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717 days ago
Capitulo 23 Fin del Maratón 4/4
—No me digas que pensabas que Niall era virgen, yo se que tiene una carita de ángel pero también tiene su lado... —yo negué.
—nunca me había puesto a pensar en algo así... Pero no se, daba por hecho que el era virgen y... —suspire—¡Ni siquiera son novios!
—solo tienen sexo casual de vez en cuando, supongo —se encogió de hombros.
—espero que Justin se aguante las ganas porque no me agradaría estar en su departamento y que llegara ella y...
—te tendrías que tapar los oídos
—por mi propia inocencia —reímos—¿Tu eres virgen?
—no —contesto luego de unos segundos. Su cara se cubrió de un tono carmesí—perdí mi virginidad con mi novio cuando cumplimos cinco meses ¿Tu lo eres? —yo asentí—disculpa si esto suena grosero o algo pero... ¿Piensas morir virgen?
—no lo se —nos quedamos unos segundos calladas. Otra cuestión que nunca me había planteado— supongo que si porque no creo conocer a alguien y tener la confianza como para eso
—pues vives con Niall y el tiene fama de tigre —solté una carcajada.
—claro...¿Niall y yo juntos de esa manera?... Eso nunca va a pasar
—quien sabe, si yo fuera tu aprovecharía —me aconsejo—digo, eres muy hermosa y no creo que Niall se resista a ti si un día decides... Seducirlo
—nunca me atrevería a seducirlo, Lizzy—su celular sonó y leyó el mensaje que le llego.
—demonios me tengo que ir, ya se me esta haciendo tarde
—fue genial hablar contigo, ya necesitaba descargarme —ella se levanto y sacudió su trasero. La imite y nos despedimos con un beso en la mejilla.
—estaré ahi para lo que necesites, te mandare un mensaje para que guardes mi numero
—claro —ella se fue por la calle del edificio de Niall y se me perdió de vista.
Suspire y empece a caminar de regreso al departamento, ya estaba obscuro y me estaba dando miedo. Estuve platicando mucho tiempo con Lizzy, como dos horas, y me abrió los ojos. En realidad Niall no era virgen y bueno, ya tenia 19 años no era que me esperaba que fuera un santo pero... No lo se, descubrirlo fue impactante.
Camine un par de metros hacia el edificio y justo cuando estaba en la entrada vi un gato conocido gris con los ojos amarillos.
—¿Kimmo? —le pregunte a la gata como una loca mientras me acercaba a ella. La gata me vio y me enseño sus dientes afilados, para después salir del edificio mas rápido que flash.
Debí haber dejado que se fuera, pero no lo hice.
Corrí hasta llegar a ella, se había metido por una calle solitaria y continuo escapando de mi unos metros mas, se metió entre varias calles y yo no puse atención del camino solo por no perderla de vista, corría como si no hubiera un mañana y a mi ya se me estaban cerrando los pulmones, la cabeza me empezó a dar vueltas y de pronto empece a ver borroso.
La gata subió a un árbol corto y yo aproveche para tomar aire y tratar de tranquilizar mi cabeza, pero empezó a punzar demasiado fuerte y me maree. No me había pasado algo así nunca y esperaba que no me diera un ataque de asma en ese momento porque no traía mi inhalador, y cuando me recompuse un poco mire a mi al rededor y me di cuenta de que no tenia ni puta idea de donde estaba.
—demonios —murmure asustada. Mire a la gata que posaba arriba del árbol y la maldije en silencio. Ella pareció escuchar mis pensamientos y decidio hacerme un poco mas miserable. Bajo del árbol y me acerque rápido para agarrarla, pero la maldita era veloz y se alejo de mi de nuevo—no me harás esto de nuevo, mugrosa No se de donde saque la velocidad pero corrí y me agache para tomarla.
Mala idea. No calcule bien, tome a Kimmo entre mis brazos y caí rodando en el piso mojado. Se me rasparon las piernas y el brazo derecho.
Me quede tirada en el piso sucio de una calle sola y desconocida, aprisionando a una gata entre mis brazos que me arañaba con fuerza, empece a llorar de la desesperación y me levante tratando de recordar el camino.
Niall seguramente estaría furioso y desesperado y yo no sabia que hacer, opte por salir de esa calle y actuar normal.
Vi de lejos el Big Ben y se me ocurrió la grandiosa idea de caminar hacia el y seguramente estado ahí recordaría el camino de regreso a casa, así que camine entre calles que no recordaba haber pisado nunca hasta ahí, la gata me arañaba, me estaba muriendo de frío y las piernas me sangraban por las raspaduras, cualquiera que me viera por las calles juraría que soy una vagabunda loca. Tarde como media hora en llegar al reloj, no sabia si Londres era una cuidad segura, pero esperaba que si. Entonces cuando por fin llegue al lugar donde nos habían tomado la foto me di cuenta de que todo el maldito camino, en lugar de haber puesto atención al camino me fui tonteando con Niall y pensando en el asi que seguia sin tener una idea de como regresar.
Me senté en una banca sin soltar a Kimmo, dios, casi no podía respirar y mis piernas me dolían, la cabeza no me había dejado de punzar y estaba perdida en Londres.
Bonita suerte la mía.
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Listo chicas Fin del maratón

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