Mafer.

@OLLG_Dreams

Not what your dad wants to know ;)

My Sister's Boyfriend

Capítulo 33


Mi padre me tomó de la espalda y después de alejarme de los invitados, me sacó por la puerta trasera antes de que todo se pusiera borroso y yo terminara desmayada. 
Supongo que pasé unas horas inconsciente, pues después de abrir los ojos, ya estaba con pijama en mi cama. Mi padre estaba poniéndome un poco de té en frente mío para que tomara. Sorbí un poco y me recosté de nuevo. No puedo mover ni un instante la cabeza, pues me duele como nunca. Siento como si miles de clavos fueran clavados en mi cerebro al mismo tiempo y no pudiera hacer nada para calmar ese dolor. Lo único que pude hacer, fue cerrar los ojos con fuerza y taparme el rostro con las cobijas que estaban cerca de mí. Me quejé fuertemente y mi padre se levantó para apagar la luz.


-Gracias.- digo aún debajo de las cobijas.- ¿Cuánto tiempo llevo así?
-Tres horas y media.- dice mi padre severamente cuando vuelve a sentarse en la silla que está a un lado de mi cama.- Echaste a perder la boda de tu hermana. 
-Eran cosas que tenía que decir, papá.- me defiendo, aunque hasta mi voz me produzca dolor de cabeza.- No era justo que mi hermana siempre se salga con la suya y…- un dolor fuerte se apodera de mi cabeza nuevamente.- Oh Dios, es demasiado. Duele mucho.
-Duerme de nuevo. Mañana hablaremos cuando te mejores.- escucho a mi padre unos minutos más y después la puerta que se cierra detrás de él, dejándome en la penumbra de mi habitación.


No hubo un “mañana hablaremos”. Pues mi padre tuvo que salir de nuevo a su trabajo en la mañana de ese día. Así que pasé el resto del fin de semana sola y por si fuera poco, tuve que adivinar cuáles eran las pastillas para el dolor de cabeza. Recuerdo que hasta pensé que si no me moría envenenada, era porque había acertado a la marca. 
Hablé a Bridgit en la tarde y me dijo que estaría con su chico todo el fin de semana. Dios, no tiene por qué ser tan comunicativa. Vanessa está igual, con el profesor ya pasa hasta lo ilegal. Así es, estoy de mal humor y me desquito con las parejas felices. 
Me visto, me recojo el cabello en un moño alto y tomo las llaves, mi teléfono y algo de dinero. Camino hacia la calle abandonada que hace tiempo no visito. Necesito estar sola (de nuevo). Ha de parecer que estoy hecha un desastre, pues algunas personas me miran con lástima por mis ojos cansados. El ruido de la calle me hace querer volver a casa, pero no importa, ya voy a medio camino, no hay forma. 
Camino por la autopista y entro al lugar con hierbas secas y grandes, detrás de las vías del ferrocarril. Me cierro mi suéter verde y me siento en uno de los columpios. Me muevo hacia adelante y hacia atrás con mis pies lentamente apoyados en la arena. Con mis manos juntas apoyadas en mis piernas. Miro a mi alrededor y la tarde se me hace horrible. En momentos el sol sale y es abrumador, pero luego las nubes lo tapan y hace un frío y un viento tan violentos, que parece película de terror. Pero así es el día que elegí para venir a relajarme, claro… mierda. Escucho un ruido proveniente de las vías. Volteo hacia el lugar y no logro ver nada, así que sigo meciéndome. Me volví hacia los vagones y volví a escuchar un sonido. Me levanté, temerosa y vi correr hacia mí un pequeño perrito maltés color blanco con pequeñas manchas cafés en su cuerpo. Era precioso. Me agaché para tomarlo en mis manos y lo abracé con fuerza. 


-Vaya… eres un cachorrito hermoso.- sonrío para aquel pequeño perrito que mueve la cola y tiene la lengua por fuera.- ¿Te has perdido? 
-Es para ti.- escucho la voz de Justin y alzo la mirada, para verlo caminar hacia mí con una pequeña sonrisa en su rostro.- Iba a llegar a tu casa, pero te ví salir y decidí…
-Seguirme.- asentí.- Claro, y yo caminé mucho. Gracias.- comenté con humor y volví a mirar al cachorrito.- Siento mucho lo de la cena. Dios, no sé en que estaba pensando. Esa no era mi manera de declarar a todo mundo lo que pasaba. Es solo que Alicia…
-Alicia me lo ha dicho.- suspira Justin mirando hacia otro lado.- Bueno…  fue después de lo que pasó contigo. Pero lo hizo. Me pidió perdón.
-Y tú…
-Claro que la perdoné.- se encoge de hombros y acaricia al perrito que estoy cargando en mis brazos.- No quiero tener problemas. Solo le dije que cancelaríamos la boda. Ella estuvo de acuerdo. 
-Vaya…- suspiré profundamente.- ¿Qué pasó con Robert?
-Bueno…- Justin se llevó una mano a la nuca y acarició su cabello con nerviosismo. Suspiró y arrugó el ceño.- Escapó. Nadie sabe nada de él desde ayer. No llegó a su casa, su auto no está y ni siquiera se llevó sus tarjetas. 
-¿Lo están buscando no?- pregunté alarmada.- Dime que lo harán.
-Ya lo hacen _____.- una media sonrisa curvó sus labios y miró hacia las vías del tren.- ¿A dónde llevan?
-No lo sé.- me encojo de hombros mirando hacia el mismo lugar.- Es un bosque, pero nunca me he atrevido a ir. Mi padre no nos dejaba, supongo que se volvió costumbre.
-¿Quieres ir?- preguntó Justin.- Quiero caminar un rato contigo.- asiento mientras sigo acariciando al cachorro.- Solo espera un momento. 


Justin corrió hacia su auto, lo encendió y lo estacionó justo detrás de los vagones, para que nadie lo viera y le fueran a poner una infracción o algo así. Abrió la cajuela y sacó una extraña mochila muy grande color verde oscuro. Sonrió y tomó mi mano para dirigirnos hacia las vías. Verificamos que estuvieran firmes y comenzamos a caminar sobre ellas. Yo, aún con el perrito maltés abrazado, caminé a su lado con cuidado para no tropezarme con los bloques de madera. Empezamos a entrar a una zona con más plantas y árboles. Juntos y en silencio mirando la naturaleza que nos rodeaba. 


-Este perrito es precioso.- comenté después de un rato.- ¿Cómo se llama?
-Aún no tiene nombre.- ríe Justin y aprieta mi mano más fuerte.- Quiero que lo nombres como quieras. Te he dicho que es tuyo.
-Gracias…- comento con cierto desconcierto.- Pero… ¿cómo sabes que me gusta esta raza?
-Has perdido la memoria linda.- niega Justin y me jala un poco, para salirnos de las vías hacia la orilla del bosque.- ¿Recuerdas ese día en el centro comercial? ¿Los perros que vimos en la tienda de mascotas? Dije que este maltés era perfecto para ti, pues era lindo y diferente a su manera.


Estoy impactada. Veo al perro que tengo en mis manos y lo recuerdo. Estaba un poco más pequeño, pero tiene las mismas manchas. Esa preciosa mancha café claro en el ojo derecho. Mis ojos se empiezan a acumular con lágrimas y escondo mi mirada, mirando hacia otro lado. Escucho que Justin abre esa extraña mochila y me vuelvo hacia él, limpiándome las lágrimas antes. 


-¿Qué haces?- pregunto extrañada.- ¿Cómo supiste…?
-Dijiste que había un bosque y yo recordé que tenía una tienda de acampar en el maletero…- rió profundamente y me miró divertidamente.- Estoy lleno de sorpresas. Puedes decirlo linda. 
-Debo ayudarte.- bajo al cachorro y lo vuelvo a abrazar, pues no tiene alguna cadena para amarrarlo e impedir que se vaya.- Justin…
-No te deja.- afirma con confianza.- Déjalo suelto, no se va a ir.


Obedezco a lo que él dice y bajo al cachorrito, quien curiosamente, se sienta en el mismo lugar, y después se acuesta, apoyando su cabeza en sus patitas delanteras. Ayudo a Justin con la tienda y al terminar, ambos nos sentamos en la entrada, con los pies aún fuera de ella. Mirando hacia el bosque. El hermoso bosque que nunca en la vida me había atrevido a visitar. 


-¿Ya supiste como lo vas a nombrar?- me pregunta Justin justo antes de colocar sus labios en mi frente. Y abrazarme.- Vamos, hace tanto tiempo que solo le hablo por solo silbidos.
-¿Lo compraste desde antes?- pregunto asombrada.- Pero…
-Nena, lo compré cuando supe que te amaba.- tomó mi barbilla y nuestros ojos se conectaron.- ¿Sabes cuando fue eso?- me encojo de hombros.- Justamente después de llevarte a casa el mismo día que lo vimos en el centro comercial. 


No puedo contenerme. Sonrío y las lágrimas comienzan a salir nuevamente. Lo abrazo con fuerza y lo beso. Mierda, extrañaba tanto sus labios junto a los míos. Me toma de la cintura y me hace subir mis piernas a las suyas, acercándonos más. Junta nuestros labios nuevamente e introduce su lengua en mi boca. Suelto un leve gemido y me dejo llevar. 


-Ven.- me dice antes de tomar mi mano y hacerme entrar por completo a la casa de acampar.- Te amo.- susurra al besarme y cierra la tienda.- Te amo princesa.



Me dejo besar y cierro los ojos. Me recuesto entre las mantas que hemos tendido ahí y siento las manos de Justin recorrer todo mi cuerpo. De pronto siento un escalofrío diferente al de antes. Algo malo. Me siento de nuevo, interrumpiendo los besos de Justin en mi cuello. Me envuelvo en mí misma y abrazo mis rodillas. Recuerdo las manos de Robert. Sus sucios labios tocándome. Cubro mi cara con mis manos y empiezo a temblar.


-Nena…- Justin se acerca a mí y me abraza con dulzura.- Te voy a ayudar a superar todo esto. Lo prometo. 
-No puedo…- digo temblando.- Siempre recuerdo lo que pasó… todas las noches. Y si no tengo pesadillas, siempre estoy pensando en eso. No puedo Justin.
-Si, si puedes.- besa mi cien y siento su aliento cerca de mí.- Te he dicho que yo te voy a ayudar. Y no voy a detenerme hasta que vea a la alegre _____ que conocí. 
-Te amo demasiado.- confieso, escondiéndome en su pecho.- 
-Vamos a hacer que funcione. Te lo prometo.- comenta seguro de sí mismo. Seguro de nosotros.- Solo dame tiempo. Quiero alejarme un poco, no quiero que pase todo tan rápido. Tu hermana aún sigue confundida y no queremos que esto termine en un desastre.
-¿Te irás?- pregunto acariciando sus manos mientras ambos nos mantenemos recostados dentro del lugar.- 
-Solo por un tiempo. Hasta inicios del verano.- me promete.- Iré a conseguir un buen lugar en Manhattan para nosotros. Porque se que tú entrarás a la universidad que quieres.
-No tienes porqué hacer eso. De verdad.- detengo sus sueños exagerados.- Mi padre me ha ayudado a buscar algún lugar y ya tenemos algunas opciones.
-No importa, yo puedo buscar algo.- insiste Justin y yo decido que es mejor dejar el caso así.- Solo déjame hacer algo que esté relacionado con nosotros durante todo este tiempo que no te voy a ver.
-Está bien.- me rindo.- Eres una batalla imposible de ganar. Nunca te das por vencido. 
-Solo lo hago cuando sé lo que quiero.- acaricia mi barbilla y besa mis labios.- Y yo te quiero a ti. Ya no hay riesgos. Solo tenemos que esperar. 


***


“La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.” - Joseph Joubert.


-Entonces… ¿Manhattan?- me pregunta Vanessa mirando mi carta de aceptación a la universidad.- Vaya. Estaremos a miles de kilómetros lejos la una de la otra. Desde que mi tía me invitó a viajar con ella en Europa, no eché por perdida la carta no aceptada de la universidad.
-Y eso que te acuestas con un profesor…- Bridgit, como siempre, con su sentido del humor crudo.- Vanessa, era como para que las universidades de todo el mundo te llamaran o algo así.
-¿Y qué piensas tú de la universidad estatal?- le pregunto, mientras hojeo el papeleo de aceptación.- ¿Te parece buena opción?
-Claro, es por mera formalidad.- dice doblando sus dedos en la mesa, jugueteando.- Mi madre me dijo que me ayudaría a entrar como modelo en su empresa. Solo quiero tener referencias. 


Dios mío. En menos de dos meses habremos terminado nuestra vida escolar casi por completo. La universidad nos espera. Austin recibió su beca y feliz irá a la universidad de Manhattan al igual que yo. Es bueno tener a un buen amigo contigo en el primer día, por lo menos. Mi padre ha encontrado una habitación muy buena para mí a solo diez minutos a pié de la universidad. En verdad desde que mi hermana se fue de nuevo a trabajar con su amiga a tres horas de aquí, todo ha vuelto a la rara normalidad de antes. 
Me han llegado informes de que los padres de Robert pagaron una fortuna para que no terminara en la cárcel y de castigo lo mandaron a vivir con unos parientes lejanos al sur. No tienen los lujos que acostumbra él tener y deberá trabajar para salir adelante. Aún temo por la seguridad de las chicas de ese lugar. Si sabe lo que le conviene, no volverá a hacer esa bajeza.
Yo he tenido pesadillas que me recuerdan a la noche que él me tocó. He vuelto con mi madre, pues como mi padre casi nunca se encontraba, en una de mis crisis yo sola no podría hacerme cargo de nada. Eddie tiene una buena relación con Taylor y ya no se ha quejado de celos o peleas. Me da mucho gusto. Espero que lleguen a casarse algún día. 
Vanessa sigue con el profesor, y solo la profesora de matemáticas sabe de su relación, pero por suerte, es hermana de Edward. Creo que ellos dos si tienen futuro y me alegro cada que nos invitan a cenar en algún lugar lejano, o ella nos cuenta cada que él tiene un lindo gesto de amor. Que es prácticamente cada que salen. 
Bridgit y Tyler están pasando por un buen momento ahora. Es el novio que más ha durado con ella. No les veo futuro aún, pero tal vez me lleve una sorpresa. 
La que está muy sola soy yo. Solo hablo con Justin cuando puedo. Cuando no hay nadie mirando, escuchando o muy cerca para entender lo que pasa. Él ya está en Manhattan, encontró un buen empleo como ayudante de un jefe en una empresa grande. Por algo se comienza. Una vez, fue a ver el concierto en vivo de un imitador de Jim Morrison y lo puso en altavoz para mí. Fue genial. A pesar de la distancia, creo que cuando lo vea, cada día será un beso extra. Una caricia extra. El amor se hace más grande y es algo que la distancia ayuda a mejorar a cada día. 


***


-Es enorme… ¿no te perderás?- me pregunta mi padre mirando hacia el hermoso rascacielos que tenemos en frente.- Es habitación quinientos trece.- me recuerda mientras me da una valija.- ¿Segura que no quieres que te ayude?
-No, muchas gracias.- sonrío, intentando no parecer débil.- Debo entrar ya… ¿me visitarás cierto?
-Te lo prometo. Cada fin de semana si es que se puede.- mi padre se abalanza sobre mí y me besa en la mejilla.- Estás creciendo. Ten mucho cuidado. Es una ciudad grande.
-Lo tendré.- sonrío.- Siempre cargo mi gas pimienta.
-Estoy orgulloso de ti _______.- admite con una mirada que me deja satisfecha de mi vida.- De ahora en adelante empezamos de cero hija. Olvida lo malo. Es una luz en tu camino y debes de seguirla sin mirar siquiera a los lados.
-Te amo papá.
-Te amo.


Basta de despedidas. Cuando el auto de mi padre se ha alejado, tomo mis cosas como puedo, y entro al gran edificio que tengo en frente. Es elegante, moderno y perfecto para la seguridad que busco. No sé cómo mi padre ha encontrado algo así para una universitaria. Le debo mucho. Ya encontraré la forma de agradecerlo. 
Tomo el ascensor hacia el piso diez. Justo en frente de la puerta de éste, se encuentra la habitación quinientos trece. Tomo mi llave, recién pintada de un rosa pálido para no perderla y abro la puerta. Todos los muebles están en orden y todo está completamente limpio. Solo por alguna cosa que parece estar fuera de lugar que aún no noto. Me siento en el sofá del pequeño living y me quito mis tacones altos. Me siento mayor ahora viviendo sola. Y eso que apenas voy llegando. ¿Los demás tendrán un adorno de flores gigante en la cocina? Me levanto, y descalza voy hacia ese gran ramo de rosas blancas y rojas con una nota en medio. La tomo y abro el pequeño sobre. “Que tengas un inicio diferente. Digno de ti, y de la nueva vida que emprenderemos juntos. Fortaleza, seguridad y amor. Te amo nena. Justin.” 


Me siento tan feliz, que no puedo pensar en cómo consiguió mi dirección.


“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.” - Henry Van Dyke.

---------------------------

Después de tanto tiempo ausente, he vuelo. ¿Qué tal?
Estamos a poco tiempo de terminar con esta novela.
Hoy mismo les dejo la sinopsis de la nueva, estén atentas.

#MuchLove #FelizLunes


*Si no te avisé o te avisé dos veces, regáñame bonito, ah. 
*Tu comentario es importante.
*Si eres nueva lectora pon un #NL para avisarte.
*Si cambias de user, avísame para seguirte mandando el link del capítulo.

Mafer.

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973 days ago

My Sister's Boyfriend

Capítulo 33


Mi padre me tomó de la espalda y después de alejarme de los invitados, me sacó por la puerta trasera antes de que todo se pusiera borroso y yo terminara desmayada.
Supongo que pasé unas horas inconsciente, pues después de abrir los ojos, ya estaba con pijama en mi cama. Mi padre estaba poniéndome un poco de té en frente mío para que tomara. Sorbí un poco y me recosté de nuevo. No puedo mover ni un instante la cabeza, pues me duele como nunca. Siento como si miles de clavos fueran clavados en mi cerebro al mismo tiempo y no pudiera hacer nada para calmar ese dolor. Lo único que pude hacer, fue cerrar los ojos con fuerza y taparme el rostro con las cobijas que estaban cerca de mí. Me quejé fuertemente y mi padre se levantó para apagar la luz.


-Gracias.- digo aún debajo de las cobijas.- ¿Cuánto tiempo llevo así?
-Tres horas y media.- dice mi padre severamente cuando vuelve a sentarse en la silla que está a un lado de mi cama.- Echaste a perder la boda de tu hermana.
-Eran cosas que tenía que decir, papá.- me defiendo, aunque hasta mi voz me produzca dolor de cabeza.- No era justo que mi hermana siempre se salga con la suya y…- un dolor fuerte se apodera de mi cabeza nuevamente.- Oh Dios, es demasiado. Duele mucho.
-Duerme de nuevo. Mañana hablaremos cuando te mejores.- escucho a mi padre unos minutos más y después la puerta que se cierra detrás de él, dejándome en la penumbra de mi habitación.


No hubo un “mañana hablaremos”. Pues mi padre tuvo que salir de nuevo a su trabajo en la mañana de ese día. Así que pasé el resto del fin de semana sola y por si fuera poco, tuve que adivinar cuáles eran las pastillas para el dolor de cabeza. Recuerdo que hasta pensé que si no me moría envenenada, era porque había acertado a la marca.
Hablé a Bridgit en la tarde y me dijo que estaría con su chico todo el fin de semana. Dios, no tiene por qué ser tan comunicativa. Vanessa está igual, con el profesor ya pasa hasta lo ilegal. Así es, estoy de mal humor y me desquito con las parejas felices.
Me visto, me recojo el cabello en un moño alto y tomo las llaves, mi teléfono y algo de dinero. Camino hacia la calle abandonada que hace tiempo no visito. Necesito estar sola (de nuevo). Ha de parecer que estoy hecha un desastre, pues algunas personas me miran con lástima por mis ojos cansados. El ruido de la calle me hace querer volver a casa, pero no importa, ya voy a medio camino, no hay forma.
Camino por la autopista y entro al lugar con hierbas secas y grandes, detrás de las vías del ferrocarril. Me cierro mi suéter verde y me siento en uno de los columpios. Me muevo hacia adelante y hacia atrás con mis pies lentamente apoyados en la arena. Con mis manos juntas apoyadas en mis piernas. Miro a mi alrededor y la tarde se me hace horrible. En momentos el sol sale y es abrumador, pero luego las nubes lo tapan y hace un frío y un viento tan violentos, que parece película de terror. Pero así es el día que elegí para venir a relajarme, claro… mierda. Escucho un ruido proveniente de las vías. Volteo hacia el lugar y no logro ver nada, así que sigo meciéndome. Me volví hacia los vagones y volví a escuchar un sonido. Me levanté, temerosa y vi correr hacia mí un pequeño perrito maltés color blanco con pequeñas manchas cafés en su cuerpo. Era precioso. Me agaché para tomarlo en mis manos y lo abracé con fuerza.


-Vaya… eres un cachorrito hermoso.- sonrío para aquel pequeño perrito que mueve la cola y tiene la lengua por fuera.- ¿Te has perdido?
-Es para ti.- escucho la voz de Justin y alzo la mirada, para verlo caminar hacia mí con una pequeña sonrisa en su rostro.- Iba a llegar a tu casa, pero te ví salir y decidí…
-Seguirme.- asentí.- Claro, y yo caminé mucho. Gracias.- comenté con humor y volví a mirar al cachorrito.- Siento mucho lo de la cena. Dios, no sé en que estaba pensando. Esa no era mi manera de declarar a todo mundo lo que pasaba. Es solo que Alicia…
-Alicia me lo ha dicho.- suspira Justin mirando hacia otro lado.- Bueno… fue después de lo que pasó contigo. Pero lo hizo. Me pidió perdón.
-Y tú…
-Claro que la perdoné.- se encoge de hombros y acaricia al perrito que estoy cargando en mis brazos.- No quiero tener problemas. Solo le dije que cancelaríamos la boda. Ella estuvo de acuerdo.
-Vaya…- suspiré profundamente.- ¿Qué pasó con Robert?
-Bueno…- Justin se llevó una mano a la nuca y acarició su cabello con nerviosismo. Suspiró y arrugó el ceño.- Escapó. Nadie sabe nada de él desde ayer. No llegó a su casa, su auto no está y ni siquiera se llevó sus tarjetas.
-¿Lo están buscando no?- pregunté alarmada.- Dime que lo harán.
-Ya lo hacen _____.- una media sonrisa curvó sus labios y miró hacia las vías del tren.- ¿A dónde llevan?
-No lo sé.- me encojo de hombros mirando hacia el mismo lugar.- Es un bosque, pero nunca me he atrevido a ir. Mi padre no nos dejaba, supongo que se volvió costumbre.
-¿Quieres ir?- preguntó Justin.- Quiero caminar un rato contigo.- asiento mientras sigo acariciando al cachorro.- Solo espera un momento.


Justin corrió hacia su auto, lo encendió y lo estacionó justo detrás de los vagones, para que nadie lo viera y le fueran a poner una infracción o algo así. Abrió la cajuela y sacó una extraña mochila muy grande color verde oscuro. Sonrió y tomó mi mano para dirigirnos hacia las vías. Verificamos que estuvieran firmes y comenzamos a caminar sobre ellas. Yo, aún con el perrito maltés abrazado, caminé a su lado con cuidado para no tropezarme con los bloques de madera. Empezamos a entrar a una zona con más plantas y árboles. Juntos y en silencio mirando la naturaleza que nos rodeaba.


-Este perrito es precioso.- comenté después de un rato.- ¿Cómo se llama?
-Aún no tiene nombre.- ríe Justin y aprieta mi mano más fuerte.- Quiero que lo nombres como quieras. Te he dicho que es tuyo.
-Gracias…- comento con cierto desconcierto.- Pero… ¿cómo sabes que me gusta esta raza?
-Has perdido la memoria linda.- niega Justin y me jala un poco, para salirnos de las vías hacia la orilla del bosque.- ¿Recuerdas ese día en el centro comercial? ¿Los perros que vimos en la tienda de mascotas? Dije que este maltés era perfecto para ti, pues era lindo y diferente a su manera.


Estoy impactada. Veo al perro que tengo en mis manos y lo recuerdo. Estaba un poco más pequeño, pero tiene las mismas manchas. Esa preciosa mancha café claro en el ojo derecho. Mis ojos se empiezan a acumular con lágrimas y escondo mi mirada, mirando hacia otro lado. Escucho que Justin abre esa extraña mochila y me vuelvo hacia él, limpiándome las lágrimas antes.


-¿Qué haces?- pregunto extrañada.- ¿Cómo supiste…?
-Dijiste que había un bosque y yo recordé que tenía una tienda de acampar en el maletero…- rió profundamente y me miró divertidamente.- Estoy lleno de sorpresas. Puedes decirlo linda.
-Debo ayudarte.- bajo al cachorro y lo vuelvo a abrazar, pues no tiene alguna cadena para amarrarlo e impedir que se vaya.- Justin…
-No te deja.- afirma con confianza.- Déjalo suelto, no se va a ir.


Obedezco a lo que él dice y bajo al cachorrito, quien curiosamente, se sienta en el mismo lugar, y después se acuesta, apoyando su cabeza en sus patitas delanteras. Ayudo a Justin con la tienda y al terminar, ambos nos sentamos en la entrada, con los pies aún fuera de ella. Mirando hacia el bosque. El hermoso bosque que nunca en la vida me había atrevido a visitar.


-¿Ya supiste como lo vas a nombrar?- me pregunta Justin justo antes de colocar sus labios en mi frente. Y abrazarme.- Vamos, hace tanto tiempo que solo le hablo por solo silbidos.
-¿Lo compraste desde antes?- pregunto asombrada.- Pero…
-Nena, lo compré cuando supe que te amaba.- tomó mi barbilla y nuestros ojos se conectaron.- ¿Sabes cuando fue eso?- me encojo de hombros.- Justamente después de llevarte a casa el mismo día que lo vimos en el centro comercial.


No puedo contenerme. Sonrío y las lágrimas comienzan a salir nuevamente. Lo abrazo con fuerza y lo beso. Mierda, extrañaba tanto sus labios junto a los míos. Me toma de la cintura y me hace subir mis piernas a las suyas, acercándonos más. Junta nuestros labios nuevamente e introduce su lengua en mi boca. Suelto un leve gemido y me dejo llevar.


-Ven.- me dice antes de tomar mi mano y hacerme entrar por completo a la casa de acampar.- Te amo.- susurra al besarme y cierra la tienda.- Te amo princesa.



Me dejo besar y cierro los ojos. Me recuesto entre las mantas que hemos tendido ahí y siento las manos de Justin recorrer todo mi cuerpo. De pronto siento un escalofrío diferente al de antes. Algo malo. Me siento de nuevo, interrumpiendo los besos de Justin en mi cuello. Me envuelvo en mí misma y abrazo mis rodillas. Recuerdo las manos de Robert. Sus sucios labios tocándome. Cubro mi cara con mis manos y empiezo a temblar.


-Nena…- Justin se acerca a mí y me abraza con dulzura.- Te voy a ayudar a superar todo esto. Lo prometo.
-No puedo…- digo temblando.- Siempre recuerdo lo que pasó… todas las noches. Y si no tengo pesadillas, siempre estoy pensando en eso. No puedo Justin.
-Si, si puedes.- besa mi cien y siento su aliento cerca de mí.- Te he dicho que yo te voy a ayudar. Y no voy a detenerme hasta que vea a la alegre _____ que conocí.
-Te amo demasiado.- confieso, escondiéndome en su pecho.-
-Vamos a hacer que funcione. Te lo prometo.- comenta seguro de sí mismo. Seguro de nosotros.- Solo dame tiempo. Quiero alejarme un poco, no quiero que pase todo tan rápido. Tu hermana aún sigue confundida y no queremos que esto termine en un desastre.
-¿Te irás?- pregunto acariciando sus manos mientras ambos nos mantenemos recostados dentro del lugar.-
-Solo por un tiempo. Hasta inicios del verano.- me promete.- Iré a conseguir un buen lugar en Manhattan para nosotros. Porque se que tú entrarás a la universidad que quieres.
-No tienes porqué hacer eso. De verdad.- detengo sus sueños exagerados.- Mi padre me ha ayudado a buscar algún lugar y ya tenemos algunas opciones.
-No importa, yo puedo buscar algo.- insiste Justin y yo decido que es mejor dejar el caso así.- Solo déjame hacer algo que esté relacionado con nosotros durante todo este tiempo que no te voy a ver.
-Está bien.- me rindo.- Eres una batalla imposible de ganar. Nunca te das por vencido.
-Solo lo hago cuando sé lo que quiero.- acaricia mi barbilla y besa mis labios.- Y yo te quiero a ti. Ya no hay riesgos. Solo tenemos que esperar.


***


“La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.” - Joseph Joubert.


-Entonces… ¿Manhattan?- me pregunta Vanessa mirando mi carta de aceptación a la universidad.- Vaya. Estaremos a miles de kilómetros lejos la una de la otra. Desde que mi tía me invitó a viajar con ella en Europa, no eché por perdida la carta no aceptada de la universidad.
-Y eso que te acuestas con un profesor…- Bridgit, como siempre, con su sentido del humor crudo.- Vanessa, era como para que las universidades de todo el mundo te llamaran o algo así.
-¿Y qué piensas tú de la universidad estatal?- le pregunto, mientras hojeo el papeleo de aceptación.- ¿Te parece buena opción?
-Claro, es por mera formalidad.- dice doblando sus dedos en la mesa, jugueteando.- Mi madre me dijo que me ayudaría a entrar como modelo en su empresa. Solo quiero tener referencias.


Dios mío. En menos de dos meses habremos terminado nuestra vida escolar casi por completo. La universidad nos espera. Austin recibió su beca y feliz irá a la universidad de Manhattan al igual que yo. Es bueno tener a un buen amigo contigo en el primer día, por lo menos. Mi padre ha encontrado una habitación muy buena para mí a solo diez minutos a pié de la universidad. En verdad desde que mi hermana se fue de nuevo a trabajar con su amiga a tres horas de aquí, todo ha vuelto a la rara normalidad de antes.
Me han llegado informes de que los padres de Robert pagaron una fortuna para que no terminara en la cárcel y de castigo lo mandaron a vivir con unos parientes lejanos al sur. No tienen los lujos que acostumbra él tener y deberá trabajar para salir adelante. Aún temo por la seguridad de las chicas de ese lugar. Si sabe lo que le conviene, no volverá a hacer esa bajeza.
Yo he tenido pesadillas que me recuerdan a la noche que él me tocó. He vuelto con mi madre, pues como mi padre casi nunca se encontraba, en una de mis crisis yo sola no podría hacerme cargo de nada. Eddie tiene una buena relación con Taylor y ya no se ha quejado de celos o peleas. Me da mucho gusto. Espero que lleguen a casarse algún día.
Vanessa sigue con el profesor, y solo la profesora de matemáticas sabe de su relación, pero por suerte, es hermana de Edward. Creo que ellos dos si tienen futuro y me alegro cada que nos invitan a cenar en algún lugar lejano, o ella nos cuenta cada que él tiene un lindo gesto de amor. Que es prácticamente cada que salen.
Bridgit y Tyler están pasando por un buen momento ahora. Es el novio que más ha durado con ella. No les veo futuro aún, pero tal vez me lleve una sorpresa.
La que está muy sola soy yo. Solo hablo con Justin cuando puedo. Cuando no hay nadie mirando, escuchando o muy cerca para entender lo que pasa. Él ya está en Manhattan, encontró un buen empleo como ayudante de un jefe en una empresa grande. Por algo se comienza. Una vez, fue a ver el concierto en vivo de un imitador de Jim Morrison y lo puso en altavoz para mí. Fue genial. A pesar de la distancia, creo que cuando lo vea, cada día será un beso extra. Una caricia extra. El amor se hace más grande y es algo que la distancia ayuda a mejorar a cada día.


***


-Es enorme… ¿no te perderás?- me pregunta mi padre mirando hacia el hermoso rascacielos que tenemos en frente.- Es habitación quinientos trece.- me recuerda mientras me da una valija.- ¿Segura que no quieres que te ayude?
-No, muchas gracias.- sonrío, intentando no parecer débil.- Debo entrar ya… ¿me visitarás cierto?
-Te lo prometo. Cada fin de semana si es que se puede.- mi padre se abalanza sobre mí y me besa en la mejilla.- Estás creciendo. Ten mucho cuidado. Es una ciudad grande.
-Lo tendré.- sonrío.- Siempre cargo mi gas pimienta.
-Estoy orgulloso de ti _______.- admite con una mirada que me deja satisfecha de mi vida.- De ahora en adelante empezamos de cero hija. Olvida lo malo. Es una luz en tu camino y debes de seguirla sin mirar siquiera a los lados.
-Te amo papá.
-Te amo.


Basta de despedidas. Cuando el auto de mi padre se ha alejado, tomo mis cosas como puedo, y entro al gran edificio que tengo en frente. Es elegante, moderno y perfecto para la seguridad que busco. No sé cómo mi padre ha encontrado algo así para una universitaria. Le debo mucho. Ya encontraré la forma de agradecerlo.
Tomo el ascensor hacia el piso diez. Justo en frente de la puerta de éste, se encuentra la habitación quinientos trece. Tomo mi llave, recién pintada de un rosa pálido para no perderla y abro la puerta. Todos los muebles están en orden y todo está completamente limpio. Solo por alguna cosa que parece estar fuera de lugar que aún no noto. Me siento en el sofá del pequeño living y me quito mis tacones altos. Me siento mayor ahora viviendo sola. Y eso que apenas voy llegando. ¿Los demás tendrán un adorno de flores gigante en la cocina? Me levanto, y descalza voy hacia ese gran ramo de rosas blancas y rojas con una nota en medio. La tomo y abro el pequeño sobre. “Que tengas un inicio diferente. Digno de ti, y de la nueva vida que emprenderemos juntos. Fortaleza, seguridad y amor. Te amo nena. Justin.”


Me siento tan feliz, que no puedo pensar en cómo consiguió mi dirección.


“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.” - Henry Van Dyke.

---------------------------

Después de tanto tiempo ausente, he vuelo. ¿Qué tal?
Estamos a poco tiempo de terminar con esta novela.
Hoy mismo les dejo la sinopsis de la nueva, estén atentas.

#MuchLove #FelizLunes


*Si no te avisé o te avisé dos veces, regáñame bonito, ah.
*Tu comentario es importante.
*Si eres nueva lectora pon un #NL para avisarte.
*Si cambias de user, avísame para seguirte mandando el link del capítulo.

Mafer.

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LorenaValdezz 970 days ago

siguela me encanto:3333

MaraFey 972 days ago

Aawwwww que hermoso capítulo, me encanta tanto esta novela! Es perfecta!!! Justin es un tierno <3 me enamora esta novela! SIGUELAAA

samantha_aka 973 days ago

por fin estarán juntos y empezaran de cero :') bellos siguela!!

Ninasforever 973 days ago

AAAH !! ahora ya pueden estar juntos, su hermana ya no esta por el medio!! justin es libre para declararse como dios manda !! jajajaj SIGUELA ! justin es muy dulce cuando quiere. :3

LauBiebsMalette 973 days ago

OMB!! Hsjdjdk al fin podran estar juntoos :') justin es un amor :3 enserio me encanto y espero que no falte mucho para que esten juntos..seguila :3 no quiero que acabe :(

MarCy1291 973 days ago

nhsgdjasgdjasdk. por fin podran estar juntos. espero que no se demoren tanto.

_NariPerez 973 days ago

Owwww! Son tan lindoss. No quiero que se temrine :( Siguela :)

JBItsMyDream 973 days ago

que belloooooo me encanta siguelaa

ZuleimaMojicaJB 973 days ago

OMFG!!! como se te ocurre dejarla ahi dios fue un capitulo tan perfecto.. please tienes q seguirla amo tus noves son tan jodidamente perfectas no puedo creer q ya se vaya acabar ... no quiero q acabe . quiero q justin y rayis se casen vivan felices y ten

Biebseressexy 973 days ago

omgg, Siguelaaaa<3

SwaggBelieber 973 days ago

Me encanto el capitulo, fue hermoso!!! Que lastima que ya casi acaba:( espero ansiosa la sinopsis lagksslsska sigela<3