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948 days ago
Me puse el vestido azul, me hice una trenza de forma que cayera por el hombro derecho y salí afuera. La multitud no me dejaba pasar, pero yo empujé a la gente hasta llegar a mi mejor amigo de la infancia, Dominic.
—¿Cuántas veces está tu nombre? —me preguntó.
—62, ¿y el tuyo?
—76.
Dom era el mayor de su familia, por lo que era su obligación alimentarla. Lo mismo me pasaba a mí. Mi madre había muerto cuando yo tenía siete años y mi padre sufría alzheimer a ratos. A veces ni siquiera me recordaba, ni a mí ni a mis hermanos pequeños, Jess y John, de 8 y 9 años respectivamente.
A veces Dom y yo conseguíamos colarnos en algún campo y cogíamos bayas y frutos y cosas así. En el distrito 11 era lo único que teníamos. Y luego estaban las teselas, claro, por eso nuestros nombres estaban tantas veces.
Me peiné el flequillo que se me salía de la trenza con los dedos mientras que hacíamos un grupo de chicas y otro de chicos. Me coloqué al lado de una chica a la que conocía de vista por el colegio. Miré a mi izquierda, al grupo de los chicos, buscando con la mirada a Dom. Como si supiera que le estaba mirando, giró la cabeza, me sonrió y con los labios me dijo "suerte". Le deseé lo mismo y me volví para mirar a Effie Trinket, que estaba en el escenario con la ropa usual y horrible del Capitolio.
—Empezaremos con las damas, como siempre.
Sonrió, como si aquello tuviera mucha gracia, y metió la mano en la urna de las chicas.
Me sudaban las manos. Intenté relajarme pero no podía. Effie sacó un papel, se acercó al micrófono y leyó en voz alta:
—Ashley Brown.
Sentí que el mundo se me venía encima. Porque ese era mi nombre.

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