un ataque de pánico, tu corazón se aceleró muchísimo, y casi se te cierra la garganta y no puedes respirar.
- Sí, bueno....
- Julia, necesito que me cuentes lo que pasó.
- Verá doctor, luego va a venir la policía, y no quiero tener que revivirlo todo, ¿podría estar presente y así escucharlo cuando esté la policía?
- Por supuesto, haré que una enfermera me avise cuando lleguen.
- Gracias doctor.
- No es nada, ahora vamos a hacer la radiografía.
Otro enfermero junto con Violeta, la enfermera amable, entraron y ayudaron al doctor a llevar la cama.
Me hicieron la radiografía, el médico dijo que mejoraba, así que me dejó comer, estaba comiendo cuando la policía vino, junto con Harry y el doctor.
Conté lo que había pasado, todos los golpes que me dio, lo que me dijo, lo más difícil de contar fue la parte en la que solo me sobó, por último les dije lo que el había dicho antes de dejarme allí tirada "No he acabado contigo, puta, pero si sigo te mataré y se acabará la diversión". Esa frase se repetía en mi cabeza una y otra vez.
Después de pasar una semana en el hospital, a los cuidado de Violeta y Carlos, el doctor, me dieron el alta no sin antes prometerlos que no me movería más que de la cama al sofá y del sofá a la cama.
Llevaba una semana en mi casa, mi madre y Fer me cuidaban, con la ayuda de Harry, que dormía conmigo, An y Niall venían a visitarme todos los días. Celes y Soraya, estaban fuera, así que me llamaban cuando podían. Un día mi madre entró en mi habitación de golpe, lloraba, no sabía porque, pero no decía nada y empezaba a asustarme.

0 Comments
Realtime comments disabled