Romanov.

@CyrusSwiftGomez

I just want some tattoos and be happy. 15/07/12. † ∞ Demi Lovato.JB.JB.PLL.GG.JL.AB.SM.CP.HD.

CHAPTER TWO: POOR KENDALL.
--No quiero ponerte más triste, Kend, pero ¿que pasa con todo lo del funeral?.
--No lo sé, Ry. Supongo que mi mamá cuando vuelva tendrá todo solucionado.
--Supongo. Dijo.
Me sentía horrible y a la vez no sentía nada. Me sentía vacía, triste, destrozada. No sabía que sería de nuestras vidas ahora. Es decir, mi mamá trabajaba pero era como si papá fuera nuestro pilar, siempre nos daba fuerza. Cuando estaba triste papá era la persona que me sacaba adelante. Él tenía una fuerza admirable. ¿Ahora que sería de mi?. Me pregunté a mi misma. Pero Ryan siempre estaba ahí para mi, siempre que lo necesitara. Era el mejor amigo que alguien pudiera tener. Jamás peleábamos, siempre me apoyaba en lo que yo necesitara y yo a él.
--Sabes, tu mamá me comentó de que había una posibilidad de que te fueras a estudiar a Sydney.
--No, Ry. Nunca voy a ir ahí. Solo me trae malos recuerdos.
--Pero es una ciudad grandísima, no puedes nunca ir solo por eso.
--Lo sé. Tal vez si tengo la oportunidad después, vaya. Pero no ahorita. Sería muy pronto.
--Lo sé. Dijo.
--Ryan…¿Qué voy a hacer?. ¿Quién bailará conmigo en la graduación?. Ni siquiera sé si quiero ir.
--Amor, tienes que ir.
--Ya no me quedan ganas, cariño.
--Yo bailaré contigo.
Sonreí.
--Gracias, Ry, pero no podría. Tu sabes.
--Si. Puso su brazo alrededor de mi.
--Ay, Ry. –Recosté mi cabeza en su hombro—
--Vas a estar bien, pequeña. Yo lo sé. –Tocó mi mejilla—
En eso dieron el toque de salida.
--Bueno, solo déjame hablarle a mamá para avisarle que me quedo contigo.
--Enserio no es necesario, Ryan. Puedo estar sola.
--Nada. –Besó mi frente—ahora vuelvo.
Ese es el tipo de chico que es Ryan. Siempre que lo necesites el va a estar ahí, siempre. No importa que pase.
--Listo.
--Gracias por hacer esto, Ry.
--Por ti lo que sea, Kend.
--Regresamos en el mismo tren subterráneo y algunas personas me veían extraño, aún lloraba. Ryan me abrazaba.
--Ry, estaré arriba. Puedes quedarte en el cuarto de mis papás o en el de visitas.
--No te preocupes, el sillón se ve bastante cómodo. –Sonrió—
--No seas tonto, para eso hay un cuarto de más.
--Gracias. --me abrazó—
--Deberías comer algo primero, Kend.
--No tengo hambre. Estaré arriba por si me necesitas.
Aunque Kendall estaba prácticamente destrozada, siempre fue y ha sido una mujer muy atenta.
Ryan se pusó a prepararme comida mientras yo arriba en mi habitación lloraba, lloraba y lloraba. Estaba perdida.
--Toc, toc.
--Pasa. Entró Ryan con una charola llena de mi comida favorita. Y al lado, unos chocolates ‘’Rutzy’’.
--Ry..te agradezco mucho pero no tengo hambre.
--Corazón, tienes que comer. Incluso me volví a montar en el tren para conseguir tus chocolates favoritos.
--Sonreí—Siempre Ryan tan lindo, pensé.
--Ry..
--Nada de peros, vas a comer. Yo te voy a ayudar.
Y así, Ryan me dio prácticamente de comer en la boca. Cucharada tras cucharada. Como una pequeña bebé. Me sentía débil, vacía y al mismo tiempo con un gran embrollo en mi interior. Tenía la muerte de mi padre encima y a todo eso sumarle que tenía que pensar que hacer con mamá, la universidad. ¿Cómo iba a dejar a mamá así?. Sólo faltaban cuatro meses para que la preparatoria acabara. ¿Qué iba a hacer?. Sinceramente no sabía la respuesta a ninguna de esas preguntas en este momento.
--¿Quisieras ver una película, Kendall?.
--No, déjalo, Ryan.
--Pero..
--Tu sabes que te amo pero me gustaría estar sola.
--No te preocupes, entiendo. Llámame si necesitas cualquier cosa. A la hora que quieras.
--Gracias, Ry. Muchas gracias.
Ryan bajó y se sentó en el sofá y encendió la radio. Y en eso, de la nada, la canción ‘’Slipping away’’ de Greyson chance comenzó a sonar. Bendita casualidad. ‘’Cause it only breaks my heart to see you going through this, to see you going through this and there’s nothing that I can do’’ comenzó. No había mejor párrafo para ese momento.
Prácticamente lloré desde que llegamos de la escuela hasta que me dormí.
Mi iPhone me despertó. Sonaba y vibraba sobre la mesita de noche de mi habitación. Aquella que papá había traído desde España.
Me fijé en la pantalla y eran las 4:30 a.m. ¿Quién podía ser a las 4:30 a.m. Pensé que tal vez podía ser mamá. Pero era un número desconocido. Pero contesté de todas formas.
--¿Señorita Kendall?. –dijo una voz masculina—
--Si, soy yo. ¿Quién habla?.
--Pobre chica. --le murmuró a alguien—
--¿Qué pasa?. –dije—
--Amm..—su voz tambaleó—le hablo para informarle que su madre…
--¡¿Qué pasa?!. –grité—
--Su madre tuvo un accidente.
--¡¿Qué?!, ¡¿Qué pasó?!.
--El tren en el que venía a Sydney se estrelló. Falló una vía, se desvió y se estrelló.
--¡¿Qué?!. ¿No llegó? ¿Cómo está?.
--No, señorita, no llegó.
--¡¿Pero como está!? ¿Por qué no me dice nada?
--Señorita..—Vamos, Bruce.—Le gritó alguien que alcancé a escuchar—para ese momento yo estaba más que muerta de miedo.
--Está muerta. –dijo—
En ese momento tiré el móvil a la alfombra, me desvanecí en el suelo y las lágrimas ni siquiera salían. Ni siquiera podía moverme. Tenía la respiración obstruida. Ni siquiera sé si colgué mi teléfono. Me quedé tirada en el suelo. Gritaba, no lloraba. ‘’¿Por qué a mi? ¿Por qué a mi?’’ gritaba mi adolorido corazón. Sentía que sangraba por dentro, no pensaba en el futuro, Estaba atorada en el momento. Moví las manos hacía arriba y al fin me pude mover. Me paré del suelo y comencé a tirar todas las cosas que tenía en mi cuarto. Floreros, porta retratos, mi lámpara, pinturas de uñas quebrados en el suelo. Rotos. Como mi corazón. Incluso acabé con todas mis fotografías que estaban pegadas en mi pared. Aún no lloraba, solo gritaba. Supongo que Ryan me escuchó gritar y morir lentamente en vida.
--Princesa, ¿Qué pasa?.
Yo tenía una actitud absolutamente diferente a como enfrente lo de papá. Estaba enojada. Claro que triste y destrozada también, pero solo por dentro.
--¡Nada! ¡No pasa nada! ¡A LA CHICA PERFECTA NO LE PASA NADA! –grité--
Trató de abrazarme. 
--¡SUÉLTAME! ---lo empujé---
--¡Mi mamá, Ryan! ¡Mi mamá esta muerta! ¡Muertaaaa! Igual que papá. –Grité con fuerza—mi voz no contenía tristeza, contenía coraje, mucho coraje.
--¿Qué estás diciendo?.
En ese momento me tiré al suelo de nuevo y entonces…todas las lágrimas salieron. TODAS. Jalaba mi cabello, arañaba mi pecho, quería arrancarme los ojos.
--Está muerta. Un hombre me llamó para decírmelo. El tren en donde iba se estrelló. Está muerta, Ryan. MUERTA. Igual que papá, igual que mi corazón, igual que yo. Pero la diferencia es que yo sigo sintiendo dolor, Ryan. Porque sigo sintiendo dolor desde hoy en la mañana y quien sabe cuando va a parar.
Ryan me levantó del suelo y me acomodó en sus brazos.
--Pequeña..—me dijo—
--Solo abrázame.—y seguí llorando—
Duramos así aproximadamente una hora.
--Préstame tu móvil, Kend.
Nisiquiera pregunté para qué. Ya me lo imaginaba, no quería escucharlo así que le dije que iría al baño.
--¿Señorita Kendall?—preguntaron del otro lado de la línea.
--No. Soy su mejor amigo Ryan. Llamaba para preguntar que pasará con los cuerpos de sus padres.
--Tiene que venir a reconocerlos y después o trasladarlos a Nebraska o sepultarlos aquí. Aunque de antemano le digo que Australia está bastante lejos de Nebraska y el traslado significaría una gran suma de dinero.
--¿Cuándo tendríamos que ir?.
--Cuanto antes, muchacho.
--Salimos ésta misma noche.
--Los esperamos aquí. –dijo el oficial—
--¡Kend!
--Estoy aquí. –dije—
Estaba sentada y recargada en la pared del pasillo. Aquél pasillo que ahora lucía tan vacío. Junto a la mesita de noche con las fotografías de mamá y papá en su luna de miel y al lado una de mis fotos de graduación de secundaria. Recuerdos y más recuerdos. Quisiera que alguien se llevara esos recuerdos para no sufrir tanto. Pero de alguna manera los recuerdos son lo único que tengo ahora.
--Llamé al aeropuerto y nos reservé dos boletos a Sydney.
--¿Nos?.
--Nos. Yo voy contigo.
--Ry, no tienes que hacer nada de eso. Tu tienes obligaciones aquí. Ir a la escuela, sacar buenas notas. Una vida.
--No me interesa, yo voy contigo. Siempre voy contigo, mi corazón.
Lo abracé y le dediqué una sonrisa agradecida.
--Y no te preocupes por pasaporte ni maleta, tengo todo controlado.
--Nunca voy a terminar de agradecerte todo lo que haces e hiciste por mi, amor.
.—No tienes nada que agradecerme. NUNCA.
20 minutos después Ryan salió de mi habitación con mi maleta floreada, naranja, morada y amarilla. Yo amaba viajar, pero nunca había estado más triste y fastidiada de hacerlo. Me sentía débil, destrozada por dentro…Me sentía como si me fuera a dar gripe, pero yo sabía que no. Me dolía todo el cuerpo por dentro y por fuera, me dolía el corazón, la cabeza, el alma…estaba desorbitada, desorientada, perdida. Parecía zombi. Ojeras, maquillaje aún corrido –considerando que no me lo quité la noche anterior, y no me importaba— sin comer, despeinada como nunca estuve antes,  y la verdad no sabía cuando fue la última vez que me duché. Suerte que Ryan era demasiado dulce como para decir que olía mal. 
--Deberíamos irnos, nuestro vuelo es muy imprevisto.
--Si. –dije con una voz más apagada que en un foco fundido—
--Vamos, amor. –me abrazó—
Ordenamos un taxi –Bueno, Ryan lo hizo—y después recorrimos un largo camino por la mitad de Nebraska. Camino que costó algo más que un botellón de agua llenado con mis lágrimas.

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943 days ago

CHAPTER TWO: POOR KENDALL.
--No quiero ponerte más triste, Kend, pero ¿que pasa con todo lo del funeral?.
--No lo sé, Ry. Supongo que mi mamá cuando vuelva tendrá todo solucionado.
--Supongo. Dijo.
Me sentía horrible y a la vez no sentía nada. Me sentía vacía, triste, destrozada. No sabía que sería de nuestras vidas ahora. Es decir, mi mamá trabajaba pero era como si papá fuera nuestro pilar, siempre nos daba fuerza. Cuando estaba triste papá era la persona que me sacaba adelante. Él tenía una fuerza admirable. ¿Ahora que sería de mi?. Me pregunté a mi misma. Pero Ryan siempre estaba ahí para mi, siempre que lo necesitara. Era el mejor amigo que alguien pudiera tener. Jamás peleábamos, siempre me apoyaba en lo que yo necesitara y yo a él.
--Sabes, tu mamá me comentó de que había una posibilidad de que te fueras a estudiar a Sydney.
--No, Ry. Nunca voy a ir ahí. Solo me trae malos recuerdos.
--Pero es una ciudad grandísima, no puedes nunca ir solo por eso.
--Lo sé. Tal vez si tengo la oportunidad después, vaya. Pero no ahorita. Sería muy pronto.
--Lo sé. Dijo.
--Ryan…¿Qué voy a hacer?. ¿Quién bailará conmigo en la graduación?. Ni siquiera sé si quiero ir.
--Amor, tienes que ir.
--Ya no me quedan ganas, cariño.
--Yo bailaré contigo.
Sonreí.
--Gracias, Ry, pero no podría. Tu sabes.
--Si. Puso su brazo alrededor de mi.
--Ay, Ry. –Recosté mi cabeza en su hombro—
--Vas a estar bien, pequeña. Yo lo sé. –Tocó mi mejilla—
En eso dieron el toque de salida.
--Bueno, solo déjame hablarle a mamá para avisarle que me quedo contigo.
--Enserio no es necesario, Ryan. Puedo estar sola.
--Nada. –Besó mi frente—ahora vuelvo.
Ese es el tipo de chico que es Ryan. Siempre que lo necesites el va a estar ahí, siempre. No importa que pase.
--Listo.
--Gracias por hacer esto, Ry.
--Por ti lo que sea, Kend.
--Regresamos en el mismo tren subterráneo y algunas personas me veían extraño, aún lloraba. Ryan me abrazaba.
--Ry, estaré arriba. Puedes quedarte en el cuarto de mis papás o en el de visitas.
--No te preocupes, el sillón se ve bastante cómodo. –Sonrió—
--No seas tonto, para eso hay un cuarto de más.
--Gracias. --me abrazó—
--Deberías comer algo primero, Kend.
--No tengo hambre. Estaré arriba por si me necesitas.
Aunque Kendall estaba prácticamente destrozada, siempre fue y ha sido una mujer muy atenta.
Ryan se pusó a prepararme comida mientras yo arriba en mi habitación lloraba, lloraba y lloraba. Estaba perdida.
--Toc, toc.
--Pasa. Entró Ryan con una charola llena de mi comida favorita. Y al lado, unos chocolates ‘’Rutzy’’.
--Ry..te agradezco mucho pero no tengo hambre.
--Corazón, tienes que comer. Incluso me volví a montar en el tren para conseguir tus chocolates favoritos.
--Sonreí—Siempre Ryan tan lindo, pensé.
--Ry..
--Nada de peros, vas a comer. Yo te voy a ayudar.
Y así, Ryan me dio prácticamente de comer en la boca. Cucharada tras cucharada. Como una pequeña bebé. Me sentía débil, vacía y al mismo tiempo con un gran embrollo en mi interior. Tenía la muerte de mi padre encima y a todo eso sumarle que tenía que pensar que hacer con mamá, la universidad. ¿Cómo iba a dejar a mamá así?. Sólo faltaban cuatro meses para que la preparatoria acabara. ¿Qué iba a hacer?. Sinceramente no sabía la respuesta a ninguna de esas preguntas en este momento.
--¿Quisieras ver una película, Kendall?.
--No, déjalo, Ryan.
--Pero..
--Tu sabes que te amo pero me gustaría estar sola.
--No te preocupes, entiendo. Llámame si necesitas cualquier cosa. A la hora que quieras.
--Gracias, Ry. Muchas gracias.
Ryan bajó y se sentó en el sofá y encendió la radio. Y en eso, de la nada, la canción ‘’Slipping away’’ de Greyson chance comenzó a sonar. Bendita casualidad. ‘’Cause it only breaks my heart to see you going through this, to see you going through this and there’s nothing that I can do’’ comenzó. No había mejor párrafo para ese momento.
Prácticamente lloré desde que llegamos de la escuela hasta que me dormí.
Mi iPhone me despertó. Sonaba y vibraba sobre la mesita de noche de mi habitación. Aquella que papá había traído desde España.
Me fijé en la pantalla y eran las 4:30 a.m. ¿Quién podía ser a las 4:30 a.m. Pensé que tal vez podía ser mamá. Pero era un número desconocido. Pero contesté de todas formas.
--¿Señorita Kendall?. –dijo una voz masculina—
--Si, soy yo. ¿Quién habla?.
--Pobre chica. --le murmuró a alguien—
--¿Qué pasa?. –dije—
--Amm..—su voz tambaleó—le hablo para informarle que su madre…
--¡¿Qué pasa?!. –grité—
--Su madre tuvo un accidente.
--¡¿Qué?!, ¡¿Qué pasó?!.
--El tren en el que venía a Sydney se estrelló. Falló una vía, se desvió y se estrelló.
--¡¿Qué?!. ¿No llegó? ¿Cómo está?.
--No, señorita, no llegó.
--¡¿Pero como está!? ¿Por qué no me dice nada?
--Señorita..—Vamos, Bruce.—Le gritó alguien que alcancé a escuchar—para ese momento yo estaba más que muerta de miedo.
--Está muerta. –dijo—
En ese momento tiré el móvil a la alfombra, me desvanecí en el suelo y las lágrimas ni siquiera salían. Ni siquiera podía moverme. Tenía la respiración obstruida. Ni siquiera sé si colgué mi teléfono. Me quedé tirada en el suelo. Gritaba, no lloraba. ‘’¿Por qué a mi? ¿Por qué a mi?’’ gritaba mi adolorido corazón. Sentía que sangraba por dentro, no pensaba en el futuro, Estaba atorada en el momento. Moví las manos hacía arriba y al fin me pude mover. Me paré del suelo y comencé a tirar todas las cosas que tenía en mi cuarto. Floreros, porta retratos, mi lámpara, pinturas de uñas quebrados en el suelo. Rotos. Como mi corazón. Incluso acabé con todas mis fotografías que estaban pegadas en mi pared. Aún no lloraba, solo gritaba. Supongo que Ryan me escuchó gritar y morir lentamente en vida.
--Princesa, ¿Qué pasa?.
Yo tenía una actitud absolutamente diferente a como enfrente lo de papá. Estaba enojada. Claro que triste y destrozada también, pero solo por dentro.
--¡Nada! ¡No pasa nada! ¡A LA CHICA PERFECTA NO LE PASA NADA! –grité--
Trató de abrazarme.
--¡SUÉLTAME! ---lo empujé---
--¡Mi mamá, Ryan! ¡Mi mamá esta muerta! ¡Muertaaaa! Igual que papá. –Grité con fuerza—mi voz no contenía tristeza, contenía coraje, mucho coraje.
--¿Qué estás diciendo?.
En ese momento me tiré al suelo de nuevo y entonces…todas las lágrimas salieron. TODAS. Jalaba mi cabello, arañaba mi pecho, quería arrancarme los ojos.
--Está muerta. Un hombre me llamó para decírmelo. El tren en donde iba se estrelló. Está muerta, Ryan. MUERTA. Igual que papá, igual que mi corazón, igual que yo. Pero la diferencia es que yo sigo sintiendo dolor, Ryan. Porque sigo sintiendo dolor desde hoy en la mañana y quien sabe cuando va a parar.
Ryan me levantó del suelo y me acomodó en sus brazos.
--Pequeña..—me dijo—
--Solo abrázame.—y seguí llorando—
Duramos así aproximadamente una hora.
--Préstame tu móvil, Kend.
Nisiquiera pregunté para qué. Ya me lo imaginaba, no quería escucharlo así que le dije que iría al baño.
--¿Señorita Kendall?—preguntaron del otro lado de la línea.
--No. Soy su mejor amigo Ryan. Llamaba para preguntar que pasará con los cuerpos de sus padres.
--Tiene que venir a reconocerlos y después o trasladarlos a Nebraska o sepultarlos aquí. Aunque de antemano le digo que Australia está bastante lejos de Nebraska y el traslado significaría una gran suma de dinero.
--¿Cuándo tendríamos que ir?.
--Cuanto antes, muchacho.
--Salimos ésta misma noche.
--Los esperamos aquí. –dijo el oficial—
--¡Kend!
--Estoy aquí. –dije—
Estaba sentada y recargada en la pared del pasillo. Aquél pasillo que ahora lucía tan vacío. Junto a la mesita de noche con las fotografías de mamá y papá en su luna de miel y al lado una de mis fotos de graduación de secundaria. Recuerdos y más recuerdos. Quisiera que alguien se llevara esos recuerdos para no sufrir tanto. Pero de alguna manera los recuerdos son lo único que tengo ahora.
--Llamé al aeropuerto y nos reservé dos boletos a Sydney.
--¿Nos?.
--Nos. Yo voy contigo.
--Ry, no tienes que hacer nada de eso. Tu tienes obligaciones aquí. Ir a la escuela, sacar buenas notas. Una vida.
--No me interesa, yo voy contigo. Siempre voy contigo, mi corazón.
Lo abracé y le dediqué una sonrisa agradecida.
--Y no te preocupes por pasaporte ni maleta, tengo todo controlado.
--Nunca voy a terminar de agradecerte todo lo que haces e hiciste por mi, amor.
.—No tienes nada que agradecerme. NUNCA.
20 minutos después Ryan salió de mi habitación con mi maleta floreada, naranja, morada y amarilla. Yo amaba viajar, pero nunca había estado más triste y fastidiada de hacerlo. Me sentía débil, destrozada por dentro…Me sentía como si me fuera a dar gripe, pero yo sabía que no. Me dolía todo el cuerpo por dentro y por fuera, me dolía el corazón, la cabeza, el alma…estaba desorbitada, desorientada, perdida. Parecía zombi. Ojeras, maquillaje aún corrido –considerando que no me lo quité la noche anterior, y no me importaba— sin comer, despeinada como nunca estuve antes, y la verdad no sabía cuando fue la última vez que me duché. Suerte que Ryan era demasiado dulce como para decir que olía mal.
--Deberíamos irnos, nuestro vuelo es muy imprevisto.
--Si. –dije con una voz más apagada que en un foco fundido—
--Vamos, amor. –me abrazó—
Ordenamos un taxi –Bueno, Ryan lo hizo—y después recorrimos un largo camino por la mitad de Nebraska. Camino que costó algo más que un botellón de agua llenado con mis lágrimas.

3 Comments

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CyrusSwiftGomez 941 days ago

Aww muchas gracias por comentar, enseguida subo la segunda parte<3

Iriina_fod 941 days ago

*-* Hermosa. Me gusta, siguela. :)

CyrusSwiftGomez 943 days ago

Es la primera parte del capítulo 2.