46
1504 days ago
Angeli nel mondo
- ¡Feliz cumpleaños!- grito mi pequeña hermana saltando sobre mí.
-gracias- sonreí sentándome un poco en la cama para poder abrazarla con fuerza. No iba a permitir quebrarme frente a ella. Una vez más puse mi mejor cara… saque una sonrisa de los más profundo de mi ser y fingí una vez mas que no había soñado nada… que ese horrible monstruo que atormentaba mis sueños nunca había existido… que solo era un simple producto de mi imaginación.
me repetí para animarme un poco… había llegado el gran día… el día en que ya sabría el por qué de nuestro existir. < ¿Acaso no te emociona saber la misión?> me pregunto aquella vocecilla de mi cabeza. < Ni tanto > respondí.
-Ash ¿ya fuiste a saludar a Joaquín?- dije tratando de despejar por completo mi mente… de ocuparla en otra cosa diferente.
-sí, ya lo hiso- respondió mi mellizo desde la puerta. – Feliz cumpleaños – dijo desde su lugar. Yo ya conocía su mirada había soñado algo importante, él sufría lo mismo que yo, nosotros estábamos conectados por algo importante y hoy lo sabríamos; a pesar de que ninguno de los dos esté listo.
Nosotros habíamos aparecido en dos casa vecinas un 15 de marzo a las cero horas con dieciséis minutos, en las casas de dos mejores amigos que unos años después se volverían marido y mujer, así lo había querido el destino.
Joaquín y yo físicamente no nos parecemos en nada físicamente, él tiene cabellos rubios con ojos de color miel, mientras que yo con mis cabellos castaños y ojos avellanas, parecíamos mas una pareja de enamorados; pero había una cosa que nos hizo estar seguros de que somos hermanos “la marca”, nuestra propia marca maldita.
- Feliz cumpleaños- le dije mientras me paraba para abrazarlo.
-no ____ esto no puedes saberlo- susurro mientras se alejaba de mi.
-pero…- susurre acercándome más a él.
-esto no te corresponde saber- me miro como papá, con una mirada fuerte y penetrante mientras retrocedía más.
-Joaquín- resople levantando mi mano para poder tocarlo.
-____ no permitiré que lo sepas- dijo ya un poco enojado.
-ok- deje caer mi mano a mi lado en señal de rendición.
Él nunca se había negado a que yo sepa en qué pensaba… a pasarme cada uno de sus temores, de sus sueños, lo que él hubiera soñado debería estar conectado conmigo… con la misión que se acercaba.
-Joaquín, ¿Por qué no quieres que ____ sepa lo que estas pensando?- pregunto Ashley acomodándose en mi cama.
-Porque tiene que ver con su regalo- respondió fingiendo una sonrisa.
-ah… Entonces no se toquen ninguno de los dos, porque no quiero que se arruine la sorpresa…- Respondió parándose al medio de los dos. Con sus manos en nuestros pechos para evitar que nos acercáramos.
Ashley creía que cada uno de nuestros “poderes” eran de los más normal… ella creía que al cumplir cierta edad ella también los obtendría… ¿Cómo poder decirle la verdad a niña de 5 años? ¿Decirle que sus hermanos eran un par de fenómenos a comparación del mundo?
-hahaha, ok- reímos a la vez.
- ¿Me lo prometen?- pregunto mostrándonos su dedo meñique.
- Si – respondimos chocándonos las manos.
- ¡ah! – grito nuestra hermana enojada al ver lo que hicimos. –Le voy a decir a mamá-
- Ash… a mamá no – resoplo Joaquín.
- ¿Por qué no?- pregunte, tratando otra vez de tocarlo, pero estaba vez más tiempo.
- Porque ayer llegue un poco tarde y como que… se enojo-
- ¿Qué tanto? –
- como para no dejarnos ir a nuestra fiesta sorpresa…- Respondió con su mejor cara.
- ¡Joaquín! –
- Lo siento… es que necesitaba estar solo-
- ¿Solo?- pregunte acercándome
- Bueno… no tan solo…-
- Recuerda que yo puedo sentirte… sentir cuando mientes –
- Si no me olvido – respondió con los ojos fijos en mi… alma.
- Joaquín… no me gusta que hagas eso – dije tratando de sacarlo.
Él sabía que yo odiaba cuando se metía a jugar en mi “alma”… odiaba cuando trataba de averiguar cómo controlarme.
- Tú comenzaste – acuso.
- Yo no puedo evitarlo y lo sabes… - me defendí.
- ok – miro hacia al vacio.
- Mamá no se enojo tanto como creía – dije para romper el hielo.
- Lo sé – respondió.
- Sabes que no le gusta que influyas en ella –
- No se dará cuenta – sonrió y bajo las escaleras.
- si tú lo dices – baje detrás de él.
Hoy cumplíamos 16 años… 16 años que vivíamos en la “tierra”, con los “mortales”. Según Joaquín nosotros ya debíamos de tener más de 500 años, eran cinco siglos que ninguno de los dos recordaba exactamente, eran recuerdos vanos sobre un pasado que vivimos… un pasado en que no teníamos una misión… en el cual solo éramos un par del montón.
- ¡Mis ángeles feliz cumpleaños! – grito mamá al vernos entrar a la cocina.
- Gracias – respondió Joaquín con una sonrisa al ver el pastel que se encontraba en la mesa; era el mismo de siempre: chocolate con lúcuma bañado en más chocolate con grajeas encima y al medio con merengue decía “angeli nel mondo felice compleanno”. Todos los años cambiaba de idioma la dedicatoria pero siempre era la misma “Felices cumpleaños ángeles del mundo”.
- Este año toco italiano – sonrió nuestra madre.
- yo creí que iba a ser Japonés– dije.
- No, todavía falta para que llegue a la J – respondió.
- Mamá, ¿Cuánto yo tendré los poderes de ellos? – pregunto Ash.
- No sé Ash… -
- pero yo ya tengo cinco, ya soy grande y quiero poder hacer lo que ellos hacen – dijo haciendo un puchero.
- Ash, no creas que es bonito ser como nosotros – la consoló Joaquín cargándola en brazos.
- Pero si ustedes pueden manejar a los demás a su antojo – argumento mirándonos a los ojos, a pesar de que era una pequeña niña, ella había madurado más rápido… era como una pequeña adulta o una adulta en un cuerpo de una niña de 5.
- No es tan bueno como crees – le dije mirándola a los ojos. A los pocos segundos ella se había quedado dormida. – Disculpa necesitaba hacerlo… ella iba a seguir preguntando – dije ante la mirada de mi mamá
- No hay problema ____, sabemos que te incomoda que ella quiera ser como ustedes – Respondió nuestro papá entrando a la cocina. – Felices cumpleaños chicos –
- Gracias – me acerque a él y lo abrace, mientras Joaquín llevaba a Ashley a su habitación.
- ¿y hoy que van a hacer? – pregunto cuándo regreso Joaquín.
- mmm… nada – respondimos con una sonrisa.
- hahaha – comenzó a reírse mamá.
- ¿Qué pasa? – pregunto al notar su expresión.
- Es que ya se dio cuenta que sabemos sobre la fiesta sorpresa – respondí.
- oh – dijo – Pero igual necesito que pongan cara de sorprendidos -.
- Lo haremos no te preocupes – respondió Joaquín entrando a la cocina con nuestras mochilas.
Antes de pensarlo ya estamos dirigiéndonos al colegio en el nuevo auto de Joaquín, el Porsche 93 que siempre había querido. Era negro como la noche… como su mente… como nuestra misión.
- ¿Sabes cuando me darán mi auto? – le pregunte mientras nos deteníamos en el semáforo.
- mmm… creo que saliendo de la fiesta – sonrió.- te va a gustar mucho –
- Algunas veces me pregunto porque yo no puedo ver el futuro y tu si – susurre.
- ni idea, de repente es porque tú sientes y puedes ve lo mismo que otra gente… en cambio yo no. – dijo poniendo el carro en segunda y avanzando.
- Pero, no te parece raro… son los únicos “poderes” que no compartimos – argumente despacio, para que las personas que pasaban no nos escucharan.
- Si pero quien sabe, de repente influye en nuestra misión – Estaciono el auto y bajamos.
En la preparatoria nosotros éramos los extraños… los misteriosos…
Por eso nuestro grupo de amigos estaba conformado por 4 chicos… los 4 mejores amigos de Joaquín, los 4 niños que habían crecido con nosotros en la guardería de nuestra madre. Los demás chicos y chicas de la preparatoria intentaban acercarse a nosotros por una simple atracción física pero en cambio aquellos chicos no… ellos ya sabían lo que éramos… lo sabían desde que nos conocimos, para ellos solo éramos nosotros.
- ¡Felices Cumpleaños! – grito Gabriel al vernos. – Y que felices – se respondió así mismos al ver el auto de mi mellizo.
- Lo sé – dijo Joaquín – ¿No te parece hermoso?
- Esta bellísimo – Gabriel lo acariciaba con la mano mientras lo miraba – Wow, además tiene asientos de cuero.
- Toque mío – sonreí.
- Se nota – respondió sacando mis libros. -¿en esto iremos hoy a los bolos?
- si – respondió mientras me pasaba los libros que tenia Gabriel.
- ¡sí!, le diré a los chicos -.
- hahaha – reí mientras caminaba en medio de los dos chicos.
- ¿De qué te ríes? – Pregunto Gabo.
- De tus pensamientos – respondí volteándome para verlos.
- ok… ____ sabes que no debes hacer eso – rio Joaquín.
- Si pero tendrías que haberlo escuchado –
- Lo escuche, no me parecieron tan graciosos –
- Bueno a mi si –
- ¿Por qué hablan de mis intimidades como si no estuviese aquí? – pregunto Gabriel con cara de enojado.
- hahaha discúlpanos – Sonrió y nos abrazo para seguir avanzando. – sabes me pesas – Dije encogiéndome.
- oh… - Gabriel dejo de abrazarnos y me ayudo a cargar mi libro de matemática, ese era un señor libro 780 páginas de ejercicios… “era como nuestra biblia” según la miss Maura… una biblia dolorosa.
- Hola – Grito Matías - ¿Cómo se siente ya tener 16? – pregunto con una sonrisa.
- Igual que siempre – respondimos a la vez.
- pero no se sienten emocionados – repitió emocionado.
- mmm, no – dijimos al mismo tiempo.
- ¿Por qué son tan fríos? – pregunto Gabriel.
- ni idea –
- saben, odio que hagan eso.
- ¿Qué cosa? –
- Decir toda a la misma vez – se quejo Matías.
- lo sentimos – Gabriel nos miro entrecerrando los ojos como si estuviese pensando –
-mmm… ¿ah? … saben algunas veces me pregunto por qué me sigo juntando con ustedes. – dijo Joaquín mirándolos con una sonrisa en los labios.
- La que debería hacerse esa pregunta soy yo –
- ¿Ah?... ¿están consientes de lo que dicen? – dijeron a la vez.
La campana sonó avisándonos que ya íbamos tarde a nuestras clases. Teníamos clase con la profesora de literatura, una señora de 40 años de un metro cincuenta con unas gafas de fondo de botella y un carácter de hombre, “la umpalumpa” le decían, en honor a los amiguitos de Willy Wonka.
- ¿Y Just? – pregunte entrando a clases.
- ni idea… ayer en la noche estaba que se moría, así que no creo que hoy venga – respondió Matías.
- ¡ay! El me dijo que me iba a regalar ese borrador con el que me había obsesionado hoy… - chasquee los dedos y me senté al lado de mi “mellizo”.
- ¿Cuál? ¿El redondo? –
- Si… ese… -
- ok, ¿no estás un poco grande como para jugar con borradores? – volvió a preguntar Matías.
- mm… ¡No!, además tu también te obsesionaste con ese borrador… -
- pero en mi caso es diferente – se defendió.
- ¿Por qué? –
- porque mi coeficiente es menor que el tuyo – respondió sin darse cuenta.
- ok… entonces admites que eres… ¿? –
- ¿ah? –
- tu dijiste que tu coeficiente es menor que el mío… por eso eres… ¿? –
- … menos inteligente que tú… -
- ¡Ha!, por fin lo admitiste… ¿alguien lo grabo? – pregunte sacándole pica.
- … -
- por dios chicos… lo que acaba de pasar es algo que solo sucede una vez en la vida. ¡Tienen que haberlo grabado! –
Matías era el más inteligente del salón, el primer puesto, su cerebro según él podía almacenar kilos de información, y cuando lograbas que alguien como él dijera algo como eso debería quedar en los libros de historia… o ¿no?

1 Comment
Realtime comments disabled
mycolorfullove 1504 days ago
#AngelliNelMondo :)