Nathan Sykes Spain ©

@nathansykespain

Cuenta dedicada a @NathanTheWanted como apoyo desde España.¿@thewanted?Mi MUNDO.Amante de la gente #nicely http://t.co/M350P7Iu Nuevo single: WALKS LIKE RIHANNA

*-Bueno.....- comenzó María- no es que os quiera echar pero..... Sí. Todo el mundo fuera de mi puta casa. Quiero dormir. Adiós.- dijo empujando a todos hacia la puerta. Se iban pisando unos a los otros.
-¡Mañana a las doce!- conseguí gritar antes de que cerrara.- ¡Y PUNTUALES!- grité ya con la puerta cerrada. Era hora de irse a dormir.*

CAPITULO 10:

Eran las doce y cuarto y por allí no había aparecido nadie... 

-Puto Nathan, ¡nunca llega puntual!- me quejé desesperada sentándome en una mesa de la cocina.
-Será que 'alguién' le ha pegado la costumbre.
-No. Mentira. Él ya era así de tardón antes. Lo leí por twitter.
-Veo que te has puesto al día- dijo María arqueando las cejas.
-Si. Era para no estar descompensada contigo. Ya sabes... doña 'lo sé todo de The Wanted'.
-¡Era mi banda favorita! ¿Cómo quieres que no lo supiera?
-Jajajaja. Era broma Mery ;)

Ding, dong...

-¡Aleluya!- dije levantándome y yendo hacia la entrada.
-¿Ya era hora no?- dije abriendo la puerta.
-Ha sido el estúpido de Nathan- dijo Jay entrando empapado.

Estaba lloviendo y al parecer no se habían llevado paraguas los muy inteligentes.

-Se ha despertado tarde, a tardado una hora en la ducha....
-Lo sabía- dije mirándole con mirada asesina.
-_______, tú eres exactamente igual- me atacó María.
-Exacto- dijo Nathan limpiándose los pies mojados en la alfombrilla de la entrada.- No tienes derecho a meterte conmigo.
-¿A que no comes? ¡Por listo!-dije desafiante.
-Noooooooo- dijo poniéndome pucheritos.
-Parece que llueve un poco ¿no?- preguntó María intentando contener la risa. Jay la miró con la misma mirada con la que yo antes había mirado a Nathan.
-Muy graciosa ehh Mery.
-Toma- le ofreció una servilletita super pequeña de la cocina.- Límpiate.
-¿Me tomas el pelo?- la contestó Jay con los rizo empapados mirándola atónito.
-PUAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJA- María se empezó a descojonar de la cara que había puesto en medio del pasillo. Yo no pude evitar reirme también. 
-Anda... jajaja.... iros al baño y limpiaros con una toalla.... jajajajaja- les dije empujándolos hacia allí.

Al rato volvieron y María y Jay se fueron al salón a ver la tele dejándonos a Nathan y a mí solos en la cocina.

-A ver.... ¿Qué hacemos?-pregunté.
-No sé.... ¿Qué se te da bien hacer a tí?
-Nada- le contesté.- y ¿a tí?
-Bacon.
-Bacon....... ya...... Pues, ¿hacemos unas hamburguesas? ¿Sabes hacer un filete, no?
-Bueno... se puede intentar...
-Yo esto no lo veo....- dije negando con la cabeza.
-Jajajaja yo tampoco, pero será divertido.

Empezamos a sacar la comida y a ponerla sobre la encimera, a calentar la sartén. Él haría el bacon y yo las hamburguesas. Mi problema es que me daban terror las sartenes. Que me saltara el aceite y por eso cocinaba tan mal.
Las hamburguesas quedaron un poco chamuscadas y el bacon no es que quedara perfecto. Ahora solo quedaba adornarlas con lechuga, tomate, ketpchup, mostaza....

-¿Ponemos música?- dijo Nathan encendiendo la radio.

Estaba sonando "Celebrating live" de un chaval español llamado Xuso Jones. Nos empezamos a motivar mazo haciendo chorradas, bailando como locos por la cocina. Yo mientras estaba intentando echar el ketchup, pero no salía, así que levanté un poco para ver si el agujero estaba taponado o qué y apreté con fuerza. Salió un chorro disparado a la cara de Nathan, que en ese momento pasaba por mi lado haciendo el imbécil.

-¡Ahhh!- exclamé tapándome la boca.

Nathan se quedó parado con la boca abierta reaccionando a lo que había pasado.

-¿Con que esas tenemos ehh?- cogió la mostaza y me echó un poco por la camiseta.
-¡Nathan! ¡Te has pasado!
-¿A sí?- dijo y me echó un poco más por la cara.
-¡Te vas a enterar Sykes!- dije yendo a por la lechuga.
-Uy uy uy ¡mala leche se cabrea!

¡ZAS! Le lancé un puñado de lechuga que se le quedó pegado a la cara a causa del ketchup. Empezamos una guerra de comida por toda la cocina. Cogiendo todo lo que pillábamos a nuestro paso y tirándonoslo. La música seguía sonando de fondo. Más bien parecía la escena de una película. En eso entraron María y Jay en la cocina y nos cortaron el rollo.

-¡¿Pero qué hacéis?!- gritó María desesperada.
-El idiota de Nathan, que en vez de usar platos ha querido usar mi cuerpo para servir la comida.
-Uhmm... eso va a ser interesante- comentó Jay mojándose la lengua con los labios.
-Jajajajajaja ¡qué guarro eres!- dije dándole en el pecho.
-Espera.... ¿Habéis hecho hamburguesas? ¿¡Y YO QUÉ COMO!?- preguntó exhaltado.
-Hostias, es verdad......- dije mirando a Nathan.
-Lechuga- respondió Nathan.
-¿Lechuga? Soy vegetariano, no estoy a dieta- dijo Jay molesto.
-Bueno, ahora te hacemos algo más Jay, no te preocupes...
-Si, y ¡limpiad esto, quee quiero comer!- gritó María yéndose para el salón.

Limpiamos todo ese desorden, que nos llevó más de lo esperado, y le hicimos unos macarrones a Jay. (Lo mejor que pudimos)
Al llegar al salón María y él ya habían puesto la mesa. Servimos la comida y empezamos a comer.

No sé si lo decían de verdad, pero nos dijeron que la comida estaba muy rica. Tal vez no era la mejor, pero era comestible, que era lo importante.

Al terminar nos sentamos todos en el sofá. Nathan se quedó dormido y Jay también, apoyado en mi hombro. Hay que ver qué perezosos que son, y nunca mejor dicho. Jay se despertó a la media hora, mientras que Nathan seguía durmiendo. Fuimos a prepararnos un té y nos lo tomamos en la mesa. Sabía que esto iba a molestar a Nathan y se iba a enfadar porque no le hubiéramos despertado para tomarlo. Y, efectivamente, se despertó y se enfadó.

-¡Pero por qué no me habéis despertado!- dijo decepcionado.
-Nath, estabas tan agusto durmiendo que no quisimos molestarte- le dijo María amablemente.
-¡Pues no pasa nada!
-Ven, que ahora mismo te hacemos uno- dije levantándome hacia la cocina.
-Ya no quiero- dijo cruzándose de brazos.
-¡Pero mira que eres cabezón!- me volví a sentar.

Estuvimos un rato hablando de temas banales y al rato decidimos jugar al party&co. Nos encantaba ese juego.
Era por grupos y yo me puse con Nathan, ya que tendríamos más afinidad contestando las preguntas que si me ponía con Jay.

-Jajajajaja- se rió María al ver la pregunta a la que teníamos que contestar.
-Está es buena- añadió Jay mirando la tarjetita.
-Debéis coincidir en una marca de condones.

Nathan y yo nos miramos cómplices, intentando transmitirnos telepáticamente la respuesta. Lo escribimos en un papel y a la de tres lo dijimos.

-Durex- dijimos al unísono.
-Siii!!!! Ganamos Jajajajajaja- grité celebrando la victoria.
-Venga, os toca a vosotros- dijo Nathan.

Jay tiró el dado, le salió el amarillo. Nathan cogió una tarjeta de ese color.

-Uhhh.... JAJAJAJAJAJA a ver, os voy a leer tres posibles respuesta a una pregunta. Jay escribirá la que él haría y María tendrá que adivinar qué es lo que haría Jay ¿entendido?- ellos asintieron-Jay, ganas una apuesta de mucho dinero ¿qué haces con él? A) lo entregas a una asociación de forma caritativa, B) te vas de fiesta y te emborrachas tantas veces cómo el dinero te permita ó C) te vas de putas.

Jay escribió rápidamente la respuesta. María se le quedó mirando intentando encontrar una respuesta en su expresión facial, después escribió algo, segura de sí misma.

-Vale, Mery ¿qué has puesto? 
-B), se emborracha.
-¿¡Qué!?- exclamó Jay.
-¿¡No!?- preguntó María sorprendida.
-¡No! ¡Yo me voy de putas!- dijo Jay tan natural cómo siempre.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- Nathan y yo soltamos una carcajada monumental.
-Para una ocasión que tengo...- siguió.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- Nathan y yo no podíamos parar de descojonarnos de la cara de María de WTF? y cada vez que mirábamos a Jay nos volvía a entrar la risa. De repente Jay cogió la tarjetita con las preguntas.
-Pero ¿¡seréis cabrones!? ¡Aquí no pone nada de eso! ¡Te voy a cortar el pelo, Sykes!- dijo levantándose y yendo a por él.
-¡Ahhhh! ¡No!- Nathan soltó sus típicos grititos de niña y salió corriendo por el salón. María estaba que lloraba de la risa también.

De repente mi móvil sonó. Lo saqué del bolsillo del pantalón con dificultad y miré la pantalla. 'Papá'. Uy, qué raro...

-¿Sí?- dije todavía con una sonrisa en la cara por las risas.
-_______.....- dijo serio.
-Papá... ¿qué pasa?
-______- dijo nombrando mi nombre completo- mamá.... ahhh...- suspiró-.... mamá ha fallecido.

 ¿Qué? No podía ser. Hacía una semana escasa que la había visto. Estaba bien... ¡estaba bien! Mis sentidos dejaron de funcionar. Me quedé sorda, no oía nada de lo que pasaba a mi alrededor. Inmóvil. No podía pensar, no podía hablar... Sólo veía que delante de mí había tres personas riéndose a carcajadas, pasándoselo genial y yo por dentro empecé a sentir una sensación de asfixia, agobio. Las manos me empezaron a temblar, se me cayó el móvil al suelo causando un gran estruendo. Eso hizo que Nathan se girara y mirara al suelo. Yo no aguantaba más tiempo ahí. Las lágrimas salieron sin permiso, cómo si nada. Cómo si hicieran una carrera para llegar al suelo. Salí corriendo de allí, o lo más rápido que mis piernas inmóviles me dejaron avanzar. La última imagen que vi fue la de Nathan mirándome preocupado y saliendo detrás de mí.
Corrí lo más rápido que pude por el pasillo hasta mi habitación. Entré, cerré la puerta con pestillo y me derrumbé en el suelo, llena de lágrimas.

-¡_______! ¡¡¡¡_______!!!! ¡ABRE LA PUERTA!- gritaba Nathan desde fuera aporreando la puerta.

Su voz era más grave de lo normal. Yo me estaba ahogando con mis propias lágrimas.

-¡_______, abre la puerta!- siguió diciendo.

A cada palabra que decía yo lo único que hacía era llorar y llorar más fuerte. La lluvia caía fuerte afuera. El suelo estaba frío, pero en ese momento me daba igual. No quería moverme, no podía. Sólo lloraba. María, Jay y Nathan me seguían pidiendo que abriera la puerta. A Nathan se le escuchaba desesperado y escuché como Jay se lo llevaba al salón. Se quedó María, diciéndome cariñosamente,  cómo ella siempre lo hacía, que saliera. Pero no entendían que por más que me dijeran que saliera, más ganas de llorar me daban. Al final María acabó desistiendo y se fue.
Yo seguí llorando desconsoladamente. Me sentía mal. Me sentía horrible, y me daba igual que me oyeran. A los diez minutos Nathan volvió a aparecer por la puerta.

-_______....- cada palabra era cómo una daga clavada en el corazón- no me voy a mover de la puerta hasta que decidas salir- me estaba matando- estoy aquí...

Yo empecé a llorar con más fuerza. Con mucha más fuerza. Mamá.... ¿qué te ha pasado? ¿Por qué te has ido? ¿¡Por qué!? De repente empecé a tener pequeños flashbacks de todos mis momentos vividos con ella. Desde los 3 años, pasando por el primer día de colegio, los días en el parque, mis cumpleaños, los primeros exámenes, los primeros sentimientos, el primer amor.... TODO. Absolutamente todo lo había vivido con ella. Ahora era como si esos momentos se hubieran esfumado. Ahora me arrepentía de todas esas veces que habíamos discutido por cosas absurdas, de todas esa veces que la dejé de hablar sólo porque no me había dejado ir a una estúpida fiesta porque era demasiado pequeña, y en realidad tenía razón. Y lo peor de todo. Me arrepentía por haberme mudado aquí y no haber podido estar con ella en sus últimos momentos. Me odiaba por no haber estado allí. Seguro que si hubiera estado las cosas hubieran pasado de otra forma. La habría dado fuerzas. ¡La habría ayudado! No podía hacer otra cosa más que llorar. El tiempo ya estaba perdido. 
Me pasé horas llorando. Horas. Y cada minuto que pasaba no me hacía sentir mejor. Al final se me acabaron agotando las lágrimas, o por lo menos, ya no tenía ni fuerza para llorar. Me había quedado rendida, sola, en medio del suelo de mi habitación.
Decidí salir. No ganaba nada quedando dentro. Sólo que el dolor se hiciera más grande. Abrí la puerta y allí estaba él. Apoyado en la pared, mirando fijamente a la puerta. Cuando se abrió se levantó rápidamente buscando mi mirada. Nos quedamos el uno frente al otro. Se acercó y me arrastró hacia su pecho. Me había cansado de llorar, pero me fue inevitable derramar alguna que otra lágrima. Estuve así durante cinco minutos. Hasta que se separó de mi.

-¿Estás bien?- preguntó con la voz grave. Se notaba que había estado un largo rato sin hablar. Yo negué con la cabeza. No podía decir que estaba bien cuando era mentira.

Pasó su brazo por mis hombros y me hizo avanzar hacia el salón. Debía tener un aspecto patético. María y Jay estaban viendo la televisión sentados en el sofá. Serios y sin decir una palabra. Al verme entrar se levantaron de inmediato.

-Cielo....- me llamó María. Yo solté a Nathan y fui a refugiarme en los brazos de mi amiga. Allí lloré. Ella sabía lo importante que era mi madre para mí y podía hacerse a la idea de cómo me sentía. Noté cómo Jay me masajeaba lo hombros por detrás haciéndome saber que también estaba conmigo, así que fui abrazarle también. En los brazos de Jay me sentía bien porque era muy achuchable. Me hicieron un hueco para sentarme entre ellos en el sillón. Yo seguía sin articular palabra.

-He hablado con tu padre- empezó Nathan- nos espera mañana en Liverpool. Le he prometido que te acompañaría. María también se viene con nosotros...- yo solo era capaz de asentir, pero de nada más.- Así que..... eso es todo- dijo bajando la voz y rascándose la cabeza, cómo hacía cuando estaba nervioso.

Yo me encogí las rodillas y me sujeté las piernas fuertemente con las manos. Los tres vinieron y me abrazaron para intentar darme fuerzas, pero no lo consiguieron....

ESPERO QUE OS GUSTE. SI QUEREIS QUE OS RECOMIENDE DECIDMELO (SIEMPRE PONGO LO MISMO, LO SÉ SOY MUY SOSA) COMENTAS QUÉ TAL DE PASO :P

Views 248

730 days ago

*-Bueno.....- comenzó María- no es que os quiera echar pero..... Sí. Todo el mundo fuera de mi puta casa. Quiero dormir. Adiós.- dijo empujando a todos hacia la puerta. Se iban pisando unos a los otros.
-¡Mañana a las doce!- conseguí gritar antes de que cerrara.- ¡Y PUNTUALES!- grité ya con la puerta cerrada. Era hora de irse a dormir.*

CAPITULO 10:

Eran las doce y cuarto y por allí no había aparecido nadie...

-Puto Nathan, ¡nunca llega puntual!- me quejé desesperada sentándome en una mesa de la cocina.
-Será que 'alguién' le ha pegado la costumbre.
-No. Mentira. Él ya era así de tardón antes. Lo leí por twitter.
-Veo que te has puesto al día- dijo María arqueando las cejas.
-Si. Era para no estar descompensada contigo. Ya sabes... doña 'lo sé todo de The Wanted'.
-¡Era mi banda favorita! ¿Cómo quieres que no lo supiera?
-Jajajaja. Era broma Mery ;)

Ding, dong...

-¡Aleluya!- dije levantándome y yendo hacia la entrada.
-¿Ya era hora no?- dije abriendo la puerta.
-Ha sido el estúpido de Nathan- dijo Jay entrando empapado.

Estaba lloviendo y al parecer no se habían llevado paraguas los muy inteligentes.

-Se ha despertado tarde, a tardado una hora en la ducha....
-Lo sabía- dije mirándole con mirada asesina.
-_______, tú eres exactamente igual- me atacó María.
-Exacto- dijo Nathan limpiándose los pies mojados en la alfombrilla de la entrada.- No tienes derecho a meterte conmigo.
-¿A que no comes? ¡Por listo!-dije desafiante.
-Noooooooo- dijo poniéndome pucheritos.
-Parece que llueve un poco ¿no?- preguntó María intentando contener la risa. Jay la miró con la misma mirada con la que yo antes había mirado a Nathan.
-Muy graciosa ehh Mery.
-Toma- le ofreció una servilletita super pequeña de la cocina.- Límpiate.
-¿Me tomas el pelo?- la contestó Jay con los rizo empapados mirándola atónito.
-PUAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJA- María se empezó a descojonar de la cara que había puesto en medio del pasillo. Yo no pude evitar reirme también.
-Anda... jajaja.... iros al baño y limpiaros con una toalla.... jajajajaja- les dije empujándolos hacia allí.

Al rato volvieron y María y Jay se fueron al salón a ver la tele dejándonos a Nathan y a mí solos en la cocina.

-A ver.... ¿Qué hacemos?-pregunté.
-No sé.... ¿Qué se te da bien hacer a tí?
-Nada- le contesté.- y ¿a tí?
-Bacon.
-Bacon....... ya...... Pues, ¿hacemos unas hamburguesas? ¿Sabes hacer un filete, no?
-Bueno... se puede intentar...
-Yo esto no lo veo....- dije negando con la cabeza.
-Jajajaja yo tampoco, pero será divertido.

Empezamos a sacar la comida y a ponerla sobre la encimera, a calentar la sartén. Él haría el bacon y yo las hamburguesas. Mi problema es que me daban terror las sartenes. Que me saltara el aceite y por eso cocinaba tan mal.
Las hamburguesas quedaron un poco chamuscadas y el bacon no es que quedara perfecto. Ahora solo quedaba adornarlas con lechuga, tomate, ketpchup, mostaza....

-¿Ponemos música?- dijo Nathan encendiendo la radio.

Estaba sonando "Celebrating live" de un chaval español llamado Xuso Jones. Nos empezamos a motivar mazo haciendo chorradas, bailando como locos por la cocina. Yo mientras estaba intentando echar el ketchup, pero no salía, así que levanté un poco para ver si el agujero estaba taponado o qué y apreté con fuerza. Salió un chorro disparado a la cara de Nathan, que en ese momento pasaba por mi lado haciendo el imbécil.

-¡Ahhh!- exclamé tapándome la boca.

Nathan se quedó parado con la boca abierta reaccionando a lo que había pasado.

-¿Con que esas tenemos ehh?- cogió la mostaza y me echó un poco por la camiseta.
-¡Nathan! ¡Te has pasado!
-¿A sí?- dijo y me echó un poco más por la cara.
-¡Te vas a enterar Sykes!- dije yendo a por la lechuga.
-Uy uy uy ¡mala leche se cabrea!

¡ZAS! Le lancé un puñado de lechuga que se le quedó pegado a la cara a causa del ketchup. Empezamos una guerra de comida por toda la cocina. Cogiendo todo lo que pillábamos a nuestro paso y tirándonoslo. La música seguía sonando de fondo. Más bien parecía la escena de una película. En eso entraron María y Jay en la cocina y nos cortaron el rollo.

-¡¿Pero qué hacéis?!- gritó María desesperada.
-El idiota de Nathan, que en vez de usar platos ha querido usar mi cuerpo para servir la comida.
-Uhmm... eso va a ser interesante- comentó Jay mojándose la lengua con los labios.
-Jajajajajaja ¡qué guarro eres!- dije dándole en el pecho.
-Espera.... ¿Habéis hecho hamburguesas? ¿¡Y YO QUÉ COMO!?- preguntó exhaltado.
-Hostias, es verdad......- dije mirando a Nathan.
-Lechuga- respondió Nathan.
-¿Lechuga? Soy vegetariano, no estoy a dieta- dijo Jay molesto.
-Bueno, ahora te hacemos algo más Jay, no te preocupes...
-Si, y ¡limpiad esto, quee quiero comer!- gritó María yéndose para el salón.

Limpiamos todo ese desorden, que nos llevó más de lo esperado, y le hicimos unos macarrones a Jay. (Lo mejor que pudimos)
Al llegar al salón María y él ya habían puesto la mesa. Servimos la comida y empezamos a comer.

No sé si lo decían de verdad, pero nos dijeron que la comida estaba muy rica. Tal vez no era la mejor, pero era comestible, que era lo importante.

Al terminar nos sentamos todos en el sofá. Nathan se quedó dormido y Jay también, apoyado en mi hombro. Hay que ver qué perezosos que son, y nunca mejor dicho. Jay se despertó a la media hora, mientras que Nathan seguía durmiendo. Fuimos a prepararnos un té y nos lo tomamos en la mesa. Sabía que esto iba a molestar a Nathan y se iba a enfadar porque no le hubiéramos despertado para tomarlo. Y, efectivamente, se despertó y se enfadó.

-¡Pero por qué no me habéis despertado!- dijo decepcionado.
-Nath, estabas tan agusto durmiendo que no quisimos molestarte- le dijo María amablemente.
-¡Pues no pasa nada!
-Ven, que ahora mismo te hacemos uno- dije levantándome hacia la cocina.
-Ya no quiero- dijo cruzándose de brazos.
-¡Pero mira que eres cabezón!- me volví a sentar.

Estuvimos un rato hablando de temas banales y al rato decidimos jugar al party&co. Nos encantaba ese juego.
Era por grupos y yo me puse con Nathan, ya que tendríamos más afinidad contestando las preguntas que si me ponía con Jay.

-Jajajajaja- se rió María al ver la pregunta a la que teníamos que contestar.
-Está es buena- añadió Jay mirando la tarjetita.
-Debéis coincidir en una marca de condones.

Nathan y yo nos miramos cómplices, intentando transmitirnos telepáticamente la respuesta. Lo escribimos en un papel y a la de tres lo dijimos.

-Durex- dijimos al unísono.
-Siii!!!! Ganamos Jajajajajaja- grité celebrando la victoria.
-Venga, os toca a vosotros- dijo Nathan.

Jay tiró el dado, le salió el amarillo. Nathan cogió una tarjeta de ese color.

-Uhhh.... JAJAJAJAJAJA a ver, os voy a leer tres posibles respuesta a una pregunta. Jay escribirá la que él haría y María tendrá que adivinar qué es lo que haría Jay ¿entendido?- ellos asintieron-Jay, ganas una apuesta de mucho dinero ¿qué haces con él? A) lo entregas a una asociación de forma caritativa, B) te vas de fiesta y te emborrachas tantas veces cómo el dinero te permita ó C) te vas de putas.

Jay escribió rápidamente la respuesta. María se le quedó mirando intentando encontrar una respuesta en su expresión facial, después escribió algo, segura de sí misma.

-Vale, Mery ¿qué has puesto?
-B), se emborracha.
-¿¡Qué!?- exclamó Jay.
-¿¡No!?- preguntó María sorprendida.
-¡No! ¡Yo me voy de putas!- dijo Jay tan natural cómo siempre.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- Nathan y yo soltamos una carcajada monumental.
-Para una ocasión que tengo...- siguió.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- Nathan y yo no podíamos parar de descojonarnos de la cara de María de WTF? y cada vez que mirábamos a Jay nos volvía a entrar la risa. De repente Jay cogió la tarjetita con las preguntas.
-Pero ¿¡seréis cabrones!? ¡Aquí no pone nada de eso! ¡Te voy a cortar el pelo, Sykes!- dijo levantándose y yendo a por él.
-¡Ahhhh! ¡No!- Nathan soltó sus típicos grititos de niña y salió corriendo por el salón. María estaba que lloraba de la risa también.

De repente mi móvil sonó. Lo saqué del bolsillo del pantalón con dificultad y miré la pantalla. 'Papá'. Uy, qué raro...

-¿Sí?- dije todavía con una sonrisa en la cara por las risas.
-_______.....- dijo serio.
-Papá... ¿qué pasa?
-______- dijo nombrando mi nombre completo- mamá.... ahhh...- suspiró-.... mamá ha fallecido.

¿Qué? No podía ser. Hacía una semana escasa que la había visto. Estaba bien... ¡estaba bien! Mis sentidos dejaron de funcionar. Me quedé sorda, no oía nada de lo que pasaba a mi alrededor. Inmóvil. No podía pensar, no podía hablar... Sólo veía que delante de mí había tres personas riéndose a carcajadas, pasándoselo genial y yo por dentro empecé a sentir una sensación de asfixia, agobio. Las manos me empezaron a temblar, se me cayó el móvil al suelo causando un gran estruendo. Eso hizo que Nathan se girara y mirara al suelo. Yo no aguantaba más tiempo ahí. Las lágrimas salieron sin permiso, cómo si nada. Cómo si hicieran una carrera para llegar al suelo. Salí corriendo de allí, o lo más rápido que mis piernas inmóviles me dejaron avanzar. La última imagen que vi fue la de Nathan mirándome preocupado y saliendo detrás de mí.
Corrí lo más rápido que pude por el pasillo hasta mi habitación. Entré, cerré la puerta con pestillo y me derrumbé en el suelo, llena de lágrimas.

-¡_______! ¡¡¡¡_______!!!! ¡ABRE LA PUERTA!- gritaba Nathan desde fuera aporreando la puerta.

Su voz era más grave de lo normal. Yo me estaba ahogando con mis propias lágrimas.

-¡_______, abre la puerta!- siguió diciendo.

A cada palabra que decía yo lo único que hacía era llorar y llorar más fuerte. La lluvia caía fuerte afuera. El suelo estaba frío, pero en ese momento me daba igual. No quería moverme, no podía. Sólo lloraba. María, Jay y Nathan me seguían pidiendo que abriera la puerta. A Nathan se le escuchaba desesperado y escuché como Jay se lo llevaba al salón. Se quedó María, diciéndome cariñosamente, cómo ella siempre lo hacía, que saliera. Pero no entendían que por más que me dijeran que saliera, más ganas de llorar me daban. Al final María acabó desistiendo y se fue.
Yo seguí llorando desconsoladamente. Me sentía mal. Me sentía horrible, y me daba igual que me oyeran. A los diez minutos Nathan volvió a aparecer por la puerta.

-_______....- cada palabra era cómo una daga clavada en el corazón- no me voy a mover de la puerta hasta que decidas salir- me estaba matando- estoy aquí...

Yo empecé a llorar con más fuerza. Con mucha más fuerza. Mamá.... ¿qué te ha pasado? ¿Por qué te has ido? ¿¡Por qué!? De repente empecé a tener pequeños flashbacks de todos mis momentos vividos con ella. Desde los 3 años, pasando por el primer día de colegio, los días en el parque, mis cumpleaños, los primeros exámenes, los primeros sentimientos, el primer amor.... TODO. Absolutamente todo lo había vivido con ella. Ahora era como si esos momentos se hubieran esfumado. Ahora me arrepentía de todas esas veces que habíamos discutido por cosas absurdas, de todas esa veces que la dejé de hablar sólo porque no me había dejado ir a una estúpida fiesta porque era demasiado pequeña, y en realidad tenía razón. Y lo peor de todo. Me arrepentía por haberme mudado aquí y no haber podido estar con ella en sus últimos momentos. Me odiaba por no haber estado allí. Seguro que si hubiera estado las cosas hubieran pasado de otra forma. La habría dado fuerzas. ¡La habría ayudado! No podía hacer otra cosa más que llorar. El tiempo ya estaba perdido.
Me pasé horas llorando. Horas. Y cada minuto que pasaba no me hacía sentir mejor. Al final se me acabaron agotando las lágrimas, o por lo menos, ya no tenía ni fuerza para llorar. Me había quedado rendida, sola, en medio del suelo de mi habitación.
Decidí salir. No ganaba nada quedando dentro. Sólo que el dolor se hiciera más grande. Abrí la puerta y allí estaba él. Apoyado en la pared, mirando fijamente a la puerta. Cuando se abrió se levantó rápidamente buscando mi mirada. Nos quedamos el uno frente al otro. Se acercó y me arrastró hacia su pecho. Me había cansado de llorar, pero me fue inevitable derramar alguna que otra lágrima. Estuve así durante cinco minutos. Hasta que se separó de mi.

-¿Estás bien?- preguntó con la voz grave. Se notaba que había estado un largo rato sin hablar. Yo negué con la cabeza. No podía decir que estaba bien cuando era mentira.

Pasó su brazo por mis hombros y me hizo avanzar hacia el salón. Debía tener un aspecto patético. María y Jay estaban viendo la televisión sentados en el sofá. Serios y sin decir una palabra. Al verme entrar se levantaron de inmediato.

-Cielo....- me llamó María. Yo solté a Nathan y fui a refugiarme en los brazos de mi amiga. Allí lloré. Ella sabía lo importante que era mi madre para mí y podía hacerse a la idea de cómo me sentía. Noté cómo Jay me masajeaba lo hombros por detrás haciéndome saber que también estaba conmigo, así que fui abrazarle también. En los brazos de Jay me sentía bien porque era muy achuchable. Me hicieron un hueco para sentarme entre ellos en el sillón. Yo seguía sin articular palabra.

-He hablado con tu padre- empezó Nathan- nos espera mañana en Liverpool. Le he prometido que te acompañaría. María también se viene con nosotros...- yo solo era capaz de asentir, pero de nada más.- Así que..... eso es todo- dijo bajando la voz y rascándose la cabeza, cómo hacía cuando estaba nervioso.

Yo me encogí las rodillas y me sujeté las piernas fuertemente con las manos. Los tres vinieron y me abrazaron para intentar darme fuerzas, pero no lo consiguieron....

ESPERO QUE OS GUSTE. SI QUEREIS QUE OS RECOMIENDE DECIDMELO (SIEMPRE PONGO LO MISMO, LO SÉ SOY MUY SOSA) COMENTAS QUÉ TAL DE PASO :P

7 Comments

Realtime comments disabled

JustLoida 730 days ago

Joder, estoy llorando... :''''( pero aparte de lo malo... Me encantó! :D Espero el siguiente con ansias!!! Xx

martasmiler_ 730 days ago

me tienes aqui llorando en serio...pero por queee?????ofuuu pobre rayita..:(

iNicelyPlobnrg 730 days ago

Really? porque murio :'l -Oh ya quiero leer el proximo capitulo, quiero saber que pasa <3

andreaaaaaaa_21 730 days ago

joo que pena, llorando estoy :'(
Quieroo mas!

CallMeNefilim90 730 days ago

eres mala, muy mala, has conseguido que acabe llorando... por qué????? :'((((((

Euroexiters 730 days ago

Que tal?? Menos mal que no me estas viendo estoy llorando joder quiero mas...quiero mas madre llorando a lagrima limpia me tienes...

Marian_Sykes 730 days ago

Dios, noooooooooo, pero que ha pasadoooooooooooo?????? por que ha muerto??? pobrecilla!!!