I'M A WARRIOR (10.7)

@minilokaa

http://t.co/4TrXcR6vW5… -Hola. Me llamo Edward Cullen. No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes de ser Bella Swan/HERONDALE/ 25.5.13/

CAPITULO 9: ONE WAY OR ANOTHER

Llevaba media hora dando vueltas como una histérica por mi habitación y mordiéndome las uñas. Cuando llegamos a casa, me duché. Después saqué todo la ropa de mi maleta, y lo que había en el armario. Había estado una hora quitándome y poniéndome ropa, y eso que soy de las que se preparan en 10 minutos cogiendo lo primero que ven. Siempre era lo mismo “muy formal”, “muy informal”, “parezco gorda”, “¡qué coño es esto!”... Hasta que me decanté por unos pitillos negros, con una básica negra de tirantes y una blusa morada. La blusa me la había regalado El cuando estuve con ella de compras, al igual que las Vans moradas que me puse a continuación. 
Me sequé el pelo, luego me lo alisé, me hice una coleta alta, una trenza para un lado, para el otro… Pero nada me convencía. Al final opté por hacerme unas ondulaciones en las puntas. No me maquillé, ya que al fin y al cabo estaríamos en casa, pero me eché un poco de gloss en los labios. Cuando terminé de prepararme, me senté en la cama, leyendo un poco Twitter. Cuando me estresé de tanto comentario, me fui al Whatsapp. Un cuarto de hora después, me levanté y empecé a ir de un lado a otro. Y aquí me hallo.

-¡Ángela! –Pegué un salto al escuchar mi nombre en la voz de Hazza -¡Baja! ¡Qué ya han llegado! 
–Mierda, mierda, mierda. Venga Ángela, coge aire y baja por esas escaleras. ¡Venga! ¿No era esto lo que querías? ¿Conocerles? Pues ahí los tienes. E intentando armarme de valor, bajé despacio las escaleras. Sin embargo, en el último escalón pegué un traspié y casi me voy de morros. Por suerte, Harry estaba ahí y me sujetó. ¡Qué vergüenza! Escuché una risa y levanté la mirada, Louis se estaba riendo a carcajadas.

-¡Rubia, qué torpe eres!

-¡Tomlinson! ¡¿Qué quedamos en llamarme rubia?!

-¡Pero es que eres rubia!

-¡Qué no!

-¡Qué si!

-¡No!

-¡Sí! –Escuché la risa de más personas a mí alrededor. ESAS risas. Me giré despacio y vi 
primero a Liam, quien se encontraba a la derecha de Louis, después a Niall, que estaba más allá, sentado en el sofá y con una bolsa de patatas, y a su lado Zayn y Deena. Creo que en algún momento se me olvidó respirar, pues solo recuerdo verlo todo negro.

-Hey, pequeña. ¿Ángela? Despierta, venga.

-¿Harry?

-Espera, déjamelo a mí. –De repente sentí mucho frío. ¿Era agua lo que caía por mi cuerpo? Me levanté rápido. Grave error, pues me mareé y me tuve que volver a tumbar. Minutos después, fui incorporándome poco a poco, y vi como Nialler sostenía un vaso vacío y sonreía perversamente, al igual que Louis.

-De nada. –Me guiñó un ojo y dio media vuelta saliendo del salón.

-¿Qué me ha pasado?

-Te desmayaste, al igual que en el aeropuerto.

-¡Qué vergüenza! ¡Lo siento mucho!

-Venga rubia, no le des más importancia. Ha sido gracioso.

-Tommo, a ti todo te resulta gracioso.

-¡HAY QUE VIVIR LA VIDA!

-¿Vais a seguir discutiendo toda la tarde? –Preguntó Deena poniendo los ojos en blanco.

-¡Dile que no me llame rubia!

-¡Dila que no sea una aguafiestas!

-¡No soy una aguafiestas!

-¡Sí lo eres!

-¡YA! –Me giré y vi a Liam con los ojos cerrados.

-¡Louis, compórtate! Ángela no tiene muchas fuerzas, se acaba de desmayar. Y no la llames rubia si a ella la molesta.

-¡Ajá! –Dije chuleándome.

-Y tú, no le des cuerda a Louis. No te puedes levantar porque te acabas de desmayar. Así que túmbate en el sofá y deja que te mimen.

-Per…

-¡Sin peros!

-Como usted quiera, papá. –Vi como Louis y Niall, que había vuelto sin el vaso, se reían. Liam puso los ojos en blanco. No quería molestar a Liam, por lo que hice lo que me pidió. Estuve media hora en el sofá con los ojos cerrados, pensando un poco en todo y escuchando a los chicos y a Deena hablar. Aún seguía en shock. No me podía creer lo bien que me llevaba con Louis, ya que solo le había visto el día que fui de compras con El. Habíamos hablado un poco por Whatsapp y de ahí salió lo de rubia. Decía que yo era rubia, y yo me enfadaba  diciendo que era un castaño clarito. En todo este tiempo, Harry se había sentado en el posa brazos, al lado de mi cabeza, y había estado pasando su mano por mi pelo. Interiormente se lo agradecía,  ya que ese gesto, extrañamente, me hacía sentir relajada.

-¡Tengo hambre!

-¿Ya estamos, duendecillo, con el hambre?

-Es que se me han acabado las patatas hace bastante, Harry. Louis y Deena me las han estado robando.

-Voy a hacer algo para picar.

-No hace falta, Ángela. Aún estás débil.

-¡Venga Harry! ¿Tú también? Ha sido un pequeño desmayo sin importancia.

-¡Me preocupo por ti! No es normal que la gente se desmayé así sin más.

-¿Así sin más? Ah, claro. Solo he conocido a mis ídolos. Les he visto juntos y me han estado hablando como si nada. Esos chicos que llevaba un año esperando conocerles, intentando que se fijaran en mí por Twitter. En estos momentos mi cabeza está hecha un caos completamente. Pero claro, me desmayo por nada. –Me di la vuelta y me fui a la cocina. Cinco minutos después, cuando estaba buscando pan para hacer unos sandwiches, sentí unas manos en mi cintura, obligándome a girar. Vi unos ojos verdes a unos centímetros de mí. Sus rizos le tapaban un poco la cara. Y no sé por qué me empecé a poner nerviosa. Seguro que era del susto, ya que no le había sentido entrar.

-¿He hecho algo mal?

-¿Por qué lo preguntas?

-Pareces enfadada conmigo.

-No… Es solo que a veces esto me supera. Yo… Siento ser tan borde contigo a veces. No tienes porqué soportar mis tonterías.

-¡SSh! Calla. ¿Para eso estamos no? Ya te lo dije, estaré para todo lo que necesites. –Me susurró mientras me abrazaba.

-Gracias por todo Harry.

-Venga, que te ayudo con esto.


Veinte minutos hacía que Harry y yo habíamos aparecido con los sándwiches y hacía 15 minutos que no quedaba ninguno. ¡Cómo comían estos chicos! Apenas había dado un mordisco y ellos ya iban por el 2º bocadillo. Estábamos viendo la tele, cuando el timbre sonó. “¡Yo voy!” Dijo Hazza levantándose de mi lado.

-¡Hola!

-¡El! –Grité yo. Corrí hacía ella y le di un abrazo hasta que vi llegar a Louis y decidí apartarme.  
Volví al sofá, y me senté al lado de Harry.

-¡Deena, Ángela! ¡Reunión de chicas arriba!


Eran ya las 8 de la noche. Después de que Eleanor llegará, el timbre empezó a sonar repetidas veces. Eleanor se dirigió al cuarto donde ella y Louis dormían cuando estaban en la casa. Trajo diez neceseres con maquillaje, mascarillas, pinta uñas… Intenté huir pero no me dejaron. Me explicó donde guardaba todo, aunque ya me había dicho anteriormente donde tenía las tenacillas, las planchas y el secador. Estuvimos contándonos historietas y para qué mentir, Deena y Eleanor me contaron anécdotas divertidas de los chicos. Cuando decidieron que el esmalte ya se había secado, bajamos al salón. Todas las personas que habían venido durante la tarde se habían marchado, y solo estaban los chicos.

-Oyes gente, ¿qué os parece ir a tomar algo? –Preguntó Louis.

-Lo siento, yo no puedo. Tengo que irme a casa y hablar con Danielle. Mañana vuelve a Londres.

-Yo tengo que madrugar mucho, esta vez paso.

-Y yo no me encuentro muy bien.

Por lo que Liam, Zayn y Deena se fueron a casa. A mí, sinceramente, no me apetecía mucho. Además de que sabía que si salía, habría fotos luego por todos lados.

-Me voy a prepararme, dentro de media hora vuelvo.

-Vale. Chicas en una hora y media salimos. –Nialler se fue y Louis y Eleanor subieron arriba. 
Tenían ropa en su cuarto, por lo que no tuvieron que irse. Yo me senté en el sofá y empecé a hacer zapping en la tele. - ¿Por qué no subes a prepararte?

-Es que… No me apetece mucho salir.

-Por fa, por fa, por fa. ¿Por mí? – Harry estaba poniendo cara de cachorro. No era justo. Si seguía mirándole me convencería, por lo que fui  a apartar la mirada, pero él cogió mi barbilla con cuidado y me obligó a mirarle.

-Está bien. Esta vez ganas.

-¡Bien! Venga, sube a prepararte. – Y otra vez el mismo problema. ¿Qué me ponía? Por suerte, Eleanor llamó a mi puerta con mi ropa lista. Me dijo que me pusiera el vestido que me había regalado. Bueno, que me compró a escondidas y luego metió en una de las bolsas. No fue hasta llegar a casa esa noche que me di cuenta de que había comprado ese vestido.  Era rojo, para mi gusto demasiado corto. Tenía un cuello de solapas, y tela transparente por los hombros. Tenía un cinturón negro en la cadera, y el vestido era muy pegado. Volvió a su habitación y me trajo unas sandalias negras con unos tacones muy altos. ¡Me iba a matar! Me puse una americana negra, que me había comprado Anne el día que estuvimos por Londres, y unas pulseras negras que había traído de España. Luego, Eleanor me obligó a cerrar los ojos, mientras me peinaba y me maquillaba. Después de lo que me pareció una eternidad, me dejó volver a abrirlos. En el pelo me había marcado las ondulaciones que me había hecho yo antes, pero haciéndolas desde la raíz. Luego me recogió dos mechones de alante, y los agarró con unas pinzas. Respecto al maquillaje, la agradecí haber sido discreta. Me había puesto una sombra negra, sin llegar a parecer que me hubieran dado un puñetazo en el ojo, mucho rímel y una discreta raya negra por debajo del ojo. Me pintó los labios de un rojo suave, echándome gloss por encima de ellos. Un poco de colorete y listo. Me quedé sorprendida con mi imagen en el espejo. Me dijo que la esperara mientras ella se preparaba. Se había puesto un vestido azul clarito en la parte de arriba y más oscura en la de abajo. Era también muy corto, pero en su caso la falda era amplia. Su vestido también llevaba cuello, azul oscuro, pero sin lo transparente. Se puso unos botines azul marino, a juego con la parte de debajo del vestido, y una chaqueta de punto larga también azul marino. Ella se puso unas pulseras plateadas. Cuando terminó de peinarse y maquillarse, vi que se había hecho tirabuzones en las puntas e igual que yo, se había maquillado discretamente: sombra azul, un poco de colorete y gloss de labios. Me cogió de la mano llevándome a su habitación. Abrió el armario y me lanzó un bolso pequeño negro y ella cogió otro parecido en plateado. Louis, al parecer, ya había bajado, pues no estaba allí. Volví a mi habitación, cogí el iPhone, los auriculares que traje en el viaje, una cámara pequeña digital que también traje y mi cartera con toda la documentación y dinero.  Aunque hubiera querido meter algo más en el bolso, no habría podido pues no tenía más sitio. Llamaron a la puerta, aunque esta ya estuviera abierta. Eleanor me sonreía. Salí con ella y bajamos abajo. Lo único que me preocupaba en ese momento, era no caerme rodando por las escaleras con los tacones. Llegamos al último escalón y El se fue de mi lado, para coger el brazo de Louis. Yo levanté la mirada, y en cuanto vi que Niall y Harry me miraban atentamente, me sonrojé.

-¡Joder Ángela! ¡Qué guapa estás! –Soltó Nialler. Le susurré un gracias, totalmente muerta de la vergüenza. Harry se giró hacía él, dándome la espalda. Vi como Niall le susurraba algo en el oído riéndose, mientras Harry parecía enfadado.

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608 days ago

CAPITULO 9: ONE WAY OR ANOTHER

Llevaba media hora dando vueltas como una histérica por mi habitación y mordiéndome las uñas. Cuando llegamos a casa, me duché. Después saqué todo la ropa de mi maleta, y lo que había en el armario. Había estado una hora quitándome y poniéndome ropa, y eso que soy de las que se preparan en 10 minutos cogiendo lo primero que ven. Siempre era lo mismo “muy formal”, “muy informal”, “parezco gorda”, “¡qué coño es esto!”... Hasta que me decanté por unos pitillos negros, con una básica negra de tirantes y una blusa morada. La blusa me la había regalado El cuando estuve con ella de compras, al igual que las Vans moradas que me puse a continuación.
Me sequé el pelo, luego me lo alisé, me hice una coleta alta, una trenza para un lado, para el otro… Pero nada me convencía. Al final opté por hacerme unas ondulaciones en las puntas. No me maquillé, ya que al fin y al cabo estaríamos en casa, pero me eché un poco de gloss en los labios. Cuando terminé de prepararme, me senté en la cama, leyendo un poco Twitter. Cuando me estresé de tanto comentario, me fui al Whatsapp. Un cuarto de hora después, me levanté y empecé a ir de un lado a otro. Y aquí me hallo.

-¡Ángela! –Pegué un salto al escuchar mi nombre en la voz de Hazza -¡Baja! ¡Qué ya han llegado!
–Mierda, mierda, mierda. Venga Ángela, coge aire y baja por esas escaleras. ¡Venga! ¿No era esto lo que querías? ¿Conocerles? Pues ahí los tienes. E intentando armarme de valor, bajé despacio las escaleras. Sin embargo, en el último escalón pegué un traspié y casi me voy de morros. Por suerte, Harry estaba ahí y me sujetó. ¡Qué vergüenza! Escuché una risa y levanté la mirada, Louis se estaba riendo a carcajadas.

-¡Rubia, qué torpe eres!

-¡Tomlinson! ¡¿Qué quedamos en llamarme rubia?!

-¡Pero es que eres rubia!

-¡Qué no!

-¡Qué si!

-¡No!

-¡Sí! –Escuché la risa de más personas a mí alrededor. ESAS risas. Me giré despacio y vi
primero a Liam, quien se encontraba a la derecha de Louis, después a Niall, que estaba más allá, sentado en el sofá y con una bolsa de patatas, y a su lado Zayn y Deena. Creo que en algún momento se me olvidó respirar, pues solo recuerdo verlo todo negro.

-Hey, pequeña. ¿Ángela? Despierta, venga.

-¿Harry?

-Espera, déjamelo a mí. –De repente sentí mucho frío. ¿Era agua lo que caía por mi cuerpo? Me levanté rápido. Grave error, pues me mareé y me tuve que volver a tumbar. Minutos después, fui incorporándome poco a poco, y vi como Nialler sostenía un vaso vacío y sonreía perversamente, al igual que Louis.

-De nada. –Me guiñó un ojo y dio media vuelta saliendo del salón.

-¿Qué me ha pasado?

-Te desmayaste, al igual que en el aeropuerto.

-¡Qué vergüenza! ¡Lo siento mucho!

-Venga rubia, no le des más importancia. Ha sido gracioso.

-Tommo, a ti todo te resulta gracioso.

-¡HAY QUE VIVIR LA VIDA!

-¿Vais a seguir discutiendo toda la tarde? –Preguntó Deena poniendo los ojos en blanco.

-¡Dile que no me llame rubia!

-¡Dila que no sea una aguafiestas!

-¡No soy una aguafiestas!

-¡Sí lo eres!

-¡YA! –Me giré y vi a Liam con los ojos cerrados.

-¡Louis, compórtate! Ángela no tiene muchas fuerzas, se acaba de desmayar. Y no la llames rubia si a ella la molesta.

-¡Ajá! –Dije chuleándome.

-Y tú, no le des cuerda a Louis. No te puedes levantar porque te acabas de desmayar. Así que túmbate en el sofá y deja que te mimen.

-Per…

-¡Sin peros!

-Como usted quiera, papá. –Vi como Louis y Niall, que había vuelto sin el vaso, se reían. Liam puso los ojos en blanco. No quería molestar a Liam, por lo que hice lo que me pidió. Estuve media hora en el sofá con los ojos cerrados, pensando un poco en todo y escuchando a los chicos y a Deena hablar. Aún seguía en shock. No me podía creer lo bien que me llevaba con Louis, ya que solo le había visto el día que fui de compras con El. Habíamos hablado un poco por Whatsapp y de ahí salió lo de rubia. Decía que yo era rubia, y yo me enfadaba diciendo que era un castaño clarito. En todo este tiempo, Harry se había sentado en el posa brazos, al lado de mi cabeza, y había estado pasando su mano por mi pelo. Interiormente se lo agradecía, ya que ese gesto, extrañamente, me hacía sentir relajada.

-¡Tengo hambre!

-¿Ya estamos, duendecillo, con el hambre?

-Es que se me han acabado las patatas hace bastante, Harry. Louis y Deena me las han estado robando.

-Voy a hacer algo para picar.

-No hace falta, Ángela. Aún estás débil.

-¡Venga Harry! ¿Tú también? Ha sido un pequeño desmayo sin importancia.

-¡Me preocupo por ti! No es normal que la gente se desmayé así sin más.

-¿Así sin más? Ah, claro. Solo he conocido a mis ídolos. Les he visto juntos y me han estado hablando como si nada. Esos chicos que llevaba un año esperando conocerles, intentando que se fijaran en mí por Twitter. En estos momentos mi cabeza está hecha un caos completamente. Pero claro, me desmayo por nada. –Me di la vuelta y me fui a la cocina. Cinco minutos después, cuando estaba buscando pan para hacer unos sandwiches, sentí unas manos en mi cintura, obligándome a girar. Vi unos ojos verdes a unos centímetros de mí. Sus rizos le tapaban un poco la cara. Y no sé por qué me empecé a poner nerviosa. Seguro que era del susto, ya que no le había sentido entrar.

-¿He hecho algo mal?

-¿Por qué lo preguntas?

-Pareces enfadada conmigo.

-No… Es solo que a veces esto me supera. Yo… Siento ser tan borde contigo a veces. No tienes porqué soportar mis tonterías.

-¡SSh! Calla. ¿Para eso estamos no? Ya te lo dije, estaré para todo lo que necesites. –Me susurró mientras me abrazaba.

-Gracias por todo Harry.

-Venga, que te ayudo con esto.


Veinte minutos hacía que Harry y yo habíamos aparecido con los sándwiches y hacía 15 minutos que no quedaba ninguno. ¡Cómo comían estos chicos! Apenas había dado un mordisco y ellos ya iban por el 2º bocadillo. Estábamos viendo la tele, cuando el timbre sonó. “¡Yo voy!” Dijo Hazza levantándose de mi lado.

-¡Hola!

-¡El! –Grité yo. Corrí hacía ella y le di un abrazo hasta que vi llegar a Louis y decidí apartarme.
Volví al sofá, y me senté al lado de Harry.

-¡Deena, Ángela! ¡Reunión de chicas arriba!


Eran ya las 8 de la noche. Después de que Eleanor llegará, el timbre empezó a sonar repetidas veces. Eleanor se dirigió al cuarto donde ella y Louis dormían cuando estaban en la casa. Trajo diez neceseres con maquillaje, mascarillas, pinta uñas… Intenté huir pero no me dejaron. Me explicó donde guardaba todo, aunque ya me había dicho anteriormente donde tenía las tenacillas, las planchas y el secador. Estuvimos contándonos historietas y para qué mentir, Deena y Eleanor me contaron anécdotas divertidas de los chicos. Cuando decidieron que el esmalte ya se había secado, bajamos al salón. Todas las personas que habían venido durante la tarde se habían marchado, y solo estaban los chicos.

-Oyes gente, ¿qué os parece ir a tomar algo? –Preguntó Louis.

-Lo siento, yo no puedo. Tengo que irme a casa y hablar con Danielle. Mañana vuelve a Londres.

-Yo tengo que madrugar mucho, esta vez paso.

-Y yo no me encuentro muy bien.

Por lo que Liam, Zayn y Deena se fueron a casa. A mí, sinceramente, no me apetecía mucho. Además de que sabía que si salía, habría fotos luego por todos lados.

-Me voy a prepararme, dentro de media hora vuelvo.

-Vale. Chicas en una hora y media salimos. –Nialler se fue y Louis y Eleanor subieron arriba.
Tenían ropa en su cuarto, por lo que no tuvieron que irse. Yo me senté en el sofá y empecé a hacer zapping en la tele. - ¿Por qué no subes a prepararte?

-Es que… No me apetece mucho salir.

-Por fa, por fa, por fa. ¿Por mí? – Harry estaba poniendo cara de cachorro. No era justo. Si seguía mirándole me convencería, por lo que fui a apartar la mirada, pero él cogió mi barbilla con cuidado y me obligó a mirarle.

-Está bien. Esta vez ganas.

-¡Bien! Venga, sube a prepararte. – Y otra vez el mismo problema. ¿Qué me ponía? Por suerte, Eleanor llamó a mi puerta con mi ropa lista. Me dijo que me pusiera el vestido que me había regalado. Bueno, que me compró a escondidas y luego metió en una de las bolsas. No fue hasta llegar a casa esa noche que me di cuenta de que había comprado ese vestido. Era rojo, para mi gusto demasiado corto. Tenía un cuello de solapas, y tela transparente por los hombros. Tenía un cinturón negro en la cadera, y el vestido era muy pegado. Volvió a su habitación y me trajo unas sandalias negras con unos tacones muy altos. ¡Me iba a matar! Me puse una americana negra, que me había comprado Anne el día que estuvimos por Londres, y unas pulseras negras que había traído de España. Luego, Eleanor me obligó a cerrar los ojos, mientras me peinaba y me maquillaba. Después de lo que me pareció una eternidad, me dejó volver a abrirlos. En el pelo me había marcado las ondulaciones que me había hecho yo antes, pero haciéndolas desde la raíz. Luego me recogió dos mechones de alante, y los agarró con unas pinzas. Respecto al maquillaje, la agradecí haber sido discreta. Me había puesto una sombra negra, sin llegar a parecer que me hubieran dado un puñetazo en el ojo, mucho rímel y una discreta raya negra por debajo del ojo. Me pintó los labios de un rojo suave, echándome gloss por encima de ellos. Un poco de colorete y listo. Me quedé sorprendida con mi imagen en el espejo. Me dijo que la esperara mientras ella se preparaba. Se había puesto un vestido azul clarito en la parte de arriba y más oscura en la de abajo. Era también muy corto, pero en su caso la falda era amplia. Su vestido también llevaba cuello, azul oscuro, pero sin lo transparente. Se puso unos botines azul marino, a juego con la parte de debajo del vestido, y una chaqueta de punto larga también azul marino. Ella se puso unas pulseras plateadas. Cuando terminó de peinarse y maquillarse, vi que se había hecho tirabuzones en las puntas e igual que yo, se había maquillado discretamente: sombra azul, un poco de colorete y gloss de labios. Me cogió de la mano llevándome a su habitación. Abrió el armario y me lanzó un bolso pequeño negro y ella cogió otro parecido en plateado. Louis, al parecer, ya había bajado, pues no estaba allí. Volví a mi habitación, cogí el iPhone, los auriculares que traje en el viaje, una cámara pequeña digital que también traje y mi cartera con toda la documentación y dinero. Aunque hubiera querido meter algo más en el bolso, no habría podido pues no tenía más sitio. Llamaron a la puerta, aunque esta ya estuviera abierta. Eleanor me sonreía. Salí con ella y bajamos abajo. Lo único que me preocupaba en ese momento, era no caerme rodando por las escaleras con los tacones. Llegamos al último escalón y El se fue de mi lado, para coger el brazo de Louis. Yo levanté la mirada, y en cuanto vi que Niall y Harry me miraban atentamente, me sonrojé.

-¡Joder Ángela! ¡Qué guapa estás! –Soltó Nialler. Le susurré un gracias, totalmente muerta de la vergüenza. Harry se giró hacía él, dándome la espalda. Vi como Niall le susurraba algo en el oído riéndose, mientras Harry parecía enfadado.

3 Comments

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gottabeClau 608 days ago

Oye pero angela cuantos años tiene? me pierdo jeje ademas YO TAMBIEN QUIERO QUE EL ME MAQUILLE JO

AndreaZayn 608 days ago

Harry está celoso de Niall por angela????uyyyyy
Jajaja

Taaniuss 608 days ago

Te odio.