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648 days ago
Vivir intentando - Capitulo 3
Cogí un montón de folios y empecé a escribir todo lo que estaba pasándome, todo lo que pasaba por dentro de mi, todo lo que mis ojos escondían y no era capaz de decir a nadie.
Todas mis dudas, todas las cosas que pasaban por mi cabeza, eran miles de cosas, millones de sentimientos contradiciéndose entre si, mi mente decía que merecía ser libre volar, me merecía ser feliz y llevar mi vida como cualquier persona normal, pero mi madre me tenía “atada” no podía dejarla, al menos no en el estado en el que se encontraba, si le pasara algo y yo estuviese tan lejos como en otro país no podría perdonármelo.
Mis amigas notaban mi distanciamiento, me resultaba imposible no pensar en lo que pasaría después de que acabase de estudiar, en mi futuro, me esperaba cuidar de mi madre hasta el fin de sus días? Algún día podría sentirme libre como para poder hacer mi vida egoístamente?
Mi mano escribía a toda velocidad, mis pensamientos iban demasiado rápido, me daba igual mi letra, sentía el impulso de escribir desesperadamente y así soltar todo lo que llevaba dentro.
Me moría por empezar una nueva vida, lejos, mi propia vida.
Pasaba los folios como nada, todo eran letras, era lo que necesitaba el desahogo, el valor de decir todo lo que nunca había dicho, estuve mucho tiempo yendo al un psicólogo que de poco me ayudaba, hacía que hablara sobre mis cosas pero nunca llegue a sacar lo que verdaderamente tenía dentro, cosas que jamás tuve ocasión de contar a nadie, cosas que habíamos vivido en mi y en mi corazón y habían permanecido ahí desde que ocurrieron.
Cogí el montón de hojas escritas de punta a punta en un boli azul muy típico y con las letra marcadas a fuego y las puse todas en una gran lata que tenía, cogí un mechero y deje que el fuego consumiese mis emociones, todo lo que en mi vida había guardado, vi. mi dolor desvanecerse perdido entre las llamas, como se consumía poco a poco mientras no podía evitar llorar al ver que podía sentirme más libre, más descansada pero mis dilemas seguían estando ahí.
Los demás días de la semana no acudí a clase en absoluta, a excepción de el jueves que fue cunado presenté el proyecto, que como me había propuesto me salió genial.
Esa misma tarde empecé a preparar las cosas para mudarme, aún tenía una semana para dejar el piso pero quería hacer las cosas con tiempo, solitaria pase la tarde tirando cosas, empaquetando unas cuantas otras, doblando ropa, recordando miles de momento que había pasado en esos 3 años y todos los secretos que aquellas paredes escondían.
El viernes llegó y seguí recogiendo cosas aunque estaba melancólica porque me daba muchísima pena tener que irme del sitio que los últimos tres años había sido mi hogar , intentaba mantener mi ánimo lo más intocable que pude ya que tal y como había prometido me tocaba volver a casa y no podía dejar que nadie notara lo que llevaba por dentro.
Después de comer cogí el tren y me esperaban varias largas horas de viaje en las que me puse mis cascos y pude sentir como flotaba mientras mis chicos sonaban en mis orejas, Taken fue lo primero que sonó en el modo aleatorio, parecía el destino, las bandas sonoras de mi vida, por alguna razón el mundo había dejado que sus canciones me guiaran y me ayudaran siempre.
Me quede dormida hasta que la alarma de parada y la voz de fin de trayecto me despertaron, mierda ya había llegado era la última parada, cogí mi maleta, dos bolsas que llevaba y mi mochila verde de la cual no me separaba jamás en el mundo y me bajé del tren, cogí un taxi y contaba los segundos atrás hasta poder llegar y ver a la gente que quería.
Cuando abrí la puerta todo estaba en silencio, apenas se sentía un murmuro los últimos rayos de sol se dejaban ver tras la ventana del salón, deje mis cosas en mi habitación que parecía muy fría ya que estaba prácticamente vacía ya que mis cosas estaban en mi piso y me puse en busca de los demás.
Entre a la habitación de mi madre y allí estaba ella tumbada en la cama mientras mi hermano leía en voz alta.
-Hola dije con voz apasible y calmada
-Nicky has venido, dijo mi madre e instantáneamente mis ojos se llenaron de lagrimas pero trague lo más hondo que pude para que estas no brotaran.
-Hola mamá, hola Raúl, que hacéis?
-Nada, estoy leyéndole un libro que le gusta mucho y se lo leo yo porque dice que su vista se agota fácilmente, dijo mi hermano sin saber como reaccionar, ya que delante de mi madre no podíamos hablar casi.
-Nicky porque no traes tu guitarra y me cantas un rato.
Raúl me miró sin entender a que venía esto, los dos sabíamos perfectamente que había por lo menos dos años que yo no cantaba con la guitarra en casa, si lo que hacía en mi piso pero cuando estaba sola.
Ella había sido quien me había enseñado a tocarla y pese a mi torpeza había hecho que tocara la guitarra muy bien.
Cogí mi guitarra vieja que era la que estaba en casa de mi madre ya que la mía aún estaba en el piso y rápidamente la afiné y me senté a su lado, no sabía que cantarle, hacía mucho que no hacía esto incluso me sentía intimidada.
-A que esperas? Me dijo algo violenta.
Automáticamente mis manos se pusieron en movimiento, lo primero que me salió fue tocar Wonderwall de Oasis.
La música empezó a sonar y mi hermano miraba muy atentamente lo que ambas hacíamos, mi madre parecía contenta y yo estaba nerviosa como si estuviese dando un concierto para 500 personas.
-Lo haces muy bien Nicky has mejorado mucho en estos días.
Mi mirada y la de Raúl se cruzaron al instante, todavía me resultaba chocante que no se acordara de casi nada y menos de que no he estado en casa en los últimos dos meses desde que vine de visita el fin de semana de su cumpleaños.
-Ya, le dije bajando la cabeza, estas cosas eran las que me entristecían.
-Donde está Ramon? Ya debería haber llegado de trabajar, preguntó mirando a Raúl.
Él se acercó y le dijo con mucho tacto.
-Mamá Ramón ya no vive con nosotros, él ahora tiene otra familia, no lo recuerdas?
-Ohh …. Dijo quedándose pensativa. Claro, que mente la mía.
Esa noche yo preparé la cena, comimos hamburguesas y la verdad es que estuvimos bastante tiempo de la cena callados, ya que la tele era quien hablaba por nosotros y nos hacía compañía como toda la vida habíamos hecho.
Raúl y yo apenas hablábamos porque delante de mi madre resultaba muy complicado y contarle como me ibas las cosas tampoco serviría de mucho ya que a los 10 minutos no lo recordaría pero aún me quedaba el consuelo de que no me había olvidado.
El sábado a media mañana llegaron Marina y Silvia y muy gentiles me ayudaron a preparar la comida que haríamos en celebración del cumpleaños de León.
Fue sentarnos a comer y mi madre empezó a decir que no se encontraba bien, pero insistía continuamente en que podía aguantar.
La comida fue bastante amena y divertida, aunque éramos sólo 5 fue muy divertida. Las chicas estaban encantadas de ver a mi madre pese a su estado y a mi hermano ya que hacía muchísimo tiempo que no lo veían.
Después de comer fuimos a ver a León ya que la comida era en su honor y allí estaba más feliz que una perdiz y seguidamente decidimos empezar a recoger la mesa y mi hermano iba ayudar a mi madre a levantarse ya que no podía por sus propios medios para llevarla a la habitación.
Mi madre ignorante del estado en el que se encontraba se empeño en levantarse por sus propios medio cayendo inconsciente en medio del salón.
Mi hermano cogió su coche y fuimos al hospital más que rápido, allí estábamos esperando los cuatro en la sala de esperas y ya había pasado una hora y no teníamos ningún tipo de noticia.
En un momento metí la mano en la chaqueta que llevaba, sentí el frío de un papel que sin recordar que era saque de mi bolsillo.
Lo miré y no pude evitar levantar la mirada y ver como mi hermano y mis dos amigas me observaban con peculiaridad.
-Aún no sabes que hacer? Preguntó Silvia.
- No
-Que eso? Dijo Raúl.
-Es una beca que le hemos solicitado a tu hermana para irse a trabajar fuera y no quiere aceptarla.
-Nicky por dios, eres tonta? Como vas a desperdiciar una oportunidad así?
-No soy tonta, no puedo irme como están las cosas, es tema cerrado.
En ese instante salió un medico preguntando por nosotros.
-Sois sus hijos?
-Si respondimos rápidamente ambos.
-Veréis tengo que hablar con vosotros, vuestra padre ha caído en coma, su cuerpo ha perdido mucho hierro y sales y es algo difícil de recomponer debido a los índices que marca y las enfermedades que padece, la verdad es que es casi imposible que vuelva a tener conocimiento apenas puede respirar sin una maquina, por lo que hemos pensado que sufrirá más así y queríamos daros la opción de acabar con el sufrimiento y dejarla ir.
Mi manos fueron directas a mi cara, mi madre no, no podía ser, no quería dejar a mi madre ir, pero tal vez era lo mejor, la vida que llevaba prácticamente tirada en una cama no era vida y el desarrollo de su Alzheimer había dado un retroceso considerable y acabaría por consumirse en si misma.
Mi madre era una persona muy mayor, ya que le costó mucho el decidirse a tener hijos y sus partos fueron complicados debido a su edad, su carácter desde que estaba enferma había cambiado y cada día a todos se nos hacía más complicado.
Mi hermano quiso bajar a la cafetería y allí nos sentamos a tomar un café y a hablar, intentó convencerme por activa y por pasiva que lo mejor era que dejase de sufrir y la dejamos ir.
La vida de nuestra madre estaba en nuestras manos, yo no puedo decidir si una persona puede vivir o morir y menos mi propia madre, si sufre? No lo se, si quiere vivir? Tampoco lo sé, a veces nos hablaba como si quisiese que todo acabase y otros tantos días parecía tan contenta.
Raúl se amparaba en que inconsciente sería lo mismo que la nada y que sería lo mejor para ella.
Le dije que aceptaría hacer lo que él quisiese pero sólo quería hacer una última cosa para despedirme de ella.
Capitulo 3
Cogí un montón de folios y empecé a escribir todo lo que estaba pasándome, todo lo que pasaba por dentro de mi, todo lo que mis ojos escondían y no era capaz de decir a nadie.
Todas mis dudas, todas las cosas que pasaban por mi cabeza, eran miles de cosas, millones de sentimientos contradiciéndose entre si, mi mente decía que merecía ser libre volar, me merecía ser feliz y llevar mi vida como cualquier persona normal, pero mi madre me tenía “atada” no podía dejarla, al menos no en el estado en el que se encontraba, si le pasara algo y yo estuviese tan lejos como en otro país no podría perdonármelo.
Mis amigas notaban mi distanciamiento, me resultaba imposible no pensar en lo que pasaría después de que acabase de estudiar, en mi futuro, me esperaba cuidar de mi madre hasta el fin de sus días? Algún día podría sentirme libre como para poder hacer mi vida egoístamente?
Mi mano escribía a toda velocidad, mis pensamientos iban demasiado rápido, me daba igual mi letra, sentía el impulso de escribir desesperadamente y así soltar todo lo que llevaba dentro.
Me moría por empezar una nueva vida, lejos, mi propia vida.
Pasaba los folios como nada, todo eran letras, era lo que necesitaba el desahogo, el valor de decir todo lo que nunca había dicho, estuve mucho tiempo yendo al un psicólogo que de poco me ayudaba, hacía que hablara sobre mis cosas pero nunca llegue a sacar lo que verdaderamente tenía dentro, cosas que jamás tuve ocasión de contar a nadie, cosas que habíamos vivido en mi y en mi corazón y habían permanecido ahí desde que ocurrieron.
Cogí el montón de hojas escritas de punta a punta en un boli azul muy típico y con las letra marcadas a fuego y las puse todas en una gran lata que tenía, cogí un mechero y deje que el fuego consumiese mis emociones, todo lo que en mi vida había guardado, vi. mi dolor desvanecerse perdido entre las llamas, como se consumía poco a poco mientras no podía evitar llorar al ver que podía sentirme más libre, más descansada pero mis dilemas seguían estando ahí.
Los demás días de la semana no acudí a clase en absoluta, a excepción de el jueves que fue cunado presenté el proyecto, que como me había propuesto me salió genial.
Esa misma tarde empecé a preparar las cosas para mudarme, aún tenía una semana para dejar el piso pero quería hacer las cosas con tiempo, solitaria pase la tarde tirando cosas, empaquetando unas cuantas otras, doblando ropa, recordando miles de momento que había pasado en esos 3 años y todos los secretos que aquellas paredes escondían.
El viernes llegó y seguí recogiendo cosas aunque estaba melancólica porque me daba muchísima pena tener que irme del sitio que los últimos tres años había sido mi hogar , intentaba mantener mi ánimo lo más intocable que pude ya que tal y como había prometido me tocaba volver a casa y no podía dejar que nadie notara lo que llevaba por dentro.
Después de comer cogí el tren y me esperaban varias largas horas de viaje en las que me puse mis cascos y pude sentir como flotaba mientras mis chicos sonaban en mis orejas, Taken fue lo primero que sonó en el modo aleatorio, parecía el destino, las bandas sonoras de mi vida, por alguna razón el mundo había dejado que sus canciones me guiaran y me ayudaran siempre.
Me quede dormida hasta que la alarma de parada y la voz de fin de trayecto me despertaron, mierda ya había llegado era la última parada, cogí mi maleta, dos bolsas que llevaba y mi mochila verde de la cual no me separaba jamás en el mundo y me bajé del tren, cogí un taxi y contaba los segundos atrás hasta poder llegar y ver a la gente que quería.
Cuando abrí la puerta todo estaba en silencio, apenas se sentía un murmuro los últimos rayos de sol se dejaban ver tras la ventana del salón, deje mis cosas en mi habitación que parecía muy fría ya que estaba prácticamente vacía ya que mis cosas estaban en mi piso y me puse en busca de los demás.
Entre a la habitación de mi madre y allí estaba ella tumbada en la cama mientras mi hermano leía en voz alta.
-Hola dije con voz apasible y calmada
-Nicky has venido, dijo mi madre e instantáneamente mis ojos se llenaron de lagrimas pero trague lo más hondo que pude para que estas no brotaran.
-Hola mamá, hola Raúl, que hacéis?
-Nada, estoy leyéndole un libro que le gusta mucho y se lo leo yo porque dice que su vista se agota fácilmente, dijo mi hermano sin saber como reaccionar, ya que delante de mi madre no podíamos hablar casi.
-Nicky porque no traes tu guitarra y me cantas un rato.
Raúl me miró sin entender a que venía esto, los dos sabíamos perfectamente que había por lo menos dos años que yo no cantaba con la guitarra en casa, si lo que hacía en mi piso pero cuando estaba sola.
Ella había sido quien me había enseñado a tocarla y pese a mi torpeza había hecho que tocara la guitarra muy bien.
Cogí mi guitarra vieja que era la que estaba en casa de mi madre ya que la mía aún estaba en el piso y rápidamente la afiné y me senté a su lado, no sabía que cantarle, hacía mucho que no hacía esto incluso me sentía intimidada.
-A que esperas? Me dijo algo violenta.
Automáticamente mis manos se pusieron en movimiento, lo primero que me salió fue tocar Wonderwall de Oasis.
La música empezó a sonar y mi hermano miraba muy atentamente lo que ambas hacíamos, mi madre parecía contenta y yo estaba nerviosa como si estuviese dando un concierto para 500 personas.
-Lo haces muy bien Nicky has mejorado mucho en estos días.
Mi mirada y la de Raúl se cruzaron al instante, todavía me resultaba chocante que no se acordara de casi nada y menos de que no he estado en casa en los últimos dos meses desde que vine de visita el fin de semana de su cumpleaños.
-Ya, le dije bajando la cabeza, estas cosas eran las que me entristecían.
-Donde está Ramon? Ya debería haber llegado de trabajar, preguntó mirando a Raúl.
Él se acercó y le dijo con mucho tacto.
-Mamá Ramón ya no vive con nosotros, él ahora tiene otra familia, no lo recuerdas?
-Ohh …. Dijo quedándose pensativa. Claro, que mente la mía.
Esa noche yo preparé la cena, comimos hamburguesas y la verdad es que estuvimos bastante tiempo de la cena callados, ya que la tele era quien hablaba por nosotros y nos hacía compañía como toda la vida habíamos hecho.
Raúl y yo apenas hablábamos porque delante de mi madre resultaba muy complicado y contarle como me ibas las cosas tampoco serviría de mucho ya que a los 10 minutos no lo recordaría pero aún me quedaba el consuelo de que no me había olvidado.
El sábado a media mañana llegaron Marina y Silvia y muy gentiles me ayudaron a preparar la comida que haríamos en celebración del cumpleaños de León.
Fue sentarnos a comer y mi madre empezó a decir que no se encontraba bien, pero insistía continuamente en que podía aguantar.
La comida fue bastante amena y divertida, aunque éramos sólo 5 fue muy divertida. Las chicas estaban encantadas de ver a mi madre pese a su estado y a mi hermano ya que hacía muchísimo tiempo que no lo veían.
Después de comer fuimos a ver a León ya que la comida era en su honor y allí estaba más feliz que una perdiz y seguidamente decidimos empezar a recoger la mesa y mi hermano iba ayudar a mi madre a levantarse ya que no podía por sus propios medios para llevarla a la habitación.
Mi madre ignorante del estado en el que se encontraba se empeño en levantarse por sus propios medio cayendo inconsciente en medio del salón.
Mi hermano cogió su coche y fuimos al hospital más que rápido, allí estábamos esperando los cuatro en la sala de esperas y ya había pasado una hora y no teníamos ningún tipo de noticia.
En un momento metí la mano en la chaqueta que llevaba, sentí el frío de un papel que sin recordar que era saque de mi bolsillo.
Lo miré y no pude evitar levantar la mirada y ver como mi hermano y mis dos amigas me observaban con peculiaridad.
-Aún no sabes que hacer? Preguntó Silvia.
- No
-Que eso? Dijo Raúl.
-Es una beca que le hemos solicitado a tu hermana para irse a trabajar fuera y no quiere aceptarla.
-Nicky por dios, eres tonta? Como vas a desperdiciar una oportunidad así?
-No soy tonta, no puedo irme como están las cosas, es tema cerrado.
En ese instante salió un medico preguntando por nosotros.
-Sois sus hijos?
-Si respondimos rápidamente ambos.
-Veréis tengo que hablar con vosotros, vuestra padre ha caído en coma, su cuerpo ha perdido mucho hierro y sales y es algo difícil de recomponer debido a los índices que marca y las enfermedades que padece, la verdad es que es casi imposible que vuelva a tener conocimiento apenas puede respirar sin una maquina, por lo que hemos pensado que sufrirá más así y queríamos daros la opción de acabar con el sufrimiento y dejarla ir.
Mi manos fueron directas a mi cara, mi madre no, no podía ser, no quería dejar a mi madre ir, pero tal vez era lo mejor, la vida que llevaba prácticamente tirada en una cama no era vida y el desarrollo de su Alzheimer había dado un retroceso considerable y acabaría por consumirse en si misma.
Mi madre era una persona muy mayor, ya que le costó mucho el decidirse a tener hijos y sus partos fueron complicados debido a su edad, su carácter desde que estaba enferma había cambiado y cada día a todos se nos hacía más complicado.
Mi hermano quiso bajar a la cafetería y allí nos sentamos a tomar un café y a hablar, intentó convencerme por activa y por pasiva que lo mejor era que dejase de sufrir y la dejamos ir.
La vida de nuestra madre estaba en nuestras manos, yo no puedo decidir si una persona puede vivir o morir y menos mi propia madre, si sufre? No lo se, si quiere vivir? Tampoco lo sé, a veces nos hablaba como si quisiese que todo acabase y otros tantos días parecía tan contenta.
Raúl se amparaba en que inconsciente sería lo mismo que la nada y que sería lo mejor para ella.
Le dije que aceptaría hacer lo que él quisiese pero sólo quería hacer una última cosa para despedirme de ella.

1 Comment
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silvia_dr24 648 days ago
¿Que quieres que te diga si ya sabes que me encanta? Bueno que espero el siguiente muy emocionada haber lo que pasa y que si sigues asi voy a llorar leyendo :')