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957 days ago
Capitulo 21
Se tomó su tiempo con los últimos botones. Cuando estuvieron todos abiertos, agarró las solapas de la blusa y jugueteó con ellas, tomándole el pelo, aunque sabía que lo estaba provocando.
—Quizá debería pensármelo un poco más.
—No hagas que me ponga duro. —El ronco susurro de Justin no era amenazador, pero hizo que _____ se pusiera a temblar.
—Ya que te pones así... —abrió la blusa, mostrando un sujetador con un estampado floral.
—Quítatelo también.
_____ se lo acarició con la mano, pero no lo abrió.
—Haz lo que te digo y nadie resultará herido.
_____ no pudo ocultar una sonrisa mientras abría el broche. Se desprendió lentamente de las húmedas copas de encaje que le cubrían los pechos y se exhibió ante él con descarado atrevimiento, sin haberse desnudado del todo, pero con la blusa abierta y los pechos desnudos.
—Eres preciosa. —El susurrante cumplido de Justin la hizo sentir la mujer más bella del mundo.
—¿Lo bastante para que me des la llave del contacto?
—Lo suficiente para que te dé toda la puta camioneta.
En dos pasos la tomó entre sus brazos. Justin bajó la cabeza con rapidez y le cubrió la boca con la suya, y _____ sintió que el mundo comenzaba a girar como un loco carrusel. Él se deshizo de la camisa de _____ fácilmente, bajándosela por los hombros; luego la agarró por las caderas y la alzó lo justo para rozarla contra las suyas. _____ lo sintió duro y exigente, y supo que el tiempo de jugar había terminado.
La sangre rugió ardiente y necesitada en las venas de _____. Separó los labios para que la lengua de Justin penetrara en su boca mientras él la cogía en brazos y la llevaba a la cama donde la dejó caer sin ningún miramiento.
—Estoy sucia y sudada.
—Yo también, así que no hay problema. —Con un rápido movimiento Justin se quitó la manchada camiseta por la cabeza. —Vas demasiado vestida para mi gusto.
_____ se deshizo de los zapatos y se desabrochó los vaqueros, pero al parecer no con la suficiente rapidez para él.
—¿Por qué tardas tanto? —En unos instantes Justin le había arrancado la ropa para dejarla tan desnuda como él.
Los ojos de _____ recorrieron el cuerpo de su marido, los músculos marcados, la piel Blanca y el vello del pecho donde resaltaba la medalla esmaltada. Tenía que preguntarle por ella. Tenía que preguntarle muchas cosas.
Cuando Justin se dejó caer junto a ella, _____ inhaló el carnal olor a sudor, producto del trabajo duro, y se preguntó por qué no se sentía asqueada. Lo primitivo de aquel encuentro la excitaba de una manera que nunca hubiera creído posible. El desenfreno que sentía la hacía avergonzarse.
—T-tengo que ducharme.
—Después. —Justin cogió un condón del cajón de la mesilla, lo abrió y se lo puso.
—Pero estoy muy sucia.
Él le separó las rodillas.
—Quiero que disfrutes, _____.
Ella gimió y le mordió el hombro cuando se apretó contra ella. Su piel le supo a sal y a sudor; lo mismo que él saboreaba en sus pechos. Se le puso un nudo en la garganta.
—De verdad, Justin, tengo que ducharme.
—Después.
—Oh, Dios mío, ¿qué me estás haciendo?
—¿Te gusta?
—¿Te gusta a ti?
—Sí. ¿Quieres más?
—Sí, oh, sí.
Olores y sabores. Caricias. Sudor y fuerza bajo las palmas de las manos de _____ mientras Justin embestía una y otra vez.
A ella se le pegó el pelo a las mejillas y una brizna de paja le hizo cosquillas en el cuello. Justin le pasó los dedos por la hendidura del trasero y la puso sobre su cuerpo, manchándole el costado con la grasa del brazo. Le aferró los muslos con las manos y la alzó sobre él.
—Móntame.
Ella lo hizo. Se arqueó y bajó con rapidez, moviéndose como le dictaba su instinto, e hizo una mueca de dolor al intentar albergarle en su cuerpo.
—Más despacio, cariño. No voy a ir a ningún sitio.
—No puedo. —Lo miró a través de una neblina de dolor y deseo y vio la cara de Justin cubierta de sudor con los labios apretados y pálidos. La suciedad oscurecía esos rudos pómulos eslavos y tenía un poco de paja en el brillante pelo Castaño. El sudor se deslizaba entre los pechos de _____. Volvió a descender sobre él y soltó un jadeo de dolor.
—Así no, cariño. Shhh... más despacio.
Justin le deslizó las manos por la espalda y la atrajo hacia él, apretándole los pechos contra su torso, enseñándole a encontrar un nuevo ritmo.
_____ lo abrazó con los muslos y la medalla esmaltada le arañó la piel. Se movió sobre el cuerpo masculino. Lentamente al principio, contoneándose después adorando la sensación de tener el control, de dictar el compás y la profundidad. Ahora ya no había dolor, sólo placer.
Justin le aferró las nalgas, pero dejó que siguiera a su ritmo. _____ sabía por la tensión de esos duros músculos que a él le costaba renunciar al control. Justin le mordió en la clavícula, sin hacerle daño; como si quisiera utilizar otra parte de su cuerpo para sentirla.
_____ se abandonó en medio del sudor y el olor almizcleño. Justin emitió unos sonidos incoherentes y ella respondió en el mismo lenguaje. Olvidaron cualquier rastro de civilización, regresando a la selva, a la caverna, al mundo primitivo; a un momento suspendido en el tiempo en el que recordaron el origen de la creación.
_____ dejó la cama en cuanto pudo y se metió en el cuarto de baño. Mientras el agua caía sobre su cuerpo se estremeció por esa desconocida y salvaje parte de sí misma ¿Era sagrada o profana? ¿Cómo podía abandonarse de esa manera a un hombre al que no amaba? Aquella pregunta la atormentaba.
Cuando salió del baño envuelta en una toalla, con la piel limpia y el alma confusa, Justin estaba apoyado en el fregadero. Se había vuelto a poner los vaqueros sucios y sostenía una cerveza en la mano.
La miró fijamente y frunció el ceño.
—Vas a complicarlo todo, ¿verdad?
Ella cogió ropa limpia del cajón y le dio la espalda para vestirse.
—No sé a qué te refieres.
—Lo veo en tu cara. Estás dándole vueltas a lo que acaba de ocurrir.
—¿Y tú no?
—¿Por qué iba a hacerlo? Es sólo sexo, _____. Es divertido y ardiente. Y no hace falta enredarlo más.
Ella señaló la cama con la cabeza.
—¿Te ha parecido algo sencillo?
—Ha estado bien. Eso es todo lo que importa.
_____ se subió la cremallera de los pantalones cortos y se puso unas sandalias.
—Te has acostado con muchas mujeres, ¿verdad?
—No de manera indiscriminada, si es eso lo que quieres decir.
—¿Ha sido así siempre?
Justin vaciló.
—No.
Por un momento, desapareció parte de la tensión de _____.
—Me alegro. Quiero que signifique algo.
—Lo único que significa es que, aunque nos cueste comunicarnos a nivel mental, nuestros cuerpos no encuentran ninguna dificultad para hacerlo.
—No creo que sea tan sencillo.
—Para mí sí.
—La tierra se ha movido —dijo ella suavemente. —Es algo más que dos cuerpos que se atraen.
—A veces sucede, a veces no. A nosotros nos pasa y punto.
—¿De verdad crees eso?
—_____, escúchame. Si comienzas a imaginar cosas que no van a ocurrir, lo único que conseguirás es salir herida.
—No sé lo que quieres decir.
Justin la miró fijamente a los ojos y ella sintió como si estuviera mirándole el alma.
—No voy a enamorarme de ti, cariño. No ocurrirá. Me importas, pero no te amo.
Cómo herían esas palabras. ¿De verdad era amor lo que quería de él? Ciertamente, lo deseaba. Lo respetaba. ¿Pero cómo era posible llegar a amar a alguien que sentía tan poco aprecio por ella? En lo más profundo de su alma sabía que a ella le resultaría muy difícil amar a un hombre como Justin Bieber. Él necesitaba a alguien tan terco y arrogante como él, alguien obstinado e imposible de intimidar, una mujer que no se echara a temblar ante todos esos oscuros ceños y que le respondiera de la misma manera. Una mujer que se sintiera como en casa en el circo, que no temiera a los animales ni el trabajo agotador. Necesitaba a Sheba Ross Quest.
Los celos la inundaron. Aunque reconocía la lógica de que Justin y Sheba eran perfectos el uno para el otro, su corazón rechazaba la idea.
Vivir con él le había enseñado algo de orgullo, y _____ irguió la cabeza.
—Lo creas o no, no me he pasado todo el tiempo pensando en cómo voy a conseguir que te enamores de mí. —Cogió la cesta de ropa que se iba a llevar a la lavandería. —De hecho, no quiero tu amor. Lo que sí quiero son las llaves de la maldita camioneta.
Las cogió del mostrador y salió corriendo hacia la puerta. Él se movió con rapidez para bloquearle el paso. Justin le quitó la cesta de las manos.
—No pretendo hacerte daño, _____—dijo. —Me importas. No quería que fuera así, pero no puedo evitarlo. Eres dulce y graciosa, y me encanta mirarte.
—¿De veras?
—Aja.
_____ alargó la mano para limpiarle con el pulgar una mancha del pómulo.
—Bueno, a pesar de que eres un hombre con muy mal genio, también me gusta mirarte.
—Me alegro.
Ella sonrió e intentó coger de nuevo la cesta de la ropa sucia, pero él no se la dio.
—Antes de que te vayas... Sheba y yo hemos hablado. A partir de ahora tendrás una nueva tarea.
Ella lo miró con cautela.
—Ya estoy ayudando con los elefantes y con las fieras. No creo que tenga tiempo para hacer nada más.
—A partir de ahora, ya no te encargarás de los elefantes, y Trey se hará cargo de la casa de fieras.
—Los animales son responsabilidad mía.
—Bien. Puedes supervisarlo si quieres. El hecho es, _____, que le gustas al público y Sheba quiere aprovecharse de ello. Actuarás conmigo. —Ella clavó los ojos en él. —Comenzaré a entrenarte mañana.
_____ se dio cuenta de que le rehuía la mirada.
—¿Entrenarme para que haga qué?
—Tu trabajo consistirá en estar quieta y hermosa.
—¿Y qué más?
—Tendrás que ayudarme. No será difícil.
—Ayudarte. ¿A qué te refieres con eso de ayudarte?
—Sólo eso. Lo hablaremos mañana.
—Dímelo ahora.
—Sostendrás algunas cosas, eso es todo.
—¿Sostenerlas? —_____ tragó saliva. —¿Las arrancarás de mi mano?
—De tu mano —Justin hizo una pausa, —de tu boca.
_____ palideció.
—¿De mi boca?
—Es un truco fácil. Lo he hecho centenares de veces, y no debes preocuparte de nada. —Justin abrió la puerta y le puso la cesta en los brazos. —Si quieres pasarte por la biblioteca, será mejor que te vayas ya. Te veré más tarde.
Con un suave empujón la echó afuera. _____se dio La vuelta para decirle que de ninguna manera pensaba actuar en la pista central con él, pero Justin le cerró la puerta en las narices antes de que pudiera pronunciar una sola palabra.
—¿Puedes intentar mantener los ojos abiertos esta vez?
_____ notó que Justin estaba perdiendo la paciencia con ella. Estaban detrás de las caravanas, en un campo de béisbol a las afueras de Maryland, un sitio muy parecido al que habían estado los días anteriores y llevaban así casi dos semanas. La joven tenía los nervios tan tensos que estaban a punto de estallar.
Tater estaba cerca de ellos, alternando suspiros de amor por su dama con remover el barro. Después de que _____ se hubiera enfrentado al elefantito unas semanas atrás, Tater había comenzado a escaparse para buscarla y, finalmente, Digger lo había castigado con el pincho. La joven no había podido tolerar tal cosa, así que le había dicho que ella se encargaría de cuidar al elefante durante el día cuando vagara por ahí. Todos —excepto la propia _____—parecían haberse acostumbrado a ver trotando a Tater detrás de ella como si fuera un perrito faldero.
—Si abro los ojos daré un respingo —señaló _____ mientras su marido empuñaba el látigo— y me dijiste que me harías daño si daba respingos.
—Tienes el blanco tan alejado de tu cuerpo que podrías estar bailando El lago de los cisnes y ni siquiera te rozaría.
Había algo de verdad en lo que decía. El rollo de periódico que sostenía en la mano medía más de treinta centímetros y, además, ella tenía el brazo extendido. Pero cada vez que Justin agitaba el látigo arrancando un trozo del extremo, ella daba un salto. No podía evitarlo.
—Puede que mañana consiga abrir los ojos.
—En tres días estarás en la pista central. Es mejor que los abras ya.
_____ abrió los ojos de golpe al oír la voz sarcástica y acusadora de Sheba que estaba donde Justin había dejado los látigos enroscados en el suelo. Tenía los brazos cruzados y el sol arrancaba destellos a su pelo, que brillaba como las llamas del infierno.
—Ya deberías haberte acostumbrado. —Se agachó con rapidez y cogió uno de los rollos de papel de diez centímetros que había en el suelo. Ésos eran los blancos de verdad, los que se suponía que _____ debía sostener en la función, pero hasta ese momento Justin no había podido convencerla para que practicaran con algo que midiera menos de treinta centímetros.
Sheba comenzó a hacer rodar uno de los pequeños rollos entre los dedos como si fuera un pitillo, luego se acercó a _____ y se detuvo a su lado.
—Quítate de en medio.
Daisy retrocedió.
Sheba miró a Justin con un destello desafiante en los ojos.
—Aprende cómo se hace.
Se puso de perfil, echó el pelo hacia atrás y se colocó el rollo entre los labios.
Por un momento Justin no hizo nada, y _____ notó que había una vieja historia entre la dueña del circo y él, una historia de la cual _____ no sabía nada. Parecía como si Sheba desafiara a su marido, pero ¿para que hiciera qué? Justin levantó el brazo tan repentinamente que ella apenas vio el movimiento de su muñeca.
«¡Zas!» El látigo restalló a pocos centímetros de la cara de la mujer y el extremo del rollo desapareció.
Sheba no se movió. Se mantuvo tan serena como si estuviera asistiendo a un cóctel mientras Justin agitaba el látigo una y otra vez, rompiendo un trocito de rollo cada vez. Poco a poco, lo fue acortando hasta que sólo quedó el cabo entre los labios de la mujer.
En ese momento lo cogió y se lo tendió a _____.
—Ahora veamos cómo lo haces tú.
_____ reconocía un reto cuando lo veía, pero esa gente se había criado tentando al peligro. Ella no tenía que demostrar su valor, sentía que ya lo había hecho cuando se había enfrentado a Tater.
—Quizás en otro momento.
Justin suspiró y bajó el látigo.
—Sheba, esto no funciona. Continuaré haciendo el número yo solo.
—¿Te tiene dominado, Justin? Cinco generaciones de sangre circense y le has dado el nombre de Bieber a alguien que no tiene valor para entrar en la pista central contigo.
Los ojos verdes de Sheba se oscurecieron con desprecio cuando miró a _____.
—No te estamos pidiendo que andes por la cuerda floja ni que montes a pelo. Lo único que tienes que hacer es estar allí de pie. Pero ni siquiera eres capaz de hacerlo, ¿verdad?
—Lo siento, pero no valgo para esto.
—¿Y para qué vales entonces?
_____ dio un paso adelante.
—Ya basta. _____ se ha encargado de los animales aunque no tendría por qué haberlo hecho, y están en mejores condiciones que nunca.
—No la defiendas. —_____ sintió el impacto de los ojos de Sheba con la misma intensidad que si fuera el impacto del látigo. —¿Sabes algo de la familia Bieber?
—Justin no me ha hablado mucho de su pasado. —Y tampoco le había hablado mucho de su presente. Cada vez que intentaba preguntarle por la vida que llevaba fuera del circo, él cambiaba de tema. Sospechaba que había ido a la universidad y que la medalla esmaltada que llevaba colgada del cuello era una reliquia familiar, pero nada más.
—Déjalo, Sheba —le advirtió él.
Ella no le hizo caso y sostuvo la mirada de _____ con firmeza.
—Los Bieberson una de las familias más famosas en la historia del circo. La madre de Justin era la mejor montando a pelo. Justin podría haber sido un campeón ecuestre de no ser por su altura.
—A _____ no le importa nada de eso —dijo él.
—Sí que me importa. Continúa, Sheba.
—Su madre formaba parte de la quinta generación de artistas Canadienses que actuaron para los zares. Lo más interesante de los Bieber es que la historia de su familia se transmite a través de las mujeres. No importa con quién se hayan casado, los hombres han renunciado a su propio apellido para mantener el de Bieber y pasarlo a sus hijos. Pero los hombres Bieber han sido también grandes artistas con el látigo y algunos de los mejores jinetes que se hayan visto en el circo.
Justin comenzó a recoger los rollos de periódico y a meterlos en una vieja bolsa de lona.
—Vamos, _____. Por hoy es suficiente.
La expresión de Sheba se volvió amarga.
—Los Bieber siempre han seguido la tradición y han elegido bien a sus esposas. Al menos hasta llegar a Justin. —Hizo una pausa. En sus ojos asomó un helado desprecio.
—No estás a su altura, _____, no mereces llevar el apellido Bieber.
Tras decir eso se giró y se marchó, con un paso tan regio que hizo que sus ropas desarregladas parecieran dignas de una reina.
_____ se sintió despreciable.
—Tiene razón,Justin. No valgo para nada.
—Tonterías. —Justin enrolló los látigos y los apoyó sobre el hombro. —Sheba considera la tradición del circo tan sagrada como la religión. No le hagas caso.
_____ miró la bolsa con los rollos de periódico. Se acercó y sacó uno con decisión.
—¿Qué haces?
—Dar la talla como mujer Bieber.
—Por el amor de Dios, suelta eso. Te he dicho que pases de ella. Sheba siempre ha tenido una visión distorsionada de la historia de los Bieber.
Adelantos del próximo capitulo:
—Te agradezco que intentes que me sienta mejor, pero no puedo ignorar lo que ha dicho. —Caminó hacia el lugar donde habían estado practicando antes y se puso de perfil. —Estoy cansada de ser siempre la peor.
—Déjalo, _____. —Ella cerró los ojos. —_____...
—Si sigues gritando comenzaré a ponerme nervioso —dijo Justin en tono seco.
Holaaaaaaaaaaaa :))
Bueno aqui les dejo en capitulo 21 espero les haya gustado.
Tal vez quedo de la reverenda mierda pero estoy triste,y pues con mi novela las hago felices . :)
Gracias por los 23 comentarios,OMG no lo podia creer cuando los vi MUCHISIMAS GRACIAS SE LOS AGRADESCO CON TODO MI ♥.
Gracias por leer y comentar. :]
NO LECTORAS FANTASMA.
Porfavor sigan a @JBiebsNovelas en esa cuenta subire otra novela.
(Un comentario por persona♥)
LASSSSSSSSSSSS AMOOOOOOOOOOOOOO♥.

22 Comments
Realtime comments disabled
ShaulaYus 954 days ago
SIGUELA YAA(:
antoohcarbini 954 days ago
AVGDFHETUKRQGER Hermosso cap!! siguela! :)
10_glenda 955 days ago
me encantoooooooo mucho me avisas nuevo capitulo
RocioLoveJustin 956 days ago
CfgjrjuytrtfGt
Siguiente.
Shaar_Swag 956 days ago
Jñlajsalñsja siguelaa <3 →
NaBelieve 956 days ago
seguiiiilaa!!!!! me encaaaaaantaa!!!!♥ acordate de mandarme los otros cap ;) te amooo!
HeartCBiebdles 956 days ago
OMG!!! Esta buenisisisima!! Te amo con todo mi corazon!!! SEGUILAAA! Sos una genia!!! GENIA GENIA GENIA!! te quieroooooo
jdbsexxur 957 days ago
No estes triste :(, no se la razon por la que estas triste pero aun asi no creo q debes estar triste, eso no es lo mejor, creeme yo lo se. Y hablando de la nove, tu ya sabes q la amo. Ah por cierto felicidades x tus 23 lectoras! (no incluye fantasmas) y e
ccRockStar 957 days ago
y con respecto a lo otro espero estes bien, no se q tienes pero no estes triste todo tiene solucion
ccRockStar 957 days ago
que va! estuvo emocionanteee...esa chica es mas valiente de lo q el y ella misma imaginan, soy su fan ha ha.. no lo dejes asi mucho tiempo pleaseee siguela pronto please...
ari_love15 957 days ago
Lo ameeeeee <3 siguelaaaaa
bieeberfeveer 957 days ago
Ayyyy Seguilaaa.. Me encanta :)
JanuaryInParis 957 days ago
me encanta aahscjkhbfgjkfdñ, en serio, es mi favorita C:
jaazmiin05 957 days ago
Siguelaaa :) LA AMO <3
Kiwwirosa 957 days ago
ahahah seguila !! por favor !! quiero ver uqe pasa con lo de los latigos.. me da miedito
angelmendez22 957 days ago
siguela la amo me encantaaaaaa
AlwaysReader 957 days ago
X.X SÍGUELAX!!!!
AnaLauraV98 957 days ago
Me encanta, maaraton (:
LiizGala 957 days ago
haha siguela yaaa me ha encantado, encerio¡¡ has maraton porfavor¡¡¡
Lola_Biondi 957 days ago
seguila ! la ame