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1037 days ago
Capitulo 9
Parte II
Miércoles 14
― Duele. Duele. Duele. Duele.
― A ver, querida, siempre te hago masajes ¿por qué te quejas ahora? Estás insoportable.
― ¡Mirá quien se asombra!
― Es que lo mi caso es distinto. Yo soy insoport…
― ¡Loca vos no entendés nada de vivirrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr! –canté para callarla. Cuando se le proponía era desesperante. Tan… ahorcable, por así decirlo.
― Me encantó la tarjeta. Es demasiado divina.
― Todos aportamos un poquito.
― Mentira, ¡a mí no me dijeron nada!
―Pensando en vos, y que siempre decís que esa foto nuestra es tu favorita la elegimos.
―Pero armaron la tarjeta con sus amigos.
― Jess, ellos también quieren participar. No sos la organizadora que tiene que estar en todo.
― Pero quiero estarlo. Sos mi hermana.
― Ya sé, pero pasa que esto es acerca de nosotros. Asi como tenemos que ordenar invitados, tendremos que ordenar problemas, las cosas del bebé. Y no queremos tener a alguien constantemente ayudándonos. Queremos aprender a hacerlos solos.
― Pero a mí me gusta ayudar. –hizo pucherito. Ok, la nena me salió terca.
― Mirá… ¿vos no tendrías que estar trabajando?
― Sí, pero me tomé un par de días después que discutí con una paciente, que encima quería que me despidieran. El tema es que la vieja quería las radiografías en dos horas, pero no iban a estar hasta dos días. Vieja de mierda… ¿y vos no tenés clases?
― Mi profesora se puso a jugar con su gato y dicen que es medio pelotudo asique le pasó entre las piernas, cayó de culo y se quebró un brazo. Explícame vos eso… Ahora va a venir una amiga, Belén, para hacer un trabajo de cierre de nota, ¿vos que vas a hacer?
― Quedarme a charlar. –completamente poker face.
― Vida mía, hermanita pelotuda. Tenemos que hacer un trabajo que equivale al setenta porciento de mi calificación trimestral ¿y vos pensas que vamos a charlar?
― Bueno… ¡las ayudo!
― Entonces contame que sabés de Literatura Española del siglo XIX.
― Sé que tengo un teléfono con internet. Just Saying.
― Si te quedas callada y no jodés te podes quedar. Callada ¿me entendiste? –des seguro pensó que la estaba tratando de estúpida, pero, en algunos momentos verdaderamente lo parecía.
― Si, tarada. No soy tan tonta.
Y se contradijo, porque lo era. Veinte minutos después llegó Bel. La atosigó con preguntas acerca de ella, del embarazo, creo que no dejó tema sin preguntar en veinte minutos.
― Te vas. –le dije, sorprendiéndome por mi seriedad.
― ¿Y ahora que hice?
― ¿Me lo estás preguntando de verdad? Desde que llegó intentamos hacer un trabajo y vos hablas y hablas.
― Y ella me contesta.
― Para no ser mal educada, ¿no te das cuenta? Jessi, te podías quedar si te quedabas callada y hasta ahora no cumpliste con eso.
Cuando logré que mi hermana fuera a su casa, me disculpé con Belén. Ella la verdad no tendría que haber pasado por ese acoso. Alegó que no había problema, pero que estaba en lo correcto, le contestaba por más cortesía que por honestidad y comodidad. Terminamos el trabajo con una rapidez sorprendente. Luego de eso nos pusimos a charlar un poco, hasta que llegó su mamá. Me sentí un poco mal haberla tratado a Jessi así, pero sonreí al pensar que no iba a tener una hija con pocos límites. ¿Dije hija? Ya me estaba dejando influenciar…
Jueves 15
― ¡Niall James! A-pu-ra-te. Hijo, ¿Qué tanto podes tardar?
― Tan apurada.
― Si querido, tenemos que ir al parquecito ese y ya son las dos. Estamos a quince minutos y tenemos que estar en cinco.
― ¿Y por qué no me dijiste antes?
― Te lo dije, pero no me escuchaste.
Luego de una pequeña pelea, en la que gané, nos fuimos a la plaza que estaba a las dos cuadras, jiji, era algo mala, tenía que admitir.
― Buenas, chicos. –nos saludó la fotógrafa, Lorena. –Bien, voy a sacar fotos de ustedes juntos, y por separado.
Ese día en particular, estaba bastante lindo. Niall se había puesto una remera blanca y unos jeans azules algo desgastados y zapatillas blancas mientras que yo había optado por una camisa rosa, unos jeans negros y unas bailarinas rosas. ¡Y comenzó lo divertido! Hacíamos caras, posábamos raramente, tuvimos un día genial. Había llevado su notebook, pasó las fotos a un cd y nos lo dio, para que elijamos las 50 mejores.
A la noche nos juntamos con Kaarly, Fati, Nina, Liam, Harry y Louis a mirar las fotos. Karla llevó un cañón chiquito que tenía, que es lo más esa porquería, para verlas mejor en la pared. Hubo comentarios por parte de Faati, siempre tan tierna, que decía “Te violo, Enrich”, “Estas para darte toda la noche” y por parte de Louis, cada vez me convenzo más que de son tal para cual, como “Peero, Horan, que te haces el modelo” o inclusive “Aunque no lo diga siempre, porque no soy de esos que expresan lo que sienten, pero tenes un lindo culo, rubio”. Por lejos, la mejor noche.
Viernes 16
Puse el pilón de ropa recién sacada de la soga sobre la mesa. Comencé a doblarla, separando lo que era mío, lo de él y lo de mi mamá. Recuerdo haber visto a mi abuela haciendo lo mismo. Ella, en su caso, se había casado a los catorce, porque en ese entonces las cosas marchaban de ese modo. Nunca en su vida hizo otra cosa que ser ama de casa. Y yo no quería eso. Quería terminar una carrera, trabajar. “Esas cosas se consiguen con las pastillas anticonceptivas” dijo una voz, supuse que era la conciencia, pero era muy tarde para escucharla.
Me senté frente a la notebook y escribí en el buscador “abortos caseros”, era la única solución que encontraba. Había varios como usar un tenedor, pero no quería tanto daño. Encontré uno que finalmente serviría. Era como una hierba, de venta libre. La debía hervir y ponerla en leche. Solo una taza.
― ¿Vos estás leyendo eso de verdad? –de tan metida que estaba en la pantalla no escuché llegar a Niall y cuando se acercó por detrás para darme una sorpresa, él se llevó otra peor.
― Es que…
― Sabes que es lo peor de todo esto, que me siento tan desilusionado de saber que jamás lo quisiste tanto como yo.
― No es eso, es que no quiero pasarme la vida doblando ropa y cocinando.
― ¿Y quién dijo que lo harías? Y sobre eso, me haces sentir mal que hayas llegado a pensar que te iba a tratar como si no supieses hacer otra cosa. Yo te iba a proponer que estudies a distancia, pero vos me propones matarla.
― ¿Es que nadie se da cuenta que todo cambió tanto que me asusta? ¿Que no estoy lista para todo esto? Tengo dieciséis, no quiero todavía tener hijos, debería intentar tener un poco de vida social, llegar a tomar legalmente antes que cambiar pañales.
― ¿Y acaso alguien te dijo que yo me siento listo? Pero lo diste por asumido. A una madre, por lo general, le llega la maternidad apenas ve a su bebé, pero nadie jamás se preguntó cómo es que la sentimos los padres. Es otra cosa, pero no, no importa, total la madre sin el bebé es feliz, ¿verdad? ¿Trabajamos tanto para nada? No, no para nada, para que lo mates, porque desde el momento en el que se formó, nuestro hijo es una persona, con el principal derecho, la vida. Me das vergüenza, _____ Enrich. Honestamente.
― Niall –ambos ya llorábamos a moco tendido. –te juro que no te da más vergüenza que la que me doy yo, no fue un momento de cordura, no pensé al siquiera formar la idea, pero no quería ser una fracasada.
Me miró por un momento, dio media vuelta y se fue. Estuve llorando en la cama hasta las cuatro de la mañana, y Niall no volvió esa noche a dormir.
Sábado 17
― No sé qué se me cruzó por la cabeza, tal vez el haber visto a la abuela siempre quejarse de que jamás pudo hacer otra cosa. –apoyé mi pera en su rodilla y ella me acarició la espalda, sentía que nadie como mi mamá.
― Los entiendo a los dos. Te acobardaste, tuviste miedo, pero aunque pareciera por fuera una cosa de que tenías miedo por vos, era miedo por no poder darle a tu bebé nada bueno y que ellos dos te vieran como una fracasada. Y por su parte, quiere muchísimo a ese bebé. Él no tiene muchas cosas y tenerlos a ustedes como algo que pueda decir “es MÍ” lo hace sentirse orgulloso, y debió haber sentido que lo tomaste como una carga y quisiste quitártelo de encima.
― No quiero que el piense eso, mamá. ¿Qué hago?
― Primero que nada, ¿estás arrepentida?
― Con el alma. Es que no entiendo como llegué a pensar algo así.
― Decile, hablalo con él, tranquilos. Esta allá atrás. Andá. –me hizo seña con la cabeza y me abrazó. Era lo que necesitaba. Me levanté y fui a mi casa. Lo vi sentado, con la mirada perdida, en dirección al piso. Me senté en frente de él y lo tomé de las manos, para mi suerte no las quitó.
― Perdón, y te juro que por más que la estire a la palabra y todo, no alcanza.
― ¿De verdad pensaste en matarlo?
― Te soy honesta, no sé en qué momento lo hice, fue como un impulso que no pude evitar, por más que hubiese puesto toda mi cordura contra eso. Y me dolió haber llegado a pensar en eso. –Niall se soltó lentamente de mis manos y se puso de cuclillas a mi lado. Me miró a los ojos fijamente.
― No quiero que vuelvas a pensar en algo relacionado a abortar, a que te voy a dejar sola, a que vas a ser una fracasada. Vos venías poniéndole garra a todo, no quiero ni saber que te pasó. Yo quiero a esa mujer ganadora, para cuando nazca Kimberly, porque va a ser nena. –besó mi pancita mientras que yo asentía llorando.
― No me dejes, Niall. Jamás. Estaría tan perdida sin vos. –lo abracé, lo más fuerte que pude y lloré en su hombro.
― No se me ocurriría. –me tomó la cara y me besó. Sentía que todavía quedaba un mal sabor en su boca. Y no lo culpaba.
Semana 9. Y la felicidad que a veces se siente, muchas veces se desvanece, como lo hacen los bichitos de la oscuridad a la luz. Demasiado rápido.
Espero que no me inunden, cariñitos.
Las amo, dolls.
xx
#happybirthdaytome.

4 Comments
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RockmybedZayn 1032 days ago
nooo acabo de leer Lu! me encanta y suerte en tu carrera :D♥
awkeatcat 1035 days ago
AAAAAAAAAAAAAAAAAAH ♥♥ jasjkas COMO CARAJO ABORTAR? RAYITA; TE VOY A MATAR. SUBE MAAAAAAAAAAS♥
beluquintana97 1036 days ago
caaaan't belive it me encanto, fue tan juwsawu, ya quiero el proooximo
evelynberenice 1037 days ago
pobre niall. porque se le paso eso por la cabeza