jackie lauviah

@Behind_a_tear

I own my body, my thoughts and my ideas. I own my fantasies, my dreams, hopes and fears. I'm like I want to be free to please anyone♥ (votre amour doux)

NOVELA:7 NOCHES DE PASIONES
CAPITULO:6 QUINTA NOCHE EN LAS VEGAS
MARATON 4/4

A (___) todavía le temblaba todo el cuerpo media hora más tarde cuando Justin y ella atravesaban cogidos de la mano el casino del hotel y el vestíbulo que llevaba a las puertas principales. Como le había pasado a menudo desde el momento que había empezado a follarse a Justin,la experiencia la había dejado casi aturdida. Aturdida porque se sentía descarada. Y sentirse descarada en aquel lugar era algo muy fácil, allí en la Ciudad el Pecado, allí con Justin.
No podía creer lo que acababa de hacer con él, pero no se arrepentía de nada. Justin y el aura hedonista de aquella ciudad estaban enseñándole a vivir, a vivir realmente, a experimentarlo todo, a embriagarse de todo.
Cuando salieron por una puerta rotatoria de latón hacia el taxi que los esperaba, una cálida brisa nocturna sopló sobre su vestido y le recordó, una vez más, que no llevaba puesto nada de ropa interior, su tanga estaba guardado en el bolsillo de la chaqueta de Justin.
—Solo para que lo sepas —dijo él con una sonrisa traviesa bajo las luces del gran toldo que tenían arriba. —Miley no era parte de tu sorpresa. Esa parte ha sido puro hallazgo fortuito.
El calor le coloreó las mejillas cuando suspiró y levantó la cabeza para mirarlo. No se sentía con remordimientos, ni siquiera exactamente avergonzada, pero sentía un poco de timidez y lo admitió:
—Nunca pensé que pudiera... ya sabes... desear estar con una mujer.
Él le lanzó una mirada segura y de complicidad.
—El sexo no es siempre lógico. Solo sientes lo que sientes.
—¿Quién lo hubiera creído? —dijo con un suspiro. —¿Y adivina qué? Al parecer, no me importa compartirte, después de todo.
Justin soltó una carcajada mientras el portero les sujetaba abierta la puerta del taxi para que entraran.
—Al menos, a veces —terminó suavemente, después de meterse dentro. Ya sabía que... bueno, incluso a pesar de lo asombroso de la experiencia, no quisiera hacerlo todo el tiempo. Es más, anhelaba más el tipo de sexo como el que habían compartido en la bañera, lento, sin prisas, y solos.
Después de darle las indicaciones al taxista para que los llevara de vuelta al Venecia, él le susurró:
—Eres asombrosa.
Ella se mordió el labio, y se preguntó cuánto tendría que confesarle.
—De alguna manera tú... haces que desee serlo. Asombrosa. Y entonces... lo soy.
Intercambiaron dulces sonrisas en el oscuro asiento trasero del coche que ahora se incorporaba a Las Vegas Boulevard.
—Realmente lo eres, ya lo sabes —le dijo él. —Nunca hubiera podido soñar que fueras tan...
—Yo tampoco —meditó ella cuando la voz de Justin se desvaneció y le hizo ganarse un beso. Después de lo cual ella le preguntó con un tono juguetón: —Entonces, ¿cómo vas a superar esto? ¿Cómo vas a llevarme ahora a nuevas alturas?
Él miró hacia otro lugar.
—Ya lo verás.
Ahora que parecía ser la única que bromeaba le dijo:

—¿Qué? ¿Qué has planeado para ahora?
Él ladeó la cabeza, le lanzó una mirada llena de picardía y se inclinó cerca de su oído, y ella deseó escuchar las mismas palabras que tenía en la mente, pero en lugar de eso él solo dijo:
—Nena. Es una sorpresa.

Views 192

1227 days ago

NOVELA:7 NOCHES DE PASIONES
CAPITULO:6 QUINTA NOCHE EN LAS VEGAS
MARATON 4/4

A (___) todavía le temblaba todo el cuerpo media hora más tarde cuando Justin y ella atravesaban cogidos de la mano el casino del hotel y el vestíbulo que llevaba a las puertas principales. Como le había pasado a menudo desde el momento que había empezado a follarse a Justin,la experiencia la había dejado casi aturdida. Aturdida porque se sentía descarada. Y sentirse descarada en aquel lugar era algo muy fácil, allí en la Ciudad el Pecado, allí con Justin.
No podía creer lo que acababa de hacer con él, pero no se arrepentía de nada. Justin y el aura hedonista de aquella ciudad estaban enseñándole a vivir, a vivir realmente, a experimentarlo todo, a embriagarse de todo.
Cuando salieron por una puerta rotatoria de latón hacia el taxi que los esperaba, una cálida brisa nocturna sopló sobre su vestido y le recordó, una vez más, que no llevaba puesto nada de ropa interior, su tanga estaba guardado en el bolsillo de la chaqueta de Justin.
—Solo para que lo sepas —dijo él con una sonrisa traviesa bajo las luces del gran toldo que tenían arriba. —Miley no era parte de tu sorpresa. Esa parte ha sido puro hallazgo fortuito.
El calor le coloreó las mejillas cuando suspiró y levantó la cabeza para mirarlo. No se sentía con remordimientos, ni siquiera exactamente avergonzada, pero sentía un poco de timidez y lo admitió:
—Nunca pensé que pudiera... ya sabes... desear estar con una mujer.
Él le lanzó una mirada segura y de complicidad.
—El sexo no es siempre lógico. Solo sientes lo que sientes.
—¿Quién lo hubiera creído? —dijo con un suspiro. —¿Y adivina qué? Al parecer, no me importa compartirte, después de todo.
Justin soltó una carcajada mientras el portero les sujetaba abierta la puerta del taxi para que entraran.
—Al menos, a veces —terminó suavemente, después de meterse dentro. Ya sabía que... bueno, incluso a pesar de lo asombroso de la experiencia, no quisiera hacerlo todo el tiempo. Es más, anhelaba más el tipo de sexo como el que habían compartido en la bañera, lento, sin prisas, y solos.
Después de darle las indicaciones al taxista para que los llevara de vuelta al Venecia, él le susurró:
—Eres asombrosa.
Ella se mordió el labio, y se preguntó cuánto tendría que confesarle.
—De alguna manera tú... haces que desee serlo. Asombrosa. Y entonces... lo soy.
Intercambiaron dulces sonrisas en el oscuro asiento trasero del coche que ahora se incorporaba a Las Vegas Boulevard.
—Realmente lo eres, ya lo sabes —le dijo él. —Nunca hubiera podido soñar que fueras tan...
—Yo tampoco —meditó ella cuando la voz de Justin se desvaneció y le hizo ganarse un beso. Después de lo cual ella le preguntó con un tono juguetón: —Entonces, ¿cómo vas a superar esto? ¿Cómo vas a llevarme ahora a nuevas alturas?
Él miró hacia otro lugar.
—Ya lo verás.
Ahora que parecía ser la única que bromeaba le dijo:

—¿Qué? ¿Qué has planeado para ahora?
Él ladeó la cabeza, le lanzó una mirada llena de picardía y se inclinó cerca de su oído, y ella deseó escuchar las mismas palabras que tenía en la mente, pero en lugar de eso él solo dijo:
—Nena. Es una sorpresa.


1 Comment

Realtime comments disabled

DontGiveMeaFuck 1227 days ago

siguienteeeeee