One Direction

@Amorpor1D

Bienvenido, aquí estas informada de los asombrosos chicos de One Direction; ultimas noticias, fotos, vídeos y facts. Estamos para apoyarlos hasta el final.

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Jamás te olvidaría Capítulo 1: Parte 1
24 de Diciembre del 2009
Era una mañana muy fría, quería quedarme más tiempo en la cama, debajo de las muchas mantas dando vueltas, mientras afuera el frío hacía estragos. Pero, sin embargo, no me importaba el frío. Ese día vería a Harry. 
¿Quién era Harry? Pues, Harry Styles es mi novio de hace un poco más de 7 meses. Lo conocí en la escuela, como a todos. Fuimos amigos mucho tiempo, me ayudó a superar tantas cosas que ya perdí la cuenta. Él estuvo ahí conmigo cuando mis padres se divorciaron, fue una de las pocas personas que estuvo acompañándome en ese momento tan difícil para mí. Yo no quería ver a nadie, sentía que nadie iba a entender jamás lo que significaba alejarme de mi padre y ver como mi familia se desmoronaba frente a mis ojos sin poder hacer algo para evitarlo. Harry lo entendió. El pasó por lo mismo cuando tenía 7 y sus padres se divorciaron. Creo que sin él no hubiera podido superarlo. Recuerdo sus palabras ese día: “No es tu culpa, tampoco es culpa de tus padres. Las cosas tal vez debían ser así. Y tu padre te ama, no va a alejarse de ti. Él va a estar siempre que lo necesites, seguirá siendo tu padre por sobre todas las cosas. Y tampoco debes sentirte sola, estoy aquí contigo. Siempre me tendrás.” 
Sinceramente siempre creí que era demasiado guapo como para ser solo mi amigo, pero nunca creí que él me mirara como algo más que como a una amiga. Hasta que lo dijo. El día del baile de fin de curso, la primera noche de verano. Una noche de verano que recordaré por el resto de mi vida, porque él le dio un giro de 180° para siempre.
Jamás pensé que podría querer y necesitar tanto a alguien en mi vida, siendo además tan joven. Después de todo, solo tengo 15 años, casi 16. Faltan unos días para mi cumpleaños y estoy emocionada de poder celebrar mi primer cumpleaños junto a Harry. Dijo que tenía una sorpresa especial para mí y no puedo esperar para saber que es. Además, hoy es navidad y no hay nada mejor para el frío que un abrazo suyo.
Esta tarde voy a ir a su casa, quiero sorprenderlo con una visita inesperada. Además quiero saludar a su madre, Anne, a quien no veo hace un tiempo, y no quiero que piense que no quiero verla, es tan agradable y cariñosa que sería imposible no querer visitarla.
Era sábado, así que me levanté alrededor de las 11.00 a.m, me di una larga ducha caliente y me vestí con unos jeans claros, botas color crema, una chaqueta de polar color rosa pálido sobre una blusa de algodón clara y mi bufanda de los inviernos, mi favorita. Una hermosa bufanda color rosa pálido tejida de lana que me regaló Harry la navidad pasada, cuando aun éramos solo amigos. Recuerdo lo mucho me gustó cuando la vi y lo mucho que le agradecí habérmela obsequiado.
Bajé las escaleras con lentitud y saludé a mi madre, como todas las mañanas. Avancé hasta la cocina y me serví un poco de leche con cereal, era algo tarde, así que no comí nada más. Después de ayudar con la limpieza de la planta baja de la casa, subí a mi habitación y comencé a asearla. Mientras lo hacía, me llamó mucho la atención que Harry no hubiera llamado durante toda la mañana, ni un mensaje de buenos días o algo por el estilo, era lo habitual. Pero esa mañana no había sabido nada de él. No me preocupé y atendí el llamado de mi madre a almorzar. 
Luego de comer, subí nuevamente a mi habitación, lavé mis dientes, me apliqué el perfume que tanto le gustaba a Harry que usara, también un poco de rímel, brillo labial y me miré al espejo por última vez. Dejé mi cabello suelto, naturales rizos castaños caían sobre mis hombros y mi flequillo al lado izquierdo. Bajé las escaleras nuevamente y me despedí de mi madre, tomé mi celular y mis llaves y salí.
Preferí ir caminando, de todos modos no era muy lejos. Mientras caminaba pude notar que el frío aumentaba y un escalofrío me recorrió la espina de arriba hacia abajo. El cielo cada vez se poblaba de más espesas nubes grises impidiendo el paso de luz, el ambiente se tornó más lúgubre y supe de qué tal vez habría una enorme tormenta esa noche. Tuve un mal presentimiento, justo en medio del pecho, era como un peso angustiante que me impedía el aire. Caminé lo más rápido que pude y una vez que visualicé la casa de los Styles me detuve para recobrar el aliento un poco. Esta vez me acerqué más lentamente, pero algo estaba raro. Fuera de la casa había un letrero de 'Vendida' clavado justo en el frente del jardín. Corrí hacia la entrada y toqué la puerta con fervor. Nadie abrió. Volví a tocar, pero seguían sin abrir. ¿Habían vendido la casa y Harry no me había dicho nada? ¿Por qué? No entendía absolutamente nada y encima no había nadie ahí para explicarme lo que sucedía. 
–Se mudaron a Londres esta mañana. –dijo de pronto una voz femenina que provenía del pórtico vecino. Volteé a ver a la mujer de edad mediana que me había tirado el balde de agua fría en la cara.
–¿A Londres? ¿C… Cómo? –¿Esa mujer estaba en lo cierto? Creí de inmediato que era una broma de muy mal gusto. No sabía si reír por la locura que había dicho esa mujer o llorar por habérsela creído.
–Se fueron temprano esta mañana, el camión de mudanzas llegó cerca de las 8.00 y al parecer vendieron la casa más rápido que un rayo. –volvió a explicar la mujer.
–Pero usted dijo a Londres... ¿Está segura de eso? –mi peor miedo era que la respuesta de la mujer fuera un...
–Si. Estoy segura. Yo misma le pregunté a Anne hoy cuando la he visto salir de la casa. Su esposo tuvo una gran oferta de trabajo y no dudaron ni un minuto en irse. –Claro, había olvidado mencionar que Anne, la madre de Harry, se volvió a casar hace un par de años, y ahora, por la misma razón se habían ido lejos.
Mis ojos comenzaron a cristalizarse y no pude evitar mirar de nuevo la casa. En efecto, estaba tan vacía como mi mente en ese momento. ¿Harry se... se había ido? ¿Se fue sin decir nada? Eso no tiene lógica... él… Él no podía estar haciendo esto. 
–¿Te encuentras bien? -preguntó la mujer al verme en el estado en que estaba.
Yo solo pude asentir débilmente con la cabeza. Me alejé a pasos largos pero lentos mientras mi mente analizaba toda la información que llegaba a mis neuronas. El dolor en mi pecho volvió a aparecer, pero esta vez me parecía un dolor más allá de lo físico. De pronto mis ojos se nublaron y me vi convertida en un mar de lágrimas. Como pude llegué al parque que se encontraba más cerca y me senté en el pasto a soltar todo el dolor que salía de mí en forma de lágrimas.
Harry se fue. Me había dejado así, sin ninguna explicación, sin decir nada, sin un adiós. No quería creer que era cierto, el dolor se sentía tan real que no quería sentirlo. Parecía una pesadilla y quería despertar ahora, quería correr y olvidar que aquella mujer había dicho eso. Harry me había abandonado y yo no entendía porque no dijo que se iría. Entre la poca energía me que me quedaba, tomé mi celular entre mis manos temblorosas y marqué el número de Harry. Lo acerqué a mi oreja. –"El número que intenta marcar se encuentra fuera de servicio, por favor intente más tarde" –dijo aquella molesta voz que me contraía aún más el corazón. Quise insistir, volví a marcar y aquel mensaje apareció de nuevo. ¡Maldición! Ni siquiera me contesta las llamadas. ¿Qué clase de persona era? ¿Por qué no me daba una explicación? Mi cabeza estaba tan llena de dudas que sentí que en cualquier momento explotaría. Estoy confundida, triste, enojada y de nuevo confundida. Necesitaba con urgencia que alguien me dijera que no era cierto, que Harry no se había ido, que había una loca explicación para todo esto. Respiré hondo e intenté calmarme. Volví a pensar en todo lo que había sucedido, necesitaba ver si hay otra manera de entender todo, quizás era todo un mal entendido, quería asegurarme. A raíz de todo lo que pude recordar solo llegué a la misma conclusión: Harry se fue de la ciudad sin decirme nada.
¿Ese parecía ser el final de todo? La incertidumbre me comía por completo y mis lágrimas insistían en salir, me negaba a creer que Harry había tirado a la basura todos estos meses juntos y no me hubiera dicho que se iba de la ciudad, eso no sonaba a él. 
Toda esta situación explicaba bastante su actitud esa semana. Lo había notado más callado, nostálgico y nervioso, siempre creí que eran ideas mías, pero ahora sé de qué se trataba todo. Recordé, de pronto, la noche anterior. Cuando me dejó en casa luego de que me llevara al cine y a cenar bajo las estrellas en el Boundary Water Park había dicho cosas muy extrañas, como si se estuviera despidiendo de mí. No lo comprendí…hasta ahora.
¡Dios! ¿¡Cómo pude ser tan ilusa!? A él no le había importado nada, solo se fue. Se fue sin decir adiós y sin mirar atrás. No pensó en mi cuando se fue, no pensó en todo el daño que me haría al irse así como si nada. ¿Por qué lo hizo? ¿¡Por qué!?


Mientras con Harry en Londres. 

Me sentía un cobarde. Un cobarde sin corazón, egoísta e idiota. No pude ser capaz de decirle a Sky que mi madre se mudaría con Mike y que yo y Gemma tendríamos que ir con ellos. Juro que no pude hacerlo, simplemente no pude. La culpa me estaba matando, pero no había nada que yo pudiera hacer. Ya era tarde. No pude decirle que la dejaría allí, sola, que no podríamos seguir juntos, no me atreví a decírselo, era demasiado doloroso y no estaba dispuesto a verla sufrir de esa manera. 
Según yo, la mejor decisión fue solo marcharme, sin decirle nada. Tal vez era lo mejor. Ella se olvidaría de mi tan rápido que no recordará mi nombre en un par de meses, y yo... bueno, yo tendré que hacer lo mismo. 
Sky me preguntó muchas veces esa semana si algo me pasaba, tuve la oportunidad de decirle todo, pero cada vez que iba a contarle me acobardaba y las palabras exactas no me salían. El último día que estuve con ella será inolvidable. Sus perfectos ojos color miel me miraban con ese destello tan especial que tienen desde que la conozco, tuvo una sonrisa en el rostro desde principio a fin, llevaba ese vestido de girasoles color blanco que le queda tan bien y los rizos castaños sueltos danzando en libertad con el viento sobre sus hombros. No puedo creer que jamás podré volver a ver esos ojos, no podré besar de nuevo esos rosados labios que me quitan el aliento con tan solo pronunciar mi nombre. La llevé al cine y más tarde a una cena que preparé especialmente para ella en el parque Boundary Water. Debía ser especial, era nuestra última cita. 
Cuando estaba por entrar a su casa, la tomé de la cintura y la besé como nunca antes lo había hecho. Se me estrujó el corazón mirarla por última vez a los ojos sin poder decirle cuanto la extrañaría y que por mí el tiempo quedara estático, sólo para nosotros. Hubiera congelado ese momento, porque no había nada más perfecto que perderme en su mirada y sus labios. Nada era más perfecto que ella.
Antes de irme, pasé a casa de Jack, mi mejor amigo desde los 3 años. Además de despedirme, le dejé una carta para Sky, si no era capaz de decirle lo que sucedía en persona, al menos tendría la decencia de decirle a través de una carta. 
–Harry, no creo que esté bien. Deberías hablar con ella antes de irte. –dijo Jack, por milésima vez esa semana.
–No... no puedo. Ya es demasiado tarde. 
–Nunca es tarde para hacer lo correcto.
–Esto es lo mejor, Jack. Ella no va a tener que pasar por las "dolorosas despedidas" y yo tampoco. Créeme, ella en poco tiempo va a olvidar que existí. –le dije con la voz casi quebrada. –Quiero que tú... la cuides mucho. Quiero que la ayudes cuando tenga problemas. Por favor, no dejes que nada malo le pase.
Eso era lo que yo esperaba, aparentar como si nada hubiera pasado. Pero no iba a ser tan fácil, al menos no para mí. Nunca se lo dije en persona a ella, ni a nadie, pero yo... La amo.



2 Capitulo de la novela ''nunca te olvidare''. -Ely.

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610 days ago

Jamás te olvidaría Capítulo 1: Parte 1
24 de Diciembre del 2009
Era una mañana muy fría, quería quedarme más tiempo en la cama, debajo de las muchas mantas dando vueltas, mientras afuera el frío hacía estragos. Pero, sin embargo, no me importaba el frío. Ese día vería a Harry.
¿Quién era Harry? Pues, Harry Styles es mi novio de hace un poco más de 7 meses. Lo conocí en la escuela, como a todos. Fuimos amigos mucho tiempo, me ayudó a superar tantas cosas que ya perdí la cuenta. Él estuvo ahí conmigo cuando mis padres se divorciaron, fue una de las pocas personas que estuvo acompañándome en ese momento tan difícil para mí. Yo no quería ver a nadie, sentía que nadie iba a entender jamás lo que significaba alejarme de mi padre y ver como mi familia se desmoronaba frente a mis ojos sin poder hacer algo para evitarlo. Harry lo entendió. El pasó por lo mismo cuando tenía 7 y sus padres se divorciaron. Creo que sin él no hubiera podido superarlo. Recuerdo sus palabras ese día: “No es tu culpa, tampoco es culpa de tus padres. Las cosas tal vez debían ser así. Y tu padre te ama, no va a alejarse de ti. Él va a estar siempre que lo necesites, seguirá siendo tu padre por sobre todas las cosas. Y tampoco debes sentirte sola, estoy aquí contigo. Siempre me tendrás.”
Sinceramente siempre creí que era demasiado guapo como para ser solo mi amigo, pero nunca creí que él me mirara como algo más que como a una amiga. Hasta que lo dijo. El día del baile de fin de curso, la primera noche de verano. Una noche de verano que recordaré por el resto de mi vida, porque él le dio un giro de 180° para siempre.
Jamás pensé que podría querer y necesitar tanto a alguien en mi vida, siendo además tan joven. Después de todo, solo tengo 15 años, casi 16. Faltan unos días para mi cumpleaños y estoy emocionada de poder celebrar mi primer cumpleaños junto a Harry. Dijo que tenía una sorpresa especial para mí y no puedo esperar para saber que es. Además, hoy es navidad y no hay nada mejor para el frío que un abrazo suyo.
Esta tarde voy a ir a su casa, quiero sorprenderlo con una visita inesperada. Además quiero saludar a su madre, Anne, a quien no veo hace un tiempo, y no quiero que piense que no quiero verla, es tan agradable y cariñosa que sería imposible no querer visitarla.
Era sábado, así que me levanté alrededor de las 11.00 a.m, me di una larga ducha caliente y me vestí con unos jeans claros, botas color crema, una chaqueta de polar color rosa pálido sobre una blusa de algodón clara y mi bufanda de los inviernos, mi favorita. Una hermosa bufanda color rosa pálido tejida de lana que me regaló Harry la navidad pasada, cuando aun éramos solo amigos. Recuerdo lo mucho me gustó cuando la vi y lo mucho que le agradecí habérmela obsequiado.
Bajé las escaleras con lentitud y saludé a mi madre, como todas las mañanas. Avancé hasta la cocina y me serví un poco de leche con cereal, era algo tarde, así que no comí nada más. Después de ayudar con la limpieza de la planta baja de la casa, subí a mi habitación y comencé a asearla. Mientras lo hacía, me llamó mucho la atención que Harry no hubiera llamado durante toda la mañana, ni un mensaje de buenos días o algo por el estilo, era lo habitual. Pero esa mañana no había sabido nada de él. No me preocupé y atendí el llamado de mi madre a almorzar.
Luego de comer, subí nuevamente a mi habitación, lavé mis dientes, me apliqué el perfume que tanto le gustaba a Harry que usara, también un poco de rímel, brillo labial y me miré al espejo por última vez. Dejé mi cabello suelto, naturales rizos castaños caían sobre mis hombros y mi flequillo al lado izquierdo. Bajé las escaleras nuevamente y me despedí de mi madre, tomé mi celular y mis llaves y salí.
Preferí ir caminando, de todos modos no era muy lejos. Mientras caminaba pude notar que el frío aumentaba y un escalofrío me recorrió la espina de arriba hacia abajo. El cielo cada vez se poblaba de más espesas nubes grises impidiendo el paso de luz, el ambiente se tornó más lúgubre y supe de qué tal vez habría una enorme tormenta esa noche. Tuve un mal presentimiento, justo en medio del pecho, era como un peso angustiante que me impedía el aire. Caminé lo más rápido que pude y una vez que visualicé la casa de los Styles me detuve para recobrar el aliento un poco. Esta vez me acerqué más lentamente, pero algo estaba raro. Fuera de la casa había un letrero de 'Vendida' clavado justo en el frente del jardín. Corrí hacia la entrada y toqué la puerta con fervor. Nadie abrió. Volví a tocar, pero seguían sin abrir. ¿Habían vendido la casa y Harry no me había dicho nada? ¿Por qué? No entendía absolutamente nada y encima no había nadie ahí para explicarme lo que sucedía.
–Se mudaron a Londres esta mañana. –dijo de pronto una voz femenina que provenía del pórtico vecino. Volteé a ver a la mujer de edad mediana que me había tirado el balde de agua fría en la cara.
–¿A Londres? ¿C… Cómo? –¿Esa mujer estaba en lo cierto? Creí de inmediato que era una broma de muy mal gusto. No sabía si reír por la locura que había dicho esa mujer o llorar por habérsela creído.
–Se fueron temprano esta mañana, el camión de mudanzas llegó cerca de las 8.00 y al parecer vendieron la casa más rápido que un rayo. –volvió a explicar la mujer.
–Pero usted dijo a Londres... ¿Está segura de eso? –mi peor miedo era que la respuesta de la mujer fuera un...
–Si. Estoy segura. Yo misma le pregunté a Anne hoy cuando la he visto salir de la casa. Su esposo tuvo una gran oferta de trabajo y no dudaron ni un minuto en irse. –Claro, había olvidado mencionar que Anne, la madre de Harry, se volvió a casar hace un par de años, y ahora, por la misma razón se habían ido lejos.
Mis ojos comenzaron a cristalizarse y no pude evitar mirar de nuevo la casa. En efecto, estaba tan vacía como mi mente en ese momento. ¿Harry se... se había ido? ¿Se fue sin decir nada? Eso no tiene lógica... él… Él no podía estar haciendo esto.
–¿Te encuentras bien? -preguntó la mujer al verme en el estado en que estaba.
Yo solo pude asentir débilmente con la cabeza. Me alejé a pasos largos pero lentos mientras mi mente analizaba toda la información que llegaba a mis neuronas. El dolor en mi pecho volvió a aparecer, pero esta vez me parecía un dolor más allá de lo físico. De pronto mis ojos se nublaron y me vi convertida en un mar de lágrimas. Como pude llegué al parque que se encontraba más cerca y me senté en el pasto a soltar todo el dolor que salía de mí en forma de lágrimas.
Harry se fue. Me había dejado así, sin ninguna explicación, sin decir nada, sin un adiós. No quería creer que era cierto, el dolor se sentía tan real que no quería sentirlo. Parecía una pesadilla y quería despertar ahora, quería correr y olvidar que aquella mujer había dicho eso. Harry me había abandonado y yo no entendía porque no dijo que se iría. Entre la poca energía me que me quedaba, tomé mi celular entre mis manos temblorosas y marqué el número de Harry. Lo acerqué a mi oreja. –"El número que intenta marcar se encuentra fuera de servicio, por favor intente más tarde" –dijo aquella molesta voz que me contraía aún más el corazón. Quise insistir, volví a marcar y aquel mensaje apareció de nuevo. ¡Maldición! Ni siquiera me contesta las llamadas. ¿Qué clase de persona era? ¿Por qué no me daba una explicación? Mi cabeza estaba tan llena de dudas que sentí que en cualquier momento explotaría. Estoy confundida, triste, enojada y de nuevo confundida. Necesitaba con urgencia que alguien me dijera que no era cierto, que Harry no se había ido, que había una loca explicación para todo esto. Respiré hondo e intenté calmarme. Volví a pensar en todo lo que había sucedido, necesitaba ver si hay otra manera de entender todo, quizás era todo un mal entendido, quería asegurarme. A raíz de todo lo que pude recordar solo llegué a la misma conclusión: Harry se fue de la ciudad sin decirme nada.
¿Ese parecía ser el final de todo? La incertidumbre me comía por completo y mis lágrimas insistían en salir, me negaba a creer que Harry había tirado a la basura todos estos meses juntos y no me hubiera dicho que se iba de la ciudad, eso no sonaba a él.
Toda esta situación explicaba bastante su actitud esa semana. Lo había notado más callado, nostálgico y nervioso, siempre creí que eran ideas mías, pero ahora sé de qué se trataba todo. Recordé, de pronto, la noche anterior. Cuando me dejó en casa luego de que me llevara al cine y a cenar bajo las estrellas en el Boundary Water Park había dicho cosas muy extrañas, como si se estuviera despidiendo de mí. No lo comprendí…hasta ahora.
¡Dios! ¿¡Cómo pude ser tan ilusa!? A él no le había importado nada, solo se fue. Se fue sin decir adiós y sin mirar atrás. No pensó en mi cuando se fue, no pensó en todo el daño que me haría al irse así como si nada. ¿Por qué lo hizo? ¿¡Por qué!?


Mientras con Harry en Londres.

Me sentía un cobarde. Un cobarde sin corazón, egoísta e idiota. No pude ser capaz de decirle a Sky que mi madre se mudaría con Mike y que yo y Gemma tendríamos que ir con ellos. Juro que no pude hacerlo, simplemente no pude. La culpa me estaba matando, pero no había nada que yo pudiera hacer. Ya era tarde. No pude decirle que la dejaría allí, sola, que no podríamos seguir juntos, no me atreví a decírselo, era demasiado doloroso y no estaba dispuesto a verla sufrir de esa manera.
Según yo, la mejor decisión fue solo marcharme, sin decirle nada. Tal vez era lo mejor. Ella se olvidaría de mi tan rápido que no recordará mi nombre en un par de meses, y yo... bueno, yo tendré que hacer lo mismo.
Sky me preguntó muchas veces esa semana si algo me pasaba, tuve la oportunidad de decirle todo, pero cada vez que iba a contarle me acobardaba y las palabras exactas no me salían. El último día que estuve con ella será inolvidable. Sus perfectos ojos color miel me miraban con ese destello tan especial que tienen desde que la conozco, tuvo una sonrisa en el rostro desde principio a fin, llevaba ese vestido de girasoles color blanco que le queda tan bien y los rizos castaños sueltos danzando en libertad con el viento sobre sus hombros. No puedo creer que jamás podré volver a ver esos ojos, no podré besar de nuevo esos rosados labios que me quitan el aliento con tan solo pronunciar mi nombre. La llevé al cine y más tarde a una cena que preparé especialmente para ella en el parque Boundary Water. Debía ser especial, era nuestra última cita.
Cuando estaba por entrar a su casa, la tomé de la cintura y la besé como nunca antes lo había hecho. Se me estrujó el corazón mirarla por última vez a los ojos sin poder decirle cuanto la extrañaría y que por mí el tiempo quedara estático, sólo para nosotros. Hubiera congelado ese momento, porque no había nada más perfecto que perderme en su mirada y sus labios. Nada era más perfecto que ella.
Antes de irme, pasé a casa de Jack, mi mejor amigo desde los 3 años. Además de despedirme, le dejé una carta para Sky, si no era capaz de decirle lo que sucedía en persona, al menos tendría la decencia de decirle a través de una carta.
–Harry, no creo que esté bien. Deberías hablar con ella antes de irte. –dijo Jack, por milésima vez esa semana.
–No... no puedo. Ya es demasiado tarde.
–Nunca es tarde para hacer lo correcto.
–Esto es lo mejor, Jack. Ella no va a tener que pasar por las "dolorosas despedidas" y yo tampoco. Créeme, ella en poco tiempo va a olvidar que existí. –le dije con la voz casi quebrada. –Quiero que tú... la cuides mucho. Quiero que la ayudes cuando tenga problemas. Por favor, no dejes que nada malo le pase.
Eso era lo que yo esperaba, aparentar como si nada hubiera pasado. Pero no iba a ser tan fácil, al menos no para mí. Nunca se lo dije en persona a ella, ni a nadie, pero yo... La amo.



2 Capitulo de la novela ''nunca te olvidare''. -Ely.

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