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943 days ago
Bueeeeeeeeno, aunque @1DHaveOneThing ya ha leido esto, pues queria que la siguiera y no sé. Yo no voy a escribir más pero si que voy a publicar lo que tengo xdCapítulo 11
En una parte de Londres, un día soleado, en una de las casas lujosas de este barrio...
- ¡Ya hemos llegadooooooooooooo!.- exclamó Louis colgando la chaqueta en un perchero que había en la entrada.
Inmediatamente aparecieron por la puerta tres chicos. Espera...¿Tres? ¿Y Niall?
- Bienvenida.- dijo Harry dándole dos besos en la mejilla a Laura. Zayn le pegó un codazo a Liam, y este asintió. Su amigo se les había puesto colorado. Ya estaba todo claro.
A Laura le vino un agradable olor que hizo que su estómago rugiera. Empezó a olisquear, intentando averiguar de qué era ese olor.
Como por arte de magia, apareció Niall de la cocina con dos paños de cocinar y un delantal azul.
- Como Harry nos dijo que érais de España, hemos buscado por internet, y os he hecho paella.- comentó Niall que lo primero que había buscado con los ojos era a aquella chica rubia.
- Ohhh, que tierno.- se le escapó a April. Todos la miraron. Ella se sonrojó, dándose cuenta de que lo había dicho en voz alta, y su intención,era pensarlo.
Niall también se sonrojó. Ambos sonrieron. Silencio.
- Bueno, ¿qué? ¿Vamos a comer no? Porque yo tengo hambre.- dijo Zayn rompiendo el hielo. Los demás asintieron.
Varias horas después en esa misma casa...
La paella estaba muy rica. Y Niall no había dejado de mirar a April en toda la comida.
Se lo habían pasado muy bien, y se habían dado cuenta de que tenían más cosas en común de lo que ellos creían.
Ahora estaban en el sofá tomando café y reposando la comida. Un Paradise de Coldplay que salía de aquella televisión de 56 pulgadas, hacia eco en el salón.
-¿Queréis que vayamos a la bolera?.- dijo Harry, que cada vez dudaba más si lo que sentía por aquella chica era solamente atracción o estaba llegando a algo más.
-Por mí bien.- dijo Liam
- Vale.- dijeron Niall y April al unísono. Se rieron. Habían estado charlando sobre qué restaurantes les llamaban más la atención y sobre qué comidas de otros países les gustaría probar y elegirían para ir a comer todos juntos la próxima vez. Parecían críticos de cocina. Aunque para Niall, todo estaba bueno. En cierta ocasión, se les acopló Louis con las zanahorias, haciendo de sus bromas. A April no le llamaban mucho la atención esos temas, pero le daba lo mismo con tal de estar con Niall.
- Geni...¡ay! ¡El examen de biología!.- recordó Laura. Que mala pata. ¿Por qué precisamente ahora?
- Ahí va, es verdad. Son las...- April miró su reloj.- ¿¡Las 5 y media?!.
- Harry, tenemos que irnos. La de biología nos ha puesto un examen mañana y ni siquiera hemos empezado el tema.
- Vaya , me hubiera gustado pasar más tiempo conti...- pensó bien lo que iba a decir, no vaya a ser que le pasara como a la rubia.- go y con April.- sonrió. A la morena también le hubiera gustado pasar más tiempo con él. Todos los días de su vida. Como aquella película tan bonita. Eso sí que era amor.
Capítulo 12.
Al día siguiente, en otro punto de la ciudad, a primeras horas de una mañana muuuuuuuuy larga..
Se habían pasado desde que llegaron, estudiando. Ambas se acostaron a las 5 y media de la mañana y ahora eran las siete. Habían dormido 1 hora y media. Ni un cuerpo ni el otro respondía al sonido del despertador. Laura intentó levantar un brazo. No podía. Probaría a abrir los ojos. Venga, ábrete bonito. Nada. ¿Y ahora qué? No tuvo tiempo de plantearse esa pregunta pues ya estaba en camino, de nuevo, al país de los sueños, en donde ya estaba su amiga.
Llegando el mediodía en el mismo lugar de antes...
¡Mierda! ¿Se habían quedado dormidas? Pero..¿cómo pudo ser? Miraron el reloj: ¡¡¡¿¿¿LAS 14:30???!!! Acababa de terminar el examen, y ellas no habían estado en él. Suspensas. A no ser que tuvieran un justificante médico, claro está. Llamaron a la puerta. Probablemente serían Tessa, Andrew o Kevin, para ver ''cómo estaban''.
April bajó corriendo las escaleras en pijama mientras su amiga se lamentaba de lo sucedido. Se sorprendió bastante al no encontrar lo que pensaba.
-Hola, April. ¿Qué tal ese examen? ¿Os ha salido bien?.- dijo Harry sonriendo.
Laura, que en esos mismos instantes bajaba las escaleras con una camiseta interior rosa y el pantalón del pijama azul preguntó:
-¿Quién es?.- ya sabía quien era. ¿Corría o ya la había visto? Qué verguenza.
La pareja que estaba en la puerta se rió. Aunque tenía unos pelos un tanto revueltos, estaba sexy, y esa camiseta se le ajustaba perfectamente a su figura.
- Qué guapa.- dijo Harry riendo. Se sonrojó aún más. ¿Se estaba riendo de ella? Dios mío, con la cara que tendría. No dijo nada y corrió para arriba.
- Pasa.- dijo April sonriendole. Harry hizo una reverencia y entró en la casa. Vio fotos de ellas en estanterías, cogió una en la que salían ella y April con el disco de One Direction riendo. Él sonrió. La chica se fue hacia el salón con un gesto como para que la siguiera. Obedeció. Se sentaron.
- ¿Quieres tomar algo?.- el joven negó con la cabeza. Por las escaleras apareció Laura con unos vaqueros y una camiseta rosa. Estaba incómoda y no sabía qué decir.
- ¿Qué haces aquí?.- preguntó la chica de cabello castaño.
- Si quieres me voy.- respondió Harry levantándose.
- ¡No, no!.- se apresuró a decir. El chico se rió.
- Voy a cambiarme.- saltó April. Cuando pasó al lado de su amiga le dio un codazo a lo que esta protestó.
Estaban los dos solos en el salón. Harry sonreía pícaro. ¿ A qué venía esa sonrisa?
- Estabas muy sexy con el pijama, eh.
- Y tú eres tonto.- dijo Laura roja como un tomate golpeándole en el hombro.
- Me lo pasé bien el otro día.- ¿ A qué día se referia? ¿ A cuando estaban los dos solos? ¿ O a la comida entre todos?
- Yo también.-no mentía. porque de todas maneras había disfrutado mucho esa semana.
- ¿Quieres que vayamos a algún sitio a comer?.- se atrevió a preguntar Harry.
- ¿Me estás pidiendo una cita?
- Algo así.- sonrieron. aunque ambos con verguenza.
En ese momento en otra parte de la ciudad...
La llama. No la llama. La llama. No la llama. La llama. ¿Cuántas margaritas había deshojado ya? Unas decían que sí y otras que no, y el ya sabía lo que quería su corazón pero no quería parecer pesado. Niall estaba en el jardín de su casa, con el móvil entre las manos. Vale. La llamaría. Le dio su teléfono ayer. Anne, Antony, April . Aquí, junto a un corazón. Temblando, pulsó en llamada.
- ¿Diga?.- Era ella. Su voz era tan bonita... Pero si sólo la había visto dos veces. No me digas que se estaba enamorando...
- Hola, April.
-Ah, hola Niall¿buscas a Harry? Está por aquí, te lo paso ahora.- oyó unos pasos.- Anda pues no..
- No, no, quería hablar contigo.- April se sorprendió bastante.
- Ah bien, dime.- dijo un tanto nerviosa.
- Es que no tenía nada que hacer y me preguntaba que si querías dar un paseo...- ¿Nada qué hacer? Había sonado a que quería quedar con ella por aburrimiento, y se dio cuenta por su voz de decepción.
- Vale..¿dónde quieres que nos veamos?.- Le había sentado mal eso, pero de todas maneras, tenía ganas de verlo.
- Voy para tu casa, como os dejamos ayer...creo que llegaré bien.- La había cagado pero lo arreglaría.
- Genial, nos vemos ahora entonces.
- Sí, un beso.- demasiado tarde, ella ya había colgado. ¿Se habría enfadado? Por culpa de la vergüenza, la había cagado, para no variar. Era un imbécil.
En otro punto de la ciudad, acabando de colgar el teléfono...
La había llamado porque se aburría..Ya. No podía esperar otra cosa, puesto que ella no llegaba a mucho. Pero, ¿y Laura? Antes sintió una puerta , creyó que era el viento pero debió de ser ella. Ella sí que tenía suerte.
Tenía ganas de llorar, pero no podía. Niall no podía verla así, o se vería obligada a contárselo todo. Por desgracia, los sentimientos siempre te juegan malas pasadas, sobretodo, cuando menos te lo esperas. Sin darse cuenta, una lágrima bajó por su mejilla a la velocidad de la luz, seguida de otras más, y en tres minutos, tenía la cara empapada de agua. Llamaron a la puerta. Mierda. Qué oportuno.
Se limpió las lágrimas con la manga de su jersey y practicó varias sonrisas en el espejo de la entrada. Era inútil. Se veía fea. Sus ojos estaban rojos. Ella estaba roja.
Respiró hondo, y puso la mano en el manillar.
Capítulo 13.
Un día cualquiera de Septiembre, en otra parte de la ciudad, vagando sin rumbo alguno...
- Mmm ¿qué te parece este?.- El chico hizo una mueca de disgusto.
- Demasiada gente.- Laura siguió arrastrándolo de la mano de un lado para otro buscando un sitio para comer.
- ¿Y este?.- dijo con cara de felicidad.
- Muy cutre.- ella se resignó.
- ¡Pero si llevamos 1 hora andando! Yo tengo hambre y quiero comer ya.- el chico rió, pero a ella no le hacía ni pizca de gracia. Le dolía la barriga de hambre y de todo. Ni siquiera había desayunado.
- ¿Y si vamos allí?.- dijo señalando un pequeño chiringuito que había en una de las calas de la playa. La chica pensaba que era una broma.
- ¿Y este es cutre?.- dijo volviéndose para mirar el que segundos antes ella había sugerido.
- Es romántico.- respondió Harry. Eso la calló. Le cogió de la mano, y se dirigieron al restaurante como una pareja.
Se lo estaban pasando muy bien, y aunque Harry le había lanzado ya varias indirectas. Ella no estaba totalmente segura, y no quería seguirle el juego. No quería sufrir, y más por él. Pensándolo mejor... no estaba tan mal que le mandara indirectas. Le gustaba, y le subía la moral y la autoestima. Se habría reprimido ya varias veces las ganas de besarlo.
Ese mismo día en otra parte de la ciudad, en otra situación totalmente diferente...
Intentaba mirar al suelo, escondida por su pelo, para que el chico no pudiera ver la inmensa cascada que corría por sus bellos rasgos. Le diría que pasara, y que iría al baño. Sí, eso haría. Y si le preguntaba, no le daría ninguna explicación. Volvió a respirar hondo, y tiró del manillar, escondiéndose por su cabello.
-¡Hola!.- dijo Niall sonriente. El chico iba a darle un abrazo. Incluso extendió los brazos, pero al ver la postura de ella se quedó quieto. Mierda. ¿Se había dado cuenta?
Quería decir hola pero no estaba segura si su voz iba a ser la de siempre o si iba a ser una voz temblorosa escondiendo las lágrimas que no tardarían en salir.
- ¿Qué te pasa?.- saltó él preocupado. Sí, se había dado cuenta. La chica cogió la puerta y se la iba a cerrar en las narices cuando Niall puso el pie entre medias. No debería haber abierto. Esto no estaba saliendo como ella pensaba.
- Vete.- consiguió decir. Ella tenía razón. Le temblaba mucho la voz. Y si no había descubierto ya que estaba llorando, estaba por descubrirlo.
- Mírame.- dijo Niall cogiéndola de la barbilla. La estaba viendo. Las lágrimas en sus ojos. El rímel corrido por toda su cara. Su mirada era firme. Tenía ganas de contárselo todo. De tirarse a sus brazos y fundirse en un abrazo. De que él la consolara. Pero no podía. Después de todo, sólo era un pasamiento más de su vida de famoso. No era nadie.
- ¡He dicho que te vayas!.- gritó deshaciéndose de sus manos.
- Sabes que no me voy a ir.- respondió firme.
- ¡Que te vayas! ¡No quiero verte más! ¡No quiero que vengas por mi casa! ¡No quiero tu consuelo, ni tu comprensión ni nada que venga de ti!.- cogió aire.- Te odio.- concluyó. Sabía que era totalmente mentira, pero le daba igual. Ya estaba todo perdido.
Al joven esas palabras le dolieron. Ya no la miraba de la misma forma que antes. Firme y seguro. No. Ahora él también tenía ganas de llorar, y de sus ojos se desprendía tristeza. Nunca habría querido ver a su leprechaun así. Y lo peor es que, eso lo había causado ella. Pero no tenía otra opción. Era lo mejor para ambos.
Niall no dijo nada más. La miró una vez más y salió de la casa. Sin tan si quiera cerrar la puerta.
¿Qué había hecho? Lo había empeorado todo. Siempre tenía que empeorar las cosas.
Tenía que arreglarlo. Siempre se daba cuenta de sus errores tarde.
Salió corriendo. Niall ya estaba a cien metros de ella. Corrió todo lo que pudo. Dejando ver su cara. Ya nada le importaba. Sólo una calle más. Miraba directamente a él.
- ¡Niall, espera!.- gritó. Oyó un ruido. ¿Qué era eso? Un coche se abalanzaba hacia ella. Se quedó quieta. No sabía que hacer. Un golpe muy fuerte impactó en su cuerpo. Se vio en el suelo, poco a poco, los ojos se le iban cerrando. ¿Qué estaba pasando? Veía sangre, mucha sangre. Le daba pánico la sangre. El conductor del coche se estaba bajando del vehículo. Con las pocas fuerzas que le quedaban, giró la cabeza. Niall se había dado la vuelta. Y todas las lágrimas que el joven había retenido antes, ahora caían sin control. Corrió hacia ella. Oía voces a su alrededor. Entre ellas, la de Niall.
¿Tan grave era todo? De su mente se evaporava cualquier sentimiento, cualquier pensamiento, cualquier rastro de tristeza o felicidad.
- Niall...- susurró. Fue lo último que dijo antes de perder completamente el conocimiento.
Capítulo 14.
Un día soleado, en una de las maravillosas playas de allí...
Se lo habían pasado muy bien. Cada vez Harry le gustaba más. Y Harry, ya no sabía que sentía por aquella chica española. No estaba enamorado. O al menos, no del todo. Pero sí que le gustaba y ese momento....
Una hora antes en aquel chiringuito en el que comieron Harry y Laura.
A la chica se le había caído el tenedor al suelo. Harry y ella se agacharon para recogerlo. Sus miradas se encontraron. Sonriendo, como si de dos enamorados se tratase. Ambos tenían esa sonrisa de la que hablan tanto... Se fueron a levantar, pero como ni uno ni el otro quería despegar los ojos del de en frente, se dieron con el pico de la mesa.
- ¡Ay!.- gritó Laura balanceando de atrás hacia delante la cabeza.
- ¿Estás bien? .- preguntó Harry que aunque a él también le había dolido el golpe, se había preocupado por ella.
- No.- dijo ella riendo. Él también lo hizo. Otra vez ese cruce de miradas... ¿a qué jugaban? La atracción la descartaban, porque no era simplemente eso.
En esos mismos instantes en uno de los hospitales centrales de Londres...
Abrió los ojos poco a poco. No veía nada. Bueno sí, ya iba viendo las paredes azules que cubrían la habitación. ¿Ein? ¿Paredes azules? ¿Pero dónde mierda estaba? Su vista alcanzó a ver una camilla, sus manos vendadas enlazadas al suero y a los sedantes. Al lado de esa camilla que tenía a la izquierda había un hombre con una venda en la cabeza, y en la mesita de al lado: flores, y más flores. Y a su lado, más suero. Ya sabía donde estaba. Giró la cabeza un poco. Le costó, porque entre que le dolía y que tenía un collarín de esos de los que llevan los perros... No esperaba ver lo que vio.
- ¿Niall?.- preguntó dudosa. Ya se acordaba de todo. De cuando lo persiguió después de su metedura de pata, de cuando el coche la alcanzó y de las lágrimas en los ojos de él.
- Hola, April.- dijo sonriéndole amablemente. ¿Cómo podía hablarle después de todo lo que le había dicho?
- Niall, yo.. lo de antes...- empezó a decir April.
- No te preocupes, no importa.
- Pero si es que era todo mentira.- en su cara se dibujó una sonrisa más amplia.
- Lo sé.- dijo. ¿Lo sabía? Ahora tocaba la pregunta del millón. Cerró los ojos y suspiró. Sabía que tenía que contestarle a por qué lloraba. Se lo debía. Al menos eso. Y pese a que su idea no era declararse en un hospital, él estaba allí, y era lo único que importaba. Seguía esperando esa pregunta. Pero no iba a llegar, o al menos no por ahora.
Niall se volvió a sentar en el sillón que había al lado de su camilla y cogió una revista.
A ella se le cerraban los ojos de nuevo. Debía de ser por todo eso que tenía en el brazo y en la nariz.
En aquella playa de hace tan sólo unas horas...
Se habían comprado un helado y ahora estaban sentados en la arena. Sin zapatos. Varias chicas que los habían reconocido se habían acercado a por un autógrafo y otras simplemente se le quedaban mirando como estatuas, asombradas. Él las recibía a todas con un abrazo, un beso o un autógrafo. Admiraba eso. También le daba celos. No era suyo, pero las demás fans podían tener la misma suerte que había tenido ella. Pero le gustaba que fuera así de simpático con todas. Ella no hubiera sido capaz. Se estresaría y acabaría mandando a todo el mundo que se cruzara por su camino e invadiera su intimidad y su vida personal a freír espárragos. Le miró. Era tan guapo... En ese momento su móvil vibró e hizo el sonido característico de cuando tenía un mensaje. Era de Tessa. Lo abrió. '' Ve para el hospital de ________. Se han llevado a April para allá. Ha tenido un accidente. Nos vemos allí. Yo ya estoy en camino. '' Aquellas palabras le impactaron muchísimo. ¿Un accidente? Pero...¿cómo?
Al cabo de media hora, en uno de los taxis de aquella ciudad...
Se lo había contado a Harry. Inmediatamente habían pedido un taxi de camino al hospital. Ella estaba muy preocupada, y ya no tenía tiempo para pensar en su acompañante. Él también lo estaba.
- ¿No podría ir un poco más deprisa?.- le dijo nerviosa al taxista. Este asintió. Se metió por otro carril y aceleró. 130. 140. 150. 160. ¡Dios mío! A este paso ella iba a tener también un accidente. De repente el coche se paró en seco, con un frenazo. La pareja dio las gracias, pagó y corrieron a buscar a su amiga. No había nadie en recepción. Le daba igual. Subió las escaleras a toda prisa. No sabía que habitación era pero iría llamando por todas las puertas si hacía falta. Pero vio a Tessa. Su amiga corrió hacia a ella.
- Acabamos de llegar, dicen que no es grave pero no nos dejan pasar. Nos han dicho que nos esperemos aquí.- dijo Tessa atragantándose por la rapidez con la que hablaba . Su madre le puso una mano en su hombro. Tessa miró al acompañante de su amiga. ¿Era Harry Styles? Pero, ¿cuántas cosas se había perdido en 1 día que había estado mala? Laura se dio cuenta y decidió hablar.
- Tessa. Harry. Harry. Tessa.- dijo sonriente. Esta situación ya le sonaba de algo. Se dieron la mano y se sonrieron mutuamente.
En ese momento, un médico salió de la habitación de su amiga. Los cuatro corrieron hacia él y esperaron ansiosos a que hablara.
- Vuestra...amiga, se ha roto el fémur izquierdo debido al fuerte impacto con aquel coche. Tiene también varios rasguños en la cabeza, pero por suerte no han llegado a tocar ninguna parte sensible. No es muy grave, pero como ha perdido bastante sangre, tendrá que estar tres días en el hospital y un mes, como mínimo, con escayola. Ya está consciente, podéis pasar.- concluyó. Todos habían escuchado atentamente las palabras del doctor. La primera en entrar fue Tessa. ¿Pero...ese era...Niall Horan? Oséa, ¿que el chico rubio ese que tanto se parecía que acompañó a April en la ambulancia era él? ¿qué estaba pasando aquí? ¿Alguien le podía explicar por qué no se enteraba de nada últimamente? Sólo faltaban los otros tres. Como para que salieran de detrás de la cortina cantando One Thing, no te digo. Su amiga ya estaba consciente, pero se la veía débil, a su lado, Niall le acariciaba suavemente la mano.

1 Comment
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_Promesasrotas 937 days ago
Helen, no me publiques comentarios por mí cacho guarra ._. ofú, que me molesta que te metas en mi twitpic , salte dale a logout. ._.