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654 days ago
{Mila Kunis no tiene nada que ver, sólo, porque, es, ella}
Al llegar a mi casa todo estaba apagado, traté de entrar a hurtadillas para que mi mamá no se enterara de lo tarde que era, me mataría seguramente, aunque no me arrepiento de nada. Caminé hacia las escaleras, pero lastimosamente encontré a mi mamá parada ahí, con cara de no muy buenos amigos, y con todas las ganas de reprocharme lo que acabé de hacer.
-¿Dónde estabas?- me preguntó.
-En.. el parque- dije tartamudeando, nunca juzgué a mi mamá, ella era fuerte y cariñosa a la vez, le tenía respeto.
-¿Acaso no sabes lo que te puede pasar? estamos en un lugar desconocido, no sabemos si esto será peligroso o no, no me lo perdonaría si te pasa algo- decía mamá mientras miraba su cara de preocupación.
-Te juro que no lo volveré a hacer- dije mirándola a los ojos, quise cambiar de tema así que le pregunté acerca de papá, me dijo que tenía mucho trabajo y llegaría más tarde, sospeché un poco ya que eran más de tres noches sin verlo, en fin. Entré a mi cuarto y me desvestí para ponerme el pijama, mientras lo hacía pensaba en todo lo que había pasado hoy, el momento con Joanne, el beso con Louis, todo... Fue demasiado rápido para asimilarlo, lo único que sabía era que no quería que se fueran.
Toda mi semana paso normal, ansiaba con ganas que fuera sábado, cada vez que lo encontraba en el pasillo me guiñaba un ojo, yo le devolvía una sonrisa, aunque no era el único que me sonreía, Joanne siempre trataba de hacerme reír, ella era diferente, siempre cómica y perspicaz, se ha ganado mi confianza, mi aprecio, y todavía no me ha quitado mis ganas de besarle. No podía pensar eso, ya estaba en medio de una relación, además ¿cómo era posible? no soy lesbiana ni mucho menos, pero con ella me siento diferente, una sensación muy anormal, ¿amor? no lo creo, pero ¿seré capaz de enamorarme de los dos?.
Desperté, era sábado, tenía una cita con el chico que apenas conocí, estaba emocionada, me arreglé y busqué algo casual, soy un poco mala al escoger la ropa, sólo uso jeas y camisetas, me he considerado simple, pero él es la excepción. Le avisé a mi mamá que iría al café y que no me tardaría tanto, para no preocuparle, y fui directo hacia esa pequeña cita, él estaba ahí, esperándome, me sonrió, yo le devolví el gesto, me cedió la silla, me ruboricé y creo que él lo había notado, la mesera nos atendió, pedí un té helado, amo el té helado, Louis pidió un cappuccino, mientras nos traía noté que el subía sus pies a mis piernas, subía y bajaba, coqueteaba, por encima sólo se podía ver mi sonrisa, debajo de la mesa también me metí en su juego, lo que más me gustaba de él es que no creía en las palabras, él creía en las acciones, y lo único que quería era comprobar si los chicos callados si besan mejor.
Terminamos de una tarde divertida, su sonrisa me apasionaba, somos muy callados para ser verdad, pero el silencio es el que más amo al estar con él, al pagar yo traté de despedirme, pero él me llevó a otro lugar, al mismo parque de aquel día, solo que más apartado a esa silla, era un lugar más escondido, tenía arbustos de flores y un gran árbol atrás, lo miré extrañada, su mirada me decía que sabía lo que hacía, ví que se sentó al lado del árbol y detrás de los arbustos, me miró, parecíamos como si ese lugar fuera nuestro escondite, sólo él y yo, lo único que ví después fue sus ojos acercándose a los míos, y me fundió en otro beso, un beso tierno, pero yo quería comprobar mi teoría y exigirle más, sintió cuando intenté penetrar más el beso y me recostó en la grama, él encima mio,una fantasía, exploraba cada rincón de mi boca como una cueva virgen, y yo sólo deseaba tenerlo más, más...
La falta de aire se hizo presente, me miró mientras cobraba alientos, y fijó su próximo objetivo, mi cuello, posó sus labios y beso cada rincón de mi cuello, dejando su rastro, oh Dios, como quería que siguiera, dejaba moretones en algunos lados, yo sólo gemía mientras con mis manos arañaba el césped del jardín, no pares, ni lo intentes, le decía tratando de vocalizar, ya que el placer me lo impedía, acabó con su trabajo y me miró, se acercó a mi oído y con un suspiro me dijo: -Te quiero Marie, ahora- después la mordisqueó tan placenteramente como para que dejara escapar un gritito, como si fuera un camino, bajó sus labios por mi mejilla, por mi mentón, hasta llegar a su objetivo, besar de nuevo mis labios, lo deseaba, honestamente, lo quería para mi y era un hecho, pero su último beso me recordó algo que quería olvidar cuando me invitó a salir, las ganas inmensas de besar a Joanne, de poderle hacer lo mismo que él me está haciendo, ¿pero que pienso? ella nunca lo aceptaría, sería imposible, pero sentía una voz interior que decía que no podía seguir con esto, que él tenía que parar, que tenía que esperar, inconscientemente le respondí:
-Aquí, no...
-No importa, te deseo- me decía a susurros, como su mayor necesidad.
-Aquí no- reiteré, sonando más firme, el paró, sin decir nada se volvió a sentar y me cedió su mano, encontró una flor al lado de un arbusto y la colocó en mi oreja.
-Te quiero- me dijo.

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