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762 days ago
CAPÍTULO 26
Vi cómo cambiaba la expresión facial de Carol mediante su conversación con Zayn avanzaba. El capullo de Álvaro la había vuelto a fastidiar, como en años anteriores. Estaba tan feliz de ver a Carol de nuevo ilusionada y enamorada por un chico que no la hacía sufrir, que cuando la vi encerrarse en mi habitación llorando me entraron ganas de matar al estúpido ese. Intenté agarrarla del brazo para detenerla y tranquilizarla, pero me fue completamente inútil. ¿Era yo o el mundo se estaba volviendo loco?, por el amor de Dios, ¿qué narices pintaban esos dos en mi casa? Se acabó, no me lo pensé ni un segundo más y me dirigí a ellos.
-Tú y tú. Fuera. Ahora mismo – dije mientras les señalaba la puerta muy seria.
-Pero yo tan solo quiero hablar con ella.
-¡Qué os vayáis ahora mismo, coño!
-Venga, ¿no lo vamos a arreglar?
-Mira pedazo de engreído, el día en el que tú seas la mitad de hombre y de caballero que es mi novio, hablaremos algo. Mientras fuera de aquí – dije mientras le empujaba a la puerta – Ah, y que no se os ocurra llamar a este timbre ni una vez más – dije justo antes de darles con la puerta en las narices. Me puse las manos en la nuca, intentando tranquilizarme y quitarle hierro a lo que acababa de ocurrir, hasta que me di cuenta de que Carol me necesitaba. Me dirigí a la habitación y mientras atravesaba aquel gran pasillo, se podía diferenciar las voces de las chicas consolándola y a Carol sin soltar prenda de la llamada. Una vez en la puerta mi móvil sonó y en la pantalla apareció su nombre: Harry. No me lo podía creer, ¡al fin se dignaba en llamar! Atendí a su llamada al segundo pitido.
-Hombre, el que no se digna a llamar en cuatro días llama ahora, en el momento más inoportuno. Pues ahora te toca esperar a ti, machote – dije justo antes de colgarle. Entré en la habitación y nada más entrar vi a Carol, llorando desconsoladamente, y ella al verme solo abrió los brazos pidiéndome en silencio un abrazo.
-Chicas, ¿qué os parece si vais yendo vosotras a desayunar mientras yo consulto con Carol una cosilla? – dije mientras me sentaba en la cama junto a ella. Las chicas asintieron menos Patri, que se empeñó en seguir la conversación de la noche anterior.
-Yo también me quedo.
-Patri, necesito hablar con ella a solas – Insistí.
-Lo sé, pero es que yo también… yo también necesito hablar con vosotras – Patri se sentó dudosa en la cama, al lado de Carol. Yo opté por sentarme en el suelo, de frente a ellas - ¿Qué está pasando aquí? Espero que sepáis de sobra que podéis confiar en mí.
-Sí, lo sabemos, pero… - Dije dudando, lanzando una mirada de ayuda a Carol.
-Díselo ya, estoy harta de tanto secretismo – dijo Carol mientras se secaba las lágrimas.
-Verás Patri… es… es algo difícil de explicar. Nada más llegar a Londres conocimos a… unos chicos, algo normal. Solo que en nuestro caso no es tan normal… - Me rasqué la nuca nerviosa – Esos chicos… no son unos chicos cualquiera, son… One direction – Miré a Carol, que no había levantado la vista en ningún momento – Carol… se supone que tiene algo con Zayn Malik, y yo… se supone que tengo algo con Harry Styles.
Miré a Patri, que estaba atónita. Tenía la boca abierta y los ojos abiertos desmesuradamente. Por un momento creí que había dejado incluso de respirar. Al cabo de unos instantes que se me hicieron interminables, meneó la cabeza, y juntó las manos, intentando asimilar la situación.
-Espera, espera… - Respiró profundamente - ¿Me estás hablando en serio? ¿One direction? ¿Zayn Malik y Harry Styles? – Patri rió nerviosamente – Creo que todavía estáis borrachas o algo… no… ¡eso no es posible! – Dijo nerviosa. No me esperaba que la noticia le sorprendiese tanto… aunque claro, no era algo para nada normal.
-Eso mismo me pregunto yo… que si seguiré borracha todavía… - Susurró Carol justo antes de levantarse de la cama. Fue hacia el perchero donde estaba su bolso, sacó su cartera de Betty boop que siempre la acompañaba, y cogió unas fotos. Sin decir nada, volvió a sentarse en la cama al lado de Patri, y le tendió las fotos en las que estaba con Zayn.
Patri fue pasando las fotos de una a una lentamente, todavía con los ojos abiertos como platos. Cuando terminó de ver la última foto, nos miró primero a Carol y luego a mí, sin poder creérselo.
-¡Ay, la virgen! ¿Sabéis dónde os habéis metido? – Patri se giró para mirar a Carol y posó sus manos sobre las de Carol - ¿Así que… el chico que ha llamado antes… el que… ha cortado contigo por culpa de Álvaro era… era Zayn Malik? – Carol asintió mientras otra lágrima caía por sus mejillas. Patri volvió a mirarme – Bueno, supongo que haberos aguantado cuando no parabais de hablarme de ellos ha merecido la pena… - Me reí – Por lo menos me los presentaréis, ¿no? Es que ya es solo la curiosidad, y para decirles: “Anda que no he tenido yo que aguantar a vuestras chicas cuando les dio la vena por vosotros” – Este comentario hizo que Carol riera, y eso me hizo realmente feliz.
-Patri, esto es muy importante para nosotras, no comentes nada con nadie, por favor. Sé a la perfección que podemos confiar en ti – dijo Carol, levantando por primera vez la vista. Miraba muy seria a Patri.
-Chicas, de verdad, no os preocupéis. Seré una tumba.
A los pocos minutos, salimos de la habitación y nos dirigimos a la cocina, para que las chicas no sospecharan. Lydia estaba preparando unas tostadas que olían realmente bien.
-Qué bien huele – dije al entrar en la cocina.
-Pelota, no te pienso preparar el desayuno.
-Pues muy bien, borde. No tengo hambre – dije sacándole la lengua, y me fui al sofá a sentarme. Me tumbé y me tapé los ojos con mi antebrazo, intentando asimilar lo borde, pero realista, que había sido con Harry. Lo mejor sería que le llamara e incluso que le dijera que ya estaba segura de que con el único con el que quería estar era él. Alguien elevó mis piernas para poder sentarse en el sofá y después las apoyó en las suyas. Con ese último gesto estuve segura de que era Carol.
-¿Qué te pasa? – Le pregunté apartando mi brazo para poder mirarla.
-Es que… tengo que preguntarte una cosa.
-Dispara.
-Zayn, durante nuestra discusión, me ha dicho “te tengo que aguantar borracha”. Necesito que me cuentes absolutamente todo lo que pasó ayer por la noche.
-¡Sabía que se me pasaba algo! – Dije chasqueando los dedos, al darme cuenta de que tenía que contarle a Carol su numerito de la noche anterior – Tenemos que hablar. ¿No… no te acuerdas de nada?
-¿Debo preocuparme?, ¡NO ME ASUSTES SAM! – Dijo Carol nerviosa elevando un poco la voz y poniéndose tensa en un segundo. Me senté enfrente suya para hablar con ella.
-Te voy a decir algo que no es fácil de contar y que no creo que asimiles bien…
-Dilo – Ordenó intentando respirar con normalidad.
-Pero que sepas que yo te voy a ayudar para que esta discusión se arregle – Dije acariciando su mano mientras ella me miraba asustada.
-Sam, por favor, suéltalo de una vez.
-Ayer, cuando estabas…alegre, empezaste a hacer y decir un montón de tonterías, y… llamaste a Zayn… – Carol me cortó.
-¿LLAMÉ A ZAYN? ¿ESTÁS DE COÑA? – Dijo elevando la voz.
-Shhh, cállate si no quieres que lo sepa alguien más – Carol asintió y me miró aún más asustada – Entonces le empezaste a decir un montón de burradas y le dijiste que… que estaba buenísimo y que te ponía muchísimo y… que le querías. Entonces él te dijo que también te quería… – Carol me miraba boquiabierta, parecía que le había dado un ataque al corazón. Pasé mi mano a tres centímetros de su cara para asegurarme de que seguía viva, pero no reaccionaba. La zarandeé y ahí reaccionó. Me asusté un poco cuando de repente ella me agarró con demasiada fuerza por los hombros.
-Sam, tienes que ayudarme, ayer le dije a Zayn lo que sentía y él me dijo lo que sentía y hoy la he cagado. Ayúdame, te lo suplico – Dijo un poco desconcertada, con la voz temblándole.
-Tranquila, déjamelo a mí. Le llamaré y se lo explicaré todo. Pero necesito tiempo para aclararme a mí misma, que yo también la he tenido por Harry.
-Dios santo, te juro que es la primera y última vez que bebo. ¿Quién me manda a mí emborracharme? – Entonces me miró con los ojos abiertos desmesuradamente - ¡Mierda! ¡Sam, tengo que irme a hacer una analítica! ¿Y si…? – Le corté para que no dijese la burrada que estaba a punto de decir.
-Shhh, tranquilízate. No te va a pasar nada – La miré fijamente a los ojos.
-¿PERO QUÉ NARICES NOS ESTÁ PASANDO? – Dijo con cierto tono desesperado en la voz.
-No lo sé… primero nos ocuparemos, bueno “me” ocuparé de lo de Zayn. Y no quiero volver a verte llorar – Dije agarrando su mano.
***
***
***
***
Me tapé un poco más con la toalla, aislándome del frío que había sentido al salirme de la caliente y reconfortante agua del mar. Hundí un poco más los pies en la arena y meneé la cabeza, intentando que mi largo y rizado pelo oscuro se secase. Aspiré profundamente, dejando que el suave olor a mar del aire entrase en mis pulmones. Eché un último vistazo a la orilla, donde mi hermana y mi prima estaban tumbadas. Fui hasta la sombrilla, y coloqué mi toalla al lado de la de mi madre, sobre la que ella echaba una cabezada. Mi padre había ido con mi tío a tomar algo a un chiringuito. Cogí las gafas de sol y el iPod de mi bolso. Me puse las gafas sobre los ojos y los cascos en mis oídos. Aquel día era uno de los pocos en los que por fin conseguí desconectar del mundo y relajarme.
Llevaba una semana en la playa, visitando a mi familia, que vivía en la costa. Al principio me mostré un poco terca a irme de vacaciones, pero mis padres insistieron hasta tal punto que les obedecí por puro aburrimiento. En aquel momento agradecí que hubiesen sido tan pesados. Si me hubiese quedado en Madrid sola, seguramente me hubiese deprimido más de lo que ya estaba. Y mi mal carácter y mi falta de interés por el verano tenía un nombre: Zayn.
No conseguía sacarme de la cabeza sus palabras, y tampoco conseguía quitarme de encima esa sensación de culpabilidad. Aunque en realidad no sabía por qué me sentía tan culpable. Yo no había hecho nada, no le había engañado. En fin, ya no podía hacer nada. De nada servía seguir lamentándome. Debía confiar en Sam y en su “me ocuparé de todo”. Pero Sam estaba veraneando en Barcelona con unas amigas, y puede que se olvidase de lo que me había prometido… tampoco la iba a forzar a que lo hiciese. Aquello ni le iba ni le venía, y lo hacía desinteresadamente, para hacerme un favor. Pero ella también la había tenido con Harry (todavía no sabía qué era exactamente lo que le había pasado con él), y no quería agobiarla con más problemas.
En realidad estaba llevando aquello bastante bien. Me dije a mí misma que no iba a dejar que aquello me estropease el verano, por lo que intentaba desconectar la mente el máximo tiempo posible, para no rallarme. Pero cada vez que alguien de mi familia me preguntaba “¿Qué tal por Inglaterra? ¿Has conocido a algún chico?” no podía evitar desmoralizarme y sentir que el mundo se me venía encima. Además, ¿qué se suponía que debía responder? “Inglaterra genial. Es un país precioso, y he terminado de pulir mi inglés gracias a haber estado allí. Creo que me irá muy bien en Londres durante los cuatro años de carrera. ¿Los chicos? Bien. Ninguno interesante, la verdad. Ah, sí. No os lo he contado. Resulta que casualmente he conocido a mi grupo de música favorito desde que tenía quince años, que son famosos mundialmente, y me he enrollado con uno de los cantantes. Nada fuera de lo normal” Estaba claro que era algo que no podía contar, primero porque me tomarían por loca, y segundo, porque en el hipotético caso de que me creyesen, tampoco era algo de lo que me apeteciera hablar. Por eso siempre respondía “Inglaterra genial. Es un país precioso, y Londres es una ciudad de ensueño… la verdad, no me he fijado en ningún chico. Quiero centrarme en la carrera” pero yo estoy segura de que no sonaba para nada convincente, ya que mi madre siempre me lanzaba miradas que decían “no te creo ni un pelo”. Supongo que algún día tendría que contárselo…
Me tumbé en la toalla y me puse a escuchar música, con la esperanza de encontrar una distracción, pero las notas no hacían más que amplificar las sensaciones, sacándolas a la superficie como algas arrancadas del fondo del mar por un oleaje demasiado violento…
***
Comencé a dar vueltas por la habitación, con los nervios a flor de piel y el corazón a punto de estallarme. Volví a mirar la pantalla de mi móvil, con los dedos temblándome. No. No era una alucinación, no era un espejismo. Era real, y estaba pasando. Ella… ella había vuelto a dar señales de vida: Perrie. Tenía una llamada perdida suya. Hacía una hora me había llamado. Ahora yo no sabía qué hacer. ¿Debía llamarla o debía ignorar aquella llamada y seguir con mi vida? Bueno, tenía tiempo de pensarlo. Aunque, ¿qué se suponía que debía pensarme? Yo tendría que pasar del tema. Se suponía que ya la había olvidado y que estaba asimilando que me estaba enamorando de otra chica… otra chica que me había engañado.
Mientras seguía dando vueltas sin sentido, el móvil comenzó a sonar de nuevo. Sabía quién era, por lo que ni me molesté en comprobarlo.
-¿Sí? – Dije intentando mantener la calma.
-Hola Zayn – Dijo con su sensual y bonita voz.
-Ho… hola Perrie.
-Vaya, no pareces muy contento de oírme…
-Eso no viene al caso. ¿Qué quieres? – Le pregunté fríamente.
-Verás… te echo muchísimo de menos… quiero verte.
-Ya, pues resulta que yo no quiero verte.
-Zayn, por favor. Vamos a dejar ya esta relación hostil que tenemos. ¿No podemos si quiera ser amigos? Siempre nos hemos llevado tan bien que ahora me da apuro que nos llevemos como el perro y el gato… - Claaaaro.
Suspiré. No podía… a ella no podía decirle que no. Aunque me hubiese hecho tanto daño, ella seguía cautivándome como el primer día. Era mi perdición…
-Está bien… ¿quieres que quedemos? Pues vamos a quedar. – Decidí.
-¿Qué te parece si vamos al bar al que íbamos siempre? Para recordar viejos tiempos…
-Vale, vale. A las ocho y media allí. Adiós – Dije justo antes de colgar. Apreté el puño con fuerza y cerré los ojos. ¿Qué estaba haciendo? Eso no estaba bien… ¿Y por qué sentía que estaba traicionando a Carol? No estaba haciendo nada malo, era ella la que me había tenido engañado a mí. No había nada malo en quedar con Perrie un rato para hablar. No. No estaba haciendo nada malo, y no tenía por qué sentirme culpable.
Bajé del coche y respiré hondo. Miré aquel rótulo de neón que tanto conocía. Cuántos momentos había pasado con ella en aquel local… No me lo pensé dos veces y entré. El local me recibió con el típico sonido de la campanilla al abrirse la puerta. El aire olía a una mezcla de lavanda y alcohol. No había cambiado nada. Las paredes verdes seguían decoradas al estilo irlandés, y la barra del bar y los taburetes seguían en el mismo sitio. Nada más entrar la divisé sentada a la barra del bar. El pelo rubio le caía por los hombros y llevaba un vestido negro demasiado sexy. Al oír la puerta abrirse, ella se giró, y sus ojos azules se iluminaron y una enorme sonrisa me recibió. Llegué a su altura con paso indeciso. El corazón me latía dolorosamente rápido.
-Zayn – Dijo sin dejar de sonreír, y me dio dos besos.
-Hola – Tragué sonoramente al aspirar el aroma de su colonia, y me senté a su lado – Dos gin tonics – Le pedí al camarero, el cual asintió y se dio la vuelta para preparar las bebidas.
-Vaya, veo que no te has olvidado de que me encantan los gin tonics – Dijo con una media sonrisa.
-Claro que no. ¿Cómo te va todo?
-A mí bien – Acercó su mano a la mía, y comenzó a acariciarla provocadoramente – Pero… ¿a ti?
-Yo estoy bien… - En ese momento llegaron las bebidas. Necesitaba relajarme urgentemente. Me bebí el vaso de gin tonic de un solo trago. Pedí otro. Perrie dio un trago a su bebida, y enarcó una ceja. Una sonrisa malvada se asomó en sus labios.
-Te noto un poco… tenso.
-No estoy tenso – Me terminé el segundo vaso, y pedí un tercero. Tal vez bebiendo me soltaba un poco. Se acercó a mí.
-No sabes cuánto te he echado de menos… - Susurró contra mi oído.
-Perrie… por favor, para – Me terminé la bebida.
-No estoy haciendo nada.
-Perrie – Dije empujándola suavemente por los hombros. Cogí su cara con ambas manos, mirando fijamente aquellos cautivadores ojos azules – Dime la verdad. ¿Para qué me has llamado? – Notaba cómo el alcohol estaba comenzando a hacer estragos en mí.
Ella desvió la mirada un segundo, pero después esbozó una sonrisa. Sin decir nada, acercó su boca a la mía, y me besó. Di un respingo, ya que no me esperaba esa reacción. Me sorprendí a mí mismo respondiendo a su beso. Puse mi mano sobre su nuca y suavemente la acerqué más a mí.
-¿Recuerdas lo que dijimos aquel día? Siempre, siempre juntos – Susurró contra mis labios.
Y así, la noche fue pasando, una bebida tras otra, un beso tras otro, una caricia tras otra… hasta que perdí la conciencia de lo que estaba haciendo debido al alcohol.
Si hubiese sabido cómo acabaría la noche, y las horribles consecuencias de aquello, no habría acudido a la cita.

4 Comments
Realtime comments disabled
cookiesoni 760 days ago
mmmm kiero ya el siguienteeee
CristinaFlores_ 761 days ago
Jopee pero Zayn, llama a Carol y pidele explicación! TT Siguiente!
doncasterslove 761 days ago
Siguiente, siguiente yaa por dios que lio se va a montar !
Patricia_BSJ 761 days ago
Madre mía, cómo se están liando las cosas!
Siguienteee ^^