221
954 days ago
Capítulo 1.
Fui abriendo los ojos poco a poco, la luz de la ventana me cegaba. Era sábado y como si fuera una tradición había dormido hasta que mi cuerpo quisiera, sin despertadores ni nada. Lentamente me fui levantando y posicionando en el borde de la cama.
Me froté un poco los ojos y cuando logré despertarme del todo miré el reloj que había en la pared verde de mi habitación. Era la 1 del medio día pasada, hora perfecta para comer.
Me dirigí a la cocina tal cual me había despertado, con un pijama que me venia bastante grande. Desvié la mirada al comedor donde estaba mi perra Laly durmiendo encima del sofá.
Hice de comer lo primero que se me vino a la cabeza viendo los ingredientes que tenía en la nevera. Cogí esa tortilla bastante mal hecha y me senté en la pequeña mesa de la cocina. Comí lentamente, con la mirada perdida en la ventana que daba a Sydney. Un silencio del cual ya estaba acostumbrada inundaba mi pequeña casa en la que vivía yo sola.
Al acabar metí el plato en el lavavajillas y me dirigí al baño. Una vez allí me di una ducha de agua caliente. Me sequé el pelo con una toalla que había allí y me lo peine dejando mis ondulaciones características. Al acabar volví hacia mi habitación y me vestí cogiendo lo primero que encontré, que fueron un jersey gigante de color marrón, unos pitillos negros y mis vans grises. Ya estaba lista. Cogí mi bolso donde llevaba todo lo que necesitaba y me dirigí hasta el puerto.
Como por costumbre me dirigí a unas escaleras que daban directamente al mar y me senté para hacer fotos con la cámara que una vez me encontré tirada por la calle y pude arreglar.
Hoy el paseo marítimo estaba más lleno de lo normal, era porque estábamos en las fiestas de iniciación al invierno austral. Fui a dar un paseo entre tanta gentada, fui parando en cada una de las paradas que había. Una de colecciones, otra de bisutería, otra de cosas espirituales y así hasta llegar al final del paseo donde había una parada demasiado estridente y llamativa.
Por mera curiosidad me fui colando entre la gente que rodeaba la parada para poder saber de que trataba.
-Venga, compren boletos para el sorteo de entradas para el concierto del grupo del momento. –Iba diciendo un hombre de bastante edad que llevaba unos papeles en la mano.- Venga, sé que desean conocer a One Direction. ¡Compren! La suerte esta en vosotros.
En ese momento dejé de escuchar a ese hombre para reflexionar y acordarme de que me sonaba ‘One Direction’.
-Flashback-
Hace menos de una semana.
-Chicos, como ya sabéis estamos en Julio y como siempre tengo que poneros un pequeño trabajo para las vacaciones de invierno. –nos iba explicando nuestra profesora de lengua.
Todos mis compañeros, si los puedo llamar así, empezaron a chillar quejándose por la frase que había dicho la pobre mujer, yo me limite a seguir mirándola mientras tomaba nota de cosas importantes que necesitaría.
-Bueno, os explico. La verdad es que no es difícil, no habrá que presentarlo delante de clase ni nada. Tratará de que con un artista o grupo de artistas tendréis que hacer un pequeño trabajo de unas 10 o 15 páginas con las cosas más importantes de él o ella. –Otra ola de chillidos interrumpió lo que iba diciendo.- El artista os tocará por sorteo, he puesto de los más conocidos actualmente, así que no os preocupéis, no os tocará alguien de hace muchos años.
La mujer fue pasando por las mesas con una bolsa llena de papelitos donde estaría el artista pertinente. Quería, más bien, necesitaba que fuese algún cantante de rap, soul o jazz. Pero mis ilusiones se fueron al saber que solo había puesto dos de ese genero y esos dos ya les había tocado a los de adelante.
Metí la mano en la bolsa con la esperanza de que no me tocase a alguien muy malo. Cogí el primer papelito que mi mano logró alcanzar y poco a poco lo fui abriendo. ‘One direction’ ponía. No tenía ni la más mínima idea de quien o quienes eran.
-¿One Direction? –dije mientras me quedaba mirando a la profesora. - ¿Qué es eso?
-De eso trata el trabajo, de que lo descubras por ti misma. –dijo mientras le tendía la bolsa a los chicos de atrás.
-Fin Flashback-
-No seáis egoístas, ¡el dinero que consigamos con el sorteo irá para Manos Unidas! –Iba diciendo el mismo hombre.- Son solo dos euros de nada.
Me acerque a una chica que se suponía que era quien daba los tiquets y le tendí 4 euros. Ella me dio dos números, el 135 y el 248. Los cogí y los metí rápidamente en un bolsillo del bolso.
Compré eso no por One Direction, si total, a esos les copio y pego de la Wikipedia y ya tengo el trabajo acabado. Lo hacía más bien por saber que ese dinero estaría mejor invertido allí que no en mis manos. Dejé toda la gente que estaba rodeando al loco que no paraba de chillar y me fui a un bar, más bien, a EL BAR.
-Javi, lo de siempre. –dije con un chillido nada más entrar.
Javi era el camarero del bar, nos conocimos en prescolar y era de las pocas personas que me comprendía en todo el planeta Tierra.
-Marchando, preciosidad. –dijo nada más oírme.
Me senté en la mesa más pequeña de todo el recinto, que parecía que ya tenía mi nombre. Al poco tiempo ya estaba Javi con un café con leche condensada en la mano. Al dejarlo en la mesa me levante para darle dos besos y me volví a sentar.
-Hasta dentro de una hora no tengo descanso, si quieres tomate esto y en una hora o así vuelves. –dijo con la misma sonrisa que tenía de pequeño.
-Perfecto. –dije mientras rebuscaba el monedero en el bolso.
-A esta invito yo, tonta. –dijo mientras me sacaba la lengua y se dirigía a la barra.
No tarde mucho en tomarme el café y en volver a salir al paseo que aún estaba más lleno que antes. Volví a darme una vuelta por allí.
-¿Ciento treinta y cinco? ¿Quién tiene el ciento treinta y cinco? –fui escuchando mientras más me acercaba al fin del paseo.
Parpadeé dos veces y baje la mirada al bolso. Y de forma no muy rápida fui abriéndolo para sacar mis dos tiquets.
No sabía que hacer, tenía el ciento treinta y cinco en mis manos. Me fui acercando al hombre y sin decir nada le enseñe el papelito.
Ese hombre me cogió de la muñeca, me dio media vuelta para ponerme de cara a toda la gente y levanto mi brazo como si fuera la ganadora de un combate de boxeo.
-¡Aquí tenemos la ganadora! –dijo como si le fuera la vida en ello.
Todo el mundo empezó a chillar desde un ‘felicidades’ hasta un ‘puta’, me dio bastante igual.
-Ahora dirígete donde está la chica que te ha dado los tiquets, ella te lo explicará todo. –dijo en voz un poco más baja para que solo lo escuchase yo.
Me soltó y fui con esa chica rubia que me mando a la parte trasera de la parada.
-¿Cómo te llamas? –me pregunto mientras se sentaba en un banco.
-______. –conteste mientras me sentaba yo también.
-Te explico, ______. El premio se compone de una entrada y un M&G para el concierto de Canberra. El traslado de aquí hasta allí te lo pagamos nosotros.
-Perfecto. –dije mientras memorizaba lo que me iba diciendo.- ¿Cuándo vendrán?
-Mañana llegarán y harán un concierto en Melbourne y al día siguiente ya será el de Canberra. Si quieres, como ahora hay mucha gente y todo eso.. ¿Quedamos mañana para dártelo?
-Por mi genial. ¿Qué te parece en el bar que hay delante de las escaleras del puerto?
-Pues allí mismo quedamos.. ¿A las 10 de la mañana?
-Allí estaré. –dije dándole dos besos.
-Hasta mañana. –se despidió mientras yo me alejaba.
Volví a caminar por el paseo, tenía ganas de llegar a casa, tanta gente me agobiaba. Pero antes tenía que pasar por el bar.
-Tú. –dije llamando la atención a Javi que estaba dándome la espalda mientras hacía un café.
-Yo. –Dijo mientras daba la vuelta.- ¿Qué haces aquí? Hasta dentro de media hora no puedo salir..
-Lo sé, venia a decirte que me voy ya a casa, me he agobiado con tanta gente. –mientras yo iba diciendo eso él iba haciendo que estaba triste, aún que yo sabía que no lo estaba.- Pero no te preocupes, mañana a las 10 de la mañana estaré aquí.
-¿Tú? ¿Madrugar? –me dijo sorprendido.
-Sí, he quedado con los dueños de una parada porque he ganado un sorteo y todo eso.
-¿Y que te ha tocado?
-Nada importante. Las entradas para ver a un grupo de música. One Direction creo que era.
-Bueno, mañana hablamos, que el jefe ya empieza a mirarme de forma extraña. Y por cierto, recuérdame que te cuente una cosa.–mientras él decía esas palabras yo me acercaba a la barra para darle dos besos.
-Lo haré. Nos vemos, pequeño. –dije mientras pasaba por la puerta del bar.
Lo que faltaba, al salir de allí estaba lloviendo. Mucha gente iba corriendo de un lado al otro intentando refugiarse del agua pero yo fui caminando hasta llegar a casa.
Una vez allí me puse el pijama y puse la ropa en la secadora ya que se me había mojado bastante. No tenía ganas de cocinar por lo que llame para que me trajeran una pizza en casa.
Me la comí en mi pequeña terraza, en una zona cubierta que tenía allí, donde notaba la lluvia caer pero sin llegar a mojarme.
Esa era la parte que más me gustaba de mi casa, tenía la terraza puesta a mi gusto con diferentes tipos de plantas y decoración muy variada. Al acabar me metí en la cama y me puse el reloj a las 9 y media. No me costó quedarme dormida.
Fui abriendo los ojos poco a poco y apague el maldito despertador que llevaba unos minutos sonando. Cogí lo primero que vi en el armario y me senté en una de las sillas que tenía en la terraza. Metí la mano en el bolsillo y cogí el cartón medio vacío de tabaco que tenía. También cogí el mechero que tenía al lado y encendí el cigarro.
Sabía que tenía que dejar de fumar, la verdad es que llevaba bastante tiempo en que fumaba menos, pero siempre tenía un mínimo de ganas. Fui consumiéndolo lentamente y cuando lo acabé salí de casa con dirección al bar.
Llegué cinco minutos antes de las 10 por lo que desayune un pequeño sandwich y un zumo. Al poco rato llegaron la rubia y el hombre de la parada y se sentaron en la misma mesa que yo.
-Buenos días. –dijeron los dos casi a la vez mientras se iban poniendo cómodos.
-¿Queréis tomar algo? –pregunté.
-Ya que lo dices no me vendría mal un café. –dijo el hombre mayor mientras dejaba en la mesa el gorro que llevaba en la cabeza.
La rubia le dio un codazo mientras le susurraba algo, supuse que le diría algo sobre ser cortés.
-Enserio, pedid lo que queráis, como si estuvierais en vuestra casa. –dije mientras les pasaba la carta de bocadillos.
Al final acabaron tomándose un café los dos.
-Bueno, a lo que veníamos. –dijo la chica mientras rebuscaba algo en el bolso. Cuando lo encontró saco un sobre, el cual me lo tendió hasta mi lado de mesa.- Aquí está la entrada para el concierto. Como ya te dije, será mañana en Canberra. Le he dicho a mi primo si puede llevarte dentro del sobre tienes su número así que llámale antes de mañana para decirle tu dirección. Para volver aquí te hemos incluido tiquets para el tren. Y la verdad es que eso es todo, tienes la información necesaria en el sobre.
-Gracias. –dije mientras metía el sobre en el bolso.
-Supongo que tendríamos que irnos ya, así que. –iba diciendo la rubia mientras se iba levantando y le iba tendiendo la mano al señor mayor.
Les acompañé hasta la puerta del bar.
-Ha sido un placer. –dije mientras le daba dos besos a los dos.
-El placer es nuestro. –dijo el hombre mientras la chica se despedía con la mano.
A los dos minutos ya no había rastro de ellos en el bar.
Me senté en un taburete que había en la barra y me quedé embobada mirando lo que iba haciendo Javi. Un café por aquí, un zumo por allá, un bocata también, etc, etc. Sabía que al poco rato tendría descanso, por eso no le molesté.
-¿Quién soy? –dijo alguien que sabía que era Javi mientras ponía sus manos en mis ojos.
-El feo más tonto del mundo mundial. –dije mientras yo quitaba sus manos de mi y me giraba.
Allí estaba él sacando la lengua. Me abalancé encima de él en un abrazo. Al rato ya estábamos los dos sentados en dos taburetes diferentes cara a cara.
-Tenías que decirme algo ¿verdad? –le dije al recordar lo que me dijo el día anterior.
-Es verdad.. –dijo en un tono más seco. Se puso pálido de golpe.
Una lágrima recorrió su cara y sin poder evitarlo le estreche en mis brazos.
-No llores porque ya sabes como acabaré yo. –dije mientras acariciaba su pelo.
Fue levantando poco a poco la cabeza y con la camiseta se seco su cara empapada por las lágrimas.
-Emma me ha dejado.. –dijo clavando su mirada en mis ojos.
Emma era su novia, llevaban juntos desde hacía 10 años. No me lo creía, se veían siempre tan contentos juntos.
-¿Sabes porque te ha dejado? –le pregunté sin desviar ni un milímetro la mirada de sus ojos verdosos.
-Se ha ido con otro hacía Newcastle. –dijo mientras frotaba sus ojos con las manos.
Le quite las manos de ahí y le subí la barbilla para que me mirase a los ojos.
-No te preocupes. Me tienes aquí y lo sabes. Y siempre que me necesites solo tienes que hacerme una llamada y estaré aquí en cuestión de dos minutos. –mientras iba diciéndole eso uní nuestras manos y a medida que iba acabando la frase cada vez las estrechaba más.
Un timbre sonó y Javi se levanto de golpe.
-Se me ha acabado el descanso. –dijo mientras me daba dos besos. – Gracias por escucharme.
-¿Gracias? Ni mucho menos. Para eso estoy. –dije mientras le abrazaba más fuerte que nunca.
-¿Cuándo volverás a pasar por aquí? –me pregunto interrumpiendo que pasase por la puerta del bar.
-Supongo que el martes, ya que mañana estaré en Canberra. Y si lo necesitas, llámame.
-Vale, adiós. –dijo mientras yo abandonaba el bar.
Como tampoco tenía ganas de hacer la comida fui a un restaurante no muy lejano. De camino a casa me entretuve haciéndole fotos a los diferentes paisajes que se podían ver.
Llegué a casa, eran las seis. Me fui al salón y cogí el sobre para abrirlo. Había muchos papeles de diferentes colores y medidas. Y por casualidad el primero que cogí fue el que más buscaba, el del número del primo de la rubia.
-¿Richard? –pregunté guiándome del nombre que ponía en la hoja.
-Yo mismo. ¿Eres ______? ¿la chica que ha ganado el sorteo?
-Sí.
-Espera un segundo que busco un papel para escribir tu dirección. –Esperé unos segundos.- Dime.
Le dije mi dirección y quedamos que a las doce del medio día vendría a buscarme.
-Hasta mañana. –dije antes de darle al botón rojo del móvil.
No sabía que hacer por lo que encendí el televisor para entretenerme y como no, todas las cadenas hablaban de lo mismo: One Direction, One Direction, One Direction y One Direction.
Como no había nada más tuve que tragarme todo un programa que hablaba de ellos, al menos me sirvió para saber sus nombres.
La verdad es que no estaba emocionada por ir a su concierto, ni por conocerlos. Pensaba que solamente eran cinco chicos que estaban cumpliendo su sueño y que yo sería una de las muchas chicas que irían a verlos.
Cuando me cansé de ver tantas fans chillando en la tele cogí el portátil y estuve hablando con Sarah, una amiga que había hecho hace dos años por twitter y que vivía en España y como os podéis imaginar.. Nunca nos habíamos visto.
De tanto hablar se nos había hecho de noche por lo que cerré el portátil y comí algunas sobras que me quedaban en la nevera. Al rato ya estaba en la cama con la alarma puesta a las 11.
Abrí los ojos y apagué el despertador nada más había sonado una vez. Sin tardar mucho me levante para dirigirme al baño y lavarme la cara. Desayuné un par de galletas, me puse ropa cómoda y me arregle mínimamente. Faltaba poco rato para que viniese Richard a buscarme por lo que cogí un bolso bastante grande para meter todo lo necesario, sin olvidarme de las entradas, claro está. Al tenerlo todo listo baje las mil y una escaleras para acabar sentada en el portal esperando a que llegase.
La bocina de un coche hizo que me levantase y me dirigiese hacia donde provenía el sonido y allí estaba, un chico bajito, morenito y bastante guapo, todo hay que decirlo.
-¿______? –me preguntó nada más acercarme tímidamente hacia ese Mini.
-Servidora. –contesté mientras le daba dos besos.
Me acompañó hasta la puerta del copiloto y me abrió la puerta, todo el rato con la misma sonrisa en la boca.
-No tengas vergüenza, como si este coche fuese tu casa. –dijo mientras encendía el motor.
El trayecto era de un poco más de tres horas, pero la verdad es que paso un poco rápido. Al salir de Sydney empezamos ha hablar de muchas tonterías y payasadas. Llegamos a Canberra a las tres del medio día, como ya teníamos previsto.
Bajé del mini y me acerque a su ventana para darle dos besos.
-Muchas gracias por traerme y todo eso. –dije mientras me iba distanciando de la ventana.
-Ni mucho menos, el placer es mio. –dijo con la misma sonrisa que llevaba desde las 12.- Y por cierto, si algún día quieres, podemos quedar. Tienes mi número.
-Seguramente lo haré. –dije, con un Poker face impresionante.-Adiós.
Y a los pocos segundos desapareció él y su mini.

7 Comments
Realtime comments disabled
Lucy2196 953 days ago
Me gustaa!! >.< ¿Me avisas pooorfaaaa? :)
ffreedomtolove 953 days ago
Me suena. JEJEJEJJE. Me gusta más ahora. Je t'aime.
feelyourdream 953 days ago
Me encanta, ME ENCANTA*-*
Espero que la sigas, esta genial :)
¿Podrias avisarme?
Un beso <3
SarahBieber95 954 days ago
Dios, como mola tu fanfic, enserio ¡ME ENCANTA! :) Avisame cuando subas cap ¿No? jajaja :3 xx.
_myirishprince 954 days ago
Ya te he dicho que me encanta*-* Cuando subas más avísame porfis:3♥
cheshiregirl_ 954 days ago
Nueva lectora:3 Esta ya me la había leído! puedes avisarme cuando subas? me encanta! un beso<3
awkeatcat 954 days ago
OMFG! LOVING THIS! Sube más when you can :)