One Direction SP

@1DFansSP

Cuenta dedicada a @onedirection. Cinco chicos que nos han cambiado la vida. One dream, one band, one direction.

CAPÍTULO 18:
Harry
Me levanté de la cama para coger el móvil. Me habían enviado un WA. Por suerte, Bea no se despertó, tan solo se removió un poco por debajo de las sábanas. 
Era Louis. 
<<Styles, tenemos un problema con la discografía, el disco, el tour y demás. Ven a las 9.>>
Así será.
Inhalé el aroma de su cuello. Su perfume me inundó y cerré los ojos antes de darle un beso en la frene. Se movió soltando un suave gemido. Incliné mi cabeza hacia delante y contemplé sus labios entreabiertos.
La besé. Fue un beso cálido, sereno, y sobre todo, cargado de deseo. Ella me contestó acariciando mis mejillas.
Quería despedirme.
-Despierta, dormilona. –susurré en sus labios.
Abrió los ojos y miró de reojo la ventana.
-Aún no ha amanecido. Todavía es de noche. –murmuró aferrándose a mi cuello. Llevaba razón no había amanecido, pero no quería irme de allí sin despedirme.
-Tengo que irme.
-No… -dijo ella aún dormida.
-Terminarás por cansarte de mí. –Le sonreí.
-Dudo que eso ocurra.
La besé.
-¿Te veré mañana? –me preguntó acariciando mi cabello.
-Sabes que sí.
Se incorporó queriendo abrazarme. La cogí entre mis brazos y la senté sobre mi regazo. Volvimos a besarnos como lo habíamos hecho antes de acostarnos. Solo que esta vez supe detenerme. Me colocó la mano en el pecho y lo acarició mientras apoyaba su frente contra la mía.
-Tengo que irme. –resoplé de nuevo.
-¿Por qué? –preguntó dibujando mi nariz.
-Tengo algo importante que hacer. –Acaricié sus piernas.
-¿Más importante que yo? –Arqueó las cejas, provocativa, buscaba pelea.
Pero no me adentré en su juego. No le mentiría en eso, tendría su respuesta.
-No hay nada más importante que tú.
-Entonces no te vayas. –Me abrazó obligándome a tumbarme sobre ella. –Fingiré que me encuentro mal y me quedaré aquí contigo. Nos pasaremos el día en la cama, besándonos y… -Terminó sonriendo entre mi hombro y mi mandíbula.
Aquel era el mejor plan que podía escuchar y habría dado cualquier cosa por estar con ella, pero los chicos me necesitaban.
-El lunes me tendrás para ti sola. Te lo prometo, pequeña. –terminé susurando.
-No me vale…
-¿No te vale? –Sonreí buscando su mirada.
-Tendrás que mejorar tu oferta. –Fingió estar enfurruñada.
-¿Qué te parece tenerme el lunes, el martes, el miércoles…?
-Tampoco…
Bien, pues allá iba otra proposición.
-¿Y todos los días de mi vida? –pregunté mirándola a los ojos.
Se quedó boquiabierta, totalmente sorprendida. Mi pecho percibía como su corazón prácticamente iba a salírsele del pecho. Ni siquiera yo mismo era consciente de lo que acababa de decir, pero aquellas palabras salieron de mi boca sin más. No me arrepentía.
-Eso está mejor. –se obligó a decir, sonrojada y con una sonrisa en los labios.
-Hecho… -rocé sus labios con los míos. –Son tuyos. La abracé acariciando su melena con mis labios.


-Le estoy mintiendo –musité en cuanto terminé de lavarme la cara.
En el espejo veía la imagen de un hombre mentiroso, un hombre que ocultaba cosas a la persona que más quiere en el mundo por miedo a su reacción. Debía contárselo, tenía el derecho de saberlo, quién sabe, después de todo igual hasta le gustaba ser la novia de un famoso. Pero estoy seguro que no lo soportaría al final se cansaría, tantas críticas, rumores… Yo solo quiero protegerla.

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641 days ago

CAPÍTULO 18:
Harry
Me levanté de la cama para coger el móvil. Me habían enviado un WA. Por suerte, Bea no se despertó, tan solo se removió un poco por debajo de las sábanas.
Era Louis.
<<Styles, tenemos un problema con la discografía, el disco, el tour y demás. Ven a las 9.>>
Así será.
Inhalé el aroma de su cuello. Su perfume me inundó y cerré los ojos antes de darle un beso en la frene. Se movió soltando un suave gemido. Incliné mi cabeza hacia delante y contemplé sus labios entreabiertos.
La besé. Fue un beso cálido, sereno, y sobre todo, cargado de deseo. Ella me contestó acariciando mis mejillas.
Quería despedirme.
-Despierta, dormilona. –susurré en sus labios.
Abrió los ojos y miró de reojo la ventana.
-Aún no ha amanecido. Todavía es de noche. –murmuró aferrándose a mi cuello. Llevaba razón no había amanecido, pero no quería irme de allí sin despedirme.
-Tengo que irme.
-No… -dijo ella aún dormida.
-Terminarás por cansarte de mí. –Le sonreí.
-Dudo que eso ocurra.
La besé.
-¿Te veré mañana? –me preguntó acariciando mi cabello.
-Sabes que sí.
Se incorporó queriendo abrazarme. La cogí entre mis brazos y la senté sobre mi regazo. Volvimos a besarnos como lo habíamos hecho antes de acostarnos. Solo que esta vez supe detenerme. Me colocó la mano en el pecho y lo acarició mientras apoyaba su frente contra la mía.
-Tengo que irme. –resoplé de nuevo.
-¿Por qué? –preguntó dibujando mi nariz.
-Tengo algo importante que hacer. –Acaricié sus piernas.
-¿Más importante que yo? –Arqueó las cejas, provocativa, buscaba pelea.
Pero no me adentré en su juego. No le mentiría en eso, tendría su respuesta.
-No hay nada más importante que tú.
-Entonces no te vayas. –Me abrazó obligándome a tumbarme sobre ella. –Fingiré que me encuentro mal y me quedaré aquí contigo. Nos pasaremos el día en la cama, besándonos y… -Terminó sonriendo entre mi hombro y mi mandíbula.
Aquel era el mejor plan que podía escuchar y habría dado cualquier cosa por estar con ella, pero los chicos me necesitaban.
-El lunes me tendrás para ti sola. Te lo prometo, pequeña. –terminé susurando.
-No me vale…
-¿No te vale? –Sonreí buscando su mirada.
-Tendrás que mejorar tu oferta. –Fingió estar enfurruñada.
-¿Qué te parece tenerme el lunes, el martes, el miércoles…?
-Tampoco…
Bien, pues allá iba otra proposición.
-¿Y todos los días de mi vida? –pregunté mirándola a los ojos.
Se quedó boquiabierta, totalmente sorprendida. Mi pecho percibía como su corazón prácticamente iba a salírsele del pecho. Ni siquiera yo mismo era consciente de lo que acababa de decir, pero aquellas palabras salieron de mi boca sin más. No me arrepentía.
-Eso está mejor. –se obligó a decir, sonrojada y con una sonrisa en los labios.
-Hecho… -rocé sus labios con los míos. –Son tuyos. La abracé acariciando su melena con mis labios.


-Le estoy mintiendo –musité en cuanto terminé de lavarme la cara.
En el espejo veía la imagen de un hombre mentiroso, un hombre que ocultaba cosas a la persona que más quiere en el mundo por miedo a su reacción. Debía contárselo, tenía el derecho de saberlo, quién sabe, después de todo igual hasta le gustaba ser la novia de un famoso. Pero estoy seguro que no lo soportaría al final se cansaría, tantas críticas, rumores… Yo solo quiero protegerla.

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