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937 days ago
CAPITULO 8 ~ Dime Que Me Quieres ~ Candy Girls
Sonó un despertador, Paula lo apagó corriendo, no quería que Aitor se despertara había pasado toda la noche durmiendo abrazos y tranquilamente ya que sus padres no venían hasta hoy por la tarde.
-¿Qué pasa, Paula?-pregunta Aitor con los ojos medio cerrados y la voz ronca.
-Nada, cariño –dice Paula con una voz dulce- ¡Qué solo a ti se te ocurre la maravillosa idea de poner el despertador! – dice esta vez más seria.
Aitor para calmar el enfado de su novia la da un beso, esta se niega, al principio a recibirlo, pero luego acepta de buen grado.
-¡Hola, hijo, ya estamos en casa!
La pareja al oír esa voz dieron un bote de la cama,
-¡Mierda, mis padres! –gritó Aitor
-¿No decías que venían por la tarde? –pregunto muy alterada Paula.
-Eso pensaba yo…
-¿Dónde me escondo? ¡Porque tus padres no se van a creer que hemos pasado la noche SOLO durmiendo!
-Métete en mi baño, ¡joder!
-Vale, pero dame mi ropa no voy a ir medio desnuda por tu casa.
Aitor le tiró la ropa a Paula y luego la dio un beso en la mejilla lo último que quería él ahora sería que su novia se enfadase con él.
Un señor entró en el cuarto de Aitor, Paula se metió lo más rápido que pudo en el baño.
-¡Hola, hijo!
-Papá, ¿vosotros no llegabais por la tarde?
-Sí, hijo. Pero es que tu madre estaba preocupado por ti. Ya conoces a tu madre y sus paranoias…
-Pues haber avisado antes.
-¿Qué pasa, que te has traído una chica a casa?-preguntó el padre con sonrisa pícara.
Paula estaba escuchando la conversación detrás de la puerta. ¡Cómo les pillen, los matan! En ese momento sonó el móvil de Paula.
-¿Y ese móvil?-pregunta el padre.
Aitor se pone rojo, no sabe qué hacer. Les van a pillar.
-¡Joder!-dice Paula en voz baja.
-¡Ah! Es que ayer Iván estuvo aquí y se dejó el móvil.-el chico cogió el móvil y colgó.
-Oye hijo, nos hemos dejado unas cosas en el coche, ahora subimos. Tu mientras llama a Iván y dile que se ha dejado el móvil.-dijo antes de marcharse el padre de Aitor.
Cuando el padre cerró la puerta, Paula salió del baño.
-Joder, ¡hemos estado a punto de que nos pillasen!-dijo susurrando Paula.
-Lo sé. Por cierto era tu hermano.
-Voy a llamarle para que esté tranquilo, conociéndole…-dijo Paula marcando el móvil de su hermano.
-¡Paula! ¿Me puedes decir qué coño haces en la casa de Aitor? ¡Cómo ese gilipollas te haya tocado…!
-Guille, estoy bien, SOLO hemos dormido.
-¿Y pretendes que yo me crea eso? ¿Tan imbécil crees que soy?
-Guille no hemos hecho NADA. Además, ¡yo no te digo a ti lo que tienes que hacer con tu novia!
-Vamos que habéis…- y Marta le quita el móvil.
-Paula, ¿qué tal?
-¡¡¡Me puedes explicar cómo coño se ha enterado!!! – preguntó Paula muy alterada.
-Cherry le…
-¡No me digas más! –Dijo Paula interrumpiendo a Marta- Ahora escúchame, estoy encerrada en casa de Aitor, sus padres han vuelto del viaje, ¡tienes que ayudarme! Porque no creo que mi hermano esté muy por la labor…
-Vale, ya vamos para allá –dijo Marta antes de colgar.
Paula le da un beso en los labios a su novio y le dice:
-Guille y Marta vienen a por mí.
-¿No le habrás contado a Guille que has dormido aquí? – preguntó Aitor apartándose de su novia.
-A Cherry se le escapó algo y mi hermano ya sabes cómo es con su hermana “pequeña”, aunque solo nos llevamos diez minutos de diferencia…
-Paula, ¿eres consciente de que tu hermano me va a partir la cara?
-Relájate, cariño, ya verás cómo nos sacan de esta –dijo Paula intentando consolar a su novio. Éste la abrazó y la susurró que la quería.
-Paula, apaga el móvil, no sea que vaya a sonar otra vez, y vístete –le dijo Aitor a Paula señalándola el baño. Paula obedeció y a los cinco minutos salió del baño, vestida y con el móvil en el bolsillo apagado.
-Escóndete hasta que venga tu hermano con Marta. Mis padres ya han cogido las cosas del coche y seguro que subirá mi madre a criticarme por cualquier cos…- y efectivamente en ese momento llamaron a la puerta, Aitor se quitó la camiseta y los pantalones y gritó al otro lado de la puerta:
-¡Me voy a duchar haber si me despejo!
-¡Vale, hijo, pero no tardes mucho! –gritó su madre.
Aitor se metió al cuarto de baño y Paula le sonrió, le atraía, eso no podía negarlo.
-Oye ya que estamos aquí, ¿por qué no nos duchamos juntos? –preguntó Aitor con una mirada pícara.
Paula se echó a reír y le besó en los labios, aunque le encantaría meterse con él en la ducha, negó con la cabeza, y él se encogió de hombros, ¿qué le iba a hacer?

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