248 Dias ∞

@JeSsI_JB_

El 4 de JUNIO aprendí el verdadero significado de #NeverSayNever @justinbieber. El BelieveTour me espera el 16 Marzo! @CarlyRaeJepsen me sigue desde 12-06-12

Capitulo 3. El Libro...

En mi interior, me encogí y comencé a preguntarme qué sería de mi vida en esos momentos si hubiese tenido una compañera de clase normal desde el instituto, en lugar de Cait. De algo estaba segura: no estaría discutiendo de mi vida sexual en medio de una calle llena de gente.
Y aun me asombraba más la extraña creencia que Cait había desarrollado por el ocultismo al entrar a la Universidad.  Y en su insaciable apetito sexual. 
Acercándose a mi, Caitlin dejó el libro en mis manos —poco dispuestas a cogerlo— y comenzó a pasar hojas. Me las arreglé para no dejarlo caer.  Y para no poner los ojos en blanco por la exasperación que me invadía. 
— Encontré esto el otro día, en una estantería. Estaba cubierto por una montaña de polvo; intentaba encontrar un libro sobre psicometría cuando de repente vi éste, ¡Voilà:—dijo señalando triunfalmente a la página. 
Miré el dibujo y me quedé con la boca abierta. Jamás había visto algo parecido. 
El hombre del dibujo era fascinante, y la pintura estaba realizada con asombroso detalle. Si no fuese por las marcas dejadas en la página al haber sido impresa, se diría que se trataba de una fotografía actual de alguna antigua estatua griega. No, me corregí a mi misma: de un dios griego. Estaba claro que ningún mortal podía jamás tener esa pinta tan fantástica. 
Gloriosamente desnudo, el chico exudaba poder, autoridad y una aplastante y salvaje 
sexualidad. Aunque su pose pareciera ser casual, daba la sensación de estar contemplando un depredador listo para ponerse en acción en cualquier momento. 
Las venas se le marcaban en aquel cuerpo perfecto que prometía poseer una fuerza 
inigualable, diseñada específicamente para proporcionar placer a una mujer. 
Con la boca seca, observé los músculos, que tenían las proporciones adecuadas para su altura y su peso. Contemplé la profunda hendedura que separaba los duros pectorales y bajé hasta el estómago —esculpido con forma de tableta de chocolate—, que suplicaba ser acariciado por una mano femenina. 
Y entonces llegué al ombligo. Y después a  Bueno, no se les había ocurrido tapar aquello con una hojita de un árbol. ¿Y por qué deberían haberlo hecho? ¿Quién, en su sano juicio, iba a querer ocultar unos atributos masculinos tan estupendos? Y siguiendo con aquella línea de pensamiento, ¿quién necesitaría un artilugio con pilas teniendo aquello en su casa?  
Me humedecí los labios y volví a la cara. 
Mientras contemplaba los afilados y apuestos contornos del rostro, y los labios carnosos—con una diabólica sonrisa apenas esbozada—, me asaltó la imagen de una ligera brisa agitando esos mechones castaño rubio, que se ensortijaban alrededor del cuello, especialmente diseñado para cubrirlo de húmedos besos. Y de aquellos penetrantes ojos de color miel...  
Casi podía escuchar el profundo timbre de la voz del chico, y sentir cómo aquellos musculosos brazos me envolvían y me atraían hacia un pecho duro como una roca, mientras su cálido aliento me rozaba la oreja. Percibí unas manos fuertes y expertas que vagaban por mi cuerpo, y me proporcionaban un deleite exquisito, mientras buscaban sus más recónditos lugares. Un escalofrío me recorrió la espalda y el cuerpo comenzó a palpitarme en zonas donde nunca había pensado que aquello pudiese ocurrir. Sentía un dolor fiero y exigente que jamás había experimentado.  
Parpadeé y volvió a mirar a Cait, para ver si también ella se había visto afectada del mismo modo. Pero si así era, no daba señales de ello. Debía estar alucinando. ¡Exacto! El queso del almuerzo me había llegado al cerebro y lo había convertido en papilla. 
— ¿Qué opinas de él? —me preguntó Caitlin, mirándome por fin a los ojos. 
Me encogí de hombros, en un esfuerzo por olvidar la hoguera que abrasaba mi cuerpo. 
Cait cogió el libro, quitándomelo de las manos, y lo cerró con fuerza.
— Pues que no esta nada mal...— Eso era quedarse corto.
— ¿Que no esta nada mal? Te lo advierto; esto —dijo, dando dos golpecitos al libro— es lo que estás buscando. 
Miré fijamente a mi amiga. 
— Vale —dije dándome por vencida—. Deja de hablar con rodeos y dime qué tienen que ver ese libro y ese dibujo con mi vida sexual. 
El rostro de Cait adoptó una expresión bastante seria. 
— El chico que te he enseñado, Justin es un esclavo sexual griego que está obligado a 
cumplir los deseos de aquélla que le invoque, y a adorarla. 

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:P Comentadmeee y os subire el capitulo 4!!!! :D

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1199 days ago

Capitulo 3. El Libro...

En mi interior, me encogí y comencé a preguntarme qué sería de mi vida en esos momentos si hubiese tenido una compañera de clase normal desde el instituto, en lugar de Cait. De algo estaba segura: no estaría discutiendo de mi vida sexual en medio de una calle llena de gente.
Y aun me asombraba más la extraña creencia que Cait había desarrollado por el ocultismo al entrar a la Universidad. Y en su insaciable apetito sexual.
Acercándose a mi, Caitlin dejó el libro en mis manos —poco dispuestas a cogerlo— y comenzó a pasar hojas. Me las arreglé para no dejarlo caer. Y para no poner los ojos en blanco por la exasperación que me invadía.
— Encontré esto el otro día, en una estantería. Estaba cubierto por una montaña de polvo; intentaba encontrar un libro sobre psicometría cuando de repente vi éste, ¡Voilà:—dijo señalando triunfalmente a la página.
Miré el dibujo y me quedé con la boca abierta. Jamás había visto algo parecido.
El hombre del dibujo era fascinante, y la pintura estaba realizada con asombroso detalle. Si no fuese por las marcas dejadas en la página al haber sido impresa, se diría que se trataba de una fotografía actual de alguna antigua estatua griega. No, me corregí a mi misma: de un dios griego. Estaba claro que ningún mortal podía jamás tener esa pinta tan fantástica.
Gloriosamente desnudo, el chico exudaba poder, autoridad y una aplastante y salvaje
sexualidad. Aunque su pose pareciera ser casual, daba la sensación de estar contemplando un depredador listo para ponerse en acción en cualquier momento.
Las venas se le marcaban en aquel cuerpo perfecto que prometía poseer una fuerza
inigualable, diseñada específicamente para proporcionar placer a una mujer.
Con la boca seca, observé los músculos, que tenían las proporciones adecuadas para su altura y su peso. Contemplé la profunda hendedura que separaba los duros pectorales y bajé hasta el estómago —esculpido con forma de tableta de chocolate—, que suplicaba ser acariciado por una mano femenina.
Y entonces llegué al ombligo. Y después a Bueno, no se les había ocurrido tapar aquello con una hojita de un árbol. ¿Y por qué deberían haberlo hecho? ¿Quién, en su sano juicio, iba a querer ocultar unos atributos masculinos tan estupendos? Y siguiendo con aquella línea de pensamiento, ¿quién necesitaría un artilugio con pilas teniendo aquello en su casa?
Me humedecí los labios y volví a la cara.
Mientras contemplaba los afilados y apuestos contornos del rostro, y los labios carnosos—con una diabólica sonrisa apenas esbozada—, me asaltó la imagen de una ligera brisa agitando esos mechones castaño rubio, que se ensortijaban alrededor del cuello, especialmente diseñado para cubrirlo de húmedos besos. Y de aquellos penetrantes ojos de color miel...
Casi podía escuchar el profundo timbre de la voz del chico, y sentir cómo aquellos musculosos brazos me envolvían y me atraían hacia un pecho duro como una roca, mientras su cálido aliento me rozaba la oreja. Percibí unas manos fuertes y expertas que vagaban por mi cuerpo, y me proporcionaban un deleite exquisito, mientras buscaban sus más recónditos lugares. Un escalofrío me recorrió la espalda y el cuerpo comenzó a palpitarme en zonas donde nunca había pensado que aquello pudiese ocurrir. Sentía un dolor fiero y exigente que jamás había experimentado.
Parpadeé y volvió a mirar a Cait, para ver si también ella se había visto afectada del mismo modo. Pero si así era, no daba señales de ello. Debía estar alucinando. ¡Exacto! El queso del almuerzo me había llegado al cerebro y lo había convertido en papilla.
— ¿Qué opinas de él? —me preguntó Caitlin, mirándome por fin a los ojos.
Me encogí de hombros, en un esfuerzo por olvidar la hoguera que abrasaba mi cuerpo.
Cait cogió el libro, quitándomelo de las manos, y lo cerró con fuerza.
— Pues que no esta nada mal...— Eso era quedarse corto.
— ¿Que no esta nada mal? Te lo advierto; esto —dijo, dando dos golpecitos al libro— es lo que estás buscando.
Miré fijamente a mi amiga.
— Vale —dije dándome por vencida—. Deja de hablar con rodeos y dime qué tienen que ver ese libro y ese dibujo con mi vida sexual.
El rostro de Cait adoptó una expresión bastante seria.
— El chico que te he enseñado, Justin es un esclavo sexual griego que está obligado a
cumplir los deseos de aquélla que le invoque, y a adorarla.

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:P Comentadmeee y os subire el capitulo 4!!!! :D

6 Comments

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kidrauhl_mar 1198 days ago

siguientee!! me encantaa :D

EvaLokita 1199 days ago

Siguiente ^^

PurpleLaouver 1199 days ago

siguieenteeeeeee! :D

BarbaraKidrauhl 1199 days ago

siguienteeee!! (:

juzzle12 1199 days ago

siguieeeeeeeeente*_*

soulbiebah 1199 days ago

Siguiente*-* haz maratón.