Ana

@horanexperience

If One Direction burn, we burn with them | Potterhead.

No tuve otro remedio que seguir el beso mientras algunas lágrimas caían por mis mejillas. Al principio creí que era por la culpa, por el remordimiento que después sentiría al mirar a Nicholas a la cara si esto salía mal. Lo conocía de tres días nada más y dos de ellos habían sido claves para decirle que lo odiaba, para sentir pena e incluso asco, compartiendo el mismo sentimiento con Joseph. Esa era otra. ¿Cómo le iba a decir a mi mejor amigo qué había besado a su enemigo? Yo le había prometido estar con él hasta el final. Por prometer, me había prometido a mí misma que no iba a caer en las redes de Nicholas. Y caí. Mis promesas no valían nada en aquel momento. Solo estábamos él y yo, y el mundo se había parado a nuestro alrededor. Ya podría haber llegado llegar el fin de la humanidad en aquel momento, que yo hubiera muerto feliz. Ya estaba harta de ser la niña buena, huérfana, criada entre pesadillas y la madrastra de Cenicienta. La típica chica inteligente sin amigos, sin compañeros de trabajo, sin confidentes exceptuando un diario viejo que me había regalado la vecina cotilla de mi tía. Quería romper con todo lo que se había pactado a mi alrededor. Las lágrimas se hicieron más pronunciadas y empezaron a dibujar numerosos surcos en mi rostro. Como consecuencia, Nicholas se fue alejando.
- Lo siento de verdad. Solo venía, como te prometí, a contarte todo, Demma me dejó pasar. Pero luego te escuché decir todo lo que sentiste y sientes por mí…y no tuve otro remedio que demostrarte que me gustas muchísimo. Que no quiero perderte, no quiero que te alejes de mí nunca Breath Livingston. Jamás –decía Nicholas con la mano en el corazón mientras con la otra sujetaba mi brazo. No sabía si todo aquello era una broma o si lo decía de corazón puesto que Joseph me había dicho que era muy buen actor con las mujeres. ¿Cómo podía yo sentir esto después de solo tres días? Era imposible, algo mal estaba haciendo. No podía ser tan débil ni tan ingenua. Pero como ya dije, quería romper con todo. Así que lo atraje hacia mí en un acto reflejo  y lo besé tan fuerte como me permitieron las fuerzas que tenía en ese momento. Él respondió el beso de igual manera que yo. Una de sus manos pasó a detrás de mi cuello y con la otra me quitó las numerosas lágrimas que iban cayendo. Estuvimos diez segundos así. O más. La verdad perdí la noción del tiempo. La perdía siempre que él estaba conmigo. Me separé y entre risas lo abracé. Él me dejó espacio y tiempo para que pudiera vestirme y hablar con más tranquilidad. Fue él quien me eligió la ropa. Un cómodo pijama compuesto de una simple camisa blanca y un pantalón negro. Cómoda. Suficiente. Se quedó en el marco de la puerta mientras me pasaba otra vez el peine, intentando hacer tiempo para pensar en que tenía que hacer ahora. Lo miré y le sonreí a través del espejo y él hizo lo mismo. 
- ¿Me ayudas a acomodar mis pertenencias? Pero deja sitio para Demma. Quiero que se mude a mi habitación, mañana hablaré con Denisse.
- ¿Ahora la tuteas? –dijo con tono socarrón mientras se dirigía a por mi maleta. Empezó a sacar cada prenda de ropa con sumo cuidado y las iba separando según fueran pantalones, camisetas, vestidos y…oh Dios, ropa interior. El color rojo dejó huella en mis mejillas mientras él sacaba uno de mis sujetadores. Fui corriendo y se lo arrebaté de las manos, junto con todo lo demás que él no debería ver. Su risa fue tan exagerada que creo que en el pueblo empezaron a preguntarse si Santa Claus había llegado. Las guardé en el cajón más escondido del armario y delante empecé a colocar las camisetas y las camisas. Puse los vestidos en el espacio más amplio y los pantalones justo debajo. Como tenía pocas zapatillas, me ocupó poco y las puse en un cajón. Luego coloqué algunas fotos mías y de algunos famosos por toda la habitación y las banderas de Reino Unido y Estados Unidos en los extremos. Puse también mis perfumes y mis cosméticos en las estanterías del baño, mientras Nicholas se encargaba de pegar bien todo lo que iba en las paredes. Puso los altavoces del iPod en el tocador y lo puso a funcionar con una de mis canciones favoritas. El ritmo de “Before the storm” y las voces de Miley Cyrus y Jonas Brothers inundaron la habitación. Me agarró por la cintura a traición cuando yo estaba de espaldas a él colocando todo lo que quedaba. Entrelazó sus manos con las mías y empezamos a bailar lentamente por toda la habitación. Entre estrofa y estrofa descubrí que también se sabía la canción y que era un estupendo bailarín. Sabía moverse, y él llevaba las riendas entre nosotros. “Like a did before the storm” decía el estribillo, y fue ahí cuando me volvió a besar. Al terminar la canción no se separó de mí. Nos sentamos en el borde de la cama y bajó la cabeza sin soltarme las manos. Al volver la vista hacia mí, me puso el dedo índice encima de mis labios y comenzó a hablar.
- Cuando era muy pequeño, como ya te habrá contado Joseph, él era mi mejor amigo. Nuestros padres eran muy amigos de los suyos. Bueno, para ser más exacto, mi padre era muy buen amigo de los suyos. Mi madre...-suspiró- murió cuando yo tenía cinco años –dijo intentando no mirarme, con miedo a llorar. A mí se me paró el corazón durante unos segundos. No podía ser posible, Nicholas había pasado lo mismo que yo. Bueno, solo había sido su madre, pero era una situación muy parecida- Mi madre era una mujer de negocios, y uno de esos negocios salió mal. La quisieron quitar del medio en cuanto pudieron. De todo esto, nos enteramos luego cuando el jefe de la compañía se pronunció delante de mi padre. Los responsables fueron encarcelados. Pero yo, había perdido a mi madre. El dolor se apoderaba de mí cada día después de lo ocurrido. Pero mi padre pareció haberse olvidado muy rápido. Se enamoró de una mujer llamada Elizabeth. Nunca acepté la relación. En realidad, no aceptaba el hecho de tener a una mujer a la que llamar mamá que no fuera mi madre. Además esa mujer tenía dos hijos, de mi misma edad. Edward y Zayn Anderson –dijo mientras me miraba asintiendo. Había resuelto el misterio. La cara de Nicholas mostraba cansancio y amargura. De nuevo, volvía a sentirme culpable. Ya eran dos las personas que me confesaban su pasado, y yo seguía manteniendo la boca cerrada. Vi como se echaba hacia detrás y ponía los brazos detrás de la cabeza, mirando al techo. Me miró y me sonrió con dulzura. No quería preguntarle nada más, así que me eché a su lado y puse la cabeza encima de su hombro. Empezó a tararear “Before the storm” mientras me acariciaba el cabello, y yo lo seguí mientras sonreía. No podía parar de sonreír cuando estaba a su lado. Era una felicidad continua la que sentía. Pero como en todas las historias, siempre había alguien que estropeaba el momento más bonito de la película, así fue cuando llamaron a la puerta. Me levanté con desdén y vi a Demma en el marco de la puerta con el pijama en la mano y la bolsa de aseo en la otra. Me disculpé con la mirada y ella asintió. 
- No te preocupes Bre, volveré mañana –señaló Nicholas con una sonrisa- Buenas noches –añadió mientras me daba un suave beso en los labios- Buenas noches Demma –la miró y se fue. Dejándonos a ambas con una sonrisa en el rostro. La de ella por el hecho de que ahora tendría que contarle todo, por la emoción que le suponía que yo estuviera con Nicholas, por la acción que acababa de hacer delante de ella. La mía, era por él. No tenía más razones que él.

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1039 days ago

No tuve otro remedio que seguir el beso mientras algunas lágrimas caían por mis mejillas. Al principio creí que era por la culpa, por el remordimiento que después sentiría al mirar a Nicholas a la cara si esto salía mal. Lo conocía de tres días nada más y dos de ellos habían sido claves para decirle que lo odiaba, para sentir pena e incluso asco, compartiendo el mismo sentimiento con Joseph. Esa era otra. ¿Cómo le iba a decir a mi mejor amigo qué había besado a su enemigo? Yo le había prometido estar con él hasta el final. Por prometer, me había prometido a mí misma que no iba a caer en las redes de Nicholas. Y caí. Mis promesas no valían nada en aquel momento. Solo estábamos él y yo, y el mundo se había parado a nuestro alrededor. Ya podría haber llegado llegar el fin de la humanidad en aquel momento, que yo hubiera muerto feliz. Ya estaba harta de ser la niña buena, huérfana, criada entre pesadillas y la madrastra de Cenicienta. La típica chica inteligente sin amigos, sin compañeros de trabajo, sin confidentes exceptuando un diario viejo que me había regalado la vecina cotilla de mi tía. Quería romper con todo lo que se había pactado a mi alrededor. Las lágrimas se hicieron más pronunciadas y empezaron a dibujar numerosos surcos en mi rostro. Como consecuencia, Nicholas se fue alejando.
- Lo siento de verdad. Solo venía, como te prometí, a contarte todo, Demma me dejó pasar. Pero luego te escuché decir todo lo que sentiste y sientes por mí…y no tuve otro remedio que demostrarte que me gustas muchísimo. Que no quiero perderte, no quiero que te alejes de mí nunca Breath Livingston. Jamás –decía Nicholas con la mano en el corazón mientras con la otra sujetaba mi brazo. No sabía si todo aquello era una broma o si lo decía de corazón puesto que Joseph me había dicho que era muy buen actor con las mujeres. ¿Cómo podía yo sentir esto después de solo tres días? Era imposible, algo mal estaba haciendo. No podía ser tan débil ni tan ingenua. Pero como ya dije, quería romper con todo. Así que lo atraje hacia mí en un acto reflejo y lo besé tan fuerte como me permitieron las fuerzas que tenía en ese momento. Él respondió el beso de igual manera que yo. Una de sus manos pasó a detrás de mi cuello y con la otra me quitó las numerosas lágrimas que iban cayendo. Estuvimos diez segundos así. O más. La verdad perdí la noción del tiempo. La perdía siempre que él estaba conmigo. Me separé y entre risas lo abracé. Él me dejó espacio y tiempo para que pudiera vestirme y hablar con más tranquilidad. Fue él quien me eligió la ropa. Un cómodo pijama compuesto de una simple camisa blanca y un pantalón negro. Cómoda. Suficiente. Se quedó en el marco de la puerta mientras me pasaba otra vez el peine, intentando hacer tiempo para pensar en que tenía que hacer ahora. Lo miré y le sonreí a través del espejo y él hizo lo mismo.
- ¿Me ayudas a acomodar mis pertenencias? Pero deja sitio para Demma. Quiero que se mude a mi habitación, mañana hablaré con Denisse.
- ¿Ahora la tuteas? –dijo con tono socarrón mientras se dirigía a por mi maleta. Empezó a sacar cada prenda de ropa con sumo cuidado y las iba separando según fueran pantalones, camisetas, vestidos y…oh Dios, ropa interior. El color rojo dejó huella en mis mejillas mientras él sacaba uno de mis sujetadores. Fui corriendo y se lo arrebaté de las manos, junto con todo lo demás que él no debería ver. Su risa fue tan exagerada que creo que en el pueblo empezaron a preguntarse si Santa Claus había llegado. Las guardé en el cajón más escondido del armario y delante empecé a colocar las camisetas y las camisas. Puse los vestidos en el espacio más amplio y los pantalones justo debajo. Como tenía pocas zapatillas, me ocupó poco y las puse en un cajón. Luego coloqué algunas fotos mías y de algunos famosos por toda la habitación y las banderas de Reino Unido y Estados Unidos en los extremos. Puse también mis perfumes y mis cosméticos en las estanterías del baño, mientras Nicholas se encargaba de pegar bien todo lo que iba en las paredes. Puso los altavoces del iPod en el tocador y lo puso a funcionar con una de mis canciones favoritas. El ritmo de “Before the storm” y las voces de Miley Cyrus y Jonas Brothers inundaron la habitación. Me agarró por la cintura a traición cuando yo estaba de espaldas a él colocando todo lo que quedaba. Entrelazó sus manos con las mías y empezamos a bailar lentamente por toda la habitación. Entre estrofa y estrofa descubrí que también se sabía la canción y que era un estupendo bailarín. Sabía moverse, y él llevaba las riendas entre nosotros. “Like a did before the storm” decía el estribillo, y fue ahí cuando me volvió a besar. Al terminar la canción no se separó de mí. Nos sentamos en el borde de la cama y bajó la cabeza sin soltarme las manos. Al volver la vista hacia mí, me puso el dedo índice encima de mis labios y comenzó a hablar.
- Cuando era muy pequeño, como ya te habrá contado Joseph, él era mi mejor amigo. Nuestros padres eran muy amigos de los suyos. Bueno, para ser más exacto, mi padre era muy buen amigo de los suyos. Mi madre...-suspiró- murió cuando yo tenía cinco años –dijo intentando no mirarme, con miedo a llorar. A mí se me paró el corazón durante unos segundos. No podía ser posible, Nicholas había pasado lo mismo que yo. Bueno, solo había sido su madre, pero era una situación muy parecida- Mi madre era una mujer de negocios, y uno de esos negocios salió mal. La quisieron quitar del medio en cuanto pudieron. De todo esto, nos enteramos luego cuando el jefe de la compañía se pronunció delante de mi padre. Los responsables fueron encarcelados. Pero yo, había perdido a mi madre. El dolor se apoderaba de mí cada día después de lo ocurrido. Pero mi padre pareció haberse olvidado muy rápido. Se enamoró de una mujer llamada Elizabeth. Nunca acepté la relación. En realidad, no aceptaba el hecho de tener a una mujer a la que llamar mamá que no fuera mi madre. Además esa mujer tenía dos hijos, de mi misma edad. Edward y Zayn Anderson –dijo mientras me miraba asintiendo. Había resuelto el misterio. La cara de Nicholas mostraba cansancio y amargura. De nuevo, volvía a sentirme culpable. Ya eran dos las personas que me confesaban su pasado, y yo seguía manteniendo la boca cerrada. Vi como se echaba hacia detrás y ponía los brazos detrás de la cabeza, mirando al techo. Me miró y me sonrió con dulzura. No quería preguntarle nada más, así que me eché a su lado y puse la cabeza encima de su hombro. Empezó a tararear “Before the storm” mientras me acariciaba el cabello, y yo lo seguí mientras sonreía. No podía parar de sonreír cuando estaba a su lado. Era una felicidad continua la que sentía. Pero como en todas las historias, siempre había alguien que estropeaba el momento más bonito de la película, así fue cuando llamaron a la puerta. Me levanté con desdén y vi a Demma en el marco de la puerta con el pijama en la mano y la bolsa de aseo en la otra. Me disculpé con la mirada y ella asintió.
- No te preocupes Bre, volveré mañana –señaló Nicholas con una sonrisa- Buenas noches –añadió mientras me daba un suave beso en los labios- Buenas noches Demma –la miró y se fue. Dejándonos a ambas con una sonrisa en el rostro. La de ella por el hecho de que ahora tendría que contarle todo, por la emoción que le suponía que yo estuviera con Nicholas, por la acción que acababa de hacer delante de ella. La mía, era por él. No tenía más razones que él.

3 Comments

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iamunbrokengirl 1038 days ago

¿Sabes que amo tu novela? :)

theghost0fyou 1038 days ago

ME HIZO LLORAR, ASÍ TE LO DIGO. AW AW AW AW LO AMÉ LO AMÉ EN SERIO, SE QUEDA COMO MI FAVORITO.

theghost0fyou 1038 days ago

VIRGEN SANTA ANA. TE ATREVES A DEJARME ASÍ? DIOS QUE CAP MÁS KAJDHASKDFHDF, DIOS LO AMÉ EN SERIO