molibdenoniquelcalci

@monicarden

Skinny blonde metalhead. I read too much and sleep too little. Vegetarian.

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Fanfic de Los Juegos del Hambre -modificado-
‘Las cenizas restantes: El regreso de los Juegos del Hambre’
Capitulo 1
¡Atención! ¡Spoiler! Por favor, sino has leído Sinsajo, te recomiendo no leer esto.


Pensé que esto nunca volvería a pasar.  Habían pasado 17 años desde los últimos Juegos del Hambre, pero nos encontrábamos de nuevo en el Día de la Cosecha. La tarde empezaba a ser notoria en el cielo, que se tiño de un azul brillante, el sol refulgía en el centro de las colinas, a lo lejos de un reconstruido distrito doce, que no vivía en la miseria posterior a la rebelión, pero tampoco se vivía muy bien, por lo menos no todas las personas.  La tensión en el aire era notoria, aún en la Aldea de los Vencedores.


Saqué a mi niña de la cuna y la sostuve contra mi pecho. Tanto había luchado y perdido para que ella no tuviera que afrontarse a eso y al parecer no había valido de nada, algún día su nombre entraría en la gran vasija de papeles de nombres de la que se sacaban los dos tributos del 12.
Nadie sabía ciertamente que había pasado. De repente un día entraron hombres grandes, musculosos, encapuchados y vestidos de negro y amenazaron a todos con sus armas hasta que pudieron meterlos a sus casas. Peeta y yo estábamos desconcertados, pero no queríamos salir heridos y menos nuestros hijos, así que obedecimos. Después de unas horas, nos citaron a todos en la plaza del Antiguo Edificio del Capitolio, evite mirar a cualquier persona y un hombre alto, de pelo entrecano y de mediana edad subió al escenario y dijo:

-El Capitolio ha sido tomado de nuevo por la gente importante y las cosas cambiaran de ahora en adelante- hizo una pausa y miro hacia dónde Peeta y yo lo mirábamos incrédulamente- Los Juegos del Hambre volverán- La multitud reaccionó con gritos de protesta, pero fueron callados rápidamente por los encapuchados con armas. Yo me quedé callada, pero con un revoltijo en mi cabeza, mi mundo se vino abajo ¡era sumamente estúpido! Estábamos bien sin los Juegos, pero al parecer, había gente que no pensaba igual, gente que quería ver a personas inocentes morir cruelmente - La rebelión ha hecho estragos de los que todavía no nos hemos recuperado en su totalidad- continuó el hombre como si no hubiera pasado nada- y no podemos permitir que pase de nuevo, así que Los Juegos volverán, y además, los distritos serán cercados de nuevo- añadió mirando en mi dirección- todo por decreto de nuestro nuevo Presidente- dicho esto bajó del escenario. Los encapuchados nos llevaron de vuelta a las casas y nos dijeron que volverían el día de la Cosecha, pero se quedarían varios vigilándonos. 


Después de despertar a la niña, despierto a mi niño de de tan sólo un año y la angustia me invade y suelto las lágrimas que había estado reprimiendo. La rebelión había dejado varias consecuencias en mí, ahora intentaba esconder todavía más mis emociones, pero a veces me era imposible, y esta era una de esas veces. Intentaba no recordar a mi hermana, a esa niña que juré proteger con mi vida, pero no lo pude hacer, a esa niña de trenzas rubias, a esa niña de grandes ojos azules, a esa niña que la blusa se le salía por detrás y parecía una colita de pato, a esa niña que amé como nunca amé a nadie en el mundo, a mi hermana, a mi patito.

Recuerdo a mi madre, la mujer que nos abandonó cuando más lo necesitábamos, pero estuvo ahí hasta el final, aunque nunca llegue a confiar en ella verdaderamente otra vez, esa madre que había huido ahora que había perdido a alguien más y también recuerdo a Finnick, ese chico que muchos consideraban sólo atractivo, pero lo llegué a querer como un hermano, con el que bromeé sin , con el que reía en medio de una guerra como si no hubieran problemas en el mundo.  A veces me comunicaba con Annie y me hablaba de su hijo, llamado Finnick también, que ya era un hombre, y que se parecía tanto a su padre que era ridículo. Y sin quererlo también pienso en Gale. Gale, mi mejor amigo mi compañero, y en algún momento, mi todo. No era capaz de olvidarlo, ¿Qué habrá sido de él? ¿Estaría igual que yo? ¿Recordándome y llorando patéticamente?

Tanto había perdido para nada.

Suenan pisadas en el piso inferior, no me altero, sé quién es, Peeta.

No había cambiado demasiado, pero habían pasado muchos años y tenía algunas arrugas alrededor de los ojos cuando sonreía, pero su pelo rubio y sus ojos intensamente azules no habían cambiado en nada. El verdadero cambio en Peeta se daba en el aspecto psicológico, parecía que la paternidad lo había cambiado y lo había convertido en un ser más comprensivo, pero también más autoritario cuando tenía que serlo, pero la mayoría del tiempo sólo se dedicaba a jugar con los niños. 

Nota mis lágrimas y pregunta:

-Es por la cosecha, ¿no?

Asiento levemente. Me abraza y esto me reconforta. Recogemos a los niños y salimos de nuestra casa de la Aldea de los Vencedores y nos dirigimos a la plaza. 

Al llegar, veo un mar de caras que no había visto antes, el distrito había sido repoblado y varias miradas se posan en nosotros, al parecer sin querer, pero era de esperar, ’Habíamos sido ‘Los amantes trágicos del 12 y yo había sido ‘El Sinsajo’ de la rebelión, una rebelión que en este momento, no parecía haber valido para nada. En la plaza, me embarga el dolor de los recuerdos, hace 18 años, había sido escogida mi hermana Prim, de ese entonces, 12 años, pero yo me había ofrecido por ella, al final no había servido de nada, ella había muerto en la guerra. Suelto más lágrimas y Peeta me aprieta aún más.

Nos colocamos a un lado, nadie debía inscribirse de nuestra familia, pero al ser los últimos vencedores de los Juegos, seríamos mentores. No sabía que pensar de eso de ser mentora. En resumen, no era nada agradable. Llevar a niños a su inminente muerte era horrible, pero supongo que iba a ser lo posible por ser buena mentora. Le dejamos los niños a Haymitch, que al fin estaba sobrio y subimos al escenario.

Ahí está Effie Trinket. No parece haber cambiado nada, excepto su cabello, es de un verde limón y su vestido es del mismo color.

-¡Peeta! ¡Katniss! – Su acento del Capitolio parece intacto-¡Oh, Dios! ¡Como han cambiado!

Nos abraza y pasa un momento y no nos suelta.

-Effie, tú no has cambiado nada- Dice Peeta.

-Capitolio- dice ella en tono de explicación con un gesto de mano, quitándole importancia- Es lamentable todo esto ¿no?- Asentimos- Bueno, tengo que hacer esto.

Alcanza el micrófono y siento un fuerte deja vu. Este año no hay nadie para dar un discurso sobre la rebelión y la grandeza del Capitolio restaurado, o nadie se interesó en venir a darlo.

-Bienvenidos, bienvenidos. Creo que todos sabemos que los Juegos del Hambre han vuelto y hemos de escoger a un valeroso hombre y a una valiente mujer para que representen al Distrito Doce en los Septuagésimos Sextos Juegos del Hambre.


Miro a la audiencia. Miles de niños que nunca había visto. A dos les esperaba la muerte. Todos los posibles elegidos lucían nerviosos y pálidos al extremo, sobre todos los menores  y algunos lucían muy débiles. Sin premeditarlo  mis ojos se fijan en los de 16 años, yo había estado en su lugar cuando me ofrecí como tributo. De repente una chica de cabellera castaña muy clara llama mi atención. Tiene los ojos cerrados y susurra desesperadamente, parece a punto de tirarse al suelo a llorar.

-Damas primero- canturrea Effie.

Saca un papel de la gran vasija de vidrio de las mujeres.

En ese momento la chica de pelo castaño claro empieza a gritar, se tira al suelo y grita como poseída.

-Monica Carden- susurra Effie, como si nada hubiera pasado.

La chica se levanta en menos de 5 segundos y avanza hasta el escenario y se sube.

La miro con más atención. Sus ojos grandes son del color miel más claro que haya visto y tiene pestañas oscuras, espesas y largas. Obviamente estaba maquillada. Me mira y sus ojos parecen resplandecer, tiene en los ojos la peor expresión de terror que haya visto. Me da un escalofrío. Miro su cuerpo, no parece muy fuerte. Lo más razonable sería pensar que moriría rápido, pero hay algo a su alrededor que me hace dudar de esa idea. No lleva un vestido elegante, como se solía usar en la Cosecha, sino un conjunto de enagua y blusa que no combinaban, pero tampoco lucía mal. Noto que nadie la trajo al escenario, ella vino sola.

-Ahora los hombres- continúa Effie.

Saca otro papel, pero de una segunda vasija de cristal.

-Benjamin Hawthorne.

Al oír ese nombre me congelo, es el apellido de Gale.

Pero, pero, el vivía en el 2, creo que ahí trabajaba y que se había casado con alguna chica cuyo nombre desconocía, tenía que ser una simple coincidencia, es decir, no puede ser pariente de Gale.

Un chico avanza y estoy a punto de derrumbarme.

Tiene los ojos grises y el pelo oscuro.

Es idéntico a Gale.
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¡Hola! Bueno este es un nuevo fanfic de los Juegos que quise escribir para continuar la historia partiendo desde Sinsajo, y espero que les guste.

Que el nombre de la tributo del 12 y el mío sean el mismo, es simple coincidencia, eh.

No sabía que nombres ponerles a los hijos de Katniss y Peeta, de hecho pensé en Cinna y Prim, pero mejor lo deje así, solo Suzanne sabe como se llaman en realidad.
Avísenme si leyeron para continuarlo, por favor.

Gracias  :D

P.D: Cualquier sugerencia, comentario, duda, será aceptada

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829 days ago

Fanfic de Los Juegos del Hambre -modificado-
‘Las cenizas restantes: El regreso de los Juegos del Hambre’
Capitulo 1
¡Atención! ¡Spoiler! Por favor, sino has leído Sinsajo, te recomiendo no leer esto.


Pensé que esto nunca volvería a pasar. Habían pasado 17 años desde los últimos Juegos del Hambre, pero nos encontrábamos de nuevo en el Día de la Cosecha. La tarde empezaba a ser notoria en el cielo, que se tiño de un azul brillante, el sol refulgía en el centro de las colinas, a lo lejos de un reconstruido distrito doce, que no vivía en la miseria posterior a la rebelión, pero tampoco se vivía muy bien, por lo menos no todas las personas. La tensión en el aire era notoria, aún en la Aldea de los Vencedores.


Saqué a mi niña de la cuna y la sostuve contra mi pecho. Tanto había luchado y perdido para que ella no tuviera que afrontarse a eso y al parecer no había valido de nada, algún día su nombre entraría en la gran vasija de papeles de nombres de la que se sacaban los dos tributos del 12.
Nadie sabía ciertamente que había pasado. De repente un día entraron hombres grandes, musculosos, encapuchados y vestidos de negro y amenazaron a todos con sus armas hasta que pudieron meterlos a sus casas. Peeta y yo estábamos desconcertados, pero no queríamos salir heridos y menos nuestros hijos, así que obedecimos. Después de unas horas, nos citaron a todos en la plaza del Antiguo Edificio del Capitolio, evite mirar a cualquier persona y un hombre alto, de pelo entrecano y de mediana edad subió al escenario y dijo:

-El Capitolio ha sido tomado de nuevo por la gente importante y las cosas cambiaran de ahora en adelante- hizo una pausa y miro hacia dónde Peeta y yo lo mirábamos incrédulamente- Los Juegos del Hambre volverán- La multitud reaccionó con gritos de protesta, pero fueron callados rápidamente por los encapuchados con armas. Yo me quedé callada, pero con un revoltijo en mi cabeza, mi mundo se vino abajo ¡era sumamente estúpido! Estábamos bien sin los Juegos, pero al parecer, había gente que no pensaba igual, gente que quería ver a personas inocentes morir cruelmente - La rebelión ha hecho estragos de los que todavía no nos hemos recuperado en su totalidad- continuó el hombre como si no hubiera pasado nada- y no podemos permitir que pase de nuevo, así que Los Juegos volverán, y además, los distritos serán cercados de nuevo- añadió mirando en mi dirección- todo por decreto de nuestro nuevo Presidente- dicho esto bajó del escenario. Los encapuchados nos llevaron de vuelta a las casas y nos dijeron que volverían el día de la Cosecha, pero se quedarían varios vigilándonos.


Después de despertar a la niña, despierto a mi niño de de tan sólo un año y la angustia me invade y suelto las lágrimas que había estado reprimiendo. La rebelión había dejado varias consecuencias en mí, ahora intentaba esconder todavía más mis emociones, pero a veces me era imposible, y esta era una de esas veces. Intentaba no recordar a mi hermana, a esa niña que juré proteger con mi vida, pero no lo pude hacer, a esa niña de trenzas rubias, a esa niña de grandes ojos azules, a esa niña que la blusa se le salía por detrás y parecía una colita de pato, a esa niña que amé como nunca amé a nadie en el mundo, a mi hermana, a mi patito.

Recuerdo a mi madre, la mujer que nos abandonó cuando más lo necesitábamos, pero estuvo ahí hasta el final, aunque nunca llegue a confiar en ella verdaderamente otra vez, esa madre que había huido ahora que había perdido a alguien más y también recuerdo a Finnick, ese chico que muchos consideraban sólo atractivo, pero lo llegué a querer como un hermano, con el que bromeé sin , con el que reía en medio de una guerra como si no hubieran problemas en el mundo. A veces me comunicaba con Annie y me hablaba de su hijo, llamado Finnick también, que ya era un hombre, y que se parecía tanto a su padre que era ridículo. Y sin quererlo también pienso en Gale. Gale, mi mejor amigo mi compañero, y en algún momento, mi todo. No era capaz de olvidarlo, ¿Qué habrá sido de él? ¿Estaría igual que yo? ¿Recordándome y llorando patéticamente?

Tanto había perdido para nada.

Suenan pisadas en el piso inferior, no me altero, sé quién es, Peeta.

No había cambiado demasiado, pero habían pasado muchos años y tenía algunas arrugas alrededor de los ojos cuando sonreía, pero su pelo rubio y sus ojos intensamente azules no habían cambiado en nada. El verdadero cambio en Peeta se daba en el aspecto psicológico, parecía que la paternidad lo había cambiado y lo había convertido en un ser más comprensivo, pero también más autoritario cuando tenía que serlo, pero la mayoría del tiempo sólo se dedicaba a jugar con los niños.

Nota mis lágrimas y pregunta:

-Es por la cosecha, ¿no?

Asiento levemente. Me abraza y esto me reconforta. Recogemos a los niños y salimos de nuestra casa de la Aldea de los Vencedores y nos dirigimos a la plaza.

Al llegar, veo un mar de caras que no había visto antes, el distrito había sido repoblado y varias miradas se posan en nosotros, al parecer sin querer, pero era de esperar, ’Habíamos sido ‘Los amantes trágicos del 12 y yo había sido ‘El Sinsajo’ de la rebelión, una rebelión que en este momento, no parecía haber valido para nada. En la plaza, me embarga el dolor de los recuerdos, hace 18 años, había sido escogida mi hermana Prim, de ese entonces, 12 años, pero yo me había ofrecido por ella, al final no había servido de nada, ella había muerto en la guerra. Suelto más lágrimas y Peeta me aprieta aún más.

Nos colocamos a un lado, nadie debía inscribirse de nuestra familia, pero al ser los últimos vencedores de los Juegos, seríamos mentores. No sabía que pensar de eso de ser mentora. En resumen, no era nada agradable. Llevar a niños a su inminente muerte era horrible, pero supongo que iba a ser lo posible por ser buena mentora. Le dejamos los niños a Haymitch, que al fin estaba sobrio y subimos al escenario.

Ahí está Effie Trinket. No parece haber cambiado nada, excepto su cabello, es de un verde limón y su vestido es del mismo color.

-¡Peeta! ¡Katniss! – Su acento del Capitolio parece intacto-¡Oh, Dios! ¡Como han cambiado!

Nos abraza y pasa un momento y no nos suelta.

-Effie, tú no has cambiado nada- Dice Peeta.

-Capitolio- dice ella en tono de explicación con un gesto de mano, quitándole importancia- Es lamentable todo esto ¿no?- Asentimos- Bueno, tengo que hacer esto.

Alcanza el micrófono y siento un fuerte deja vu. Este año no hay nadie para dar un discurso sobre la rebelión y la grandeza del Capitolio restaurado, o nadie se interesó en venir a darlo.

-Bienvenidos, bienvenidos. Creo que todos sabemos que los Juegos del Hambre han vuelto y hemos de escoger a un valeroso hombre y a una valiente mujer para que representen al Distrito Doce en los Septuagésimos Sextos Juegos del Hambre.


Miro a la audiencia. Miles de niños que nunca había visto. A dos les esperaba la muerte. Todos los posibles elegidos lucían nerviosos y pálidos al extremo, sobre todos los menores y algunos lucían muy débiles. Sin premeditarlo mis ojos se fijan en los de 16 años, yo había estado en su lugar cuando me ofrecí como tributo. De repente una chica de cabellera castaña muy clara llama mi atención. Tiene los ojos cerrados y susurra desesperadamente, parece a punto de tirarse al suelo a llorar.

-Damas primero- canturrea Effie.

Saca un papel de la gran vasija de vidrio de las mujeres.

En ese momento la chica de pelo castaño claro empieza a gritar, se tira al suelo y grita como poseída.

-Monica Carden- susurra Effie, como si nada hubiera pasado.

La chica se levanta en menos de 5 segundos y avanza hasta el escenario y se sube.

La miro con más atención. Sus ojos grandes son del color miel más claro que haya visto y tiene pestañas oscuras, espesas y largas. Obviamente estaba maquillada. Me mira y sus ojos parecen resplandecer, tiene en los ojos la peor expresión de terror que haya visto. Me da un escalofrío. Miro su cuerpo, no parece muy fuerte. Lo más razonable sería pensar que moriría rápido, pero hay algo a su alrededor que me hace dudar de esa idea. No lleva un vestido elegante, como se solía usar en la Cosecha, sino un conjunto de enagua y blusa que no combinaban, pero tampoco lucía mal. Noto que nadie la trajo al escenario, ella vino sola.

-Ahora los hombres- continúa Effie.

Saca otro papel, pero de una segunda vasija de cristal.

-Benjamin Hawthorne.

Al oír ese nombre me congelo, es el apellido de Gale.

Pero, pero, el vivía en el 2, creo que ahí trabajaba y que se había casado con alguna chica cuyo nombre desconocía, tenía que ser una simple coincidencia, es decir, no puede ser pariente de Gale.

Un chico avanza y estoy a punto de derrumbarme.

Tiene los ojos grises y el pelo oscuro.

Es idéntico a Gale.
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¡Hola! Bueno este es un nuevo fanfic de los Juegos que quise escribir para continuar la historia partiendo desde Sinsajo, y espero que les guste.

Que el nombre de la tributo del 12 y el mío sean el mismo, es simple coincidencia, eh.

No sabía que nombres ponerles a los hijos de Katniss y Peeta, de hecho pensé en Cinna y Prim, pero mejor lo deje así, solo Suzanne sabe como se llaman en realidad.
Avísenme si leyeron para continuarlo, por favor.

Gracias :D

P.D: Cualquier sugerencia, comentario, duda, será aceptada

1 Comment

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DaMii_Parawhore 829 days ago

Lo amé. Pero dice 18 años después de los 74 juegos, no deberían ser los 92? Porque puso los 76 :/