Peter Pan

@4everandendless

« crazy madly deeply in love with you » « Directioner, Belieber, Lovatic, Smiler, Swiftie, Tributo, Potterhead, Idhunita »

Change something for something else (8)


Raúl y Neka, hablando, Nella y Harry, hablando, yo muriéndome del asco, así que sin que nadie se entere me muevo por el salón entrando por el pasillo hacía el ático, entro y lo primero que noto es el olor a rosas y el fuerte viento, se nota que está anocheciendo y subo a punto para ver el atardecer,  me acerco a la hamaca y cojo la manta y la cajetilla de tabaco que guardo en una maceta, con una botella de vodka y unos vasitos, ¡no penséis que soy una borracha, eh!

Saco un pitillo y lo intento encender, cosa que cuesta con este viento, me acerco al muro y me siento tapándome con la manta, coloco mi mano en la barandilla mientras inhalo el humo del cigarrillo y lo dejo escapar por la  boca, mezclado con un suspiro, mis amigos ya no son solo mis amigos y mi casa ya no es solo mi casa, ya no es solo mía, egoísta, lo soy  pero esas cosas no las quiero compartir, eso, no. 

Noto como alguien se acerca sigilosamente, pero por la forma de andar sé que es Nella.
-¿Ya te quedaste sin baba rubia? – Digo burlonamente. 
-¿De qué hablas? – Dice sentándose y quitándome el pitillo de la mano. 
-No sé te pasaste estas últimas horas babeando por el inglesillo. – La miro divertida y ella empieza a reírse.
-¡Qué dices! – Empieza a sollozar y a reírse a la vez, que ya pienso que se va a morir de la risa.- ¿Tú crees que hubo mucho flirteo?
-¡NELLA! – Digo sin creérmelo, irritada, estoy irritada y enfadada, ¿no se da cuenta de que es un estúpido?
-¿Qué? Me dijo que era preciosa. – Dice orgullosa de ello.- Y que tengo unos labios de pecado y que le gustaba mi medallón. – Dice enseñándomelo, estiro la mano y le subo la camiseta.
-Yo creo que le gusta más donde está situado. – Le pellizco en un pecho y ella da un respingo.- Pero por favor, no me deis más ganas de vomitar. – Digo haciendo una mueca.
-Celos, tienes celos y no quieres admitirlo. 
-Mira Nella, no lo conozco así que no puedo tener celos, aun si lo conociera o me gustara, puede pero me da as-co. 
- Vale, di lo que quieras, pero tengo que decirte que el chaval es muy amable y un caballero, más que Leo o Nico y muchísimo más que Raúl.
-Vale. Pues quédatelo.
-Vale, nos vamos ya adiós. – Dice yéndose hacía la puerta.
-Dile adiós a todos. – Digo mirando a los edificios que se tiñen de un color anaranjado por la bajada del sol, es perfecto.



Puede que cuando bajo ya sean las nueve de la noche y Harry no está a la vista pero por lo que escucho está en la ducha, así que me voy a la habitación y me cambio, me pongo un vaquero y una camiseta de manga larga y una chaqueta, cojo la cazadora y salgo fuera, dejo el bolso en la encimera de la cocina mientras hago un café, mientras me preparo ya tardan quince minutos y en esos quince minutos yo ya me alisé el pelo, me hice un trenza me maquillé y me tomé dos cafés con este el tercer y el señor aun no Salió de la ducha. 
Acerco la taza caliente hacía mi boca cuando por un ojo miro una espesa humareda y sale luz del pasillo ¡aleluya! Menos mal que hay dos baños.

Bebo un sorbo y cuando lo dejo en la encimera está el ahí con solo una toalla cubriéndole el cuerpo, esto es increíble, lo que hay que ver.
-¿Vas a salir? – Dice él secándose el pelo con otra toalla.
- Sí, hoy trabajo. – Digo limpiándome la boca y cogiendo mis cosas.
-Pero si mañana hay clase. – Dice él sorprendido. 
- ¿Y? ¿Qué te crees que este piso se paga solo o qué? 
-Por lo que me dijeron te mantiene tu papá. – Dice tan tranquilo.
-Pues te dijeron mal, llegaré tarde. Así que... hasta mañana. – Me muevo hacía la puerta y él me llama.
- ¿No me das un abrazo de buenas noches? – Dice estirando los brazos, lo miro de arriba abajo y me centro en sus ojos.
-Adiós Edward. – Digo saliendo por la puerta.
-Adiós Elisabeth. – Dice el burlón, maldito tonto. 



Cuando llego sobre las cinco de la mañana no tengo ganas de dormir, la casa está recogida y las tazas y vasos que utilizamos por la tarde están lavados, me muevo por el pasillo y veo que su puerta no está del todo cerrada,  la curiosidad de saber cómo duerme me invadió pero en vez de eso cerré la puerta con cuidado ¿Qué me importa a mí como duerma?
Lo primero que hice fue meterme en la ducha, relajarme y soltar todo el odio y tensión que hoy recorrió mi cuerpo para que se esfume por la tubería para bajo y se pierdan.
Después de secarme el pelo y ponerme cómoda me fui hasta el salón y puse la televisión, es raro pero el sofá huele a él, ahora la casa huele al inglesillo como si hubiera esparcido toda su colonia por la casa.
Huele bien. 
 

Noto un olor muy rico que me entran por las fosas nasales... café cuand abro los ojos veo una gran bandeja con café unas galletas de chocolate y unas magdalenas ¡recién hechas! Me siento en el sofá y noto como alguien viene hacia mí.
-Buenos días... ayer no te sentí llegar.
-Llegué tarde.
- Ya, me lo imaginaba. –Sonríe y mira la bandeja.- Te he hecho el desayuno.
- Sí, muchas gracias pero no tenías porqué. – Le dedico media sonrisa así que eso ya es mucho. 
- Es que te notaba cansada y además no era trabajo. – Dice después de beber un sorbo de su café.- Además he cargado el café... para que no te quedes dormida en clase.Otra vez.

Views 55

655 days ago

Change something for something else (8)


Raúl y Neka, hablando, Nella y Harry, hablando, yo muriéndome del asco, así que sin que nadie se entere me muevo por el salón entrando por el pasillo hacía el ático, entro y lo primero que noto es el olor a rosas y el fuerte viento, se nota que está anocheciendo y subo a punto para ver el atardecer, me acerco a la hamaca y cojo la manta y la cajetilla de tabaco que guardo en una maceta, con una botella de vodka y unos vasitos, ¡no penséis que soy una borracha, eh!

Saco un pitillo y lo intento encender, cosa que cuesta con este viento, me acerco al muro y me siento tapándome con la manta, coloco mi mano en la barandilla mientras inhalo el humo del cigarrillo y lo dejo escapar por la boca, mezclado con un suspiro, mis amigos ya no son solo mis amigos y mi casa ya no es solo mi casa, ya no es solo mía, egoísta, lo soy pero esas cosas no las quiero compartir, eso, no.

Noto como alguien se acerca sigilosamente, pero por la forma de andar sé que es Nella.
-¿Ya te quedaste sin baba rubia? – Digo burlonamente.
-¿De qué hablas? – Dice sentándose y quitándome el pitillo de la mano.
-No sé te pasaste estas últimas horas babeando por el inglesillo. – La miro divertida y ella empieza a reírse.
-¡Qué dices! – Empieza a sollozar y a reírse a la vez, que ya pienso que se va a morir de la risa.- ¿Tú crees que hubo mucho flirteo?
-¡NELLA! – Digo sin creérmelo, irritada, estoy irritada y enfadada, ¿no se da cuenta de que es un estúpido?
-¿Qué? Me dijo que era preciosa. – Dice orgullosa de ello.- Y que tengo unos labios de pecado y que le gustaba mi medallón. – Dice enseñándomelo, estiro la mano y le subo la camiseta.
-Yo creo que le gusta más donde está situado. – Le pellizco en un pecho y ella da un respingo.- Pero por favor, no me deis más ganas de vomitar. – Digo haciendo una mueca.
-Celos, tienes celos y no quieres admitirlo.
-Mira Nella, no lo conozco así que no puedo tener celos, aun si lo conociera o me gustara, puede pero me da as-co.
- Vale, di lo que quieras, pero tengo que decirte que el chaval es muy amable y un caballero, más que Leo o Nico y muchísimo más que Raúl.
-Vale. Pues quédatelo.
-Vale, nos vamos ya adiós. – Dice yéndose hacía la puerta.
-Dile adiós a todos. – Digo mirando a los edificios que se tiñen de un color anaranjado por la bajada del sol, es perfecto.



Puede que cuando bajo ya sean las nueve de la noche y Harry no está a la vista pero por lo que escucho está en la ducha, así que me voy a la habitación y me cambio, me pongo un vaquero y una camiseta de manga larga y una chaqueta, cojo la cazadora y salgo fuera, dejo el bolso en la encimera de la cocina mientras hago un café, mientras me preparo ya tardan quince minutos y en esos quince minutos yo ya me alisé el pelo, me hice un trenza me maquillé y me tomé dos cafés con este el tercer y el señor aun no Salió de la ducha.
Acerco la taza caliente hacía mi boca cuando por un ojo miro una espesa humareda y sale luz del pasillo ¡aleluya! Menos mal que hay dos baños.

Bebo un sorbo y cuando lo dejo en la encimera está el ahí con solo una toalla cubriéndole el cuerpo, esto es increíble, lo que hay que ver.
-¿Vas a salir? – Dice él secándose el pelo con otra toalla.
- Sí, hoy trabajo. – Digo limpiándome la boca y cogiendo mis cosas.
-Pero si mañana hay clase. – Dice él sorprendido.
- ¿Y? ¿Qué te crees que este piso se paga solo o qué?
-Por lo que me dijeron te mantiene tu papá. – Dice tan tranquilo.
-Pues te dijeron mal, llegaré tarde. Así que... hasta mañana. – Me muevo hacía la puerta y él me llama.
- ¿No me das un abrazo de buenas noches? – Dice estirando los brazos, lo miro de arriba abajo y me centro en sus ojos.
-Adiós Edward. – Digo saliendo por la puerta.
-Adiós Elisabeth. – Dice el burlón, maldito tonto.



Cuando llego sobre las cinco de la mañana no tengo ganas de dormir, la casa está recogida y las tazas y vasos que utilizamos por la tarde están lavados, me muevo por el pasillo y veo que su puerta no está del todo cerrada, la curiosidad de saber cómo duerme me invadió pero en vez de eso cerré la puerta con cuidado ¿Qué me importa a mí como duerma?
Lo primero que hice fue meterme en la ducha, relajarme y soltar todo el odio y tensión que hoy recorrió mi cuerpo para que se esfume por la tubería para bajo y se pierdan.
Después de secarme el pelo y ponerme cómoda me fui hasta el salón y puse la televisión, es raro pero el sofá huele a él, ahora la casa huele al inglesillo como si hubiera esparcido toda su colonia por la casa.
Huele bien.


Noto un olor muy rico que me entran por las fosas nasales... café cuand abro los ojos veo una gran bandeja con café unas galletas de chocolate y unas magdalenas ¡recién hechas! Me siento en el sofá y noto como alguien viene hacia mí.
-Buenos días... ayer no te sentí llegar.
-Llegué tarde.
- Ya, me lo imaginaba. –Sonríe y mira la bandeja.- Te he hecho el desayuno.
- Sí, muchas gracias pero no tenías porqué. – Le dedico media sonrisa así que eso ya es mucho.
- Es que te notaba cansada y además no era trabajo. – Dice después de beber un sorbo de su café.- Además he cargado el café... para que no te quedes dormida en clase.Otra vez.

0 Comments

Realtime comments disabled