CAPÍTULO 5


El día empezó bien, o eso parecía. Tras el transcurso de algunas horas Sam no regresaba. Se había salido de la clase antes de que el profesor llegara, se había ido con Jake. El profesor me encargó que le entregara su examen de la clase anterior, y yo acepté. Tocó el timbre de salida y busqué a Sam, iba a ser la primera vez que le hablaba en dos semanas. 
No la encontraba en ninguna parte, así que decidí irme. Mientras salía del instituto, la vi a ella con Luke y otros muchachos, amigos de Jake supuse. Respiré hondo y fui hacia ellos. Sam estaba sentada sobre el regazo de Jake, y estaba fumando un cigarrillo. Me sorprendí, ella no era de fumar ni beber, o por lo menos conmigo nunca demostró ser así.

- Hola Sam, am… el profesor me pidió que te entregara esto. (Dije entregándole su examen).

- Oh, bien. (Dijo sin siquiera mirarme)

- ¿Quién es ella? (Preguntó Jake)

- Ella es… (Me miró de pies a cabeza) una chica de mi clase.

¿Una chica de mi clase? ¿Desde cuándo yo era “una chica de su clase”? Contuve mi enojo, saludé a Jake y a sus amigos con un gesto, luego le clavé una mirada de decepción a Sam. Me di la vuelta y me fui, no quería seguir en ese ambiente, hasta me habían dejado el olor a cigarrillo en mi ropa. 
Aceleré el paso, no quería perder el autobús.  Me subí y me senté, como siempre, en el último asiento a la derecha. En el reproductor de mi viejo celular sonaba Sum 41, una banda increíble que siempre hacía que mis días fueran mejores. 
Una muchacha se sentó al lado mío, yo la miré y me sonrió. Le devolví la sonrisa, y luego comenzó a hablarme. Me quité los auriculares y me acomodé.


- Día agitado, eh.

- Sí, bastante… (dije mirando la ventanilla)

- Me llamo Kate, Kate Whibley. 

- ¿Kate? ¡Hola! Soy Holly, la chica del blog.

- ¿Tú eres Girl In The Dark? (ese era mi nombre clave en el blog, significa “chica en la oscuridad”)

- Sí, la misma.

- Wow, que placer conocerte Holly, eres una escritora increíble, amo tu historia.

- Quién diría que nos conoceríamos en un autobús (dije riéndome)

- Sí, esto es… increíble, ¡por fin te conozco! 

- ¿A qué instituto vas? 

- Voy al St Jones, en las afueras de Florida, por eso tomo dos autobuses, es muy lejos… ¿Y tú?

- Yo voy al Bridgeman State, a pocas cuadras de aquí.

- Oh sí, lo conozco. Qué pena que nuestros colegios estén tan lejos… oye, ¿me das tu número de teléfono? 

- Sí, seguro (dije anotando mi número en su mano)

- Bien, yo me bajo aquí, te llamo luego. De verdad fue un placer conocerte Holly

- Lo mismo digo, adiós Kate.


Kate se bajó del autobús y yo la saludé desde la ventanilla. Pasaron cinco minutos y ya era hora de que bajara en la parada. Entré a casa, almorcé lo que encontré en la heladera, ya que la comida asquerosa del comedor del Instituto no era suficiente para mí. Me duché y subí a mi habitación, tomé mi computadora y entré al blog. Kate había comentado que nos habíamos conocido, y todos querían que ambas escribiéramos una novela entre las dos, ya que según ellos éramos las mejores en todo el sur de Florida. Y eso me levantaba un poco el ánimo, el hecho de saber que alguien valoraba algo que a mí me gustaba hacer. 
Abrí mi diario, ya que había recordado que mañana Luke será mi nuevo compañero, y estaba ansiosa por ello. 


“¡HOY ESTOY FELIZ! ¿Sabes? Luke será mi nuevo compañero de curso y además, hoy conocí a Kate, en el autobús, fue algo gracioso. Parece que la vida me sonríe, por primera vez. Esto es algo que no sucede todos los días y necesitaba escribirlo, y pues nada, eso, oh estoy tan contenta con esto, espero que este sentimiento dure por siempre…”


El día pasó, ya era hora de ir al colegio. Mi madre ya había vuelto, por lo tanto me llevó en el auto. Entré al Instituto, como siempre, muy temprano.  Fui hacia el salón para dejar mi mochila, y allí se encontraba Luke, charlando con Gary. 


- Hollydiota, ¿no vas a saludar al nuevo compañero?

- Ho…ho…hola (dije nerviosa y caminé rápido hacia mi banco)

- ¿Ves? Te dije que ella es la más torpe de este salón. (dijo Gary riéndose de mí)

- Hola, soy Luke. 

- Sí… ya… ya habíamos hablado una vez a la entrada 

- ¿En serio? No recuerdo

- ¿Tú hablaste con esta? Oye, si quieres que no te odien ni le dirijas la palabra, podrías contagiar alguna enfermedad o algo. Quién sabe si esta todavía sigue siendo virgen, tal vez solo lo aparenta. (dijo Gary)

- Ya basta, no… tengo ninguna enfermedad.

- Sí, tienes la enfermedad de la idiotez. ¿Por qué sigo gastando mi tiempo hablando contigo? Vámonos afuera de la peste Luke. 


Luke se fue del salón junto con Gary. Ahora me daba vergüenza hablar con él, de seguro Gary le llenaría la cabeza en contra mía y él le creería. Acomodé mi ropa y me senté a esperar que todos entraran. 
El timbre tocó, todos se sentaron y la profesora presentó a Luke. Luego le designó su lugar… era a mi lado, ya que yo siempre se sentaba sola, en una esquina. Mis nervios eran incontrolables, me empezó a sudar la mano y sentía que mi voz se iba a trabar en cualquier momento. Él me ponía sumamente nerviosa. Dejó su mochila a un lado  se dispuso a escuchar la clase. Yo miraba hacia la pared, no quería mirar al frente porque notarían lo sonrojada que estaba  mucho menos al costado, porque ahí estaba él. Tomé una hoja  empecé a hacer dibujos y garabatos para distender mi mente, pero la profesora lo notó. Me quitó la hoja y todos se empezaron a reír de mí. Eso no me afectó, pero sí el hecho de que Luke me estaba mirando. Fue uno de los días más vergonzosos de mi vida, pero no tanto como el día que me esperaba en unas semanas.

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CAPÍTULO 5


El día empezó bien, o eso parecía. Tras el transcurso de algunas horas Sam no regresaba. Se había salido de la clase antes de que el profesor llegara, se había ido con Jake. El profesor me encargó que le entregara su examen de la clase anterior, y yo acepté. Tocó el timbre de salida y busqué a Sam, iba a ser la primera vez que le hablaba en dos semanas.
No la encontraba en ninguna parte, así que decidí irme. Mientras salía del instituto, la vi a ella con Luke y otros muchachos, amigos de Jake supuse. Respiré hondo y fui hacia ellos. Sam estaba sentada sobre el regazo de Jake, y estaba fumando un cigarrillo. Me sorprendí, ella no era de fumar ni beber, o por lo menos conmigo nunca demostró ser así.

- Hola Sam, am… el profesor me pidió que te entregara esto. (Dije entregándole su examen).

- Oh, bien. (Dijo sin siquiera mirarme)

- ¿Quién es ella? (Preguntó Jake)

- Ella es… (Me miró de pies a cabeza) una chica de mi clase.

¿Una chica de mi clase? ¿Desde cuándo yo era “una chica de su clase”? Contuve mi enojo, saludé a Jake y a sus amigos con un gesto, luego le clavé una mirada de decepción a Sam. Me di la vuelta y me fui, no quería seguir en ese ambiente, hasta me habían dejado el olor a cigarrillo en mi ropa.
Aceleré el paso, no quería perder el autobús. Me subí y me senté, como siempre, en el último asiento a la derecha. En el reproductor de mi viejo celular sonaba Sum 41, una banda increíble que siempre hacía que mis días fueran mejores.
Una muchacha se sentó al lado mío, yo la miré y me sonrió. Le devolví la sonrisa, y luego comenzó a hablarme. Me quité los auriculares y me acomodé.


- Día agitado, eh.

- Sí, bastante… (dije mirando la ventanilla)

- Me llamo Kate, Kate Whibley.

- ¿Kate? ¡Hola! Soy Holly, la chica del blog.

- ¿Tú eres Girl In The Dark? (ese era mi nombre clave en el blog, significa “chica en la oscuridad”)

- Sí, la misma.

- Wow, que placer conocerte Holly, eres una escritora increíble, amo tu historia.

- Quién diría que nos conoceríamos en un autobús (dije riéndome)

- Sí, esto es… increíble, ¡por fin te conozco!

- ¿A qué instituto vas?

- Voy al St Jones, en las afueras de Florida, por eso tomo dos autobuses, es muy lejos… ¿Y tú?

- Yo voy al Bridgeman State, a pocas cuadras de aquí.

- Oh sí, lo conozco. Qué pena que nuestros colegios estén tan lejos… oye, ¿me das tu número de teléfono?

- Sí, seguro (dije anotando mi número en su mano)

- Bien, yo me bajo aquí, te llamo luego. De verdad fue un placer conocerte Holly

- Lo mismo digo, adiós Kate.


Kate se bajó del autobús y yo la saludé desde la ventanilla. Pasaron cinco minutos y ya era hora de que bajara en la parada. Entré a casa, almorcé lo que encontré en la heladera, ya que la comida asquerosa del comedor del Instituto no era suficiente para mí. Me duché y subí a mi habitación, tomé mi computadora y entré al blog. Kate había comentado que nos habíamos conocido, y todos querían que ambas escribiéramos una novela entre las dos, ya que según ellos éramos las mejores en todo el sur de Florida. Y eso me levantaba un poco el ánimo, el hecho de saber que alguien valoraba algo que a mí me gustaba hacer.
Abrí mi diario, ya que había recordado que mañana Luke será mi nuevo compañero, y estaba ansiosa por ello.


“¡HOY ESTOY FELIZ! ¿Sabes? Luke será mi nuevo compañero de curso y además, hoy conocí a Kate, en el autobús, fue algo gracioso. Parece que la vida me sonríe, por primera vez. Esto es algo que no sucede todos los días y necesitaba escribirlo, y pues nada, eso, oh estoy tan contenta con esto, espero que este sentimiento dure por siempre…”


El día pasó, ya era hora de ir al colegio. Mi madre ya había vuelto, por lo tanto me llevó en el auto. Entré al Instituto, como siempre, muy temprano. Fui hacia el salón para dejar mi mochila, y allí se encontraba Luke, charlando con Gary.


- Hollydiota, ¿no vas a saludar al nuevo compañero?

- Ho…ho…hola (dije nerviosa y caminé rápido hacia mi banco)

- ¿Ves? Te dije que ella es la más torpe de este salón. (dijo Gary riéndose de mí)

- Hola, soy Luke.

- Sí… ya… ya habíamos hablado una vez a la entrada

- ¿En serio? No recuerdo

- ¿Tú hablaste con esta? Oye, si quieres que no te odien ni le dirijas la palabra, podrías contagiar alguna enfermedad o algo. Quién sabe si esta todavía sigue siendo virgen, tal vez solo lo aparenta. (dijo Gary)

- Ya basta, no… tengo ninguna enfermedad.

- Sí, tienes la enfermedad de la idiotez. ¿Por qué sigo gastando mi tiempo hablando contigo? Vámonos afuera de la peste Luke.


Luke se fue del salón junto con Gary. Ahora me daba vergüenza hablar con él, de seguro Gary le llenaría la cabeza en contra mía y él le creería. Acomodé mi ropa y me senté a esperar que todos entraran.
El timbre tocó, todos se sentaron y la profesora presentó a Luke. Luego le designó su lugar… era a mi lado, ya que yo siempre se sentaba sola, en una esquina. Mis nervios eran incontrolables, me empezó a sudar la mano y sentía que mi voz se iba a trabar en cualquier momento. Él me ponía sumamente nerviosa. Dejó su mochila a un lado se dispuso a escuchar la clase. Yo miraba hacia la pared, no quería mirar al frente porque notarían lo sonrojada que estaba mucho menos al costado, porque ahí estaba él. Tomé una hoja empecé a hacer dibujos y garabatos para distender mi mente, pero la profesora lo notó. Me quitó la hoja y todos se empezaron a reír de mí. Eso no me afectó, pero sí el hecho de que Luke me estaba mirando. Fue uno de los días más vergonzosos de mi vida, pero no tanto como el día que me esperaba en unas semanas.

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