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850 days ago
SUEÑOS ADOLESCENTES
Capítulo anterior:
Cuando pulsó el botón de responder y se colocó el móvil en la oreja, lo primero que escuchó fue la alterada voz de Elena.
-¡No te vas a creer lo que ha pasado! –dijo su amiga casi gritando.
_
Capítulo veintiséis.
“UNAS HORAS ANTES, ESE MISMO DÍA.”
-¡Que sí, mamá, que ya voy a comprar!
Elena cerró la puerta con fuerza y cruzó el jardín algo mosqueada. Tener que ir ella, (¡ella!), a comprarle las témperas a su hermano pequeño… Indignante. Todo sólo porque a él se le había olvidado decirle a su madre que las necesitaba para la escuela al día siguiente. Y claro, ahora su madre estaba demasiado ocupada como para salir a comprar. ¡Ella también tenía cosas que hacer!
Sacudió la cabeza un par de veces. Una parte de su cerebro le decía: “Venga, que no es para tanto, es tu hermanito…”, pero otra, un tanto más guerrillera, no paraba de repetir en su mente: “Con lo cómoda que estabas en casa, y por culpa de ese mocoso has tenido que salir a la calle. Se va a enterar.”
Así, pensando en esto y en aquello, llegó a la papelería más cercana a su casa. Suspiró al ver que había al menos cinco personas esperando para ser atendidas. Entre eso y que el local no era precisamente grande, Elena se agobió y salió a la puerta a esperar a que se descongestionara un poco la cola.
Se puso los cascos de su iPod celeste y se sentó en un pequeño tranco que había allí mismo. Moviendo la cabeza al ritmo de “Nothing else matters”, de Metallica, contó que cuatro personas salían de la tienda.
Apagó el iPod y entró de nuevo en la papelería. Aunque lo intentó, la chica no pudo evitar echarse a reír cuando vio la escena que estaba teniendo lugar en el mostrador.
Uno de los chicos que habían venido desde Inglaterra estaba allí, gesticulando de forma exagerada con las manos, señalando hacia un punto no del todo definido y soltando de vez en cuando alguna que otra palabra en inglés.
Al escuchar la carcajada de la joven, tanto la dependienta, una señora mayor y bajita con un moño en lo alto de la cocorota, como el chico, se volvieron hacia Elena.
-Perdón –se disculpó ella, aún risueña-. ¿Puedo ayudarla en algo?
La mujer mayor miró durante unos segundos a la joven. Sí, era esa niña que de pequeña solía ir por allí con su madre, y a la que siempre le daba algún caramelo. Recordó que siempre le respondía con una tierna sonrisa, excepto cuando le ofrecía uno de fresa, que lo rechazaba con una mueca de disgusto. Al contrario que todos los otros niños.
-No, hija, no, a no ser que entiendas lo que este pobre loco está diciendo (o tratando de decir).
Elena reprimió una sonrisa, ante la mirada atónita del chico, que iba de la mujer mayor a la joven, y de la joven a la mujer.
-Señora, lo que este chico está diciendo es inglés, otro idioma. Y yo estudio inglés en el instituto, así que… no está loco.
-Ah, ¡inglés! Recuerdo que mi hermano mayor, Agustín, estudió inglés porque se fue a trabajar a Inglaterra a una fábrica. ¡Qué tiempos corrían por entonces! Nos costó el cursillo todo lo que ganamos en la cosecha de tres meses, pero, ¡ay! Valió la pena. Mi Agustín encontró allí un buen trabajo y a la mujer de su vida, y ahora mis sobrinos viven también en Inglaterra, ¡hijos y todo tienen ya!
La joven ahora sí sonrió, de esa forma en la que sonríes cuando una persona mayor te cuenta cosas de su vida y en realidad no sabes qué decir.
El chico inglés carraspeó, aparte de porque no entendía nada de lo que estaban diciendo, porque le estaban ignorando completamente.
-Sí, un momento, señora, voy a hablar en el idioma del chico, pero no se asuste ni llame a un exorcista ni nada –bromeó Elena.
La mujer pareció un tanto horrorizada con la exageración de la chica, pero no dijo nada, y simplemente asintió con la cabeza.
-Hola –comenzó la joven, en inglés-. Creo que necesitas ayuda, ¿no?
-No me vendría mal –respondió él-. Tú eres Elena, ¿verdad? Esta mañana nos han presentado.
-Sí, la misma. Tú eras… ¿Louis? –dudó, pues no estaba muy segura.
-El mismo –ambos rieron.
Elena miró de reojo a la señora, que por su expresión, parecía estar presenciando algún tipo de brujería.
-Y, ¿qué es lo que querías pedirle a esta pobre señora? Porque desde fuera parecía que estuvieras lanzando una especie de conjuro o algo así.
Louis se echó a reír.
-Brujo todavía no soy. Lo único que quiero son un par de libretas y algún boli. Ya sabes para… escribir y eso.
-¿En serio? Pensaba que era para ponerlas de decoración en tu dormitorio –ironizó la chica.
-Podría ser, pero no, creo que mejor no. Básicamente porque no es mi casa, pero si no… Mi habitación en Londres está empapelada con papeles a cuadros y bolígrafos Bic.
-No me cabe duda.
-¿Sabes ya lo que quiere? –preguntó la señora mayor, que era la que ahora se sentía ignorada.
-Sí, sí.
Elena le pidió a Louis que le dijera exactamente que quería, y la chica se lo iba traduciendo a la dependienta. Cuando ya tenía todo lo que necesitaba, el joven sacó la cartera para pagar.
-Son diez con quince –le dijo Elena.
-Vale, a ver… -Louis abrió la cartera- El billete de diez es este, ¿no?
Señaló a uno.
-No, no –contestó ella riendo-. Ese es de veinte. El de diez es este.
La chica sacó uno billete color rosado de la cartera de Louis.
-Ah, vale, es que aún me estoy acostumbrando.
-Es normal. A ver, ahora tienes que sacar quince céntimos.
-Quince céntimos, quince céntimos –se dijo para sí él mientras abría la parte que contenía las monedas.
-Está buscando el dinero –informó Elena a la señora, que esperaba dando golpecitos con los dedos en el mostrador.
-Ah.
Louis sacó una moneda.
-¿Esto son quince céntimos?
Elena miró con curiosidad.
-Tampoco, eso son cincuenta céntimos. Verás es que de quince no hay moneda. Tienes que coger una de diez y una de cinco, estas –sacó las dos monedas que le había indicado.
-Vaya.
El chico le entregó el dinero a la señora, y, en lugar de irse, esperó a que Elena comprase las témperas para su hermano.
-Deduzco que no tienes nada muy interesante para hacer esta tarde, ¿no? –preguntó la muchacha, saliendo de la tienda.
-Deduces bien.
-¿No tienes clase de teatro?
-Sí, pero ya ha terminado. De allí vengo. Ah, y a tu amiga Blanca… era Blanca, ¿no?
-Ajá. ¿Qué le pasa?
-Que estaba cantando y cuando ha terminado, ha salido del auditorio a toda prisa. Nadie sabe qué le ha pasado.
Elena dejó de andar y rebuscó en la pequeña mochila que se acababa de descolgar de la espalda.
-¿Qué haces? –preguntó él.
-Voy a llamarla.
-No sé si es lo mejor que puedes hacer…
-¿Por qué? –cuestionó la chica, buscando a Blanca entre los contactos de su agenda- Es mi amiga.
-Ya, pero… No sé. Niall ha salido corriendo detrás de ella, seguramente ahora estén hablando. Sea lo que sea, no está sola, y… -Louis dudó.
-¿Y qué?
-No he sido el único en darse cuenta de que entre ellos está surgiendo algo especial, ¿no?
Elena suspiró.
-No, claro que no.
-Creo que… no estoy del todo seguro, pero verás. Es que Niall y Blanca estaban cantando una canción a dúo, con los sentimientos a flor de piel, muy conectados entre ellos. Y cuando acabaron, un chico salió del auditorio, tras el que ella echó a correr. No lo he visto del todo bien, y tampoco me acuerdo mucho, pero creo que ese chico era el novio de Blanca.
-¡¿Iván?! –preguntó Elena, sorprendida.
-Sí, sí se llama así, sí.
-¡Dios! No, no puede ser. ¡Blanca, ¿qué has hecho?! –se llevó las manos a la frente.
-Por eso creo que no deberías llamarla. Seguramente estarán hablando de lo ocurrido, y si no, Niall estará con ella, si lo que ha pasado es otra cosa.
Elena guardó el móvil, era mejor llamarla más tarde, cuando los ánimos estuvieran calmados, porque estaba segura de que es ese instante, Blanca estaría que se subía por las paredes.
-¿No podía tu amiguito irlandés quedarse al margen? No sé, no la conoce de nada –bufó la chica.
-Oye, no es justo que digas eso.
-¿Por qué, si puede saberse?
-Porque no sabíamos qué le había pasado a Blanca. Además, nadie puede controlar lo que siente.
-¡Oh, vamos! No me irás a hacer creer que desde que llegasteis hace tres días Niall está enamorado de ella, ¿verdad? Porque sabes que eso es imposible. Y no me vengas con cuentos de amores a primera vista ni rollos de esos.
-Ya, pero de la indiferencia al amor hay muchos sentimientos, y Niall tal vez esté sintiendo algunos de ellos.
-Pues que respete que es una chica con novio, NOVIO. Que es ya mayorcito como saber que a las chicas pilladas ni se las mira –dijo Elena molesta.
-Eso depende de los dos. Si tu amiga no quisiera nada, le habría dicho algo a Niall, ¿no crees? Si ella responde, es normal que él haga o diga cosas.
La chica respiró hondo.
-Mira, vamos a dejarlo. Ni tú ni yo podemos hacer nada ahora mismo, sólo podemos intentar hablar con ellos cuando estén dispuestos a hacerlo.
-Tienes razón –suspiró Louis.
Siguieron caminando unos minutos sin decir nada.
-Oye… ¿a dónde vamos? –preguntó Elena de repente.
-No lo sé. Es tu ciudad, tú deberías saberlo.
-Yo te estoy siguiendo a ti.
-No, YO te estoy siguiendo a ti –dijo Louis riendo.
-Así vamos mal…
-Anda, mira –él señaló a un gran edificio con un cartel con varios bolos y una bola golpeándolos.
-Una bolera –contestó Elena como quien dice una obviedad-. Estarás harto de jugar a los bolos. Allí es muy típico, ¿no?
Louis soltó una carcajada.
-¿Siempre estás tan feliz? –preguntó ella sonriendo.
-Lo intento.
-¿Y por qué te ríes ahora?
-Porque nunca he estado en una bolera.
-¡¿Qué, qué, qué, quééé?! –la chica no podía estar más sorprendida.
-Que nunca he…
Elena le interrumpió.
-Te he escuchado pero… no sé, no me parece normal.
-No es tan raro.
-Es igual de raro que si aquí le preguntas a alguien si alguna vez ha ido a tapear y te dice que no.
-¿Eso es raro? –Louis ladeó la cabeza.
-Es definitivo, eres un marciano –Elena puso los ojos en blanco-. ¡Pues claro! Chico, ¡ni que nunca hubieras oído eso que se dice de los españoles de “tapas y toros”!
-Yo he escuchado que sois muy de salir de fiesta, pero…
-Sí, y los británicos de tomar el té. Anda, vamos para la bolera que te voy a enseñar las maravillas que oculta en su interior.
-No seas exagerada.
-Si es que… Yo, enseñándole lo que es una bolera a un inglés. Cualquier día llegas y me enseñas a bailar sevillanas.
-¿A bailar qué?
-Nada, déjalo.
-Y que conste que sé cómo es una bolera, y he jugado a los bolos de la Wii, solo que nunca he estado dentro de una –se defendió el chico.
-Vergüenza debería darte.
-Siempre hay una primera vez para todo, ¿no? Pues la mía es un poco tarde. La primera vez que juego a los bolos de verdad –se apresuró a aclarar.
La chica rió y tiró del brazo del joven para que entraran en la bolera.
_
-¡Increíble! –gritó Elena, abrazándose a Louis- ¡Ya es la sexta vez seguida que tiro todos los bolos de un golpe!
-Esto que estás haciendo está en el umbral de la crueldad. ¿Te parece bonito celebrar tus éxitos con el pobre que está siendo derrotado? –se quejó él, aunque la agarró fuerte y la levantó unos palmos del suelo.
-Vale, vale, lo siento –refunfuñó la chica apartándose un poco de él y cruzándose de brazos.
Louis se acercó a la máquina de la que salían las bolas y cogió la suya. Ambos miraron la pantalla que, sobre sus cabezas, les decía la puntuación que llevaban. Era imposible que él ganase, perdía de más de sesenta puntos.
El joven introdujo tres dedos en los tres agujeros de la bola y se colocó en la línea desde la que debía lanzar. Realizó un movimiento de brazo sin demasiada seguridad.
-¡Mira! ¡Has tirado seis! –le animó Elena- Esta vez a lo mejor no queda ningún bolo…
-Seguro –ironizó Louis riendo, que fue de nuevo a por su bola.
Lanzó de nuevo; quedaron sólo dos.
-Vas mejorando –la chica le dio unas palmaditas en el hombro.
-Los bolos de la Wii no tienen nada que ver con estos… -se quejó él.
Cuando terminaron de jugar, siendo Elena la ganadora, los chicos se quedaron en la cafetería de la bolera tomándose algo.
-Una lástima que aquí no tengan té –comentó Louis mirando la carta.
Elena echó a reír.
-¿De qué te ríes? –preguntó él.
-Si es que hasta pareces británico…
-¡Lo soy!
-Ya, pero… No sé, pensaba que lo del té era un mito, un estereotipo, lo mismo que lo de que todos los españoles dormimos siesta o bailamos flamenco. Pero ya veo que no.
-No todos los ingleses toman té… Ni siquiera yo me bebo el té de las cinco –bromeó Louis-. Pero no sé, en un país extraño siempre gusta tener algo que te recuerde a tu tierra.
-En eso tienes razón. En fin, yo me pediré un batido de chocolate.
-Supongo que yo otro.
Elena asintió con la cabeza y fue a pedir a la barra. Unos minutos más tarde, traía una bandeja con dos batidos Puleva de chocolate y un gran plato con tortitas con sirope.
-Guau, ¡esto parece una cena! –exlamó Louis al verla llegar.
-¡Qué va! Es simplemente una merienda… abundante.
Ambos echaron a reír. Elena vertió el contenido de las botellas en dos vasos.
-Espero que te gusten las tortitas, porque son gigantes… -dijo.
-Las que hace mi madre sí, estas no lo sé.
-Nada está tan bueno como lo que hace una madre.
-A mí me lo vas a decir… Desde que estoy en la universidad, casi nunca como sus platos –Louis se encogió de hombros.
Los jóvenes cogieron cada uno un cuchillo y un tenedor y probaron las tortitas.
-Umm, están buenísimas –dijo Elena suspirando.
-Lo están.
-Y… -comenzó ella mientras cortaba otro trozo- ¿Por qué no has ido nunca a una bolera?
Él bajó la mirada y se mordió el labio superior. Elena buscó con sus ojos los del joven, y vio que se habían ensombrecido.
-¿Ocurre algo? –preguntó, un poco preocupada.
-No, no es nada…
-Ya –no quería insistir, pero tampoco le creía.
-Es la verdad.
-Mira, quizás no nos conozcamos de nada, pero… Hablar siempre ayuda.
-Claro.
Se produjo un silencio en el que Elena le dio un sorbo a su batido para dejarle decidir si decía algo o no. Louis suspiró y se aclaró la garganta.
-Esta bien, pero en realidad no es nada. Quiero decir, a todo el mundo le ocurre alguna vez. Alguien me formuló no hace mucho tiempo la pregunta que tú me acabas de hacer.
-¿Qué pregunta?
-La de por qué no he ido nunca a una bolera.
-No entiendo.
Él tomó aire.
-Verás… Empezaré por el principio. Hace unos meses yo salía con una chica. La quería muchísimo, pensaba que estábamos hechos el uno para el otro, ya sabes, todas esas cosas que uno siente cuando está enamorado. Ella se enteró de que nunca había estado en una bolera, y me dijo que alguna vez teníamos que ir, porque ella tampoco había estado nunca. Supongo que eso se debe a que éramos de la misma ciudad, y allí no había nada de esto.
>Bien, pues su cumpleaños se acercaba y… se me ocurrió darle una sorpresa. Pensé que, ya que no habíamos estado nunca en la bolera, tal vez sería buena idea prepararle una fiesta sorpresa en una. Estábamos los dos viviendo en Londres, y había una muy cerca de su casa, así que fui hasta allí para hablar con los dueños y organizarlo todo para la fiesta… Te aseguro que estaba pilladísimo por ella, y…
Elena le tomó una mano al chico, intentando darle ánimos, pues se le notaba que le dolían aquellos recuerdos.
-Y me mandaron al despacho del dueño, un tipo unos pocos años mayor que yo, para que hablase con él. Toqué y entré, pero debería haber esperado a que me invitaran a pasar. Si lo hubiera hecho quizás… quizás me hubiera ahorrado verles allí, ella en la mesa sentada y el enfrente, besándose, tocándose…
-¿Pero estaban…? –la chica no pudo evitar preguntar.
-No, no, por suerte no, aunque si hubiera llegado algo más tarde no me cabe duda de que sí. Pero en ese momento, sólo estaban besándose.
Louis frunció el ceño mientras jugueteaba con un trozo de tortita, manchando todo el plato de sirope de chocolate.
-No volví a hablar con ella –dijo de repente-. Salí de allí corriendo, no necesitaba una explicación, estaba todo bastante claro. Y ella tampoco me llamó para aclarar las cosas.
-Supongo que a veces es mejor así –murmuró Elena.
-Sí. Tuve la suerte de no volver a cruzarme con ella… Hasta el mismo día en que me ofrecieron la beca para venirme aquí a colaborar con la obra de vuestro instituto. Yo en principio había dicho que no, que esperaría, al igual que todos, a hacer mi proyecto cuando terminase la carrera, pero… Cuando la volví a ver, con todo tan reciente, decidí que lo mejor era cortar por lo sano. Tal vez sea de cobardes huir para olvidar. Me da igual, seré un cobarde.
-No creo que lo seas. No debe ser fácil que alguien te haga algo así.
-La quería. La quería muchísimo, más de lo que había querido nunca. Supongo que el sentimiento no era mutuo –dijo intentando sonreír.
Elena pensó un momento, aunque al final habló.
-Ahora estás aquí, con tus amigos, pero también con gente nueva. Espero que no creas que porque una persona te hizo eso, todas lo harán.
Louis arrugó la frente.
-Ya sé que no. Pero no es tan sencillo…
-Claro. Sin embargo… bueno, sé que no nos conocemos de nada y eso, pero aquí en España somos así –Elena sonrió y él la imitó-. Quiero que sepas que si necesitas algo, hablar o lo que sea, que aquí estoy, ¿sí?
El joven asintió con la cabeza.
-Muchas gracias.
-No las des.
La chica fue a darle un sorbo a su vaso de batido y, sin querer, le dio un golpe con el brazo a su tenedor y lo tiró al suelo.
-¡Dios, qué torpe! –murmuró avergonzada, levantándose de su silla para recogerlo.
Louis se agachó –ya que el tenedor había caído al lado de su silla-, aunque Elena fue más rápida y lo cogió antes que él. Al ver que el cubierto había desaparecido, el chico levantó la mirada y se encontró con los ojos marrones de ella a escasos centímetros de los suyos. Ambos sonrieron a la vez. Allí estaban, Elena en de rodillas con el tenedor en la mano enfrente de Louis, que, por su parte, tenía los codos apoyados en sus muslos en una posición no del todo cómoda.
Aun así, a pesar de lo extraño de la postura, para ninguno de los dos importaba. Sólo se miraron, indecisos, pero intensamente. Llenos de dudas, preguntándose qué estaba pasando, por qué sentían lo que estaban sintiendo ahí, en el estómago, ese cosquilleo. Y sus caras, sus bocas, sus labios, se fueron acercando muy poco a poco…
_
En el próximo capítulo...
"Miró a su novio fijamente una última vez y se dirigió hacia donde se encontraba."
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Aw's. Qué cuquis Louis y Elena, ¿no? JAJAJAJA ¿Y qué me decís del besito de Niall y Blanca el otro día? Sé que os encantó *-* Bueno, bueno, sé que queríais saber qué pasaba con nuestro Leprachaun y Blanca, peeeeero... en el próximo capítulo tendréis más información JOJO.
Poca cosa más, espero que la novela os vaya gustando, aunque no entiendo por qué me han bajado tanto las lectoras. En fin, si leéis, COMENTAD, POR FAVOR, O MENCIONADME. Es importante para mí. Ah, intentaré subir más seguido a partir de ahora :)
Un par de cositas más:
A) Me he hecho Tumblr, si tenéis, seguidme y os sigo, o dejadme un ask o algo, no sé, una visitilla JAJA. Es abstractlands.tumblr.com :3
B) Yo estoy leyendo una novela increíble de @ccccccelia , aquí tenéis su twitpic http://t.co/lyLSNo3J ^^ Está recién empezada, pero ya es genial, os enganchará, leedla por favor, os estaréis haciendo un favor a vosotros mismos. Y comentadle a ella también ;)
Nada más, un beso y gracias por ser como sois. Os quiero <3
AbstractLands.

38 Comments
Realtime comments disabled
Aleee_JG 805 days ago
asjhfdjhfds beso! beso! e_e.
fixyoukidrauhl 812 days ago
Asjkasjkasjk ¡Pobre Louis! Pero por otro lado oacmloasjcvaoijcv ahre.
UrSoStrong 846 days ago
Y ya te sigo en tumblr :) te mande un ask :B xD
UrSoStrong 846 days ago
ahora si comento (? seguila esta genial♥ juro que amo como escribis es tan perfecto, tan akjsdsad
SmokeDeceptions 846 days ago
Perfecto asdfghjkl son muy monosos Elena y Lou:'''') Siguiente!<333
WhenWeSawParis 847 days ago
¿Podrías pasarte por mi Twitpic y leer la mía?, :3 Te lo agradecería mucho :D
WhenWeSawParis 847 days ago
Hola, me gusta mucho tu novela es muy ahskkgja, fantástica!!: :)
AnaM_Jonas1D 847 days ago
kjasbcjkbmdvbjksbdvbvjbjzbkñ, Louis y Elena♥, que tiernis :B.... Seguila! :D, quiero saber que pasará con Niall, Blanca e Ivan :G, I CAN'T WAIT!
Anita1D 847 days ago
:'3 tiernísimos Lou y Elena Me ha encantado muchísimo!!! *-* no aguanto, quiero ver que pasa entre Niall y Blanca :D <3 ya ya te siguo en tumblr :)
likeasnowflakee 848 days ago
awww! Louis y Elena son lindos *-* asdfdg ya quiero saber que pasa con niall y Blanca! siguela me encanta♥
NaiOnedirection 848 days ago
Qbonita pareeeja :D no a salido Niall en este capitulo pero a sido genial igualmente :)
Vero_OfMDV 849 days ago
OOOOINNSSS! Looou! Elena! Que bonito, que bonito que boniiiiiiiito! Gracias por escribir! Besito :) Te quiero! <3<3
Be_Mine50 849 days ago
siguiente pero ya! awww el beso de niall y blanca me encanto al igual que louis y elena... :) gracias por avisarme♥
__MrsFearless 849 days ago
¡Síguela! :)
myirishwish 849 days ago
SIGUIENTE YAAAAAAAAA UAIHFSIUGHTJUIWDGHSKO PERO YA YA. QUIERO SABER QUE PASA CON NIALL Y BLANCA. Y QUIERO SABER QUE PASA CON ESTE PAR DE DOS. MUY CUQUIS :') SIGUIENTE, TE QUIEROSH<3
Henaaaar 849 days ago
Nueva parejita,que monos jope,pero me gustaría saber que tal les va a Blanca y a Niall...¡siguiente!
andrigm 849 days ago
Awwwwww que monísimos Louis y Elena :3 Me ha encantado, aunque sí que me he quedado con la intriga de Niall y Blanca pero el capítulo me ha gustado muchísimo :) Siguiente <3
Ilovehate6 849 days ago
Que viva el amor! Esperaba saber de Blanca me has dejado con las dudas ¬¬ Ya te sigo en tumblr.
Jamicubtic 849 days ago
Me encantó Lou y Elena. que lindos ♥ kjdsfsk
liammyhero_ 849 days ago
Jo Lou y Elena son monísimos fgsgdhfghs Siguiente!♥