375
725 days ago
~FORBIDDEN HEARTS.
{CAPÍTULO 26}
Dudé unos segundos en si contestarle o ignorarle, aunque al fin, me decanté por la primera y absolutamente errónea opción.
-Eso ya no me interesa, Bieber.
-Tengo mil cosas que explicarte, princesita.
Sostuve mi mirada en sus ojos claros. Un segundo, dos; tres. Se aproximó a mí y acarició mi mejilla. Me tomó de la cintura, y acercó su rostro al mío. Por unos segundos, quise que sucediera, que me besara. Cerré los ojos, pero al instante los abrí, recordándome que debo mantener las distancias entre ambos.
-Suéltame, Justin -espeté seria, escabulliéndome de sus brazos. -No quiero que sigas jugando conmigo.
-¿Qué te sucede?
Arqueé mis cejas, y sacudí la cabeza para los lados, decepcionada. Por última vez, le miré a los ojos, y me marché con mis compañeras, ya que me estaban llamando. Nos sentamos en uno de los bancos, y comenzaron a hablar de algo en lo que supuestamente yo estaba participando. Intentaba prestar la mayor atención posible, a pesar de que solo respondiera con monosílabos que salían automáticamente de mi boca. Mi mente seguía en Justin. Era algo irremediable.
[...]
Intenté escaparme al tener que ir a la cafetería, pero al pensar que mi padre no tendría nada preparado para mí, no tuve más remedio que quedarme; aparte de que Chris me obligó, y encima, con todos los chicos. Incluso Justin.
Estaba tensa, y era algo que ninguno de ellos podía ignorar. Aunque al menos, me sentía protegida junto a Chris y Alex. Justin, que no dudó un instante en sentarse frente a mí, no se detenía a la hora de observarme, lo cual me volvía aún más nerviosa. Todos callaban, como si guardaran para ellos miles de cosas que sentían la necesidad de decir. O quizás, era eso: nadie tenía nada que rompiera el hielo.
Pero entonces, ahí estaba Chris:
-¿Cómo os ha salido el examen? -preguntó.
-Mal -contestó Justin con decisión.
Traté de abstruirme de la conversación. No obstante, como siempre, me resulto en vano.
-¿Y a ti, Alba? -me cuestionó Ryan.
-Ya sabes, genial -balbuceé.
Justin carcajeó ante mi repentina tartamudez. Le maldije para mis adentros, y continué comiendo, sin darle importancia a su tontería. Sacó su móvil, y lo miró.
-Bueno, yo tengo que marcharme. Mañana nos veremos -se despidió y se marchó, no sin antes examinarme.
A partir de este momento, toda la tensión acumulada se fue liberando poco a poco, aunque no lo hizo del todo hasta que solo quedaron Chris y Chaz. Tendí mi cabeza sobre la mesa.
-¿Sabes qué, Alba? Deberías darte por vencida en este juego -indicó Chaz.
-¿Qué? ¿A qué te refieres?
-Justin se acostó con Jasmine antes de que empezárais a salir.
Y entonces, todo fue como un efecto dominó. Mis hipótesis se desmoronaron tan rápido como deja de llover. Pero no iba a ir de fácil.
-¿Y qué? Me sigue molestando. Quiero decir, yo le conté que me besé con Niall, y él no fue capaz de ser sincero conmigo. Es más, ninguno lo fuísteis.
-¿Y tú sí? Te recuerdo que tú también nos mentiste.
Tocada y hundida. En eso Chaz llevaba totalmente la razón, y era algo que no podía discutir.
-Además, nosotros nos enteramos de lo que sucedió entre Justin y Jasmine ayer mismo -agregó Chris.
Y entonces, nacieron en mí sensaciones que desembocaban en una: Necesitaba hablar con Justin. En cambio, ahora es una mala idea. Está molesto conmigo, al igual que yo lo estoy con él, y... creo que va a costar más de lo que pienso que nos disculpemos. Ambos tenemos un cincuenta por ciento de culpa en esto: Justin por no ser enteramente sincero conmigo, y yo por no saber escucharlo y anticiparme a los acontecimientos.
¿Cuánto tiempo más vamos a estar así? Sí, vale, los dos tenemos mucho orgullo, pero sinceramente, a pesar de lo que pensé antes, Justin debe disculparse primero. Entonces, sí podré hacerlo yo. Mientras tanto, no. Cojo mi mochila, y me despido de Chaz y Chris. Lo mejor sería ir a casa antes que seguir lamentándome por mi anterior conversación con los chicos.
¿Pero qué me pasa? Sólo sé meter la pata. Llego a casa, y sin detenerme voy directa a mi habitación. Cojo mi móvil, y al ver la foto de Justin y yo juntos, pasa por mi mente la idea de que me dijo todo eso para protegerme de Jasmine, y para ser sincero conmigo. Porque en eso se basa todo, y yo fui lo suficientemente estúpida como para no entenderlo. Ha sido demasiado bueno conmigo, y se lo pagué enojándome. No era así como estaba pensado.
"-Voy a estar siempre protegiéndote.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo. "
En un momento de rabia, lanzo mi móvil contra la cama. Estaba llegando a punto de desesperación por hablar con Justin extremo. Aunque no pensaba llamarle ni ir a verle ahora. Quizás mañana, cuando se le pase el enfado.
-Parece ser que la señorita Bieber está hoy de mal humor, ¿eh? -comentó Mario desde la puerta.
-Piérdete, ¿quieres? No estoy teniendo un buen día.
-Es por él, ¿no?
Se acercó a mí y tomó mi brazo, intentando proporcionarme cariño.
-Ya te dije que mi vida no debe importarte, Mario.
Alzó sus brazos y se encogió de hombros.
-Tranquila, solo preguntaba -agregó, marchándose de mi habitación. Suspiro.
-VARIAS HORAS MÁS TARDE-
Me reincorporé en la cama al escuchar un extraño silbido procedente de fuera. Abrí las ventana, y en la calle estaba Justin, arrodillado ante el suelo.
-¿Justin?
-Oh, Julieta, mil veces malas las noches sin tu luz.
Carcajeé.
-Sh, calla. Vas a despertar a mi padre.
Entonces, se acercó a la fachada de mi casa, y sosteniéndose a lo imposible, ascendió hasta mi habitación.
-Eres idiota, podrías haberte caído.
-Lo que me esperaba arriba era más fuerte que el peligro -dijo, acercándose a mí y tomando mis manos.
-Eres un cursi, Bieber.
Ante tanta proximidad, retrocedí varios pasos, haciendo que Justin también los diera. Mis piernas chocaron con la cama y caí sentada en ella. Éste se sentó a mi lado. Acarició mi pelo, a la vez que sostenía mi barbilla.
-Lo siento, princesa. Lo siento mucho.
{CAPÍTULO 27}
-NARRA JUSTIN-
Ambos nos sentíamos arrepentidos, y se notaba. Pero he venido a cambiarlo, porque me supera. No ha sido mucho tiempo sin Alba, aunque sí lo sufuciente para echarla de menos.
-No, Justin. Yo lo siento. Me tomé las cosas a la ligera, y no debí hacerlo. La que se equivocaba era yo... como siempre.
Coloqué uno de mis dedos en sus labios, deteniendo sus palabras.
-Eh, no digas eso. No eres perfecta, y me gusta así, porque te hace diferente.
Esbozó una sonrisa, haciendo que naciera en mí un deseo repentino de besarle. Relamí mis labios, y Alba no tardó en imitarme. Cerramos los ojos casi al mismo tiempo, y permitimos que nuestros labios fueran solo uno. Se echó para atrás, y me dejé caer sobre ella. Por unos instantes, separamos nuestras bocas. Era imposible que no sonriéramos. Volví a juntar nuestros labios. Bajé hasta su cuello, y adentré mis manos bajo la camiseta de su pijama, recorriendo sus caderas. Me mantuve un tiempo en esa zona, hasta que decidí ascender un poco más. Noté como Alba se estremecía.
-Justin, detente. No es el momento ni el lugar -agregó, incorporándose.
Tenía razón. Debía controlar mis impulsos, aunque sea pura adicción para mí. Coloqué bien mi camiseta, y miré fijamente los ojos de Alba.
-¿Para qué has venido? -preguntó.
-Para pedirte perdón.
-¿Sólo para eso?
-No, claro que no. Pensé en secuestrarte de nuevo.
Arqueó las cejas y abrió sus ojos.
-¿Qué? ¡No! Tengo sueño, Justin. Quiero dormir.
-¿Y qué? Yo quiero raptarte, así que vístete.
Puso sus ojos en blanco y sacudió su cabeza. Fue directa a su armario, y escogió la ropa que iba a ponerse. Como me miraba, supe que debía girarme para no verla.
-Ya estoy lista -indicó.
Me volví hacia ella, y observé como caminaba hasta la puerta de su habitación.
-¿A qué esperas?
-A que te des cuenta de que corres peligro si piensas salir por ahí.
Poco a poco, se fue dando cuenta de a lo que se refería. Atrasó varios pasos, aunque me acerqué a ella, y cogí sus muñecas.
-No me vas a sacar por la ventana.
-¿Qué pasa, princesita? ¿No te has escapado nunca de casa? -le reté.
Entonces, se armó de valor y se aproximó a nuestro punto de salida. Colocó una pierna fuera de esta, pero al ver la altura, se echó para atrás.
-Tú primero, Bieber.
Carcajeé, y le hice una señal a Alba para que subiera a mi espalda. Estaba temblando, quizás por frío, o quizás por miedo, por lo que me apresuré en llegar al suelo lo antes posible. De un salto, se despega de mi espalda, mas la retengo con mi brazo, rodeándole con él. Me mira, y sonríe.
-¿Y qué va a pasar con el instituto mañana? -pregunta.
-Pues faltaremos. Prefiero dormir juntos.
Subimos a mi coche, y arranqué.
-Espero que no me estés metiendo en problemas.
-Demasiado tarde, pequeña.
Al cabo de una media hora, llegamos a la playa. Era capaz de percibir como Alba se estremecía. Me aferré a su mano. Era algo especial, como si sus dedos solo encajaran con los míos, y debía admitir que eso me encantaba.
-¿Para qué me has traído aquí?
-Quería borrar contigo algunos malos momentos.
Saqué del maletero varias mantas, y las llevamos a la arena, cerca de la orilla. Alba se echa una por encima.
-No estás acostumbrada al frío, ¿eh?
Niega. A pesar de que fuese de noche, podía ver perfectamente como sonreía. Eso me hacía la persona más feliz del universo.
-No quiero discutir más contigo, Biebs.
-Ni yo, cariño.
Abrí mis piernas, y le indiqué que se sentara entre ellas. Apoyó su cabeza en mi hombro, y con mis brazos le proporcioné calor. Besé su cabello, aunque ella se giró para posar sus labios sobre los míos. Bostezó, por lo que eché mi cuerpo sobre la húmeda arena, convirtiéndome en su propia almohada. Puse una manta cubriéndonos, y esperé a que Alba se quedara dormida, para seguidamente hacerlo yo.
[...]
Lentamente, abro mis ojos. El sol me daba directamente en la cara, haciendo más difícil mi despertar, pero el estar abrazado a Alba me daba las fuerzas que necesitaba. Su dedo se paseaba por mi pecho, lo que me tranquilizaba más que cualquier cosa.
-Eh, ya te has despertado -comentó, ríendo.
Inmediatamente, esbocé una sonrisa.
-¿Has dormido bien? -pregunté.
-Aunque te mueves mucho cuando duermes, sí. ¿Y tú?
-Genial -hice una pausa, en la cual me quedé admirando sus ojos, que aunque no tenían nada de especial, para mí lo eran. -Supongo que tienes hambre, ¿no? -asiente. Tomé su mano, y la ayudé a levantarse de la arena. Sacudió su ropa, elimiando los restos. Recogemos nuestras cosas y las llevamos al coche. Subimos en él, y arranco en dirección a cualquier cafetería.
Llegamos. Sin pensarlo, tomo la mano de Alba, y tomo el control de sus pasos. Nos acercamos a la barra, y pido dos chocolates calientes. Para comer, simplemente reclamo un pastel para ella, mientras buscaba un buen sitio donde sentarnos. Pago la consumición, y voy tras Alba. Al ver lo que he traído, se asombra.
-No deberías de haberlo hecho, Justin.
-Algo tendrías que comer, ¿no?
Nos sentamos, uno frente a otro. Con énfasis, empieza a comer el dulce, dando a entender que le había gustado.
-Creo que te cuido demasiado -comento riendo, a la vez que cojo una cucharada de su desayuno.
Carcajea, y sigue comiendo. Tenía frío, por lo que empiezo a tomar pequeños sorbos de mi chocolate. Me sentía bien. Hace cinco meses era inconcebible la idea de que alguna vez pudiera llegar a hacer estas locuras con una chica, y mucho menos con Alba. Pero a veces no todo es siempre como se cree que es. La vida da muchas vueltas, y si ella ha venido de España a Stratford era porque, de alguna forma, nuestros caminos estaban destinados a encontrarse en algún punto determinado.
Miro a Alba, y lo primero que mi vista percibe es una mancha del chocolate en sus labios. Río, y ésta se extraña.
-¿Qué pasa?
Me aproximo a ella. Cojo su barbilla, acercándola a mí. Nuestras narices rozan, y un inmediato y cada vez menos inesperado escalofrío viaja en mí. Coloco mis labios sobre los suyos, llevándome el sabor de estos mezclado con el chocolate.
-Ya está -indico.
Cuando terminamos, mis dedos vuelven a encontrarse con los suyos. Abandonamos la cafetería, y volvemos a subir en el coche.
-¿Qué va a pensar tu madre cuando vea que no estás en casa?
-Pensará que me marché antes al instituto. Total, sabe que siempre estoy en buenas manos -digo, observándola. -¿Y qué pensarán en tu casa?
Desciende su vista, y me doy cuenta de que algo va mal. Mierda, su padre. Cuando planeé todo esto no me acordé de él, y quizás ahora esté metiendo a mi novia en algún problema gordo. Al ver que puede sincerarse conmigo, espeta:
-Yo... tengo miedo, Justin.

12 Comments
Realtime comments disabled
skyscrying 717 days ago
DIOS QUE INCREÍBLE ES ESTO. CADA PALABRA NARRADA ES PERFECTA, NO HAY NADA MEJOR QUE ESTO, NADA.
CyrusBieber16 719 days ago
Siguiente <3.
manuorozco 722 days ago
siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! lla amoooo!!!
sxssyness 723 days ago
*-* que perfección de capitulo. Asdfghjkk.
fixinparadise 723 days ago
Es increíble, necesito los siguientes :)
ItsanAstronaut 724 days ago
djfgbksdjfbhjksdfhsdfhbkjdfh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiigueeeeeee
waytomarch 725 days ago
HDISUDJDIDSA AHHHHHHHHH ESTO ES PURA PERFECCIÓN:') Siguela pronto<3.
NinaDrewPoynter 725 days ago
Asdfghjkl que pedazo de capítulo. Me encanta, sube pronto cielo <3
SmokingDreams 725 days ago
SIIIIIGUUIEENTEEE:)
_hvrts 725 days ago
¿Pero esto qué es? Dios mio de mi vida, que puta perfección. Siguiente :)
pperfectsixteen 725 days ago
Perfecta, perfecta, perfecta. Asdfghjkl*.* ¡Siguienteeeee!
itsandreabutler 725 days ago
JFREIJFIROEFJROF NO, LTEKERG, QUE CUQUISSSSSSSSSSSSSSS*-* Son amor, mucho amor. Pero...¿por qué lo dejas así? :|||||||:||:||:|| ¡ME ENCANTA! SIGUIENTE :)