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830 days ago
Por mucho que quiera no soy capaz de escribir todo lo que me gustaría que leyeras algún día. Como tampoco soy capaz de plasmar todos los sentimientos, emociones, y demás que consigues transmitirme. No entiendo muy bien cómo puede ser que, estando a tantísimos kilómetros de distancia, consigas hacerme sentir tan cerca tuya. Pero debo admitir que es una de las cosas que más me gustan (teniendo en cuenta que hay muchas). Es la manera en la que consigues hacerme sentir bien, incluso sintiéndome conmigo misma una completa mierda. Pero tú eres capaz de hacerlo. Eres capaz de sacar una sonrisa de éste triste rostro. Y no una vez; sino cientas. Miles de veces. Y te lo agradezco de todo corazón. Porque solo tú eres capaz de hacer que sienta un estúpido nerviosismo por todo el cuerpo al contemplarte en una foto. La verdad es que no sé muy bien cuando ni cómo empezó todo esto. No quiero mentirme a mí misma. No recuerdo cuando fue que empecé a sentir un cúmulo de sensaciones al oír tu voz, o al leer tu nombre en algún sitio. Pero pasó. Ocurrió. Y no hay día que no sonría pensando en lo agradecida que estoy de poder compartir tus triunfos. Tus alegrías, tus penas, y sobre todo tus sonrisas. Las razones por las cuáles sigo todavía aquí. De pie. ¿Sabes? Podría decir que mi vida no es de color rosa, para nada. Más bien diría que es de color gris el 90% de las veces. Pero el otro 10% se vuelve de color negro. Un color que nadie debería tener en sus vidas. Y es que me han pasado bastantes cosas en poco tiempo. Todo ocurrió muy deprisa y básicamente pudo conmigo. Así fue como entré de lleno en una depresión (teniendo en cuenta que todavía sigo en ella). Y tiene que ver con eso, con lo que tú provocas en mí. Que al escuchar tu música haces que la esperanza se asome por mi puerta, decidiendo entrar en mi vida. Y aunque sólo se quede los 2 o 3 minutos que dure tu canción; se queda. A mi lado. No se va. Y es entonces cuando la palabra 'fuerza' me ataladra el corazón. Porque eso es algo que siempre me transmites tú. Muchísima fuerza. Tanta que a veces me siento bien. Irrompible. Y puedo asegurarte que conseguir eso en mí es difícil. Pero tú lo haces. Me das toda tu fuerza a través de tus sonrisas, de tus palabras, de tus canciones. Y lo que más consigue llenarme es que tú lo sabes. Eres consciente de lo que provocas en todas nosotras. Aunque no te sepas la historia que todas y cada una llevamos a las espaldas (que son muchas), de una manera abrumadora consigues que la fuerza aparezca en nuestras vidas. Y es en ese momento cuando las lágrimas desaparecen y vuelven las sonrisas. Sonrisas de felicidad, de amor, y también de orgullo. De felicidad porque eso es lo que me aportas cada día. De amor porque ése es el sentimiento que siento hacia ti. De orgullo porque es exactamente lo que me provocas cuando te veo, o te escucho. Cuando te veo subido a otro escenario recogiendo un premio, y de repente una sonrisa que me llena el alma se coloca en tus labios. Pero la sensación de orgullo aumenta cuando tu boca se abre, y de tus labios salen palabras de agradecimiento hacia nosotras. Hacia mí. Hacia cada una de las tantísimas que te apoyamos en el camino que estás tomando. En las decisiones (sean malas o buenas), en las notícias (sean ciertas o falsas), en tus acciones (nos gusten o no), en tus relaciones (aunque nos hagan daño), en tus direcciones (sea cuál sea la dirección), y en todo lo que decides hacer con tu vida. Me provocas orgullo cuando te veo cantar en conciertos repletos de personas que están cumpliendo el sueño de verte. Y cuando miro hacia atrás, recordando dónde empezaste y contemplando hasta dónde estás llegando. Pero no todo acaba aquí. Ni mucho menos. Esto son tan sólo pasos que estás dando. Pasos que consiguen llevarte cada vez a lo más alto. Pasos que hacen que más personas consigan conocerte, y que te dejen entrar en sus vidas. Pasos que, aunque parezcan grandes, son pequeños comparado con todos los que te quedan por dar en la vida.
Porque todavía habrá miles de sonrisas que consigas sacarme sin previo aviso, y sin ninguna razón. Sonrisas que desprendan lo mejor de mí. Eso que sólo eres capaz de conseguir tú. Sonrisas que me den fuerza para afrontar el presente, olvidar el pasado, y avanzar hacia el futuro. Todavía habrá miles de recuerdos que conseguirán hacerme reír, y otros miles llorar. Momentos que me harán sentirte mucho más cerca. Y otros que conseguirán sentirte lejos. Pero en eso también consiste la vida. O así es como la veo yo. Que las esperanzas se pierden en una milésima de segundo, y las lágrimas aparecen en cero coma. Las sonrisas que te llenan hasta el alma son las que luego recordarás, y los pequeños detalles los que te harán sentirte vivo. Los amores no correspondidos son los que consiguen dejarte enseñanzas (a parte de un corazón destrozado), y heridas que con el tiempo y otras viviencias siempre cicatrizan. Personas que se marchan de tu lado y a las que echarás de menos, dándote cuenta que cuando las tuviste no las supiste apreciar. Pero entonces llega un momento en tu vida en el que paras. Te dices a ti misma que la vida es eso; caerse y levantarse. Y volverse a caer y volverse a levantar. Y que eso tú ya lo sabías. Pero que sólo te has dado cuenta cuando has estado en el suelo, sin ganas de volverte a levantar. Temiendo a que si lo volvías a hacer, la hostia que te tumbaría sería mucho más fuerte. Con las esperanzas reducidas. Y ahí aparece alguien que te dice que te levantes. En mi caso, tú. Recuerdo frases tuyas que me inspiran día a día. De ésas que utilizo para despertarme de toda esta mierda y ser capaz de volver a construir ese camino que me estaba alejando. Escucho tus canciones y ése es el empujón que me hace falta para despegar los pies del suelo. Y abro los ojos, contemplando el mundo. Sabiendo que los sueños son dificiles. Mucho. Que no es querer una cosa, estar sentada, y esperar a que aparezca sola. Afronto la realidad aunque la mayoría de las veces sea dura. Pero eso sí, siempre sintiéndote cerca. Teniendo la estúpida seguridad (sabiendo toda la distancia que hay de por medio) de que si me vuelvo a caer, tú estarás de algún modo a mi lado y conseguirás sostenerme la mano. Diciéndome que de cada golpe se aprende algo nuevo, y que de cada lágrima nace más tarde una sonrisa. ¿Qué por qué se me ha ocurrido que me dirías eso? La verdad, no lo sé. Además de que esas palabras se me acaban de ocurrir. Pero una de las cosas que me llenan de esperanza es el imaginarte pronunciándome eso o cualquier otra frase llena de fe. Y de esperanza. Y como siempre, mucha fuerza. Esa fuerza que sólo eres capaz de transmitirme tú. A tu manera.

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