I'M A WARRIOR (10.7)

@minilokaa

http://t.co/4TrXcR6vW5… -Hola. Me llamo Edward Cullen. No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes de ser Bella Swan/HERONDALE/ 25.5.13/

Capitulo 7.

*He estado toda la semana para subir un capitulo y no encontraba momento para hacerlo así que he subido dos! :)*

Suspiré y me sequé con una toalla que había allí. Entré a la habitación, cogí el portátil e intentando no hacer mucho ruido, me tumbé en el lado opuesto a donde estaba Lizzy. No me tapé con las mantas. Cuando el portátil se encendió, empecé a seguir a la gente: Anne, Gemma, Robin, Lizzy, Harry, Niall, Louis, Liam, Zayn, Eleanor… Sin olvidarme de la chica con la que estuve en el Starbucks y gente con la que me llevaba por Twitter en mi anterior cuenta. A los cinco minutos, vi que Harry me estaba siguiendo, junto a no sé cuantas personas más preguntándome que como lo había hecho y que qué suerte tenía, por lo que decidí hablarle por DMs.

*Conversación por DMs*

Yo: ¿Cómo has encontrado mi cuenta?

Harry: No es muy difícil cuando tu Twitter es con tu nombre y empiezas a seguir a mi hermana y 
a mi madre.

Yo: Qué inteligente estas por la noche, ¿no?

Harry: Ya ves, los encantos de Styles.

Yo: Bueno, bueno... Tampoco te pases, ¿eh? Por cierto, ¿qué haces aún despierto?

Harry: Aburrido viendo videos. Gemma ya se ha dormido.

Yo: Sí, Lizzy también, haha, ¿si bajo pasa algo?

Harry: ¿Para qué quieres bajar a estas horas?

Yo: Tengo sed.

Harry: Baja por las escaleras directas a la cocina.

Yo: ¿dónde estaban? :$

Harry: Sal.

*Fin de la conversación*


Deje el portátil en mi mesita de noche y salí intentando no despertar a Lizzy, cosa que parecía muy difícil ya que estaba durmiendo como un lirón. Al salir, Harry estaba en el pasillo haciéndome señas. Al llegar a la cocina, cogió un vaso y me sirvió agua. A continuación, me lo posó en la mesa, en frente de la silla en la que estaba sentada. Él cogió otra silla y se puso al lado mío. Mientras bebía el agua sentía la mirada de Harry posada sobre mí. Al terminar el vaso, apoyé mi cabeza sobre su hombro, y él, instintivamente, empezó a pasar las manos por mi pelo. 
Poco a poco sentí como me iba relajando y quedándome dormida.

-¿Ángela? ¿Pequeña?

-¿Sí?

-Venga, vamos. –Me cogió la mano y me llevó hasta la habitación. Al llegar a la puerta, me dio un beso en la frente, acompañado de un “Buenas noches”. Después se fue hacia su habitación.

Fui a la cama, me metí debajo de las sabanas y antes de cerrar los ojos apagué el portátil que había dejado en la mesilla.
 

-¡Ángela! ¡Despierta! –Lizzy estaba saltando encima de la cama gritando. – Son las 10. ¡Jooo! ¡Despierta para jugar a las muñecas!

-¡Ahora voy! Espérame abajo. - Murmuré dándome la vuelta en la cama y tapándome la cara con un cojín. Al parecer me hizo caso, pues no me volvió a llamar. Un rato después, abrí los ojos y vi la hora en el reloj de la mesilla. ¡Las 10 y media!

-¡Mierda, me he quedado dormida! – Rápidamente me levanté de la cama, fui al baño, hice mis necesidades, me mojé la cara y me intente desenredar el pelo. Diez minutos después, viendo que no conseguía nada, me hice un moño alto. Fui a la habitación, cogí una chaqueta y unas zapatillas, y bajé.

Llegué al salón y no había nadie, por lo que fui directa a la cocina. Gemma estaba cocinando. Me acerqué y le di los buenos días. No había tenido ninguna conversación larga con ella, pero me miraba con cariño.

-Estoy preparando unos creppes, ¿te gustan?

-¡Te amo!

-Me lo tomaré como un sí –río- ¿puedes sacar 3 tazas de allí?

-¿Y tu madre y Robin?

-Ya han desayunado. Están dando un paseo, volverán dentro de una hora más o menos. Lizzy también ha desayunado ya.

-¿Qué tomáis de beber?

-¡Té! – contestó como si fuera lo más obvio. Sinceramente no me apetecía té para desayunar, cosa que pareció intuir por mi cara. – Si quieres puedo hacerte un café.

-Muchas gracias.

A los 2 minutos, Harry entró a la cocina.

-¡Por fin te despiertas, Ángela! ¿Puedes venir al salón un segundo?

-Buenos días para ti también.

-Umh… sí, sí, claro… Buenos días. -¿Qué tramaría ahora éste? Llegamos al salón y me dijo que me sentara.

-Necesitas un móvil. –Me soltó.

-Ya tengo uno.

-Supuse que no me dejarías comprarte uno, –hizo como que no me escuchó- por lo que he estado buscando móviles que tenía por casa y ya no uso. –Fue a una parte del salón, cogió una caja, y empezó a sacar móviles y móviles. Lo mejor es que el más antiguo tendría... ¡¿Dos años?!

-¿Y estos son móviles viejos? – Cuestioné con ironía.

-¿Viejos? En ningún momento dije que fueran viejos, dije que eran móviles que no usaba. Entonces, ¿cuál prefieres? – Me encogí de hombros- Creo que el mejor para ti es este iPhone. Es fácil de manejar y no es muy frágil. –Siguió hablando y hablando. ¿Lo tenía todo planeado o era mi impresión?

-¿Harry? ¿Te das cuenta que me da igual tener ese móvil que el mío si el problema es que no puedo usar mi tarjeta SIM?

-Y por eso te he comprado una tarjeta nueva.

-¡¿Qué?! ¿Cómo voy a pagar el recibo de la compañía?

-Eso déjalo en mis manos.

-¡¿Pero tú estás loco?!

-No, no lo estoy. Tú necesitas un móvil. Imagínate que te pierdes un día por la calle...

-Supongamos que acepto lo de la tarjeta, ¿por qué tendría que usar uno de tus móviles? ¿Por qué no el mío?

-Pues porque… -Se arrascó la nuca nerviosamente. – La tarjeta no sirve para tu móvil.

Y así estuvimos discutiendo quince minutos hasta que me rendí, y acepté el móvil y la tarjeta. 
Volví a la cocina a ver si Gemma necesitaba ayuda, mientras Hazza como un niño pequeño con un juguete nuevo, se ponía a cargar mi nuevo móvil y a hacer no sé cuántas cosas más.

Gemma me pidió que pusiera la mesa y los crepes con el sirope de chocolate. A los minutos estaba todo preparado y Gemma fue a llamar a Harry para desayunar. Comimos entre anécdotas y risas. Harry se quedó recogiendo la cocina mientras Gemma y yo veíamos la tele y hablamos en el salón.

Cuando Harry llegaba al salón, el tiembre sonó y él gritó un “abro yo”. Escuchamos a una chica hablar con él y entrar al salón. Me resultaba ligeramente conocida. Llevaba unos jeans negros, con una blusa verde, una bufanda de punto beige, un bolso también beige y unos zapatos de tacón del color de la blusa. Apenas llevaba maquillaje, solo la raya que hacía resaltar esa mirada tan firme y esos ojos marrones. Tenía el pelo ondulado y un cuerpo impresionante. Cuando me vio, me sonrío divertida y yo le devolví una sonrisa confusa. ¿Quién era ella?

-Ángela, te presentó a Deena, la persona que “ordena” mi vida y haga que no sea un bardal. Deena ella es Ángela, la sobrina de Robin.

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616 days ago

Capitulo 7.

*He estado toda la semana para subir un capitulo y no encontraba momento para hacerlo así que he subido dos! :)*

Suspiré y me sequé con una toalla que había allí. Entré a la habitación, cogí el portátil e intentando no hacer mucho ruido, me tumbé en el lado opuesto a donde estaba Lizzy. No me tapé con las mantas. Cuando el portátil se encendió, empecé a seguir a la gente: Anne, Gemma, Robin, Lizzy, Harry, Niall, Louis, Liam, Zayn, Eleanor… Sin olvidarme de la chica con la que estuve en el Starbucks y gente con la que me llevaba por Twitter en mi anterior cuenta. A los cinco minutos, vi que Harry me estaba siguiendo, junto a no sé cuantas personas más preguntándome que como lo había hecho y que qué suerte tenía, por lo que decidí hablarle por DMs.

*Conversación por DMs*

Yo: ¿Cómo has encontrado mi cuenta?

Harry: No es muy difícil cuando tu Twitter es con tu nombre y empiezas a seguir a mi hermana y
a mi madre.

Yo: Qué inteligente estas por la noche, ¿no?

Harry: Ya ves, los encantos de Styles.

Yo: Bueno, bueno... Tampoco te pases, ¿eh? Por cierto, ¿qué haces aún despierto?

Harry: Aburrido viendo videos. Gemma ya se ha dormido.

Yo: Sí, Lizzy también, haha, ¿si bajo pasa algo?

Harry: ¿Para qué quieres bajar a estas horas?

Yo: Tengo sed.

Harry: Baja por las escaleras directas a la cocina.

Yo: ¿dónde estaban? :$

Harry: Sal.

*Fin de la conversación*


Deje el portátil en mi mesita de noche y salí intentando no despertar a Lizzy, cosa que parecía muy difícil ya que estaba durmiendo como un lirón. Al salir, Harry estaba en el pasillo haciéndome señas. Al llegar a la cocina, cogió un vaso y me sirvió agua. A continuación, me lo posó en la mesa, en frente de la silla en la que estaba sentada. Él cogió otra silla y se puso al lado mío. Mientras bebía el agua sentía la mirada de Harry posada sobre mí. Al terminar el vaso, apoyé mi cabeza sobre su hombro, y él, instintivamente, empezó a pasar las manos por mi pelo.
Poco a poco sentí como me iba relajando y quedándome dormida.

-¿Ángela? ¿Pequeña?

-¿Sí?

-Venga, vamos. –Me cogió la mano y me llevó hasta la habitación. Al llegar a la puerta, me dio un beso en la frente, acompañado de un “Buenas noches”. Después se fue hacia su habitación.

Fui a la cama, me metí debajo de las sabanas y antes de cerrar los ojos apagué el portátil que había dejado en la mesilla.


-¡Ángela! ¡Despierta! –Lizzy estaba saltando encima de la cama gritando. – Son las 10. ¡Jooo! ¡Despierta para jugar a las muñecas!

-¡Ahora voy! Espérame abajo. - Murmuré dándome la vuelta en la cama y tapándome la cara con un cojín. Al parecer me hizo caso, pues no me volvió a llamar. Un rato después, abrí los ojos y vi la hora en el reloj de la mesilla. ¡Las 10 y media!

-¡Mierda, me he quedado dormida! – Rápidamente me levanté de la cama, fui al baño, hice mis necesidades, me mojé la cara y me intente desenredar el pelo. Diez minutos después, viendo que no conseguía nada, me hice un moño alto. Fui a la habitación, cogí una chaqueta y unas zapatillas, y bajé.

Llegué al salón y no había nadie, por lo que fui directa a la cocina. Gemma estaba cocinando. Me acerqué y le di los buenos días. No había tenido ninguna conversación larga con ella, pero me miraba con cariño.

-Estoy preparando unos creppes, ¿te gustan?

-¡Te amo!

-Me lo tomaré como un sí –río- ¿puedes sacar 3 tazas de allí?

-¿Y tu madre y Robin?

-Ya han desayunado. Están dando un paseo, volverán dentro de una hora más o menos. Lizzy también ha desayunado ya.

-¿Qué tomáis de beber?

-¡Té! – contestó como si fuera lo más obvio. Sinceramente no me apetecía té para desayunar, cosa que pareció intuir por mi cara. – Si quieres puedo hacerte un café.

-Muchas gracias.

A los 2 minutos, Harry entró a la cocina.

-¡Por fin te despiertas, Ángela! ¿Puedes venir al salón un segundo?

-Buenos días para ti también.

-Umh… sí, sí, claro… Buenos días. -¿Qué tramaría ahora éste? Llegamos al salón y me dijo que me sentara.

-Necesitas un móvil. –Me soltó.

-Ya tengo uno.

-Supuse que no me dejarías comprarte uno, –hizo como que no me escuchó- por lo que he estado buscando móviles que tenía por casa y ya no uso. –Fue a una parte del salón, cogió una caja, y empezó a sacar móviles y móviles. Lo mejor es que el más antiguo tendría... ¡¿Dos años?!

-¿Y estos son móviles viejos? – Cuestioné con ironía.

-¿Viejos? En ningún momento dije que fueran viejos, dije que eran móviles que no usaba. Entonces, ¿cuál prefieres? – Me encogí de hombros- Creo que el mejor para ti es este iPhone. Es fácil de manejar y no es muy frágil. –Siguió hablando y hablando. ¿Lo tenía todo planeado o era mi impresión?

-¿Harry? ¿Te das cuenta que me da igual tener ese móvil que el mío si el problema es que no puedo usar mi tarjeta SIM?

-Y por eso te he comprado una tarjeta nueva.

-¡¿Qué?! ¿Cómo voy a pagar el recibo de la compañía?

-Eso déjalo en mis manos.

-¡¿Pero tú estás loco?!

-No, no lo estoy. Tú necesitas un móvil. Imagínate que te pierdes un día por la calle...

-Supongamos que acepto lo de la tarjeta, ¿por qué tendría que usar uno de tus móviles? ¿Por qué no el mío?

-Pues porque… -Se arrascó la nuca nerviosamente. – La tarjeta no sirve para tu móvil.

Y así estuvimos discutiendo quince minutos hasta que me rendí, y acepté el móvil y la tarjeta.
Volví a la cocina a ver si Gemma necesitaba ayuda, mientras Hazza como un niño pequeño con un juguete nuevo, se ponía a cargar mi nuevo móvil y a hacer no sé cuántas cosas más.

Gemma me pidió que pusiera la mesa y los crepes con el sirope de chocolate. A los minutos estaba todo preparado y Gemma fue a llamar a Harry para desayunar. Comimos entre anécdotas y risas. Harry se quedó recogiendo la cocina mientras Gemma y yo veíamos la tele y hablamos en el salón.

Cuando Harry llegaba al salón, el tiembre sonó y él gritó un “abro yo”. Escuchamos a una chica hablar con él y entrar al salón. Me resultaba ligeramente conocida. Llevaba unos jeans negros, con una blusa verde, una bufanda de punto beige, un bolso también beige y unos zapatos de tacón del color de la blusa. Apenas llevaba maquillaje, solo la raya que hacía resaltar esa mirada tan firme y esos ojos marrones. Tenía el pelo ondulado y un cuerpo impresionante. Cuando me vio, me sonrío divertida y yo le devolví una sonrisa confusa. ¿Quién era ella?

-Ángela, te presentó a Deena, la persona que “ordena” mi vida y haga que no sea un bardal. Deena ella es Ángela, la sobrina de Robin.

3 Comments

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gottabeClau 615 days ago

ai pau te he dicho que me frustras? Me encanta enserio, la amo... AAAAAAAH QUIERO MAS!

AndreaZayn 616 days ago

Es genial,como siempre!!!!!jajajaja
El siguiente!!!
Lo siento por los comentarios tan sosos que pongo :(

perhapsinlove1D 616 days ago

Ya sabes lo que pienso, es tod muy asdfghjkl y quiero ya el 8 en mi bandeja de entrada :)