ImaginaNiall

@StereoHoran

Bievenido a la primera cuenta de Imaginas de Niall. Yo era @ImaginaNiall, pero ya no más. Face: http://www.facebook.com/orianna.santiago.52

Las reglas de la atracción.

Prólogo:

Londres estaba más gris de lo normal, con las nubes más condensadas que de costumbre, y la vida en las calles se sentían inclusive menos vivaz ese día, no era solo él.
No se trataba solo del hecho de que después de haberse prometido no enamorarse tan fácilmente lo haya hecho en menos de lo que todos calcularon. Sus amigos, sus padres, su hermana, sus vecinos.
“Es inevitable”
“Si te tiras mucho a una misma persona, la terminaras amando”
“El amor toca a tu puerta sin avisar antes, abrirás la puerta sin saber quién es y boom, serás un cursi más”
-¡Pero claro que no! – se dijo a si mismo –pero claro que no.
Respiró profundo y tocó el timbre con cierta inseguridad, pero ya era momento de hacerlo, de saldar cuentas, de solucionar problemas, de aclarar ciertas cosas. Era ahora o nunca.
La señora Resse contestó la puerta de inmediato, era una costumbre. Normalmente siempre estaba en la cocina, la cual está a siete pasos de la puerta principal, siete pasos se dan en menos de cinco segundos, y una puerta se abre en tan solo dos, Zayn solo tuvo que esperar a que Resse abriera la puerta después de tocar el timbre unos ocho segundos, aunque estuvo al menos quince minutos tomando la decisión de si tocar o marcharse como un cobarde.
-¡Zayn! –chilló la mujer emocionada de verlo. ¿Cuántos días habían pasado después de la última vez que lo vio? ¿Cinco? ¿Seis? ¿Una semana entera? –Pensé que jamás regresarías.
-Yo igual –murmuró –Pues, no. Viene a ver como estaba Peyton. ¿Está?
-En su habitación. Sube, ha estado todo el día allí, no ha comido. Tal vez quieras convencerla de que se coma la tortilla que le hice.
-No prometo nada, pero lo intentaré.
Resse sonrió complacida. Zayn tenía cierto talento para convencer a Peyton de hacer las cosas que se resignaba a hacer.
-Gracias. Si lo logras también habrá tortilla para ti.
Zayn asintió sonriente, aun cuando fue la sonrisa más hipócrita y falsa que jamás fingió en toda su vida. No se trataba de la mamá, sencillamente ese día en particular no tenía ganas de mostrar ni una pizca de felicidad puesto que no estaba feliz.
 Subió escalón a escalón pensando en si era necesario hacer esto. Si no había más opción que verla nuevamente, si debía hablar con ella pese al hecho de que al entrar al cuarto lo único que tendría ganas de hacer es llevarla directo a la cama.
No es posible que una mujer pueda debilitarlo tanto. Es Zayn Malik, no es la primera vez que tiene sexo, no es la primera vez que gusta de alguien, pero tal vez si era primera vez que se enamora y debido a la poca experiencia que tenía en el amor le costaba inhalar y exhalar continuamente. 
Su frecuencia cardiaca comenzó subir a medida que el subía las escaleras, por cada escalón que subía los latidos se aceleraban.
“Estúpido” –se dijo a si mismo dentro de su cabeza - “Estúpido, eres un estúpido Malik”
Avenged Sevenfold comenzó a sonar a lo lejos, desde la habitación de Peyton. So far Away iba por el segundo coro y una voz femenina cantaba junto a ellos.
Se detuvo frente a su puerta y pegó la oreja para escucharla con más claridad. No era un secreto para nadie que Peyton no era tan mala cantando, mucho menos para él quien la había escuchado bastantes veces. Cada mañana que amaneció con ella, despertó mientras Peyton coreaba canciones en la ducha y se vestía. Él y más de sus amigos bromeaban acerca de que usualmente parecía un personaje de un musical de Broadway. 
Tragó saliva, no podía permitirse perder más tiempo, bastante le había tomado decidirse ir a verla, desperdició cinco minutos en abrir la puerta y diez más para encender y arrancar el auto. No solía ser tan indeciso, mucho menos tan cobarde, pero cuando de amor se trataba Zayn era un completo ajeno al tema, y no tenía idea de cómo hacer para disculpar, confesar su amor y recuperar a Peyton.
Tocó la puerta.
Peyton pausó la música.
-¿Sí?
Los latidos de Zayn comenzaron a acelerarse de inmediato, y su voz repentinamente decidió traicionarlo. Abrió sus labios pero no dijo nada, prácticamente había olvidado cómo hacerlo, cómo modular, cómo hablar.
-¿Sí? –repitió Peyton, intentando conseguir respuesta. No obtuvo ninguna.
Decidió olvidarlo y encendió de nuevo la música.
Zayn cayó en cuenta, estaba tardando demasiado. No era tan difícil, tocar un par de veces, decir “Peyton, soy yo, Zayn” esperar a que abriera y disculparse las veces que fueran necesarias.
Intentó de nuevo. Golpeó dos veces con sus nudillos.
La música se detuvo nuevamente pero ello no intentó preguntar nada más. 
-¡Jake! –Gritó ella –estúpido enano, déjame en paz de una vez por todas.
Los pasos apresurados de Peyton se dirigían sin vacilar a la puerta. No hubo tiempo para Zayn de escapar aun cuando lo intentó. Ella ya había abierto la puerta para cuando él había dado dos pasos hacia las escaleras. Por supuesto que lo vio.
-¡Zayn!
Se detuvo en seco. No había vuelta atrás.
-¡Peyton! ¿Qué haces aquí? –preguntó, fue lo primero que se le ocurrió.
-Esta es mi casa, mi habitación. ¿Qué haces tú aquí?
-¡Oh! Eso es cierto. Pues… pues… la verdad es que necesitaba hablar contigo. Quería hablar contigo, quiero… hablar contigo.
-¿Mi mamá te dejó pasar? –preguntó dudosa. Creía haberle dicho con claridad en la mañana que no dejara a Zayn pasar hasta su habitación, que no quería verlo.
-Sí, con la condición de que te convenciera de comerte la tortilla.
-No tengo hambre.
-Tú siempre tienes hambre, no me mientas.
-No tengo hambre –repitió. 
Estaba demasiado deprimida ese día como para si quiera pensar en comida. Cómo para elegir una película y verla en el blueray, como para coger su celular y hablarle a alguien para quedar en el mall, o como para jugar Just Dance.
-Pero necesitas comer –dijo él, era algo obvio.
-No tengo hambre –volvió a decir ella, no sabía qué otra excusa poner.
-Bueno, si no tienes hambre entonces no comas.
-Gracias Zayn, es un consejo muy audaz.
-Peyton, es obvio que no estoy aquí para convencerte de te comas una estúpida tortilla, mucho menos para darte consejos “audaces” –Zayn representó dos comillas con sus manos –realmente quería disculparme.
Peyton respiró profundo, miró al suelo y analizó unos segundos.
-¿Por qué? –preguntó.
-Por gritarte, por decirte que no te quería, que no quería una relación contigo que fuera más allá de lo físico, que realmente amaba a otra.
-Sólo fuiste honesto conmigo, por qué disculparse por decir la verdad.
-Esa es la cosa, te hable muy mal, te grité, te lastimé, y en verdad… no creo haber sido completamente sincero al respecto.
Ella enarcó una ceja.
-Explícate.
Zayn suspiró.
-Brevemente –acotó –no necesito un discurso hollywoodense.
-Al inicio del año…
-Más breve –interrumpió.
-Estar contigo…
-Sé rápido.
-Toda esta semana estuve…
-Más rápido.
-Ni siquiera Ellen…
-Puedes ser más rápido todavía, Zayn –insistió, ya estaba hartándose un poco.
-Tú me enseñaste… -volvió a intentar, pero ya se estaba cansando de todas las interrupciones de Peyton.
-¡VE AL MALDITO GRANO, MALIK! –le gritó.
-¡TE AMO! ¿OK? 
Vaya, eso era algo que no esperaba. Un te quiero, un eres muy importante para m, eso sí podía esperarse, pero un te amo jamás. Peyton lo miró detenidamente a los ojos. ¿Estaría mintiendo?
-¿En serio? – preguntó con cuidado, casi no se le escuchó la voz.
-No –admitió –Realmente no estoy seguro de lo que siento pero es diferente a todo lo que he sentido por otras chicas, así que llegué a la conclusión de que era amor. ¿Qué otra cosa puede ser? ¿Qué otra cosa provoca cosquillas en la barriga? ¿Qué otra cosa hace que un chico quiera ser mejor y mejor cada vez? No tiene sentido ¿O sí? No tiene sentido que cuando te escribo me quede esperando a que contestes, y cuando lo haces… sonrío. ¡Sonrío! ¿Por qué demonios sonríe un chico cuando le contestan un mensaje? ¿Por qué me pongo nervioso cuando estás muy cerca de mí y triste cuando no? ¿Por qué me es tan difícil invitarte a salir? ¿Por qué se esas pequeñas cosas de ti? Esas que casi nadie sabe. ¿Por qué de repente, después de tener sexo contigo no tengo las fuerzas para levantarme e irme como antes? En cambio te abrazo y duermo junto a ti. ¿Por qué siento celos cuando estás en la discoteca y bailas con otro chico? ¿Por qué siento envidia por Liam? ¿Por qué cada vez que bajas de mi moto te retengo un segundo más solo para darte el último beso? Amo ser tu último beso del día. ¿Por qué eres la protagonista de mis sueños y de mis pensamientos? ¿Por qué cuando pienso en lo que quiero hacer en el futuro de repente entras y te vuelves parte de él?
-No lo sé… -respondió Peyton, bajando su mirada para no debilitarse con la de Zayn.
-¡Demonios, Peyton! Claro que lo sabes –Zayn dio un par de vueltas de desesperación buscando desvanecer su ira repentina. Respiraba entrecortado y comenzaba a desprender sudor por las manos empuñadas.
-No lo sé, Zayn. No puedes venir acá a preguntarme qué diablos pasa contigo cuando decidiste callar la mayoría del tiempo tus sentimientos.
-¡Es que no era justo! No era justo que yo te amara y tú quisieras a alguien más. No quería ser el único enamorado en lo que sea que tuvimos.
-Te dije que te amaba, y huiste. Agarraste tu ropa y me dejaste ¿Recuerdas?
-No estaba listo para contestarte.
-No, realmente no estabas preparado para escuchar un te amo.
-Pero ahora lo estoy.
-No puedes venir a pedirme que te ame.
-No te estoy pidiendo que me ames, te estoy pidiendo que me lo digas.
-Puedo decírtelo pero eso no significa que en verdad lo haga.
Los temores de Zayn florecieron en ese momento. ¿Y qué tal si Peyton lo odiaba ahora? No podría vivir con ello.
-Dilo… -insistió él. Tomó con fuerza de su brazo y se acercó todo lo que pudo a su rostro. Estaba demasiado molesto, sus ojos lo demostraban. Casi podía ver llamas en las pupilas de sus ojos y por un momento, Peyton sintió miedo de Zayn, sintió que en verdad podía herirla. –Quiero… no, necesito escucharlo
-Te amo –soltó apresuradamente, casi un susurro inentendible, el miedo podía percibirse en su voz.
Zayn notó aquello, se suavizó, respiró profundamente y la miró con más dulzura. Sostuvo las mejillas de Peyton con ambas manos y las acarició con cuidado, luego las presionó y depositó un beso casi intangible en sus labios, fue rápido, veloz. Presionó con fuerza sus parpados y reposó su cabeza en el hombro de ella. Peyton comenzó a acariciar su cuello, deslizando delicadamente la yema de sus dedos por la nuca de Zayn.
-Sabes Zayn… creo que eres estúpido –susurró en su oído, Zayn gimió –Ha pasado una semana desde que te dije que te amaba, ninguna mujer en el mundo podría dejar de amar tan rápido a una persona con la que ha vivido tantas cosas como las que yo he vivido contigo. Definitivamente te amo, tendría que morir y volver a nacer para dejar de hacerlo.
Peyton levantó con sutileza el rostro de Zayn, lo obligó a mirarla a los ojos, acarició su mejilla con su dedo índice, y sonrió. Él también lo hizo, débilmente, pero podía divisarse una sonrisa. Empicó sus labios y se acercó a los de él para presionarlos lentamente.
Las manos de Zayn hicieron un rápido recorrido desde la espalda de Peyton hasta su cadera, atravesando su cintura y deteniéndose en sus muslos. Presionó un poco y la acercó mucho más, todo lo que pudo.
Atacó su labio inferior y abrió paso a su lengua para comenzar a profundizar el beso, ladeo su cabeza y masajeó sus piernas con furor.
Peyton enrollo sus brazos alrededor del cuello de Zayn mientras comenzaba a respirar toscamente. Sus latidos de aceleraban notoriamente, igual a los de él, casi iban a la par.
Con algo de impulso y ayuda, Peyton se colgó de las caderas de Zayn mientras intentaba fallidamente decirle bajo aquel beso que aun compartían que fuera hasta su cama, no estaba muy lejos, solo hicieron falta tres pasos y la dejó caer.
Ambos se sacaron sus camisetas en el menor tiempo posible, y antes de que él se echara encima, también desabrocharon sus pantalones.
Peyton hizo una maniobra rápida para subirse sobre Zayn, acarició el torso y el pecho desnudo, y succionó su cuello para dejar una marca allí
-¡Peyton! –llamaron desde afuera de la habitación, se escuchaba lo suficientemente lejos como para pensar que era desde el star -¡Peyton!
Ella se levantó de la cama de un brinco y comenzó a buscar su camisa mientras contestaba lo más calmada posible.
-¿Si mamá?
-Es Niall, está aquí.
-Ya bajo.
-El siempre oportuno Niall –comentó Zayn.
-Por alguna razón las cosas pasan. Tal vez estábamos cometiendo un error más.
Zayn recogió su camisa del suelo y se la colocó. Le dio una mirada de reojo a Peyton y se acercó a ella.
-Es momento de dejar de cometer errores y hacer las cosas bien, ¿no crees?
Peyton asintió atontada con los labios de Zayn tan cerca. Deslizó su lengua entre sus labios y sacudió sus ideas para centrarse.
-¿Cómo haremos eso?
-No dejes a Niall esperando abajo –Zayn le dio un último beso en sus labios y se dirigió a la puerta –Intenta llevarlo a la cocina, quiero marcharme sin que me vea.
Mantuvo la puerta abierta para que Peyton pasara primero que él. Ella acomodó su cabello y respiró profundo, luego pasó.
Zayn permaneció en las escaleras donde Niall no pudiera verle y esperó con paciencia a que Peyton lo llevara a la cocina tal como le pidió que hiciera.
-¡Niall! –exclamó ella mientras pisaba el último escalón y corría a abrazarlo.
-Tenemos un problema –dijo él antes que nada y ella notó lo pálido que estaba, lo serio que se encontraba y la preocupación en su mirada. Eso no era posible en Niall a menos que algo muy malo sucediera.
Peyton se desencaramó de Niall y lo miró.
-¿Qué sucede?
-Allanaron la casa de Zayn, encontraron droga en su habitación y lo están buscando.
Zayn sintió su corazón detenerse en ese instante, las paredes se alejaron, sus sentidos se hicieron débiles y todo desapareció para él. Sus rodillas comenzaron a temblar incontrolablemente, tanto que tuvo que sostenerse del barandal para no caer.
-¿Qué?
-No es todo, van a casa de Harry y de Louis justo a ahora; y Liam… -Niall calló de repente, bajó su mirada y tragó saliva.
-¿Y Liam qué? –Preguntó -¿Qué hay de Liam? –Su voz comenzó a subir de tono notoriamente -¿Dónde está Liam?
-Liam está en el hospital.

Views 275

649 days ago

Las reglas de la atracción.

Prólogo:

Londres estaba más gris de lo normal, con las nubes más condensadas que de costumbre, y la vida en las calles se sentían inclusive menos vivaz ese día, no era solo él.
No se trataba solo del hecho de que después de haberse prometido no enamorarse tan fácilmente lo haya hecho en menos de lo que todos calcularon. Sus amigos, sus padres, su hermana, sus vecinos.
“Es inevitable”
“Si te tiras mucho a una misma persona, la terminaras amando”
“El amor toca a tu puerta sin avisar antes, abrirás la puerta sin saber quién es y boom, serás un cursi más”
-¡Pero claro que no! – se dijo a si mismo –pero claro que no.
Respiró profundo y tocó el timbre con cierta inseguridad, pero ya era momento de hacerlo, de saldar cuentas, de solucionar problemas, de aclarar ciertas cosas. Era ahora o nunca.
La señora Resse contestó la puerta de inmediato, era una costumbre. Normalmente siempre estaba en la cocina, la cual está a siete pasos de la puerta principal, siete pasos se dan en menos de cinco segundos, y una puerta se abre en tan solo dos, Zayn solo tuvo que esperar a que Resse abriera la puerta después de tocar el timbre unos ocho segundos, aunque estuvo al menos quince minutos tomando la decisión de si tocar o marcharse como un cobarde.
-¡Zayn! –chilló la mujer emocionada de verlo. ¿Cuántos días habían pasado después de la última vez que lo vio? ¿Cinco? ¿Seis? ¿Una semana entera? –Pensé que jamás regresarías.
-Yo igual –murmuró –Pues, no. Viene a ver como estaba Peyton. ¿Está?
-En su habitación. Sube, ha estado todo el día allí, no ha comido. Tal vez quieras convencerla de que se coma la tortilla que le hice.
-No prometo nada, pero lo intentaré.
Resse sonrió complacida. Zayn tenía cierto talento para convencer a Peyton de hacer las cosas que se resignaba a hacer.
-Gracias. Si lo logras también habrá tortilla para ti.
Zayn asintió sonriente, aun cuando fue la sonrisa más hipócrita y falsa que jamás fingió en toda su vida. No se trataba de la mamá, sencillamente ese día en particular no tenía ganas de mostrar ni una pizca de felicidad puesto que no estaba feliz.
Subió escalón a escalón pensando en si era necesario hacer esto. Si no había más opción que verla nuevamente, si debía hablar con ella pese al hecho de que al entrar al cuarto lo único que tendría ganas de hacer es llevarla directo a la cama.
No es posible que una mujer pueda debilitarlo tanto. Es Zayn Malik, no es la primera vez que tiene sexo, no es la primera vez que gusta de alguien, pero tal vez si era primera vez que se enamora y debido a la poca experiencia que tenía en el amor le costaba inhalar y exhalar continuamente.
Su frecuencia cardiaca comenzó subir a medida que el subía las escaleras, por cada escalón que subía los latidos se aceleraban.
“Estúpido” –se dijo a si mismo dentro de su cabeza - “Estúpido, eres un estúpido Malik”
Avenged Sevenfold comenzó a sonar a lo lejos, desde la habitación de Peyton. So far Away iba por el segundo coro y una voz femenina cantaba junto a ellos.
Se detuvo frente a su puerta y pegó la oreja para escucharla con más claridad. No era un secreto para nadie que Peyton no era tan mala cantando, mucho menos para él quien la había escuchado bastantes veces. Cada mañana que amaneció con ella, despertó mientras Peyton coreaba canciones en la ducha y se vestía. Él y más de sus amigos bromeaban acerca de que usualmente parecía un personaje de un musical de Broadway.
Tragó saliva, no podía permitirse perder más tiempo, bastante le había tomado decidirse ir a verla, desperdició cinco minutos en abrir la puerta y diez más para encender y arrancar el auto. No solía ser tan indeciso, mucho menos tan cobarde, pero cuando de amor se trataba Zayn era un completo ajeno al tema, y no tenía idea de cómo hacer para disculpar, confesar su amor y recuperar a Peyton.
Tocó la puerta.
Peyton pausó la música.
-¿Sí?
Los latidos de Zayn comenzaron a acelerarse de inmediato, y su voz repentinamente decidió traicionarlo. Abrió sus labios pero no dijo nada, prácticamente había olvidado cómo hacerlo, cómo modular, cómo hablar.
-¿Sí? –repitió Peyton, intentando conseguir respuesta. No obtuvo ninguna.
Decidió olvidarlo y encendió de nuevo la música.
Zayn cayó en cuenta, estaba tardando demasiado. No era tan difícil, tocar un par de veces, decir “Peyton, soy yo, Zayn” esperar a que abriera y disculparse las veces que fueran necesarias.
Intentó de nuevo. Golpeó dos veces con sus nudillos.
La música se detuvo nuevamente pero ello no intentó preguntar nada más.
-¡Jake! –Gritó ella –estúpido enano, déjame en paz de una vez por todas.
Los pasos apresurados de Peyton se dirigían sin vacilar a la puerta. No hubo tiempo para Zayn de escapar aun cuando lo intentó. Ella ya había abierto la puerta para cuando él había dado dos pasos hacia las escaleras. Por supuesto que lo vio.
-¡Zayn!
Se detuvo en seco. No había vuelta atrás.
-¡Peyton! ¿Qué haces aquí? –preguntó, fue lo primero que se le ocurrió.
-Esta es mi casa, mi habitación. ¿Qué haces tú aquí?
-¡Oh! Eso es cierto. Pues… pues… la verdad es que necesitaba hablar contigo. Quería hablar contigo, quiero… hablar contigo.
-¿Mi mamá te dejó pasar? –preguntó dudosa. Creía haberle dicho con claridad en la mañana que no dejara a Zayn pasar hasta su habitación, que no quería verlo.
-Sí, con la condición de que te convenciera de comerte la tortilla.
-No tengo hambre.
-Tú siempre tienes hambre, no me mientas.
-No tengo hambre –repitió.
Estaba demasiado deprimida ese día como para si quiera pensar en comida. Cómo para elegir una película y verla en el blueray, como para coger su celular y hablarle a alguien para quedar en el mall, o como para jugar Just Dance.
-Pero necesitas comer –dijo él, era algo obvio.
-No tengo hambre –volvió a decir ella, no sabía qué otra excusa poner.
-Bueno, si no tienes hambre entonces no comas.
-Gracias Zayn, es un consejo muy audaz.
-Peyton, es obvio que no estoy aquí para convencerte de te comas una estúpida tortilla, mucho menos para darte consejos “audaces” –Zayn representó dos comillas con sus manos –realmente quería disculparme.
Peyton respiró profundo, miró al suelo y analizó unos segundos.
-¿Por qué? –preguntó.
-Por gritarte, por decirte que no te quería, que no quería una relación contigo que fuera más allá de lo físico, que realmente amaba a otra.
-Sólo fuiste honesto conmigo, por qué disculparse por decir la verdad.
-Esa es la cosa, te hable muy mal, te grité, te lastimé, y en verdad… no creo haber sido completamente sincero al respecto.
Ella enarcó una ceja.
-Explícate.
Zayn suspiró.
-Brevemente –acotó –no necesito un discurso hollywoodense.
-Al inicio del año…
-Más breve –interrumpió.
-Estar contigo…
-Sé rápido.
-Toda esta semana estuve…
-Más rápido.
-Ni siquiera Ellen…
-Puedes ser más rápido todavía, Zayn –insistió, ya estaba hartándose un poco.
-Tú me enseñaste… -volvió a intentar, pero ya se estaba cansando de todas las interrupciones de Peyton.
-¡VE AL MALDITO GRANO, MALIK! –le gritó.
-¡TE AMO! ¿OK?
Vaya, eso era algo que no esperaba. Un te quiero, un eres muy importante para m, eso sí podía esperarse, pero un te amo jamás. Peyton lo miró detenidamente a los ojos. ¿Estaría mintiendo?
-¿En serio? – preguntó con cuidado, casi no se le escuchó la voz.
-No –admitió –Realmente no estoy seguro de lo que siento pero es diferente a todo lo que he sentido por otras chicas, así que llegué a la conclusión de que era amor. ¿Qué otra cosa puede ser? ¿Qué otra cosa provoca cosquillas en la barriga? ¿Qué otra cosa hace que un chico quiera ser mejor y mejor cada vez? No tiene sentido ¿O sí? No tiene sentido que cuando te escribo me quede esperando a que contestes, y cuando lo haces… sonrío. ¡Sonrío! ¿Por qué demonios sonríe un chico cuando le contestan un mensaje? ¿Por qué me pongo nervioso cuando estás muy cerca de mí y triste cuando no? ¿Por qué me es tan difícil invitarte a salir? ¿Por qué se esas pequeñas cosas de ti? Esas que casi nadie sabe. ¿Por qué de repente, después de tener sexo contigo no tengo las fuerzas para levantarme e irme como antes? En cambio te abrazo y duermo junto a ti. ¿Por qué siento celos cuando estás en la discoteca y bailas con otro chico? ¿Por qué siento envidia por Liam? ¿Por qué cada vez que bajas de mi moto te retengo un segundo más solo para darte el último beso? Amo ser tu último beso del día. ¿Por qué eres la protagonista de mis sueños y de mis pensamientos? ¿Por qué cuando pienso en lo que quiero hacer en el futuro de repente entras y te vuelves parte de él?
-No lo sé… -respondió Peyton, bajando su mirada para no debilitarse con la de Zayn.
-¡Demonios, Peyton! Claro que lo sabes –Zayn dio un par de vueltas de desesperación buscando desvanecer su ira repentina. Respiraba entrecortado y comenzaba a desprender sudor por las manos empuñadas.
-No lo sé, Zayn. No puedes venir acá a preguntarme qué diablos pasa contigo cuando decidiste callar la mayoría del tiempo tus sentimientos.
-¡Es que no era justo! No era justo que yo te amara y tú quisieras a alguien más. No quería ser el único enamorado en lo que sea que tuvimos.
-Te dije que te amaba, y huiste. Agarraste tu ropa y me dejaste ¿Recuerdas?
-No estaba listo para contestarte.
-No, realmente no estabas preparado para escuchar un te amo.
-Pero ahora lo estoy.
-No puedes venir a pedirme que te ame.
-No te estoy pidiendo que me ames, te estoy pidiendo que me lo digas.
-Puedo decírtelo pero eso no significa que en verdad lo haga.
Los temores de Zayn florecieron en ese momento. ¿Y qué tal si Peyton lo odiaba ahora? No podría vivir con ello.
-Dilo… -insistió él. Tomó con fuerza de su brazo y se acercó todo lo que pudo a su rostro. Estaba demasiado molesto, sus ojos lo demostraban. Casi podía ver llamas en las pupilas de sus ojos y por un momento, Peyton sintió miedo de Zayn, sintió que en verdad podía herirla. –Quiero… no, necesito escucharlo
-Te amo –soltó apresuradamente, casi un susurro inentendible, el miedo podía percibirse en su voz.
Zayn notó aquello, se suavizó, respiró profundamente y la miró con más dulzura. Sostuvo las mejillas de Peyton con ambas manos y las acarició con cuidado, luego las presionó y depositó un beso casi intangible en sus labios, fue rápido, veloz. Presionó con fuerza sus parpados y reposó su cabeza en el hombro de ella. Peyton comenzó a acariciar su cuello, deslizando delicadamente la yema de sus dedos por la nuca de Zayn.
-Sabes Zayn… creo que eres estúpido –susurró en su oído, Zayn gimió –Ha pasado una semana desde que te dije que te amaba, ninguna mujer en el mundo podría dejar de amar tan rápido a una persona con la que ha vivido tantas cosas como las que yo he vivido contigo. Definitivamente te amo, tendría que morir y volver a nacer para dejar de hacerlo.
Peyton levantó con sutileza el rostro de Zayn, lo obligó a mirarla a los ojos, acarició su mejilla con su dedo índice, y sonrió. Él también lo hizo, débilmente, pero podía divisarse una sonrisa. Empicó sus labios y se acercó a los de él para presionarlos lentamente.
Las manos de Zayn hicieron un rápido recorrido desde la espalda de Peyton hasta su cadera, atravesando su cintura y deteniéndose en sus muslos. Presionó un poco y la acercó mucho más, todo lo que pudo.
Atacó su labio inferior y abrió paso a su lengua para comenzar a profundizar el beso, ladeo su cabeza y masajeó sus piernas con furor.
Peyton enrollo sus brazos alrededor del cuello de Zayn mientras comenzaba a respirar toscamente. Sus latidos de aceleraban notoriamente, igual a los de él, casi iban a la par.
Con algo de impulso y ayuda, Peyton se colgó de las caderas de Zayn mientras intentaba fallidamente decirle bajo aquel beso que aun compartían que fuera hasta su cama, no estaba muy lejos, solo hicieron falta tres pasos y la dejó caer.
Ambos se sacaron sus camisetas en el menor tiempo posible, y antes de que él se echara encima, también desabrocharon sus pantalones.
Peyton hizo una maniobra rápida para subirse sobre Zayn, acarició el torso y el pecho desnudo, y succionó su cuello para dejar una marca allí
-¡Peyton! –llamaron desde afuera de la habitación, se escuchaba lo suficientemente lejos como para pensar que era desde el star -¡Peyton!
Ella se levantó de la cama de un brinco y comenzó a buscar su camisa mientras contestaba lo más calmada posible.
-¿Si mamá?
-Es Niall, está aquí.
-Ya bajo.
-El siempre oportuno Niall –comentó Zayn.
-Por alguna razón las cosas pasan. Tal vez estábamos cometiendo un error más.
Zayn recogió su camisa del suelo y se la colocó. Le dio una mirada de reojo a Peyton y se acercó a ella.
-Es momento de dejar de cometer errores y hacer las cosas bien, ¿no crees?
Peyton asintió atontada con los labios de Zayn tan cerca. Deslizó su lengua entre sus labios y sacudió sus ideas para centrarse.
-¿Cómo haremos eso?
-No dejes a Niall esperando abajo –Zayn le dio un último beso en sus labios y se dirigió a la puerta –Intenta llevarlo a la cocina, quiero marcharme sin que me vea.
Mantuvo la puerta abierta para que Peyton pasara primero que él. Ella acomodó su cabello y respiró profundo, luego pasó.
Zayn permaneció en las escaleras donde Niall no pudiera verle y esperó con paciencia a que Peyton lo llevara a la cocina tal como le pidió que hiciera.
-¡Niall! –exclamó ella mientras pisaba el último escalón y corría a abrazarlo.
-Tenemos un problema –dijo él antes que nada y ella notó lo pálido que estaba, lo serio que se encontraba y la preocupación en su mirada. Eso no era posible en Niall a menos que algo muy malo sucediera.
Peyton se desencaramó de Niall y lo miró.
-¿Qué sucede?
-Allanaron la casa de Zayn, encontraron droga en su habitación y lo están buscando.
Zayn sintió su corazón detenerse en ese instante, las paredes se alejaron, sus sentidos se hicieron débiles y todo desapareció para él. Sus rodillas comenzaron a temblar incontrolablemente, tanto que tuvo que sostenerse del barandal para no caer.
-¿Qué?
-No es todo, van a casa de Harry y de Louis justo a ahora; y Liam… -Niall calló de repente, bajó su mirada y tragó saliva.
-¿Y Liam qué? –Preguntó -¿Qué hay de Liam? –Su voz comenzó a subir de tono notoriamente -¿Dónde está Liam?
-Liam está en el hospital.

0 Comments

Realtime comments disabled