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937 days ago
Life if can be Perfect ♥ || Capitulo 6 :)
Cerré mis ojos y los pensamientos me inundaron. Que diferente sería mi vida desde ahora en adelante, quizás que retos me traería, quizás con qué piedras iba a tropezar… las dudas del destino eran infinitas y no había más opción que aceptarlas.
Mis ojos se abrieron con pesadez y mi vista de a poco se iba aclarando y acomodando a la delicada luz mañanera que inundaba el cuarto.
Detrás de mí, sentía la calmada y cálida respiración de Justin chocando con mi espalda. Aún debía de estar dormido.
Me giré y sonreí al encontrarme con su rostro adormecido. Nunca había admirado una expresión tan serena en su rostro. Sus ojos se encontraban relajadamente cerrados, sus labios rosados y secos se encontraban levemente entreabiertos y exageradamente tentativos.
Levanté mi brazo y acerqué el dedo índice hasta su rostro. Comencé a deslizarlo de un lado a otro y así podría grabar nítidamente sus facciones tranquilas.
Debió notar algún movimiento, por lo que su cuerpo involuntariamente se balanceo suavemente sobre el acolchado.
—Selena —Sus labios se movieron hasta soltar un susurro.
Sus ojos aún no se abrían, más sus brazos con rapidez apresaron a todo mi cuerpo y me aferró a su pecho.
Debía de estar aún dormido y no tenía interés en despertarlo. Es malo interrumpir un sueño tan gustoso, como el que me daba a imaginar cada expresión en su rostro… aún así, algo traviesa, me propuse a jugar con su dormida anatomía.
Deshice su abrazo y me subí sobre su cuerpo, apoyando cada una de mis extremidades a sus costados y mintiendo cierta distancia entre ambos cuerpos.
No era la clase de chica que solía hacer este tipo de cosas, pero de vez en cuando la tentación merodeaba por cada rincón de mi anatomía y cuando no estaba atenta, se apoderaba de mí.
Acerqué mis labios hasta su cuello y comencé a repartir suaves y húmedos besos. Comenzaba a tomarle el ritmo y mis labios se guiaban solos hacia los suyos… cuales pronto capturé.
Aún así, a pesar de que estuviera profundamente dormido, sus labios sabían a dulce néctar, exquisito y adictivo.
Volví a su cuello, debí de haber mencionado alguna vez que ese punto de su cuerpo me volvía loca.
—Creo que he muerto ¿Esto es el cielo? —Escuché su voz pacífica.
Me separé al instante y me recosté nuevamente a su lado.
—Justin —Musité con la vista agacha y sentía arder mi rostro.
Lo escuché carcajear animado y con habilidad me elevó para volver a cargarme sobre su cuerpo.
—Fue lindo despertar así —Sonrió con ternura y besó mis labios de improviso.
—Me aproveché de la circunstancia —Carcajeé nerviosa y volví a besar sus labios.
Sus manos acariciaban de forma vertical mi espalda por completo y yo, por otra parte, me dedicaba a recorrer todo su trabajo pecho con mis manos delicadas.
—Hoy saldremos a caminar ¿Te parece? —Musitó al finalizar el beso con otros más pequeños.
—Suena excelente. Me suena a excursión —Sonreí y me quité de encima para saltar de la cama y estirarle una mano.
—Y créeme, lo será. Poco recuerdo del territorio, así que… si llegáramos a perdernos, vivirás la aventura más grande de tu vida —Bostezó perezoso en medio de la frase y tomó de mi mano.
Bajamos a la cocina y buscamos todo lo necesario para prepáranos un desayuno a gusto.
Quería servirle yo, hacerle saber que podía ser una estupenda dueña de casa, pero se negó por completo y prefirió ayudarme en todo.
Nos sentamos en la mesa al mismo tiempo y carcajeamos al entender que ni uno de los dos quería ser ayudado.
—Muchas gracias —Sonreí con una mirada elegante.
—Muchas gracias —Expresó en el mismo tono de elegancia e hizo un ademán para invitarme a comer.
Ambos reímos y comenzamos a disfrutar del desayuno.
Las miradas iban y volvían. Era un silencio completamente pacífico y nada incómodo, al contrario, era muy confortable y enriquecedor. Sonrisas cómplices… una tras otra.
Al terminar, Justin dejó toda loza ocupada en el lavaplatos y se propuso limpiarla.
—Puedo ayudarte —Sugerí detrás de él, mientras lo abrazaba por la espalda y daba pequeños besos sobre su polera delgada gris.
—He hecho esto toda mi vida, no te darás cuenta cuando ya haya acabado, mejor ve a vestirte, apenas estemos listos saldremos, el día está hermoso y no queremos desaprovecharlo ¿Verdad? —Giró su rostro hacia un lado y me miró de reojo.
—Tienes razón —Me puse en puntas de pie y alcancé que mis labios tocaran su suave mejilla.
Deshice mi amarre y salí en dirección a la habitación.
Busqué ropa cómoda, un short de mezclilla, una musculosa ajustada rosa pálida y encima una camisa a cuadrillé de colores rosa y amarillo, ambos muy suaves. Mis converse sin caña de mezclilla y lista.
Bajé hacia el baño y me peiné dejando mi pelo largo al natural, era el campo, no un desfile de modas.
Cepillé mis dientes, lavé mi rostro y ahora si estaba lista.
Al salir del baño, Justin venía bajando las escaleras ya vestido y preparado para comenzar la excursión. Su paso se detuvo al mirarme y sonrió de costado.
— ¿Cómo sabías que veníamos al campo? —Carcajeó acercándose y posó sus manos en mi cintura.
—No lo sabía, tengo ropa de este estilo. Me gusta, es cómoda —Carcajeé y rodeé su cuello con mis brazos sonriendo.
—Pues te ves hermosa —Susurró y besó mis labios con armonía.
No lo hubiera soltado, más estaba ansiosa por explorar el lugar.
Sacamos varias frutas y demás alimentos para el viaje, almorzaríamos sano, liviano y exquisito.
Salimos de la casa y comenzamos a caminar por un pequeño sendero verde.
—Hay un pequeño lago escondido cerca de aquí, corre una vertiente y aunque es pequeño, parece un verdadero paraíso, te fascinará —Sentía su voz entusiasmada y eso solo me hacía sentir un interés aún mayor.
—A que sí —Sonreí mirando el camino, había sido mala idea llevar zapatillas de planta baja para una excursión.
Caminamos, caminamos y seguimos caminando. Solo esperaba que Justin no se hubiera perdido.
—Estamos cerca —Anunció cruzando un tronco y girándose para ayudarme a cruzar a mí.
—Al fin, ya se me estaba haciendo eterno —Me quejé entre carcajadas.
Rió y seguimos con el viaje.
El sendero comenzaba a descender de forma pronunciada y debía ir sujetándome de varias ramas crecientes de los árboles, más Justin parecía descender sin problemas e incluso parecía correr.
Oía correr el agua desde alguna parte y solo lograba emocionarme más.
— ¡Llegamos! —Dio un salto y llegó a planta baja exclamando como un niño 6 años conmocionado.
Quería bajar luego, más mis zapatillas y el suelo me lo impedía, por lo que Justin se volteó y carcajeó al verme afligida.
—Ven aquí —Musitó y me estiró una mano.
Opté por tomarla enseguida y correr sin importar qué, hasta llegar donde él. Era de esperar que mis torpes piernas se enredaran y cayera sobre su pecho.
—Tranquila —Carcajeó sosteniéndome en sus brazos— ya estás aquí.
Solo reí y miré sus ojos, perdiéndome, como siempre, en ellos. Sonrió, tomó de mis brazos y me giró para que me encontrara con un paraíso, tal como él dijo.
Era hermoso, maravilloso…. El pasto cubría toda la zona y el lago del que me hablaba de a poco se arrastraba hasta la orilla de tierra blanca. Verde por todos lados y al fondo, pequeñas vertientes corrían por toda la pared cubierta de hojas verdes brillantes. Las flores exóticas crecían por doquier y el lago, no parecía más que un enorme espejo reflejando el azul cielo despejado.
—Esto… esto… es hermoso —Susurré aún anonadada, observando cada rincón.
—Te lo dije —Me abrazó por la espalda y besó mi cuello.
Se separó al instante y abrió uno de los bolsos para tender un mantel blanco en el suelo y comenzar a dejar toda la comida frente a este.
Mientras lo observaba ordenar cada cosa, supe que era real, supe que fue siempre él quien debió de estar a mi lado… y supe, que este tipo de cosas, no solo pasaba en las películas románticas, sino… en la vida. A veces… la realidad puede ser mucho mejor que la fantasía.
Desperté de mi transe y opté por ayudarlo.
— ¿Quieres comer ahora o esperamos un poco? —Se sentó a mi lado y cargó todo el peso de su cuerpo en sus manos apoyadas en el pasto.
—Acabamos de desayunar —Sonreí y empujé levemente su hombro sin dejar de observar el lugar que nos rodeaba— para la próxima vendré con mi traje de baño puesto —Reí.
Me miró y sonrió.
— ¿Quién dijo que no podíamos meternos al agua? —Rió y se puso de pie— Ven, vamos —Me estiró una mano.
— ¿Qué? ¿De que hablas? ¿A donde? —Lo miré confundida e hice sombra con mi mano sobre mis ojos para poder mirarlo desde su perspectiva.
— ¡Vamos! ¡Arriba! —Rió y corrió por un costado hasta llegar a una roca.
Me acomodé de estómago en el suelo y procuré no perderme ni un paso de lo que hiciera.
Se subió a la roca y caminó por toda la orilla hasta llegar al medio del lago. No sabía que era lo que hacía, pero algo se traía entre manos.
— ¡Selena! ¡Ven aquí ahora! —Carcajeó tomando una cuerda gruesa amarrada a uno de los árboles.
Solo reí y negué con la cabeza.
— ¡Ahora! —Rió, tomó de la cuerda, dio ciertos pasos hacia atrás y corrió hasta dejarse llevar por los aires y soltar la cuerda al estar en medio del lago.
Cayó al agua y reí al verlo salir con expresiones ahogadas y divertidas.
— ¡Estás demente! —Giré un dedo alrededor de mi cien.
— ¡Ahora tu! —Me apuntó desde el agua.
Se veía divertido y no debía de ser peligroso, por lo que terminé poniéndome de pie y seguí todos los pasos que había marcado.
Una vez que sujetaba la cuerda entre mis manos, los nervios se apoderaron de mí, ya no sabía si hacerlo.
— ¡Entra al agua! ¡Ahora Sel! —Rió nadando de un lado a otro.
— ¡No puedo! Tengo Miedo —Carcajeé insegura.
— ¡Entra! —Carcajeó.
—Muy bien… muy bien… —Musité mirando el agua— uno… dos… ¡TRES! —Y sin pensarlo más me balanceé en la cuerda y me dejé caer al estar al centro.
Salé desesperada y Justin me tomó enseguida para no dejarme ir.
—Bien hecho —Carcajeó juntando su frente con la mía y mirándome directamente a los ojos.
—El agua está exquisita —Susurré rodeando su cuello con mis brazos.
Nos miramos por segundos silenciosos y sin esperar más, juntamos nuestros labios en un beso maravilloso y dulce. El agua, mecía mi polera cada vez más hacia arriba, y sin quererlo, las manos de Justin, se aventuraban a tocar por primera vez mi piel descubierta.
Un escalofrío nervioso recorrió todo mi cuerpo y por instinto llevé mis piernas hasta rodear su cintura.
Sus manos acariciaban, bajo el agua, mi espalda completa y mis dedos, se dedicaban a desordenar con impaciencia su cabello.
El beso comenzaba a tomar velocidad y moría cada vez que su lengua, abría paso entre mis labios con delicadeza.
Sus manos se deslizaron hasta mis piernas y brindaron placenteros masajes.
Nos separamos de una vez y sentí lo cuan agitada estaban nuestras respiraciones… sabía a la perfección, que un día de estos… los besos y suaves caricias, pasarían a algo mayor

2 Comments
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alwayswithjdbm 937 days ago
siguiente{:
biebermistakes 937 days ago
seguila, me encanta <3 .