7
719 days ago
Cap. 55 "¿Dónde andabas, Bieber?"
En el capítulo anterior...
-Oye, siento interrumpir, pero no me gustaría que cada vez que salgamos por las tardes no sea más que una sujetavelas.-se queja María.
Me incorporo y me disculpo en voz tan baja que supongo que no me habrán oído.
-Vamos a cenar.-propongo para que la situación no sea incomoda.
-------------------------------------------------------------------------------------
Ryan para el coche delante de casa y centro mi atención en él en vez de seguir pensando en dios sabe que, bueno, en realidad si lo sé, pensando en el beso y en lo increiblemente sabrosos que son sus labios. La verdad es que no estoy en contra de la apuesta en absoluto, ahora que lo pienso.
-Más suerte mañana.-carraspea la garganta en tono de burla.
-No la necesito. Todo va sobre ruedas.
-Ya, claro. Ya se ha visto lo bien calculado que lo tenías cuando te has quedado tirado en medio de la nada.-su tono irónico hace que sus palabras suenen muy poco convincentes, aunque es lo lógico, realmente es lo que ha pasado.
-Eso solo ha sido un fallo técnico. Nada que no pueda solucionarse. Recuerda que este coche será mío dentro de poco.-se ríe a carcajada limpia al oír esto último.
-Más vale que limpies bien a Molly porque seré yo quien te la confisque.
¿En serio está tan seguro? No debería subestimarse mis cualidades seductoras.
-Hermano, no me voy a enamorar. Tu apuesta es estúpida, pero siempre me viene bien un coche. Ya sabes, para cuando llueve y eso.
-Cuando te vea caminando de la mano de la ricachona, te tragarás tus palabras. No te va a ser tan fácil cepillartela y mucho menos hacerlo solo por diversión.
-Parece mentira que no me conozcas.-bufo.
-Créeme. Te conozco mejor que tu mismo.-¿qué yo mismo? Lo dudo-Y vete ya o te sacaré a patadas de mis asientos de cuero mullido. Me costó por él sacarle tres millones de dólares a un pardillo drogata y además moroso. Así que levanta tu culo.
-Tranquilo, no calentaré más tu cuero mullido.-río saliendo de la broma no tan broma y chocamos nuestros puños como despedida. Salto hacia fuera después de abrir la puerta y me arreglo la ropa un poco.
-Mamá. Ya estoy aquí.-aviso nada más entrar.
-Ya me he dado cuenta. ¿Qué tal te ha ido? ¿Has encontrado algo?-pregunta mirándome de reojo mientras sigue planchando mis pantalones tratando de mirarme sin quemarlos.
-He encontrado más de una cosa.-mascullo sonriente mientras me dirijo hacia el sofá.
-Me da miedo preguntar que es lo otro que has encontrado, pero me refería a trabajo.
-Si. Tienes delante a un camarero o lo que quiera que sea en ese bar apestoso.
-¿En serio? ¡No sabes cuanto me alegro por ti, Justin!-se abalanza sobre mi y me abraza fuertemente para después darme un sonoro beso sobre la mejilla. Le devuelvo cálidamente el abrazo mientras imágenes de mi infancia se proyectan en mi mente como diapositivas-¡Casi se me olvida! Un señor llamó esta tarde preguntando por ti.
-¿Un señor? ¿Te dijo su nombre?
-Creo que era algo así como...¿Richard? Sí, creo que sí.
¿Richard? ¿Por qué llama a mi casa? Nunca ha llamado. Esto no es bueno. No puede serlo.
-¿Qué te dijo exactamente?-pregunto con el corazón en el puño.
-Quería saber cuando estarías, y le dije que fuiste a buscar trabajo.
-¿Qué? ¿Por qué le dijiste eso?-pregunto alterado.
Mierda, esto no formaba parte del plan. Él no debía enterarse de que estoy buscando otros métodos para conseguir dinero.
-¿Qué tiene de malo?-la expresión de su cara se convierte en una de preocupación cuando la mia se vuelve seria, casi haciendome olvidar todo lo que ha pasado hoy.
¿Debería llamar a Richard ahora y soportar una posible reprimenda que me podría llegar a meter en problemas con la banda? Quizá debería centrarme más en ella y dejar de lado las estupideces, lo último que quiero ahora es acabar como Jimmy, uno de los jóvenes traidores de los Gheist Crew que murió a palazos por sus propios hermanos. Por suerte no estuve presente en aquel acto.
-De ahora en adelante no lo cojas.-le ordeno con un tono severo.
-Justin, ¿qué está pasando? No entiendo nada.
Entiendo su confusión, a pesar de que sabe en lo que estoy metido, desconoce todo lo que eso implica. Todo esto me recuerda a Diana, a la situación en la que se vio envuelta por mi jodida culpa, podía haber acabado muy mal.
-Tranquila, no pasa nada...-digo abrazándola de nuevo para hacer que se calme. No quiero hacer que se sienta culpable de nada. Aunque a pesar de todo esto...el momento en la que las manos de la rubia que me estoy intentando llevar a la cama se mezclaban con mi pelo a la vez que nuestras lenguas, no se borra de mi mente. Un beso no había sido tan perfecto desde...ahora que lo pienso...¿Que hay de Sandra? No la he llamado en todo este tiempo. Bieber, ¿en qué pensabas?
Le doy un beso en la frente a la mujer a la que le debo la vida y practicamente me arrastro hasta mi cuarto, deseando desplomarme sobre la cama sin preocuparme de lo que pasará mañana.
~*~
Hoy no tengo tiempo que perder. Debo arreglar cualquier asunto que quede pendiente por mi propio bien, especialmente los de la banda.
Me encamino hacia el almacén montado en mi moto, mientras el aire me azota la cara con fuerza, pero no por ello disminuyo la intensidad del motor en ningún momento.
Si me mantengo con una postura segura y fiel ante el jefe, no debería temer nada, aunque eso solo es teoría, en la práctica es más complicado mientras sus dos gorilas te intimidan esperando a romperte alguna pierna con la orden de su líder. Pronto llego al lugar base de los Gheist Crew y dejo a Molly escondida detrás de un arbusto antes de entrar y que todos me miren de arriba abajo. Parece que han notado mi ausencia aquí los últimos días y no parece agradarles demasiado mi presencia.
Saludo a la panda formada por Ryan, Matty y un par de chicos más cercana a la puerta que ríen efusivamente por alguna cosa de lo que estuviesen diciendo.
-¿Dónde andabas, Bieber?-un tipo robusto, algo más que yo, se me acerca antes de que pueda decir nada. El mismo tipo que no quería que entrase en la banda de nuevo. Me tiene fichado.
-Arreglando otros asuntos.-contesto sin dejar que se me imponga demasiado.
-¿Más importantes que nosotros?-apuesto a que el no sería precisamente la persona que me respaldara en una pelea. Más bien ayudaría al enemigo a acabar conmigo.
-Bill, si lo que pretendes es intimidarme no lo estás consiguiendo, amigo.
-El jefe quiere verte.-larga ignorando mi anterior respuesta.
-Gracias por la información.-digo propinándole una palmada en la espalda como haría con un amigo. En este caso, lo único que quiero es hacerle rabiar, le molesta mi presencia, así que no es tan difícil conseguir mi propósito.
Ryan me mira y niega con la cabeza mientras ríe levemente. ¿Qué?
Camino hacia la sala en la que Richard está instalado y en la que lleva todo el control de los intercambios y la pasta que ganamos. Llamo a la puerta y con un "Adelante" me da permiso para entrar.
La sala pintada de verde oscuro, y dos sillones negros de cuero colocados en frente de la mesa en la que administra él de imponen bastante, siendo iluminados por una débil y monótona bombilla que cuelga del techo. Levanta la mirada y sonríe tan falsamente que hasta yo logro darme cuenta.
-¡Ya estas aquí! ¡Cuánto tiempo!-exclama recalcando esto último-¿Cómo te va en tu nuevo trabajo?-pregunta con un rintintín en la voz muy peculiar.
-Hmmm...Richard, eso...
-¿Necesitas más dinero?-pregunta de nuevo interrumpiéndome.
-No, estoy bien así.
-Bien, pues mañana serás tu el que se encargue de intercambiar la mercancía acordada con los American Fighters.-ordena de la misma manera en la que lo hice yo la noche anterior con mi madre sin preguntarme previamente sobre mi voluntad.
Abre uno de los cajones de su mesa y de él saca una bolsa llena de polvos blancos que tan solo he llegado a probar una vez.
-¿Quieres?-pregunta mirándome con la ceja alzada.
-No, pero gracias, no suelo nifarme nada.-ironizo de manera muy obvia. Frunce el ceño e intuyo que le ha ofendido o molestado de alguna manera, lo que me hace maldecirme interiormente por ser tan impulsivo.
-Vamos...por un poco no pasa nada...-insiste acercando la bolsa hacia mi con la mano, deslizándola por la gran mesa de roble.
Me siento acorralado y obligado a hacerlo. Está insistiendo demasiado y negarme podría ponerle en duda, más de la que ya tiene sobre mi.
-Diana-
~*~
Me dispongo a empezar el trabajo sucio que, en teoría, deberíamos hacer juntos, pero como no se ha dignado a venir, me toca hacerlo todo yo sola. ¿Dónde se habrá metido? Odio tener que limpiar toda esta porquería, aunque ¿no quería un trabajo? Pues esto es un trabajo y debo dejar de quejarme. Dentro de dos horas una jauría de niños esperando encontrar esto como la casa de Mickey Mouse van a invadir este sitio y para entonces debe estar como los chorros del oro.
Además de la fregona, me esperan sobre la mesa un par de bolsas llenas de globos que debo inflar con mis pulmones intentando que no me de un patatús o algo peor. Lo único que me queda por hacer es suspirar y ponerme manos a la obra sin perder más tiempo.
Cojo la escoba para empezar a barrer el suelo lleno de restos de basura, papeles e incluso alguna que otra telaraña en las esquinas, pero el ruido de la puerta me hace desviar la mirada hacia ésta. Bieber. Santas mierdas...Tiene los ojos rojos, inyectados en sangre, y apenas se mantiene en pie, pero ahí está, de pie observándome mientras yo lo hago al mismo tiempo.
-Hola.-dice con la voz cortada y ahogada.
-¿Que te ha pasado?-no sé por que he dicho eso.
No debería importarme su vida. Diana, deberías limitarte a hacer de chacha en vez de tener ningún tipo de contacto visual con él, ni visual, ni de ningún otro tipo-Me digo a mi misma-.
-Nada que te incumba.-cierto. No me incumbe.
Avanza a paso lento hasta sentarse en la silla más cercana a la entrada. Parece que se va a caer en cualquier momento, y los ojos se le cierran solos. Una de dos. O anoche no durmió bien, o está drogado hasta las cejas. No puede verle así el jefe, y mucho menos unos niños y sus padres que vienen a celebrar un cumpleaños, o el negocio se hundirá como el Titanic antes de empezar a navegar. ¿Pero que puedo hacer yo al respecto?
-Deberías haberte quedado en casa. Venir así a trabajar no es la mejor opción.-me atrevo a decir.
Sin esperar respuesta alguna, cojo de nuevo la escoba y comienzo a barrer. No quiero perder más tiempo con lo desastre que está hecho todo esto.
-¿Así cómo?-pregunta con voz ronca mientras examina todo mi cuerpo apenas sin pestañear mientras evito cruzar nuestras miradas. ¡Como si no fuese obvio!
Así de atractivo hasta drogado, así de perfecto como siempre. ¡Mierda, subconsciente! ¡¿Que carajo estás diciendo?! ¡Eso no es lo que pienso! Vale, en realidad puede que sí, pero es que es imposible no pensarlo. Su forma de ser, el modo en el que me habla aunque se esté riendo de mi, o cada vez que me toca y saltan chispas produciéndome un incesable hormiguero en el estómago que solo he llegado a sentir con él de esa intensidad...todo él, en resumen. No poder dormir pensando en el beso de ayer me ha hecho darme cuenta de todo esto, pero a pesar de ello, sé que debo alejarme, no me ama, él no es para mí.
-¿Y bien?-insiste esperando a que conteste. Al menos aún razona.
-Nada...olvídalo.-reprimo las ganas de acercarle un espejo y hacerle ver su aspecto, no hay tiempo para eso-¿Me vas a ayudar?
-Quizá.-contesta con la misma voz ronca.
-¿Quizá? Bieber, trabajas aquí. ¿Te suena la palabra "contrato"? Consta en trabajar y recibir algo a cambio, no en sentarse en esa silla y recibir un pago que no te corresponde.
Para mi sorpresa, en vez de responderme con alguna de sus groseras contestaciones, se levanta y se planta frente a mí como una estatua, como si estuviese esperando alguna orden por mi parte. Santa virgen...debe de estar muy drogado.
-¿Qué tengo que hacer?-pregunta cruzándose de brazos y apoyando su peso en una pierna.
-Pues...-no lo había pensado. Simplemente porque no me imaginaba que quisiese colaborar en algo-Podrías...-besarme-organizar la barra.-sugiero aunque en realidad no es exactamente lo que me gustaría que hiciese.
Se relame los labios atrayendo mi atención hacia ellos. Una parte de mí, el cuerpo, quiere volver a problarlos, mientras que el cerebro, me prohibe mantener cualquier tipo de contacto con él fuera del ámbito del compañerismo en el trabajo. COMPAÑERISMO, recalca mi conciencia. Curiosamente...la parte más grande de mí misma es lo que quiere romper esa regla estricta que mantiene firme mi cerebro.
-¿En qué piensas?-pregunta con cautela al verme algo perdida en mí misma.
¿En qué pienso? Pienso en que no debería haberte conocido nunca, en qué ese primer beso me volvió adicta a ti y que jamás podré olvidarte por mucho que lo niegue y me empeñe en hacerlo. Que tu fuiste mi primer gran amor y me rompiste el corazón tratándome como un juguete al que usaste a tu beneficio, pero que aun así no puedo dejar de relacionar cada detalle de mi vida contigo. Que cada vez que te veo, se me erizan los pelos y siento mil mariposas revolotear en mi estómago.
-En que hay mucho trabajo. Así que ponte a lo tuyo.
-¿Me estás dando órdenes?-pregunta elevando una ceja.
-Exacto.-me doy la vuelta y me dirijo hacia el otro extremo del local para seguir barriendo contoneando ligeramente las caderas, algo muy inpropio de mi. Ni siquiera sé porque lo estoy haciendo...
_____________________________________________________
¡Hola, cielos! Ya estoy aquí, sé que no es del todo temprano, pero tampoco tan tarde como la otra vez...El caso es que ya está aquí! Espero que os haya gustado, aunque no ocurra nada del otro mundo, pero en fin, algo es algo.
Os quiero y no os olvideis de mi! :)
Ask---> http://ask.fm/DiianaJB
Mi tuenti ---> http://www.tuenti.com/#m=Profile&func=index
Y mi Twittaaahhh ---> https://twitter.com/diana97LovesJB

0 Comments
Realtime comments disabled