¿Mi icon? Dan Kanter

@HopeOfKidrauhl

BIEBEREXPERIENCE; sueño cumplido.Vi a Justin, Jeremy, Jaxon, Alfredo, dos bailarinas y conocí a Dan Kanter el 15. ¿El 16? Justin, Carly, Cody & team en el BT.

Mi ‘Casi Bieberexperience’.

Realmente no puedo creer ni asimilar todo lo que nos ha sucedido en tan solo dos días. De hecho, me desperté la mañana del 17 de marzo creyendo que todo había sido un maravilloso y estupendo sueño. Un sueño del cual no me volvería a despertar jamás.

Todo empezó un 14 de marzo, Micaela (mi mejor amiga) venía de Mataró a Barcelona para quedarse a dormir en mi casa e ir al día siguiente muy tempranito al aeropuerto para ver si veíamos llegar a Justin y al team Bieber. Desgraciadamente, el día siguiente (15 de Marzo) en el coche, vimos un tuit de Alfredo de hace 6 horas (4 AM), el cual decía que ya estaban en BCN. Por suerte, y como si el destino lo hubiera querido así, aún no habíamos cogido la autopista y justo estábamos cerca del Hotel Arts, así que preferimos esperar allí si alguien del team salía, o si veíamos a Justin. 

Cuando nos dejaron en una de las puertas del hotel, y después de saludar a mucha gente, nos dirigimos a la puerta trasera, por donde salen los coches, y en la cual había muchas chicas en fila paralela para dejar salir el resto de coches. Ni media hora más tarde, nos pareció ver un hombre con el brazo tatuado, gorra roja y una mochila enorme de LV, juntamente con un niñito rubio de pantalones azules agarrado de su mano. Sí, eran Jeremy y Jaxon Bieber. Todas empezaron a gritar sus nombres, todas querían sacarle fotos, pero ellos se metieron en un coche y se dirigieron hacia la multitud abriendo paso para poder salir y dirigirse al aeropuerto para volver a Canadá. Yo tuve la suerte de que cuando ellos salían en el coche, los vi de frente a través del parabrisas. Me quedé petrificada porque mis ojos no daban crédito de lo que ellos estaban viendo.

Hacia el mediodía, nos empezó a entrar hambre, así que decidimos ir a buscar el Burger más cercano e ir a comer, pero justo cuando nos damos media vuelta, todas empiezan a chillar que habían visto a Dan Kanter. Empezaron a correr detrás de ellos, ya que él iba con un amigo, y nosotras salimos detrás. Recuerdo que una chica se cayó, pero Micaela consiguió acercarse lo suficiente a Dan como para agarrarse de su brazo e intentar tranquilizar a la multitud. Yo me quedé atrás, solo veía al amigo de Dan, pensaba que se lo estaban inventando todo, que Dan no estaba y que le habían confundido, así que di media vuelta y volví a las vallas del hotel mientras esperaba a mi amiga. Cuando apareció me explicó que había estado con Dan y que había intentado tranquilizar a las chicas. Yo tan solo me moría de la rabia por haberme ido, pero arrepentirme no servía de nada entonces. Nos dimos media vuelta e intentamos buscar un Burger King, pero no sabíamos muy bien dónde encontrarlo. Cuando habíamos llegado al paseo marítimo, por donde están los restaurantes, de golpe y sopetón, escucho hablar a Micaela diciendo: ‘’Hey Dan, whatsup!’’ Yo me quede en plan: ‘’WTF? ¿Con quinen ha…’’ Me quedé petrificada de nuevo, eran Dan y su amigo, solos y delante nuestro. Iban ambos con gafas de sol RayBan y Dan con su gorrito negro. Ella empezó a hablar con ambos como si los conociera de toda la vida, preguntándoles por una foto y diciendo: ‘’we are so tranquilas’’. A pesar del chapurreo, nos entendieron y ellos a parte de decirnos un ‘’are you following me?’’, nos dijeron que antes las chicas no estaban nada tranquilas, aunque él pudo reconocer a Micaela de salvarle antes que las demás lo mataran. Yo simplemente estaba detrás de él con una mano en la boca sin creerme a quien tenía delante. Después de negarnos una foto varias veces, se sentaron en una terraza a comer, aunque por suerte o por obra del destino, al lado de ese bar donde ellos estaban, se encontraba un BurgerKing. Recuerdo que lo único que logré decirle a Dan justo antes de separarnos de ellos fue un ‘’we love you’’. Antes de entrar al Burger entramos en una tienda de souvenirs y compramos una pulsera de cuero negra e hilo que ponía ‘’Barcelona’’ en dorado y la envolvieron en un sobre rojo. En el sobre le escribimos: ‘’Babe, you are always be there for us and we will always be there for you. Te amo. xoxo’’, juntamente con nuestros twitters, y un par de corazones. Era para dársela a Dan y que él se la diera a Justin. Entramos, pedimos la comida, y nos sentamos a comer en la terraza de al lado donde ellos estaban. Mientras comíamos y escribíamos el mensaje, mirábamos de refilón y ellos nos vieron, sabían que estábamos allí y empezaron a reírse y a mirarnos más a menudo. Cada vez pasaban más Beliebers cerca de él pero nadie los veía, excepto unas 5 que se quedaron esperando fuera de la terraza, pero estuvieron muy tranquilas y no chillaron ni dijeron nada. Nosotras rezábamos para que nadie supiera que estaban allí o se liaría muy gorda. Cuando terminaron de comer, nos levantamos y nos unimos a las otras 5 chicas, entonces sí que accedió a hacerse una foto. Antes de hacerla, le dimos el regalo que le habíamos comprado a Justin, y nos dijo que se lo daría. Nos íbamos a morir de la emoción.

Volvimos al hotel. Pasaron las horas y no pasaba nada. Estaba en la primera fila de la multitud en el hotel, justo al lado de la salida del parking. De repente un sonido ensordecedor de gritos sonó, miré hacia mi derecha ¿y qué me encuentro? A Alfredo Flores al lado mío a dos metros. Cundió la histeria. Todas pasamos de los cuatro seguratas y salimos corriendo detrás de él por dentro de la entrada del hotel. Había chicas cayéndose, empujando el coche por donde se había metido, etc. Yo simplemente volví a la salida porque Alfredo tenía que salir por ahí. Pasó un coche y creí que Alfredo era el que iba metido dentro, pero no estaba del todo segura de que fuera él. Era un chico más pálido, con gafas de sol y sudadera gris que miraba hacia abajo y se intentaba tapar con la capucha. Seguidamente salió la furgoneta de Alfredo y él nos miraba sonriente mientras nos grababa con su móvil. Yo tan solo me preguntaba… si este es Alfredo, ¿Quién era el del coche anterior? Un nombre me vino a la cabeza: Justin. Me volví loca, le había visto. Había visto a mi ídolo. Había pasado al lado mío. 

Como Justin había salido, decidimos ir hacía el hotel Vela. Una de las caminatas más grandes que me he chupado. Cuando al fin llegamos, y fijándonos todo el tiempo alrededor nuestro para ver si le veíamos, nos sentamos delante del hotel, donde ya había algunas Beliebers. Vimos salir a dos chicas con el swag hasta arriba y supimos al instante que eran las bailarinas de Justin. Después de estar ahí un rato volvimos al Arts, pese que Justin y el team ya estaban fuera, probablemente comiendo en algún lugar de Barcelona, y nosotras también nos fuimos. Volvimos a casa, recogimos los bártulos, y venga, pa’ la acampada que nos vamos.
Llegamos el 15 por la noche, mientras Gaelle y Carme (dos amigas con las que íbamos al BT) llevaban ahí todo el día. Si no hubiera sido por ellas no hubiéramos tenido una segunda fila en el BT. Estuvieron todo el día de follón, y durante la noche, eso no cambió. No fue de las mejores que he pasado, pero la repetiría una y mil veces tan solo para volver a repetir infinitas veces ese 15 y 16 de marzo y tener la oportunidad de verle una vez más.

16 de Marzo.

Hace ocho meses, Micaela y yo teníamos una entrada de pista general; hace un mes conseguí en una reventa una Premium, al igual que Micaela, que en verano también consiguió la suya. Guardábamos esos dos papelitos como tesoros, porque realmente lo eran. 
Dormimos poquísimo, yo apenas una hora y media, pero me sentía llena de energía. El día que había estado soñando durante dos años había llegado. Los 256 días de espera habían terminado. Tan solo quedaban unas horas. Y nunca me imaginé que tres de ellas fueran las más increíbles de mi existencia.
Cuando nos despertamos tuvimos que pasar un tormento de gritos y abucheos tan solo para poder llevar las maletas y las cosas de la primera fila de la cola hasta el coche. Cuando al fin lo hicimos, ya estaban entrando las primeras a la cola oficial de las Premium dentro de la esplanada del Sant jordi. Nosotras estábamos en la 3ª valla. Muy, muy cerquita, aunque más lo estaríamos cuando entráramos dentro de verdad. Pasaron las horas. Intentábamos turnarnos entre las cuatro para poder salir fuera de las vallas, hacer tiempo, etc. Nos pusieron las pulseritas Premium después de comer. Las 17:30. Se supone que a esa hora nos dejaban entrar, pero entramos a las 18:00. Abrieron las puertas. Primera fila entrando. Segunda fila entrando. Tercera fila, nosotras. Agarré del brazo a mi mejor amiga y corrimos. Nos pasó la entrada por el escáner. Entramos dentro. Dios mío, era enorme. Nunca se me olvidará esa imagen. Bajamos rapidísimo las escaleras, pasamos por un mini pasillo de vallas, enseñamos la pulsera plateada y al fin llegó el momento. Segunda fila de Premium, enfrente del escenario. Empecé a gritar, llamé a mi madre y casi ni se me entendía. Tan solo no me lo podía creer. Aquello no me estaba pasando a mí.

Primero salió Cody. Recuerdo que Gaelle y Micaela le gritaron un ‘’I love You, Cody; te amo!’’ y él le respondió con un ‘’Love You too’’. Se volvieron locas. A mí no me gusta mucho Cody, pero sonreí porque ellas eran felices en ese momento. Después salió Carly y yo me motivé, no, lo siguiente. Me encanta Carly Rae Jepsen, es una de mis cantantes favoritas. Micaela casi se desmaya porque no le llegaba el oxigeno y necesitaba agua. La organización era pésima y ni los médicos tenían agua. Se la tuvo que dejar una madre y luego no la dejaban pasar. Cuando consiguió volver con nosotras, poco después se escuchó un estruendo. Habían puesto el cronómetro. 10 minutos. 9. 8. 7. 6 .5 .4. 3. 2. 1 minuto. Segundos. Todas contando la cuenta atrás a unísono. 10 segundos. 9. 8. 7. 6. 5. 4. 3. 2.1. 00:00:00:00. Las pantallas enormes muestras un vídeo. La palabra ‘’BELIEVE’’ aparece. Se abren las pantallas. Suena una música de fondo. Salé alguien que creí que era un ángel recién bajado del cielo. Todo de blanco y con unas alas enormes. Pasó muy cerquita mío. Yo apenas podía gritar. Tan solo le miré embobada sin creerme que fuera él. Que yo estuviera ahí. Lo que más me impactó fueron los tatuajes, ahí es cuando me di cuenta de que era real. Después sonaron las primeras notas de una canción. All Around The World. Aterrizó en el suelo en el centro de la pasarela. Empezó a cantar. Después se fue moviendo hasta llegar a tenerlo delante, a un metro y medio. Era como alcanzar tu sueño, algo que habías estado soñando durante tanto tiempo, con la punta de los dedos. Era mejor de lo que había podido soñar. Era él, era real. Lo estaba viviendo, no paraba de repetirme a mí misma durante todo el concierto: Carla, estás aquí, ya han pasado esos 256 días, lo estás viviendo, estás viviendo tu sueño. Estás en el Believe Tour.’’ A la vez, cada vez que él se centraba en medio del foco de luz, yo le susurraba muy bajito y en inglés: you deserve every little bit of that spotlight. Me sentía tan orgullosa. De él, de mí, de todo lo que habíamos conseguido… Cuando todo terminó, tan solo pude ver su cabecita esconderse en la plataforma subterránea, en el suelo. Las luces se encendieron y le hice otra promesa tanto al Sant Jordi como a Justin: en dos años le vuelvo a ver, y me encargaré de abrazarte esta vez. No sé cómo lo haré, solo sé que sucederá.

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591 days ago

Mi ‘Casi Bieberexperience’.

Realmente no puedo creer ni asimilar todo lo que nos ha sucedido en tan solo dos días. De hecho, me desperté la mañana del 17 de marzo creyendo que todo había sido un maravilloso y estupendo sueño. Un sueño del cual no me volvería a despertar jamás.

Todo empezó un 14 de marzo, Micaela (mi mejor amiga) venía de Mataró a Barcelona para quedarse a dormir en mi casa e ir al día siguiente muy tempranito al aeropuerto para ver si veíamos llegar a Justin y al team Bieber. Desgraciadamente, el día siguiente (15 de Marzo) en el coche, vimos un tuit de Alfredo de hace 6 horas (4 AM), el cual decía que ya estaban en BCN. Por suerte, y como si el destino lo hubiera querido así, aún no habíamos cogido la autopista y justo estábamos cerca del Hotel Arts, así que preferimos esperar allí si alguien del team salía, o si veíamos a Justin.

Cuando nos dejaron en una de las puertas del hotel, y después de saludar a mucha gente, nos dirigimos a la puerta trasera, por donde salen los coches, y en la cual había muchas chicas en fila paralela para dejar salir el resto de coches. Ni media hora más tarde, nos pareció ver un hombre con el brazo tatuado, gorra roja y una mochila enorme de LV, juntamente con un niñito rubio de pantalones azules agarrado de su mano. Sí, eran Jeremy y Jaxon Bieber. Todas empezaron a gritar sus nombres, todas querían sacarle fotos, pero ellos se metieron en un coche y se dirigieron hacia la multitud abriendo paso para poder salir y dirigirse al aeropuerto para volver a Canadá. Yo tuve la suerte de que cuando ellos salían en el coche, los vi de frente a través del parabrisas. Me quedé petrificada porque mis ojos no daban crédito de lo que ellos estaban viendo.

Hacia el mediodía, nos empezó a entrar hambre, así que decidimos ir a buscar el Burger más cercano e ir a comer, pero justo cuando nos damos media vuelta, todas empiezan a chillar que habían visto a Dan Kanter. Empezaron a correr detrás de ellos, ya que él iba con un amigo, y nosotras salimos detrás. Recuerdo que una chica se cayó, pero Micaela consiguió acercarse lo suficiente a Dan como para agarrarse de su brazo e intentar tranquilizar a la multitud. Yo me quedé atrás, solo veía al amigo de Dan, pensaba que se lo estaban inventando todo, que Dan no estaba y que le habían confundido, así que di media vuelta y volví a las vallas del hotel mientras esperaba a mi amiga. Cuando apareció me explicó que había estado con Dan y que había intentado tranquilizar a las chicas. Yo tan solo me moría de la rabia por haberme ido, pero arrepentirme no servía de nada entonces. Nos dimos media vuelta e intentamos buscar un Burger King, pero no sabíamos muy bien dónde encontrarlo. Cuando habíamos llegado al paseo marítimo, por donde están los restaurantes, de golpe y sopetón, escucho hablar a Micaela diciendo: ‘’Hey Dan, whatsup!’’ Yo me quede en plan: ‘’WTF? ¿Con quinen ha…’’ Me quedé petrificada de nuevo, eran Dan y su amigo, solos y delante nuestro. Iban ambos con gafas de sol RayBan y Dan con su gorrito negro. Ella empezó a hablar con ambos como si los conociera de toda la vida, preguntándoles por una foto y diciendo: ‘’we are so tranquilas’’. A pesar del chapurreo, nos entendieron y ellos a parte de decirnos un ‘’are you following me?’’, nos dijeron que antes las chicas no estaban nada tranquilas, aunque él pudo reconocer a Micaela de salvarle antes que las demás lo mataran. Yo simplemente estaba detrás de él con una mano en la boca sin creerme a quien tenía delante. Después de negarnos una foto varias veces, se sentaron en una terraza a comer, aunque por suerte o por obra del destino, al lado de ese bar donde ellos estaban, se encontraba un BurgerKing. Recuerdo que lo único que logré decirle a Dan justo antes de separarnos de ellos fue un ‘’we love you’’. Antes de entrar al Burger entramos en una tienda de souvenirs y compramos una pulsera de cuero negra e hilo que ponía ‘’Barcelona’’ en dorado y la envolvieron en un sobre rojo. En el sobre le escribimos: ‘’Babe, you are always be there for us and we will always be there for you. Te amo. xoxo’’, juntamente con nuestros twitters, y un par de corazones. Era para dársela a Dan y que él se la diera a Justin. Entramos, pedimos la comida, y nos sentamos a comer en la terraza de al lado donde ellos estaban. Mientras comíamos y escribíamos el mensaje, mirábamos de refilón y ellos nos vieron, sabían que estábamos allí y empezaron a reírse y a mirarnos más a menudo. Cada vez pasaban más Beliebers cerca de él pero nadie los veía, excepto unas 5 que se quedaron esperando fuera de la terraza, pero estuvieron muy tranquilas y no chillaron ni dijeron nada. Nosotras rezábamos para que nadie supiera que estaban allí o se liaría muy gorda. Cuando terminaron de comer, nos levantamos y nos unimos a las otras 5 chicas, entonces sí que accedió a hacerse una foto. Antes de hacerla, le dimos el regalo que le habíamos comprado a Justin, y nos dijo que se lo daría. Nos íbamos a morir de la emoción.

Volvimos al hotel. Pasaron las horas y no pasaba nada. Estaba en la primera fila de la multitud en el hotel, justo al lado de la salida del parking. De repente un sonido ensordecedor de gritos sonó, miré hacia mi derecha ¿y qué me encuentro? A Alfredo Flores al lado mío a dos metros. Cundió la histeria. Todas pasamos de los cuatro seguratas y salimos corriendo detrás de él por dentro de la entrada del hotel. Había chicas cayéndose, empujando el coche por donde se había metido, etc. Yo simplemente volví a la salida porque Alfredo tenía que salir por ahí. Pasó un coche y creí que Alfredo era el que iba metido dentro, pero no estaba del todo segura de que fuera él. Era un chico más pálido, con gafas de sol y sudadera gris que miraba hacia abajo y se intentaba tapar con la capucha. Seguidamente salió la furgoneta de Alfredo y él nos miraba sonriente mientras nos grababa con su móvil. Yo tan solo me preguntaba… si este es Alfredo, ¿Quién era el del coche anterior? Un nombre me vino a la cabeza: Justin. Me volví loca, le había visto. Había visto a mi ídolo. Había pasado al lado mío.

Como Justin había salido, decidimos ir hacía el hotel Vela. Una de las caminatas más grandes que me he chupado. Cuando al fin llegamos, y fijándonos todo el tiempo alrededor nuestro para ver si le veíamos, nos sentamos delante del hotel, donde ya había algunas Beliebers. Vimos salir a dos chicas con el swag hasta arriba y supimos al instante que eran las bailarinas de Justin. Después de estar ahí un rato volvimos al Arts, pese que Justin y el team ya estaban fuera, probablemente comiendo en algún lugar de Barcelona, y nosotras también nos fuimos. Volvimos a casa, recogimos los bártulos, y venga, pa’ la acampada que nos vamos.
Llegamos el 15 por la noche, mientras Gaelle y Carme (dos amigas con las que íbamos al BT) llevaban ahí todo el día. Si no hubiera sido por ellas no hubiéramos tenido una segunda fila en el BT. Estuvieron todo el día de follón, y durante la noche, eso no cambió. No fue de las mejores que he pasado, pero la repetiría una y mil veces tan solo para volver a repetir infinitas veces ese 15 y 16 de marzo y tener la oportunidad de verle una vez más.

16 de Marzo.

Hace ocho meses, Micaela y yo teníamos una entrada de pista general; hace un mes conseguí en una reventa una Premium, al igual que Micaela, que en verano también consiguió la suya. Guardábamos esos dos papelitos como tesoros, porque realmente lo eran.
Dormimos poquísimo, yo apenas una hora y media, pero me sentía llena de energía. El día que había estado soñando durante dos años había llegado. Los 256 días de espera habían terminado. Tan solo quedaban unas horas. Y nunca me imaginé que tres de ellas fueran las más increíbles de mi existencia.
Cuando nos despertamos tuvimos que pasar un tormento de gritos y abucheos tan solo para poder llevar las maletas y las cosas de la primera fila de la cola hasta el coche. Cuando al fin lo hicimos, ya estaban entrando las primeras a la cola oficial de las Premium dentro de la esplanada del Sant jordi. Nosotras estábamos en la 3ª valla. Muy, muy cerquita, aunque más lo estaríamos cuando entráramos dentro de verdad. Pasaron las horas. Intentábamos turnarnos entre las cuatro para poder salir fuera de las vallas, hacer tiempo, etc. Nos pusieron las pulseritas Premium después de comer. Las 17:30. Se supone que a esa hora nos dejaban entrar, pero entramos a las 18:00. Abrieron las puertas. Primera fila entrando. Segunda fila entrando. Tercera fila, nosotras. Agarré del brazo a mi mejor amiga y corrimos. Nos pasó la entrada por el escáner. Entramos dentro. Dios mío, era enorme. Nunca se me olvidará esa imagen. Bajamos rapidísimo las escaleras, pasamos por un mini pasillo de vallas, enseñamos la pulsera plateada y al fin llegó el momento. Segunda fila de Premium, enfrente del escenario. Empecé a gritar, llamé a mi madre y casi ni se me entendía. Tan solo no me lo podía creer. Aquello no me estaba pasando a mí.

Primero salió Cody. Recuerdo que Gaelle y Micaela le gritaron un ‘’I love You, Cody; te amo!’’ y él le respondió con un ‘’Love You too’’. Se volvieron locas. A mí no me gusta mucho Cody, pero sonreí porque ellas eran felices en ese momento. Después salió Carly y yo me motivé, no, lo siguiente. Me encanta Carly Rae Jepsen, es una de mis cantantes favoritas. Micaela casi se desmaya porque no le llegaba el oxigeno y necesitaba agua. La organización era pésima y ni los médicos tenían agua. Se la tuvo que dejar una madre y luego no la dejaban pasar. Cuando consiguió volver con nosotras, poco después se escuchó un estruendo. Habían puesto el cronómetro. 10 minutos. 9. 8. 7. 6 .5 .4. 3. 2. 1 minuto. Segundos. Todas contando la cuenta atrás a unísono. 10 segundos. 9. 8. 7. 6. 5. 4. 3. 2.1. 00:00:00:00. Las pantallas enormes muestras un vídeo. La palabra ‘’BELIEVE’’ aparece. Se abren las pantallas. Suena una música de fondo. Salé alguien que creí que era un ángel recién bajado del cielo. Todo de blanco y con unas alas enormes. Pasó muy cerquita mío. Yo apenas podía gritar. Tan solo le miré embobada sin creerme que fuera él. Que yo estuviera ahí. Lo que más me impactó fueron los tatuajes, ahí es cuando me di cuenta de que era real. Después sonaron las primeras notas de una canción. All Around The World. Aterrizó en el suelo en el centro de la pasarela. Empezó a cantar. Después se fue moviendo hasta llegar a tenerlo delante, a un metro y medio. Era como alcanzar tu sueño, algo que habías estado soñando durante tanto tiempo, con la punta de los dedos. Era mejor de lo que había podido soñar. Era él, era real. Lo estaba viviendo, no paraba de repetirme a mí misma durante todo el concierto: Carla, estás aquí, ya han pasado esos 256 días, lo estás viviendo, estás viviendo tu sueño. Estás en el Believe Tour.’’ A la vez, cada vez que él se centraba en medio del foco de luz, yo le susurraba muy bajito y en inglés: you deserve every little bit of that spotlight. Me sentía tan orgullosa. De él, de mí, de todo lo que habíamos conseguido… Cuando todo terminó, tan solo pude ver su cabecita esconderse en la plataforma subterránea, en el suelo. Las luces se encendieron y le hice otra promesa tanto al Sant Jordi como a Justin: en dos años le vuelvo a ver, y me encargaré de abrazarte esta vez. No sé cómo lo haré, solo sé que sucederá.

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