272
1133 days ago
Capítulo 5.
A la mañana siguiente el día había amanecido radiante. Me había asegurado de dormir temprano y bastantes horas para verme bien. Luego de mi baño escogí mi vestuario. Botas negras, jeans, una polera y un suéter negro largo que me llegaba a los muslos. Sencilla pero una linda tenida. Y bueno mi cabello se veía igual que siempre, con el mismo aroma a manzanillas. Al menos lo podía peinar con mi mano si se desordenaba. Algunos pequeños detalles y me sentía bien. Y al parecer me veía bien. Me había apresurado, ya que Liam nunca me dijo a qué hora pasaría por mí. Tomé el tiempo que me quedase para prepararme mentalmente.
A las 10:30 llegó. Y toda esa felicidad que sentía al pensar en él se reencarnaba en su personalidad. Él me hacía sentir fabulosamente bien.
— ¿Puedo preguntarte algo? —El asintió. — ¿Por qué ese día que nos conocimos no traías tu automóvil? —El mordió su labio.
— Por… Porque venía de comprar… algo que no encontré — ¿Por qué quería creerle? Sonaba convincente para alguien que nunca vivió la mentira. — Mis amigos están muy emocionados por volver a verte pronto. —Dijo cuando comenzaba a conducir. Frunció el ceño.
— ¿Ah sí? —Reí levemente. — A mí me cayeron excelente —Casi no era consciente de lo que hacía, pero estaba casi segura que quería provocarles celos.
— Son agradables —No desvió su vista del camino. — Pero no me gusta cómo se comportan contigo. Eres linda pero ellos deberían comportarse —Miré el paisaje a mi lado derecho para reprimir una sonrisa. ¿Linda? Eso sonaba muy lindo. — No me parece que sea apropiado coquetearle descaradamente a alguien. Eso es muy poco romántico —Me miró unos segundos. Estuve a punto de preguntarle algunas cosas. Pero él se detuvo. — Llegamos —Anunció. Abrió la puerta y me ayudó a bajar. — Aquí —Apuntó con sus manos hacia el edificio de en frente. Era como todos, pero aún así era más lindo de lo normal.
— Me gusta. ¿En qué piso vives? —Pregunté curioseando.
— En el 6 —Miré hacia arriba intentado ver cuál era. Pero todo se perdía en el igual color de la construcción. — ¿Vamos? —Enrollé mi brazo con el de él.
— Te sigo —Lo más incómodo fue cuando ambos estábamos solos en el ascensor. Sólo nos sonreíamos. Yo moría de ganas de estar algo más cerca de él, tan cerca como para respirar su aire.
— Y llegamos —Un pequeño sonidito anunciaba la llegada. Las puertas se abrieron al instante.
— Genial —Dije lo primero que se me vino a la cabeza.
Su apartamento estaba perfectamente amueblado y al contrario de lo que se podría pensar de un chico, él era muy ordenado y tenía un excelente gusto.
— Lindo. Muy lindo y wooow —Miré hacia su ventana. Imaginé que de noche se verían todas las luces de la ciudad. — Linda vista —Comenzaba a recordar las noches en la mansión de papá. Me iba hacia el balcón luego de un caluroso día. Observaba todo y me imaginaba lo que cada persona hacia al observar cada hogar.
— Que bien que te guste. Siéntate —Le hice caso y me acomodé en un suave sofá. Me sentía algo tímida. Muy extraño en mí.
— Dime ¿Te gustaría salir a comer por ahí o probar mis habilidades? —Esa preguntaba sonaba más a un halago. No derrumbaría las ilusiones del Chef y sabía perfectamente que quería quedarme a solas con Liam.
— Deseo probar tus habilidades como cocinero, sería de mala educación negarme —El sonrió emocionado.
— Buenísima elección. No te arrepentirás —Por supuesto que no lo haría.
— Lo veremos. Aquí la que degusta soy yo —Un sonrisa presuntuosa apareció en mi rostro.
— Te cocinaré pastas. Son mi fuerte y quizá lo único que me queda bien —Lo miré y quise suspirar. Sentía esa conexión con él. Me reía de cada una de sus bromas y él de las mías. Hace años no tenía un amigo así y nunca había conocido a alguien que me robará el aliento. Siempre había tenido relaciones vacías, que principalmente me hacían huir de mi mundo y me hacían sentir con una compañía.
— ¿Puedo ayudar? —Pregunté con entusiasmo.
— Por supuesto. Pero el cocinero soy yo —Me advirtió. Su rostro tenía una mueca seria que intentaba ocultar una sonrisa. Él era tan dulce.
Ni yo procesaba lo feliz que me sentía. Nunca me había sentido tan completa en mi vida. Me estaba dando cuenta que me gustaba demasiado, y era tan increíble para el poco tiempo. Me sentía atraída completamente por él. Su personalidad era tan diferente a mi mundo, él no pertenecía a mi mundo y eso era lo que más me atraía de esto.
— Ven —Dejé de lado los platos. — Debes ser la primera de probar esta salsa —Untó la cuchara con un poco de salsa y la acercó a mis labios. Hmm tenía el mismo sabor y quizá uno mejor que en los que se degustaban en las finas cenas de mi padre.
— Tenías razón no me iba a arrepentir —Las últimas palabras fueron difíciles de formular. Su vista estaba fija sobre mí.
Y no sabía si era real. Pero juraba que él me estaba besando. Sus labios cubrían los míos. El beso me parecía tranquilo y romántico. Sus brazos me sostenían firmemente impidiéndome huir. Lo que menos quería era huir. Era lo que había esperado desde el primer momento que lo vi. Cuando me atrapó con sus ojos, sus labios y su fabulosa personalidad.
Lo último que sentí fue la leve presión de sus dientes sobre mis labios.
— Lo siento — Pronunció él. Yo no podía reaccionar. Había sido el mejor beso de mi vida, pero él se veía confundido, aterrado. — ¿Sigamos cocinando? —Yo asentí sin pronunciar palabra alguna. Lo que menos podía era modular algo coherente.
¿Qué significaba ese beso? Cariño o simple acto inconsciente.
Yo solamente sabía que me había dejado volando en otro mundo y batallando con mis deseos de enlazar mis manos en su cuello y besarlo. Chocar mis labios con los de él, dejar que su aliento se perdiera en el mío.
Ninguna palabra salió de los labios de ninguno. De pronto ese ambiente de amistad y confianza se había extinguido.
Cuando ya estábamos sentados probando su, deliciosa, comida, quise hablar.
—Liam —Dejé de lado el tenedor. — Yo… —Me interrumpió.
— Ya lo sé —Se apresuró a decir. — Escucha. Siento mucho haberte besado. De verdad no quería hacerlo — ¿Él hablaba en serio? ¿Se daba cuenta que me estaba dañando? — No quiero que una confusión arruine nuestra amistad. Así que olvidemos lo que sucedió y disfrutemos ¿Trato? —Estiró su mano esperando que accediera.
— Sí, trato —Sonreí falsamente. — Te quedaron muy buenos estos ravioles y la salsa fabulosa —Tomé un sorbo de la refrescante agua. Sentía una presión en todo mi cuerpo. Era… realmente era algo muy extraño.
— Gracias. Me halagas —Por lo menos el ambiente era más cómodo ahora.
El resto de la tarde se pasó rápida.
Yo me había sentido muy mal, desilusionada y engañada. Para mí ese beso había significado mucho, yo había depositado mis esperanzas en ese acto y para él no significaba nada. Supongo que así se siente cuando te rompen el corazón.
Estábamos parados frente a mi casa, cuando el pronuncio aquellas palabras que sonaban demasiado misteriosas y en cierto punto, aterradoras.
— Gracias por este lindo día amiga —Suspiró sonoramente. Sus manos acariciaron libremente mi rostro, hasta detenerse en mi frente. — Quiero que entiendas que yo y mi mundo somos demasiado peligrosos para ti —Sus labios acariciaron mi frente en un leve beso. Luego de eso se marchó. Como siempre. No me dejó otra opción que tragarme mis palabras y mis cuestionamientos.
¿Peligroso? ¿A qué se refería con eso? Qué tan peligroso puede ser un adorable chico. ¿Qué secretos escondía?
Pero una parte de mí sabía perfectamente que lo que menos tenía Liam era peligro. Aunque algunas de sus actitudes decían lo contrario. Definitivamente me estaba metiendo en un mundo peligroso e inquietante.
Capítulo 6.
9:23 de la mañana. Me había pasado la gran parte de la noche pensando en aquel beso y aquellas palabras que Liam había dicho con tanto misterio.
Me había quedado dormida a las 4:30 de la madrugada, luego de paseos por mi hogar, acompañados por todas las ideas irracionales y absurdas que se me ocurrían.
Un baño de agua tibia, café (el que había comenzado a tomar por culpa de Liam) y frutas bastaron para hacerme sentir un poco viva. Al menos mis ojos no se veían inyectados de sangre y mis ojeras habían disminuido. Me veía normal.
Desde hace algunos minutos sentía algunos golpes en la puerta, creí haberlo imaginado porque ninguno de mis "amigos" sabía mi dirección y el chico que traía las cartas era demasiado tímido para atreverse a golpear la puerta. Definitivamente lo estaba imaginado.
Otros tres golpeteos. Bien... Quizá alguien me estaba buscando. Quién sabe.
Bajé corriendo las escaleras, esa era mi mala costumbre pero por suerte nunca me había caído. Y recordé algo. Nunca digas nunca.
Mi sorpresa fue desesperante, ver esa imagen me llenó de tristeza y mucha preocupación.
— ¡LIAM! ¿Qué te sucedió? —Una fina línea de sangre caía desde su inflamado labio hasta su barbilla. Apretaba levemente su estomago con su mano derecha. Y se notaba que le costaba trabajo respirar normalmente.
— ______ lo siento, pero eres la única persona a la que le tengo la suficiente confianza —Él hablaba como si lo estuviesen asfixiando.
— Ya Liam eso no importa ahora —Tiré de su mano izquierda y lo guíe hasta que lo dejé sentado. Fui rápidamente por una especie de gel que venía dentro de una pequeña bolsa transparente, que era más aliviador que el hielo, ya que éste no producía quemazón.
— Dime que eso no duele —Dijo con el dorso de su mano sobre sus labios.
— Si te duele… no lo sé calla —Apoyé una de mis rodillas sobre su pierna para estar más cómoda y ser delicada con él.
— No duele —Farfulló con el gel sobre sus labios. Yo reí. Luego de unos dos minutos saqué el gel. La pequeña herida estaba cerrando y sus labios se veían menos hinchados. Me levanté.
— Ahora sí. ¿Qué te sucedió? —Pregunté seriamente. Con lo que me había dicho y verlo así, daba para pensar cosas no muy buenas sobre él.
— Te lo diré —Suspiró sonoramente. Se veía muy afectado — Recuerdas que te conté sobre ese tipo que nos hacia la vida imposible —Asentí rápidamente para que prosiguiera. — Él envío a unos hombres a golpearme —Mis ojos se abrieron de par en par. — Por eso digo que mi vida y mi mundo es demasiado peligroso para ti. Tú eres mi única amiga, tú no me has juzgado y me ayudaste sin conocerme. Eres demasiado buena para mí —Levemente me alegró saber que ambos pensábamos lo mismo. Simplemente ambos sabíamos que no nos merecíamos. — Yo he notado que tú debes provenir de una familia de la alta sociedad con mucho dinero y aún así no me juzgas por tener orígenes más humildes —Todo perfecto mientras él no notara de quien era hija y todo mucho mejor si mi padre no sabía de Liam. Irónicamente era un padre celoso. Totalmente irónico.
— Eso no es lo importante. Entiende algo, yo también te considero un amigo. Los amigos se apoyan y se ayudan —Entrelacé mi mano con la suya. — Desde ahora tú cuentas conmigo para todo. Quiero que confíes en mí, es más considérame tu confidente. Cualquier cosa Liam, cualquier cosa que necesites. Yo voy a estar ahí, para ti —Una gran sonrisa de su parte vino acompañada con un abrazo.
— Gracias. Tú igual me tienes a mí. Para todo lo que necesites. En el fondo ambos somos dos almas solitarias —Besé su mejilla recibiendo una risita de parte de él. — Ahora necesito tu ayuda. Pero antes prométeme que nadie va a saber esto —Levanté mi mano.
— Promesa —Dije sosteniendo mi mano en alto.
— Necesito que me acompañes a casa de mis padres. Hoy están todos ahí y quisiera cuidarlos. Yo vi y recuerdo a los tipos que me golpearon y sé que nos espían. No se atreverían acercarse a mi familia conmigo junto a ellos ¿Irías conmigo? —Se veía profundamente preocupado.
— Si te sirve de consuelo. Las malas noticias son las primeras en saberse y sí —Asentí sonriente. Claramente lo ayudaría.
— Mi familia estará feliz. No soy muy sociable —Confesó incomodo. — Les encantará conocerte — ¿Notaba él que me estaba enloqueciendo? Seguramente no.
— ¿Y qué estamos esperando? Estaré encantadísima de conocer a tu familia — Podía ser un gran paso para algo más allá de una amistad.
— Vamos cuanto antes —Se levanto y se quejó. — Oh. Sí que duele que te golpeen en el estómago — Me llené de ira. Cómo podían hacerle eso a él siendo tan bueno. Liam no se lo merecía.
Sacó sus llaves de su bolsillo y yo se las arrebaté.
— Lo siento —Me disculpé con un tono infantil. — Sí quieres verte bien al menos déjame conducir para que te recuperes —Antes de que él abriera su boca para protestar me adelanté a ir hacia la puerta y tomar mi bolso en el camino. — Mi casa, mis órdenes —Me giré para guiñarle el ojo.
— Eres imposible ¿Lo sabías, cierto? Nadie te puede negar algo —Dijo mientras me seguía.
— Le aseguro que esto es mucho más cómodo que las camas de la… —Se paralizó unos instantes. No quise insistir para que prosiguiera. — De la posada en la que alguna vez estuve —Movió sus labios. Sus apetecibles labios.
— Claro me lo imagino —Me levanté antes de quedarme contemplando como una babosa esos labios y ese cuerpo. Es que su polera mojada se pegaba a su cuerpo, dejando a relucir un fuerte pecho y… ¡No puedo alucinar con alguien que apenas habías conocido! Volví a mis cinco sentidos y encontré un buzo deportivo de mi ex novio y frazadas para que no muriera de frío. Respiré hondo antes de entrar en escena. — Ten, creo que lo mejor es que te cambies y no te preocupes en devolvérmelo —Apenas nos conocíamos así que las charlas eran muy formales y serias. Nada divertido.
— Muchas gracias de verdad eres muy amable —Volvió a agradecerme con su empalagosa educación — Lo voy a tomar como un cumplido —Su mano acarició mi hombro.
— Y lo es —Mis mejillas se volvieron de un color más rojizo. Entre caminar hacia el automóvil de Liam y subirme mi vergüenza desapreció sin dejar rastro alguno en mi cara.
— Soy una fiel servidora —Encendí el motor. — Tú me guías —Él suspiró nerviosamente.
— Bien sigue derecho y luego te digo donde doblamos —Seguí todas sus instrucciones. La casa de sus padres quedaba relativamente lejos de la mía. Era una casa sencilla, de color crema, con un colorido jardín.
— Ves. Todo está bien — Todo se veía en perfecto estado en la apacible casa de su familia.
— Tienes razón. Gracias por todo —Besó lentamente mi mejilla.
— ¿Te sientes bien? —Nuevamente batallaba con las ganas de comerle la boca en un beso.
— Mucho mejor —Me bajé cuanto antes del automóvil y le entregué sus llaves. Tenerlo cerca de mí en un espacio tan reducido era un verdadero peligro. No quería que él supiera que me gustaba mucho, demasiado. Aunque podía averiguar si él sentía lo mismo.
— Liam —Me armé de valor. — ¿Tú…tú me quieres? — Quise saber. En realidad esperaba que él me dijera que sí le gustaba y me quería más que como a una amiga.
— Claro que sí —Sonreí y el imitó mi gesto. — Eres mi mejor amiga —Me desilusioné. Ese cariño era solamente amistad y no cambiaría.
Listo chicas, los dos capítulos disfrútenlos :) ♥

6 Comments
Realtime comments disabled
Maaariana1D 1123 days ago
me encantooooooooo! siguelaaa! *___* ♥
vicccstyles 1132 days ago
ya esta, esta era la unica qe no habia leido y en espera de las otras me lei todos los caps :) espero mas!! muy intrigante
JviLucyCaboosey 1133 days ago
*O* siguela esta buenisima *-* y quiero saber que esconde este mijito riko ;$
Ferbluue 1133 days ago
Chan >:c que triste pero yo se que algún día me amara 88 akjshaljs siguela ♥
LoveMeNiallerH 1133 days ago
OMG... siguela :D
mariian10 1133 days ago
O MI DIOS *O* quiero saber que esconde Liam, tienes que seguirla porfis :$