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759 days ago
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lιve ωнιle ωe кeeρ lιvιɴɢ
Capitulo 7: “La Bandera”
Comenzó la competencia. O en otras palabras, el peor juego de toda mi vida. Y por juegos malos, he pasado.
Todos comenzaron a desenvainar sus espadas, apuntar con sus arcos y comenzaron a pelear. Vi a Vick lanzar un grito de guerra horrible, me refiero, a que un buen grito, pero a mí me asustaba.
—¡Cherlotte! –gritó alguien a mis espaldas, me voltee y vi a Mitchell corriendo hacia mí, con un arco y un carcaj de flechas, también traía una espada. Me tocó el hombro y siguió corriendo, hizo una seña para que lo siguiera. Corrí como pude detrás de él.
Un chico que traía una espada, me dio una estocada y logré esquivarla, haciéndome a un lado. No traía escudo, no me habían dado uno, no tenía muchos recursos para protegerme. El chico volvió hacia a mí y pude ver sus ojos. Tenía ojos grises, pero un color diferente al gris de todos, era un color gris metal, color plata natural. Hicimos contacto visual unos segundos, pero volvió a atacar, por suerte, esquivé. Comencé a correr como podía, siguiendo a Mitchell a quien casi no veía. Miré hacia atrás otra vez y el chico me seguía, traté de correr más rápido, pero no lo pude conseguir. El chico se tropezó y cayó sobre mí, haciendo que cayera de cara al suelo. Solté un pequeño grito y traté de levantarme, pero no podía, gracias a la armadura. El chico se paró rápidamente, no sé cómo pudo con la armadura, y puso su espada en la pequeña abertura que quedaba en mi cuello, tragué y puse mi mano en la espada que Louis me había dado, Sol.
—Sacas la espada y estas muerta. No pensamos perder esta oportunidad de ganar—amenazó el chico, tenía la voz un poco ronca.
—Cierra la maldita boca —insulté, saqué la espada e hice una estocada, no tengo idea cómo, pero el chico soltó su espada, la tomé rápidamente y la puse en el cuello del chico, con su propia espada. —ahora, te quedas aquí, no nos sigues, y consigues que no te haga daño, ¿Entendido? —yo amenacé esta vez. El chico puso las manos en alto y comencé a correr, con la espada del chico en la mano. Ya me comenzaba a acostumbrar a la armadura.
A lo lejos conseguí distinguir a Mitchell, el se volvió a verme y disminuyó la velocidad hasta que lo alcancé.
— ¿Por dónde vamos a buscar? —pregunté, corriendo, tratando de ir al mismo ritmo que Mitchell.
—Por donde los de Ares siempre esconden su bandera—respondió Mitchell se veía serio—a la pequeña montaña: el grano de Hermes—precisó, mientras iba más rápido.
— ¿Grano de Hermes? —repetí yendo al mismo ritmo, más rápido.
—Es una muy pequeña montaña. Ahora cállate, no gastes energía—mandó. Y decidí callarme, tenía razón, no tenía que gastar mis energías hablando.
Corrimos unos pocos minutos y llegamos a una pequeña montaña, que estaba al frente del río, donde había dejado mi bolso. La bandera estaba clavada en la punta de la montaña.
—Se ve fácil. —comenté, poniendo mis manos en las rodillas para recuperar el aliento, no tenía muy buena condición física.
—Se ve, pero no lo es…—paró de hablar, como si temiera que lo escucharan—vamos—susurró.
Comenzamos a caminar silenciosamente. Mitchell iba delante de mí. Se escucharon gritos de guerra, como a unos metros de aquí. En segundos, había como ocho semidioses en el lugar, dispuestos a atacarnos. Todos corrieron hacia Mitchell primero, después uno corrió hacia mí. Comencé a correr hacia la bandera, lo más rápido que podía. Cuando estaba a punto de tomar la bandera, me llegó una punzada de dolor horrible en mi costilla. Miré hacia atrás y vi que el que me venía persiguiendo, me había dado una estocada en la pequeña abertura de mi armadura, justo en la costilla. Me toqué la herida, como si de alguna forma no sangrara, pero comenzó a salir sangre a los segundos. Traté de seguir yendo hacia la bandera, pero entre el peso de la armadura y el dolor, se me hacía algo imposible. Caí al suelo, cuando escuché algo pasar sobre mí, era Mitchell, que había disparado al chico que me atacó. Miré hacia él con mucho esfuerzo. Ya había terminado de pelear con los demás chicos.
—Fue una buena idea ocuparte de anzuelo—sonrió y caminó hacia la bandera, parecía cansado. ¿Ocuparme de anzuelo? ¡Vaya! Ya iba demasiado. Cuando estaba cerca de mí, se agachó y me pasó la botella con el líquido amarillento—anda, toma, es néctar, te recuperarás más rápido. –ofreció, tomé la botella y tomé un poco, con mucho esfuerzo. Sacó los cubos de azúcar y me los pasó—y eso es ambrosía. Te servirá también—me comí la ambrosía y… tenía sabor a galletas oreo, por alguna razón. –Ahora, vamos a por nuestro grandioso premio –rio victoriosamente y me ayudó a levantarme.
Ya me sentía mejor, ya no sentía ese dolor horrible en la costilla, ni siquiera la armadura pesaba tanto en ese momento.
Ese es uno de las cosas que más me cuesta contar: cuando llegamos a la bandera.
Te preguntarás por qué. La verdad es que ni yo se que paso, muy precisamente, que digamos. Intentaré explicarte más o menos qué pasó. Me saqué el yelmo y tiré la espada que le había quitado al chico hacía unos minutos. Caminé hacia la bandera con Mitchell y, cuando iba Mitchell iba a tomarla, muchos guerreros lo lanzaron al suelo. Retrocedí y casi tropiezo con una roca. El sol ya había salido cuando me di cuenta. Me asusté demasiado, pero los guerreros parecían no verme. De un momento a otro, Mitchell desapareció, aunque se veía un poco su contorno.
—¿Dónde se fue ese mocoso? –exclamó un guerrero.
—Cher—susurró alguien. Era Mitchell, que estaba a mi lado— ¿Dónde estás?
—Estoy aquí, a tu lado –respondí, también susurrando.
—Escúchame bien, vas a ir directo a la bandera, mientras yo los distraigo, ¿entendido?
Suspiré.
—Está bien, ¿y si me sucede algo?
—No te pasará nada, solo ve.
Bufé y comencé a caminar hacia la bandera. Al parecer los guerreros no escucharon nuestra pequeña conversación. Traté de ir sigilosamente, pero la armadura no aportaba mucho.
—¡Eh, estúpidos hijos de Ares! —Gritó alguien. Era Mitchell. Miré hacia atrás y ahí estaba, haciendo un escándalo. Todos figaron su atención en el—vengan por mí, ¡A ver si pueden!—burló, y comenzó a correr.
Los guerreros lo fueron persiguiendo. Tuve mi oportunidad, aunque seguí yendo sigilosamente. Estaba a un metro de tomar la bandera, cuando escuché alguien gritar.
—¡Va por la bandera!
Me asusté, tomé la bandera y comencé a correr. La verdad no sabía muy bien por dónde ir, así que solo corrí en dirección derecha. Por suerte, me encontré por donde habíamos empezado, en el gran círculo. Caminé un poco y miré hacia atrás. Me venían persiguiendo, y tenía que clavar la bandera, si quería seguir viva. Corrí, pero mi suerte no duró mucho. Alguien me jaló por el hombro, haciendo que callera al suelo, y que probablemente, tuviera ochenta por ciento de posibilidades de no salir caminando. Sentí un fuerte golpe en la cabeza, ya que me había sacado el yelmo en el grano de Hermes.
Me quedé paralizada. Era el chico al que había amenazado hacía unos minutos. Pero eso no fue lo que me dejó paralizada, fue porque lo reconocí. Era Harry Styles.

1 Comment
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morethantears 759 days ago
NO MAMES WEY (?) OH DIOS MIO,TE EXIJO QUE LA SIGAS :( ES INCREIBLE <3.